Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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La negativa(privado)(+18)

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La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Dom Jun 25, 2017 6:21 am

Recuerdo del primer mensaje :

Hacia apenas unas semanas que habíamos vuelto de nuestro viaje de recién casados. Uno que se truncó en las gélidas aguas de un mar embravecido, llevándonos a una realidad paralela, distinta a la que vivíamos, pero que nos mostró una realidad que ninguno de los dos había sido capaz de afrontar.
La efimeridad de su vida, el miedo a perderla, a perdernos de alguna manera. Eso me llevó a proponerle algo que jamas creí que haría, compartir la inmortalidad con ella, ser ambos unos hijos de la noche, no separar así jamas nuestras vidas.

Mucho habíamos hablado en esos días de lo que el futuro nos depararía, como bien dijo ella, teníamos una eternidad para rellenar las hojas en blanco del libro de nuestra vida, ahora eramos familia, una que pese a todos los inconvenientes o pruebas alzadas por el camino superaban las dificultades siempre juntos.

Aun así, pese a nuestros idílicos encuentros, mi esposa llevaba una semana encontrándose mal, vomitaba muchísimo, estaba mareada y mi preocupación lejos de menguar aumentaba con el paso de los días y su palpable no mejora.
Ella siempre alegaba estar bien, que dejara de preocuparme por nada, pero la verdad es que eso era difícil cuando ella era todo en mi vida.

Aquella noche tenia trabajo, Assur Black me había contratado para cuidar de su doncella, así que tras despedirme de mi mujer con un beso en los labios e infinidad de caricias acabé marchándome por la puerta.
Ella sonreía empujándome hacia fuera, mis manso no dejaban de acariciar su perfecto cuerpo, la deseaba a todas horas, eso era un hecho.

Miré por la ventana antes de emprender al galope la distancia que me separaba de la mansión Black.
Ella con aquel gato montes que encontré en el bosque y que le regalé como mascota se despedía de mi con la mejor de sus sonrisas.

….......................................................................................................................................................

Regresé antes de que los primeros rayos del alba me alcanzaras, enarqué una ceja nada mas atravesar la puerta, mi esposan o estaba sola, otra aura insignificante, humana la acompañaba.
En principio pensé en que seria alguna amiga, quizás su hermano, algo que admito me tenso un poco.
Pero tal y como acorté la distancia hasta el gran salón, pude vislumbrar a mi esposa sentada en la alfombra con un crió de unos tres o cuatro años dormido en su regazo.

Le acariciaba el pelo mientras tarareaba una nana, carraspeé a su espalda y me encontré con su infinita sonrisa mientras me lo mostraba.
Negué con la cabeza, entendía que el desazón de no poder ser madre a mi lado la invadía, peor esta no era una opción, yo no quería criar un hijo que no fuera mio, de ella, esto solo era un parche.
Ademas ¿de donde lo había sacado?

Me acerqué a ella en silencio, incapaz de decir nada en un primer momento, esperé a que me explicara, rezaba a Odin porque su explicación fuera que era el hijo de una amiga que había tenido que dejarlo una noche o unos días...


Última edición por Erlend Cannif el Mar Feb 20, 2018 11:06 am, editado 1 vez


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Vie Jul 13, 2018 12:28 pm

Mis dedos dibujaban letras en perfecto nórdico sobre la piel de us espalda “min doom” una y otra vez mientras ella hablaba, no podía estar mas errada.
-Te deseo, lo hice desde el día que te vi y te juro que cada nueva redondez del embarazo no hace mas que incrementar eso, yo no dejo de pensar en ti, en tu olor, en tus labios en lo suave que es tu piel, en como arqueas la espalda cuando te tomo, no soy capaz de pensar en nada cuando tu aliento me embriaga y tus besos me llevan al Valhalla.
Es miedo, no falta de deseo -aseguré -has conseguido darme algo que jamas creí poder tener.

Mi mano en su vientre sentía las patadas de nuestro hijo, sano, fuerte un vikingo.
-Esto lo es todo para mi Ada, esto es un linaje y tu eres la mujer que lo ha hecho posible, no solo has iluminado con tu luz mis sombras, si no que has conseguido derrotar los demonios que susurraban para poner risas infantiles en su lugar.

Hakon es una bendición de los dioses, el día que lo trajiste aquí pensé que no sería capaz de quererlo, que era como un premio de consolación para el hombre que nunca podría darte hijos..pero ahora creo que tu tenías razón, Hakon nos ha hecho felices, eres una gran madre y yo quiero ser un gran padre, que estés orgulloso de mi.

Me eché a reír trepando por su piel al escuchar que le gustaba le dijera cosas sucias.
-Asi que te gusta que tu marido sea un obsceno -musité con la voz ronca mordiendo sus labios -me gusta tu coño cuando esta completamente empapado porque me deseas, me gustan tus dos pechos, ahora enormes parecen cantaros, me excita mamar de ellos, rozarme con tu piel perlada en sudor. Me gusta cuando gimes mi nombre y cuando arqueas tu espalda permitiéndome notar tu cuerpo temblar entre mis dedos.

Mi esposa miraba mis dos tormentas con una picara sonrisa.
-Tus besos, me gusta como metes tu lengua para buscar la propia, como te quedas ocn mi labio inferior, lo muerdes y lo repasas con tu lengua y sobre todo me gusta como me la chupas, noto que te gusta mi sabor, la engulles logrando excitarme muchisimo.

Sus dedos apretaban mis nalgas para empujar mi miembro alzado de nuevo contra su centro.
-Así me pones Ada, me vuelves loco siempre, eres la mujer de mi vida, la única que me ha dado una buena vida. Yo no conocía el amor hasta conocerte Ada...todo l oque había tenido eran relaciones destructivas.

Apoyé mi frente sobre la suya alimentándome del aire que emanaba de sus labios.
-Yo estoy enamorado de ti, Min doom.


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Miér Ago 08, 2018 2:03 am

Respiré despacio, con mi cabeza apoyada en el pecho de Erlend y una de mis piernas en medio de las de él, le rodeé la cintura con un brazo mientras me relajaba en esa posición, sintiéndome más completa que nunca. Sentía sus dedos sobre mi espalda y toda mi piel se erizó al contacto. Con él siempre era así, a pesar del tiempo transcurrido, a veces sentía que lo conocía desde siempre y a veces pensaba que era muy poco el tiempo transcurrido, que apenas comenzaba el resto de nuestras vidas.

De repente recordé cómo me había encontrado al llegar, estaba completamente alterada. -Se supone que debería de estar enojada contigo.- Sonreí despacio, imposible estarlo ahora. Escuchaba lo que me decía y con sus palabras poco a poco iba alejando mis miedos. Porque si, los había tenido, habían sido muy reales, pensar en que algo cambiara entre nosotros, que hubiera menos deseo, menos ansias de estar con el otro, me sentía muy susceptible, pero sus dedos sobre mi espalda, su respiración acompasada, el vaho de su aliento que se transformaba en el mío al mirarnos con los rostros muy cerca tras alzar el mío, borraba con facilidad mis inquietudes, haciéndome sentir segura, de una forma tal que creo que nunca alcanzaría a comprender, porque es algo que él lograba más que cualquier otra persona que hubiese existido en mi vida.

Sonreí al escuchar sus palabras y tomé su mano en la mía cuando volvió a colocarla sobre mi vientre, escuchaba con mucha atención lo que ahora me decía sobre nuestro niño y sobre nuestro futuro bebé. -Quiero ser una buena madre Erlend… no diré qué es fácil, me aterra meter la pata, cada día aprendo algo nuevo con Hakon… Saber que alguien depende completamente de mí, que tengo un par de vidas a cargo mío, las de nuestros hijos…- Sentí que se me humedecían los ojos por lo que con rapidez pasé el dorso de mi mano por ellos. -Me digo que debo de hacer lo mejor que puedo… y de verdad quiero ser una buena madre, aunque nuestro niño me la pone fácil, es muy listo y es sencillo quererle…-

Nuestro bebé volvía a dar patadas al sentir la mano de su padre sobre mi piel, demostrando desde ya el carácter que iba a ostentar cuando naciera. -Cuando te veo con Hakon… no puedo pedir más, sé que vas a querer y a proteger a nuestro bebé como a nada, de eso no me cabe la menor duda, y si tan solo mi propósito al conocerte era que llegara este momento y poder darte una familia…- Mi voz ahora se quebraba por lo que tuve que hacer una pausa, lo miré con brillo en mis ojos, observando en el suyo propio. La forma en la que me miraba desde que supimos que estaba embarazada, cada vez que mencionaba a nuestros hijos me hacía decir lo siguiente.

-Si se acabara mi vida después de dar a luz la daría por bien empleada si con ella al conocerte he logrado que seas padre.- Ya sabía que iba a decirme, que no contemplara ese escenario, así que antes de que hablara me acerqué a su rostro y entrelacé mi lengua con la suya profundizando en su boca y olvidándome de todo. Solo pensaba en él, en esa emoción que fluía por mi cuerpo y que solo el verdadero amor que nos única podía hacernos sentir. Ese amor es el que nos llevaba al límite, el que estremecía nuestras almas, derramando en cada nuevo encuentro de nuestras pieles la esencia de nuestro sentimiento, imperecedero y extraordinario.

Separé lento nuestras bocas para mirarlo, sonriendo por lo que me había dicho al trepar sobre mi piel. -¿Entonces si te gusto un poquito?- Me eché a reír mordiendo su labio inferior, me gustaba escuchar lo que me decía, me hacía sentir hermosa ante sus ojos con todo y mis cambios físicos producidos por el embarazo.

Tomé las nalgas musculosas de mi marido guiándolo hacia mi intimidad, tenía el miembro rígido y fuerte palpitando contra mi entrada y estaba caliente. Enredé mis manos en su pelo oscuro y me adueñé de su boca mientras él empujaba hasta el fondo para estrecharme alrededor de su virilidad. -¿Vas… a consentirme en el embarazo… Min Doom?-

Mis piernas rodearon su cintura y me sujeté con fuerza de su espalda al comenzar a mecernos, amoldándome a su cuerpo. Nos fundimos al ritmo de nuestras respiraciones, dejando que la habitación se convirtiera en partícipe de nuestros gemidos. Mi corazón latía más vigorosamente que nunca, me sentía más viva de lo que antes estuve, observaba sus tormentas y veía ese amor del que me hablaba en sus pupilas dilatadas, y estaba segura de que él podía ver el mismo en los míos, en el brillo que en se reflejaba en mis pardos gracias a la hoguera que hacía arder con intensidad en mi corazón.





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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Miér Ago 08, 2018 1:19 pm

Amor, ese sentimiento de cuatro letras que no conocí hasta encontrarla a ella. Sus manos empujaron mis nalgas necesitada de sentirse de nuevo llena, mi glande rojo y brillante abría sus paredes cálidas y llenas de sangre.
Dejé escapar mi aliento contra sus labios adentrándome despacio en su abismo, quería sentir como acogía mi enorme verga acariciando las venas que marcadas por le flujo de la sangre la mantenían completamente recta.
-Te deseo -confesé contra su boca meciéndome como un péndulo.

Puede que no fuera lo que en los últimos días había demostrado, el miedo a perder aquel hijo me había hecho recular demasiadas veces, peor ahora ebrio de felicidad, de sus besos y de las caricias de sus manos embestí de nuevo su cuerpo enredándonos en un baile de fuego.
Las ruinas, nuestro hogar acogieron los gemidos y jadeos y la verdad es que pasaría mi existencia escuchando el sonido gutural de mi mujer abriéndome las piernas.
-Me excitas mucho -aseguré llevando mi boca a sus dos cúspides, las lamí, las mordí, las coroné con mi boca y mame de ellas.
Como dos cantaros me ofrecían todo cuanto necesitaba, su piel sabia distinto, olía a sexo a placer.

Cada nueva embestida era una tortura, perlados en sudor nuestros cuerpos se buscaban enredándose, encontrándose, incluso anhelándose, no estaba bastante hondo, tenia hambre de mas, de mas sexo con ella y lo hice me adentre en sus confines y me adueñe de su razón.
Sus uñas rasgaron mi piel y nuestras miradas confesaron que nada mas importaba aquella noche, solo nosotros.
Hicimos el amor despacio, fuerte y rápido, hicimos el amor de tantas maneras aquella noche que ninguno fue capaz de mantener los ojos abiertos cuando le ultimo empujón se produjo y mi simiente se desbordó en su lago como un manantial helado.

Fue el anochecer lo que me hizo abrir los ojos, Adaline con Hakon en brazos me acariciaba el pelo con una radiante sonrisa en los labios, una que contraje en cuanto abrí mis ojos de fuego.
-Quiero salir, divirtámonos, festejemos ¿hace cuanto no te llevo a ningún lado? -pregunté elevando mi torso para dejar un mordisco en sus labios.
Revolví el pelo del enano que contento con la idea de salir ya saltaba de los brazos de su madre dispuesto a buscar el abrigo.
-¿Cenamos fuera? Podemos ir después a bailar, podemos enseñarle a Hakon el sitio donde nos conocimos, te emborracharía como el día de nuestra boda, peor eso va a ser complicado en tu estado -bromeé dándole un toque en la nariz -aunque confieso que cuando vas borracha estas muy sexy.


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Jue Ago 30, 2018 3:31 am

Al día siguiente aún sin abrir los ojos, lo primero que percibí fue la intensidad de la presencia de mi marido, la fortaleza de su figura acoplada a la mía y la serenidad que me producía sentir su temperatura en contraste con la mía me hizo sonreír aún con los ojos cerrados. Le acaricié el brazo que dejaba reposar sobre mi cintura disfrutando de ese contacto.

Sin moverme, completamente quieta, las emociones me embargaron antes de girar muy despacio con la finalidad de no despertarlo y observé a ese atractivo inmortal que aún dormía. Tragué saliva con un nudo que pronto se formó en mi garganta y que bajó por mi pecho al presenciar su imagen y continuó en descenso hasta mi vientre liberando cientos de aleteos que golpearon con fuerza y que me impulsaron a acercarme a su rostro y besar sus labios. Sonreí ampliamente cuando entre sueños le escuché murmurar mi nombre y me separé de él muy sigilosamente.

Al levantarme de la cama mi corazón latía rápido y tras ponerme la bata me dirigí a la habitación de mi niño a darle los buenos días.

El día trascurrió de forma serena y bastante alegre. Hakon se revolcaba sobre el césped con Whiskers mientras yo podaba las plantas y le iba comentando sobre la futura llegada de su hermanito. Él me escuchaba cuando le decía que iba a ser el mayor y que por lo tanto iba a contar con él para que me ayudara a cuidar del bebé.

-Como hermano mayor vas a poder enseñarle muchas cosas.- Lo dije con una sonrisa mientras eliminaba unas cuantas malas hierbas y regaba las macetas. Creo que decir eso llamó su atención porque se detuvo y me miró antes de preguntarme cuando llegaría, le expliqué que aún tardaría unos meses. -Si es un varón seguramente querrá aprender de ti como ser ágil y valiente, lo mismo si es una niña, pero con ella tendrías que tener algo más de cuidado porque tardará algo más en ser fuerte como tú y además las mujeres somos más sensibles…-

Y hablando de eso, sonreí llamándolo en cuanto sentí las patadas y tomé su pequeña mano para colocarla sobre mi vientre. Sentir los movimientos le hizo abrir esos ojazos que tenía de par en par. Mi bebé pateaba duro bajo nuestras palmas. -Ya está impaciente por conocernos.- Reí alegre al decirlo segura de que así era.

El día siguió su curso y para cuando llegó la noche y la hora en la que generalmente Erlend despertaba entramos en la habitación. Ya se había convertido en nuestra rutina hacerlo así por lo que en muchas ocasiones Hakon acudía adonde fuera que yo estuviera y tiraba de mi mano para avisarme que había llegado el momento.

Llevé mi dedo a mis labios para que entrásemos sigilosamente y me senté a un lado de la cama mientras mi pequeño trepaba como si fuera una pequeña pantera sobre el colchón.

Los rayos de plata de la luna se colaban por la habitación fundiéndose con la luz naranja de los candelabros y el contraste de luces enmarcaba el cuerpo de mi esposo permitiéndome admirarlo.

Acaricié su pelo antes de enmarcar su rostro y deslizar mis dedos por sus mejillas, por sus labios carnosos y su barbilla. Él seguramente sabía perfectamente que estábamos allí, no tardó ni tres segundos en atraparnos, a nuestro hijo le hizo cosquillas en los costados provocando las pequeñas carcajadas infantiles y a mi me atajó por la cintura.

-Buenas noches amor.- Pasé mis manos por su cuello y las hundí en su negro pelo pegándome a él, tracé sus labios con mi lengua y le mordí el inferior suavemente.

Recién despierto estaba muy guapo, el tacto de su piel gélida me quemaba, el aroma de su aliento me envolvía y los jadeos de su garganta me incitaban a tomar sus labios. Mi lengua tocó la suya en un saludo provocándole un gruñido mientras acariciaba mi negra cabellera, la agarraba e inclinaba mi cabeza ligeramente para entregarnos a un beso que con rapidez se volvió hambriento.

Su otra mano se deslizó hasta acariciarme las nalgas al profundizar y solo cuando me faltó el aire apoyé mi frente contra la suya. -Me parece perfecto el plan, salir, comer, bailar… visitar nuestra playa.- Sonreí, dándole un nuevo beso rápido mientras me escabullía de su cuerpo. -¡Anda! Date un baño que nosotros dos te esperamos.-  

Transcurrió alrededor de una media hora antes de que los tres saliésemos juntos. Hakon caminaba en medio de nosotros mientras le tomábamos de la mano y de vez en cuando lo balanceábamos lo suficiente como para que lograra despegar los pies del suelo.

Caminábamos a lo largo de las calles mientras descubríamos el camino de regreso a la playa. -Han inaugurado un nuevo restaurante cerca de la playa. Dicen que es acogedor, yo aún no lo he visto pero aparentemente tienen un cocinero excelente. ¿Qué te parece que vayamos allí?- Me acerqué a mi esposo cuando repentinamente alzó a Hakon en el aire provocando su risa antes de colocarlo sobre sus hombros.

-¿Vas a bailar conmigo?- Me acerqué y perdí mis dedos en su pelo, acerqué mi rostro y deslicé mi lengua en su boca hasta tocar la suya. Sus manos acariciaron mi cintura y se deslizaron hasta apretar mis nalgas, gemí al sentirlas e intensifiqué más, sedienta de mi marido.

-No sé si usted sabrá bailar señor Cannif.- Lo miré con un brillo en mis pardos y una sonrisa ladeada entre intrigada y burlona y al caminar tiré de su mano para que se apresurara.


Última edición por Adaline Cannif el Lun Sep 17, 2018 7:20 am, editado 2 veces





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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Jue Ago 30, 2018 6:26 am

Ladeé la sonrisa aun con los ojos cerrados notando como Hakon escalaba con sus pequeñas piernas por las pieles dispuesto a saltar sobre mi como un tigre, mi esposa había tomado asiento a mi lado y deslizaba la yema de sus dedos dibujando cada una de las lineas que conformaban mi rostro, cuando rozó mis labios los entreabrí ligeramente, era increíble lo que Ada era capaz de conseguir en mi con algo tan nimio como una caricia, peor mi bastarda ya se había levantad solo de sentirla.

Abrí los ojos de golpe y los atrapé escuchando sus risas, la de Hakon infantil emitía pequeños gritos mientras luchaba por zafarse luchando como el guerrero que era o sería algún día.
Bese a mi mujer, colé mi lengua entre sus belfos, estaba deliciosa y un gruñido escapo ronco cuando el beso se tornó mas húmedo.
Mis manos fueron directas a sus nalgas y tiré de ella hacía mi ansiando montarla.
Para mi no habida problema en hacerlo delante de nuestro hijo, lo había visto de mis padres, pero mi esposa no pensaba lo mismo así que entre risas acabó zafándose mientras yo ponía cara de fastidio y me dejaba caer sobre el lecho con los brazos en cruz gruñendo.
Hakon se reía trepando a los brazos de su madre.
-Pequeño enano -le dije señalando le mientras este se reía y mi esposa me aconsejaba que me diera un baño -uno con final feliz pensando en ti alegué haciéndola reír.

Medio hora después acabamos saliendo los tres de casa. Ada había arropado bien al pequeño Hakon que se columpiaba sujeto de nuestras manos.
Acabé haciéndolo volar mientras el enano se reía sin parar subiéndolo a mis hombros y rodeé la cintura de mi esposa que hoy se había despertado especialmente feliz. Quería comer, bailar, y yo quería complacerla, hacerla feliz porque ella era mi luz.

La miré todavía incrédulo, ella era preciosa, feliz, deslicé mis ojos por sus carnosos labios ansioso de besarlos.
-Te quiero Ada, solo tu me haces feliz -susurré mientras nuestro pequeño reía -¿bailar?
Empecé a moverme como el bárbaro que era dando vueltas alrededor de ella mientras nuestro hijo reía enganchado de mi pelo oscuro con sus pequeñas manos.
-Mira como bailo -dije lanzador un mordisco mientras esta negaba con la cabeza.
-Así no señor Cannif -musitó frunciendo el ceño antes de estallar en carcajadas por como hacia el payaso.

No tardamos en llegar al restaurante, nos dieron una buena mesa cerca de la playa. Mi esposa miraba la carta con los ojos muy abiertos, ladeé la sonrisa dándole un codazo a Hakon para que la mirara.
-Mama ha de comer por dos -le guiñé el ojo.
-¿y tu papa? -preguntó porque yo solo bebía pero nunca comía nada.
-Yo no como como vosotros, enano, ya te lo explicaré algún día, yo prefiero otras cosas para comer -bromeé llevando mi boca a su cuello haciéndole reír al sentir mi barba haciéndole cosquillas.


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Vie Sep 21, 2018 4:42 am

Sonreí al poner pie en el restaurante, observándolo todo con curiosidad mientras Erlend bajaba a Hakon de sus hombros. Tomé la pequeña mano en la mía y la de mi esposo en la otra al acercársenos una camarera que nos dio la bienvenida y nos escoltó a una mesa que pedimos en el área externa para observar desde allí la playa.

Fue precisamente cuando tomamos asiento y mis ojos se posaron en la visión de la dorada arena que mis pardas orbes se cargaron de particular intensidad y brillo. -¿Hace cuanto tiempo no habíamos regresado al lugar donde nos conocimos?-

Tomé la carta que me ofreció la camarera antes de retirarse para darnos tiempo para elegir. -Allí es adonde vi a papá por primera vez.- Señalé hacia la playa para que nuestro niño supiera al respecto mientras inevitablemente comenzaba a rememorar. -Aunque no precisamente allí, algo más lejos, cerca de adonde las rocas atraen la marea… ¿Crees que después de comer podamos caminar por allí Erlend?-

Desvié la mirada hacia mi esposo y su perfecto rostro, ese que habían tallado los dioses nórdicos para hacerlo confundirse con uno de ellos, como hecho del más perfecto mármol.

Lo recordé mojado, con las gotas de mar empapándole el apuesto rostro y descendiendo en hilos sobre su torso desnudo cuando me sostuvo en sus brazos en las frías aguas. -Papá era toda una visión esa noche.-

Sonreí de medio lado, si Erlend me había dejado sin aliento cuando lo vi de cerca por primera vez, aquella salvaje belleza nórdica que descubrí incrédula no había disminuido, continuaba intacta a la luz de las velas que iluminaban nuestra mesa. -Y esta noche también.-

Descendí con la mirada para observar el menú, abriéndose grandes mis ojos al ir leyendo los diversos platillos. Tenía mucha hambre y todo parecía tan exquisito…

-Mama ha de comer por dos.- Al escuchar aquello comprendí que se estaba divirtiendo a mis expensas y le di un pequeño puntapié por debajo de la mesa. -Así es señor Cannif, nuestro bebé necesita de toda la nutrición para nacer sano.- Fruncí el ceño al mirar a mi esposo, ¿insinuaba que comía mucho?

-¡Ternera!- Exclamé haciendo caso omiso a la noción de que algo pudiera ser "mucho" y con hambre escogí decidida cuál sería mi plato.

Un segundo puntapié voló por debajo de la mesa cuando lo vi llevar su boca al cuello de nuestro hijo al explicarle que prefería algo más para comer. Lo regañé con la mirada, por supuesto sabía que se controlaba muy bien con nosotros, pero mi instinto protector no pudo evitar regañarlo.

Me levanté para acercar mi silla a la de él, luego de llamar a la camarera y ordenar nuestra cena.

-¿Sabes lo mucho que te quiero?- Presioné su mano en la mía, esperaba que comprendiera lo mucho que lo quería por la manera en la que se controlaba, a pesar de que para él debía ser una invitación, escuchar el bombeo de nuestros corazones noche y día. Ni por un segundo sentía temor junto a él, a tal punto que con facilidad olvidaba que su auto dominio era una muestra enorme de amor hacia nosotros.

Acorté la distancia, inclinando mi cabeza hacia su mentón y deslicé mis labios suavemente hasta su boca. -Te quiero como el primer día.- Capturé su labio inferior, lamiéndolo y succionándolo, ya resultaba imposible no besarlo frente a nuestro hijo. Qué se le iba a hacer… de todas maneras no había nada malo en que supiera que nos queríamos ¿cierto?

La música llegó invitadora a mis oídos haciéndome ladear la sonrisa. -¿Vas a invitarme a bailar? Así de paso le enseñamos a Hakon como se hace.- Fijé mi mirada en sus labios pensando en ello antes de ascender hacia sus profundos ojos. -Algún día tendrá que sacar a bailar a una chica que no pueda mirar a otro, una que sepa que aunque pasara su vida buscando alrededor únicamente en él podrá encontrar el sentido de todo... porque él y solo él es su perfecta mitad.-  





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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Vie Sep 21, 2018 9:40 am

Ladeé la sonrisa cuando Ada con ese precioso ceño fruncido me regañaba por acercar mis dientes al cuello de nuestro hijo, por supuesto que mis colmillos no habían crecido, que le mordí haciéndole pedorretas y que no le hice daño alguno si no risa pero comprendía su inquietud, ella me había visto alimentarme, descontrolado, ella me conoció siendo una bestia sanguinaria.
Ada se dio cuenta de que me quedaba pensativo, tiró de mi para besar despacio mis labios, claro que confiaba en mi, era su modo de decírmelo porque sabía que la quería y que quería a nuestro pequeño hijo y jamas les haría daño aunque me sintiera hambriento.

Dejé caer mi frente contra la ajena sonriendo como con sus dedos repasaba calidamente mi mandíbula.
-Comeré después de pasear por la playa -aseguré, mientras tu acuestas a nuestro hijo, no te preocupes, estoy bien y eso que sois muy apetitosos aseguré haciéndole cosquillas, haciéndola reír sin parar mientras Hakon aplaudía feliz al vernos a los dos amarnos.

A mi esposa le trajeron una buena pieza de carne con guarnición, al pequeño patatas, huevo y una filete que Ada se encargó de desmenuzar mientras Hakon robaba las patatas del plato a dos manos.
Nunca soñé que esto podría ser posible, jamas creí que seria padre, comer en un restaurante con mi mujer embarazada y mi hijo me daba paz, acallaba mis demonios que hacía mucho tiempo habían dejado de gritar.
-Gracias -susurré besando su hombro -gracias por ser la luz en medio de tanta oscuridad.

De nuevo nuestras bocas chocaron hambrientas, enredando entre húmedas caricias nuestras lenguas.
Tras cenar la música empezó a sonar, extendí mi mano en su dirección para que la tomara, nada me apetecía mas que eso, un baile lento con mi mujer, porque ella merecía todo lo que hasta hoy no le había dado. Deslicé mi diestra por su cintura, acariciando su trasero al bajarla, escuché su risa contra mi cuello advirtiéndome de que Hakon miraba.
-Mejor, que aprenda a meter mano a las mujeres -dije llevándome un manotazo en el pecho haciéndome reír a mi en esa ocasión.

Hakon daba vueltas a nuestro alrededor simulando bailar como nosotros, mientras nos preguntaba eufórico si podía comer un helado de postre porque aseguraba con mucha gracia haberse dejado hueco para le postre.
-¿Pedimos unos helados y vamos paseando hasta el sitio donde nos conocimos? -Bajé la mirada hacia el enano que saltaba para poder asomarse al cristal y ver de que sabores había hasta que su madre lo subió a sus brazos para que pudiera verlo bien todo – tu madre estaba preciosa en esas rocas, no sabia si era una humana o una diosa -confesé -aunque cuando la saque del agua, con ese pelo pardo mojado pegándose a su rostro y esos dos ojos brillando como estrellas supe que le rumbo de mi vida había cambiado, nunca he amado como la amo.



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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Dom Oct 07, 2018 3:14 am

Corté en pequeños trozos el filete de nuestro niño, algo tan sencillo pero que hasta hace poco tiempo no hubiera soñado ni siquiera hacer… Encontrarme con mi esposo, nuestro hijo y nuestro bebé en camino... Se me humedecían los ojos y amenazaba con llorar sobre el filete, así que me pasé la mano por ellos con rapidez antes de pasarle el plato a mi pequeño de vuelta. -Pruébalo, esta muy rico.- Le robé un pequeño trozo y me lo llevé a la boca para que viera lo bueno que estaba, algo que le divirtió e hizo que sus ojazos infantiles se iluminaran antes de probarla él mismo.

Probé un bocado de mi ternera, estaba realmente deliciosa. -Venir aquí ha sido una gran idea. La comida es excelente, la vista hermosa y tengo la mejor compañía del mundo.- Miré a Erlend al decirlo, el juego de luces de las velas sobre cada una de las mesas del restaurante con sus manteles blancos creaba un ambiente que hechizaba y que a mí me parecía muy romántico.

-Hace tiempo no me invitabas a salir en una cita.- Sonreí lentamente al decirlo, realmente no habíamos tenido una desde hace algún tiempo, otro motivo que lograba hacer de esta noche algo especial.

Hakon y yo terminamos nuestros platos a una velocidad inverosímil, en tan solo unos cuantos pestañazos cada uno ya se chupaba los dedos. Erlend decidió que era hora de invitarme a bailar así que tomé la pequeña mano de mi hijo y entre risas nos apresuramos los tres mientras le indicaba que observara como se movía su padre.

-Esto no es lo que tenía en mente al decirle que aprendiera de ti.- Me eché a reír, había deslizado su mano por mi cintura, bajándola despacio en dirección a mis nalgas por lo que le di un manotazo en el pecho a modo de reprimenda, aunque por supuesto distaba de estar molesta.

La música empezó y me moví despacio contra su cuerpo, esta creaba un aura mágica que hacía que bailáramos en silencio. Mi corazón triplicaba sus latidos, él hacía vibrar mi cuerpo, abrigándome con el suyo al acercarme más buscándolo. -Si hubiera sabido que bailar contigo era así hace tiempo te hubiera pedido hacerlo en casa.-

Deslicé una mano por su espalda y retuve la otra sobre su pecho, observando sus tormentas y descendiendo hasta la cadencia que en sus labios vertía su respiración. Una de sus manos se deslizó por mi cintura, creando una caricia sobre mi vestido que provocó que resurgieran las intensas emociones que me despertaba.

Acerqué mi rostro, nuestros labios se rozaron suavemente y los detuve allí. Nos encontrábamos tan cerca que la parte superior de mi cuerpo quedó en contacto con el suyo. Estaba segura de que podía sentir y escuchar mis latidos, detectar como el ritmo había cambiado, la manera en que comenzaba a bombear con rapidez mientras el temblor en mi se hacía presente con ese ligero toque, húmedo y cálido. No quería moverme, tan solo sentir la tibieza que le brindaba a todo mi ser estar pegada a él.

Mis labios se separaron lentamente de su boca mientras respiraba despacio y le ofrecía una hermosa sonrisa que iluminó todo mi semblante. -Ya terminó la música señor Cannif.-

Le guiñé el ojo antes de dirigirnos a comprar helados. Hakon escogió uno de menta y yo uno de cereza y los devoramos con deleite.

Hice un alto para que mi pequeño se acercara, me concentré en volver a colocarle la bufanda, en subirle un poco más el cuello del abrigo y terminar de abotonarle la camisa hasta arriba. Una vez estuve segura de que iba bien abrigado lo tomé de la mano mientras extendía la otra hacia Erlend para que caminásemos hacia la playa.

Mientras íbamos redescubriendo el hermoso lugar, nos deteníamos a recoger conchas para armar una pequeña colección y jugábamos a correr cuando las olas que besaban la arena se acercaban hasta nuestros pies antes de separarse de esta.

-Oh ¡al diablo!- Repentinamente ya no pude resistir la tentación de sacarme los zapatos y dejar que mis dedos se hundieran en la arena bajo mis pies. ¿O de qué otra manera se disfrutaba de un lugar así?

-¿No es hermosa la playa?- Giré sobre mi misma dando una vuelta para verlo todo y respirando el aire puro. La brisa marina despeinaba mi brillante cabello azabache mientras alcanzaba a mi hijo, lo alzaba jugando en el aire y empezaba una carrera con él en mis brazos.

-¿Erlend eres capaz de alcanzarnos?- Solté la risa buscándolo por encima de mi hombro, captando con mis pardos su silueta perfecta bajo la luz de la luna. Alcé el brazo en dirección al cielo, señalé una estrella que brillaba especialmente dándonos la bienvenida y continué corriendo al mirar adelante siguiendo la luz de plata que me dirigía adonde nos habíamos conocido.


Última edición por Adaline Cannif el Dom Oct 07, 2018 2:48 pm, editado 1 vez





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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Dom Oct 07, 2018 9:23 am

Aquella noche el firmamento se convirtió en un libro que leer, las constelaciones brillaban con la misma rabia con la que lo hicieron el día en el que un trabajo me llevó ante la mujer que hoy representaba todo en mi vida, la que me saco del fondo de un abismo y dio luz a mi sombría vida.
Verla con nuestro hijos, correr, reír, hacerlo volar mientras el agua acariciaba sus pies y estos se hundían ligeramente en la arena dibujó en mis labios la mejor de mis sonrisas.
Adaline no se daba aun cuenta de que aquella noche fue ella quien salvó mi vida, una que estaba abocada al dolor, a la perdida y a desear ver salir el sol.
Aquella noche en la que la constelación del cazador brillaba con fuerza sobre los dos mi sino se convirtió en uno distinto, Adaline me hizo creer de nuevo en el amor, uno apaciguador, uno que no representaba dolor.

Sabía que mi esposa había perdido muchas cosas por estar a mi lado, para unir su vida a un hombre plagado de sombras pero ahora mirándola me daba cuenta de que en el fondo nadie podría amarla como lo hacía yo. Dejó aquel maldito antro de perdición, yo le di un futuro hacia el que mirar, yo la iba a cuidar, puede que fuera un monstruo para el mundo, no se equivocaba su hermano era una bestia de la noche sedienta de muchas cosas pero estaba enamorado de esa mujer que brillaba radiante frente a mi, yo estaba loco por su hermana desde el instante en el que la vi.
-No quiero perderte nunca -confesé sin poder apartar mis ojos de los suyos -yo sin ti...yo no puedo vivir Ada.

Sus ojos se hundieron en los míos por un momento, creo que entendió lo que quería decirle con eso. Quería tener a nuestros hijos pero no podía pensar en que algún día ella envejeciera como ellos, yo necesitaba a mi mujer eterna, junto a mi, yo no sabía caminar ya si no era de su mano y si, era un monstruo, uno que podía cometer mil masacres sin tan siquiera parpadear, pero no podía despertar sin sus besos, sin sus caricias y sin aquella felicidad que ahora me embargaba al mirarla jugar.
-Te quiero esposa miá -aseguré cuando esta empezó a correr con el pequeño entre sus brazos rumbo a las piedras donde nos conocimos.
-No nos coges papa -reía Hakon al verme echar a correr tras ellos como si fuera un mero humano y no el vampiro milenario que en una décima de segundo podría atraparlos.

La acabé tumbando en el suelo despacio al darles caza, Ada reía sin parar mientras Hakon trepaba por mi espalda ordenándome que soltara a su mama.
Las piernas de mi mujer abiertas encajaron mis caderas, mi pilar se hundió en su centro engrosado mientras mi aliento gélido golpeaba sus labios entreabiertos.
El vaho blanquecino de su boca era bruma entre nuestras lenguas que emergieron fundiéndose en un beso ansiosas.
-Tengo algo para ti -susurré friccionando afectuosamente contra la suya mi nariz.
Adaline reía al ver la pequeña cabeza de nuestro hijo salir por encima de mi hombro para cotillear que hacíamos los dos.

Me aparté sacando de mi chaleco un medallon en forma de estrella, representaba la constelación del cazador, la nuestra, dentro un pequeño frasco circular de vidrio teñido de carmesí, contenía mi sangre, mi elixir.
-Quiero que lo lleves contigo...siempre.


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Vie Oct 12, 2018 4:45 am

Corrí sobre la arena, disfrutando de ella bajo mis pies descalzos. La risa de mi hijo se combinó con la mía mientras mis pies continuaban la carrera. Corrí y corrí sin detenerme, dirigiéndome hacia aquellas rocas adonde mi sino había cambiado de rumbo, mirando por encima de mi hombro a mi inmortal, a aquel ser incomparable que puso una noche mi mundo de cabeza para que ya nada volviera a ser igual.

No habíamos regresado desde aquella vez y ahora al encontrarme de nuevo en este lugar mi corazón no me daba tregua, latía como nunca al embargarme toda la magia que contenía esta playa.

Finalmente caímos despacio, mi esposo me tendió lentamente apoyando su cuerpo cerca del mío para descansar ligeramente por encima de mí. Alcé la mirada para buscar la de él y me sumergí en esas tormentas extraordinarias. Lucía tan atractivo e irreal bajo la luz de nuestra estrella… la misma que nos unió y que ahora fulguraba encima nuestro para acompañar el brillo de nuestro profundo amor.

-Te miro y eres más hermoso incluso que la primera vez que lo hice.- susurré. Mi cuerpo tembló encontrándome presa de una fuerte emoción mientras él se abría espacio entre mis piernas para volver a ese lugar mío, a ese espacio cálido que siempre iba a acogerlo, porque era adonde él pertenecía, era su hogar y yo solo estaba completa cuando regresaba a el.

Lo miré en silencio, enmarqué su bello rostro con mis manos y lo acaricié como si lo hiciese por primera vez, despacio, sin prisas. Las yemas de mis dedos recorrieron sus mejillas, su barbilla, sus labios carnosos… Mis dedos se perdieron perfilando caminos, descendiendo por su cuello, por su pecho marcado, deleitándome en tocar su cuerpo de guerrero, hecho para la batalla, para las luchas, para las guerras y también para el amor.

-Te quiero Erlend.- Pasé mis manos por su cuello y las hundí en su pelo al encontrarse nuestras bocas y abrir mis labios para que deslizara su lengua al encuentro de la mía de forma profunda, reencontrando cada recoveco que era todo suyo, siempre suyo, de nadie más.

Cálidamente mis labios se deslizaron por la línea de su mentón hasta llegar a su cuello, adonde respiré y los separé para suspenderlos sobre su piel  antes de volver a buscar su mirada. -Nunca voy a estar lo suficientemente agradecida por habernos encontrado el uno al otro esa noche. Mi hermano te envío a cuidarme y desde entonces no has sido otra cosa más que mi protector, mi guardián, aquel que tiene la llave de mi corazón y vela por el… Eres el único que puede tomarlo como suyo… a nadie más se lo entregaría… solo a ti. Antes de conocerte yo no creía en nada, ni en la felicidad ni en el amor. Tú cambiaste mi rumbo, me diste todo lo que quise sin haberlo sabido, lo único que iba a necesitar por el resto de mi vida. .-

Lo miré con brillo en mis ojos y sonreí, mi respiración destacó el suave roce de mis pechos contra el suyo al unirse a la de él gracias a esa conexión que teníamos, una conexión única que podíamos palpar en el aire y encontrar en los ojos del otro.

Una cabecita se asomó por encima del hombro de mi esposo haciéndome reír. -Mi pequeño monito.- Apenas mostraba sus grandes ojazos para espiar que hacíamos. -Tu papá no me suelta porque juega a atraparme. Lo hace porque me quiere pero aún si no lo hiciera yo se lo pediría, para que nunca me deje ir.-

Erlend llevó la mano a su chaleco y sacó un medallón, abrí los ojos grandes por la sorpresa y acaricié su superficie con mis dedos. -Es nuestra estrella.- Observé el contenido, el pequeño frasco con su sangre y volví a mirarlo sorprendida.

-¿Es tu vitae?- Me sentí tan conmovida que no llegué a percatarme de que por mi rostro descendió una lágrima antes de que él la atrapase con su pulgar.

-¿Y el significado de esto es...? - Busqué la respuesta en sus ojos, sabía que habíamos hablado de una eternidad juntos, que ahora la habíamos puesto en pausa. Sabía que desde que supo que tendríamos un bebé lo había visto más feliz que nunca, que para él como para mi nuestros hijos nos habían cambiado la vida, pero sus palabras esta noche… el significado de ellas…. este regalo…

-Tendrás que explicarme como es la conversión...- Besé sus labios, lo abracé con cariño y lo volví a mirar con toda la adoración que sentía. -También quiero una eternidad contigo, la he deseado con ansias como a nada y aún lo ansío. Quiero que recorras el resto de tu vida conmigo, y quiero tenerte por siempre en la mía.-

Fruncí el cejo con expresión seria porque quería que comprendiera la solemnidad de mi promesa y lo importante que era para mi. -No lo olvidaré Erlend, no olvidaré compartir nuestra eternidad. Sin ti yo no existo, mi corazón se extinguiría y no podría vivir.-





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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Erlend Cannif el Dom Oct 14, 2018 11:47 am

Los ojos de mi esposa se alzaron de la joya hasta mi intensa mirada, nuestra estrella era testigo de aquella promesa silenciosa, una llena de miedos, de palabras no dichas y de caricias.
Mis dedos se deslizaban por su pierna, piel suave, trémula que bajo el tacto de mis gélidos se erizaba por completo.
El tiempo había pasado desde que la conocí en esa playa, sin embargo la veía tan bella como el primer día, me enamoré de ella en el mismo instante en el que mis tormentas se fundieron con aquellos orbes pardos que tenía, el agua bañaba su cuerpo, temblaba como en este momento, aunque por motivos bien diversos.

Aseguró que cumpliría su palabra, era cierto que el embarazo había detenido nuestro proyecto, yo estaba enamorado de ella, necesitaba saber que no habría futuro donde no la hallara, temía a la oscuridad, los demonios que esta albergaba pero ahora, con la llegada de nuestros hijos me sentía feliz.
Adaline me lo había ofrecido todo y la amaba por eso, porque sin ella no hubiera podido ser padre nunca.
-Te amo -aseguré contra sus labios mientras el enano nos miraba con aquella cara de querer entender lo que hacíamos con nuestras lenguas y nuestros labios tal era así que parecía un besugo imitándonos despertando las carcajadas de su madre.

Aparté sus largos mechones para poder colocar el colgante que representaba una promesa eterna, una que ambos habíamos adquirido para con el otro y que marcaría el resto de nuestros días.
Deslicé msi dedos por la piel de su nuca, mi aliento calcinó su bello y mis ojos recorrieron cada tramo mientras abrochaba el colgante dejando así la promesa impresa de ambos.
-Estas preciosa -juré ante msi dioses, pues nunca sería capaz de amar a otra.

Llevé mi diestra a su vientre, mi hijo era fuerte, sano, daba patadas, pronto estaría con nosotros, contaba el tiempo que faltaba para poder sostenerle, aquello que Aryne me arrebató, jamas conocí a mi primer hijo pero en esta ocasión todo iba a ser muy distinto, era tiempo de paz, de luz y no de oscuridad.
-Te necesito -sentencie mordiendo su labios inferior arrastrándolo ligeramente hacia mi mientras ambos sonreíamos contra la boca ajena.


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Re: La negativa(privado)(+18)

Mensaje por Adaline Cannif el Jue Nov 08, 2018 2:33 pm

Erlend hizo a un lado mi negro cabello y colocó el colgante en mi cuello. Ambos sabíamos lo que esto significaba, era un juramento compartido, ninguno de los dos lo había olvidado, sólo lo estábamos postergando por nuestros hijos.

Tumbada sobre la arena le contemplé y, junto a él, me sentí más viva que nunca. Sus manos al acariciar mis piernas hicieron entrar mi piel en calor, la erizaron con su tacto mientras las mías se deslizaban por su cintura buscando su piel debajo de su camisa, deseando continuar encerrada en él, en la cárcel de su cuerpo y en los rincones de su alma, que me mantuviera prisionera como ya lo era, y que no me dejara ir jamás.

-Lo llevaré siempre puesto y recordaré lo que nos hemos jurado el uno al otro.- Sonreí y el resplandor alcanzó mis oscuras orbes. En esa playa, mirándolo a los ojos, nuestro amor relucía más que las estrellas. Me sentía feliz, bendecida por la vida y mi esposo sonreía también. Verlo así, expectante, contando los meses, deseoso de ser padre, era mi mayor alegría.

Tomé su rostro, acaricié con mi lengua sus labios y le besé profundamente. -Te amo, seremos tú y yo para toda la eternidad, siempre.- Iba a esmerarme en conquistarle cada día y a asegurarme de alimentar la llama de nuestro amor para que siempre estuviese encendida y que nunca peligrase.

Lo acaricié con dulzura, enganchada de sus tormentas oscuras y sentí que me ahogaba en el brillo que reflejaban confirmándome con el nuestro juramento. Su mirada me dejaba sin escapatoria, ver mi reflejo en sus tempestades era todo lo que quería para siempre.

Nos besamos al sentarnos sobre la arena, admirándonos el uno al otro con mudas caricias mientras comenzábamos a construir una fortaleza de arena. Nuestro pequeño Hakon contribuía con la construcción muy animado, señalando como deseaba que los muros fuesen más altos y la torre del vigía debería de ser gigantesca. Frunció el ceño pensativo preguntando si podíamos también añadir un drakar que llegase hasta ella.

-El próximo año, volveremos acá con nuestro bebé.- Un sentimiento muy fuerte me embargó al decir esas palabras. -Y también debemos regresar solos.- Le guiñé el ojo a Erlend con una sonrisa pícara y me incliné hacia él, concentrándome en su carnoso labio inferior, lamiéndolo y mordiéndolo.

Cuando la noche avanzó, mi pequeño regresó a mis brazos, apoyó su cabecita en mi pecho y le escuché murmurar "mamá" entre sueños, pareciéndome uno de los sonidos más dulces que había escuchado en toda mi vida. Tomé la mano de Erlend y caminé junto a él para regresar a casa.

Tras atravesar el umbral de nuestras ruinas, acosté a mi niño en su cama y regresé al lado de mi esposo. Pasé mis manos por su cuello y me agarré a su melena oscura, sonriendo al mirarlo, embelesándome con su boca al calentarnos los labios y sintiendo sus manos deslizarse por mi cintura hasta alcanzar la curvatura de mis glúteos.

Deseaba fervientemente derramar mi amor en su piel, él había marcado la mía desde aquella primera noche en que nos conocimos y dejado señales en mi cuerpo que ni el tiempo ni la distancia podrían borrar.

Tres palabras salieron de mis labios cuando tiró de mis nalgas dejándome de puntillas contra él. Nuestros labios colisionaron con intensidad y nuestros jadeos se entremezclaron con nuestro mutuo amor, nuestro deseo y la devoción que sentíamos por el otro. -Hazme el amor...-




FIN DEL TEMA





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