Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

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La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Miér Oct 11, 2017 7:15 am

Por fin todo ha terminado, por fin podía decir que era libre de aquella maldición que durante dos meses había ido debilitando mi cuerpo, extendiéndose por este dejando unas marcas y unas runas extrañas que no hacían otra cosa que marcar mi piel y consumiéndose a mí paso. Sabía que si no hubiera sido por aquel engaño que me hizo el vampiro en el que quiso compartir la maldición, y que al final acabé compartiendo con Joe, mi final hubiera llegado mucho antes de lo que hubiera siquiera imaginado. Eso nos había hecho ganar el tiempo necesario para ir al norte y buscar a aquella bruja, sabía que el vampiro tramaba algo y no supe cómo no me di cuenta de lo que pretendía hacer pero perderlo frente a mis ojos fue algo que me dolió demasiado, por suerte había podido encontrar a Joe a tiempo para ir en busca de ese templo, encontrar a esa diosa, bajar al infierno y recuperar al vampiro porque no iba a dejarlo allí por haberse sacrificado por mí, aunque no hubiera sido por eso habría ido sin dudarlo en su búsqueda para sacarlo y que volviera conmigo, me había dado cuenta de que lo necesitaba más que nunca, mis días –o mis noches- no eran lo mismo si él no estaba a mí lado y ese mes que pasé lejos del vampiro fue la prueba fehaciente de que lo necesitaba como un vampiro puede necesitar la sangre para vivir, no concebía la idea de no tenerlo conmigo y después de todo lo que habíamos pasado si de algo tenía claro es que habíamos sido unos completos idiotas al perder tanto tiempo con aquel juego que nos traíamos durante siglos, al final no habíamos podido evitar lo que los dos en parte temíamos, porque si él temía el tener una relación conmigo yo temía que el vampiro no sintiera nada por mí... pero las cosas habían sido bastante más diferentes de lo que una vez pudimos siquiera pensar o imaginar.

Atrás quedaba esos dos meses infernales que habíamos pasado, ahora que estaba libre de toda maldición y que había rescatado al vampiro lo que quería era pasar un tiempo tranquila con él, solos, disfrutar de esa eternidad que teníamos por delante sintiendo que los lazos que nos unían eran más fuertes, todos aquellos obstáculos no habían hecho sino que fortalecer nuestra relación, supuse que si le quedaban alguna mínima duda al vampiro de lo que sentía por él después de haber bajado al infierno se hubiera disipado, de hecho todavía me costaba creer que me hubiera pedido que me casara con él, en el viaje al norte pensé que lo había hecho para darme un motivo más por el que luchar, sin embargo cuando reiteró que quería casarse conmigo y que su proposición seguía en pie me di cuenta de que iba totalmente en serio. Sabía cómo era el vampiro, cómo le costaba demostrar sus sentimientos o al menos decirlos, pero yo sabía leer entre líneas y aunque él no se diera cuenta con muchas de sus acciones, con la forma en que tenía de mirarme o incluso de acariciarme me decía mucho más que un posible “te quiero” de sus labios, sabía que le costaba y yo no le instigaba a que me lo dijera, me gustaba que lo hiciera pero quería que fuera porque él me lo decía a porque yo se lo pedía.

Habíamos decidido irnos de viaje por un tiempo, alejarnos de París y de todo lo que ello conllevaba y habíamos puesto rumbo a Rumanía. Lo cierto es que ya había estado una vez hacía unos siglos en aquel lugar, aunque fue en una época en la que Assur y yo estábamos distanciados y en la que si me hubiera encontrado con el vampiro lo habría matado puesto que fue después de traicionarme y de venderme a la  Inquisición, sim embargo quería que me mostrara aquel país en el que sabía que había vivido durante muchos siglos allí, tenía parte de sus residencias allí y no dudaba de que después de la boda de su hermano, a la cual tendríamos que volver para que el vampiro me viera coger el ramo aunque yo pensaba más que quería ver como acababa con las demás humanas, volvería a Rumanía. No me importaba estar en París o quedarnos en Rumanía o en cualquier otro lugar siempre y cuando estuviera junto al vampiro, como ya le había dicho una vez siempre había viajado por el mundo sin tener un lugar fijo donde quedarme. El viaje fue bastante agotador porque nada más volver de París a los dos días ya partimos hacia Rumanía, como no sus esclavas nos acompañaron para poder alimentarnos en esos días y finalmente llegamos de noche, el frío se notaba algo más en aquella ciudad que en París y la gente iba más tapada. Un carruaje nos acercó hasta uno de los lugares de residencia que tenía allí el vampiro, un castillo por el cual pasé de lejos cuando estuve en la ciudad pero que no quise buscarlo porque mi odio en ese momento era demasiado visceral.


-¿Sabes que una vez estuve aquí? –Pregunté buscando la mirada del vampiro todavía en el carruaje mientras nos acercábamos y el castillo cada vez se hacía más grande- pasé un tiempo en esta ciudad hace ya algunos siglos, recuerdo pasar por este mismo lugar aunque no llegué a entrar ni quise hacerlo tampoco... por esa época te odiaba hasta tal punto de querer matarte –sonreí de lado buscando sus labios con los míos- y ahora mira, siglos después vuelvo para entrar contigo de tú mano, ¿quién me lo iba a decir? –Besé sus labios de forma lenta con una sonrisa acariciando su rostro con una de mis manos hasta que el carruaje paró y me separé mordiendo su labio inferior sin dejar de mirarlo. Fue él quien bajó primero tendiéndome su mano como un caballero para ayudarme a bajar y me quedé mirando el impresionante castillo que se alzaba frente a mí- tal y como lo recordaba, digno de un demonio como tú –comenté con cierto tono divertido dejando un mordisco en su cuello- ¿vamos? –Pregunté enlazando mis dedos con los suyos, lo cierto es que estaba un pelín nerviosa y no sabía bien por qué, además ahora era él quien jugaba en casa.  


Última edición por Sunshine Denveraux el Mar Dic 05, 2017 12:45 pm, editado 2 veces




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Miér Oct 11, 2017 1:33 pm

Habíamos pasado dos meses de mierda, dicen que los problemas no vienen solos y yo podía dar fe de ello, desde hacia un tiempo que mi existencia había empezado a caer en picado.
No sentir me daba ciertas ventajas, la principal que nada me dañaba, dicen que para no tener miedos debe no importarte nada, ese era yo antes de que Hania y Sun aparecieran en mi vida y la voltearan.

En estos últimos días de mas tranquilidad había podido siempre oculto seguir los pasos de mi chiquilla, descubrí que estaba bien, feliz, que con Hector todo le iba bien y que en cierto modo parecía estar ilusionada con un hombre.
Supongo que a veces y aunque doliera entenderlo alejarse del infierno te hace tocar el cielo, yo fui infierno para Hania..ahora le deseaba felicidad, la merecía.

Sun sin embargo parecía arder a mi lado, con eso le bastaba y me di cuenta de que nadie había aguantado mis idas y venidas mas que ella en todos estos siglos de existencia, siempre huí de la verdad, una que ahora en forma de sonrisa se presentaba ante mis ojos.
Ella estaba preciosa, con ese vestido grana, sus labios rojos como la sangre y sus oscuros ojos que buscaban los míos sin apagarse.

Atrás dejamos maldiciones, consejos de vampiros milenarios, la visita inesperada de mi padre, ahora solo nos centrábamos en nosotros, en ese carruaje que nos iba a llevar a mi castillo, Rumanía abría un paraíso lleno de posibilidades para nosotros.
El viaje había sido largo, intenso, apenas habíamos despegado nuestros cuerpos del lecho en esos días en los que nos dejamos vencer no solo por la pasión, si no por el fuerte sentimiento que nos encendía por completo.

Sobre mi regazo mi risa se perdía despreocupada en su cuello, me contaba que una vez pisó Rumanía, en aquella época me odiaba y era lago que a mi escucharlo me divertía.
-¿por que ahora...? ¿ahora que? -pregunté con picarda escondiendo mi rostro entre su pelo negro para que no viera mi sonrisa picara.
Me gustaba escuchar que me quería, era algo que no estaba acostumbrado a sentir y aunque yo no lo decía, no sabia, se lo demostraba lo mejor que podía.

El carruaje se detuvo frente a mi castillo, desmonté el primero tendiéndole la mano a la dama, que como una princesa bajo la escalinata antes de colgarse de mi brazo.
-Daré una fiesta para presentarte a la sociedad Vampirica de Rumanía, aquí el juego de tronos es menos complicado que en París, ya sabes, se empalan a unos cuantos y todo solucionado -bromeé rodeando su cintura con mi brazo para tirar de ella hacia le interior de palacio.
-Quiero esta temporada aquí sea inolvidable para ti, para nosotros, quiero dejar atrás todos los momentos que hemos vivido en estos últimos meses y crear a partir de aquí nuestro futuro ¿que me dices?
Mis ojos la buscaban, estaba diciéndole mas de lo que mis labios pronunciaban.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Oct 16, 2017 11:19 am

El viaje hasta Rumanía había sido largo e intenso en el que recuperamos ese tiempo pedido, ese mes que pasé sin el vampiro y no nos despegamos del lecho en ningún momento, había traído a sus esclavas durante el viaje para poder alimentarnos y que nos fuera mucho más fácil todo, pero no salimos de ese lecho que nos acogió los días que duró el trayecto, incluso así sentía que necesitaba más de ese vampiro y que no había sido suficiente. Según me había dicho él su estancia en aquel infierno había sido cuestión de horas, al menos la percepción que él tuvo pero realmente había pasado un mes, fue duro y muy difícil estar sin él todo ese tiempo pero por fin todo había pasado y habíamos alcanzando esa luz al final del túnel, él creía que no iría a buscarlo pero estaba totalmente equivocado porque aquello era una partida de dos y yo ya no sabía bailar sola, ni jugar sola, así que se me hacía imprescindible tenerlo en mi vida. Habíamos podido con el infierno y con mi maldición y con eso ya podríamos con todo, pero entendía que quisiera estar alejado de París y de todo lo que ello significaba, habían sido dos meses duros y complicados y necesitábamos los dos un tiempo a solas, un viaje tranquilo sin que nuestras vidas corrieran peligro. Rumanía era perfecto para ello, además él allí tenía varios castillos y también algún que otro negocio por lo que conocerlo de su mano era una idea que me gustaba demasiado, ya había estado en aquel país pero mi estancia fue más corta de lo que quisiera admitirle en realidad porque la idea de saber que estaba en la misma ciudad que él, que podría cruzármelo, y que podríamos acabar con la sangre llegando al río... fue más de lo que pude soportar y por ese motivo abandoné la ciudad, moviéndome como siempre lo había hecho de forma nómada.

Ahora años más tarde volvía de nuevo para entrar a ese castillo por el que una vez pasé hacía tantos años pero que no entré porque, de hacerlo, habría sido para acabar con la existencia del vampiro. Él no lo sabía porque además reconocerlo no iba a hacerlo tampoco, pero aquella jugada sucia que me hizo vendiéndome a la Inquisición fue algo que me dolió muchísimo, algo que me rompió un poco por dentro y aunque él dijera que me había tenido vigilada para que nada me pasara no me lo creí del todo, podrían haber acabado con mi vida y no fue eso lo que me dolió de verdad, sino su traición, que me vendiera de esa forma. Sí, jugábamos al gato y al ratón pero yo jamás pensé en venderlo de esa forma, siempre nos poníamos en riesgo pero era mayormente con batidas de cazadores. Me mordí el labio alejando esos pensamientos de mi mente sintiendo su respiración irregular en mi cuello por la risa que salió de sus labios ante mis palabras, sonreí ladina cuando me preguntó de forma que le contestara lo que él quería oír y mis dedos recorrieron su rostro estando este escondido entre mi pelo. Conocía a ese vampiro y sabía que lo hacía, expresamente, porque quería oírme decir lo que sentía por él... al contrario de lo que a él le pasaba yo no tenía problema alguno, no después en el que casi lo había perdido así que mis dedos cogieron su mentón y retiraron hacia atrás su rostro para que sus ojos se pudieran encontrar con los míos.



-¿Ahora? Mmmm, déjame pensar
–miré hacia el techo del carruaje y me mordí el labio como si realmente pensara la respuesta a su pregunta para su impaciencia, su mano me pegó más a su cuerpo rodeando mi cintura y mis ojos bajaron a los suyos- pues que ahora, resulta, que estoy enamorada de ti y se me hace imposible no estar contigo –murmuré sobre sus labios con una sonrisa dejando un beso en estos cuando paró el carruaje y él como buen caballero bajó el primero, me tendió su mano para bajar y la tomé enredando mi brazo con el suyo mientras subíamos las escaleras que conducían hacia la puerta. Lo miré a mi lado vestido con ese traje tan elegante que llevaba, siempre vestido de forma impoluta, escuchándole decir que daría una fiesta para presentarme a la sociedad vampírica de Rumanía, con lo que eso suponía, y sonreí cuando dijo que allí el juego de tronos era menos complicado que en París riéndome cuando dijo que allí con empalar a unos cuantos estaba solucionado- así que empalando ¿eh? –Sonreí de lado sin dejar de mirarlo- ¿no serás tú quien suscitó la leyenda tan famosa que hay sobre un príncipe rumano ¿verdad? –Pregunté enarcando una ceja- ya sabes, ese que tenía por costumbre empalar a sus enemigos, ¿le diste tú la idea, demonio? –Dije con cierta diversión buscando sus labios para dejar un mordisco en su inferior mientras terminábamos de subir los peldaños que quedaban. Mis ojos se quedaron fijos en los suyos escuchando sus palabras, una por una de todas las que pronunció en aquella frase... y sonreí. Entendía a ese demonio, quizás, más de lo que él llegara a entenderse a sí mismo, y supe lo que me estaba queriendo decir; dejar todo lo pasado atrás, los malos momentos que habíamos pasado, las dudas, los celos... absolutamente todo y de alguna forma empezar de cero, pero no por separado, sino juntos, unidos, siendo más fuertes que nunca. Me paré justo cuando llegamos arriba haciendo que se girara quedando frente a mí para mirarlo, cerca el uno del otro- me gustaría conocer a los que forman parte de la sociedad vampírica de Rumaníamis dedos se enlazaron con los suyos- siempre que estés tú presente será inolvidable para mí –me acerqué un paso más dejando nuestros cuerpos casi pegados, podía sentir su respiración contra mis labios, mi nariz rozó la suya con una sonrisa, él esperaba mis palabras mientras me miraba de forma fija- y respondiendo a tú pregunta: sí, quiero –mi mano ascendió hasta su rostro para acariciarlo y acabé buscando sus labios para besarlo con esas dos palabras que decían todo- te quiero –le dije cuando me separé de aquel beso mordí ligeramente su labio inferior- ¿qué tal si entramos, me enseñas el lugar y... no sé, qué pueden hacer dos jóvenes como nosotros en las noches de Rumanía? –Pregunté con una sonrisa divertida- estoy en tus manos Assur –finalmente me separé para que pudiéramos entrar- venga, tengo curiosidad por saber cómo es por dentro, ¿también tienes mazmorras demonio? –Pregunté sonriendo mirándolo mientras las puertas se abrían para dejar ver un impresionante hall con todo lujo de detalles, estatuas con armaduras, una lámpara de araña en el techo que iluminaba el lugar con las velas que tenía encendidas, figuras y decoración en oro por todo el lugar, una enorme escalera que llevaba a la planta de arriba y puertas por todos lados- vaya... es precioso –dije observando uno de los tapices que había en el hall, lo observé todo de forma detenida mientras el vampiro hablaba con el que seguramente se encargara de mantener aquel lugar en su ausencia y me giré para mirarlo- es muy de tu estilo, muy tú –comenté acercándome a él mientras observaba las miradas algo curiosas que se centraban en mi persona por parte del servicio que tenía.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Mar Oct 17, 2017 7:27 am

Mis labios buscaron los ajenos mientras le mostraba mi castillo, sus ojos brillaban presa de la belleza de mi hogar, uno que si representaba a la perfección.
-Claro princesa que tengo mazmorras ¿quieres probarlas? -pregunté lamiendo sus labios con lascivia.
Mi hogar era un castillo de estilo gótico de paredes de piedra de torres altas y espigadas.
Sin duda creo que era exactamente lo que Sun imaginaba para mi.
Le presenté al servicio, en su mayoría eran ghoulds y esclavas de sangre, todos aquí conocían mi condición sobrenatural.
-Si necesitas lo que sea de ellos te lo daran -dejé claro con una sonrisa engreída -aquí la noche es larga, Rumanía es bastante tétrica y oscura, así que vamos a divertirnos amor -le dije volviendo a acercarla por la cintura para colisionar con sus labios.

Habíamos pasado demasiado y yo no estaba dispuesto a anclarme en las malas épocas si no mas bien a todo lo contrario, quería verla feliz, radiante y el día que la presentara ante la sociedad rumana, quería que entendieran que era el mas bello de los trofeos y que era mío.
-¿y si nos vamos a tomar unas jarras de Ursus? Es una cerveza típica de Rumanía, después de bebértela iras tan borracha que las mazmorras te parecerán el mejor lugar donde terminar la noche -bromeé lamiendo con lascivia su boca.

Las doncellas me aseguraron que arreglarían la habitación para que Sun pudiera acomodarse en la principal junto a mi, el mayordomo subió las maletas de la dama.
-Vamos princesa, quiero enseñarte mi mundo, quiero que olvidemos todo lo que ha pasado.

Ella enlazó sus dedos a los míos, tiré de ella rumbo al carruaje mientras le sonreía y ella se abrazaba a mi. Solo eramos una pareja mas de enamorados que iban a recorrer la ciudad.
Me costaba mucho expresar los sentimientos, ni siquiera había pronunciado la palabra te quiero cuando ella no había dejado de hacerlo, se que eso me lo perdonaba, se que ella podía leer lo que sentía aun cuando no lo pronunciaba.
-Sun ¿sabes lo que siento por ti verdad? Dame tiempo para saber expresarlo, no voy a justificarme, pero...ten paciencia conmigo.

Tiré de su nuca enredando con mis dedos ese pelo de cuervo, nuestros labios se rozaban, nuestras lenguas se dibujaban enredándose entre jadeos.
-No se si esto sera eterno o me mandaras al infierno del que me has sacado, solo se, que ahora mismo quiero estar contigo, intentarlo de verdad, no voy a volver a salir corriendo, te lo prometo.
Ladeé la sonrisa cuando recordé ese “ si quiero”
-Pero...¿sin pelearte por el ramo? -pregunté divertido.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Jue Oct 19, 2017 1:03 pm

El castillo era tal y como me lo imaginaba por dentro, todo decorado al estilo gótico muy acorde para el vampiro que me dejaba mirar a mis anchas el lugar, mientras me fijaba en todos los detalles que tenía, en los lienzos de los cuadros, los tapices, las armaduras que tenía... todo perfectamente en su sitio mientras de fondo le escuchaba hablar con el servicio seguramente haciéndoles saber que prepararan la habitación para mí, la misma que él utilizaba. Sentía las miradas curiosas y ni siquiera me importaba, seguramente fuera la primera vez que les pidiera algo como eso. Yo era consciente que el vampiro había tenido muchísimas esclavas como muchísimas amantes también, pero si algo sabía de él es que no tenía por costumbre dormir con la misma mujer con la que mantenía relaciones, y lo sabía bien porque siempre me había “despachado” cada vez que teníamos un encuentro en los siglos que jugábamos al gato y al ratón. Así que podía entender la sorpresa inicial ante sus palabras y no me importaba, sonreí mientras me acercaba al vampiro tras mirar el hall del castillo y lo miré con cierta diversión cuando me aseguró que sí que tenía mazmorras, riéndome cuando me llamó “princesa” negando con la cabeza mientras me presentaba al servicio y me aseguraba de que cualquier cosa que pidiera ellos me la darían, los miré a todos mientras me presentaba y mi vista se ancló al vampiro cuando rodeó mi cintura y me pedía disfrutar de la noche e ir a tomar un par de jarras de Ursus, sonreí asintiendo con la cabeza. Las doncellas aseguraron tener lista la habitación a nuestro regreso y el mayordomo ya cargaba con las maletas subiéndolas por aquellas escaleras dejándonos de nuevo a solas. Me hizo gracia que me llamara princesa, algo que no le pegaba para nada al vampiro y dejé que su lengua lamiera de forma lasciva mis labios, provocándome y tentándome como el buen demonio que era.

Reí entre dientes llevando mi mano tras su nuca cuando me dijo que después de beber unas jarras de Ursus las mazmorras serían el mejor lugar donde terminar la noche y mordí su labio inferior. Ya había estado antes en Rumanía y por supuesto que había probado aquella bebida, sabía que era fuerte pero no dije nada al respecto porque quería que él me guiara, que él me llevara por esa ciudad que conocía mucho más que yo y me llevara de su mano. Yo ya sabía que el vampiro tendría mazmorras, fue la única condición que puso para buscar un lugar donde vivir en París así que supondría que en un castillo era algo que iba a tener sin duda alguna. Quería pasar una noche como esas con él, sin preocupaciones, sin pensar que nos podían acechar en cada esquina, sin temer por nuestras vidas en ningún momento... lo necesitaba como el sediento podía necesitar el agua para calmar su sed. Además ya en París me había quedado con la intriga de conocer ese otro “mundo” suyo, ese que hacía en las mazmorras y que a mí nunca me había enseñado y que sentía curiosidad por saber el motivo del mismo. Mis labios buscaron los suyos cuando me dijo que quería enseñarme mi mundo, una frase que en realidad había sido el inicio de todo lo que habíamos pasado y mis ojos se anclaron a los suyos, yo también quería olvidar los malos momentos que habíamos vivido.


-¿Princesa? –Pregunté con una sonrisa rozando mis labios con los suyos dejando que mi aliento diera contra estos- no me considero una princesa y no te pega para nada que me lo digas –mordí con diversión su labio dejando mi mano libre por su pecho- ¿qué tal reina? Suena mucho mejor –reí contra sus labios antes de buscarlos y besarlo hasta enredar nuestras lenguas mucho más tranquila y relajada, contenta, feliz... las cosas iban bastante bien y ya nos tocaba un tiempo así- ya sabía que un demonio como tú tendría que tener unas mazmorras en el castillo, dime una cosa, siempre me has mostrado tú mundo pero jamás me has enseñado ese, me pregunto ¿por qué? –Lo miré sin apartarme de sus labios- ¿temes quizás que me guste demasiado? –Reí entre dientes dejando otro mordisco- puede que a la vuelta nos pasemos para que me enseñes ese otro mundo tuyo, en París no me dio tiempo pero... tenía una sorpresita para ti, si te portas bien esta noche te la daré aquí –dejé que tirara de mi mano enlazada a la suya para salir del castillo y encaminarnos hacia el carruaje abrazándome a él apoyando mi rostro en su hombro bajando por las escaleras. Sus palabras hicieron que me parara y que él quedara un peldaño por debajo de donde yo me encontraba dejándome así casi a su misma altura, mis ojos recorrieron su rostro y alcé mi mano a su rostro para dejarla en su mejilla y con mi pulgar recorrer esta en leves caricias. Sabía lo que le costaba expresar sus sentimientos, no había más que recordar el momento que me pidió que me casara con él, era algo que no le resultaba fácil y lo sabía... pero también sabía leer sus acciones, sus miradas, la forma en que se perdía en mi piel. Quizás no lo dijera tanto como yo lo hacía, pero sabía lo que sentía y me lo demostraba más con acciones que con palabras. Sonreí mirándolo sin perder detalle de su rostro ni de sus ojos y acaricié su rostro para cogerlo entre mis manos y pasar mi pulgar por sus labios aprovechando que yo estaba un pelín más alta que él por la diferencia de escalón- ah, mi querido demonio, claro que lo sé –aseguré rozando su nariz con la mía- sé que me lo demuestran más con acciones que con palabras, sé que te cuesta y por eso te dejo tomarte tu tiempo –mordí su labio inferior- mientras yo puedo decirlo por los dos –sonreí cuando su mano se enredó en mi pelo y me acercó a él restando la distancia y dejé mis ojos en los suyos- espero que jamás vuelvas a salir corriendo porque ya sabes que soy capaz de perseguirte hasta el jodido infierno –reí entre dientes- quiero lo mismo que tú Assur, quiero disfrutar de este viaje junto a ti –ladeé la cabeza ligeramente- ¿y restarle emoción a ver como intentan quitarme el ramo de flores? Nah, puede ser más divertido si intentan quitármelo –mis labios finalmente acortaron la distancia buscándolo en ese beso abrasador dejándonos llevar por lo que sentíamos, mi lengua atravesó sus labios buscando la suya hasta que se encontraron en aquella batalla, jadeé contra su boca por el beso y mi cuerpo se pegó al suyo buscándolo necesitada de él, se sentirlo, de rozar mi piel contra la suya. Acabé por dejar un mordisco en su labio inferior y me separé- mejor vayamos a por esas jarras de Ursus –tiré de su mano para volver al carruaje indicándole al cochero hacia donde quería ir poniéndose en marcha, sentada frente a él lo recorrí por completo de forma lenta y me mordí el labio- ¿sabes que eres un demonio muy sexy? Cuesta resistir la tentación –comenté viendo que se reía negando por mis palabras y acabé sentándome sobre él a horcajadas enredando mis dedos en su pelo, deslizando su labio inferior hacia abajo con mi pulgar- mi demonio va a enseñarme a beber Ursus y a llevarme por el camino de la perdición –sonreí de lado- eres especialista en ese tipo de caminosrocé mis labio con los suyos y mi lengua los perfiló de manera lenta y provocativa- y quién sabe a dónde nos lleven esos caminos –reí antes de volver a besarlo, algo de lo que nunca me cansaba, sentada sobre él con sus manos recorriendo mi cuerpo hasta que el carruaje se paró e hice un mohín sobre sus labios que le hizo sonreír- ya continuaremos luego, demonio –dije levantándome para bajar y dejar que rodeara mi cintura cuando estuvo a mi lado para llevarme por aquella calle abarrotada de gente y llena de bares, diferente a los que había en París, hasta que entramos a uno con buena pinta y que él parecía frecuentar porque conocía al dueño que resultaba ser vampiro, y nos llevó por uno de los pasillos que había en el local atravesando una puerta, cruzamos un pequeño jardín y llegamos a otra sala mucho más grande, mejor ambientada y nos llevó hasta una mesa y pidió a una camarera que nos pusiera dos jarras mientras hablaba con el vampiro ya que al parecer llevaban tiempo sin verse, le dijo que esa corría a cuenta de la casa y se alejó dejándonos solos tras una sonrisa, mis ojos recorrieron a mi demonio y sonreí antes de dar el primer trago- supongo que has venido por aquí unas cuantas veces –el Ursus estaba bastante fuerte y no dudaba de que pudiera emborracharme con una, quizás con dos- ¿y si te emborrachas tú primero qué? –Pregunté con una sonrisa, pero no lo veía factible.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Vie Oct 20, 2017 7:20 am

Entramos en el local de un viejo amigo, infinidad eran las veces que había acudido aquí para beber con este, muchas veces acompañado de deliciosas mujeres, aunque en ningún momento, excepto en este los sentimientos habían formado parte de mis encuentros.
-Dudo que me emborrache vampiresa, pero teniendo en cuenta que luego vas a darme una sorpresa y que acabaremos este encuentro en las mazmorras mejor así, no quiero que el juego se me vaya de las manos, tengo ciertos problemas con el sexo duro y descontrolado – confesé.

No tenia porque engañarla en esto, ella sabia perfectamente de mis problemas, unos que arrastraba por los siglos vividos, había enfrentado a mi demonio de frente y no le temía y eso era algo que me daba cierta seguridad, si después de todo lo que me había aguantado no había salido corriendo no lo haría.
-Mis labios se perdieron en los suyos, saboreando el Ursus de ellos.

Mi amigo vino a que le presentara esa mujer que me había cazado, entre risas seguimos bebiendo, acariciándonos, creo que nunca me había visto tan contento.

Ciertamente por ese día había dejado todo atrás, solo me dejaba llevar por la mujer que contra mis labios me llamaba demonio entre ronroneos.
Nunca me sentí mejor que en ese momento en el que sus dedos peinaban mi pelo con sus dedos entre risas y miradas cómplices.

Nos despedimos de allí muy animados, mi nariz se paseaba por su cuello, mis manos sobrevolaban su cintura sujetándola y a la vez pegándola mas y mas a mi, la necesitaba y así se lo hice saber cuando lo susurré contra su piel.
-¿mazmorras o me vas a dar mi sorpresa? -le pregunté con mis ojos fijos en los suyos.

De nuevo los besos acallaron las palabras, esa noche estaba especialmente cariñoso, creo que me sentía en mi hogar, compartirlo con la mujer adecuada y no tener un sin fin de problemas a las espaldas me daba cierta sensación de libertad.
Su lengua se perdía por mis labios, paladeando esos senderos conocidos, recorriendolos entre jadeos.
-Creo que estamos los dos para irnos directos al lecho -confesé divertido relamiéndome.

Quería también llevarla a un lugar, a que confeccionaran su vestido, quería de verdad que se viera preciosa ese día, quería presentarla ante la sociedad rumana, lucirla. Así que a la noche siguiente la llevaría a donde vestían a las vampiresas mas nobles de Rumanía.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Miér Oct 25, 2017 9:43 am

El demonio tenía razón en una cosa que ya me había advertido: el Ursus era una bebida peligrosa que si bebías sin moderación alguna se podía tornar en contra. Quizás era la segunda, o la tercera, que había pedido en esa noche y ya sentía los efectos incluso aunque era una vampira que eso debía de hacer que costara más que me emborrachara y que me afectara el alcohol, pero ya lo notaba y una sonrisa estaba pintada en mis labios mientras observaba al vampiro que tenía frente a mí. Si siglos atrás me hubieran dicho que al final acabaría con él y que aún encima me pediría de matrimonio, me hubiera reído lo primero de todo y lo segundo es que habría acabado con la vida de quien me lo hubiera dicho porque era algo totalmente inesperado, si ya fue al principio un poco extraño estar con el vampiro en una relación ahora lo era el hecho de pensar que era mi prometido. No me quejaba, en absoluto, me gustaba la idea de tenerlo para mí para toda la eternidad y era algo que pensaba disfrutar al máximo, mis sentimientos por ese vampiro estaban ya muy claros y sin rastro alguno de dudas, me sentía bien con él sin pensar que alguien nos perseguía o que estábamos en el centro de la tormenta donde podía salirte cualquier enemigo inesperado, quería un tiempo de paz y tranquilidad con él y dejar atrás todo lo que habíamos pasado... y Rumanía era el lugar idóneo para ello. Sentados ya en aquella mesa al rato se acercó ese viejo conocido para que nos presentara y se sentó un rato con nosotros, al parecer le unía una amistad con Assur y aunque este puso alguna que otra cara me contó alguna que otra anécdota de tiempos pasados que me hacía mirar al vampiro con una ceja enarcada y una sonrisa pintada en los labios y pronto se fue para dejarnos solos ante la insistencia del demonio para que no siguiera desvelando cosas.

Pasamos el rato entre besos, caricias, miradas cómplices y con una sonrisa permanente pintada en mis labios por ese momento, me sentía feliz, me sentía tranquila después de mucho tiempo y solo quería disfrutar de él y de aquel viaje que habíamos planeado. Sus palabras sobre las mazmorras hicieron que me mordiera el labio y lo mirara de forma fija, sabía que hablaba en serio y quizás por eso nunca habíamos experimentado ese tipo de juegos los dos, porque al parecer él podría descontrolarse y no estaba entre sus planes el hacerme daño, ya sentí curiosidad cuando estábamos en París aunque las circunstancias nos lo prohibieron, así que quizás ahora pudiera probar ese otro mundo que rodeaba al vampiro. Bastante animados por las jarras que había perdido la cuenta decidimos salir de aquel lugar no sin despedirse de aquel viejo conocido y salimos para que el aire nos despejara un poco, la nariz del vampiro recorría mi cuello y yo sonreía enredando mis dedos en su pelo, sus brazos rodeaban mi cintura y me pegaba cada vez más contra su cuerpo como si pudiéramos restar la distancia que ya era nula, mi cuerpo estaba completamente pegado al suyo, nuestros pechos se rozaban y una de mis manos recorrió su pecho antes de que lanzara esa pregunta y sus ojos se fijaran en los míos haciendo que sonriera rozando mis labios con los suyos, sintiendo su aliento chocar contra estos, mordí mi inferior ante las ganas que le tenía a ese hombre y dejé mis otros dedos en su nuca.


-En París no me dio tiempo a darte esa sorpresa, y con todo lo que teníamos encima a mí se me olvidó por completo –mis ojos lo miraron y mordí su labio inferior con suavidad, otras preocupaciones habían en mi mente y aunque en verdad era una tontería lo que tenía para darle ya que lo tenía se lo daría- ¿damos una vuelta primero? Te daré la sorpresa y... bueno, dejaré que me arrastres a esa mazmorra para que me enseñes ese otro mundo tuyo, suena tentador –sonreí rozando mi nariz con la suya y con nuestras manos entrelazadas comenzamos a pasear por las calles sin despegarnos el uno del otro. Sabía las ganas que tenía el vampiro de irnos y seguir con la fiesta nosotros solos, lo notaba por la forma en que buscaba mis labios y me besaba, recorría mi cuello tentándome y provocándome y debía de decir que como buen demonio lo conseguía, resistirme costaba demasiado así que en mitad de uno de los puentes que había en la ciudad, con el río pasando bajo este, me giré para tomar su rostro entre mis manos y devorar sus labios porque no aguantaba más la tentación que me provocaba él en sí mismo. Arrasé con todo a mi paso y mi lengua buscó la suya para entablar una batalla en la que los dos vencíamos dejándonos llevar por lo que sentíamos en esos momentos, ese vampiro me provocaba con una facilidad pasmosa y así se lo dejé ver cuando le ronroneé sobre sus labios sin apartar mis ojos de los suyos- eres un demonio demasiado tentador –mordí su labio inferior y decidí que era el momento de darle aquello que tenía para él- está bien, te daré tu sorpresa aunque... bueno, mejor me callo –dije con una sonrisa divertida sin querer decirle que luego en llegar le esperaba otra, y del bolso que llevaba saqué una caja negra de terciopelo que miró con cierta curiosidad- vamos, ábrela –dije apremiándole mientras esperaba a que lo hiciera mordiéndome el labio. En su interior había una pulsera, más bien una esclava, con un grabado por detrás y un colgante donde había un péndulo de un color azul oscuro con una cadena que sabría que él reconocería en cuanto lo viera. Lo había encontrado hacía un tiempo y nunca supe, en realidad, si era de su familia o no así que finalmente una de las noches antes de que partiéramos al norte y empezaran todos los problemas se lo enseñé a Joe. Sabía que su familia tenía uno, una joya única creada en todo el mundo para cada uno de los hermanos que eran, y al igual que Assur había tenido el suyo el resto de sus hermanos también, cada uno de forma diferente y cuando se lo enseñé a Joe, además de extrañarse de que lo tuviera yo, me confirmó que ese había pertenecido al demonio que tenía frente a mí y que miraba esas joyas que él creía perdidas. No supe si le gustaría o no pero, al fin y al cabo, eran suyas y le pertenecían a él- quise dártelo hace un tiempo y sobre todo cuando confirmé que eran las tuyas –era una reliquia, como una joya familiar que tenían todos los Black. Me mordí el labio a la espera de lo tuviera que decir sobre aquello, aunque esperaba que se alegrara de volver a tenerlo de nuevo.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Jue Oct 26, 2017 3:55 am

La tentación vestía de rojo, sus labios del mismo tono se perdían en mi boca dejando que su aliento empapado en alcohol me volviera loco por completo.
Ladeé la sonrisa por sus palabras, según ella era la tentación personificada, en eso estábamos de acuerdo, esa inmortal para mi representaba el pecado y no había otra cosa que ansiara mas en este instante que cometerlo sin pausa y con desenfreno.

Mi curiosidad me hizo morder su cuello pidiéndole que me diera esa sorpresa y que después podíamos seguir la fiesta solos en las mazmorras. Cada vez la pegaba mas a mi cuerpo. El vaivén de sus caderas me calcinaba por completo, esa mujer era fuego, yo ascuas ardiendo.
Su risa murió en mis labios al sentir la impaciencia que me llevaba a seguir acariciándola sin pausa en ningún momento.
Íbamos animados por las jarras y nuestras lenguas se enredaba en un beso pasional dentro y fuera de nuestras bocas.
-Déjame arrastrarte a mi infierno -susurré sin dejar de mirarla ni por un momento.

Sun sacó un cofre de terciopelo negro del bolso, mis ojos fueron a la caja, sus ojos brillaban felices instigandome a abrirlo y así lo hice.
En su interior una esclava y un colgante con una piedra azul en forma de péndulo.
Elevé incrédulo la mirada hasta los ojos de la inmortal que sonreía asegurando que lo tenia desde hacia ya un tiempo y que no había encontrado el momento de dármelo.

Deslicé mis dedos por las joyas, eran muy antiguas, forjadas por un antiguo aquelarre, padre las mando hacer para cada uno de sus hijos, su modo particular de dejar claro que eramos dioses que caminaban sobre la faz de esta tierra.
-Padre las creó para nosotros, son poderosas, nos las quitamos por los desacuerdos que teníamos con padre, con estas joyas podemos llamarlo en el momento en el que nuestra existencia se complique y siempre vendrá a ayudarnos.
Padre es un demonio que nos ha quebrado, peor no olvido que soy su hijo y algo me ata a él de un modo peligroso.
Todos albergamos ese amor odio y he oído rumores de que juega a ser papa con un nuevo vástago.



Aparte los mechones de pelo oscuros como la noche de su rostro, no iba a decírselo para evitar que se preocupara, pero...
-Voy a ir a ver a padre a mi regreso de Rumanía, necesito mantener una conversación con él -aseguré antes de volver a tirar de su cintura -y ahora -dije contra su boca cerrando la caja de golpe y guardándola en mi chaqué -es hora de ir a las mazmorras – aseguré contra sus labios deslizando mi lengua por su inferior.

Caminamos de la mano a través del puente, dos cuadras mas allá habíamos dejado al cochero listo para llevarnos a palacio de nuevo.
Lo que no esperé es encontrarlo decapitado, una dalia negra en su mano, tensé el gesto conocedor de quien había dejado tan bello recuerdo.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Oct 30, 2017 8:17 am

Cierto que aquellas joyas que había en aquella caja de terciopelo negra las tenía desde hacía algún tiempo, pero no había encontrado el momento de dárselas con todo lo que se nos había venido encima en los últimos meses, pero cuando todo había pasado había quedado con Joe para preguntarle sobre aquellas joyas y que me confirmaran que eran las de Assur, se sorprendió de que yo tuviera esas joyas en mi poder pero me confirmó lo que necesitaba saber; que eran de mi demonio y que le pertenecían. Después del viaje que habíamos tenido hasta Rumanía había pensado el momento idóneo para dárselas, pero llevaba mucho tiempo guardándolas así que decidí que era ese el mejor momento, estábamos animados, la noche había ido bien y desde que salimos de París parecía que los problemas se habían quedado atrás y ya más que olvidados. Como él había dicho comenzaba una etapa nueva y lo mejor de todo es que la empezábamos juntos, no podía haber nada mejor que eso en aquellos momentos y yo deseaba que así fuera, habíamos jugado demasiado al gato y al ratón por muchos siglos y nos merecíamos olvidar todo y empezar “de cero”, mirar hacia delante y hacerlo los dos juntos. El viaje había ido muy bien y la noche estaba yendo mejor que bien, él me enseñaría todo lo que sabía sobre Rumanía de su mano, yo me dejaría llevar por él y pasaríamos el tiempo que hiciera falta allí, sabía que de alguna forma ese era su hogar y a mí no me importaba en absoluto después de haber estado dando tumbos durante siglos sin lugar fijo, París, Rumanía... me daba exactamente igual el lugar siempre y cuando estuviera él conmigo, eso era lo único inamovible de esa pequeña condición. Cuando le entregué la caja sus ojos subieron a los míos seguramente extrañados por lo que pudiera contener en su interior, podrían ser varias cosas pero seguro que de todo lo que pudiera pensar el vampiro no se imaginaría que dentro estarían esas joyas que le pertenecían y que había adquirido en mi poder.

Me hacía muchísima gracia si impaciencia mientras me pedía, a su manera, que le diera aquella sorpresa mientras yo solo me reía y me dejaba hacer, sentía sus labios recorrer mi cuello dejando algún que otro mordisco, su cintura me pegaba a su cuerpo mostrándome las ganas que tenía de volver al castillo para perdernos de nuevo esa vez en un mundo que yo no había probado pero que quería hacer de su mano y mordí su labio inferior cuando sus manos recorrían mi cuerpo sin pudor alguno haciéndome ver el deseo que le recorría y las ganas que le embargaban. Lo que él parecía no entender es que yo ya había sido arrastrada a su infierno, hacía mucho tiempo, pero simplemente busqué sus labios como respuesta para besarlo y no queriendo alargar ese momento más saqué la pequeña caja de terciopelo negra para entregársela. Su cara lo dijo todo en cuanto las destapó y sus ojos rojos observaron lo que había en su interior, sonreí mientras sus dedos repasaban esas joyas y yo me quedaba callada observándolo a él, su mirada subió incrédula a la mía y simplemente sonreí porque sabía que, aunque llevaba un tiempo sin ellas y que seguramente las creía perdidas, eran suyas y puede que fueran importantes para él. Esperé a que me dijera algo aunque prefería que fuera algo bueno hasta que sus labios se despegaron para comenzar a hablar, me dijo lo mismo que me había dicho Joe cuando se lo mostré, que su padre las había encargado a hacer aunque no mencionó al aquelarre y que se las había entregado, todos tenían una joya diferente pero única en el mundo.


-Sé que son poderosas, Joe me contó su historia cuando se la mostré para que me confirmara si era la tuya o no –mordí mi labio observándolo- pensé que lo mejor es que las tuvieras tú ya que son tuyas –me callé cuando dijo que no olvidaba quién era su padre y que los había quebrado, eso último era algo que había experimentado de él durante muchos siglos y sabía de sobra cómo era el vampiro. Sus ojos subieron de nuevo a los míos y sus dedos apartaron unos mechones de mi pelo y ante sus siguientes palabras fruncí el ceño para nada tranquila, saber que su padre había vuelto a París y no saber las intenciones que tenía no me gustaba en absoluto, mucho menos que pudiera ir contra el demonio por mucho que fuera su hijo y sin duda alguna no me quedaba tranquila con sus palabras y con el hecho de que quisiera quedar con él para mantener una charla pero ¿qué iba a decirle, que no lo hiciera? Eso era demasiado absurdo, bien sabía que si había tomado la decisión es porque pretendía llevarla a cabo, y además, decirle a Assur que no hiciera algo era imposible porque simplemente lo haría doblemente. No me gustaba, no confiaba en su padre y mucho menos quería que se acercara a él pero ahí por mucho que quisiera yo no podía hacer absolutamente nada- no me fío de él –dije aun cuando su brazo rodeó mi cintura para pegarme a su cuerpo como si quisiera cambiar de tema- sé que ya has tomado tú decisión y aunque no me guste vas a hacerlo, pero eso no hace que me quede más tranquila, solo para que lo sepas –le dije para su información, vi cómo se guardaba la cajita en su chaqueta y me aseguraba que era la hora de volver al castillo e ir a las mazmorras, su lengua se deslizó por mi labio inferior y la mía salió a su encuentro dejando un mordisco en su labio. No quería pensar en ese tema así que dejé que tomara mi mano para comenzar a andar de vuelta hasta donde habíamos dejado el carruaje que nos llevaría de vuelta y nuestra sorpresa fue máxima cuando nos lo encontramos decapitado sujetando una dalia negra en su mano, mis ojos fueron al vampiro porque parecía que aquello no era una casualidad ni una coincidencia y con solo mirarlo supe que algo sabía sobre aquello, aquella flor negra había sido dejada a conciencia para que supiéramos quien había sido y quizás incluso como un mensaje, uno que yo no entendí pero que el vampiro sí por la cara que tenía en aquellos momentos- ¿Assur? –Pregunté enarcando una ceja esperando a ver si el vampiro me decía algo, pero todo me llevaba a pensar que sí, sabía qué significaba aquello- solo por tu rostro sé que sabes lo que ocurre –él era un vampiro que tenía seis milenios de antigüedad, los enemigos los tendría quizás por todas partes del mundo y allí también ya que había pasado tanto tiempo. El mensaje estaba claro: querían su cabeza, la cuestión era “quién y por qué”- será mejor que volvamos al castillo –sugerí para movernos, cogeríamos otro carruaje y que allí me explicara qué diablos pasaba y cómo lo arreglábamos.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Lun Oct 30, 2017 12:42 pm

La cara que ponía Sun delataba que sabia sobradamente que yo conocía el autor del asesinato, es mas, me lo hizo saber claramente con sus palabras.
Yo me limité a ladear la sonrisa de forma despreocupada y cogiendo al tronco del cochero por la pechera lo lancé a un lado de la acera.
-Vamos señorita, me ayuda a guiar los caballos como si estuviéramos en el lejano oeste -bromeé intentando quitar hierro al asunto.

Claro que la cara que me puso Sun era de que no colaba y me instigaba a hablar de inmediato porque no entendía mis silencios.
-He vivido muchos milenios mi amor, nada por lo que tu preciosa cabecita tenga que preocuparse.
Una novia despechada que querrá darnos la bienvenida a Rumanía, yo me encargaré, te lo prometo -dije sin mas quitando importancia a todo esto.

De cierto modo no le había engañado, aquella dalia negra pertenecía a una dama, una antigua amante que lapidé cando me cansé de ella.
Yo era un demonio y cuando alguien me la jugaba o me sentía traicionado pues salia la peor parte de mi y esa mujer trató de venderme a la inquisición por salvar su culo o mejor dicho, su pecho de una estaca, así que decidí darle su merecido ¿podían culpar a un monstruo de cometer atrocidades?

Sun había probado en sus propias carnes lo mal que llevaba la traición, así que esperaba entendiera si algún día descubría esta escalofriante historia, mi naturaleza de bestia.
El caso es que en nuestros encuentros sexuales, plagados de sexo, drogas y mucho caos siempre me colocaba una dalia negra en la solapa de mi traje, así que sin duda era ella y lo que quería intuía que debía ser decapitarme.

La ayudé a subir de forma caballerosa, mi brazo rodeó su cintura despacio, tenia muy claro que después de lo que había pasado conmigo en París, del infierno literal a la que había sido sometida, con la maldición y con ir a buscarme a México no iba a meterla en mas líos.
La había llevado allí para descansar, amarnos y presentarla en sociedad.
-Te necesito -aseguré mirándola fijamente -quiero que te olvides de toda las preocupaciones, yo me ocuparé, te doy mi palabra, ahora solo quiero ir a las mazmorras y disfrutar de tu cuerpo hasta que no pueda mas.

Azucé las monturas rumbo a palacio mientras Sun me contemplaba, mi boca bebió de la ajena, beso húmedo necesitado que le arranco un jadeo haciéndole olvidar esa dalia.
Desmontamos mientras nos reíamos, acariciándonos, mis manos en su cintura, en sus nalgas y mi boca en un envite pasional.
Mis dedos desataban las lazadas, las suyas arrugaban mi camisa entre sus dedos.
-Vamos a las mazmorras, estoy muy excitado.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Dom Nov 05, 2017 2:53 pm

Si Assur se pensaba por un solo instante que con las palabra que me había dicho iba a quedarme más tranquila es que no me conocía en absoluto, estaba más que claro que él conocía al autor o a la autora de aquella muerte y de dejar una dalia negra como recuerdo, si lo había hecho sabiendo a qué vampiro se enfrentaba era porque se conocían y él reconocería el significado de la flor, de hecho su rostro me dio a entender exactamente eso porque supo reconocer de quien era la dalia aunque no me lo dijera exactamente, no me respondió a mis palabras y simplemente tomó la camisa del cochero y tiró su cuerpo a la calle, se subió montándose en el carruaje y me tendió su mano para que le ayudara a guiar las monturas como si él no fuera capaz de hacerlo, pero lo conocía y bajo ese tono tranquilo, bajo esa sonrisa que me ponía como si nada pasara sabía que se escondía la verdad y unas ganas de que yo no me preocupara. Él era así, hacía ver que todo estaba bien y que no pasaba nada para que no nos preocupáramos pero yo sabía que no estaba tranquilo del todo, pese a todo no dije nada y tomé su mano subiéndome como él al carruaje donde ambos pusimos en marcha a los caballos para volver de vuelta al castillo. Pero yo no me iba a conforme con esa sonrisa como si no pasara nada y con sus silencios, quería saber qué estaba pasando y que me dijera quién era, aunque me dijo que no me preocupara y que solamente era una novia despechada, algo que me hizo enarcar una ceja por la forma de decirlo, no me quedé tranquila y aunque quise preguntarle muchas más cosas me mordí el labio y simplemente lo observé a mi lado montados delante en el carruaje mientras me decía que él se encargaría, como de costumbre.

Su brazo rodeó mi cintura y sus labios saquearon los míos, un gemido que murió en los suyos diciéndome que quería que me olvidara de las preocupaciones y de los problemas, que me daba su palabra de que se encargaría y que solamente quería ir a las mazmorras para disfrutar de su cuerpo, no ponía en duda de que se encargaría pero lo que él no entendía es que yo también lo necesitaba y después de haber estado ese mes sin él y de haber ido al infierno para buscarlo no había nada que no hiciera por ese vampiro y que perderlo no era una opción. Pero por el momento me callé y dejé el tema a un lado porque no quería estropear la noche, quería disfrutar de cada momento con él pero no iba a dejar que se enfrentara a ese problema él solo aunque fuera una mujer de su pasado, porque venía buscando algo que era mío y si no me lo había arrebatado ni el infierno mucho menos dejaría que esa mujer me lo arrebatara en ninguno de los sentidos, mucho menos si era para acabar con su existencia. Lo observé de camino de vuelta al palacio y mi cabeza quedó recostada en su hombro, mis labios perfilaban su cuello al igual que mi nariz y de vez en cuando buscaba mis labios para besarlos y que me olvidara de esa dalia negra, no le estaba diciendo nada pero eso no quería decir que me olvidara del tema por completo. Llegamos por fin al castillo y fue él quien bajó primero, me tendió su mano para ayudarme a bajar y la tomé con una sonrisa, cuando estaba ya en el suelo tiró de mi cuerpo para pegarme al suyo, sus manos en mi cintura y en mis nalgas, sus labios en los míos arrasando en ese beso que me arrancó un gemido ronco y de pura necesidad al tiempo que nuestros cuerpo se pegaban por completo. Sus manos subieron a los lazos del corsé que llevaba para deshacerlos, mis dedos desabrochaban su camisa con cierta necesidad y mordí su labio sin dejar de mirarlo, notaba como estaba su cuerpo pero el mío no se quedaba atrás, también lo necesitaba en esos momentos.



-Te deseo tanto, mi demonio –dije contra sus labios mientras entre risas nos adentrábamos en el interior sin separarnos ni un solo segundo, mis labios recorrieron su cuello dejando un mordisco sobre su yugular y antes de que desatara el corsé por completo me separé un momento- espera, necesito ir un momento arriba –me miró extrañado y yo solo reí dejando mis manos en su rostro- ¿me esperas bajo? Te prometo que no voy a tardar demasiado en bajar, menos con las ganas que te tengo –mordí su labio inferior, luego lo lamí con mi lengua y me separé antes de que me enganchara para subir las escaleras y haciéndole una seña para que él fuera a las mazmorras y que me esperara allí, pedí que me llevaran hacia la habitación principal y cuando llegué me fui hacia uno de los arcones que habíamos traído para el viaje, sabía que ese vampiro no iba a tener un castillo sin una mazmorra y había preparado algo que debí de estrenar en París pero que no pudimos hacer por todas las circunstancias que habían pasado. Me quité el vestido y me puse la ropa que compré en parís para ponérmela. Un corsé negro de cuero que resaltaba mis curvas y alzaba algo más mi pecho, unas medias de rejilla con ligueros negros y una prenda interior de encaje negra, me puse por encima una bata que me cubriera todo y bajé hacia donde estaban las mazmorras y mientras bajaba por las escaleras observaba el lugar que ya estaba iluminado y que parecía tener preparado, jamás había hecho algo así en toda mi existencia pero me apetecía probar ese mundo suyo, me acerqué hacia donde él se encontraba y mis brazos rodearon su espalda para pegarme a su cuerpo- hola amor –dije buscando sus labios mientras él veía la bata que me cubría y yo sonreí porque seguro que se imaginaba lo que llevaba debajo- así que este es el mundo que me queda porque me enseñes ¿no es así? La verdad es que tengo ganas –mis dedos siguieron desabrochando los botones de la camisa viendo que se había quitado la chaqueta y mordí su labio inferior- tengo ganas de que juegues conmigo y me enseñes todo esto –él decía que no controlaba y que podría hacerme daño, pero yo sabía que no lo haría porque era yo con la que estaba, y él por encima de todo jamás me haría daño- en esto estoy muy perdida así que tendrás que enseñarme –sonreí de lado- como cuando me enseñabas otras cosas, ya sabes que soy una alumna aplicada –mordí su labio inferior sin dejar de mirarle para provocarlo y tentarlo.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Lun Nov 06, 2017 2:35 pm

Mi aliento pesado moría contra sus labios mientras riéndonos cruzábamos el portal del castillo, nuestros cuerpos se enredaban, chocando, buscándonos. Mi lengua se abría paso entre sus labios con un lametazo y allí se enredó de forma ruda con la ajena serpenteando.
Tiré de ella para bajar cuando esta se detuvo separándose de mi antes de que acabara de desanudar su corseé.
-No,no te vayas -le pedí tirando de ella mientras acunaba mi rostro para pedirme un instante y que la esperara bajo.

La besé de forma ruda, con mis manos atrayendola por el rostro, encajando nuestros labios de forma muy necesitada.
Habíamos pasado unos tiempos muy difíciles y ahora solo quería esto, disfrutar de ella.
Le di un azote y le pedí que se diera prisa, que no podía aguantar mas sin ella.
Su risa se perdió por las escaleras, mientras pedía que la llevaran a su habitación.

Bajé a las mazmorras, dejé la chaqueta apoyada en el banco de torturas y caminé haciendo tintinear los grilletes.
Las cadenas bailaban frente a mis ojos, el sonido de los tacones bajando la escalinata de piedra hizo que me girara.
-Wou -dije sin mas viéndola cruzar el portón. La puerta de hierro abierta, ella se acercó a mi con una picara sonrisa, mis dedos se pasearon por debajo de la seda de su batin, descubriendolo que había bajo este cuando el cinturón cayo sobre el empedrado.

Mis ojos fijos en esas curvas, en sus piernas, en las medias de rejilla sujetas.
Resoplé con los ojos rojos como el fuego, delatando lo mucho que me excitaba esa mujer, siempre lo había hecho, pero confieso que últimamente me sentía mucho mas atrapado de ella, quizás porque había permitido que se acercara mas a mi sin salir corriendo cuando las cosas se ponían serias.

Alcé su mano sin dejar de besarla y con la otra mano afiancé uno de los grilletes, mis labios se deslizaron por su brazo, ascendiendo después por su hombro hasta chocar de forma impulsiva contra sus labios.
Hice lo mismo con el brazo contrario dejándolo alzado y encadenado.
Fue entonces cuando me separé de ella, rodeándola como si fuera un depredador y ella mi presa.
Excitado mi respiración errática hacia que mi pecho subiera y bajara de forma brusca.
Era evidente que estos juegos me gustaban, pero había matado a alguna mujer jugando y no quería que eso con ella pasara, así que necesitaba algo que pudiera detenerme.
-No se si es una buena idea, quizás deberías atarme tu...-le dije deteniéndome frente a ella mientras arremangaba la camisa.

Caminé hacia un pequeño mueble de madera y lo abrí, dentro una vitrina de cristal que también abrí mientras ella observaba con los ojos encendidos mis movimientos.
Saque unas bolas y ladeé la sonrisa de forma picara mientras me acercaba a ella.
-¡Abre las piernas! -ordené


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Dom Nov 12, 2017 12:05 pm

Desde que nos habíamos montado al carruaje, dejando atrás el incidente de encontrarnos al hombre muerto decapitado con una dalia negra en su mano, no dejamos de besarnos y de acariciarnos durante todo el camino, era como si él pretendiera de alguna forma que no pensara en ese incidente y que no me preocupara y yo lo dejé estar porque por esa noche, en la que todo iba bien, no quería que nada nos molestara y poder terminarla como habíamos planeado por una vez sin encontrarnos ningún altercado. Cuando llegamos al castillo me ayudó a bajar del carruaje como todo caballero y de nuevo me volvió a pegar a su cuerpo para conducirme dentro entre besos, mordiscos y jadeos, sus manos me apretaban contra su cuerpo denotando las enromes ganas que tenía y que eran compartidas por mí, porque yo también lo deseaba de la misma manera. Estar tanto tiempo separados había hecho mella en los dos aunque no lo dijéramos realmente, pero sabíamos que así había sido porque se notaba, desde que salimos de México no habíamos estado ni un momento separados como si quisiéramos recuperar todo el tiempo perdido, para él habían sido horas lo que había estado ahí abajo, para mí algo más de un mes que se me había hecho eterno y que fue peor y más largo que todos los años de mi existencia juntos. Cuando entramos le pedí un momento, quería darle una pequeña sorpresa que quise darle en París pero que tampoco pude, asegurándole que no tardaría en bajar y que me esperara en las mazmorras. Cogió mi rostro entre sus manos y volvió a besarme como si no quisiera dejar que me fuera, pero al final acabé convenciéndolo y me dejó ir con un gruñido, un azote en el trasero y un “no tardes” que denotaba enormemente las ganas que me tenía aquel vampiro, haciendo que riera mientras subía las escaleras y les pedía que me llevaran a la habitación.

No iba a tardar demasiado en quitarme el vestido que llevaba y ponerme aquello que había comprado hacía ya tiempo, siempre había sabido de alguna forma los juegos que se traía el vampiro en algunos de sus encuentros sexuales aunque conmigo jamás los había puesto en práctica, quizás porque no quería o quizás porque temía descontrolarse demasiado, así que cuando compró la casa en París y supe que tenía mazmorras me compré aquel conjunto que ahora lucía en mi cuerpo, supe que le iba a gustar y me puse un batín encima para bajar por las escaleras de nuevo, bajé la escalinata que conducía hacia la mazmorra mientras el sonido de los tacones se escuchaba resonando en cada uno de los escalones, abrí la puerta y me colé en aquella mazmorra siendo la primera vez que entraba en una para un encuentro sexual, para jugar y divertirnos, para disfrutar del placer... las mazmorras que había visitado en un par de ocasiones, y no por voluntad propia, no fueron nada agradables y distaban mucho del placer. Lo miré mientras me acercaba rodeado de todo aquello y parecía que estaba en su ambiente, como si fuera una extensión de él aunque bien podría decir que así era. Me acerqué hasta quedar frente a él y sonreí ante su asombro y su expresión cuando me vio de esa forma, que hizo que riera un poco entre dientes por ello. No tardó en recorrer con sus dedos aquel batín que llevaba puesta, fue hasta el cinturón y rápido lo quitó para abrir el batín y dejar al descubierto lo que llevaba puesto debajo, me repasó por completo y yo me mordí el labio ante la forma en la que me miraba con esos ojos rojos como el mismo fuego ardiente. Me quitó el batín dejando que cayera al suelo comenzando a besarme la mano mientras la subía para con la otra encadenar mi muñeca a las cadenas de la pared, sus labios descendieron por mi brazo dejando besos hasta que llegó a mi hombro sin dejar de mirarlo y finalmente besó mis labios, mi lengua se abrió paso para dar con la suya y mordí su inferior dejando que tomara mi otra mano e hiciera exactamente lo mismo. Encadenada frente a él lo observé mordiéndome el labio y lo recorrí tal y como él me recorría.



-Me encanta que me mires de esa forma
–dije observándolo, comenzó a rodearme y yo no lo perdí de vista en ningún momento, como si fuera su presa y él el depredador que esperaba el momento oportuno para atacar. Sentía su respiración y errática y volvió a quedarse parado frente a mi cuerpo, me aseguraba que debía de ser yo quien lo encadenara pero negué con la cabeza, era mucho más excitante que él que sabía de todo aquello jugara conmigo a que yo jugara con él, a mí me excitaba más que fuera así y sin duda alguna a él también le pasaba lo mismo. Veía como se subía las mangas de su camisa y luego lo miré, desde luego iba a ser una tortura no poder tocarle cuando quisiera, yo que era mucho de tocar y de sentir, y lo miré de forma fija cuando me dijo eso- no va a pasar nada, sé que se utilizan palabras de seguridad para hacer ver el aguante y cuando una persona quiere parar, si veo que no puedo aguantar lo que me hagas y quiero parar te diré una palabra que tú elijas para determinar esa acción, sino... –tiré de las cadenas haciendo que tintinearan- siempre puedo soltarme yo –le aseguré para que estuviera tranquilo, parecía que temía hacerme daño pero yo estaba segura de que no lo haría. Me dio la espalda y se acercó a un pequeño armario que tenía de madera, me fijé en todo lo que hacía hasta que vi que había una vitrina de cristal de donde cogió unas bolas y se giró para mirarme de forma pícara acercándose de nuevo a mí, me dio la primera orden y fue que abriera las piernas, me mordí el labio viéndolo de esa forma y separé mis piernas sin apartar mi mirada que ya estaría roja de la suya. Vaya, resultaba excitante que me diera órdenes de esa forma si se trataba de algo como esto, mis manos sobre mi cabeza encadenadas y yo esperando para ver lo que me hacía, se quedó justo delante de mí sintiendo su respiración en mis labios, su nariz rozaba levemente la mía y su otra mano bajó por mi cuerpo hasta llegar a la ropa interior de encaje, coló sus manos por la prenda por la parte de mis nalgas y la deslizó hacia abajo acariciándome hasta que la prenda cayó al suelo por si sola dejándome con el corsé, las medias de rejilla y los tacones. Sus dedos subieron por la cara interna de mi muslo en una caricia lenta sabiendo donde terminaría ese recorrido, con mis piernas abiertas coló sus dedos por mi sexo y siseé cuando los recorrió de forma lenta, me dijo que estaba completamente húmeda y yo solo pude mirarle mordiéndome el labio. Un jadeo salió de estos cuando su dedo se coló en mi interior, entraba y salía de forma constante y pronto metió un segundo que me hizo cerrar los ojos un momento pero me pidió que le mirara y lo hice mientras los movía. Un tercero se unió también y gemí ante el placer que me provocaba, su mano cogió mi rostro y mordió mi labio mientras yo gemía y aferraba las cadenas con mis manos, pero paró en el momento exacto y con una sonrisa socarrona me dijo que todavía no era el momento, sacó sus demos de mi interior y los llevó a mis labios para que los lamiera, lo hice y me pidió que abriera más las piernas, su brazo fue a mi cintura y sentí el frío de la bola recorrer mi sexo pero pronto noté cómo lo introducía en mi interior, un gemido escapó de mis labios por ello mientras notaba que entraba más hacia dentro y que la segunda bola también lo hacía para quedarse las dos dentro, no las movió, no las tocó simplemente las dejó ahí y me dijo que las mantuviera dentro, a lo que yo lo miré y él dejaba caer el primer azote en mis nalgas- oh joder –dije notando que las bolas parecían que del golpe era como si se movieran y entendí lo que quiso decirme.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Lun Nov 13, 2017 6:26 am

Mis dedos ascienden por su piel, mirada turbia, roja como brasas que recorren su boca entreabierta.
Esta mojada y se lo hago saber, ella gime de placer ante el choque impetuoso de nuestros gélidos alientos, nuestra nariz fricciona y nuestros labios se tientan, se buscan peor no se encuentran.
-Abre mas las piernas -le pido, palabras que mueren en su boca mientras mis dedos ascienden por la cara interna de su muslo erizando su piel. Recorró con la yema su centro, acarició el botón, siento como tiembla, como tira de las cadenas plagada de deseo, ofrecida por completo.

Deslizo las bragas para abajo, estas se escurren mientras mi sonrisa se ladea y ella jadea.
Un dedo ocupa su laberinto, entra y sale despacio, sin perder de vista cada gesto, como su espalda se arquea y gime cuando introduzco el segundo. Abre mas las piernas, su boca se reseca por le implacable choque del aliento de ambos que delata nuestro estado.
Un tercero se adentra en el abismo, los sacudo cada vez de forma mas enérgica, en ocasiones sus piernas ceden, el placer es inmenso y no la sujeto.

Cuando llega al borde del infierno, ese en el que solo he de empujarla y arderá en llamas, saco los dedos, gruñe, quiere mas y eso me hace sonreír como el depredador que soy.
-Aun no -susurré contra su boca.
Se extremé cuando las gélidas bolas rozan su sexo, sus ojos me miran fijamente, creo que nunca las ha usado por como me mira completamente excitada.
Empujo una hacia su interior, una segunda después y las dejó ahí pidiéndole que las mantenga en su interior.
Gruñe al darle la palmada, las bolas chocan con las paredes de su laberinto, jadea sin parar y yo vuelvo a mirarla.
-Estas preciosa y muy sexy -aseguré mientras ella soltaba un joder no muy propio de su vocabulario

Me arrodillo frente a ella, elevó la mirada creo que es la primera vez que veo ese tono burdeos en su ojos, sabe lo que voy a hacer y eso me excita muchísimo.
-¿Estas mas calmada? Conozco la respuesta cuando sus caderas buscan mi boca, pero yo me lo tomo con calma, pues ese movimiento de nuevo hacen que las bolas se muevan y su excitación aumenta volviéndola loca.

Me relamo, mi gélido aliento choca en su humedad, alza la pierna subiéndola sobre mi hombro dándome unas vistas y un acceso total.
Yo no estoy mejor que ella, me delato cuando con impaciencia busco su centro con mi boca, lamiéndolo, paladeo su sabor.
Siento como mi pantalón se humedece, mi hombría alzada, dura, la piel se baja y me roza.
Esa mujer siempre fue y será mi perdición.

Mi lengua golpea su clítoris, lo muerdo, lo succiono, cada vez mas excitado gruñó contra su sexo, sus caderas me buscan entre gemidos, cerca estamos de irnos al infierno, somos dos demonios hambrientos.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Nov 28, 2017 8:36 am

El vampiro me tiene justo donde me quiere, me tiene encadenada de las muñecas y me ha dejado vestida solamente con los tacones, las medias de rejilla y el corsé mientras me miraba de esa forma que hacía que mi respiración se agitara y mi deseo por él aumentara, iba a mostrarme ese lado suyo que yo no conocía y que no había experimentado nunca en toda mi existencia, puedo entender que en parte le de miedo ser totalmente él en ese terreno porque no quiera hacerme daño pero parecer olvidarse que yo también soy vampira y que las simples cadenas que me envuelven las muñecas y que me mantienen presa no van a poder hacer nada si decido soltarme del agarre y pararlo. Es más, se olvida de que yo confío en él y que sabe perfectamente que con la que está jugando no es con otra sino que soy yo, él le teme a la bestia que lleva dentro pero yo por el contrario no lo hago y las veces que le he plantado cara y la he mirado directamente hemos mantenido unas tablas sin haber ni ganador ni perdedor. Es como si de alguna forma “controlara” a su bestia, o la entendiera, porque pese a que ha habido veces en que esta podría haberme hecho algo nunca se había dado el caso, era como si su bestia y yo nos lleváramos bien y sabía que por mucho que se descontrolara y se le fuera la mano podría con esa situación así que no quería que pensara en que iba a hacerme daño, solo quería que disfrutara de ese momento como yo lo estaba haciendo. Assur me conocía demasiado bien, sabía qué puntos debía de tocar para volverme loca y el momento en el que tan solo le hacía falta empujarme un poco para hacer que cayera por el abismo y me prendiera en el infierno que juntos creábamos... y eso es lo que acababa de hacer hacía escasos minutos. Me había vuelto loca de placer, me había llevado a ese abismo que tan bien conocía con sus dedos pero sin embargo no me había dejado llegar, no me había dejado alcanzar el orgasmo y había sacados sus dedos antes de que eso pasara. Mi respiración era errática para esos momentos mientras lo observaba, él me miraba deleitándose con lo que veía mientras mis ojos ya eran rojos para ese momento y miraba con expectación, curiosidad y cierto morbo lo que tenía reservado para mí.

En lo que él había pensado había sido en utilizar unas bolas y me pidió que abriera las piernas con su rostro cerca del mí, sus labios rozaban los míos, su aliento gélido golpeaba mis labios pero no terminaba de acercarse y acortar la distancia que nos separaba así que me mordí mis labios ante las ganas que tenía de besarlo, seguro que él lo sabía y por eso jugaba de esa forma conmigo. Deslizó las bolas de metal por mi sexo y acabó metiendo una en mi interior haciendo que jadeara por ello para meterla más y hacer que la segunda bola también entrara en mi interior, me pidió que las mantuviera dentro sin yo entender lo que quería decirme y me dio un azote en mis nalgas que me hizo gemir y soltar un “joder” viendo que él sonreía divertido por lo que me provocaba, las bolas vibraron en mi interior y me mordí el labio por ello. Me dijo que estaba preciosa y sexy a lo que yo jadeé por la sensación que recorría mi cuerpo, observé cómo se arrodillaba frente a mí sabiendo lo que pensaba a hacer en ese momento y me excité aún más, arrodillado me miraba y se atrevió a preguntarme si estaba algo más calmada golpeando su gélido aliento en mi sexo caliente y húmedo. ¿Calmada? Mis caderas respondieron su pregunta moviéndome hacia su boca pero, al hacerlo, las bolas también se movieron y jadeé por ello al no esperarme que pasara eso. Para facilitarle las cosas elevé una de mis piernas y la dejé sobre su hombro, me miró con esa sonrisa pícara en los labios antes de acercar su boca a mi sexo, gemí cuando sentí su lengua deslizándola volviéndome loca. Mis caderas lo buscaban inevitablemente a pesar de que eso hacía que las bolas se movieran pero no podía evitarlo, eché la cabeza hacia atrás cerrando los ojos gimiendo por lo que el vampiro me provocaba, mi cuerpo temblaba ligeramente del placer y tenía que aferrarme a las cadenas para no ceder y sucumbir en ese momento.


-Assur –gemí su nombre entre todo aquel placer que me volvía loca, ahora se centraba en el clítoris y lo mordía, lo succionaba y yo gemía cada vez que una corriente placentera me recorría el cuerpo. Bajé mi cabeza para mirarlo en esa imagen tan erótica con mi pelo cayendo por mis hombros notando que de nuevo me llevaba a ese estado que solo él sabía llevarme, fue entonces cuando sentí que las bolas se movían más y que parecía que iban a caerse, en esos momentos intentar que no se cayeran en mitad de todo el placer era algo bastante complicado, ya entendía lo que quiso decirme con lo de que las mantuviera dentro pero joder, era una tarea muy complicada en esos malditos momentos- maldito demonio –dije en mitad de un gemido- no.... no puedo –dije en mitad de un susurro y él, como si supiera de lo que le estaba hablando acercó su mano y deslizó un dedo en mi interior empujando de nuevo las bolas ante mi gemido, se separó de mi sexo y se alzó quedando frente a mí otra vez, el dedo que había deslizado en mi interior lo metió en mi boca para que lo lamiera y lo hice con la respiración agitada, frustrada porque me dejara otra vez a medias con el cuerpo encendido, completamente necesitada y ardiendo. Apartó mi pelo a un lado y me miró con esos ojos de depredador que tenía, los míos habían pasado a un tono burdeos y no le quité la vista de encima cuando me rodeó quedando de nuevo a mi espalda, pegó su cuerpo al mío y pude sentir su miembro duro contra mis nalgas, su nariz se paseó por mi cuello. Quería tocarlo, deseaba hacerlo y era una tortura que no pudiera tocarlo como realmente quería pero en eso residía también aquel juego, apoyé mi cabeza en su hombro mientras él se dedicaba a soltar los lazos del corsé de forma lenta y sin prisa alguna. Ladeé mi rostro buscando el suyo para besarlo pero él siempre se apartaba, jugaba de esa forma conmigo y yo gruñía cuando no conseguía alcanzarlo- bésame –pedí casi en una súplica mientras él terminaba de desatarme el corsé, sus ojos subieron a los míos y sonrió de forma ladina, su mano subió a mi mandíbula y la cogió para hacerme saber que allí era él quien pedía las cosas y yo obedecía diciéndomelo en tono serio y autoritario, encontré que me daba morbo y excitación que lo hiciera y me soltó para finalmente quitarme el corsé dejando que cayera al suelo, sus manos acariciaron brevemente mis pechos y dejó un azote en mis nalgas, uno que me hizo jadear para a los segundos volver a dejar otro azote, las bolas se movían y eso me provocaba más placer. Sabía que el vampiro no estaba dando todo lo que tenía, que seguramente con las demás esclavas fuera mucho más duro y que quizás se contenía porque no quería hacerme daño, pero yo quería descubrir esa parte suya, ese mundo que él había practicado durante tantos años- Assur, sé que no estás dando todo lo que tienes, no quiero que te contengas conmigo. Vamos demonio, muéstrame lo que sabes hacer.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Miér Nov 29, 2017 6:20 am

“No puedo mas” mi sonrisa se ladeó elevando mi mirada hasta encontrarme con sus ojos fuego.
Mi dedo se introdujo en su vagina empujando las bolas para meterlas mas dentro, su cuerpo se revolvía y con ello mi excitación aumentaba por completo.
Me puse en pie, de nuevo caminando en círculos a su alrededor, haciéndole saber que ella era la presa y yo el depredador.
Cuando me detuve lo hice a su espalda, quería verla desnuda, excitada, así que con clama procedí a desabrochar las lazadas de su corsé, mi aliento golpeaba su cuello, mi nariz por el se restregaba olfateando su sangre correr virulenta por sus venas. Mis colmillos rasgaron su piel ligeramente, mas no me embebí de ella aunque sabia que eso era lo que ella pedía.
“Besame” suplico.

Me relamí los labios separando mi boca lo justo de la ajena para no permitirle hacerse con ella, tomé su mentón para que me mirara fijamente cuando un “no” escapó de mis labios dejandole muy claro que yo era el que mandaba en estos momentos.
De un tirón dejé que la prenda cayera dejando al aire sus dos enormes senos, mis dedos perfilaron su contorno, los apreté, tiré de sus pezones con fuerza mientras ella seguía jadeando, arqueando su cintura y mojando mas su centro que resbalaba por completo.

Por allí deslicé mis dedos asegurando que mi juguete estaba dentro y con estos pegajosos de su flujo la hice limpiarlos con la lengua metiéndoselos en la boca.
-Mira como estas – alegué recorriendo sus labios con mis dedos húmedos de saliva -sigamos.

Dos manotazos en el trasero la llevaron a la locura, gruñía, gemía y me pedía mas provocandome, buscando ese demonio que tenia escondido.
-Esta bien -dije con la voz ronca como la noche que sobre nosotros se cernía.
Caminé despacio hacia el pequeño armario sacando de este unas cadenas, a sus extremos sendas pinzar.
Mis ojos vagaron hacia el ofrecido cuerpo de la inmortal.
Me relamí los labios antes de entreabrirlos para dejar escapar por ellos mi pesada respiración, un látigo de tres cuerdas y una pequeño antifaz que no le permitiría miras fue el arsenal que tomé antes de volver.

No tenia prisa, por contra ella se sacudía, las bolas lo hacían con ella y eso la volvía loca, no dejaba de gemir sin parar pidiéndome mas.
-Shhhhhh -susurré -mas despacio, quiero disfrutar de este instante.
Enganché el eslabón de las cadenas que terminaban en pinza al techo junto a las argollas que sujetaban sus manos y ladeé la sonrisa llevando la pinza a uno de sus senos.
-¿preparada? Gimió perdida en el sinfín de sensaciones pero no me dio una respuesta, así que continué.
La pinza fría atrapó su pezón, la cadena quedaba tirante, de modo que cada vez que se sacudía, esta tiraba de sus tetas provocandole un placer incontrolable.
-Shhhhhh -susurré al oírla gruñir arqueándose -se te van a salir, mantenlas dentro -dije autoritario empujándolas nuevamente con dos de mis dedos.
Aprovechando que estaba dentro sacudí sendos dedos incluyendo un tercer, la miraba, me estaba excitando mucho compartir este mundo de perversión con ella.

Cuando sus paredes empezaban a apretarse fruto del orgasmo que estaba a punto de sobrevenir me salí, lamí mis propios dedos ante su mirada ella en el borde de ese abismo me pedía que continuara, que me la follara, pero no, era pronto para eso, mi bestia se había desatado y quería jugar mucho mas.
Repetí la operación con el otro pezón dejándola enganchada de ambos senos y admiré mi obra mientras la dama se retorcía ante mis ojos.

No pedí permiso, desde el mismo punto donde estaba lancé el látigo hasta su sexo, un esclafido retumbo en la estancia y un grito ahogado seguido de un gemido gritado acompañaron el sonido haciendo eco.


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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Dic 05, 2017 12:50 pm

Assur que parecía todo un experto en la materia que lo ocupaba, y no tenía duda de ello sabiendo que había tenido sesiones como esas con sus esclavas, sabía lo que tenía que hacer en cada momento para llevarme al borde de la locura. Ya no sólo como hacerlo, sino también cuándo y en qué medida para volverme loca pero no lo suficiente para que llegara al orgasmo porque al parecer no era algo que él quisiera en esos momentos aunque yo deseaba que lo hiciera porque me estaba volviendo completamente loca, y ni siquiera había empezado a jugar de verdad conmigo. Lo sabía, no se estaba comportando como con las demás esclavas y ya que iba a probar ese mundo de su mano qué menos que hacerlo completamente, por entero, como él haría con las demás. No le tenía miedo, no temía en ningún momento que se le fuera de las manos y que me hiciera daño porque en el momento que eso ocurriera podría soltarme de las cadenas y pararlo, que no hubiera roto las cadenas ya controlando mi fuerza para que no se soltaran y me mantuvieran presa era por seguir aquel juego, pero no tenía nada que temer y estaba tranquila. O bueno, todo lo tranquila que podía estar en esa situación en la que lo deseaba, en la que me moría por tocarlo y por acariciarlo y era una soberana tortura que no me permitiera hacerlo, yo que amaba recorrer su cuerpo con mis manos y con mis labios lo tenía tan cerca pero él no me dejaba manteniendo mis muñecas atadas por cadenas que suspendían mis brazos. Era una tortura porque quería besarlo, quería desnudarlo, arrancarle la ropa y pedirle que se hundiera para llevarme a ese borde del que no me dejaba caer y me tenía con la excitación constante. Le había pedido que me besara pero él, sumido en su papel de dominante, me había dejado muy claro que era él quien mandaba y que debía de obedecerlo, al parecer no tenía pensamiento de besarme ni de tocarme más de lo estrictamente necesario. Con él a mi espalda giré mi rostro para verlo y contemplarlo, jugaba conmigo y con esa necesidad que sentía de besarlo y morder sus labios de forma que mordía los míos conteniéndome las ganas. Se acercaba pero se alejaba enseguida y así estábamos, sus manos ahora desataron las lazadas del corsé dejando mi cuerpo únicamente con los tacones y con esas medias en mis piernas hasta medio muslo.

Sus manos fueron a mis pechos una vez libres y los acarició, un jadeo placentero salió de mis labios y cerré los ojos dejándome llevar por lo que me hacía ya que no podía hacer mucho más. Tiró de mis pezones, que ya estaban tiesos, y gemí arqueando mi espalda y moviendo mi cintura por la sensación placentera que me provocaba, todo mi cuerpo estaba a flor de piel y el más mínimo y leve contacto era explosivo... además de que me había dejado dos veces al borde del orgasmo y eso me hacía saltar con mayor rapidez. Una de sus manos volvió de nuevo a mi sexo y volvió a introducir un par de dedos en mi más que húmedo y mojado centro, era difícil mantener las bolas dentro pero hacía todo mi esfuerzo con lo mojada que estaba. Subió esos mismos dedos a mis labios y los metió en mi boca para que los limpiara, algo que hice dejando algún que otro mordisco en sus dedos, me provocó con sus palabras haciéndome ver cómo estaba de mojada con sus dedos recorriendo mis labios ahora y prosiguió para seguir aquel excitante juego. Dos azotes en mis nalgas fue lo siguiente y las bolas vibraron en mis paredes, mirándolo completamente encendida y necesitada le pedí que no se contuviera conmigo, aceptó y se alejó para coger algo más de aquel armario donde había sacado las bolas. Mientras cogía algo su mirada me recorrió entera y me mordí el labio, podía ver su pecho subiendo y bajando sabiendo que él también disfrutaba con todo esto y esperé para saber qué me tenía preparado. Se acercó mientras mis caderas se movían por sí solas, estaba más que encendida y solo lo deseaba a él dentro, se lo pedía pero él negaba constantemente pidiéndome calma para disfrutar del momento. ¿Calma? Eso era algo que no podía tener en ese maldito momento. Enganchó un eslabón a las cadenas de donde salían dos cadenas en donde había una pinza en cada una y supe qué iba a hacer con eso, sonrió de lado observándome y yo subí mis ojos burdeos a los suyos cuando me preguntó si estaba preparada... más bien estaba perdida entre sensaciones, la espera me mataba, que no me tocara también y todo eso mezclado con mi excitación y con el trabajo que hacían las bolas en mi sexo.



-Sí –dije mirándole esperando a que lo hiciera, atrapó mi pezón con la pinza y jadeé por eso aunque luego gemí al notar que al moverme la cadena quedaba tirante y me tiraba del pezón, cerré los ojos por esa combinación excitante cada vez que me movía y mi cuerpo se arqueaba, jamás había sentido nada parecido en el que el placer era desbordante. Fue él quien se acordó de las bolas, porque yo no podía con tantas sensaciones juntas, y de nuevo sus dedos las empujaron hacia dentro pidiéndome que las mantuviera, abrí mis ojos ante esas palabras clavándolas en los suyos fulminándolo entre tanto placer, ¿cómo quería que lo hiciera cuando me deshacía lentamente?- es lo que intento... –dije en mitad de un jadeo pero, si pensaba que se iba a apiadar de mí estaba muy equivocada; comenzó a mover sus dedos en mi sexo que daban contra las bolas que presionaban en mi interior en ese tope que me volvía loca, cerré los ojos y gemí alto moviendo mis caderas hacia sus dedos mientras él los sacudía sin piedad alguna. Aferré las cadenas con fuerza, mis piernas temblaban y al final acabaron cediendo lo que provocó que las pinzas ejercieran su función y tiraran de mis pezones. No podía más, no aguantaba más todas esas sensaciones y sentía que de nuevo me acercaba al orgasmo pero él, de nuevo, paró sacando sus dedos haciendo que gimiera frustrada, un quejido salió de mis labios mirándolo con mi cuerpo temblando a las puertas del placer mordiéndome el labio viendo cómo lamía sus dedos. Lo deseaba, lo necesitaba de una forma antes jamás experimentada y yo no podía más- Assur por favor.... –pedí en mitad de un jadeo, cerrando los ojos con fuerza y apretando las cadenas con mis manos- te necesito.... tómame –gemí de forma desesperada pero él que sabía lo que me pasaba disfrutaba de lo que hacía y no me iba a dar tal satisfacción. Me recorrió por entera con sus ojos en lo que yo volvía a ponerme en pie con mi cuerpo temblando, mis caderas moviéndose hacia él y las pinzas tirando de mis pezones... y no lo vi venir, el chasquido sonó en la mazmorra estrellándose en mi sexo de tal forma que me hizo gritar un gemido de puro placer mientras cerraba mis manos en un puño- oh sí –gemí incapaz de controlarme tirando mi cabeza hacia atrás para luego mirarle, eso había sido muy placentero. Volvió a darme con el látigo pero esa vez en mi muslo, cualquier lugar a esas alturas era bueno porque era placentero aunque sentía un pequeño dolor pero no como hubiera sentido cualquier otro humano en mi situación. Dejó latigazos en varias zonas de mi cuerpo, mis nalgas, mi vientre, mis pechos, mi sexo de nuevo... cada nuevo latigazo me llevaba a ese borde y me aferraba con fuerza a las cadenas, el conjunto de todo me estaba volviendo loca y no iba a aguantar mucho más, las pinzas tiraban, las bolas vibraban, el látigo picaba enrojeciendo mi carne y me daba más placer... sus golpes se sucedían y yo intentaba aguantar lo que podía y además aguantar que las bolas no cayeran pero era tremendamente difícil. Mi respiración cada vez más agitada y acelerada, sus golpes seguidos y algo más fuertes que el anterior y ese último que me había dado de nuevo en mi sexo me hizo cerrar las piernas incapaz de aguantar más, cedí agachando la cabeza con mi pelo cayendo por un lado y sentí que me iba con mi cuerpo temblando por completo, gemí con fuerza y él al cabo de unos segundos se acercó alzando mi rostro para que lo mirara, sus dedos apartaron mi pelo del rostro con mi respiración agitada. Sus dedos de nuevo fueron a mi sexo y volví a gemir arqueando todo mi cuerpo al sentirlo, acababa de tener un orgasmo y mi cuerpo seguía incendiado, necesitado de más, necesitado de él- Assur por favor.... –jadeé con la respiración entrecortada, me llevaba a mis límites y descubría cosas nuevas en esos momentos que reconocía que me gustaba enormemente, había aguantado demasiado y sinceramente pensé que sucumbiría antes, me gustaba que me empujara a esos límites pero lo quería a él, ansiaba tocarlo, necesitaba hacerlo- te necesito o me voy a volver loca.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Miér Dic 06, 2017 11:43 am

El látigo lamió su piel enrojeciendola con cada chasquido, su cuerpo se sacudía violento ante mis ojos, la veía como se estremecía, sus piernas vibraban incapaces no solo de mantener entre sus empapadas paredes de su coño las bolas, si no de mantenerse en pie.
Ladeé la sonrisa al verla suplicar, mi pecho subía y bajaba, ojos burdeos que la observaban la bestia estaba allí, disfrutando de aquella imagen demencia de una mujer completamente sometida a mi.

Me acerqué a ella mientras suplicaba, mis dedos se colaron en su cavidad sacudiéndolos despacio en su interior, golpeando las bolas.
Dentro vibraban haciéndola aullar de placer, su cintura se arqueaba formando un puente. Me buscaba desesperada con cada movimiento, pero eso lograba que las cadenas quedaran tirantes torturando sus dos alzadas astas.

Silencio, sus ojos brillaban fruto del placer bestial a la que la estaba sometiendo, pero no era solo placer, era una tortura, era el modo en el que me gustaba ver a la mujer quebrada por el monstruo que yo era, me imponía ante su necesidad, no cedía, no le daba lo que quería y escucharla sollozar pidiéndome que me adentrara en ella me ponía demasiado cachondo.
Ya no recordaba lo que era sentir esta sensación un tanto sádica, mis golpes de látigo se tornaron mas fuertes, herí su piel que cerraba casi de inmediato, ella gemía sin parar, no podía mas, vi como se sacudía, sus piernas cedieron ante el orgasmo y todo su cuerpo quedó tenso sujeto de las cadenas.

No me di cuenta de a donde había llegado hasta que dos lagrimas resbalaron por sus mejillas, sabia que se podía soltar, pero fui yo el que acorto la distancia y de un tirón quebré todas las cadenas que sujetaban su cuerpo.
Mi boca surcó la suya.
-Lo siento -susurré cerrando los ojos, nuestras bocas impactaron, aliento gélido que nos calcinó por completo.
Sus dedos surcaron la cinturilla de mi pantalón, gateé por su piel hambriento, jadeando.
Mi abultada hombría se marcaba a través del pantalón, jadeé roncamente contra sus labios entreabiertos.
El suelo de esas frías celdas se trasformó en nuestro lecho improvisado, allí nos mirábamos completamente excitados
Salvaje bajo a tirones mi pantalón, rompí sus bragas negras, metí lo dedos con rudeza sacando las bolas, estaba tan cachondo que no pude evitar incrustarle de golpe la verga metiéndosela tan dentro que pensé la partiría en dos.

Su centro, muy torturado por todos los preliminares vibraba chorreando, mordí su boca, mis colmillos y los suyos chocaron, gruñíamos desesperados, eramos dos bestias que habían llegado demasiado lejos.
Mi mano en sus nalgas metiéndosela y sacándosela casi entera, su espalda se arqueaba, sus pechos ofrecidos era un regalo que succioné y mordí hasta hacerla sangrar.
Mis colmillos se embebieron de su vitae, nos sacudíamos sin parar, estábamos locos, ella me mordía el cuello, sentía los tirones de mi sangre abandonando mi cuerpo, estábamos corriéndonos sin dejar de beber, con los cuerpos tensos.






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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Sáb Dic 16, 2017 12:41 pm

El vampiro que tenía frente se había convertido, por unos instantes, en la bestia que anidaba en su interior y que siempre había estado agazapada a la espera de que él la dejara salir para jugar, ahora había encontrado su oportunidad cuando le pedí que me mostrara cómo era realmente en aquellos juegos, que no se contuviera conmigo como lo había estado haciendo. Sabía lo que hacía, por supuesto, no era la primera vez que me enfrentaba a la bestia que tenía en su interior y que la miraba de frente sin achantarme y sin darle a entender que le tenía miedo, la miraba frente a mí tras esos ojos burdeos sabiendo que me contemplaba, sabiendo que disfrutaba tras su sonrisa ladeaba de lo que el vampiro me estaba haciendo. Le gustaba verme de esa forma, le gustaba escucharme que suplicara por tenerlo, porque me tocara, porque me tomara... lo sabía por la forma en la que me miraba, por la forma en la que tenía de sonreír como si su bestia hubiera tomado el control y la hubiera dejado salir a jugar en esos momentos, dándome a conocer ese mundo que él conocía tan bien y que había practicado con muchas de sus esclavas por no decir que casi la mayoría de ella. Estaba muy excitada y muy caliente, no iba a negarlo, sus juegos no habían hecho más que calcinarme todo el rato abrasándome pero sin dejar que me consumiera por completo haciendo que aguantara, que durara mucho más y que me frustrara por no dejarme conseguir la liberación y el orgasmo que tanto había estado deseando. Jamás había estado en una situación similar y ahora el vampiro me miraba con esos ojos burdeos que me prometían que su bestia estaba ahí, frente a mí, observándome. Deleitándose con lo que veía mientras su mano sujetaba aquel látigo con el que sin duda alguna me torturaría en una mezcla entre placer y dolor, porque de eso se trataba todo aquello; de buscar ese límite que todos teníamos dentro escondido, de buscar nuestro aguante y sumergirnos en un mundo donde dolor y placer iban de la mano. Se separó para contemplarme bien y enseguida el látigo volvió a morder mi carne, fue implacable en todo momento y cada vez los latigazos se sacudían con mayor medida y con mayor fuerza también, dolían pese a que era vampira y eso hacía que la herida se curase al instante pero el dolor ahí estaba.

Sentía como mi carne se abría con cada latigazo que me daba, con más fuerza, hasta que finalmente mi cuerpo cayó vencido temblando por el orgasmo que me sacudió, mi rostro cayó hacia delante con mi pelo cayendo por mis hombros mientras temblaba sujeta por las cadenas que el vampiro me había puesto. Fue... una sensación un tanto extraña porque pese a que había disfrutado el dolor de los latigazos había sido fuerte y no podía culparlo porque yo le había pedido que no se contuviera, era exactamente lo que había querido pero ver de primera mano cómo era esa parte de él... simplemente me había chocado aunque siempre supe que era un demonio, no descubría nada nuevo a esas alturas. No supe por qué dos lágrimas cayeron de mis ojos pero no las pude contener o en su defecto esconder, porque tenía mis muñecas encadenadas al techo y no las pude quitar pero desde luego que se dio cuenta de ello porque se acercó hacia donde estaba, había soltado el látigo y de un tirón arrancó las cadenas que sujetaban mi cuerpo, sus labios buscaron los míos y me murmuró un “lo siento” que me arrancó un jadeo, no era común que un Black se disculpara ni pidiera perdón así que oír ese tipo de cosas de sus labios era demasiado extraño. Su boca arrasó con la mía mientras me quitaba lo que me había puesto en el cuerpo sin dejar de besarme, mis manos finalmente lograron recorrer su cuerpo y me dejé hacer por él en todo momento como si de alguna forma necesitara que lo hiciera. Mis manos bajaron por su pecho hasta llegar a su pantalón para desabrocharlo con cierta necesidad, lo quería y lo necesitaba en esos momentos y no iba a pararme ahora que me había visto libre.

Sus labios recorrían la piel de mi cuerpo y yo solo jadeaba mientras me pegaba a su cuerpo incapaz de separarme, me había privado de él y ahora lo quería absolutamente todo. Me tumbó en el suelo donde mi cuerpo quedó tumbado, el frío del suelo contrastaba con el calor de las zonas donde me había dado los latigazos, podía notar lo excitado que estaba y la necesidad que desprendía con cada acción y con cada jadeo, bajé sus pantalones dejando que su miembro se rozara en mi sexo arrancándome un jadeo, sus ojos rojos puestos en los míos mientras respirábamos de forma entrecortada sin dejar de tocarnos. Sus dedos fueron a mi sexo y sacaron las bolas de mi interior, sus manos en mis caderas antes de que de una furiosa y necesitada embestida se adentrar por completo, gemí arqueando mi cuerpo hacia él moviendo mis caderas acompañándolo en cada embestida que me daba, mis uñas clavándose en su espalda notando las marcas que le hacía hasta hacerle sangre, sus labios sobre los míos jadeando y gruñendo como las dos bestias hambrientas que éramos, sus manos en mis nalgas empujándome contra él en cada choque de cadera, en cada placentera fricción. Su boca ahora fue a mis pechos lamiéndolos, succionándolos y posteriormente mordiéndolos hasta que me hizo sangre, comenzó a beber mientras me tomaba y cuando sentí que iba a correrme mis colmillos atravesaron la piel de su cuello bebiendo de aquel lugar, su sangre corría desaforada por sus venas bajando por mi garganta, ese elixir carmesí que era tan poderoso, ambos de alguna forma bebiendo del otro. Me corrí aferrándome a su cuerpo y solo me separé para tomar su pelo entre mis dedos, alzar su rostro y hacer que bebiera de mi cuello tal y como yo había hecho mientras aún seguía embistiéndome tras el orgasmo incapaces de parar, era la forma de potenciar el vínculo entre vampiros y lo necesitaba más que nunca. Arqueé mi cuerpo hacia el suyo cuando me mordió y gemí abrazándolo mientras bebía y terminaba de moverse hasta caer sobre mi cuerpo exhausto, rodó para quedar tumbado a mi lado y me acercó a su cuerpo con su brazo donde me recosté cerrando los ojos, dejando mi rostro en su pecho y acariciando este con mis dedos.



-Assur –lo llamé cuando pude recobrar el aliento, alcé mi rostro para mirarlo mientras él seguro que pensaba que iba a decirle algo sobre lo que había pasado, pero se equivocaba, porque no iban por ahí los tiros- no voy a dejar que te encargues tú solo de tratar con este problema, lo solucionaremos juntos –aseguré rozando mis labios con los suyos- tus problemas ahora son también mis problemas así que pienso ayudarte, no intentes hacerme cambiar de opinión –lo miré de forma fija- si alguien intenta arrebatarme a mi demonio ten por seguro que lo mandaré, o la mandaré en este caso, de vuelta al infierno para que se pudra allí el resto de su eternidad. Eres mío, aunque no lleve anillo alguno que de fe de ello, pero tampoco lo necesito –sonreí de lado por ello y dejé mi rostro en su cuello cerrando los ojos, recorriéndolo con mi nariz.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Lun Dic 18, 2017 4:15 am

Caímos extenuados sobre el empedrado suelo de las mazmorras, en un principio solo reino silencio. Nuestras respiraciones agitadas golpeaban al tiempo que los ojos de uno y otro, rojos como el fuego se miraban.
Era la primera vez que compartía con ella esto, algo que yo había practicado con otras mujeres que no me importaban. Sun nunca me había visto así y admito que me preocupaba que se diera cuenta del monstruo al que en cierto modo había unido su vida.

Cuando empezó a hablar creía que me diría algo sobre lo que acababa de ocurrir entre los dos, pero por contra se refirió al suceso de la Dalia negra, algo que me hizo enredoso de medio lado y a la vez recordar algo.
Mis inseguridades me llevaban a haber hablado de matrimonio, pedírselo con un corazón palpitante en mi mano y sin embargo...nunca había colocado una alianza en su dedo.

Mi boca apresó la ajena.
-Soy un cobarde -confesé alzando mis ojos hasta los ajenos -somos monstruos Sun, mi padre nos ha creado para no sentir, nos ha educado haciéndonos sentir débiles si albergábamos algo por alguien.
Dejé escapar el aire dispuesto a empezar a narrar la historia que se remontaba a tiempos pasados.
-Cleopatra, la última reina del Antiguo Egipto.
Dicen que se suicido con una cobra de Egipto, mas ciertamente eso es solo una leyenda. Fue trasformada por un inmortal.
Cleopatra ha vivido todo este tiempo cambiando como lo han hecho los tiempos, digamos que es una experta en todo tipo de venenos, de ahí que su muerte en teoría fue envenenada, mas era incierto.
Mantuvimos una “relación” ya me conoces, no soy capaz de comprometerme, así que tras conocernos, pues digamos que nos vimos varias veces...
Se encaprichó de mi, quería algo serio e hice lo que mejor se me da cuando eso pasa..salir corriendo.

Deslicé mis dedos por su piel desnuda.
-bueno, en definitiva que supongo que habrá descubierto que tengo algo mas o menos “ serio” y no le ha sentado bien haber sido rechazada. No le gusta perder, ya la conoces, es una mujer hermosa, que enfrentó a dos importantes hombres de Roma, la idea de que no sucumba a sus pies podía soportarla, si nunca hubiera sucumbido a los de nadie.
Las dalias son las flores que yo le regalaba, así que supongo ha visto poético dejar una...






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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Vie Dic 29, 2017 10:46 am

Tumbada a su lado con mi cabeza recostada contra su pecho y mis manos deslizándose por su pecho esperaba la respuesta del vampiro, la respuesta a lo que había pasado cuando nos acercamos al carruaje encontrándonos con el cadáver decapitado y una dalia negra como única firma de quién había cometido aquel asesinato, algo que el vampiro sabía muy bien a quien pertenecía porque su cara lo había dicho todo, aunque intentó que yo no me metiera en ese problema sin decirme demasiado alegando que él se encargaría, pero si pensaba que iba a dejar que él se encargara solo es que no me conocía en absoluto, porque no iba a permitir que nada le pasara después de todo lo que había pasado, atravesando literalmente un infierno, para volver a tenerlo de vuelta conmigo. Me negaba en rotundo dejar que él solo se ocupara del problema, no me iba a quedar tranquila y prefería ayudarlo que quedarme de brazos cruzados sabiendo que yo podría ayudar, no iba conmigo el quedarme quieta y eso era algo que él también sabía, por eso quería dejarle claro que iba a ayudarle le gustara o no, no concebía la idea de volver a perderlo de nuevo como me había pasado con mi maldición, bastante había ya tenido que pasar después de que la bruja lo llevara al infierno como para ahora dejar que alguna vampira quisiera matarlo, por era bastante claro el aviso que le habían dado dejando aquella dalia que él reconocería, ahora solo me quedaba esperar a que el vampiro decidiera contarme quién era esa mujer y por qué pretendía matarlo, aunque eso último no hacía falta que me lo dijera teniendo en cuenta que el vampiro siempre había tenido la manía de huir cuando las cosas se salían de so zona de confort, algo que yo ya había experimentado en varias ocasiones y que él mismo me había confirmado, había dejado de huir hasta que decidió no hacerlo, sabía que le costaba porque lo sacaba de su zona de confort y porque no estaba acostumbrado a ello pero al menos lo intentaba y daba el paso, que era más de lo que cualquier otra mujer había podido lograr con él.

Sus dedos se enredaron en mi pelo y su otra mano acariciaba mi piel mientras yo dibujaba su pecho con la yema de mis dedos, alcé mi rostro de nuevo a él cuando comenzó a hablar no sin antes besarme primero, confesó que era un cobarde a lo que yo mordí su labio en respuesta, él decía que eran monstruos porque así los había educado su padre, así los había enseñado para que no sintieran nada por nadie, porque amar era ser débil y eso es lo que durante todos aquellos siglos el vampiro había pensado. Yo no lo veía así, luchar por alguien que amas no te hace sentir débil, sino al contrario, te hace ser más fuerte y sacar fuerzas de donde no crees que tienes para luchar por aquello que amas... pero era su forma de ver las cosas aunque algo me decía que, después de todo lo que habíamos pasado, el vampiro no se sentía tan débil como él creía o como le habían hecho creer. Siguió hablando y no pude evitar que en cierta forma mis labios se abrieran ligeramente cuando nombró a una de las reinas de Egipto: Cleopatra. Sin duda alguna no me esperaba todo lo que me contó después, alegando que ella no estaba muerta sino que la habían convertido en una inmortal, y que además, había tenido algo con ella. Se encaprichó del vampiro y podía entender, perfectamente, esa sensación porque yo también la sentí en su momento, pero no llevaba bien la negativa que este le dio y mucho menos que se alejara como tendía a hacer siempre. Había oído hablar de ella, ¿quién no lo había hecho? Una mujer extremadamente hermosa, fuerte y poderosa, capaz de enfrentar a dos hombres poderosos solo por su belleza... y ahora el vampiro me decía que había tenido algo con ella y que mientras él no tuviera nada serio ella se conformaba, pero al saber que la cosa había cambiado no estaba muy a favor y el mensaje era más que claro; quería matarlo. Despecho, se sentía despechada y por eso quería acabar con su vida, lo cierto es que hasta ese momento jamás me había parado a pensar con cuántas mujeres podría haber estado el vampiro, ¿cientos, miles quizás? Seis milenios daba para demasiado y no quería ni pensarlo, me mordí el labio al darme cuenta de quién era el que quería matarlo... algo que no me esperaba en absoluto.



-Cleopatra –murmuré perdida en mis pensamientos pensando en esa mujer tan famosa que seguramente sería muy peligrosa, saberlo no es que me dejara mucho más tranquila, y menos sabiendo de lo que podría ser capaz... siempre debías de temer a la furia de una mujer y suponía que de esa en concreto mucho más- ¿tú regalabas flores? –Pregunté elevando mi rostro al suyo para observarlo, me parecía tan inverosímil viniendo de aquel vampiro que casi me costaba creerlo, ¿Assur regalando una flor, aunque fuera una sola dalia negra? De veras que me costaba visualizar esa imagen en mi mente, y no por nada, sino porque en el tiempo que había estado con el vampiro a mí jamás me había regalado absolutamente nada, mucho menos algo como flores- no me puedo creer que tuvieras algo con Cleopatra –pero claro que era posible, ella tendría unos tres milenios mientras que el vampiro tenía seis, y absolutamente todo era posible- ¿crees que quiere matarte porque no caíste a sus pies como hicieron hombres más poderosos en su momento? ¿Por qué otra mujer, y no ella, es la que ha conseguido tenerte? –Mis labios rozaron los suyos esperando a sus respuestas, lo cierto es que aún me sorprendía saber que la mujer que estaba tras la amenaza de querer matarlo fuera una tan importante como lo fue ella- ¿cómo es que se ha podido enterar? ¿Cómo sabe que no puedo ser otra más de todas las que has tenido a tu lado? Apenas llevamos aquí un día –mis labios volvieron a rozar los suyos para luego tomarlos en un beso en el que me adueñé de su boca, que la hice mía por completo porque él era solamente mío- no me dejes fuera de esto Assur, ¿qué crees que no haría por ti? Crucé el maldito infierno para traerte de vuelta, así que no me voy a echar atrás porque la mujer que planea matarte se llame Cleopatra y fuera, hace muchos siglos, la reina de Egipto. Sé que querías que este viaje fuera tranquilo, que dejáramos los problemas a un lado y pudiéramos disfrutar los dos juntos, podemos hacerlo, pero también nos encargaremos del problema juntos y lidiaremos con él. Sé que quieres dar una fiesta para presentarme a la sociedad, pues bien, vamos a darla... no quiero que este inconveniente inesperado trunque nuestros planes, quiero disfrutar de este tiempo para nosotros y ni una antigua reina de Egipto va a cambiar eso –mordí su labio inferior para mirarlo- y no olvides que yo también puedo ser muy convincente cuando me lo propongo –mi lengua lamió sus labios para luego dejar un beso en sus labios, sabía que a él le preocupaba ese problema, sabía que le preocupaba que yo lo ayudara pero no iba a dejarme atrás en eso- ¿qué tal si nos vamos a la cama? Pronto amanecerá y deberíamos de descansar tras el largo viaje.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Miér Ene 03, 2018 7:24 am

Ladeé la sonrisa cuando me preguntó si regalaba flores a Cleopatra y ciertamente así era, no de un modo amoroso, mas bien era un juego que nos traíamos ambos.
Ella era una mujer lo suficiente inteligente como para saber que yo nunca podría sentir amor por ella, por nadie ciertamente, así que lo nuestro funcionaba bien.
Ella asumía esa parte de mi, oscura y letal, la que jugaba con ella en las mazmorras y yo que fuera una zorra que necesitara una dalia de vez en cuando, el trato era justo a decir verdad.

Besé los labios de Sun, ella no quería que la mantuviera al margen, lo entendía, había viajado al infierno para dar conmigo, sabia que esa muer era capaz de cualquier cosa por mi, el problema es que no quería exponerla.
Cleopatra podía ser manipuladora y muy peligrosa, no es que no pensara que Sun era capaz de enfrentar demonios, es simplemente que no veía la necesidad de exponerla.
-¿dormir? -susurré con una ladeada sonrisa tratando de dejar atrás aquel tema -¿seguro? -pregunté mordiendo su inferior mientras esta reía.

Acabamos en la habitación, besándonos, devorando nuestros labios engrosados por aquel encuentro rudo que se produjo sobre el lecho de nuestra habitación, al menos conseguí que se olvidara de Cleopatra, de todo ciertamente y sucumbimos al pasional encuentro en el que nuestros cuerpos prendieron como el fuego.

Con el ocaso el bullicio del castillo empezó a fluir, mi sonrisa ladeada delató que en algo si iba a ceder, preparar esa fiesta de presentación, una en al que todos los presentes y la aristocracia rumana se dieran cuenta de que por fin había elegido “prometida”

Ordené a las doncellas que emprendieran los preparativos para dar la mejor fiesta de todos los tiempos.
Debían mandar a la imprenta las invitaciones, así como salir raudas con los mensajeros a caballo.
Todo debía estar dispuesto para la fiesta, solo quería complacer a Sun, después de todo lo que había pasado a mi lado era lo mínimo.
-Quiero te elijas el vestido mas llamativo, quiero dejar claro la suerte que tengo y lo acertada que es mi decisión -besé su mejilla con suavidad -complaceme -pedí.

Me alcé eligiendo del armario un buen traje.
-He de revisar algunos negocios, es l oque tiene estar en mi hogar, pero podrías acompañarme si lo deseas o por contra ir en busca de ese vestido y supervisar la fiesta que daré en un par de noches y será tu presentación oficial





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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Ene 23, 2018 11:39 am

Fue una verdadera sorpresa saber que la mujer que andaba tras el vampiro y que quería verlo muerto era, ni más ni menos, que la mismísima Cleopatra, una de las más conocidas reinas de Egipto de su época, una mujer porque la dos hombres habían luchado, capaz de hacer caer a sus pies al más grande los emperadores que hubo en aquel momento en el que ella estaba en su reinado, una mujer fuerte y poderosa que aun después de todos aquellos miles de años su nombre aún perduraba en la historia de lo famosa y conocida que fue. Saberlo no es que me alegrara en absoluto, más bien, me preocupaba un poco que se hubiera fijado de nuevo en el vampiro y ahora pretendiera matarlo despechada por algo que habían tenido en el pasado y que no había llegado quizás a lo que ella quería. Si ella no podía tenerlo no dejaría que nadie más lo tuviera, ella que había sido capaz de hacer caer a grandes hombres no había conseguido que el vampiro lo hiciera... debía de decir que Assur en nada tenía que ver con los hombres que una vez cedieron a sus pies y desde luego bien sabía lo que costaba que ese hombre cediera aunque fuera un poco, en ese sentido era algo que le costaba mucho y aún todavía ni me creía que se hubiera atrevido a pedirme matrimonio y lo hacía algo inverosímil, si apenas le había costado asumir la relación de pareja que teníamos mucho más el estar prometidos. A veces me daban ganas de preguntarle si de verdad quería seguir adelante, si de verdad era lo que quería... y no era por el hecho de que no llevara anillo, para mí era lo de menos, pero más bien me preocupaba porque conociéndolo como lo conocía y tras lo que me había costado que reconociera que teníamos una relación de pareja quizás había sido todo demasiado rápido. Entendía que el momento en que me lo pidió había sido un momento en el que yo, sinceramente, pensaba que no saldría viva de esa situación... entendía que me lo pidiera como si así quisiera darme un motivo por el cual luchar y poder seguir adelante, pero a veces me preguntaba si lo había hecho porque de verdad quería o porque mí no vida se estaba acabando en esos entonces.

Yo tenía muy claro lo que quería y no podía culparme de que tuviera ciertas dudas en ese sentido, le había preguntado si quería seguir adelante y me había dicho que sí pero incluso con eso no me había dado ni un anillo ni nada, algo que me hiciera pensar que de verdad quería seguir adelante. Tampoco yo había tocado mucho el tema porque me quería centrar más en disfrutar de ese viaje y de estar los dos juntos después de tanto tiempo, viaje en el que habíamos sufrido aquel pequeño percance en el que querían matarlo pero como ya le había dicho al vampiro no quería que me dejara al margen de eso, si algo teníamos que afrontarlo lo haríamos juntos, idearíamos la forma de poder solucionar el problema... pero no lo dejaría que lo hiciera él solo, había cruzado el maldito infierno literalmente para recuperarlo y no dejaría que una reina de Egipto, por mucho que se llamara Cleopatra, me lo arrebatara. Sus labios rozaban los míos mientras seguíamos tumbados en el suelo de la mazmorra con mi cuerpo recostado sobre el suyo, mis dedos recorrían su pecho y él no me decía nada sobre la vampira que quería matarlo, sabía que no quería meterme de por medio pero es que no iba a conseguirlo porque no iba a dejarlo, sabía que este viaje quería que nos relajáramos tras todo lo que habíamos vivido pero yo haría lo posible porque no me apartara. Sonreí de lado cuando vi esa sonrisa que se extendía por sus labios y me preguntaba era si lo que en verdad quería era dormir, reí entre dientes sintiendo su aliento en mis labios dejando un mordisco en mi inferior preguntándome si estaba segura. Ese hombre era insaciable y negué con la cabeza divertida sin apartar mis ojos de los suyos recorriendo ahora su cuello con mis dedos, en una caricia suave y lenta.


-¿Por qué lo dices, porque dormir está sobrevalorado para nosotros? –Pregunté mordiendo yo en esa ocasión su labio inferior tirando con mis dientes, sin dejar de mirarnos. Había sido bastante intenso lo que había pasado en aquella mazmorra, lo había disfrutado y había conocido un poco más ese lado oculto que tenía el vampiro, al final acabó levantándose y tirando de mí para subir hasta su habitación entre besos y caricias, nos dejamos llevar por esa salvaje pasión que sentíamos y esa vez la cama fue testigo de lo que pasó cuando nuestros cuerpos se encontraron. Lo dejé hacer a él sabiendo que quería que me olvidara de todo, que no me dio tregua alguna a siquiera pensar en algo más que su cuerpo y en sentirlo dentro saciando nuestros cuerpos, ardiendo de forma placentera. Acabamos tumbados en la cama tras aquel nuevo encuentro y para cuando el sol estaba en lo alto me recosté sobre su pecho envolviendo su torso con mi brazo sucumbiendo al sueño. Cuando abrí los ojos al caer de nuevo el sol y alzarse la luna el vampiro seguía bajo mi cuerpo rodeando mi cintura con su brazo, busqué sus labios hasta que abrió sus ojos, el castillo parecía cobrar vida a esas horas y sonreí tirando de su labio inferior, lo miré cuando me pidió que eligiera el vestido más llamativo de todos para la fiesta que quería dar, en mi presentación a la sociedad y enarqué una ceja por ello- ¿estás seguro de eso? ¿Además de la atención que voy a tener por presentarme esa noche, quieres que todas las miradas recaigan sobre mí? –Según él querían que viera la suerte que tenía y no pude negar con la cabeza mientras reía por sus palabras- entonces te complaceré si es lo que quieres –no iba a negarme a algo como aquello, si era lo que él quería y yo podía dárselo ¿qué problema había? Lo contemplé tumbada en la cama repasando su cuerpo viendo que se dirigía al armario para ponerse un traje y me mordí el labio acomodándome en la cama para mirarlo con una sonrisa ladeada, sabía que él tenía negocios allí que debía de atender y yo no quería inmiscuirme en ellos, quería buscar ese vestido que él quería pero algo me decía que no estaría tranquila si el vampiro iba solo, lo miré mientras se ponía el traje y acabé gateando por la cama acercándome a él quedando a su lado- me encargaré de elegir el vestido para la fiesta, uno que seguro te encantará, pero mi intuición me dice que no solo vas a revisar algunos negocios, ¿no es cierto? –Mis labios recorrieron su mandíbula subiendo a su oreja donde dejé un mordisco en el lugar- sé que te vales por ti mismo y que no necesitas a nadie pero prométeme, al menos, que no irás a buscar a esa mujer tú solo –cogí con mis dedos su mentón e hice que girara su rostro estando de rodillas yo sobre la cama quedando a su altura para que me mirara- prométemelo, Assur –conocía de sobra al vampiro y no quería que la buscara o fuera a por ella, mis labios rozaron los suyos- así me quedaré mucho más tranquila –mis ojos no se apartaron de los suyos esperando esa promesa que tenía que hacerme.




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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Assur Black el Jue Ene 25, 2018 5:13 am

Ladeé la sonrisa, aquella mujer no podía negar me conocía muy bien, como si fuera capaz de leer a través de mis dos aceros gateó por el lecho en mi búsqueda.
Sus labios suplicaron una acercamiento que llegó, atrapé su boca invadiendo con mi aliento el precipicio.
De frente nos miramos sin poner distancia, la corbata enredada entre sus dedos una picara sonrisa que lo decía todo, me había pillado.
Penetre en sus murallas, arrasé con su cordura y devoré sus labios con hambruna en un beso salvaje.

El demonio meditaba el modo de dar la vuelta a sus palabras ¿prométeme que no iras a buscar a esa mujer tu solo?
Ladeé la sonría, hecha la ley, hecha la trampa.
-Te lo prometo -susurré contra su boca deliciosa -aflojó su agarré y esta vez fueron mis dedos los que se enredaron fieros en los rizos de su nuca para de nuevo adentrarme entre sus labios, envolver como un tornado su lengua con la propia.
-un vestido que no deje indiferente a nadie -susurré antes de separarme de ella.

Bajé escaleras abajo, con una seña le pedí a mi mayordomo que me siguiera “no iras SOLO a buscarla” no, no iría solo.
Este me siguió cabizbajo, era muy consciente de que mis negocios no siempre eran cosa de vino y rosas, aunque en esta ocasión esperaba francamente que eso sucediera.
Cleopatra fue la última reina del antiguo Egipto, francamente esa mujer de excepcional belleza no asumía bien una negativa por parte de los hombres, deduzco que porque jamas la había tenido.
Era caprichosa, sádica y una gran aficionada a los venenos, así que...antes de que todo se complicara quería verla, advertirla pues algo me decía que si no lo hacia se prestataria en el baile donde Sun haría acto de presencia y de suceder el caos podría abrirse paso con fuerza.

Su mansión, vigilada como de costumbre por ghoulds y perros de la raza dóberman era un lugar infranqueable para todo aquel que no había sido invitado por la bella morena de exóticos rasgos, claro que yo no era cualquiera y bien sabia ella que si había dejado una Dalia negra en mi camino tarde o temprano acabaría apareciendo.
Me abrieron la puerta de inmediato, bien sabían que de no hacerlo la echaría abajo.

En el gran salón, en aquel diván, saboreando la lujuria de dos de sus esclavas bebía del muslo de una doncella de piel clara y dorados cabellos que caían en cascada sobre su espalda.
Alzó su rostro relamiéndose los labios, gotas carmesí en ellos manchaban su rojo carmín.
Se puso en pie como una pantera, un dorado vestido pegado a su piel canela y caminó hacia mi hasta quedar de frente, depredador contra depredador en un duelo de egos.
-Grata tu visita Assur, te esperaba.

Pasó la noche, hablamos, no de forma siempre sosegada, mis advertencias cayeron en saco roto y llegado el momento regresé a mi mansión para reencontrarme con Sun.
Ella estaba en mi cámara, su sonrisa se ensancho.
-¿ya tienes ese vestido? -pregunté ampliando la sonrisa cerrando la puerta a mis espaldas.












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Re: La Nuit Des Démons ~ Privado [+18]

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Feb 19, 2018 12:10 pm

Si algo sabía del vampiro que tenía frente a mí en esos momentos en los que se ponía aquel traje para partir esa noche era, sin duda alguna, que iba a visitar a Cleopatra aunque me lo negara hasta la saciedad. Assur era demasiado dado a llevar sus asuntos y sus negocios por su propia cuenta y yo no pensaba inmiscuirme en ellos... pero cuando se trataba del hecho de que querían arrebatármelo y tentar contra su vida la cosa cambiada de una forma drástica y radical. Desde que habíamos encontrado esa dalia negra en el carruaje sabía que una parte de sus pensamientos habían estado en esa mujer que conoció una vez y que le había mandado aquel mensaje, no leía su mente porque mayormente no quería hacerlo salvo que fuera realmente necesario y él me dejara hacerlo, pero lo conocía como para saber que pensaba encargarse de ese asunto él solo porque no quería inmiscuirme ni que fuera partícipe del problema que teníamos entre manos aun cuando yo le había dicho que lo solucionaríamos juntos. Él quería que pasáramos un tiempo tranquilo y agradable en Rumanía olvidando los meses catastróficos que habíamos llevado y estar un tiempo tranquilos, pero entendía que eso era algo complicado andando con un vampiro que llevaba seis milenios por el mundo y que seguramente se hubiera ganado enemistades y gente que quisiera arrancarle la cabeza, como pasaba con Cleopatra aunque por asuntos diferentes. Supe que iba a ir a verla aunque intentara ocultármelo, lo conocía demasiado bien como para no saber ese pequeño detalle que él pasaba por alto y que creía que yo no me había fijado cuando dijo que iba a ir a encargarse de unos asuntos, cierto que me había dicho que podía acompañarlo pero preferí no hacerlo y encargarme de preparar los arreglos y lo que faltara para esa fiesta que se había empeñado en realizar para presentarme a la sociedad vampírica. Me acerqué por la cama hasta quedar tras su espalda y me puse de rodillas para que girara tomando su corbata entre mis dedos acercándolo, pidiéndole que no fuera a verla él solo aunque sabía que se las apañaría como siempre hacía para hacer lo que quisiera, mis labios subieron por su mandíbula hasta llegar al lóbulo de su oreja donde dejé un pequeño mordisco esperando a que me prometiera que no iría a verla él solo, tomé su mentón entre mis dedos e hice que me mirara para que me lo prometiera.

Solo con la sonrisa de diablo que me lanzó supe que aunque me prometía que no iría a verlo solo, al final, acabaría por pasar a verla pese a que no estaba demasiado de acuerdo con esa idea pero ¿cómo hacerlo cambiar de opinión cuando sabía que tomada su decisión era inamovible? No quería pelearme con él estando allí así que al menos me prometió que no iría solo, algo que en parte me alivió un poco antes de que mis labios lo buscaran. Al separarme lo miré de forma fija y sonreí de lado cuando me recordó que buscara un vestido atrevido como poco, algo que me hizo reír entre dientes ante su insistencia para notar que sus dedos se enredaban en mis rizos oscuros y me acercaba a su boca para volver a besarme, adueñándose de cada resquicio de esta, buscando mi lengua convirtiendo aquel beso en uno bastante pasional donde dejé un mordisco en su labio dándolo por finalizado, contemplé como se alejaba y salía de la habitación dejándome allí sola. Me tumbé de nuevo en la cama y lamí mis labios aun conservando su sabor, acabé por levantarme y darme un baño antes de bajar para ver cómo iban los preparativos. Las invitaciones ya habían sido mandadas y todo lo que habían encargado para adornar el lugar lo habían traído y las sirvientas comenzaban a colocarlas en su lugar, por lo que era hora de ir a por el vestido que él había pedido. Llamé a una de las sirvientas, la que conocí nada más llegar y que habla también mi idioma, para pedirle que me acompañara así que no tardamos en montarnos al carruaje e ir hacia la ciudad a una tienda que conocía y que al parecer era frecuenta por la clase alta del lugar donde tras varias búsquedas di con el vestido perfecto, uno que al vampiro le gustaría porque era exactamente lo que él quería y que se amoldaba a mi cuerpo como si fuera un guante. Debía de hacerle un par de arreglos pero para el día siguiente estaría listo y en un par de días sería la fiesta así que había más que tiempo de sobra. Volvimos al castillo tras hallar el vestido perfecto para la ocasión y pedí al llegar que mandaran a la habitación una de las esclavas para alimentarme de ella, después de la pasada noche en que no lo hice estaba algo hambrienta. Justo cuando sentí que Assur volvía fue cuando acabé con la humana, lamí su cuello y le dije que podía marcharse, cuando salía de la habitación se encontró con el vampiro mientras yo permanecía sentada en la cama y lamía mis labios limpiándolos de la vitae de la joven, miré al vampiro que se adentraba en la habitación y asentí con la cabeza ante su pregunta.



-Lo cierto es que sí, tengo el vestido perfecto que pedías para la fiesta y que sin duda alguna te va a encantar –sonreí de lado mientras él restaba la distancia y yo quedaba sentada en la cama, con una pierna doblada sobre esta contemplándolo con mi pelo cayendo en rizos por uno de mis brazos- ¿y tú, has ido ya a verla? –Pregunté porque aunque no leyera su mente la del hombre que se había llevado era como un libro abierto, sus pensamientos eran tan altos que ni esfuerzo siquiera tenía que hacer para saber en qué estaba pensando. Enarqué una ceja mirando al vampiro- ¿eso es lo que entiendes por ir solo? Eres un tramposo –acabé haciendo un mohín mientras él se sentaba en la cama frente a mí ladeado en mi dirección, no sin antes quitarse la chaqueta y dejarla doblada perfectamente en el brazo del sillón que había- y dime, ¿has llegado a algo en claro con ella? ¿Qué es lo que quiere? Si eres tú se puede ir olvidando –mis dedos, enredados en los suyos, jugaban con ellos con mi vista fija en aquel lugar- Assur, ¿de verdad quieres hacerlo? –Pregunté alzando mis ojos a los suyos sacando esas dudas que se me habían pasado por la cabeza- me refiero a casarnos. Sé que cuando me lo propusiste era un momento bastante crítico y que mí no-vida pendía más que nunca de un hilo... sé que era una situación bastante complicada en la que todo pintaba muy oscuro y era más que probable que no saliera de esa ni la contara –me mordí el labio- lo hiciste para darme un último aliento y que aguantara pero... no sé, es tan raro –hice una pequeña pausa sin saber cómo explicarlo, era raro porque le había costado asumir que estábamos juntos y aquello era un paso demasiado grande y enorme como para no considerarlo y tenerlo en cuenta- no creas que es porque no quiera casarme porque no es así, es solo que... quiero que tú estés seguro y convencido de ello.




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