Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Ciel et l'enfer

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Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Mar Jul 25, 2017 5:19 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Llevaba preparando el atraco al cabaret de lenfer un mes, había atado cada cabo que podía estar suelto o soltarse en el ultimo momento.
Si salia bien nos llevaríamos un buen pico, suficiente como para vivir una temporada sin necesidad de dar otro palo.
Nuestra vida nunca fue fácil, aunque supongo que la necesidad te obliga a buscar las vueltas para sobrevivir sin que los que te buscan te cacen.

Era algo irónico pues también mi hermano y yo eramos cazadores, acabábamos con seres de la noche para proteger a la humanidad, a fin de cuentas para eso habíamos venido a este mundo, iba implícito en nuestro adn.
Claro, que vivíamos en tierra de nadie, pues aquel que nos creó también buscaba nuestra destrucción.

Raziel no se tomaba nada en serio, su actitud me desesperaba, parecía no comprender que no estábamos en París por placer, la idea de movernos de un lado a otro no era un capricho del destino si no una necesidad palpable para mantenernos con vida.
La inquisición no se andaba con tonterías y nosotros eramos la prueba fehaciente de que habían experimentado, habían jugado a ser dioses, a dar vida y ahora a quitarla para que nadie descubriera la atrocidad de sus clandestinos experimentos.

En mi nuca el numero uno grabado a fuego, clara sentencia de lo que era, en mi interior un ente arañaba mi carne, rugía voraz queriendo emerger de la vasija que lo contenía.
Una marca alrededor de mi ombligo en forma circulo y con distintas runas servia como sello.
En una semana daríamos el golpe, aquella tarde necesitaba descargar adrenalina, así que dejé el fuego de la lumbre encendida y tras echarle un par de maderos, abandoné la cabaña de madera en busca de alguna presa.
Raziel como de costumbre estaría en alguna taberna haciendo de las suyas, me cansaba de ser su niñera personal, sus descuidos nos ponían en peligro, y a veces también a mi me apetecía convertirme en un hombre de mi edad, beber, salir con mujeres..sin embargo, yo tenia que permanecer atento a todo, lo que me dejaba en una posición de eterna vigilancia.

Cogí el arco y colgué el carcaj a mi espalda repleto de saetas. No demasiado lejos había un rio de aguas vivas donde gran parte de la fauna del bosque acudía a beber, era cuestión de tiempo dar con la presa del día, así que con la paciencia que ostentaba, me agache resguardandome entre la maleza atento a todo lo que mi alrededor pasaba.

No se el tiempo que permanecí hasta que un venado caminaba majestuoso y a lento paso hacia las orillas de las cristalinas aguas.
Coloqué la flecha en el nock y elevé ligeramente el arco tensando con mi brazo la cuerda para dejar escapar la flecha. Antes de que eso sucediera un ruido espantó a la presa haciéndola huir de inmediato.

Miré hacia el lugar de donde provenían los gritos femeninos, no tardé en ver a una doncella de dorados cabellos correr como si fuera una ninfa a través de las cortezas de los arboles.
Sus ojos miraban hacia atrás, como si fuera perseguida por alguien, asi que volví a esconder mi cuerpo entre la maleza dispuesto a observar.


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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Miér Abr 18, 2018 3:58 pm

El aire no llegaba a mis pulmones, me ahoga en un charco de sangre mientras ms ojos se centraban en los de la mujer demonio que como espejos me devolvían el reflejo carmesí de mi muerte.
Llevé mi diestra a su rostro, deslizando por su mejilla mi mano ensangrentada, una sonrisa tibia se pintó en mis labios.
-Te perdono -susurré cuando mi mano cayó sobre el lecho mientras se me escapaba la vida.
Vi miedo, pánico y eso me llevó a no comprender.
Saltó de la cama rugiendo que no la dejara, pero las fuerzas se me agotaban, cerré los ojos, mi mano quedó extendía, quería morir, pero no solo, la necesitaba.

Mis ojos se cerraron, daba mis últimos coletazos de vida cuando sus palabras llegaron a mi como una corriente de brutal energía.
La herida cerró abrasándome el cuerpo convulsioné y abriendo los ojos tomé na bocanada de aire como si fuera un pez fuera del agua.
Me incorporé encontrándome a Yuna dentro del circulo trazado en el suelo ,su sonrisa chocó con mi mirada incrédula y antes de dejarme entender que había hecho se desvaneció en el suelo.
-¡No! -rugí corriendo hasta ella, introduciéndome en ese circulo elevando su cabeza por la nuca, besando sus labios con ahincó esperando que volviera a mi.
-¡Yuna! -la llame pegando mi frente contra la suya, mi voz se ahogo al comprender que acaba de darme parte de su energía -Yuna -susurré -yo también te había visto en el cielo, eras preciosa, inalcanzable..cuando supe que habías traicionado a padre me enfadé, porque eras todo lo que yo ansiaba tener.

Sus azules se abrieron pesados, ladeé la sonrisa volviendo a acariciar con mis labios los suyos, en un beso dulce, delicado.
-podemos hacer las cosas bien, volvamos con padre, le explicaremos que ha pasado, tu redención y la mía.

Acarició mis mejillas con sus dedos, acercando sus labios a los míos nuevamente.
Me llamó ingenuo, me dijo que padre nunca no perdonaría, y que aun haciéndolo, no podríamos estar juntos, el pecado parecía ser el único camino para nosotros.
Extendí mis blancas alas rodeando su cuerpo con ellas.
-Entonces maldigo a padre, porque te amo, creo qe desde siempre te he amado.


Mis ojos buscaron los de Yuna, acabábamos de ver como Samael perdía sus blancas alas, el motivo por le cual mis alas eran negras era la mujer que me acompañaba.
Ahora sabíamos que era lo que anidaba dentro de nosotros era peligroso, demasiado.
-Tenemos que irnos -susurré en su oído al tiempo que las plumas del ángel empezaban a mutar.



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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Lun Mayo 14, 2018 7:25 pm

No podía creer que el ángel hubiera sido mío por esa noche y que al final se hubiera dejado llevar por sus deseos, por la lujuria que nos embargaba a ambos cada vez que nos tocábamos quizás porque lo habíamos retenido durante mucho tiempo ya que padre jamás permitía que sus hijos mantuvieran relaciones entre ellos, estaba prohibido y tras siglos y siglos Samael había cedido al deseo y a la pasión, había sido mío por completo. Lo había hecho caer y cualquier demonio celebraría aquella victoria sobre uno de los mejores soldados de padre, sin embargo yo no lo hice de esa forma aunque sí me regodeé en la idea de que había conseguido que un ángel sucumbiera al pecado pero no lo hice burlándome de Samael, pese a que le había mentido porque mi intención nunca fue matarlo... y ahora él, por su propia cuenta, había tomado su espada y se había hecho un corte en la garganta de la cual su sangre manaba, de la cual la vida se le escapaba. Y yo, en vez de contemplar cómo el ángel moría igual que lo había hecho con tantos cientos de ángeles más me fue imposible quedarme quieta mientras su sangre manaba de su cuerpo y la vida se le iba. Iba a salvar al ángel, sí yo, una demonio que había matado a cientos de ellos ahora pretendía salvar a Samael porque podía soportar la muerte de todos y cada uno de los ángeles que existían... menos la suya. Me era totalmente imposible permanecer quieta observándolo y tenía que salvarlo, tenía que hacer lo que fuera necesario para mantenerlo con vida porque nunca quise matarlo aun cuando supe al verlo que él sí podría matarme. Qué ironía más grande, una demonio como lo era yo que había causado el mayor de los caos en la tierra enamorada de un ángel como Samael... porque sí, me había enamorado en el instante en que lo había visto por primera vez en el cielo, prendada de su belleza, de su fuerza y de esos ojos que aunque sí me miraron muchas veces jamás me contemplaron como yo deseé que lo hicieran. Le suplicaba que no se fuera mientras lo llamaba e intentaba taponar la herida con mis manos para que la sangre no manara, su mano subió a mi rostro y sus dedos me acariciaron de forma lenta mientras sonreía y me decía ese “te perdono” mientras yo negaba con la cabeza incapaz de no hacer algo por salvarlo. Fue cuando su mano cayó al colchón que corrí en busca de una solución que lo mantuviera con vida porque era lo único que podía hacer en esos momentos, sabiendo que el tiempo que se agotaba pero que quizás habría una solución para él.

Me fui para tomar un libro donde había un hechizo peligroso pero que podría salvarlo, dibujé en el suelo con la tiza, manché su pecho con otro dibujo en lo que él seguía con los ojos cerrados y sentía que su energía vital se apagaba cada vez más y más... me estaba quedando sin tiempo. Hice con rapidez todos los preparativos y recité las palabras para curar su herida que sanaría en ese mismo momento, el coste a pagar era una parte de mi energía vital... sería suya. Ni siquiera lo dudé mientras las palabras sonaban, la habitación temblaba oscureciéndose y veía como la herida de su garganta se curaba al mismo tiempo que yo también sentía el mismo dolor que él sentía, además notaba como mi energía vital se iba reduciendo a la mitad y se enlazaba con el cuerpo del ángel que se movía por el hechizo que estaba realizando hasta que este terminó, casi sin fuerzas y volviendo la habitación a su estado normal vi como abría sus ojos y respiraba una bocanada de aire tras recuperarse de la herida como si nunca se la hubiera hecho. El libro cayó de mis manos al suelo incapaz de sostenerlo, fue cuando sus ojos se encontraron de nuevo con mis azules hasta que por la falta de energía caí al suelo dentro del círculo que había trazado, tumbada en el suelo escuché el grito del ángel así como sus pasos que se acercaron hasta donde yo me encontraba. Sus manos tomaron mi cabeza elevándola mientras me recostaba contra su cuerpo, sentía sus labios sobre los míos besarme pero me costaba demasiado pronunciar palabra alguna o simplemente abrir los ojos... la pérdida de energía había sido grande y poco a poco me iba recuperando por el hechizo y por compartir mi energía vital con el ángel que me sostenía entre sus brazos. Me llamó de forma desesperada pegando su frente a la mía, volvió a repetir mi nombre con sus manos estrechándome contra su cuerpo hasta que me dijo que él también me había visto en el cielo, que se enfadó cuando traicioné a padre porque era todo lo que quería tener. Mis ojos azules se abrieron para ver sus pardos, me sonrió volviendo a rozar sus labios con los míos dejando pequeños besos en lo que yo me iba encontrando mejor poco a poco, había perdido mucha energía y no era fácil recuperarla. Dejé que me besara sintiendo sus labios dulces y cálidos sobre los míos, un suspiro salió de estos y lo miré cuando me dijo que podíamos hacer las cosas bien, que volviéramos con padre para explicarle qué había pasado y pidiéramos redención para ambos... pero yo había visto lo que les hacía a los que volvían tras desobedecerle y yo, al menos, no tendría redención... y después de que él hubiera caído tampoco la tendría.


-Pero qué ingenuo que eres, ángel –dije sobre sus labios elevando mi mano para acariciar su rostro con mis dedos en una lenta caricia, él creía que había una posibilidad si volvíamos pero yo sabía que no existía- no podemos volver Samael, padre no me perdonaría por haberlo traicionado y haberlo desobedecido... por mucho que tú le rogaras no me daría el perdón –mis dientes apresaron su labio inferior un par de segundos- y aunque nos lo diera no nos dejaría estar juntos, para él esto es un pecado y no permitiría que estemos juntos nunca... nos castigaría de solo intentarlo de nuevo, si queremos estar juntos no podemos volver –mis labios rozaban los suyos y fue entonces que lo vi extender sus alas, blancas y prístinas y brillantes rodeando mi cuerpo y lo miré sin saber qué era lo que iba a hacer, sus palabras hicieron que buscara sus ojos pardos con los míos y sonreí de lado- ¿enamorado de un demonio, Samael? –Pregunté con una ladeada sonrisa dejándome envolver por sus blancas, unas como yo hacía eones también había tenido- qué ironía más grande; un ángel enamorado de un demonio... y un demonio enamorado de un ángel.





Mis ojos no dejaban de contemplar la escena que presenciábamos frente a nosotros, mis labios entreabiertos dejaban escapar el aire mientras incrédula veía aquella escena que para nada me hubiera podido imaginar en ningún momento, igual que ninguna de todos y cada uno de los momentos que habían tenido y que habíamos visto pasar frente a nuestros ojos haciéndonos saber qué ocurrió entre lo que llevábamos dentro. Era impactante, a la par que hermoso y bello, ver como las alas que un día fueron blancas rodeaban el cuerpo de la demonio mientras se tornaban de color negro, sucumbiendo al pecado igual que habían hecho los demos ángeles caídos renegando de su Dios. Fui incapaz de apartar mis ojos de aquella escena hasta que escuché las palabras de Samael que me pedía que nos moviéramos, que teníamos que irnos ahora que habíamos visto lo que había pasado y lo que llevábamos en nuestro interior: él un ángel caído, quizás más adelante convertido en demonio, y yo una demonio que se habían enamorado... pero, incluso tras ver lo que había pasado, seguíamos sin saber qué ocurrió después cuando Samael perdió sus alas, ¿qué pasó más adelante para acabar ambos separados? ¿Por qué su ángel quería que la “Yuna” que llevaba en mi interior despertara? El tacto de la mano de Samael tomando mi mano fue lo que me sacó de aquella ensoñación en la que los contemplaba a ambos, la forma en que se miraban... ¿qué les ocurrió después de aquello? Habíamos visto demasiadas cosas y, no podía negarme ni a mí misma, que cuando se entregaron mutuamente no había podido evitar sentir celos y el deseo que de Samael y yo pudiéramos hacer lo mismo; entregarnos a lo que sentíamos... pero de hacerlo algo muy malo sucedería y yo no quería que lo que había en mi interior tomara mi cuerpo, quería ser simplemente una humana más sin preocuparme de que por tocar demasiado al hombre que deseaba pudiera desatar el más oscuro de todos los caos que habían. Mis ojos azules miraron a Samael teniendo su rostro tan cerca del mío, me desvié a sus labios y lamí los míos antes de ver sus ojos pardos en lo que me sonrojaba por pensar en lo que ambos habían hecho, ¿cómo se sentiría que él me tomara, que me hiciera suya?


-No podemos irnos todavía Samael... aunque sabemos cómo es que acabaron juntos no sabemos qué les pasó después de ello, ¿por qué se separaron? ¿Cómo es que Yuna acabó sometida en un cuerpo humano? Tenemos que verlo, tenemos que saber todo lo que pasó por si podemos ver alguna pista o alguna idea de cómo sacarlos de nuestros interior para que podamos ser libres –mis brazos rodearon su cuerpo y dejé mi rostro en su cuello, cerré los ojos disfrutando de esa cálida sensación- no quiero perderme Samael, no quiero que lo que tenemos en nuestro interior gane y nos “perdamos” subyugados por su poder... noto lo que hay dentro de mí, noto su oscuridad y cómo quiere hacerse hueco para salir y apoderarse de mí cuerpo, romper los sellos que la mantienen atada y sacar al ángel que llevas en tu interior, tenemos que ver qué les pasó más tarde, necesitamos información y puede que lo sepamos si lo buscamos –separé mi rostro para mirarle, sentía su cálido aliento dar contra mis labios- por favor Samael –le pedí enredando mis dedos en el pelo de su nuca.




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Lun Mayo 14, 2018 11:00 pm

Yuna no había visto suficiente y en parte sabía que todo lo que decía era coherente, era una locura irnos sin terminar de presenciar lo que sucedía con esos seres que anidaban en nuestras entrañas, pero por otro lado, eramos vulnerables en la casa, nuestros recipientes dormían en ella y si alguien se adentraba entre sus cuatro paredes podría llevarnos con un gesto de acero a la muerte.
Su cuerpo se pegó al mio, era cálido, demasiado y yo como antes lo hizo Samael con sus alas, rodeé su cuerpo con mis brazos protegiéndola de todo aquello que pudiera dañarla.
Podía ver nuestro propio reflejo en esos seres oscuro que ante ambos se alzaban, se amaban, la diferencia es que ellos lo decían sin tapujos y que nosotros a diferencia de ellos ni siquiera podíamos admitirlo sin correr el riesgo de acabar sucumbiendo a nosotros mismos y nuestros deseos mas primarios.

Cuando alzó la cabeza su aliento acarició mis labios mi boca se entreabrió acogiéndolo como una bocanada de aire fresco y por un momento me sentí tentado a sucumbir como había hecho Samael, a probar el sabor de sus labios, el dulzor de su boca y la calidez de su lengua húmeda pero bien sabía a donde eso me llevaría, a tomarla sin consciencia de que en ese preciso momento nuestros entes de nosotros se adueñarían.

Cerré los ojos pensando si en parte eso era lo correcto, por estar con ella el ángel dejó el cielo y convirtió sus blancas alas en dos negras ¿por que yo no podía sucumbir a lo mismo, mi amor por ella existía, lo notaba en cada molécula de mi cuerpo.
-Tengo ganas de ti -susurré contra sus labios decidido a seguir hacia delante hasta que ella me detuvo tomando mi rostro entre sus manos, un “no podemos” escapó de sus labios y un gruñido plagado de frustración de los míos

Dejé escapar el aire furibundo poniendo si no cordura si distancia entre nuestros cuerpos y mis ojos volvieron a centrarse en esos dos desgraciados que habían cometido el sacrilegio de enamorarse.
Samael cuido, beso y arropó a Yuna convirtiéndose en su protector, no regresó con el resto de ángeles y aunque si bien era cierto no los mató si los contuvo para que no accedieran a Yuna, supongo que no derramar sangre de sus hermanos es lo que de momento le permitió conservar sus alas, eso y que no se las cortó en acto de rebeldía pues él no quería ser un demonio, solo quería estar con Yuna.

La primera batalla había tenido como testigo al mundo, pero bien sabia que algo había sucedido, algo por lo que no se les había permitido estar juntos ¿pero que?
Durante los siguientes días esos dos hicieron el amor de mil maneras distintas, cada encuentro de ellos me excitaba, elevaba mi hombría y no podía evitar sentir envidia, envidia de cada caricia, beso y risa.
-No puedo mas -confesé, voy a explotar.


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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Jue Jun 07, 2018 7:22 pm

Samael y Yuna habían encontrado el equilibrio perfecto para poder permanecer juntos contra todos, y en contra de todas y cada una de las adversidades que tenían por la unión que habían hecho. Samael había decidido perder el blanco de sus alas por amar a una demonio y quedarse a su lado junto a ella protegiéndola de todo peligro que se cruzara en su camino. Fuera de la burbuja en la que parecían estar los ángeles seguían atacando a los demonios y la lucha entre cielo e infierno seguía adelante ajena al amor que dos partes de una misma raza, una representando la luz y otra la oscuridad, se habían unido para estar juntos fundiéndose en uno. Samael no perdió las alas y supuse que quizás aunque su amor por Yuna lo condenaba a ser un ángel caído el hecho de no rebelarse contra su padre como había hecho ella era lo que le permitía todavía conservar sus alas intactas, negras, brillantes y preciosas como las que había visto emerger de la espalda de Samael en alguna ocasión, siendo hermosas y bellas aunque fueran de un ángel caído porque igualmente seguían siendo las alas de un ángel. Yuna bien sabía que aquello le costaría a Samael no volver al cielo con sus hermanos pero él ya había tomado la decisión y era más que clara y obvia en esos momentos, había decidido permanecer junto a ella contra todo pronóstico y protegerla. Todo parecía indicar que su “inicio” marcaría el sino que los había hecho separarse pero que todavía no sabíamos cómo había pasado y aunque Samael me había pedido que nos marcháramos necesitábamos saber qué ocurrió para que ella quedara en un cuerpo humano, solo así podríamos ser capaces de liberarnos del yugo que nos ataba a ellos y poder ser libres como lo eran en esos momentos y en las imágenes que veíamos de ellos, juntos, felices. Era imposible no sentir envidia al verlos de esa manera, la forma en la que se miraban, cada caricia que se daban con total libertad ya que tenían las cosas claras, se amaban y no se cortaban en decirlo y expresarlo en voz alta en ningún momento mientras que nosotros dos, los humanos, teníamos que reprimirnos porque no era lo apropiado y lo correcto, porque dejarnos llevar supondría perder nuestra consciencia y dejar que ellos tomaran posesión de nuestros cuerpos para volver de nuevo a cometer aquello por lo que fueron castigados. Lo cierto es que no entendía qué habían hecho, aparte de amarse, para que terminaran así pero debíamos de saberlo y por ese mismo motivo fue que nos quedamos presenciando los días que sucedieron a esa decisión tomada para ver si encontrábamos la manera de dar con una solución que pudiera ayudarnos a nosotros sin que causáramos ningún mal. Sin embargo los días posteriores ambos se dejaron llevar por lo que sentían y tuvimos que ser testigos de cómo se amaban, de cada palabra de amor, caricia, beso y entrega pasional que me hacía morderme el labio deseando poder hacer yo lo mismo con el hombre que tenía al lado... y al parecer no era la única que tenía dichos pensamientos rondando por mi mente.

En un momento en concreto en el que sus labios se posaron sobre los míos, un “tengo ganas de ti” susurrados contra estos que me provocó un jadeo porque yo también tenía ganas de él, de dejarme llevar, de sentirlo por fin deseosa de perderme en él sin pensar en lo que ese acto pudiera provocar sobre nosotros. Cerré los ojos y lancé un suspiro porque nada me apetecía más que dejarme llevar, que me besara y se perdiera en mi piel... sentir lo mismo que habían sentido ellos. Sin embargo y en  contra de lo que sentía y de las ganas que tenía por dejarme llevar tuve que tomar su rostro entre mis manos, rozar mi nariz con la suya y murmurar un “no podemos” que nos marcó a ambos y del que me sabía fatal porque yo estaba igual que él y con las mismas ganas... jamás había sentido caricia en mi piel y quería sentirla, que él me tomara y me hiciera suya, ¿cómo sería sentirlo en mi interior? Preguntas para las que no tenía respuesta alguna. Las imágenes y los días fueron pasando frente a nuestros ojos en lo que ellos se demostraban su amor, había visto con las mejillas encendidas el cuerpo desnudo de Samael mordiéndome el labio deseosa de recorrerlo yo misma. Él no había dejado que los ángeles llegaran hasta ella, no los mató pero sí evitó que se acercaran mientras la cuidaba entre besos y caricias en lo que su herida sanaba. De nuevo ambos estábamos con las ganas latentes en nuestros cuerpos provocados por verlos a ellos amarse y sentir la envidia de no poder hacerlo nosotros, mis orbes azules fueron a los verdes de Samael cuando susurró que ya no podía más y lo cierto es que yo estaba en una situación más que parecida, lo deseaba demasiado y de una forma que no era capaz de controlar. Mi mano fue a su pecho donde podía sentir la calidez de su cuerpo, lo sentía tenso pero no era por otra cosa que el hecho de que no podíamos más, lancé un suspiro y me quedé de frente a él observándolo mordiendo el inferior de mi labio. Por un momento pensé que ya habíamos aguantado bastante y que primero estábamos nosotros, que deberíamos de seguir adelante con lo que sentíamos y olvidarnos del resto del mundo... bastante habíamos estado conteniendo desde que nos encontramos. Lo deseaba, todo de él, cada caricia vista, cada beso, sus manos por mi piel, haciéndome suya... al contrario que había pasado con los otros dos entre nosotros era yo la que jamás había experimentado dicha sensación, pero después de ver que hasta un ángel había caído sentía mucha curiosidad.


-Yo tampoco puedo más, te deseo muchísimo Samael –aseguré dando un paso en su dirección acariciando la piel de su pecho que se veía por el cuello de su camisola en forma de V, sintiendo su calidez bajo mis yemas- a veces pienso que no nos merecemos esto y que deberíamos de dejarnos llevar, otras me da por pensar que quizá podríamos quitarnos estas ganas pero sin llegar a... bueno, ya sabes –dije mordiéndome el labio- aunque me muero de ganas por sentirte en mi interior –elevé mi rostro rozando sus labios con los míos- y ahora solo puedo pensar en que no son nuestros cuerpos reales, que no estamos “aquí” de verdad sino que reposan encima de una cama escondidos en una cabaña en el bosque –alcé mi mano para acariciar su mejilla- y sin embargo el tacto parece tan real como si no estuviéramos proyectados, y me pregunto qué pasaría si nos dejáramos llevar y sucumbiéramos aquí, ¿cambiaría en algo en el mundo de verdad? –Mis brazos rodearon su cuello pegándome a su cuerpo necesitada de sentirlo- me debato entre lo que tenemos que hacer y lo que queremos hacer... hemos soportado ya demasiado y no sé cuánto más voy a aguantar yo tampoco –acabé por acortar la distancia con su rostro para besarlo, sabía que no debía y que no tendría que hacerlo pero la verdad era que habíamos aguantado demasiado, las ganas que nos quemaban y el ver cómo ellos demostraban su amor en esa cama era demasiado para dos personas que se atraían como imanes sin poder evitarlo. Mis dedos se enredaron en su pelo para seguir ese beso que me hizo jadear con deseo, apenas un simple beso y ya me ponía por las nubes... ¿cómo sería entonces sentirlo en mi interior? ¿Sería tan placentero como pensaba? Ajenos a nuestro deseo Samael y Yuna seguían pasando los días como los anteriores, la guerra había terminado y pocos demonios eran los que habían quedado en la tierra y que no habían matado los ángeles, sin embargo Yuna era la más poderosa y fuerte de todas, la que mayor caos iba causando aunque no de forma directa. Era la única con tal poder en su interior que era capaz de crear portales en diferentes lugares donde salían demonios de diferentes clases y tipos que causaban estragos en la tierra, de forma que ella no cometía tales estragos pero sí los propiciaba abriendo dichos portales por todo el mundo. Fue entonces cuando los humanos, un grupo de ellos, se había enterado de la existencia de Yuna y quiso ponerle fin a sus andanzas por la tierra, expertos en cazar dichos seres habían dado con la “madre” de todos ellos, la única capaz de invocarlos y de darles el pase a la tierra... y eso fue lo que parecía que sería la perdición de la demonio sin que ella lo supiera.




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Vie Jun 08, 2018 10:23 am

Mis ojos quedaron presos de sus labios, seguía cada palabra aunque creo no escuchaba ninguna, jadeé aun sin rozarla, ella me llamaba o quizás era lo que en su interior anidaba, fuere lo que fuere el primer roce oscureció mis ojos como si fueran secuaces de la noche.
Tajó la distancia y nuestras bocas se buscaron hasta que mis labios apresaron los suyos envolviéndolos en un beso violento en el que nuestras lengua dentro y fuera de las bocas bailaron humedas.

Gruñí completamente fuera de mi, desconocía si sería cierto si en esa realidad podría hundirme dentro, pero ahora mismo, poco me importa el mundo, por mi podía arder bajo su yugo, yo solo necesitaba adentrarme en sus entrañas y apoderarme de ella en todas las circunstancias.
Mi voz se torno gutural, ronca y de un tirón sajé todas sus ropas, me habían crecido las uñas y ante el desgarro de las prendas rasgué su piel de porcelana. De su pechó emergió un manantial de sangre que se perdió por su canalillo bajando por su ombligo rumbo a su coño inmaculado.

La imagen de aquella mujer era demencial y por un instante pude ver como ladeaba la sonrisa completamente perdida en mi mirada oscura.
-Samael -me llamó cautivadora, como si aquello que teníamos dentro nos ganara la partida.
Gruñí ladeando la cabeza, observando el descenso de esas gotas que acariciaban su sexo cayendo al suelo.

Cai de rodillas postrado, su mano aferró mi pelo tirando de el con ansias, su pie se alzó acariciando mi pecho hasta despacio se posó como un ave sobre mi hombro.
Su mirada parecía distinta, era tocarnos y el fuego arder en la sala, tiró de los rebeldes mechones de mi pelo hasta que mi aliento calcinó la entrada del infierno.
Nos condenaríamos, lo sabía y lo peor es que ahora mismo no me importaba.
Jadeé cuando noté el vaivén de sus caderas, como su cuerpo se arqueaba formando un puente contra la pared que le daba sustento y llevó dos de sus dedos separando los labios para otorgarme la visión del mismo averno.
-¡Hazlo Samael! -pidió con una voz que no le pertenecía

Gruñí mas que dispuesto cuando noté que lago tiraba de mi desde el otro lado.
-¡Que cojones! -elevé la mirada perdiéndome en la oscuridad de sus pozos -Yunaaaa -rugí antes de salir del sueño para encontrarme con un hombre, un egipcio que con su diestra aferraba un cuchillo amenazando la vida de la mujer que amaba.
Extendí las alas negras como la tizón y quedé enredado en una pelea cuerpo a cuerpo con el egipcio.
Aun estaba atontado por el viaje, por las drogas que Samael había consumido para entrar en el trance.



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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Mar Jul 03, 2018 6:12 pm

Nos habíamos perdido, no había otra forma de expresarlo mejor que con esas simples palabras porque era lo que realmente estaba pasando en esos momentos en los que Samael y Yuna quedaron relegados a un segundo plano en donde seguían con sus vidas aunque ahora Yuna era una de las demonios más poderosas que quedaban sobre la faz de la Tierra y aunque ella no hacía directamente el caos sí que lo propiciaba de otra manera; podía abrir portales desde el Infierno donde los demonios iban a la Tierra y causaban el caos por ella porque estando con Samael ella bien sabía que no la dejaría. Pese a tener sus alas negras y al amor que sentía por ella seguía siendo un ángel, no había querido matar a los suyos y había protegido a Yuna cuando más débil estaba de que la mataran... sus ideas y convicciones seguían siendo las mismas lo único que había cambiado en él es que ahora estaba enamorado de una demonio que era lo opuesto a él, y ella bien sabía que no le permitiría causar el caos porque se lo impediría. Pero Yuna podía abrir portales y es lo que estaba haciendo, y eso es lo que causaba los estragos en la Tierra y por lo que los humanos hartos de que los demonios fueran a por ellos emprendieron una lucha contra estos donde todos se unieron en pos de acabar con los demonios que poblaban la Tierra, sin embargo se dieron cuenta de que por más que luchaban contra estos más volvían y aparecían por lo cual buscaron el verdadero problema hasta que la hallaron a ella, la “madre” de los Demonios o así la denominaron en su momento porque sabían que su poder era lo que abría los portales para que los demonios entraran en el interior y asolaran con todo creando el caos que Yuna siempre había buscado. Ellos tan ensimismados en su propio “paraíso” no se percataron del plan que tenían los humanos de capturarla para parar lo que ella estaba haciendo en esos momentos, sabían que requerían de un sacrificio y por ello fue que buscaron la manera en la que poder encerrar a Yuna, como si meterla dentro de un cuerpo humano cortara todo lo que pudiera hacer, como si encerrarla era condenarla a vagar por toda la eternidad sin poder avanzar de nuevo hasta que alguien rompiera el “sello”. Y así fue como sucedió que Yuna fue apresada, una trampa bien elaborada y perfecta en la que ni Samael pudo ayudar a la demonio que entre rituales y un sacrificio humano acabó encerrada en un cuerpo humano condenada a vagar por toda la eternidad hasta que llegara su momento. Las descendiente de dicha mujer que se prestó para el sacrificio pagarían las consecuencias, las únicas que podían romper el sello eran ellas y se habían condenado en pos de salvar a la humanidad del terror que Yuna había causado en la Tierra. Las niñas portarían la marca en su cuerpo, visible para que supieran que debían de morir ya que solamente así podría Yuna romper el sello y volver de nuevo a la Tierra. La historia de cómo Samael había acabado en el cuerpo de otro mortal era una historia completamente diferente que ninguno de los dos llegamos a ver, pero al menos ya sabíamos que lo que llevaba en mi interior era ese demonio y que procedía de aquel linaje que se sacrificó para encerrar a Yuna. La pregunta era por qué seguía viva, y qué consecuencias tendría que Samael y yo nos hubiéramos encontrado. Quería pensar en que su idea de poder sacar lo que llevábamos dentro era verdadera y factible, quería pensar que se podía hacer porque el deseo nos consumía por dentro y nos atraía cada vez más el uno al otro... justo como estaba pasando en ese momento.

Estábamos en aquel lugar paralelo como proyecciones y sin embargo podía sentir su tacto tan real como si lo hiciera despierto, me debatía entre lo que debía hacer y lo que tenía que hacer... porque lo deseaba, después de ver cómo se amaban Samael y Yuna contemplándolos las ganas crecían entre ambos, cualquier mínimo roce era eléctrico y sumaban aún más las ganas. Ambos queríamos perdernos en el otro pero sabíamos que no debíamos porque era tocarnos y lo que llevábamos dentro tomaba posesión de nosotros, querían salir y encontrarse de nuevo pero sabíamos que no era demasiado bueno que eso sucediera. Sin embargo estar tan cerca de él provocaba que nos dejáramos llevar por lo que sentíamos, mis manos subieron por su pecho tocando la piel que se veía de la parte que llevaba abierta en la camisa sintiendo su calor, alcé mi rostro rozando sus labios hasta fundirnos en un beso que despertó lo que llevábamos en nuestro interior y que de forma súbita e inmediata provocó que nuestros ojos se oscurecieran, sin embargo seguimos besándonos dejándonos llevar por lo que sentíamos. Jadeé contra sus labios por la placentera sensación que me embargaba recorriendo su pecho subiendo hasta su nuca y enredar mis dedos en su pelo. De pronto Samael cambió por completo como si lo que llevara en su interior despertara y de pronto unas garras destrozaron mi ropa dejándome desnuda, mis ojos brillaron tiñéndose oscuros como la misma noche despertando lo que había en mi interior, reconociendo a Samael cuando su parte salía a flote. Desnuda y sin importarme con esa seguridad que Yuna desprendía unas gotas de sangre bajaron de mi pecho cuando arañó mi piel al quitarme la ropa haciéndola jirones, sus ojos observaron el recorrido de mi vitae que descendía por mi vientre hasta llegar a mi sexo donde gruñó con fuerza sin apartar sus ojos de los míos. Su cuerpo se arrodilló quedando así justo a la altura perfecta de mi sexo que ansioso parecía reclamar una atención que él pensaba darme, Yuna había tomado parte de mí al despertar y exigía que Samael la complaciera mientras yo observaba desde un segundo plano recluida en el interior. Con los dedos en su pelo tiró de este alzando su rostro para contemplarlo, tan bello y hermoso como siempre con ese toque oscuro que había en su mirada, elevó su pierna donde su pie ascendió por su pecho hasta posarlo en su hombro dándole una más que directa invitación de lo que quería. Yuna, conocedora de cómo tentar a Samael se arqueó contra la pared y ella misma separó su sexo incitándolo para que la tomara con la boca y yo, recluida en su interior, también lo deseaba mientras me preguntaba qué se sentiría. Sin embargo nada de eso sucedió porque igual que sentí cuando nos tomamos aquel brebaje todo comenzó a desvanecerse hasta que de nuevo despertamos en aquella cabaña, sin embargo la escena frente a nosotros era muy distinta y Yuna seguía tomando el control de mi cuerpo.


-¡Escoria humana! –Yuna tenía la posesión de mi cuerpo y con su poder había separado al humano de Samael para que no le hiciera daño, lo que sucedió fue que dos humanos habían provocado y jugado con Yuna atacando lo que para ella era más importante: Samael. Ellos querían que le libraran a él del demonio que llevaba dentro y ella por salvar al hombre que amaba cedió para que lo salvaran del veneno del que había caído preso, Yuna cedió porque no podía salvarlo y para ella él era muy importante. Samael se retorcía en el suelo cuando los humanos se fueron mientras ella sujetaba su cuerpo contra ella y esperaba que el efecto pasara, cuando lo hizo los ojos de Samael se abrieron pero de forma humana dejando atrás al ángel que había en su interior y que había quedado mermado por el efecto del veneno- ¡No, tú no eres él! –Ella podía verlo y yo, en su interior, luchaba por dominar su cuerpo porque no era una buena idea que tuviera el control de este- ¡devuélvemelo, devuélvemelo! –Pedía exigiendo que retornara pero Yuna no tenía todo el poder en aquel momento porque aún podía luchar contra ella, aunque cada vez notaba que se hacía más fuerte, y pude relegarla a un segundo plano aunque eso me costó muchísimo porque era bastante complicado. Mi cuerpo cedió ante el cambio de uno a otro soltando a Samael quien se acercó para ver cómo me encontraba, para cuando abrí mis ojos pude observar sus verdes que me miraban preocupado pero que se relajó cuando el azul era el color que predominaba en mis orbes- Samael... –en contra de todo rodeé su cuello abrazándolo para pegarme a él por todo lo que habíamos visto, por todo lo que había pasado y de lo cual habíamos perdido el control- lo siento mucho, ha sido todo culpa mía... –porque no debí de tentar la suerte, porque ahora había quedado claro que mientras tuviéramos dentro aquellos seres nuestra relación estaba más que prohibida, y eso me dolía porque lo quería y lo necesitaba, sentirlo sin temer que Yuna pudiera despertar en mi interior- ¿por qué nos han condenado así? –pregunté de la nada sin separarme, con mi rostro hundido en su cuello- ¿qué vamos a hacer, Samael? No es justo que tengamos que sufrir por esto... –mis dedos se enredaban en su pelo sintiendo su calor, sus manos acariciar mi espalda para calmarme y tranquilizarme como si nada fuera a pasar. Lancé un suspiro y me separé para mirarlo- hemos visto lo que le pasó a Yuna pero no por qué ni cómo el ángel acabó en tú cuerpo... ¿crees que mi familia podría saber que estoy viva, o quizás incluso me estén buscando? Mataban a todas las niñas.... por eso mis padres me llevaron con Alistair y me dejaron en aquel templo –mordí mi labio porque todo era tan triste y tan desolador que parecía que no habría una salida de aquello, que no habría un futuro para ambos- me quieren por lo que llevo dentro, matarme por la marca de mi nuca... no quieren que ella tome el control y salga de nuevo –lo miré a los ojos porque ambos sabíamos que salían cuando estábamos juntos, destinados a encontrarnos pero sin poder tocarnos- es todo tan injusto –apoyé mi rostro en su hombro ahora que había reinado un poco la calma- ¿qué vamos a hacer Samael? ¿Cómo vamos a hacer para sacarlos de dentro?




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Mar Jul 03, 2018 8:26 pm

Cuando abrí los ojos Yuna no era ella, sus pozos me dejaban claro casi tanto como sus palabras que no esperaba encontrar al humano si no al ángel que en mi anidaba y que como el demonio que era se revolvía en mis entrañas en su búsqueda.
Fue el veneno el que me permitió mantenerlo encadenado mientras la demonio rugía pidiendo que lo liberara, que lo dejara ir con ella, mas me mantuve en mis trece hasta que Yuna ganó la partida desfalleciendo en mis brazos, cuando abrió sus ojos cielo me encontró, busqué sus labios, rocé su nariz preocupado por saber si era ella, si estaba bien.

Preguntas, una angustiosa retaila de preguntas que carecían de respuesta por mi parte, trataba de calmarla, de decirle que encontraríamos el modo de enfrentar esta condena, pero ella sollozaba contra mi cuello entendiendo ahora el porque de su historia y quizás yo pudiera revelarle ahora la verdad de la mía.
-Samael, el ángel caído debió de permanecer buscándote en un extraño limbo, si encerraron el demonio en el cuerpo de las niñas de tu linaje, este debía buscarte desesperado.
La inquisición estaba trabajando con un experimento, niños capaces de ser recipientes de ángeles, pensaban que si conseguían traer un ejercito de ángeles aniquilarían las fuerzas oscuras.

Hice una pausa para tragar salva y acariciar sus nudillos con la yema de mis dedos.
-Mi hermano Raziel y yo somos hermanos de padre, la misma simiente se introdujo en distintas mujeres. El experimento fue un fracaso Yuna, los niños ajenos a todo contacto amoroso enloquecían y mas fuertes, mas rápidos que los humanos acaban convirtiéndose en seres peligrosos, algunos se suicidaban y la inquisición decidió dar carpetazo al asunto...así que decidió eliminar sus obras.
El caso es que yo era el primer niño usado para contener el alma de un ángel, por eso a mi no pretendían matarme, si no estudiarme, decían había sido el único éxito.
Deduzco que Samael aprovechó la coyuntura de la invocación para ser él y no otro el que vino a la llamada y bueno, el resto creo ya lo conoces.
Escapé con mi hermano gracias a una mujer que nso cuidaba, siempre hemos estado escondidos, nómadas...

Hundí mis grises en sus ojos.
-Hasta que un día nos encontraron, mataron a la que hasta ese día había ejercido de madre y tuve que hacerme cargo de mi hermano desde entonces.
No se como vamos a salir de esta, pero..he oído hablar de una gitana vieja, una salta cuerpos, ¿quizás ella?


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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Dom Jul 29, 2018 7:14 pm

Todo era demasiado complicado en esos momentos en los que los dos necesitábamos una solución, algo que pudiera guiarnos hacia un camino en el que quizás pudiéramos encontrar una mínima pista sobre cómo conseguir lo que andábamos buscando para salir de esa maldición que nos asolaba a ambos por igual, ambos teníamos a seres poderosos encerrados en nuestro interior que tomaban el control cuando la situación se nos iba de las manos y el peligro nos acechaba de forma constante. No era algo fácil de llevar porque a mí me perseguía mi familia, y no para ayudarme precisamente, sino para matarme por lo que encerraba en mi interior y que debería de estar muerto desde el mismo momento en que nací y descubrieron la marca en mi cuerpo, ese par de alas en mi nuca que ahora comprendía por qué las tenía y porqué finalmente mi camino me había conducido hasta Samael. Su ángel y mi demonio se amaban, algo que habíamos podido ver los dos en aquel “viaje” al pasado en donde solo éramos meros espectadores en lo que pudimos ver cómo ángel y demonio, dos razas enfrentadas desde hacía tanto tiempo, habían caído enamorados el uno del otro y habían dado rienda suelta a lo que sentían. Los había envidiado, sentí celos de ellos por poder expresar su amor libremente y poder amarse sin que nada se lo impidiera, yo deseaba poder sentir y amar al hombre que me sostenía entre sus brazos sin pensar en que por hacerlo desataríamos lo que llevábamos en nuestro interior provocando el caos sobre la tierra. Aunque muchas veces, en un pensamiento egoísta por mi parte, no me importaba lo que pasara si nos uníamos y por fin podíamos disfrutar del otro, sentir sus beso sin pensar en que lo que teníamos dentro tomarían el control, sus manos recorrer mi cuerpo, que me tomara como había visto que pasaba y ocurría cuando vimos esas visiones del pasado en la que ellos se amaban por completo, libres de toda culpa y de carga. ¿Por qué no podíamos hacer lo mismo nosotros? A veces no me importaba lo que pasara al resto del mundo con tal de poner tenernos y estar juntos, pero no podía dejar que eso pasara y Samael tampoco lo permitiría bajo ningún concepto. Parecía que estábamos en un callejón sin salida pero tenía que haber alguna opción, algo que nos ayudara a seguir adelante y que nos diera más opciones... quizás es que no habíamos encontrado el camino adecuado o no lo habíamos buscado de manera apropiada. Con mis dedos en su pelo recorriéndolo, mi rostro en su cuello acariciándolo mientras él me sostenía entre sus brazos acariciándome de manera tranquila y pausada como si intentara relajarme y calmarme, pero después de saber que mi familia me buscaba para matarme... era todo demasiado extraño y muy triste, muchísimo. Solo lo tenía a él, solo me quedaba él en el mundo y lo necesitaba a mi lado para seguir adelante pasara lo que pasara, pero no podía perderlo y eso el demonio de mi interior lo sabía y concordaba conmigo en eso.

Sin separarme de él dejándome acariciar por sus manos y sus labios que dejaban besos en mi frente cuando no restregaba su nariz contra la mía, escuché esa historia que hasta el momento no me había contado al menos con tanto detalle. No había sabido el motivo por el cual habían estado huyendo ni porqué los perseguían y tenían que ser nómadas que iban de un lado a otro sin permanecer mucho tiempo en el mismo lugar, pero después de lo que me había contado supe que no era la única que lo había pasado mal ya que ellos también habían sufrido mucho, como yo al menos encontraron a alguien que quiso ayudarlos aunque luego muriera, igual que había muerto Alistair para salvarme a mí ayudándome durante todos aquellos años. Lancé un suspiro elevando mi rostro sin dejar de acariciar el suyo con mi mano en lo que mis ojos lo contemplaron en lo que mis labios rozaban los suyos acariciándolos como si eso pudiera aliviarnos y calmarnos de todo lo que habíamos pasado, reconfortarnos. Coincidía con él en que Samael, su ángel, había estado buscando a Yuna durante mucho tiempo y quizás sabiendo lo de la maldición que acarreaba en su confinamiento se dejó atrapar para poder estar en el cuerpo de un humano con la intención de que, así, pudiera estar más cerca de ella... y al final lo había conseguido como si ese fuera siempre su sino. Tenía que haber algo que se nos escapaba de las manos, algo que nos ayudara y no dejaba de pensar en eso porque era imposible que continuáramos así toda la vida y no podía estar conteniéndome tantísimo tiempo porque ni él, ni yo, íbamos a aguantar tanto. Todavía sin movernos en ese estado con él sujetándome entre sus brazos pensé en alguna posibilidad y opción para seguir adelante, fue cuando él habló sobre alguien que traspasaba de cuerpo y mordí mi labio pensándolo. Quizás pudiera funcionar pero... lo cierto es que no creía que fuera posible porque eso no estaba arraigado a mi cuerpo, sino más bien a mi alma. Nosotras éramos las únicas que podíamos soportar el tener dentro a un demonio como ella, el sacrificio se hizo para unir ambas cosas y que ella no fuera la que pudiera saltar de cuerpo en cuerpo liberándose del sino de ser encerrada. Era una idea alentadora pero la realidad era otra muy diferente y aunque me gustaría decirle que sí, que siguiéramos ese camino y buscáramos a esa mujer, sabía que no iba a poder ayudarnos en nada o como nosotros deseábamos. Lancé un suspiro en el que mis labios rozaron los suyos deseosa de olvidarnos de todo y centrarnos el uno en el otro, deseosa de que pudiéramos ser libres.


-No creo que funcione Samael, aunque me gustaría muchísimo decirte que no es así
–comenté dejando mi rostro junto al suyo todavía en esa cabaña donde había acontecido todo- Yuna está anclada no a mi cuerpo, sino a mi alma... ese fue el precio que mis antepasados pagaron para poder encerrar a Yuna. Ella está ligada a mí igual que lo estuvo a las demás que nacieron más tarde. Por eso las mataban, para que ella no pudiera escapar de la prisión de ese cuerpo o apoderarse del mismo... ese es el motivo por el que mataban a todas las niñas que portaban la marca Samael; porque Yuna estaba encerrada en nuestro interior. Saltar de cuerpo no nos va a solucionar el problema porque ella, allá donde yo vaya, irá conmigo porque es como si fuéramos una –mordí mi labio- la siento en mi interior Samael, intentando la manera de apoderarse por completo y ser libre... pero si saltara de cuero ella saltaría al mismo tiempo ya que estamos ligadas y unidas –besé sus labios despacio, con calma, disfrutando de esa sensación placentera y cálida que me embargaba cada vez que sus labios tomaban los míos- tenemos que separar nuestras almas, hacer que dejen de estar conectadas de alguna forma que desconocemos pero que quizás podamos encontrar. Hace tiempo Alistair me habló de un libro, un libro muy poderoso que contenía los hechizos más antiguos y peligrosos que se habían creado desde el comienzo... quizás hallemos la forma de separar nuestras almas, quizás leyéndolo encontremos alguna guía que nos indique qué es lo que podemos hacer –hice una pausa contemplándolo- o quizás en donde investigaron contigo... no lo sé, quizá haya archivos secretos que digan también cómo sacar al ángel de tú interior. No es algo que vaya a ser fácil pero no pienso rendirme Samael, quiero una vida libre a tu lado sin pensar en todo momento que mi demonio o tu ángel nos ganan la partida, quiero poder tenerte sin pensar en que se puede desatar el caos en la tierra si me haces tuya... no es justo, no puedo estar mucho más tiempo conteniéndome y al final me va a importar muy poco lo que ocurra porque te necesito, sentí celos y envidia cuando los veía a ellos y es una tortura estar contigo y no poder tenerte –apoyé mi frente con la suya- tú sabes cómo hallar información, quizás podamos averiguar cómo encontrar dicho libro y quién lo tiene para poder ver si podemos separar nuestras almas de ellos, quizás así encuentren la liberación. Es la primera vez que pasa esto en mi familia, quizás sí se pueda separarme de ella y podamos ser libres Samael, igual que quizás tú también al igual que te metieron al ángel dentro te lo puedan sacar. Es cuestión de intentarlo, ahora es muy tarde y deberíamos de descansar de todo lo que ha pasado –teníamos que pensar las cosas con calma y meditar nuestros pasos- ven, vamos a dormir y a descansar –me levanté tirando de él para ir hacia la cama y tumbarnos juntos pegándome a su cuerpo sobre el colchón, rodeándolo con mis brazos apoyando mi cabeza en su pecho- quizás en el libro de las sombras encontremos lo que necesitamos, es una magia muy antigua y peligrosa pero quizás nos ayude con esto –elevé mi rostro para buscar sus labios y fundirnos en un beso más que necesitado, pero que no fue más allá porque ninguno queríamos desatar lo que llevábamos dentro hasta que al final caímos rendidos sobre la cama con una meta en mente: liberarnos de lo que llevábamos en nuestro interior.




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Dom Jul 29, 2018 7:54 pm

Sucumbí al sueño con un firme propósito, librarla de aquello que había condenado a todas las mujeres de su familia a la muerte, al abandono y a portar en su interior a la mujer por la que el ángel que anidaba en mi me revolvía las entrañas.
Libros, mis ojos se cerraron con ese pensamiento, soñé con varias ilustraciones, me revolví inquieto entre sus brazos con mi frente perlada en sudor y mi cuerpo temblando, cuando abrí los ojos recordaba un tomo, en el titulo “Libro de Dzyan” extrañas las ilustraciones que portaba por dentro, quizás fuera imposible descifrarlas, mas...¿teníamos opciones?

Samael, él era mi otra preocupación, había dejado de verlo por la cabaña, yo tampoco es que apareciera por allí así que necesitaba contarle aquello descubierto, asegurarme que mi hermano no estaba en problemas porque era muy dicho a ellos.
Mientras a caballo acortábamos la distancia hacía donde vivíamos fui contándole mi sueño, sus manso sobrevolaban mi vientre despacio, nos costaba estar tan cerca sin tocarnos.

Una vez llegamos en la misma puerta clavada una misiva con una daga.
Tire del papel con el ceño fruncido, era la letra de mi hermano, el mismo que me reclamaba en una mansión de las afueras ¿la mansión Kane? ¿Por que?
Rugí ofuscado y le pedí a Yuna que permaneciera allí, a salvo, mas esta negó, era terca y yo no tenía tiempo que perder así que cedí finalmente y emprendimos así viaje hacia la dirección dispuesta.

Nada mas llegar un mozo se hizo con mi montura para darle comida y agua, yo berreaba el nombre de mi hermano instigando a Kane a salir de su escondite y plantarme car,a devolvérmelo ahora mismo.
Eso no sucedió, en su lugar fue el mismo Raziel quien apareció, con esa sonrisa ladeada y una certera verdad, ya no era mi hermano.
-¿Que cojones? -rugí poniéndome en guardia.

Raziel negó con la cabeza sin inmutarse, como si pelear conmigo ya no le interesase.
-Deberías probarlo hermanos, dejar de huir como una rata -hizo un gesto ocn la mano -todo esto ahora es mio, soy invencible.
-Eres un maldito estúpido -gruñí sabiendo que la conversión es irreversible, la muerte sería su sino y de mis manos llegaría, mi hermano era un monstruo.

Yuna detuvo mi avance al verme sacar una estaca con premura ante la risa de Raziel que parecía divertirse con la escena.
-Haz caso a tu pequeña amiga, ahora veo vuestras auras y tengo claro que no sois de este mundo, bien hermano, para que veas mis buenas intenciones para contigo voy a ser benevolente, en esta casa hay una gran biblioteca, desde aquí puedo leer el nombre de ese libro que necesitas.
En mi biblioteca hay un libro que habla de los 5 tomos malditos, ven y te ayudaré.

Mis ojos se clavaron en los de Yuna, no me fiaba de él, pero Yuna suplico ¿acaso teníamos mas opción?
Deje escapar el aire y seguimos a Raziel a través de aquel palacete hasta llegar a una biblioteca inmensa, nos pidió que tomáramos asiento en una mesa y pronto depositó sobre nuestros ojos aquel libro, en su interior.
El "Libro de Dzyan", se lo considera el primer libro de la historia. Se cree que sus autores fueron  seres que habitaron el planeta millones de años antes de la existencia del hombre. Algunos investigadores afirman que está compuesto por símbolos, imágenes y arcanos que sólo unos pocos elegidos podrían interpretar. Asimismo, se cree que habla sobre la existencia de seres inteligentes que habitaron la tierra hace 18 millones de años y del hundimiento de la Atlántida, por ejemplo. Circulan rumores de que una copia del libro original se encuentra escondida en un monasterio del Tíbet pero nadie pudo demostrar su existencia. Las pocas personas que aseguraron haberlo leído enloquecieron y murieron, víctimas de terribles pesadillas.


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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Miér Ago 22, 2018 6:02 pm

Estaba agotada por todo lo que había sucedido en las últimas horas, lo que habíamos descubierto y sobre todo aquel “viaje astral” que nos había hecho comprender a ambos un poco más los inicios y el comienzo de aquella relación que habían mantenido lo que llevábamos en nuestro interior, conociendo más su historia y el motivo que nos había llevado a ambos a estar en aquella situación que ninguno habíamos pedido. Francamente las cosas estaban bastante más complicadas de lo que había pensado en un principio, claro que descubrir la verdad sobre mi pasado y el motivo por el cual había permanecido recluida en un monasterio bajo el cuidado de Alistair había sido demoledor para mí, porque jamás imaginé que mi propia familia fuera la que diera muerte a niñas que, como yo, portaban la marca del demonio en nuestro cuerpo. Sin embargo yo había tenido la suerte de poder evadir ese destino que les había deparado a todas ellas antes que a mí, mi madre había decidido alejarse de mí entregándome a Alistair para que sobreviviera aunque eso fue lo que causó su muerte... y no dudaba en que me estarían buscando para acabar con lo que se debió de empezar hacía tantos años. Estar cerca de Samael era un peligro constante, no por los que pudieran atacarnos, sino más bien del peligro que podríamos desencadenar cada uno como al final nos dejáramos llevar y olvidáramos que si nos uníamos se desataría de nuevo el caos en la tierra, porque lo que anidaba dentro de nosotros tomaría el control y no podríamos pararlos. Habían ansiado y anhelado estar juntos desde hacía muchos siglos y ahora por fin tenían la oportunidad, su cercanía me abrumaba y me hacía pensar cosas que no debería de pensar ni siquiera de suceder pero ¿cómo evadir lo que una sentía? Un simple beso era capaz de hacer tambalear todo mi mundo entero, no quería ni imaginarme cómo sería tenerlo por fin para mí y disfrutar de él sin pensar en que con aquel acto, vanidoso y tremendamente egoísta, podríamos condenar al mundo entero. Debíamos de ir con cuidado y aun así sabiendo lo que ocurriría éramos incapaces de estar separados, nos atraíamos como imanes y eso hacía que el peligro también viniera a nuestro encuentro pues era como si estuviéramos “condenados”, ciertamente así me sentía pero cuando me quedaba entre sus brazos aunque fuera solo abrazándolo me era más que suficiente, porque sabía que no podía haber nada más y con tenerlo a mí lado y de forma triste me conformaba. Acabamos los dos sucumbiendo al sueño con la esperanza de encontrar aquel libro que pudiera librarnos de lo que llevábamos en nuestro interior, no sería fácil ni sencillo porque estábamos siendo perseguidos y ahora lo sabíamos; parte de mi “familia” me buscaba para matarme por la amenaza que les suponía... podrían estar en cualquier parte y debíamos de ir con muchísimo cuidado a partir de ese momento. Durante la noche Samael no dejó de removerse inquieto en la cama, había despertado recostada sobre su cuerpo y él entre sueños se removía sobre la cama, parecía que estaba teniendo una pesadilla y aunque traté de reconfortarlo permaneció así un rato más hasta que al final pareció calmarse, mis dedos repasaban su brazo en leves caricias y al cabo de un tiempo quedé dormida de nuevo sobre su cuerpo.

Cuando llegó el alba tras un par de horas donde el sol ya coronaba el cielo nos levantamos con la intención de buscar aquel libro que podría ayudarnos, él quería ir a ver cómo estaba su hermano y asentí con la cabeza porque no era demasiado extraño, llevaba días sin verlo y la preocupación en sus ojos era más que palpable. Decidimos volver a la cabaña donde se habían instalado, me ayudó a montar al caballo y juntos recorrimos el camino hacia la cabaña que tenían en mitad del bosque. En el trayecto con mis manos rodeando su cintura y acariciando su vientre me contó el por qué había estado moviéndose entre sueños durante toda la noche, cuando le pregunté me contó lo que había soñado, como si el mismo ángel le hubiera dado indicaciones de lo que debía de buscar para poder liberar nuestros cuerpos de su yugo. Apoyaba mi cabeza en su espalda y disfrutaba de la sensación de libertad sumada con poder tocarlo en lo que duró el trayecto, para cuando llegamos a la cabaña vimos una nota en la puerta clavada, Samael fue el primero en bajar para leerla y cuando llegué a su lado pude ver la cara que puso, un rápido vistazo a la nota para saber qué ponía y saber qué era lo que estaba ocurriendo. Su hermano lo llamaba para verse con él en una mansión en las afueras de París, por su cara parecía estar tan perdido como yo y aunque me instó a que me quedara no iba a dejar que fuera solo, negué hasta que no le quedó de otra que llevarme con él así que volvimos a montar y raudos recorrimos las calles parisinas hasta dar con la mansión que mencionaba en la nota. Al llegar un mozo enseguida salió para recibirnos y tomar las riendas del caballo llevándoselo al establo para darle comida y agua, seguí a Samael quien furioso bramaba el nombre de aquel quien tenía su hermano, sin embargo fue el propio Raziel quien apareció con una sonrisa ladeada en sus labios. Me fijé en él y sonreí pero cuando lo miré de manera más detenida hubo algo que no supe descifrar que me parecía diferente en él, como si algo hubiera cambiado. Seguía igual de pálido que siempre, su actitud diferente a la de Samael mucho más contenido, y fue cuando vi sus ojos que abrí ligeramente mis labios entendiendo lo que ocurría, ¿tanto había pasado sin que lo hubiéramos visto? ¿En qué momento se había terciado todo y pasó aquello? Samael enseguida se puso en guardia, un cazador como él actuaba por instinto ante un vampiro como lo era ahora su hermano, este con sus ojos rojizos sonrió negando con la cabeza instándole a que lo probara, porque no debían de huir. Samael por inercia sacó una estaca aferrándola entre sus dedos, mis manos tomaron su muñeca parándola negando para que me mirara, ¿acaso pensaba matarlo? ¡Era su hermano!, me puse frente a Samael para que no cometiera ninguna estupidez de la que poder arrepentirse en un futuro, mi mano en su pecho parando su avance decidido a acabar con el que era su hermano porque vampiro o no es lo que era.


-Samael –su nombre salió de mis labios como una súplica a que parara, sus ojos verdes bajaron a los míos y mordí mi labio pidiéndole en silencio que no lo hiciera, volvió a mirar a Raziel y pareció dudar en un principio pero finalmente guardó la estaca. Ahora que lo tenía calmado mi vista fue a su hermano- Raziel, ¿qué te ha pasado? –Sus palabras sonaron en la estancia asegurando que no éramos normales, que no éramos de aquel mundo... no le habíamos dicho nada por el momento pero parecía que él ya lo sabía con tan solo mirarnos. Dirigí mis orbes azules hacia Samael de nuevo cuando su hermano habló sobre el libro que estábamos buscando, que él tenía en su poder y que nos lo prestaría como acto de buena fe. Vi que dudaba de las palabras de su propio hermano pero ¿acaso teníamos elección? Me giré para quedar frente a él y tomé una de sus manos recorriendo su palma con mis dedos- Samael... sé que todo esto es bastante extraño para ti, que todo está pasando muy deprisa y que no esperábamos encontrar así a tu hermano pero.... ¿no crees que sería estúpido pensar que nos está engañando? No deja de ser tu hermano, nunca dejará de serlo –le dije ahora subiendo mi otra mano a su pecho- no perdemos nada por intentarlo –porque al menos yo lo veía de esa forma. Él suspiró y finalmente cedió, más por mi propuesta que la de su hermano... y porque no teníamos demasiado tiempo. Lo seguimos hasta dar con la biblioteca mencionada en la que había muchos libros, nos pidió que nos sentáramos en una de las mesas que había y al cabo de unos minutos dejó caer un libro sobre la mesa, del libro manaba un aura un tanto oscura que logró erizar mi piel aun sin siquiera tocarlo, su hermano nos hizo un movimiento con la mano como si nos dijera “adelante” para que pudiéramos examinarlo. Habíamos oído lo que se decía de aquel libro, el propio Samael lo dijo como si lo conociera de alguna manera y lo miré enarcando por ello mi ceja, ¿y si el ángel lo estaba guiando inconscientemente para que pudiera tomar control de su cuerpo con dicho libro? No había más remedio que averiguarlo y no teníamos tiempo, demasiadas cosas en contra. Abrimos sus páginas y tal y como se había dicho solo había símbolos, imágenes y arcanos que no tenían demasiado sentido para mí. Decían que en realidad había una copia del libro en el Tibet, pero quien lo leyera sucumbiría a terribles pesadillas y acabarían enloqueciendo tras la lectura hasta la muerte. Fuimos pasando las páginas y no encontrábamos absolutamente nada, todo eran imágenes, símbolos y garabatos que no nos decían nada... estaba ya por cerrarlo cuando de repente, en una de las páginas, fue como si pudiera leer lo que estaba escrito- ¡espera! –Le dije deteniendo el que pasara a la siguiente página- ¿has visto eso? –Señalé con el dedo a lo que me refería exactamente- ¿tú también puedes entenderlo? –Era extraño porque solo veía imágenes y símbolos... pero ahora podía entender una frase como si hubiera estado ahí puesta para que la descubriera- “que no está muerto lo que yace eternamente, y con eones extraños incluso la muerte puede morir” –leí aquel pequeño fragmento que había y luego los miré a ambos- decidme que vosotros también podéis leer lo mismo que he leído yo –fue tocar el libro con mi dedo y sentir un pequeño chispazo, algo que me hizo apartar la mano y de pronto todo aquello que había estado viendo anteriormente y que no tenía sentido... comenzó a tenerlo- ¿qué...? –Pregunté observando el libro un tanto asustada, viendo cómo todo parecía tener sentido y unir unas cosas con otras, ya nada era como si se hubiera puesto al azar ahí- ¿qué es lo que ocurre? ¿Por qué puedo leerlo? –No entendía nada- ¿vosotros podéis? –Comencé a leer por encima, hablaba sobre otros seres que habitaron la tierra hacía ya tiempo y que se creía que incluso eran originarios de la Atlántida, perdida hacía miles de años de la cual nadie sabía su paradero... sin embargo, en aquel libro, decía que la clave estaba realmente en un único lugar: el Tibet- Samael... aquí pone que toda la clave se encuentra en el Tibe –lo miré- ¿y si hay que ir allí para averiguar más? Este libro habla sobre seres inteligentes que habitaron antes la tierra... ¿y si allí encontramos una solución?




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Miér Ago 22, 2018 7:44 pm

Ahí estábamos los dos mirándonos sin ser capaces de entender que cojones veía Yuna porque para nosotros no dejaban de verse símbolos que no aportaban nada de información.
-¿que ves Yuna? -pregunté enarcando una ceja cuando sus mares se hundieron en mis ojos.
La dejé hablar, las cosas iban tomando forma ante sus ojos y al parecer un viaje a Tibet nos daría nuevas respuestas.
-No es fácil Yuna ir al Tibet, no tengo ni un duro -dije llevando los dedos a mi sien gruñendo.
-Las cosas no me van mal Samel, se que ahora mismo te repugnan lo que soy y no voy a pedir que lo comprendas, no lo elegí pero si elegí alimentarme y continuar esta no vida. Os ofrezco dinero, un medio para viajar, creo que si quieres salvarla, tendrás que tragarte tu orgullo y aceptar mi ayuda.

Yuna era mas sensata que yo, no soy capaz de comprender como mi hermano iba a aceptar tal desfachatez.
Atlántida es el nombre de una isla mítica1​ mencionada y descrita en los diálogos Timeo y Critias, textos del filósofo griego Platón.

Raziel buscó uno de los libros de Platon abriéndolo por aquello que se sabía sobre dicho lugar místico.
-Evenor tuvo una hija llamada Clito. Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada. La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en respectivos diez reinos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico. Su hermano gemelo se llamaba Gadiro y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica.​

Raziel lamó a Yuna para que leyera el escrito.
-Quizás tenga algo que ver con los tres anillos que creo Poseidon..solo si vais a esa isla lograreis encontrar respuestas, puedo ofreceros dinero, pero no puedo dejar de ser lo que soy, un inmortal, un Black y confieso me gusta sentirme poderoso, sentir que ya no he de huir mas. -dijo mi hermano tratando de despertar la compasión de Yuna pues para mi solo muerto pagaría y expiaría su culpa.
-No acepto -rugí mirando a Yuna que intentaba hacerme recapacitar.





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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Miér Sep 19, 2018 5:37 pm

Podía entender y comprender que para Samael encontrar así a su hermano fuera algo demasiado chocante como para asimilarlo de una sola vez, ellos habían sido entrenados para luchar y sus últimos años de vida se dedicaban a cazar a vampiros y licántropos, viviendo al límite sin pensar en el pasado o preocuparse del mañana, simplemente viviendo el día a día. Admitía que a mí también me había chocado ver así a Raziel de esa forma, tan cambiado como si hubiera dejado atrás al hombre alegre y en cierto modo risueño que había conocido, ahora parecía algo más “oscuro” y para Samael el único camino que existía era matarlo. Era su hermano y aunque las cosas habían sucedido de esa forma este, pese a sus palabras hacia nosotros, nos condujo hacia la enorme biblioteca donde podríamos hallar y encontrar información que nos haría continuar nuestro camino. Nuestras metas no habían cambiado y queríamos buscar la manera de ser libres para poder al menos estar juntos sin pensar en que si nos dejábamos llevar demasiado podíamos estar condenando a la humanidad a su propia destrucción. Yo quería ser libre e intuía que él también, pero estaba dolido y confundido por lo que era su hermano y no lo culpaba pues necesitaba tiempo para asimilarlo ya que él no dejaba de ser un “ángel” y sobre todo un cazador. Pero Raziel nos ofrecía su ayuda dejándonos ojear uno de sus tantos libros que podían ayudarnos, nos dijo que lo esperáramos y yo miré a Samael sentado en la silla frente a aquel escritorio, mordí mi labio porque intuía que el debate lo tendría en su mente y no quise perturbarle ya que siempre que estábamos juntos algo en nuestro interior nos empujaba con fuerza. Solo cuando trajo el libro y nos pusimos a mirarlo parecía algo más calmado, aunque ellos aseguraban que no había nada más que garabatos en aquel libro yo de pronto me fijé en que de la nada aparecía una frase en una de las páginas del libro, sorprendida por ello levanté mis orbes azules hacia ambos para ver si ellos habían visto lo mismo o era cosa de mi imaginación. Decían que no veían nada y me preguntaban qué era lo que estaba viendo yo en esos momentos, frases y párrafos enteros comenzaban a formarse frente a mis ojos como si de magia se tratara, cuando toqué la página con mi dedo sentí un pequeño chispazo que me hizo retirarlo con rapidez en lo que me pedían que leyera en voz alta lo que podía leer en el libro. Ellos escuchaban mientras yo les leía lo que iba apareciendo para darnos cuenta de que nuestra solución pasaba por ir al Tíbet, el problema que teníamos es que quedaba bastante lejos de París y yo no tenía dinero como para pagar y costear dicho viaje, y sabiendo cómo vivían ellos en aquella cabaña mucho menos. Era nuestra única opción pero lo complicado era ir hasta allí, y el propio Samael me lo hizo saber llevando sus dedos a su sien lanzando un pequeño gruñido. Sabía que la idea no le gustaba, a mí tampoco me gustaba demasiado pero ¿qué más podíamos hacer? Estar juntos era condenar a todos, estar separados era condenarnos a nosotros mismos... no había mucha más opción que ir hasta allí, iba a decirle algo cuando su hermano separó sus labios para hablarle.

Nos ofrecía costearnos él el viaje hasta el Tíbet, al parecer ahora era demasiado rico y no le suponía nada pagarnos el viaje hasta allí con tal de encontrar respuestas, de ser libres por fin. No creía que debiera de tocar y mencionar lo evidente sobre su condición de vampiro, mucho menos decir que no se arrepentía y que le gustaba, pero nos ofrecía su ayuda y el medio para viajar que ni Samael ni yo ostentábamos. Nos dejó solos un par de minutos en lo que fue a buscar otro libro para tener más información, mis dedos fueron hasta los suyos para acariciarlos y que se tranquilizara pues los últimos acontecimientos al parecer no los asimilaba del todo. Su hermano volvió con el libro leyendo aquel pasaje sobre la Atlántida y lo que se creía sobre ella, pero era una civilización que había desaparecido hacía demasiado tiempo y se creía extinta, aunque quizás en el Tíbet encontráramos más información. Yo no iba a perder la esperanza y aunque sabía que en cierto sentido Raziel tenía razón, comprendía lo reticente que se mostraba Samael al respecto. Me volvió a pedir que leyera un pasaje que hablaba sobre la Atlántida y dónde se creía que había estado pero eso eran puras conjeturas, o eso pensábamos, la verdadera información estaba en el Tíbet y tras las palabras de Raziel su hermano se negó en rotundo para aceptar su ayuda, mordí mi labio con fuerza y miré al vampiro durante un par de segundos en lo que él me miraba como si me dijera “inténtalo tú” porque de él no quería nada. Acabé por acercarme a Samael volviendo a recorrer sus dedos con los míos en un intento porque me prestara atención y me escuchara.


-Sé que todo esto es complicado, sé que la situación no era la que esperabas y que tenéis cosas y asuntos pendientes que tratar... pero pueden esperar. Yo no quiero seguir viviendo así Samael, sintiéndome extraña en mi propio cuerpo sabiendo que no tengo el control absoluto del mismo, que no sé cuándo podría perderlo por completo... tampoco creo que merezcamos estar así y tener que luchar contra todo lo que sentimos por no dejar que le mundo sucumba si caemos. Quiero ser libre, ¿no quieres serlo tú acaso? Quiero tener una vida normal sin nada en mi interior que intente arrebatarme el control, quiero poder tocarte sin temor a despertar lo que llevo dentro, besarte, tenerte sin pensar que con eso condenamos a todos
–lo miré de manera fija recorriendo su mano con mis dedos- no solo eso, quiero estar a tu lado sin pensar que “no debo” o “no puedo” porque me cuesta. Mi familia me persigue para matarme y no dudo en que me encuentren pronto, me gustaría solucionar esto antes de que eso pase y que puedan dejarme en paz... no descansarán hasta matarme y lo sabes. Yo quiero ir, quiero intentarlo y si para ello tengo que tomar la oferta de tu hermano si él la sigue manteniendo en pie entonces la tomaré. Voy a ir Samael, contigo o sin ti, no te voy a obligar a que vengas conmigo ni a forzarte porque solo tú puedes decidir, ¿qué me sería mejor que vinieras? Evidentemente, pero no pienso quedarme aquí para que el demonio tome control o mi familia me encuentre y me mate. Aquí mis opciones son nulas, allí al menos puedo tener una oportunidad –miré entonces a Raziel- tomaré tú oferta y te doy las gracias, sé que no soy nadie para ti como para ayudarme y que lo haces por Samael así que gracias. Te ayudaré con los preparativos si hace falta porque ya bastante haces con pagarlo –miré a Samael- solo espero que tú también recapacites y vengas conmigo –las cosas habían quedado claras o al menos por mi parte, ayudaría a Raziel en todo en lo que él decidía si venía o no y en unos días el próximo destino el Tíbet, con la esperanza de encontrar allí lo que andábamos buscando.




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Miér Sep 19, 2018 6:49 pm

Clavé mis ojos incrédulo en los de Yuna ¿que estaba diciendo? ¿que todo valía? ¿que a cambio de hacer ese viaje y poder o no encontrar la información que necesitábamos tenía que aceptar que mi hermano ya no era un humano? ¿Entendía Yuna mi dolor como para decirme que si o si ella aceptaría que Raziel pagara ese viaje que no podíamos costearnos los dos?
Negué con la cabeza decepcionado con ella.
-Es un monstruo, ese ya no es mi hermano y no dejaré que pague ni una moneda de ese viaje que tu aceptas tan a la ligera te he prometido que te protegería quiero como tu hacer ese viaje, encontrar respuestas pero..¿a toda costa?

Negué con la cabeza señalando al vampiro, ese por el que un día hubiera dado mi vida.
-No puedo coger de él el dinero porque estaría aceptando el monstruo en el que se ha convertido, no voy a aceptar que eso es ahora mi hermano y si no eres capaz de comprenderlo, ve, coge el dinero y haz ese viaje con él, peor no olvides que es de mi ángel de quien esta enamorada tu demonio, dudo encuentres respuestas sin tenerme cerca.

No estaba pidiéndole que no fuéramos si no que buscáramos el modo de hacerlo de otro modo, uno que no implicara vender mi alma al demonio.
-Lo siento -concluí como respuesta a su rotundidad dándome la vuelta para salir de aquella enorme mansión que ahora le pertenecía al cabrón de Raziel.
La escuché gritar furiosa mi nombre para que me detuviera, pero no lo hice, implacable continué mi avancé hasta que de un portazo cerré el portón del infierno, no estaba dispuesto a sucumbir tan rápido al mal y abrirle mis alas negras al mismo.

Me fui a mi vieja casa de madera perdida en el bosque, necesitaba paz, pensar, Yuna había elegido a mi hermano con mas poder que yo y mas formas de ayudarla a conseguir lo que necesitaba.
Negué molesto tomando el cuello de la botella y dando un trago mientras perdía mis ojos en la lumbre.





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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Vie Oct 12, 2018 6:56 pm

Parecía que por fin tras la racha que llevábamos podíamos arrojar un poco de luz en mitad de toda la oscuridad que nos rodeaba, que por fin íbamos a poder dar pasos hacia las respuestas tras lo que habíamos visto y lo que habíamos tenido que hacer. Algunas respuestas estaban claras, sabíamos gracias a lo que habíamos visto el principio de cómo sucedió todo y ahora podíamos entenderlo con mayor claridad... sin embargo eso no nos había aportado alguna luz en cuanto a saber cómo hacer que salieran de nuestros cuerpos y poder ser libres, sin las cadenas que nos ataban constantemente y nos sometían presos aunque de una forma diferente a la que pudiera pensar por ello. Éramos esclavos de lo que anidaba en nuestro interior y no podíamos ser todo lo libres que nos gustaría ser en un principio, porque de serlo estaríamos juntos en todos los sentidos y ni siquiera podíamos hacer más que besarnos sin que lo que llevábamos dentro tomara el control y nos subyugara sin que pudiéramos hacer nada. Por no contar, además, que por ese mismo motivo mi familia me estaba buscando para matarme porque era un peligro, una amenaza andante que debían de erradicar y de encontrarme jamás se lo pensarían... debí morir al nacer, ya era como si me hubieran concedido todos aquellos años y ahora que había encontrado a Samael no pensaba claudicar tan fácilmente, no cuando lo quería y quería permanecer a su lado como si estar con él es lo que diera el sentido a todo. Pero no todo iba a ser tan fácil porque para encontrar respuestas debíamos de ir al Tibet, un viaje largo para buscar unas respuestas que quizás nos ayudarían a librarnos de lo que teníamos encerrados y poder ser libres, ellos no habían podido leer lo que ponía en el libro y por alguna extraña razón yo sí pude y de ahí que supiéramos el lugar hacia el que debíamos de dirigirnos. El mayor problema que teníamos sin duda alguna era la forma en la que podíamos llegar hasta allí, yo no poseía nada y sabía que Samael tampoco pues su vida hasta hacía relativamente poco consistía en ir de un lugar a otro para sobrevivir porque a ellos también les buscaban para capturarlos, ambos eran importantes por lo que habían experimentado con ellos y la Inquisición los buscaba para capturarlos. Él no tenía nada, yo no tenía nada y por un momento el desánimo pudo conmigo cuando no vi la forma de poder ir... hasta que Raziel, presente en el lugar, habló para decirnos que él costearía el viaje y que nos ayudaría porque pese a lo que le había pasado Samael era su hermano y quería que pensar que, vampiro o no, me seguía teniendo aprecio como yo se lo tenía a él. Y acepté sin dudarlo, ¿cómo no hacerlo cuando todo cuanto quería en el mundo era poder ser libre y no tener que pensar que no podía, o no debía, besar a Samael o estar cerca de él sin que el caos se desatara en mi interior?

Pero si pensaba que todo estaba solucionado herré por completo porque la mirada que me dedicó Samael fue una de incredulidad sin esperarse que aceptara lo que su hermano nos ofrecía, negó con la cabeza alegando que era un monstruo, que ese ya no era su hermano y que no iba a aceptar ni una sola moneda de las que él pudiera darle así como tampoco iba a aceptar que costeara el viaje. Siguió hablando donde me decía que me había prometido protegerme, que quería hacer el viaje... pero no a cambio de que su hermano nos lo pagara. Lo señaló con el dedo mientras me decía que no iba a aceptar el monstruo en el que se había convertido su hermano, que aceptar el dinero era aceptar ese hecho y no estaba dispuesto ni preparado para ello porque había sido todo demasiado rápido y apenas le había dado tiempo a asimilarlo. Es más, con dolor en sus palabras como si lo hubiera traicionado me dijo que tomara el dinero y que me fuera yo con Raziel a buscar respuestas en ese viaje... así como me recordaba que solo con el ángel que anidaba en su interior hallaría las respuestas porque bien sabíamos ambos que lo necesitábamos. El silencio se hizo durante unos segundos en el lugar mientras lo miraba a los ojos y ahora Raziel quedaba en un tercer plano ajeno a aquella “discusión”, finalmente acabó disculpándose y se dio media vuelta mientras yo observaba su espalda a cada paso que daba alejándose de mí con los labios ligeramente entreabiertos. Lo llamé, lo llamé para que diera media vuelta y habláramos las cosas pero él no hizo caso alguno y despareció de nuestra vista dejándonos allí a ambos con la firme idea de que no tomaría ni una moneda de su hermano. Cerré los ojos un par de segundos y me dejé caer de nuevo en la silla llevando mis manos a mi rostro apoyando los codos sobre la mesa. ¿Había hecho mal en aceptar el dinero de Raziel? Podría ser. ¿Había hecho mal al no pensar en lo que supondría para Samael aceptarlo? Era posible. Sin embargo nos gustara o no ya no podíamos hacer nada por Raziel, el cambio estaba hecho y seguiría siendo vampiro a pesar de que nos gustara o no. Sentí un vacío cuando se fue y me sentí mal, ¿por qué, quizás porque había aceptado ante la situación desesperada que teníamos sin pararme a pensar en cómo le afectaría eso a él? Mordí mis labios cuando sentí una mano fría posarse en mi hombro para al alzar mi rostro encontrarme con la mirada de Raziel que seguía allí, era cierto que había cambiado y ya no parecía ser el mismo en esencia pero... vi algo en sus ojos cuando me miró con los míos encristalados como si estuviera a punto de llorar.


-¿He hecho mal en tomar la oferta que nos has hecho, Raziel? ¿De verdad está tan mal las cosas entre vosotros, por lo que ha pasado, que se niega a que nos permitas ayudarnos? –Pregunté mientras bajaba mi mirada al libro que había podido leer cuando las letras aparecieron formándose de repente, sin previo aviso. Él lo conocía mejor que yo y el que ahora fuera un vampiro había matado en cierto sentido al cazador que era- creo que debería volver –dije cerrando el libro para levantarme y mirarlo- gracias por ofrecer tu ayuda Raziel, de verdad espero que podáis reconciliaros porque solo os tenéis el uno al otro... necesita tiempo para aceptar y asimilar lo que eres ahora –le sonreí aunque no una sonrisa como las que siempre solía mostrar para despedirme de él y salir de aquella mansión con la sensación de que en algún momento ambos hermanos se cruzarían de nuevo pero no sabía cómo podría acabar ese encuentro. Al bajar un caballo me esperaba para poder irme al único lugar donde encontraría a Samael; la cabaña del bosque. Partí hacia allí y para cuando llegué ahí estaba el corcel negro que solía utilizar, bajé para adentrarme en el lugar encontrándolo recostado en el sofá mirando hacia la lumbre que tenía encendida con una botella en la mano. Sabía que había notado mi presencia, que sabía que estaba allí pero no se giró para mirarme sino que permaneció callado mirando la lumbre, seguramente siguiera decepcionado conmigo- Samael –lo llamé acercándome a él hasta quedar casi de frente aunque sin tapar las llamas dejando que su luz anaranjada lamiera su piel, como no reparaba en mí persona aun estando frente a él lancé un suspiro y me senté a su lado quedando de frente a él, seguramente estuviera no solo enfadado conmigo, sino también decepcionado por la decisión que había tomado en la mansión- lo siento mucho –comencé a decir rompiendo el silencio que reinaba- cuando acepté no pensé en lo que podría suponer para ti aceptar la oferta que nos había hecho y... no lo sé, supongo que ante la situación desesperada que atravesamos fue la mejor opción que pude encontrar para intentar buscar la ayuda que nos hace falta. No debí aceptar tan a la ligera sin pararme a pensar en lo que significaría para ti y me disculpo por ello –dije para ver si así me miraba, pero nada, suspiré un tanto nerviosa porque no me mirara- Samael, por favor mírame –pedí casi suplicante porque no quería estar así con él y no podía con el hecho de que ni siquiera fuera capaz de mirarme. Acabé por alzar mi mano y tomar su mentón entre mis dedos para girar su rostro y que me contemplara- lo siento mucho, de verdad que lo siento –volví a repetir- debí de pensar en lo que supondría para ti todo esto y no lo hice, simplemente actué y no lo hice bien. Es solo.... todo esto me puede Samael, hasta hacía unos días mi vida no era más que aquel santuario y ahora nuestros caminos se cruzan, descubro que en mi interior hay un demonio que quiere tomar mi cuerpo, que mi familia me busca para matarme... que no podemos estar juntos sin causar un infierno en la tierra... todo esto es demasiado para mí y no puedo.... yo solo quería buscar las respuestas y hallar la forma de ser libres por fin sin ataduras –no podía más, estaba soportando demasiadas cosas en tan poco tiempo y sentía que en algún momento iba a explotar. Acabé por acortar distancias y apoyar mi frente en su pecho aferrando su camisa con fuerza- no me apartes de tu lado, no podría soportarlo –dije cerrando los ojos intentando calmarme ante la presión y el peso que sentía- no he aceptado nada de lo que me ha ofrecido, no quiero ir si tú no vienes conmigo. Perdóname Samael.




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Vie Oct 12, 2018 8:19 pm

Mis ojos seguían presos de las vivas llamas de la lumbre, ella estaba allí pidiéndome perdón y aunque era capaz de entender su desesperación me había fallado, decepcionado la facilidad ocn la que había aceptado el trato sin importarle que ahora Raziel encarnaba todo lo que yo durante mi vida había odiado.
El mundo se desmoronaba ante sus ojos pero también lo hacía ante mis narices, nunca había tenido una vida fácil, nunca fui un tipo normal, fui creado por la santa inquisición y criado por una monja, siempre creí albergar en mi alma un ángel y por contra era un demonio de la noche lo que ahora tenia dentro, uno que ansiaba a la mujer que tenía delante.

Tiró de mi mentón para enfrentar mis ojos turbios por el alcohol, suplicaba que no la abandonara ¿como si pudiera hacerlo?¿que no entendía? Estaba enamorado de ella de un modo tan corrosivo que dolía.
-No puedo dejarte ni aun queriendo -enredé las palabras siendo ciertas, dicen que los borrachos no mienten y yo no lo hacía en este momento -Mi hermano es un puto vampiro

No estaba así solo por lo injusto que era nuestro sino si no porque acaba de perder al que durante toda la vida había sido mi único acompañante de camino, estaba en pie, si, como un muerto chupasangre, en esencia podía ser Raziel peor mi hermano murió tras el abrazo de aquel Black que me arrebato lo único que era bueno de verdad.

Su frente impactó en mi pecho, busque su boca alzándola, necesitaba beber, redención, un polvo o quizás solo su perdón, no se que demonios necesitaba peor no lo encontraba en el fondo de la botella de alcohol.

Yuna gimió cuando mis manos sobrevolaron su cuerpo, de nuevo nuestros demonios entraban en juego, era injusto que le mundo pudiera convertirse en un infierno si nos dejábamos llevar y la verdad, borracho y solo me importaba una mierda todo.
Rugí mordiendo sus belfos, lamiéndolos mientras mi abultado miembro encajaba en su centro solo separado por la tela de mis pantalones y le muro de sus bragas mojadas.
-Samael -susurro poniendo la cordura que yo había perdido aquella noche.

Nuestros ojos se encontraron ¿como un demonio podía vivir en un ser tan puro como era Yuna?
-Te llevaré al Tibet, aun no se como pero no será con el dinero de un Black, si algo se de ellos es que se cobran los favores que prestan y tarde o temprano me pasaría factura.
Sabía que ella era incapaz de entender mis motivos, pero eso no los hacia menos justos.


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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Yunalesca el Miér Nov 07, 2018 5:37 pm

Sabía que había hecho mal en aceptar lo que Raziel nos ofrecía porque para mí era lo que más necesitaba en esos momentos conscientes de que ni Samael, ni mucho menos yo, teníamos el dinero necesario para poder viajar al Tibet y ver qué era lo que descubríamos allí. Podría ser que tuviéramos éxito, podría ser que no pero... ¿acaso no merecía la pena el intento y comprobarlo? Quedarnos en París no nos aportaba nada ni nos lograba responder preguntas así que lo más sensato, lo que más nos diera respuestas era allí y lo cierto es que cuando acepté lo que su hermano me ofrecía no me paré a pensarlo demasiado porque estaba un tanto desesperada, abrumada por todo lo que había sucedido en aquel corto periodo de tiempo en el que me había topado con ambos hermanos y mi vida había cambiado por completo. Había descubierto una verdad desconcertante que guardaba en mi interior, nada más y nada menos que a un demonio que por generaciones lo habían retenido en el cuerpo de las mujeres de mi familia y que mataban nada más nacer para que no se liberara... y aunque era cierto que yo era como su “cárcel”, el sello que la obligaba a permanecer encerrada estar cerca de Samael la activaba y ella podía tomar control aunque fuera por un corto y breve espacio de tiempo. Resultaba que mi mancha de nacimiento, esas alas negras que tenía en la nuca, quemaban ante su presencia porque el ángel que llevaba en su interior estaba enamorado del demonio que yo encerraba y la cercanía era abrasadora como una señal de que él podía también liberarme, de hecho, su ángel había tomado control en alguna que otra ocasión cuando yo estaba cerca... o cuando nos tocábamos. Ahora sabíamos la historia que había tras todo, ahora sabíamos que se enamoraron y los separaron pero que juntos podrían destruir la tierra, eso era un mal presagio  y el único motivo por el que intentábamos mantener unas distancias que costaban, y cada vez más. No sólo eso, mi familia me buscaba con la firme intención de matarme por el peligro que yo les suponía a ellos y además alguien también iba tras Samael, la Inquisición que al parecer quería o bien exterminarlo para que su caso no viera la luz del sol, o utilizarlo en su beneficio. Todo eso, todo sumado había provocado que yo aceptara sin pensar el ofrecimiento de Raziel solo para ver la decepción en la mirada de Samael y eso me bastó para darme cuenta de que estaba mal, de que no era lo que debía de tomar.

Rechacé al final su oferta porque mi viaje era con el ángel, porque solo juntos descubriríamos todo lo que nos quedaba por delante y así fue como salí de aquella mansión con el firme propósito de encontrarlo: igual que había entrado, sin nada. Al llegar a la cabaña lo encontré medio recostado en el sofá, bebiendo de una botella contemplando la hoguera y aunque al principio me ignoró como si no estuviera allí y pasó de mí, me senté a su lado y mis dedos lo obligaron a que me mirara para que centrara en mí su mirada. Esos ojos verdosos que tanto me decían y que me gustaba mirar, podía leer en ellos cómo le había fallado a él y lo que eso le dolía... pero entendí que no debí de hacerlo y busqué su perdón porque estar mal con él tampoco me gustaba. Le pedí perdón, le pedí que no me dejara y abandonara por mi error porque todos merecíamos una nueva oportunidad, sus ojos algo turbios por el alcohol me miraban, sus palabras lograron en parte dejarme algo más tranquila tras saber que no podía enfadarse conmigo y que me perdonaba por lo que había hecho. Entendía lo difícil y lo duro que tenía que ser para él que su hermano fuera un vampiro de la noche a la mañana, que fuera algo que él perseguía y cazaba y por eso le pedía perdón; porque me había dejado llevar por todo lo que tenía sobre mis hombros, sin embargo no había reparado en lo que él tenía sobre los suyos como si fuera algo egoísta por mi parte y eso no estaba bien. Mi frente cayó sobre su pecho y cerré los ojos al darme cuenta de la situación tan parecida que vivíamos, al menos en esos momentos nos teníamos el uno al otro para poder apoyarnos y no caer en un abismo oscuro. Fue cuando sentí que alzaba mi rostro con sus dedos para mirarme, acortó la distancia y sus labios presionaron los míos buscándome en un beso que yo también necesitaba y que no iba a negar en absoluto. Un jadeo escapó de mis labios ante la necesidad que tenía de él, de tenerlo, de sentirlo mientras sus manos ascendían por mi cuerpo recorriendo cada una de mis curvas y ese fuego se prendió envolviéndonos a ambos.


-Samael –su nombre en un susurro convertido en jadeo, sus manos prendiendo mi cuerpo dejándome bien colocada sobre él sentada a horcajadas, sus besos embriagadores que me embotaban los sentidos y la mente, mordiendo mis labios, mis manos en su pecho recorriéndolo mientras cada caricia lograba erizar mi cuerpo. Sus caderas moviéndose contra mi sexo haciéndome arder, caer en ese placer que él parecía prometerme y que para qué negar, yo también lo ansiaba. Sin embargo no podíamos porque de hacerlo aquello que encerrábamos cobraría vida y eso no era lo que queríamos- Samael.... no podemos... –dije separándome un poco para observarlo, mis mejillas sonrojadas, mis labios entreabiertos y engrosados por sus mordiscos y sus besos. Quería más, más de él, de sus besos, sus manos, su cuerpo... pero todavía no podíamos. Apoyé mi frente contra la ajena para mirarnos directamente con los labios entreabiertos dejando escapar nuestro aliento. Me prometió que me llevaría al Tíbet pero con el dinero de su hermano, porque él decía conocer a la familia que lo había convertido y no quería deberles nada- lo sé, lo siento por aceptar sin pensar en lo que era para ti. Encontraremos la manera y la forma, lo haremos a tu manera –dije acariciando su rostro con mis dedos para calmarlo, para que viera que estaba con él en eso. Cerré los ojos apoyando de nuevo mi frente en su pecho y pensé cómo podíamos obtener el dinero, ninguno es que tuviera demasiado de este. Mordí mi labio pensando cómo lo podíamos hacer cuando mi gato, Meeko, apareció por el salón maullando acercándose a la lumbre, su silueta y mirarlo fe lo que faltó para conectar las piezas, y así fue como se me ocurrió una idea que nos podría sacar del apuro- ¿te acuerdas de ese monasterio en lo alto de la montaña, allí  donde yo vivía encerrada con Alistair? –Recordarlo para mí era doloroso, al fin y al cabo era la única “familia” que había tenido- recuerdo que allí guardaban objetos importantes como collares y joyas, algunas ofrendas que hacía la gente y que ellos tenían allí guardadas en una sala bajo buen recauda junto con otras pertenencias más –mordí mi labio- sé que no es algo demasiado bien visto lo que estoy diciendo, puede que sea hasta indecoroso pero... no tenemos más opción y allí ya no queda nadie, los mataron a todos –alcé mi rostro para mirarlo- nadie más sabrá lo que ha pasado y que ya no están, sé que no es algo que esté bien pero... no sé cómo obtener ese dinero más que vendiendo lo que encontremos –hice una pausa y bufé- suena fatal y lo sé pero... ¿tenemos más opción Samael? Aquí corro más peligro que en ningún lado, mi familia real me está buscando para matarme y Yuna quiere cada vez más apoderarse de mi cuerpo y salir... cada vez que te toco siento esa sensación de quemazón en mi nuca, justo donde tengo la mancha de nacimiento... y cada vez la noto de manera más intensa –hice una pausa- no sé cómo, pero parece que gana terreno poco a poco y algo en mi interior lo sabe... no tenemos tiempo y no se me ocurre nada más, me siento fatal por decirlo pero –mordí mi labio y suspiré- quiero estar contigo, quiero poder ser libre a tu lado y no tener que frenarme porque eso me quema y me consume por dentro... quiero ser libre como lo eran ellos y solo ese viaje puede darnos la pista. Está mal mi idea pero es lo único que se me ocurre, y por ti no me importa aunque no es lo que yo haría en otra circunstancia pero mi razón se anula ante tu presencia y solo puedo pensar en una cosa: .




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Re: Ciel et l'enfer

Mensaje por Samael el Jue Nov 08, 2018 10:11 pm

Cada vez nos costaba mas detenernos, para mi era un suplicio, notaba al ángel de alas negras tirar de las cadenas, devorar mis entrañas necesitado de Yunalesca y lo peor es que no podía evitar que aquella sensación me carcomiera por dentro, de no ser porque Yuna contra mi boca ponía un poco de cordura asegurándome que no debía pasar, no aun, no ahora, hubiera cometido una locura.
-Necesito una copa, o quizás dos -aseguré alzándome no solo para interponer distancia si no para llenar un par de vidrios.

Yuna me propuso algo que no parecía tan descabellado, ir y robar a los monjes que habían fallecido tras el ataque demoníaco, al fin y al cabo ellos no lo iban a usar y que mejor modo de usar las riquezas de aquel templo destinado a proteger a Yuna que el de financiar aquel viaje que podía liberarla del demonio que habitaba en ella y quizás también sacar de mi interior al ángel Samael que se había apoderado del recipiente creado por la inquisición con el único fin de volver.

Le acerqué una de las copas mientras meditaba sus palabras, yo también quería estar con ella, peor no solo físicamente, quería compartir algo mas que eso, conocerla, ser por una vez al menos dos humanos normales con la capacidad de amarnos, pelearnos, reconciliarnos, necesitaba por una vez poder no sentirme devorado por el ángel.

Di un trago de la copa hundiendo mis ojos en los de ella.
-De acuerdo, volvamos al templo ,cojamos esas joyas y financiemos nuestro viaje, a fin de cuentas lo necesitamos para que el apocalipsis no se desate.

A la mañana siguiente, tras pasar la noche juntos pero no precisamente revueltos emprendimos camino hacía el templo, allí habíamos dejado un reguero de cadáveres, era muy consciente de que nada bueno encontraríamos en ese lugar, nada mas que las joyas que teníamos que empeñar, no teníamos opciones.
-Es mejor que te quedes fuera, no quiero veas otra vez ...-guardé silencio un instante porque no sabía como definir aquella atrocidad -no quiero veas lo que pasó.

Yuna era terca, se negaba a dejarme ir solo pro si había algún problema pero yo insistía sin parar.
-Dime donde guardan las joyas, iré y las cogeré, pero no quiero vuelvas a estar en ese lugar a ver muerta a tu gente.






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Re: Ciel et l'enfer

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