Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

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A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Antoine de Lesseps el Sáb Sep 30, 2017 10:16 am

Las debilidades de Antoine no eran precisamente una mujer despampanante, ni mucho menos dinero, sus debilidades iban más allá de las banalidades del universo, aun cuando pareciera una exageración, ser un inmortal diferente a los demás le daba un deje de misterio y hasta podía tener debilidades tan pulcras como malditas. Tomo con molestia el sombrero de copa que le había traído el engendro del demonio, maldecía a cada instante haber hecho una apuesta con ella y peor aún perderla, pero muy dentro de él, sentía la necesidad de conocer o quizás solo de lejos aquella mujer que decían era igual a su difunta melliza, Viola tercera de Lesseps.

Salió de la mansión y vio el carruaje – No esperes que baile, ni buenos modales, ni que sonría, ni muchos menos – Arlett no le dejo seguir con sus amenazas, ella tan feliz y satisfecha solo dijo las únicas palabras que él deseaba oír -Acepta que perdiste una apuesta y  solo necesito que estés presente en esa Fiesta… no pienso bailar con un vejestorio su risa calo en la cabeza de Antoine y sintió fastidio, no era momento de discutir, aun cuando ella en cierta parte tenía razón… solo en una parte…  claramente sus edades aparente eran lo que a él le venía en desventaja… por lo demás era más mucho más joven que ella.

Entro al salón lleno de gente desconocida, no era la primera vez que asistía a uno, ni mucho menos sería la última pero detestaba todo lo que le rodeaba, aquellas jovencitas picaras en busca de algún hombre con plata que pudiera mantenerlas, por otro lado madres que criaban con aquel pensamiento tan egoísta a sus hijas, pero también estaban los jóvenes que con su galantería querían impresionar a las damas que apenas podían respirar a causa de sus corsé tan bien apretados, sintió que sería una larga noche, donde podría burlarse del mundo desde lejos, el engendro del demonio pronto pisaron el salón desapareció, seguramente en busca de alguna victima… él tenía claro que esa noche sería un desperdicio.

Camino el silencio por el lugar la mayoría de las personas sonreía él se limitaba a levantar una ceja, a escuchar las ridículas conversaciones que sostenían los mortales, estaba en un calvario y solo aguantaría hasta que ella apareciera, solo tenía que verla e irse.

Llego a la mesa de aperitivos al menos disfrutar de los sabores se le estaba permitido aun cuando eso para nada lo llenara, se atrevió a escuchar las palabrerías de un grupito de niñas hacia otra joven que parecía más distante, le pareció curioso todo ese revoloteo de dimes y te diré, no era el defensor de los pobres pero si podía disfrutar de algo era a costa de los demás. Sabía que era un viejo y lo verían como tal y que más daba… viejo o no, no se podía quedar callado – Seguramente madeimoselle´s ustedes nacieron en cuna de oro y siempre han tenido todo lo que desean… me pregunto ¿cuánto les durara?… sus poderosos padres no por siempre van a poder mantenerlas o peor aún… las casaran con viejos como yo o peores que yo que lo único que queremos es fornicar fuerte y duro… hasta ahí se les acabara esa sonrisa señoritas- miro a la joven y le guiño un ojo ¿compasión? Jamás, el no sentía compasión… - Como bien dice la señorita aquí, a ustedes las criaron para engendrar pequeños demonios que las consumirán, se volverán gordas e infelices y sus esposos las engañaran por mujeres más jóvenes, mas llenas de vida… - Antoine disfrutaba de aquella humillación hacia las jovencitas, tenía que empezar a divertirse ¿ o no?.

El grupito se quedó completamente callado, no tenían pie para debatir menos con un viejo que lo único que haría sería seguir humillándolas, tomo una copa de burbujeante y le ofreció otra a la jovencita solitaria y brindo – Por las futuras mujeres obesas y llenas de críos – la comisura de su labio se movió un centímetro una pequeña sonrisa de triunfo, bebió de toda esa copa y  respiro como desahogándose de todo lo que le pesaba.

Desquitarse con pequeñas jovencitas para sentirse bien consigo mismo, era algo que disfrutaba, aunque hubiera preferido que fueran varones, pero con damas igual podía ser un maldito. No tenía filtro para decir lo que pensaba, ni mucho menos guardarse algo, había sentido que la joven solitaria le hervía la sangre… una sangre diferente a las de los simples humanos, y tenía que interferir por el bien de alguien… Antoine miro a la joven moviendo los ojos – No podía quedarme callado, señorita… nadie fue rico toda su vida – le dice de forma casi amigable, el ¿Por qué? Era lo curioso muy pocas veces era empático, pero la rubia le había caído en gracia tras su propia defensa… si hubiera sido un monologo él se habría parado para aplaudirle. A decir verdad se había tomado la libertad de echar un vistazo a su pequeña mentecilla y había sacado lo mejor de aquella muchacha… aunque nunca se lo diría…



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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Ylënne Aärslen el Mar Mar 13, 2018 4:50 pm

Los lazos de mi corsé crujían bajo las envejecidas manos del ama de llaves que durante años había trabajado bajo las órdenes de mi difunta tía y que ahora, tras su marcha,  continuaba a mis servicios en una casa en la que ella había permanecido toda su vida y que de un tiempo atrás se había convertido en mi hogar. Marie no tenía familiares cercanos, puesto que su marido había fallecido poco antes de que yo llegara a París y por desgracia no habían podido tener hijos; así que yo me había convertido en esa ráfaga de aire fresco que necesitaban ambas. Observaba cada uno de sus controlados gestos  a través de su reflejo en el espejo del tocador que teníamos en frente, pensativa, preocupada probablemente porque no sabía que nos depararía el futuro ahora tras la repentina muerte de mi tía, esa mujer que se había convertido en la brújula de ambas.

-¿Estáis segura de que debo acudir a esa fiesta? La pérdida reciente de un familiar debería ser razón suficiente para que mi compromiso de asistencia  quedase anulado.-  pregunté en un último intento de líbrarme de aquella gala benéfica a favor probablemente de alguna asociación cuyo propósito probablemente fuese blanquear dinero con la fiesta.

-Señora, debéis acudir a esa gala aunque crea que su estado de ánimo es incompatible con ésta. Ahora sois la representante de esta casa, de vuestro apellido aquí en París; y tras la muerte de vuestra tía deberéis ser vos quien se ocupe de acudir a importantes eventos y galas de sociedad.- explicó pacientemente mientras revisaba con mimo el recogido que llevaba en el pelo y que me lo había hecho aquella misma tarde.- No se demore, el carruaje está esperándola en la puerta.

Minutos más tarde, el eco de los cascos de los caballos resonaban por cada callejón que íbamos dejando atrás hasta llegar al Palacio Royal donde tendría encuentro dicha gala. Haciendo acopio de valor, y tomando una copa de champagne que me ofrecieron nada más entrar al gran salón, me aventuré a pasear tranquilamente por el lugar. Al fin y al cabo no conocía a nadie de allí, y solo esperaba que las horas pasasen con más rapidez de lo acostumbrado.

Finalmente, me detuve junto a un grupo de chicas de mi edad, del cual conocía de vista a algunas de ellas. Con una sonrisa por su parte y una inclinación de cabeza por la mía, me uní a éstas por tener un tema de conversación que escuchar. Más fue después de unos minutos de estupideces y mamarrachadas, cuando no pude aguantar más y dije mi opinión al respecto.

-Las mujeres no hemos nacido para servir a los hombres y quedarnos en casa engendrando y cuidando a su descendencia. Valemos para mucho más y podemos conseguirlo.- apunté al principio con timidez, pero tomando valor a medida que me escuchaba y veía la fuerza de mis palabras.- Yo jamás me casaré. Quiero terminar mi carrera universitaria y formarme como escritora; porque quedándome bajo las órdenes de un esposo, jamás podría decir que he aprovechado de mi vida al máximo.

Al parecer mi discordante opinión no fue aceptada de buen grado, y la mayoría de ellas, por no decir todas, se volvieron en mi contra tratando de convencerme de lo equivocada que estaba. Apenas unos minutos después y corriendo el riesgo de que me explotase el cerebro por la cantidad de estupideces que aquellas jóvenes eran capaces de echarme en cara, un amable caballero interrumpió la conversación, haciendo gala de su don de la palabra. La cara de sorpresa e impotencia de la mayoría de ellas era digna de admirar, mientras que yo no podía disimular una sonrisa ladina que se dibujó en mi rostro cuando aquel hombre puso a las muchachas en su sitio y sin palabras de reproche. Tomé la copa que me ofreció, dedicándole una calidad sonrisa por haberme liberado de ese hervidero de opiniones retrógradas.- Brindemos por ellas.- apunté alegre mientras chocaba su copa con la mia, ante la atenta mirada de aquellas jóvenes que acababan de ser puestas en su sitio.

-Le agradezco su intervención; en ocasiones siento vergüenza ajena por la mentalidad de algunas jóvenes.- me disculpé cuando las chicas del grupo se fueron disolviendo con disimulo y y me quedé a solas con él.- Ha sido un detalle que decidiese ayudarme, obligándolas a callarse sus estupideces…mi nombre es Ylënne Aärslen- concluí alargando la mano tras presentarme a ese apuesto caballero que aquella noche se había convertido en mi héroe.
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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Antoine de Lesseps el Sáb Abr 14, 2018 2:36 pm

¿Intervención? Era evidente que solo se había acercado para humillar a las señoritas, algo típico en su personalidad, Antoine no solía guardarse nada, lo que pensaba lo decía directo a la vena,  no andaba con rodeos, siempre tenía una respuesta peor para lo que pudieran decirle, sus años como médico Psiquiatra le ayudaban a entender lo que pasaba a su alrededor, aunque a veces caía en la psicología no podía negar que le gustaba sentir aquella sensación de triunfo, la cara de las damas habían sido entre sorpresa y repugnancia ante sus palabras, él pensaba que se espantaban con la verdad pero sabían muy bien que seguirían por ese mismo camino.

-Mi Hermana pensaba como Usted Mi Lady – y ahí su talón de Aquiles, realmente Viola pensaba de la misma manera cuando estuvo en vida, ella se creía dueña de su propio destino y no iba a aceptar que nadie le impusiera nada, a final de cuentas siguiendo sus ideales fue como todo termino, pocas veces la mencionaba pero no podía ser de otra manera en esa situación, recuerdos felices e infelices invadieron su cabeza y busco con la mirada a Arlett, sabía que le había leído la mente donde estuviera, aquella conexión que tenían ambos era de temer, todo se vio interrumpido cuando ella se presentó, el de una forma caballerosa y que pocas veces se podía ver de él, tomo la mano de la joven y beso el torso de esta –   Madeimoselle Aärslen, un gusto Antoine de Lesseps para servirle – hasta para el mismo aquella forma de actuar era extravagante y muy diferente de lo que realmente era – Créame que no tiene que agradecer nada, no suelo tener filtro cuando se trata de estupideces como el pensamiento poco nutrido de jóvenes del hoy, la mayoría piensa que una familia es su futuro y están muy equivocadas, no las dejan pensar por ellas mismas, sino que las inculcan desde pequeñas que tienen que ser amas de casa, preocuparse de sus hijos, de sus esposos y de la casa; cuando en la realidad son esclavas de maridos que las engañan – saco otra copa de burbujeante y la bebió completamente, halar de aquello le traía el recuerdo de su hermana y eso no era nada bueno. Cerró los ojos y mentalmente le dijo a Arlett “Estoy Bien”.

Madeimoselle Aärslen, escuche que estudiaba en la universidad, y que al parecer quiere ser escritora – el vampiro cambio el tema, era una fiesta y no tenía por qué ponerse melancólico por temas del pasado enterrado –   Yo doy clases en la universidad – dijo de manera triunfante y levanto la comisura de su labio queriendo sonreír pero no lo hizo –   creo que no tiene clases conmigo y es una verdadera lástima, hacen mentes frescas que refresquen algunos pensamientos.- Antoine tenía claro que al lado de la joven se veía como un viejo decrepito, pero en realidad eso no le importaba, tenía que sacar algo bueno de la fiesta a la que había sido obligado a ir. – ¿Vino usted acompañada? – le pregunto mientras tomaba otra copa, esta sería consumida más lentamente, aun cuando no le causaba ningún efecto el alcohol quería guardar las apariencias, al menos con la dama frente a él.

No termino de hacer la pregunta cuando sintió que le tomaban el hombro, sabía quién era y haciendo una reverencia a su nueva conocida se giró   – ¿Te estas divirtiendo? – Arlett le pregunta y mira sobre su hombro para ver con quien estaba –  Te escuche y me preocupe solo un poco, pero como aguardaste silencio tuve que venir Antoine le tomo de los brazos – Te dije que estoy bien, ahora ve a lo que viniste – la suelta y le hace una seña para que desaparezca. Se gira y siente que le debe una explicación –   Mi acompañante mi hermanastra – se le ocurrió decir, ya que el lazo que los unía eran con centenares de generaciones de separación, y al fin siempre le habían dicho que se parecían, y tenía que aceptarlo pocos pelirrojos existían en parís que fueran conocidos o que tuvieran vínculos familiares. Luego de aquello solo aguardo silencio.



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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Ylënne Aärslen el Vie Jun 15, 2018 9:53 am

Sin duda el hombre resultaba ser caballeroso, desde luego el que interviniese en un asunto como aquel era sorprendente, y más si se trataba en un tema como ese donde todas la damas tenían idealizado el ser una buena esposa, que crie a los hijos, y cualquier otra cosa lejos de eso era como tonterías, ese pensamiento no le gustaba nada. Y la forma en la que habló el hombre la verdad es que me impresionó bastante, una veracidad en sus palabras bastante aplastante, no iba a mentir.
Le miré con algo de atención mientras me presentaba ante él, que menos que darle las gracias por esas palabras certera, sonrei ligermante observandole, y la verdad me sorprendió gratamente cuando mencionó que su hermana pensaba similar a mi, eso me hizo sentirme algo mejor por que algunas damas tuvieran cerebro y criterio propio que no solo el implantado por la sociedad.


El hombre tomó mi mano de una manera muy caballerosa para besar el dorso de esta con delicadeza, en una actitud galante, mientras yo le observaba, inclinando la cabeza cuando este por fin reveló su nombre. Escuche las palabras que a continuación salieron de sus labios, en una sorpresa de lo que el hombre confirmaba, al ser más mayor que ella le sorprendió esa actitud, esa palabra, ese pensamiento fuera de lo que la sociedad quería, enarqué una ceja observándole con cierto asombro, mientras ladee el rostro ligeramente observándole. -La verdad estoy de acuerdo con usted, lógicamente, mi sueño es otro muy distinto, y los pienso perseguir sin atar mi vida a un matrimonio, no quiero ser una más del montón, frustrada por saber que me he perdido por adaptarme al resto del rebaño.- Confesé observándole. - Creo que tiene razón y no es mas que otra forma de esclavitud, una cárcel pintada más o menos bonita.- negué con la cabeza.


Sin embargo me pareció ver de manera fugaz que el tema le perturbaba de algún modo, pero tampoco podía asegurarlo, pues este no es que hiciera un manifiesto lo suficientemente claro para asegurarlo, pero sin duda tenía buen oido, había escuchado lo que mencioné de la universidad, cosa que me sorprendió gratamente que prestara atención aquello, asi que miré su copa y despues le observé a él.
Abrió los ojos con un gesto levemente emocionado ante la noticia de que él diera clases en la universidad. -Oh, vaya es uno de os profesores; desde luego pensando así asistir a sus clases sería algo realmente gratificante.- Aseguré mientras le observaba, desde luego estaba resultando ser una compañía acertada, me quede ligeramente pensativa cuando de repente me preguntó si estaba acompañada.

-¡Oh! pues...-Mi respuesta fue interrumpida cuando al hombre que tenia frente a mi le llamó otra dama, lo cual hice que inclinara la cabeza levemente, para después desviar mi mirada por la sala, cuando el hombre volvió a girarse me aclaró quien era, yo alce la mano levemente. -No se preocupe..- Le excusé para que no se sintiera incómodo por la interrupción. -pues no vine acompañada.- Finalmente respondí, mientras le miré y le sonreí ligeramente de animosa forma. Tampoco era momento de explicar que estaba allí por compromiso, por recuerdo de mi tía y no porque en realidad me apeteciese estar en esa gala. -¿A vos que le trae por esta fiesta?- Dije mientras observaba la copa de vino, la verdad que mi interés en él despertó cuando me dijo que daba clases. -¿Y de que imparte clases? si no le molesta la pregunta.- Destaqué con interés.


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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Antoine de Lesseps el Jue Jul 12, 2018 2:13 pm

Como profesor de la Universidad en Francia siempre había pensado que era lamentable que pocas mujeres tuvieran el privilegio de estudiar alguna carrera, el mundo era demasiado machista incluso para un ser como el, anticuado y viejo, él sabía que su Melliza le había hecho cambiar de opinión, el vampiro no negaría nunca a una mujer la oportunidad de aprender. Sabía perfectamente que aquellas tenían el mismo intelecto de un hombre y podía llegar hacer más inteligentes si tan solo se lo proponían. Antoine que antes de llegar a Francia no se preocupaba de ciertas banalidades sabía que Viola era la gran culpable de que su parte humana saliera a la luz y eso le encabronaba, miro a la joven de cabellera brillante, y volvió a levantar la comisura de su labio como si intentara sonreír, pero nuevamente no lo hizo. La escucho con toda la atención que tenía en ese momento, el vampiro comenzó a sacar conjeturas, analizar la forma de hablar, sus rasgos, su postura, la miro sin que ella se diera cuenta de pies a cabeza, un diamante en bruto pensó.

Es extraño no venir acompañado a este tipo de reuniones – el vampiro miro a su alrededor con algo de desagrado por todo lo que pasaba en esa fiesta - Para ser sincero yo he perdido una apuesta con mi hermanastra y por eso he tenido que ser su acompañante a esta fiesta, no me gusta mucho las multitudes de personas pero soy un hombre de palabra y tenía que cumplir si o si – Antoine sabía que de no cumplir Arlett le haría la vida imposible en París y eso tenía que ver mucho con la vida de la nueva “familia” que acababa de conocer, no tenía por qué mentirle a la joven a demás si era como él pensaba que era, no le daría tanta vueltas al asunto de la apuesta. Dejo que un breve silencio se apoderara de ellos para continuar – Siempre que asisto a este tipo de  congregaciones donde se ve mucha lujuria, ostentación, esclavitud y una infinidad de cosas más es por obligación, por cumplir simplemente. La mayoría de las veces me hago a un lado y solo observo –  aquello no era más que verdad, el vampiro estaba acostumbrado a disfrazar sus palabras pero no veía que fuera el caso en ese momento o circunstancia.

El interés por la joven en cuanto él había mencionado ser un profesor, le pareció genuino y hasta un poco tierno, inflo su pecho aquello le hacía subir su ego, si es que pudiera estar más alto, - Doy varias clases de especialidades, Psicología, Método científico con mención en Psiquiatría , a demás hago clases de neurología con mención en la personalidad y conducta humana y por ultimo  hago la academia de música la rama de piano  – esta última era solo un hobbies para desestresarse de sus pensamientos, melodramáticos que estaba teniendo al vivir con dos mujeres que compartían la misma sangre de él. Antoine le gustaba intimidar a sus pares, con sus conocimientos, con sus ideales y claro con algo que ningún mortal tenia telepatía y su persuasión siempre que era necesario la ocupaba y cuando no era tan necesario igual. El vampiro tomo otra copa del burbujeante – Y usted, ¿Que estudia? ¿A que Aspira? ¿Cuáles son sus metas? – era evidente que la conversación entre la humana y el vampiro no era para nada común, menos para el tipo de lugar en el que estaban, pero al De Lesseps aquello le importaba muy poco, había encontrado alguien con la mente fresca y con determinación y para él no había nada más cautivante que una persona con esas características, tenía algo claro, que sería una velada diferente e interesante.



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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Ylënne Aärslen el Dom Ago 12, 2018 8:25 am

Observaba disimuladamente a  nuestro alrededor mientras aquel profesor que había surgido de la nada se despedía de la dama que por lo visto era su hermanastra,  percatándome entonces de que otros asistentes a la fiesta parecían centrar su atención de pronto sobre nosotros. No me resultaba muy complicado adivinar que estarían pensando de aquella conversación que ambos manteníamos, más lo cierto era que poco o nada me importaba lo que pudiesen opinar un grupo de estirados  hombres de cromagnon que jamás comprenderían que el intelecto de una mujer podría equipararse al de un hombre.

-¿Conoce el dicho de “más vale solo, que mal acompañado”?- apunté con una pícara sonrisa, haciendo caso omiso al resto de invitados que poco después de que nosotros retomásemos nuestra charla, volvieron a recargar sus copas cargadas de licor y continuaron con sus banales conversaciones.- He venido por mi tía. Ella hubiese deseado que asistiese a este evento, que nuestra familia quedase representada con mi presencia.- suspiré ligeramente realizando un nuevo barrido por la sala con la mirada aburrida de ese tipo de fiestas, para después buscar los ojos del hombre que tenía frente a mí, y que había sido el único capaz de captar mi atención. Sonreí ante su explicación del por qué se había visto arrastrado hasta aquel lugar, sin poder evitar mantener esa sonrisa un rato más al darme cuenta que no había más más típico entre hermanos que las apuestas alocadas y retos imposibles que después nos hacían pagar de las formas más increíbles.

-Compartimos cierta opinión sobre este tipo de reuniones; de cómo la hipocresía y el qué dirán es también plato principal.- me encogí de hombros, percatándome de que su costumbre de apartarse a un lado y mantenerse observando al resto de asistentes de las fiestas era algo que yo también acostumbraba a hacer.
Retuve la respiración durante unos segundos cuando el tema de conversación cambió, y respondió a mis dudas sobre que clases impartía en la universidad. No lo había visto por el campus, claro que tampoco es que llevase mucho tiempo asistiendo a clases.- Sin duda las asignaturas que imparte son emocionantes  e inquietantes, dignas de una mente privilegiada.- opiné mordiéndome con timidez el labio inferior. Admiraba a aquellos que eran capaces de interpretar la mente humana de esa forma, y que dedicaban su existencia a ayudar a aquellos que por capricho del destino no conseguían una estabilidad en sus vidas.

- Comparado con su profesión mis estudios ahora me resultan banales, más es Filología Clásica lo que estudio, con pensamiento de hacer algún tipo de curso superior para completar el título. – sentía como un brillo especial aparecía en mi mirada al recordar mis libros, mis textos antiguos y el tiempo que había pasado con mi difunta tía para traducir pergaminos que todavía no habían sido datados y que por un motivo u otro habían llegado hasta su poder, y que guardaba como oro en paño en un lugar seguro de la mansión que se había convertido en mi hogar.

- Adoro las leyendas antiguas y los textos escritos en idiomas tan antiguos que han dejado por imposibles; textos dignos del folklore más oscuro y enigmático de lo que pueda imaginar. Muchos de ellos se han convertido en un reto personal.- confesé sin saber muy bien porque le contaba aquella parte de mis estudios, por los cuales podría ser tachada de demente.


Última edición por Ylënne Aärslen el Miér Sep 12, 2018 2:22 pm, editado 1 vez
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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Antoine de Lesseps el Lun Sep 03, 2018 2:17 pm

Los años para un vampiro como Antoine habían sido productivos, estudiar era la única cosa que lo mantenía alejado en sus primeros años como inmortal del pensamiento de la muerte de su hermana, ahora con tantos años encima y con tantos que le quedaban por recorrer, se había propuesto como meta personal aprender el comportamiento humano, por eso sus especialidades eran tan variadas, como enigmáticas, un psiquiatra en Paris era ni nada más ni nada menos un hombre en busca de mentes alocadas que merecían un estudio digno, tanto psicológicamente como químicamente, ante todo había estudiado medicina, el cuerpo, era un médico, pero como amaba la sangre prefirió tomar un atajo a algo más intenso como la mente humana. Para el siempre sería un misterio aun cuando pudiera leer las mentes de todos los humanos, siempre había pensado que había una parte que todos ocultaban…. Le presto toda la atención a su acompañante, era digna ante los ojos de él. Rodeo con los ojos a Arlett que coqueteaba con cuanto hombre veía, típico de aquella mujer.

El vampiro se sorprendió ante lo que la joven mencionaba, lo que ella estudiaba era algo conocido como un misterio  –Me toma por sorpresa su estudio, y me parece fantástico – Antoine siempre deseaba ser más que cualquiera, su ego siempre estaba elevadísimo, sus trescientos y tantos años había aprendido varias lenguas, y entre ellas una que otra ya extinta, sonrió con satisfacción, tenía muchas cosas en su cabeza, sus propios secretos eran casi como el estudio de textos y códigos ocultos. – Los textos antiguos siempre son los que más tienen que decir, ahí entra la línea del conocimiento y la interpretación, creo que alguna vez uno de mis maestros hablo sobre aquello – el vampiro tomo su barbilla y pensó un instante, se hacia el interesante, muy típico de el – Si interpretas un texto mal, todo se puede ir por el río – había suavizado sus propias palabras –  para ese tipo de estudio hay que ser muy exacto, puede que recuerde algo de mis estudios, cuando quiera quizás podría ayudarle – había mentido el vampiro conocía varias lenguas antiguas, era curioso y había tenido demasiado tiempo libre, no era un holgazán siempre buscaba la manera de mantenerse ocupado. – Es satisfactorio escuchar a una dama decir que posee pasiones y más que las toma como un reto para su propia persona, me siento signo de su compañía – Antoine no era de halagar porque si, alguien debía sorprenderlo en demasía para que lo hiciera, y aquella joven lo había logrado.

Era un maniático, el vampiro siempre quería más, más de todo tanto que le pudiera ayudar o le pudiera entretener – Si alguna vez desea hacer algún curso para incluir en su título, le recomiendo las conductas humanas, siempre logran sorprender y hay pocos profesores que imparten esa clase – hizo una pausa – y Yo la imparto – sonrió ampliamente Antoine estaba disfrutando la velada que había creído en un primer intento sería una pérdida de tiempo.

En el salón prontamente comenzaron a bailar, una melodía suave todos siguiendo los pasos coordinados, el vampiro hizo una mueca, parte de la apuesta era bailar al menos una vez y esa melodía la conocía, y sus pasos también, Antoine hizo un ademan y una venia – Permítame esta pieza de baila Madeimoselle Aärslen – estiro su fría mano esperando que la dama le acompañara, estaba casi seguro que lo haría, a final de cuentas era un baile.



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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Ylënne Aärslen el Miér Sep 12, 2018 3:58 pm

La tensión por tener que hacer acto de presencia en aquella fiesta de gala de forma obligada parecía desaparecer poco a poco gracias a la compañía Monsieur Lesspes. La amena conversación que manteníamos, así como su interés por mis estudios, vino a mí como un soplo de aire fresco en una calurosa noche estival, y la sensación de tener mil ojos clavados en mi nuca, dejó  de carecer de importancia. Frente a él me sentía cómoda; sentía que podía hablar de cualquier cosa sin miedo a que me juzgase por tener una forma tan distinta de pensar del resto de mujeres de aquella época victoriana. En París apenas tenía amigos, ya que pocas damas compartían conmigo aquella forma de pensar tan independiente que me había enseñado mi añorada tía; y los hombres se sentían reacios a acercarse a una mujer que no estuviese dispuesta a acatar las normas establecidas por una sociedad que solo valoraba los estereotipos  masculinos.

Escuchaba con fascinación la forma en que Antoine era capaz de hablar de cualquier tema que tuviese que ver con los estudios. No era muy común encontrar a hombres tan intelectuales en la clase alta francesa, ya que éstos habían conseguido su fortuna gracias a las herencias familiares y la mayoría ni se molestaban en formarse en algún estudio, dejando la culturización solo para unos pocos que, como el hombre que tenía enfrente, se negaban a ver la vida pasar sin haber dejado su huella en el mundo. Y es que si algo tenía claro, es que hombres como él eran capaces de significar tanto en la vida de una persona como para marcar su destino para siempre.

- Estoy de acuerdo con vos. Hay textos antiguos en los que se ha de ser muy meticuloso a la hora de traducir, puesto que un pequeño símbolo puede ser interpretado de formas bien distintas, y un error podría cambiar por completo el significado del mismo.- afirmé cambiando de posición, mientras mi mano se deslizaba hasta un mechón suelto con el que empecé a juguetear, como hacía cada vez que el nerviosismo comenzaba a instalarse en mi pecho. Sonreí con timidez, sintiéndome halagada por su cumplido, sintiendo como inconscientemente un ligero rubor subía hasta mis mejillas.- Siempre me he sentido más yo misma estando rodeada de libros que de personas. Imagino que heredé de mi tía  la pasión por todo lo desconocido, por la lectura de cualquier volumen que cayese en nuestras manos  y por la curiosidad de saber qué parte de las leyendas antiguas es ficticia y qué parte es real.

Mi devoción por los textos clásicos y pergaminos olvidados había nacido mucho antes de empezar mis estudios universitarios en la Sorbona de París. Fue mi tía quien me había introducido en un mundo mágico y oculto, donde no solo la traducción de textos de la Antigua Grecia o del Imperio Romano llegaban hasta nuestro poder; viejas leyendas sobre vampiros, licántropos, brujos y otro sin fin de seres sobrenaturales habían sido más que estudiadas por nuestras mentes.  Más por precaución, y con la intención de no llamar la atención sobre una Inquisición que destruía todo tipo de manuscritos que creían demoníacos, una considerable colección de textos y pergaminos se mantenían ocultos en una pequeña biblioteca en el interior de nuestra mansión.

Clavé la mirada en el señor Lesseps, sintiéndome con la necesidad de confesarle lo último que habíamos descubierto y tras lo cual mi tía murió repentinamente. Era cierto que ella estaba enferma desde hacía años, pero los últimos meses había tenido una ligera mejoría y su muerte me resultó del todo extraña. Hacía unos meses había llegado hasta nuestro poder un antiguo pergamino egipcio, de manos de un conocido de mi tía. No era la primera vez que éste dejaba en nuestras manos un documento relacionado con la brujería, pero desde el primer momento en que vi el tipo de piel y de escritura del mismo supe que era distinto. Tras meses de estudio en el viejo sótano donde manteníamos oculta nuestra pequeña biblioteca y este tipo de documentos, averiguamos que aquel pergamino marcaba la localización exacta de un conocido libro de cuya existencia se supo en el siglo XVII, y que había sido marcado como un libro prohibido, el Libro de Thot. A pesar de todas las investigaciones que se habían llevado a cabo, nadie había sido capaz de encontrarlo; y nosotras, sin buscarlo, habíamos dado con su paradero. Más fue cuando comenzamos a preparar el viaje para ir en su búsqueda, cuando una extraña enfermedad se llevó a mi tía de mi lado, y ese viaje quedó aplazado. Y tal vez, era el momento de retomarlo de nuevo; pero ¿sola?

-Dé por seguro que en breve buscaré algún curso que vos imparta en la Universidad. Estoy segura que será apasionante verle exponer un tema tan enigmático como la conducta humana, que debe ser infinitamente mucho más complicada de interpretar que cualquier texto antiguo.- pronuncié esbozando una pícara sonrisa, y deseosa de que llegase el siguiente día lectivo para ir a la administración de la Universidad para preguntar por algún curso impartido por el señor Lesseps. Sus exposiciones debían de ser magnificas, y sin duda sus clases amenas e interesantes.

Suspiré despacio al observar el cambio de posición del profesor, que tras el comienzo de una nueva pieza de baile, parecía invitarme a salir a la pista.  Con timidez y sin estar muy convencida de aquello, deslicé mi mano hasta colocarla sobre la suya, sosteniéndole la mirada con nerviosismo.- Bailar no es una de mis mayores virtud…- comencé a decir, dejando las últimas palabras en el aire cuando nuestras manos hicieron contacto y sentí la frialdad de su piel bajo la calidez de mi palma. Era extraño, muy extraño. Más obvié aquello y con una tímida sonrisa avancé un paso hacia él.-  Espero que sepa guiarme por la pista de baile, o terminaré pisándole sin querer.- bromeé dispuesta a continuar con su compañía, aunque para ello tuviese que bailar aquella noche.
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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Antoine de Lesseps el Miér Oct 03, 2018 11:41 am

Miro el vampiro a su alrededor, sabía que las máscaras que todos los presentes mostraban era la que estaba acostumbrado a ver, pero con la joven que le hacia compañera podía ver que aquello no estaba, ella se mostraba tal cual era, con miedo al mundo quizás no lo demostraba pero tenía aquellas pequeñas manías que la diferenciaban, ella no quería demostrar al mundo sus conocimientos, solo quería defender su pensamiento y el vampiro sabía que en la sociedad actual aquello era un acto de rebeldía y solo Dios sabía que eso le fascinaba al Profesor, su interés siempre había sido a nivel intelectual hacia las personas. Los años le habían enseñado que las apariencias físicas no era más que otro disfraz que mostraba la sociedad para encajar en algún lugar, y ahí estaba el vampiro tratando de encajar en un baile que fue llevado por obligación de igual forma su compañera estaba en las mismas, quizás pensó el vampiro ambos estaban mostrando sus disfraces a momentos la sinceridad era lo que más apreciaba, y si bien el vampiro no le gustaba ocultar   su forma de ser intentaba  mostrarse lo más  amigable posible.

Los libros a veces nos trasladan a lugares que  deseamos estar, sinceramente siempre es mejor estar rodeada de libro que de personas, pero… hay algo más fascinante.  Y es estar rodeado de personas que fueron catalogados como locos, con algún trastorno mental o con algo que falle en su interior y llámame loco pero ¿Quién está totalmente cuerdo en este mundo? – esbozo una sonrisa amplia mientras posicionaba una de sus manos en la cintura de la dama y la otra tomaba su otra mano – Estar rodeado de Alumnos a veces me hace volverme maniático, pero  a veces encuentro alguna mente digna de ser conocedora de los misterios de la conducta humana, aquellos les doy un trato especial – comenzó a moverse con lentitud –  Eso no quiere decir que los trate bien sino todo lo contrario es a los que más les exijo.-

Aguardo silencio mientras movía a la dama guiándola en el salón entre todos los bailarines que estaban en el salón –  Bailar no es más que seguir un patrón de números o de letras que van descifrando un enigma, piensa en algún libro de lengua antigua uno tiene que revisar los símbolos y luego comenzar a leer… siguiendo el patrón se puede descifrar – El vals sonaba con fuerza, risas de los comensales que disfrutaban se escuchaban el vampiro parecía haberse ido a un mundo aparte con la joven en sus manos –  Un, dos, tres… un, dos, tres – susurro con suavidad en el oído de la dama, mientras seguían moviéndose al ritmo paulatino de la música – No tema pisarme, no sería la primera dama que no sabe bailar – dijo intentando tranquilizarla, notaba que estaba algo tensa –  Déjese Llevar Madeimoselle – se acercó nuevamente a su oído y susurro con suavidad.

Continuo moviéndose con la dama en sus brazos, mientras sentía la mirada intensa de Arlett a sus espaldas, aquello lo lleno aún más de satisfacción, no era un buen perdedor y tenía que aceptar su castigo aunque viéndolo de ahora lo estaba disfrutando –  Cuando usted quiera me gustaría tenerla como alumna y ofrezco mi ayuda si necesita de alguna traducción que le complique lo que no la deje dormir por las noches – El vampiro se separó de ella sin soltar de su mano y la hace girar hasta que llega a su cuerpo nuevamente, hacía décadas que no bailaba y definitivamente hacia centenares que no tenía una buena velada. Continuo girando y danzando por el salón en ese momento sabia ya que había pagado la apuesta y podía irse tranquilamente, pero realmente lo estaba pasando bien.



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Re: A veces puedo ser un heroe o un mal parido - Privado

Mensaje por Ylënne Aärslen el Miér Oct 03, 2018 6:25 pm

Siluetas a nuestro alrededor comenzaron a moverse con gracilidad, observándonos con un disimulo fingido al pasar por nuestro lado. Era consciente de que a la mañana siguiente mi comportamiento y mi conversación con el señor de Lesspes sería criticado  en varios salones de té, donde mujeres  mayores y jóvenes juzgarían de forma errónea mi forma de ser. Más poco o nada me importaba lo que tuviesen que decir de mí; casi hasta me resultaba divertido que toda su atención se centrase en comentar mi vida desviada del camino correcto, como la mayoría de ellas pensaba. Mi tía me había enseñado que cada uno es dueño de su vida y su destino; que era absurdo tratar de imitar un prototipo de mujer impuesto por una sociedad machista e involucionada, si no era aquello lo que nos hacía feliz. Y por encima de todo, que solo teníamos esta vida para disfrutarla; una vida que llenar de recuerdos y de experiencias por las que mereciese la pena haber vivido;  y eso es lo que había continuado haciendo después de su muerte.

-Quizás no esté en lo cierto, apenas conozco nada de la cognición humana, y en comparación con vos tengo unos conocimientos respecto a este tema de una alumna de jardín de infancia, pero… -  esbocé una cálida sonrisa, dejando escapar de entre mis labios un suave suspiro cuando sentí de nuevo como sus manos se deslizaban por mi cintura, buscando la posición idónea para comenzar ese baile que había terminado concediéndole. Merecería la pena dar unas cuantas vueltas al son de la música  si de esa forma alargaba un poco más el tiempo de su compañía.-… creo que en realidad muchos de aquellos que son tachados de locos o dementes por una parte de esta sociedad, son en realidad verdaderos genios. Personas con un intelecto tan superior al resto, con una mente tan avanzada a nuestro tiempo que el miedo que pueden tenerles los simples mortales hace que los juzguen como locos, porque no son capaces de aceptar que hay personas superiores al resto.- me encogí de hombros, mordiéndome el labio con timidez cuando comenzamos a movernos, sujetando su gélida mano para dejarme llevar.- Solo es una idea;  como le dije, lo mío son los libros de historia antigua. La complejidad de la conducta humana todavía es un tema que no he estudiado, aunque después de esta velada, dé por seguro que será mi próximo objetivo.- había aceptado con creces el reto de aprender más respecto al tema, que desde que lo había conocido había captado mi atención.

-Bajo mi punto de vista, un buen maestro no se mide por ser  más amable con sus alumnos, o más benévolo. Un buen maestro es aquel que sabe de las capacidades y limitaciones de sus alumnos, y consigue que éstos se esfuercen hasta límites insospechados, consiguiendo resultados que ni ellos mismos hubiesen imaginado; que abran sus mentes y consigan metas inalcanzables.- me encogí de hombros durante unos segundos. – Acostumbro a aburrirme cuando las asignaturas que me imparten son demasiado básicas, y no me instan a esforzarme más.  Me agradan más cuando las clases impartidas me hacen poner a prueba mis conocimientos, cuando me hacen dudar y creo sentir que la cabeza me estallará por buscar una solución; cuando me hacen querer saber más y termino encerrada durante horas en la biblioteca buscando más…tratando de satisfacer esa necesidad de información.- sonreí ligeramente, terminaría por pensar que estaba loca de atar.- Me atraen los imposibles

Con una habilidad que no habría imaginado, el profesor nos introdujo con gracia entre el resto de parejas que danzaban al ritmo de las notas de un precioso vals que había escuchado más de una vez en otras galas, aunque en otras ocasiones a esas alturas estaba aburrida en algún sillón, deseando que la velada concluyese cuanto antes. Nada que ver con esta vez, que los minutos parecían correr más deprisa de la cuenta. Una tímida sonrisa se dibujó en mis labios, agradeciendo que se mostrase tan comprensivo ante mi inexperiencia como acompañante de baile, mientras sentía como mi corazón comenzaba a alterarse por su cercanía cuando los susurros de su atractiva voz acariciaban mi cuello al hablarme al oído. Tras humedecerme con suavidad los labios  cerré los ojos despacio, dejándome llevar por las notas, siguiendo  tal y como el profesor me había dicho, ese patrón de números y letras que parecía ser efectivo para seguir el ritmo, y por supuesto, no pisarle. Apoyé mi mejilla sobre la suya, intentando acompasar mi respiración a la música, aunque muy a mi pesar estaba más nerviosa de lo que habría deseado. ¿Sería por su proximidad?

Reí divertida cuando el profesor me hizo girar, acercándome después de nuevo a él, donde retomé la postura que manteníamos, mirándolo esta vez fijamente a los ojos. ¿Sabría algo del manuscrito que estaba en mi posición? Negué para mí misma, y sin embargo su interés por ayudarme parecía ser esa señal que llevaba esperando desde la muerte de mi tía para continuar con la investigación. Pero, ¿Y si la muerte de mi tía no fue casualidad? ¿Y si con ello ponía en peligro al señor Lesseps? Sentí como palidecía durante unos segundos. – En cuanto vaya el lunes por la mañana a la universidad, preguntaré en la Admisión de alumnos si queda alguna plaza libre en su clase.- apunté esbozando una amplia sonrisa. Deseaba volver a verle de nuevo después de aquel baile; podía percibir algo místico en su forma de ser, tan distinto a los demás hombres que había conocido.

- Es posible que tenga algún texto que sea más complicado de lo que había pensado en un principio, más tampoco me gustaría que se sintiese obligado a malgastar su tiempo con meras leyendas.- mentí; me fascinaba la idea que participase conmigo en esa investigación, más para ellos debía primero confiar plenamente en él, puesto que para enseñarle ese manuscrito, debería mostrarle una parte de mi mansión que solo conocíamos mi tía y yo. Una parte de mi vida que me pondría en peligro de hacerse pública; y no solo por la Inquisición, sino por otros hechiceros que vendrían en búsqueda de textos que mantenía ocultos, y que sin duda desearían tener en su poder.

Gracias.- susurré de pronto, sintiendo de nuevo el rubor subir a mis mejillas mientras mis ojos brillaban de forma inusual.- Pensaba que esta velada sería como las demás, aburrida y monótona. Y gracias a vos está siendo de lo más amena.- me sentía cómoda hablando con él, era como si llenase ese vacío que todos teníamos. Era consciente de que pocos hombres aceptarían que una mujer opinase como yo lo hacía; me hubiesen hecho callar desde el primer minuto. Y sin embargo el profesor, me instaba a continuar.


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