Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

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Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Faye el Mar Abr 03, 2018 1:50 pm

William les había pedido a Faye y a Roberts que se acercaran a las tabernas para reclutar piratas, pues un barco sin tripulación no podía zarpar y adentrarse en peligrosas aguas. La rubia no entendía muy bien lo que ella hacía allí, porque en su condición y rodeada de hombres ebrios que a penas vocalizaban, sería incapaz de comprender lo que le decían o preguntaban. Aún así, como había sido una petición de su amigo, se había vestido de manera decente, algo a lo que la instaba siempre el norteño desde que la sacara del burdel, y dirigido sus pasos a la más popular de las tabernas de París, donde había acordado reunirse con el moreno de cabellos rizados. La incomodaba un poco por cómo la miraba y ese modo excesivamente cortés de tratarla. ¿A caso no era un pirata? Resopló antes de entrar en el local, donde ya pudo ver al artillero sentado en la barra, no frente a ella, sino encima, bebiendo hidromiel, cantando y azuzando a los hombres para que se unieran a hacerle los coros. La cortesana alzó una de sus cejas antes de llevarse la zurda a cubrirse la cara en un intento por intentar no exasperar antes de tiempo. -Dios, dame paciencia…- Musitó, antes de aproximarse al hombre y con un gesto de cabeza, pedirle que bajara.

Este, en el momento en que la vio, de un salto se puso de pie frente a ella y con una amplia sonrisa le ofreció su propia jarra. -Bebe y acompáñanos. Son buenos hombres y algunos serán buenos piratas. Sonríe, preciosa.- La rubia le quitó la copa y le dio un largo trago, más por estar segura de necesitarlo para aguantarle un rato que porque le apeteciera beber algo. -¿Has reclutado ya a alguno?- Preguntó en uno de sus habituales susurros y el contrario negó, sin perder la expresión radiante de su rostro. -Te estaba esperando, no quería que te perdieras mi discurso.- Le guiñó el ojo a la chica y se giró, dirigiéndose a todos los presentes. -¿Queréis escuchar una historia? Tiene de todo lo que os gusta. Hay lucha, hay amor y sobre todo ¡mucho ron!- Los allí presentes gritaron, instándole a que empezara a narrar. Faye tomó asiento en un taburete, aún con la jarra entre sus dedos y la apoyó en el regazo, dispuesta a escuchar, o más bien leerle los labios, al pirata Roberts.

Cuando el moreno empezó a contar las virtudes y, también los defectos, de William, lo hizo con pasión y, al mismo tiempo, con cierta gracia. Faye no pudo evitar sentirse atraída por la historia, aunque ya la conocía, pero explicada de aquel modo, algo más distanciada y con ciertos toques añadidos de fantasía, bien podrían convertirla en un libro de aquellos que tanto se vendían en las librerías ricas.


Última edición por Faye el Mar Abr 10, 2018 11:38 am, editado 1 vez



ME:

Try me:


En el mar de las promesas:


Maybe someday...:



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Roberts el Jue Abr 05, 2018 6:37 am

El pirata llevaba ya un rato en la taberna, bebiendo con los presentes y entonando salomas al ritmo de una banda de música muy marchosa que se conocía todas las canciones del mar habidas y por haber, algo que incitó a Roberts a sentarse sobre la barra y alzar el tono de su cántico al que se sumaron los demás beodos del lugar. Y así fue como le encontró la rubia, aquella joven sorda que había ejercido como cortesana hasta que William Bones la había sacado del burdel tras finiquitar a la madame, una mujer retorcida que, lejos de proteger a sus iguales, las explotaba en su propio beneficio, sin preocuparse por el trato de los clientes hacia éstas, tratando a las prostitutas como si no fueran más que mera mercancía. El moreno sentía interés por Faye, porque no era lástima lo que le suscitaba, al contrario, pues para haber pasado por todo lo que lo había hecho, ella parecía inmune a mostrarse débil. Era una mujer fuerte, pero aún tenía que descubrirlo.

Se bajó de un salto de la barra y le ofreció su jarra para que mojara el gaznate. Mantuvieron una breve conversación y visto que ella no parecía muy dispuesta a hacer propaganda del Sleipnir y su capitán, él tomó el mando para tal acto. Se dirigió allí donde se encontraba la banda, cogiendo un taburete por el camino, que plantificó en medio. Se acercó a uno de los integrantes del grupo y le susurró algo al oído. Hablaron entre los músicos y pronto empezaron a entonar una melodía algo lenta, de fondo, poniendo ambiente a la narración de Roberts. -¿Os gustan las buenas historias, no es así? Pues os voy a contar una y lo mejor de todo, es que es cierta. Nada de rumores o leyendas, sino verdad pura y dura.- Hizo una breve pausa, pidiendo que le llevaran una jarra de hidromiel para que al ponerse a charlar no se le secara la garganta y tras darle un breve trago, empezó. -Escuchadme con atención, porque os voy a hablar de un hombre, un buen hombre, un soñador, un enamorado de la vida, un pirata de pies a cabeza.- Y de ese modo empezó a contar la vida que William le había narrado en varias noches de jarras y charlas amenas. Las aventuras de El Perro tenían mucho atractivo para aquellos que habían perdido toda esperanza, era una puerta a un nuevo mundo, a redescubrir su lado pirata. Les daba la oportunidad de retomar sus vidas, de enderezar los rumbos que ahogaban en alcohol a todas horas. Era echar un vistazo al pasado y recordarles por qué habían dedicado tantos años a surcar mares y buscar tesoros. Les estaba tendiendo una mano amiga, les daba un abrazo de compañero. -Es momento de regresar a la mar, muchachos. ¿Quién está conmigo?-



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por William B. Midgard el Dom Abr 08, 2018 12:37 pm



Drunken Sailor.











Varias horas antes…






L
a mañana comenzaba justo cuando los primeros rayos del sol asomaban por el horizonte azulado que conformaba el mar que golpeaba el puerto con serenidad, un buen día esperaba en el país, y de eso ya se había hecho eco alguien que venía de dormir en la calle, no por que no tuviera donde caerse muerto, si no por que simplemente le apetecía estar de putas y de alcohol hasta las cejas en la noche anterior. Noche en la que Corbin había decidido irse temprano a dormir al Sleipnir mientras William, su capitán, se montaba una juerga. La razón no la sabía el Perro pero presuponía que tenía que ver con Esthia, quien se había marchado nada mas tocaron tierra a buscar a Uryan. Desde entonces, a veces estaba algo raro el otro Hermano Lockwood, es decir: Mas de lo habitual, sobretodo en la noche.

Ese no era el caso de Midgard, despierto con los restos de una botella de ron en la izquierda a la cual le daba un par de duros tragos nada mas despertar. Poniéndose de pie y mirando el sol. Los trabajadores del puerto y los grumetes de los barcos ya empezaban a trabajar en sus quehaceres diarios incluso se podía escuchar los alegres gritos de algunos barcos de mercancías, incluso algunas salomas mientras descargaban algo pesado y así hacer más ameno el curro.

¡Salomas! Pensó Will en un instante y se levantó. Echó mano de su catalejo guardado en un pequeño zurrón hecho de cuero que llevaba desde que volvió de Noruega, eso junto a su nuevo sombrero de Capitán Pirata eran sus nuevas novias, pues no se separaba de ambos utensilios ni harto de vino. Echó la mirada a lo lejos, justo donde estaba estacionado el Sleipnir, gracias a Ysgramir Gunnarson y al nombre que se está haciendo el propio Pirata poco a poco, pudo sobornar en puerto para poderlo tener ahí sin peligro de llamar a la marina mercante ni autoridades de tierra.

Caminando durante casi 37 minutos, ya casi llegaba a su preciada Joya Marina, cantando alegremente una Saloma, de las mas famosas entre los piratas. -Put him in the bed with the captain's daughter, Put him in the bed with the captain's daughter, ¡¡Put him in the bed with the captain's daughter!! -¡¡Early in the morning!! -Contestaban algunos marinos trabajadores, que claramente no eran oriundos de Francia, que escuchaban al Perro cantar tan agradable canción, siguiéndole el juego. Se conocían y no se llevaban mal con el Perro, ¿Quien se llevaría mal con semejante bobalicón? Era algo difícil, además, nadie quería provocarle pues era de gatillo demasiado… fácil. -Way hay up she rises, Way hay up she rises.. ¡¡ Way hay up she rises!! -¡¡Early in the morning!!

Entró a la cubierta de su barco, acariciando la baranda de madera, de la mejor caoba posible, y todo gracias al grandullón. -Vaya… esta vez si que te has superado, Gunnarson. -Por unos momentos se puso serio, reflexionando para sí. -No olvido a la Rosa Verde.. llegaré al fondo del asunto y entonces verás que no hay nadie mejor para confiar que el Capitán Bones, amigo. Pero antes.. has de permitirme hacer algunas cosas que tengo pendientes. Devolver la audición a Faye, llenar de confianza a cierto Gauldur idiota y convencerle para que siga viviendo la vida tal y como él la desee.. y entre tanto, reencontrarme con una mujer a la que le debo todo cuanto soy hoy en día. No se si está viva.. pues la vi morir con mis propios ojos. ¿Pero acaso confiarías en un Perro que agacha las orejas ante algo así? -Eso ultimo le hizo sonreír, acariciando el barco, le hablaba como si hablase con Ysgramir Gunnarson en persona. Se dio la vuelta y fue directamente donde dormía Corbin Lockwood, abriendo la puerta. Le lanzó de inmediato una almohada que había por ahí. -Arriba, dormilón. Menuda fiesta te perdiste ayer.. me habría encantado tenerte cerca y pasarlo bien contigo, imagino que en otra ocasión. -Le miró de reojo, y entonces, ¡le lanzó otra almohada! -¡Como ésta! Vamos, deprisa. He quedado con la bonita Altair en el segundo muelle por la izquierda. Nos vamos a la Taberna “Tres puños por Oro”, tengo que presentarte a los demás integrantes de nuestra Tripulación. -Se sentó, esperando a que el grandullón respondiera, eso sí, con otra almohada en mano. ¡Por si acaso!.


Real, no descafeinado.

   

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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Corbin Lockwood el Dom Abr 08, 2018 7:04 pm

El capitán del Sleipneir entrase donde entrase levantaba el ambiente, era un payaso, buen conversador y un tanto derrochador, pero podía levantar a un muerto si se lo propusiera, las tabernas más hostiles o aburridas se volvían el alma de una fiesta con la que no contaban y su propia felicidad mundana le hacía divertirse.  No bebía prácticamente nunca a no ser que los recuerdos le asaltasen, pero en cuanto William estaba de buen ánimo mojar en caliente era el paso siguiente, como lo era cagar después de comer. La razón estaba más que clara, era escuchar la palabra burdel y el grandullón se volvía por donde había venido, lo mismo El Perro aun no se hubiera dado cuenta del detalle o sí pero no lograba discernir cuál era el motivo por el que rehuía los burdeles y Corbin tampoco estaba por iluminarle.

No le costó demasiado dormirse, mantenía su cuerpo ocupado durante el día para que al llegar el ocaso estuviera rendido y no tuviera ocasión de darle vueltas a la cabeza, a veces el ejercicio era excesivo, tanto como para que le diera igual el balanceo del barco, al que tanto le costó acostumbrarse al principio. No tenía prisa por levantarse o eso pensaba, el primer proyectil le golpeó en la cabeza en mitad de un sonoro ronquido, se sobresaltó al principio y levantó la cabeza apurado, con un ojo medio abierto y el otro totalmente cerrado, al ver a William, empezando a hablar sin contención, apartó la almohada a un lado y dejó caer la cabeza hacia atrás de nuevo.- William..-Se quejó, con un gruñido y cerró los ojos, no lo hizo a propósito pero estaba casi dormido cuando la segunda almohada le volvió a golpear. Bien, ya era imposible conciliar el sueño, no cuando tenía una mosca cojonera en el maldito camarote. Cuando William se ponía pesado..Era el Más pesado.

Empezó a desperezarse al reconocer el nombre.- ¿Altair?- El tercer golpe mullido le hizo bufar y apartar la tercera almohada a un lado, al parecer no se estaba espabilando con suficiente rapidez para el capitán, se incorporó con lentitud, como si una montaña se estuviera moviendo y le costase hacerlo después de eones de letargo. Colocó los pies descalzos en el suelo, sentado en el camastro y se frotó la cara. ¿De dónde sacaba el pirata tanta energía? Se puso en pie y empezó a vestirse, usó una palangana anclada a la mesita de noche, se frotó la cara con energía de nuevo, esta vez ayudado por el agua fría, se quitó las gotas de la barba y se puso las botas antes de caminar hacia la salida y quitarle la cuarta almohada al capitán de un tirón, lanzándola sobre la cama. ¿De dónde sacaba tanta puñetera almohada?

- ¿Qué hace Altair aquí? Y..Qué tripulación.- Miró a William confuso y hambriento..Muy hambriento, el desamor no le había reducido el estómago.- No sabía que ya tuvieras una que presentar.




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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por William B. Midgard el Lun Abr 09, 2018 6:20 am



La favorita del Capitán.







En el Sleipnir. 09:23 de la mañana.








Mientras Corbin repetía una y otra vez el nombre de la hermosa cambiante pájaro, como si se tratara de un Loro, William reflexionaba para sí mismo. “¿Será Gauldur otro cambiante pájaro? ¿Del tipo loro, quizá?” sonrió con dicho pensamiento y negó con la cabeza, aceptando que ese gigante no tenía remedio al igual que él mismo. Asintió no obstante ante la constante de Lockwood. -Así es, Altair. La misma que viste y que calza. Y ahora que lo pienso.. lo hace gracias a mi, la última vez me hizo gastar una pequeña fortuna en su maldita ropa. Pero como se hace de querer la jodía. -Mostró una sonrisa radiante, como era habitual en el comportamiento del pirata. -Enserio, Gauldur, créeme cuando te digo ésto. Jamás. Jamás. Jamás la lleves de compras. No si aprecias tu dinero. -Lo decía como si él mismo apreciara alguna pieza de oro… lo gastaba todo cuanto podía, cuando podía, cuando quería. -Te hará comprar la mitad de las tiendas de París.

Tras varios minutos, Will cayó en que era hora de desayunar para alegría del Segundo de a Bordo, aunque ésto último no lo sabía Corbin oficialmente, William imaginaba que se lo figuraba. Era simplemente hilar 1 + 1. Entraron al Camarote del Capitán, desprovisto de los lujos típicos de un camarote así puesto que el Perro pasaba de esas estupideces, incluso cedió dicho camarote a Esthia y Altair cuando estuvieron navegando con ellos por las gélidas y terroríficas aguas de Noruega. Mientras partía la carne se le heló la espalda. -Acabo de acordarme de cuando estuvimos cerca de las Skellig por equivocación y nos atacaron aquellas Pestas mientras tratábamos de navegar por las angostas aguas llenas de arrecifes e icebergs.. Casi no lo contamos. -Se puso serio por que aquél fue un tema muy serio, el barco que robaron para ir hacia allí, El Libertinaje, sufrió grandísimos daños en aquella travesía, pero con suerte y maña lograron llegar a París de nuevo.

Le cedió los dos trozos mas grandes al gigantón. -Ten, que tienes cara de comerte a Heimdall por los pies, amigo mío. -Las dos pequeñas velas en la mesa del capitán, a punto de ceder por estar demasiado acabadas, titilaban conforme llegaban a la base del platito que William usaba como soporte para éstas.

Después de algunos minutos de charla amenizada, para variar, ambos comieron y llenaron la panza. Salían del camarote, Will ya contaba con algunos marineros aguerridos que habían aceptado a morir por él, estaban en cubierta arreglando los mástiles y las redes, también las garfias. Estaban cantando, pero no una Saloma corriente, si no la favorita de su Capitán, un enamorado empedernido de las aguas de cierta bruja, sin saberlo él. Los ojos se le abrieron como platos y sonrió, agarrando de las manos a Corbin Lockwood, poniendo cara de subnormal y comenzando a entonar dicha canción. - I dreamed a dreaaaam, ...the other night. -Loooooowlaaaaands, ¡Loooowlands away me, John!. -My loooove she cameee, dressed all in white. -En ese momento miró el cuerpo de Gauldur y sonrió. Lo soltó y fue a uno de los palos del mastil, para agarrarse a él como un idiota, haciendo de todo esto un alegre teatro al que se le unían el resto de tripulación, poniendo la voz todos ellos, de enamorados. -Looowlaaands away. -I dreamed my loooooooooove, caaame in my sleep. -Looooowlands, loooowlands away me, John. -Volvió a la verticalidad y se acercó de forma rápida y brusca al grandullón. -¡Vamos Corbin! ¡Canta conmigo! ¡Esta te la sabes de sobra! ¡Hagamos un dúo para que el mundo tiemble con la actuación! -De la de veces que le había comentado el pesado, que ésta era su favorita, y ni él sabía bien por qué, aunque Corbin Lockwood, lo sabía demasiado bien. No era tonto en absoluto, y sabía a la perfección cada uno de los sentimientos del Capitán Bones, otra cosa es que no se lo dijera y le dejara soñar en su sueño de gran machote que no se enamora de nadie, excepto la Mar.


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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Corbin Lockwood el Lun Mayo 07, 2018 4:36 pm

No entendía qué hacía la cambiante allí, pero se alegraría de verla, parte de la modorra se le fue con la idea. Pensaba que iban a ir directamente a ver a la mujer, estuvo a punto de protestar hasta que vio la comida, se acercó a la mesa y esperó pacientemente las raciones, había pocas cosas que a Corbin le hicieran feliz, la comida era una de las pocas que podía tener al alcance casi siempre aunque no en las cantidades que le hubiera gustado, el grandullón tenía mucho fondo y pocas veces se sentía realmente saciado, pero en cuanto se llenó el buche estuvo totalmente espabilado y de buen ánimo, aunque eso solo se traducía a una ligera relajación de su rostro, estaba tranquilo y listo para partir.

Hasta que escuchó la canción que entonaban los marineros. Suspiró, pensar en música era pensar en Ave y eso nunca le traía nada bueno, la evidencia la llevaría el resto de su vida marcada en su cuerpo, el alcohol y la nostalgia era muy mala combinación. Cogió aire y esperó pacientemente, viendo cómo el capitán se unía, como iba siendo de esperar y luego intentaba hacerle cantar a él, no había caído esa breva todavía y dudaba mucho de que fuera a pasar. Ni era locuaz ni era cantarín ni bailarín ni bebedor ni follador tampoco, todo lo que le sobraba al capitán lo tenía él, incluyendo la santa paciencia. Volvió a suspirar poniendo los ojos y mirando hacia otro lado, haciendo como que le ignoraba, hasta que la dichosa cancioncilla se terminó, aunque sabía de sobra que ahora tendría las estrofas rondándole la cabeza como una mala decisión.

Apoyó la manaza sobre el hombro del Perro y le guió hacia la bandeja que les facilitaba la salida hacia el puerto, era lo máximo de hostilidad que podía hacer Corbin, dirigir el cuerpo de William hacia un lugar fructífero, pero ni siquiera le empujó, solo le puso frente al camino mientras él empezaba ya a bajar por la rampa hasta que sus pies descalzos probaron la madera del puerto.- Vamos, será mejor que lleguemos antes de que acumule compras que luego tengas que pagar…- Él tampoco apreciaba el dinero, aunque había estado ahorrando desde que se enroló en su primera embarcación, con la idea de acumular lo suficiente para comprarse un lugar tranquilo o un negocio, pero desde que ambos naufragaron tanto los ahorros como las ideas se fueron con viento fresco.- A no ser que encuentres cierto placer en pagar cosas a las damas.




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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por William B. Midgard el Miér Mayo 09, 2018 1:01 pm



Re-encuentro de Tres.







En el Muelle. 09:43 de la mañana.









-El placer siempre lo encuentro en las damas y en lo que hay entre las piernas de las damas. -Sonrió de forma elocuente, ajustándose el sombrero de capitán. -¿Que? No me mires así, no pienso en Altair de ese modo. Bueno.. no siempre. -Se rascó la barba. -Está bien. Suelo pensar bastante.. soy un hombre solitario, en algo tengo que ahogar mis penas, ¿no? Más allá de Alcohol y putas, digo. -Pues William no veía nada de malo en ver a Altair, su amiga, como lo que es. Una mujer, en toda regla. -En realidad no me importa pagarle las compras.. también te las pago a ti. ..Y a Faye. Y a Roberts, aunque aun no les conoces… un momento, ¿Cuando me he convertido en un pringado? -Se hizo el sorprendido y ofendido, pero la realidad era diferente. Poco le importaba lo que aparentase él mismo, por sus amigos daría su vida, y sabe que ellos la darían por él. Por su sueño, de lo contrario, no estarían en el mismo barco.

Mientras andaban, rebuscó en su zurrón algo que en el océano de alcohol de la madrugada olvidó, y es que Altair le dio la mitad del dinero, y con su otra mitad compró un Libro de los que tanto le gustan a Corbin, es decir, un regalo de los dos. La portada era de cuero del bueno, dorada y el titulo decía “Los misterios del Mar”. William le hizo entrega de ello. -Es.. un regalo de mi parte y de la de Altair.

Justo en aquél momento llegaban a Puerto, nunca mejor dicho. William sentía algo de corte, así que se escudó en seguir cantando y acelerar el paso para correr hacia el encuentro de su amiga Cambiante. -I set to sea as a country lad to make a dream come true.. -Siguió cantando durante el camino. Al llegar, no saludó a la pollita si no que se enganchó a su brazo derecho y comenzó a bailar con ella de forma tradicional. -¡Sigue la canción conmigo, Altair! ..no seas como Corbin. -Eso ultimo lo dijo bajito y sobreactuando, pues era obvio que estaba de broma. -Youuuuu can’t hold a Goooooood man dooooooooown…  -Incluso le daba vueltas a la chica y la hacía “volar” sobre sus manos, sin soltarla, por supuesto. Tan solo divirtiéndose, como dos buenos amigos.


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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Altair Boussole el Lun Mayo 14, 2018 2:08 pm

Si había algo que Altaír no pudiera resistir era la música. Adoraba cantar, lo que fuera, desde las maravillosas piezas que había interpretado hacía tiempo sobre las tablas de un teatro hasta las canciones de borrachos en las tabernas. Ésas, en concreto, le divertían bastante, a pesar de sus letras fuera de tono y su entonación jocosa. O su horrible desentonación si ya llegaban cuando el alcohol abundaba en las venas. Pero era música, al fin y al cabo.

Tardó muy poco en subirse a la mesa y echarse a cantar, su voz, más aguda y melódica que la de William, sobresalía sobre las de los varones que se atrevían a tararear los coros. Y de la madera de la mesa a los brazos del marinero sólo pasó una estrofa. Le gustaba cuando la levantaba con aquella facilidad, porque sentía en el estómago el mismo cosquilleo que al volar en la unica forma en la que no podía levantar el vuelo. Era lo malo del cuerpo humano, que no tenía alas. Y ella adoraba volar. Aunque también adoraba pasar tiempo con sus amigos y mezclarse con la gente.

-Vamos, Corbin, no seas soso. ¡Alguien tiene que rescatarme de las garras del temible pirata! -Con un gesto cómico, señalo a Will, que tenía de peligro para ella lo mismo que una mariposita del campo, porque le confiaría su propia vida a ese hombre. A pesar de que siempre la acababa arrastrando a las más locas aventuras. Era la gracia de su maravillosa amistad.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Roberts el Mar Jun 05, 2018 5:44 am

Tenía la atención de casi todos los presentes, sus ojos fijos en él, algunos más centrados que otros, pero era normal, se encontraban en una taberna y el alcohol no dejaba de circular. Las jarras se vaciaban a una velocidad pasmosa y se volvían a rellenar con la misma rapidez que los piratas engullían sus contenidos a manos de meseras pechugonas y robustas. Mas esas a Roberts le daban igual, tenía ya su objetivo fijado en la rubia, en aquella muchacha sorda y poco dada a la conversación, pero llena de vida y ganas de lucha. Tenía mucho potencial como mujer, el problema era que ella aún no lo sabía. Era una superviviente, como él, como William, pero a diferencia de ellos, no tenía la fuerza de la licantropía de su lado y había salido adelante de todos modos.

Se centró en seguir narrando su historia, porque cuanto más explicaba, más hombres se animaban a la idea de volver a la mar, de surcar nuevamente las crestas de sus embravecidas olas y de jugarse la vida en busca de un sueño, de un tesoro, del amor de una sirena. Se le daba bien, siempre había sido bueno con las palabras y muy empático, así que transmitía esa sensación de confianza que muchos necesitaban. Era fácil ver en él a un amigo, mas no a un capitán y por eso había renunciado al Serpentina en el pasado.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Corbin Lockwood el Miér Jun 06, 2018 3:06 pm

Corbin sonrió por sus tonterías siempre hablaba de más y mucho, pero callado era cando uno sabía que algo iba mal con el Capitán, era todo lo contrario a él, tal vez por eso le gustaba tanto el marinero, porque era un loco, un desquiciado, aventurero, valiente y divertido, mientras él era un soso insufrible y hubiera preferido un mar en calma o una cama que llamar propia, el destino y sus decisiones no habían sido propicios para el grandullón, que caminaba negando con la cabeza pero con alegría, pensando en ver a Altair. Puso los ojos en blanco.- ¿También con ella? ¿Hay una sola mujer en este mundo en la que no pienses?- Porque cualquiera diría que para él todas eran apetecibles, más feas menos feas, más gordas menos altas..Le daba igual, suponía que todas eran iguales en donde importaba.

De nuevo bufó, era un caso perdido y a punto estuvo de comentarle algo sobre una mujer capaz de hacerle sentar la maldita cabeza, cuando vio el libro. Levantó la vista hacia William, cortado, pero sabía que negarse a recibirlo iba a ser en vano, El Perro insistiría, él se negaría y después de media hora William conseguiría lo que quería, como siempre. Cogió el libro, leyendo el título y sin poderse quitar la sonrisa de idiota de la carna, enternecido. Miró al capitán y volvió a sonreír, no le dijo nada porque estaba realmente agradecido y conmocionado.- En realidad..Si lo piensas bien...Todo lo paga Gunnarson.- Dijo, para proporcionarle algo de alivio.

Al ver a los dos saltando y dando vueltas sonrió divertido, levantó una mano, negándose nuevamente a participar pero se alegraba de que ellos pudieran compartir algo tan simple como el afán por la música, no se ofendió y se acercó a ellos pegándole con el libro a William en un brazo para que dejase de menear a la cambiante por todo el muelle.- Soy un soso, no lo puedo evitar.- Se acercó a Altair y la abrazó, fue un abrazo breve pero sincero, Corbin odiaba el contacto directo con el resto del planeta, eso cualquiera que le conociera un poco lo sabía, pero con sus más allegados no  le importaba tener algún detalle de esos, aunque en aquellos instantes tanto Corbin como William debían oler a cuerno quemado.- Te veo bien.- Apreció el grandullón, sonriendo de nuevo.- ¿Sabes por qué demonios estamos aquí? O es otro de los misterios del famoso pirata William El Perro. Me ha dicho que es para presentarnos al resto de tripulación pero a estas alturas no me creo nada.




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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Altair Boussole el Jue Jun 28, 2018 12:12 am

Se encogió de hombros.
-Yo hace tiempo que dejé de intentar averiguar qué pasa por su cabeza –señaló a William con el dedo, hablando hacia Corbin como si fuera un secreto, pero lo bastante alto para asegurarse de que era oida por el lobo-. A veces dudo que pase algo más que agua con sal, pero oye, si me colma de caprichos, no seré yo la que se queje. Y tú deberías hacer lo mismo. ¡Disfruta! Por cierto… ¿Dónde se ha ido la cosita ésa de ojos azules que encontraste?
Se refería a Esthia, quien había abandonado el grupo apenas tocaron tierra. Había coincidido con él pocos días, pero tenía que reconocer que era un encanto, muy divertido y adorable. Y lo había visto extrañamente pendiente de Corbin, siempre mirándole. Pero no con intenciones extrañas, sino con una profunda e infantil curiosidad.
Y esa curiosidad se le había contagiado a Altaír. No conocía mucho de Corbin, porque era un hombre hermético, pero deseaba saber más, ir tirando poco a poco del hilo y deshacer la madeja. Aunque le costara tiempo.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por William B. Midgard el Dom Jul 01, 2018 4:15 pm



Oro, fama, Poder.



Ay... El oro, la fama, el poder...
Todo lo tuvo aquel hombre que en su día se autoproclamó el ¡Rey de los piratas!
mas sus últimas palabras no fueron muy afortunadas...
"¿Mi tesoro? ¡Lo dejé todo allí, buscadlo si queréis, ojalá se le atragante al rufián que lo encuentre!"










En el Muelle. 10:23 de la mañana.



William iba delante desde hacía ya un tiempo pues tenía que guiar al perezoso de Gauldur y a una chica que era puro nervio, lo cual le recordaba a algo o a alguien pero no recordaba a quién o qué exactamente. ¿Que la ve bien? ¡Pues claro que la veía bien, joder! ¿Desde cuando la pajarita no estaba buena? Estaba para mojar pan y repetir una y otra vez. De hecho, ya lo había intentado alguna vez, pero solo se quedó en algún beso inocente sin más, no se sabe si por ella, por el o por ambos, quizá William temía hacerle daño, pues no estaba enamorado de ella y quizá ella si era de las chicas que solo se acuestan con el hombre o la mujer de la que se enamoran, y a fin de cuentas, ¿Quien era él para robar eso? A una cualquiera, quizá, a ella desde luego no. Por mucho que le atrajera o le gustase, antes de nada era su amiga. Una muy buena amiga. Por la que daría su vida con gusto.

Escuchó con soslayo la conversación que llevaban entre manos la pollita y el grandullón sonriendo de vez en cuando. -En mi cabeza solo hay percebes. ¿O era en mis brazos? -Bromeó, pues cuando conocieron a la chica, ésta se rió de que ambos fueran llenos de Percebes y William se fuera comiendo uno. Lo primero que tocó la cambiante fueron los brazos del Capitán pirata y éste hizo una alusión en forma de broma comparando metafóricamente sus músculos con las rocas en las que se escondían aquellos manjares. Desde entonces, era una broma recurrente y el Perro hace como que le molesta cuando en realidad, es todo lo contrario. -Esthia se marchó hará una luna, si no recuerdo mal. Justo cuando yo me fui de bar en bar me acompañó a un par, hablamos durante horas, de mujeres y hombres, y me habló de pasteles. No lo entendí bien, pero oye, me divertí. Incluso hicimos un Dueto, ya sabes Altari -Pues a veces la llamaba así adrede -Lo que a mi me gusta cantar, si encima me das cuerda..






******









En el momento justo cuando Roberts hablaba en la taberna..



-Escuchadme con atención, porque os voy a hablar de un hombre, un buen hombre, un soñador, un enamorado de la vida, un pirata de pies a cabeza.- Entonaba la voz de Roberts. La puerta se abrió. -Que busca a alguien que yació en vida para salvar la de él. De quien si no hablamos que una Mujer, ¿Quien si no, pondría el mundo del hombre de patas a pies? -Entonó esta vez el propio William, quien con la mirada ensombrecida y un tono sincero pero sombrío, puso su pierna sobre una mesa cercana, donde dos grumetes difrutaban de la historia. Mostró su bota y el cuchillo que en ésta guardaba. Sonrió, mostrando su muela de plata. -Esta muela la perdí en nuestro combate contra el Krakken. Nada de rumores ni leyendas si no la verdad pura y dura. -Guiñó el ojo a Roberts. -Un Krakken con forma humana y con ojos de Vampiro. Con alas tan grandes como la noche y una máscara partida en la cara. Un jorobado, un imperfecto, un Cyborg. De él nada ni nadie sabe, a excepción de su símbolo la Rosa y las fauces. Cuando su cañón metió en mi boca, volándome los dientes, pude apreciar su voz susurrando su nombre a medio decir: El Virtuoso, sin mentiras ni fingir.

Volvió a la verticalidad acercándose a la barra junto a Faye a la cual, le agarró bien el culo y morreó los labios hasta morderlos y tirar de ellos. -Ron. -Inquirió. Se puso bien su sombrero de Capitán y volvió a mirar a las mesas. -Me dejó con vida admitiendo que el combate que dimos, era digno de su función y lleno de dramatismo. Y aquí me hallo, justo de atracar de otro de mis viajes donde conocí a alguien con Sangre de Gigantes. El Mismísimo Gauldur, a quien la cruel madre Mar quiso arrebatarme de mis propias manos. -Las mostró, estaban llenas de heridas de aquél desafortunado accidente. -Y ese que veis ahi, Gauldur, al igual que quien entre en mi tripulación, es y será un hombre de verdad. Nada de pantomimas ni de parecer, si no ¡De verdad! Como la letra de una canción. Canción que hablará de mi. De él. ¡De todos vosotros, mis muchachos! No me importa quien lo haga por la fama. No me importa quien lo haga por dinero o por las mujeres. Tan solo me importa una sola cosa: Lealtad. ¿Y bien? ¿Quien está dispuesto a derramar su sangre por su capitán? -Tendió la mano mirando a Altair, sonriéndole. -¿Te apetece cantar, mi pequeña Altair?


Real, no descafeinado.

   

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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Roberts el Lun Jul 02, 2018 6:43 am

Mientras aún narraba las desventuras del pirata William Bones, pudo ver como el mismo entraba por la puerta de la taberna, acompañado de un grandulló y de una joven muchacha de cabello moreno. El Perro quedó escuchando las historias de Roberts tras saludar a Faye de un modo en que ya quisiera el pobre artillero, pero las cosas no habían salido bien para él, porque la rubia había rechazado sus avances desde el primer momento, asegurando que no podría jamás corresponder a sus sentimientos. La joven aseguraba ser incapaz de enamorarse, pero el pirata dudaba que aquello fuera verdad. No que ella le mintiera, sino que se encerraba en una especie de cascarón para protegerse a sí misma y con él se aislaba del amor.

Pronto el capitán tomó las riendas del relato y dando paso a s propio espectáculo, se puso a contar la historia sobre cómo perdió la famosa muela. Los presentes en el local giraron sobre sus sillas para atender al nuevo narrador. Roberts era más poético hablando, pero William tenía el porte que se necesitaba. Observó con detenimiento la escena, los borrachos alzando las jarras, gritando, gruñendo y escupiendo. Estaban animados, se notaba.

El artillero se retiró silenciosamente hacia la barra, tomando asiento junto a la antigua cortesana. -Hay que reconocer que este William es un pirata con estilo.- Comentó con una ladina sonrisa, apoyando su torso sobre el antebrazo izquierdo, mientras miraba de soslayo a la rubia. -¿Te apetece otra copa?- Preguntó al ver que la jarra que sostenía entre sus dedos, estaba ya vacía. Podía no tener posibilidades como el hombre con el que compartiera su vida, pero podían ser amigos.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Faye el Miér Jul 25, 2018 5:52 am

Roberts se divertía narrando las desventuras del capitán Bones y los presentes, vaciaban incesantemente sus jarras, clamando por más alcohol y más historias. Fue entonces cuando el mismísimo William, el Perro, hizo aparición en la taberna y, tal y como hiciera rato antes el artillero, se ganó la atención de los piratas ebrios del local. Los dos eran muy buenos con las palabras, y también dos bobalicones de armas tomar. Pero ese era su mayor encanto, a decir verdad. 

La rubia correspondió al beso de su amigo, dándole un azote en el trasero cuando, tras pedirle una jarra de ron al mesero, se retiró a ser él mismo el que contara sus propias leyendas. Nadie mejor que el protagonista para narrar sus vivencias, añadiendo detalles que únicamente él conocía. Enseguida se acercó el moreno con aquella sonrisa que se gastaba. De no ser por las pintas que tenía, le tacharían más bien de galante caballero que de pirata por el modo en que se movía y hablaba. -William es especial.- Aseguró, observándole durante un par de segundos, antes de fijar sus orbes color miel en los azules del artillero que la miraba con ojos brillantes. -Me apetece un whisky.- Accedió a aquella invitación. Normalmente no lo hubiese hecho, porque sabía que aquel hombre se hacía ilusiones con el más mínimo gesto por su parte. Pero de vez en cuando le daba un dedo, porque sus atenciones la hacían sentirse bien aunque lo negara. Nunca nadie la había tratado como lo hacía él, ni siquiera Valiont. Y aunque fuera incapaz de corresponder a sus sentimientos, tampoco quería perderle de vista para siempre. No sabía cuál podía ser su reacción si cruzaba la línea, aunque solía ser muy clara en su rechazo de tipo amoroso. Pero veía posible que, una vez se le pasara aquel extraño enamoramiento que parecía tener por ella, podrían ser buenos amigos. Eran camaradas, compañeros pirata. Debían poder confiar los unos en los otros, pues ambos estaban bajo el mando del mismo capitán y pronto, pasarían mucho tiempo juntos en alta mar sin escapatoria el uno del otro. El barco era grande, pero no lo suficiente como para esconderse si las cosas terminaban mal. Intentaría ser prudente.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Roberts el Miér Ago 01, 2018 6:47 am

El pirata rodó los ojos al escuchar el comentario de la rubia y se apresuró a dejar claro que él tampoco era uno más del montón. -Yo también soy especial, ¿no crees?- Faye rio al oír aquello, posando una mano en el hombro del artillero, antes de decirle que se tomaría un whisky. -Dos whiskies, entonces.- Le pidió al camarero, pero sin dejar de mirar a la muchacha a los ojos. -¿A caso conoces tú a muchos piratas como yo?- La ex cortesana negó ante la pregunta, asegurando que no tendría lógica que hubiera más lobos de agua con portes de galantes caballeros porque perderían su fama de malos y nadie les temería en los siete mares.

Les sirvieron las dos jarras de alcohol y Roberts entregó la suya a la rubia. -Por nosotros. Por los compañeros de travesía. Por las aventuras. Por el peligro. Por la diversión.- Brindó, alzando su copa y guiñó un ojo a su nueva amiga, porque aunque le rechazara con sus gestos, sabía que se llevarían bien en el fondo. La había socorrido junto a William y el artillero sabía que eso Faye no lo olvidaría. Le tenía estima y estaba agradecida. Pero era por ese lado suyo, que tanto distaba de la prostituta que había sido, que la obligaba a ser sincera y frenar los avances del insistente pirata para que no se hiciera ideas equivocadas. Roberts lo comprendía, pero no perdía la esperanza. Le dio un trago largo a su jarra, desviando la mirada hacia el resto de camaradas.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Altair Boussole el Jue Ago 23, 2018 8:32 am

La pajarita aceptó la mano del pirata de buen grado. Se habían hecho buenos amigos en todos aquellos añor. Tan distintos, pero tan bien avenidos. Ambos sabían bromear, reírse el uno del otro y cuidarse entre sí. Después de todo, cuando uno está solo, los amigos se convierten en familia.

-¿Qué clase de pregunta es ésa, Will? ¡¡¿Cómo no va a apetecerme cantar?!!!

Como si fuese una petición expresa, comenzó a cantar. A pesar de que la melodía no era especialmente movida ni festiva, siempre conseguía atraer la atención de sus compañeros de mesa. Y algunos de mesas ajenas.

-Pero no haces más que pedirme que cante con la promesa de llevarme a vivir una gran aventura y aquí me tienes, alegrándote los oídos para nada -se quejó haciendo un mohín infantil-. No me quieres nadita, Will. Lo que tienes que hacer es dejarte de historias pasadas de tus incontables glorias -¿había un poquito de sarcasmo? Sí, un pelín, pero de buen talante- y salir a mar abierto de una vez. Quiero volar, quiero surcar las olas, quiero cantar y descubrir tesoros. ¡¡No puedo volver atrás!!




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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Corbin Lockwood el Dom Sep 23, 2018 7:03 pm

Al enorme rubio se le escapó una media sonrisa al escuchar a la mujer, agua y sal, a estas alturas era lo único que tenían todos en la cabeza y en las venas, él se sentía muy incómodo en tierra, al menos durante el primer día, el mareo se le pasaba con las horas, pero la sensación de haber salido de las nubes para meterse en tierra fangosa no se le quitaba, se preguntó si la primera vez que se enroló en un barco se sintió de la misma manera, era un poco extraño. William decía que era nostalgia por el mar, él suponía que el motivo era mucho más visceral y físico, pero nunca le contradijo. - Ha vuelto a casa.- Contestó a la cambiante.- O eso espero..Si mi herm..Si..-Aun tenía cierta duda de cómo debería llamar a Uryan, hermano era una palabra demasiado grande. William era su hermano, no Uryan.- Si a quien buscaba no es tan tonto como creo, entonces estará bien.- Suspiró, porque lo poco que conocía a su hermano no le gustaba, estaba muy mal de la cabeza, era agresivo y sangriento..no quería eso para alguien como Esthia, en lo que estuvieron juntos se preguntó cómo alguien tan dulce y bueno como él, podría estar con alguien como Uryan, pero una vez más, no dijo nada, porque tenía por costumbre no meterse en la vida de los demás.- Prometí escribirle..Por si quieres que añada algo más de tinta por ti.

Cuando entraron a la taberna se quedó atrás en silencio, pretendía echar un ojo a su libro en cuanto pudiera pero reconocía la actitud del capitán y negó con la cabeza dejando la lectura para otro momento porque..Le gustaban las historias de los piratas, no todos tenían esa labia pero la mayoría compartían el pico de oro y el alma de cuenta cuentos. Como nunca en su vida le había contado uno, se sentía atraído por ellos. Inmerso en las palabras del capitán no se dio cuenta de que hacía referencia a él mismo y se encontró con unos cuantos pares de ojos clavados en él, no hizo ningún gesto porque ya estaba de brazos cruzados pero nunca fue devoto del protagonismo.

Todavía no sabía muy bien para qué estaban allí, para reclutar gente, suponía por cómo la gente respondió primero a las historias, a la puesta en escena, que de pronto cambió para atender al canto de la mujer, que tenía cierta intuición para elegir la canción idónea para cada momento. Los dos hacían muy buen equipo, pero en vez de atender a las sensaciones más mundanas, Corbin prefirió fijarse en el hombre que había estado hablando sobre el Capitán justo cuando entraron. No lo conocía, ni a la rubia que le acompañaba y que se había comido la boca del perro tan tranquilamente. Las escenas así no le sobresaltaban, con su pasado era imposible, pero a veces se preguntaba qué mujer sería capaz de decirle que no al idiota de William.

Sentía más curiosidad por ellos que por el reclutamiento en sí, así que caminó despacio esquivando a la gente hasta colocarse al lado del hombre y de la mujer.- ¿Amigos del Perro?- Dijo, algo alto, por encima de los vítores de la gente cuando Altair acabó de cantar y empezaban a acercarse los interesados en unirse a la tripulación al Capitán de la misma.- Soy..-Se lo pensó, porque al final nadie le llamaba por su nombre, ni por el que le pusieron en el primer puerto que atracó.- Gauldr. El de la sangre de gigantes.- Y sonrió de medio lado señalando a William disimuladamente con la cabeza, le gustaba esa parte de William de hacer de alguien como él una especie de co-protagonista, de hacer de cualquiera por bajo y triste que fuera su pasado, alguien especial, de hacer a un hombre corriente y moliente, un hijo de los gigantes.




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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por William B. Midgard el Lun Sep 24, 2018 4:26 am



La hermandad de la Costa.









La taberna, 12:38 del mediodía.






Pudo observar el rostro de Roberts, si no fuese por que le conoce.. y sabe que, perfectamente es un Beta, se le podría ir de las manos por su amor incondicional hacia su mejor amiga; Faye. Admiró cada facción de la rubia, como sonreía, como usaba su mirada para decir a quien estuviese dispuesto a llegar a tanto, todo con ello. Will no pudo más que sonreír sin par, una y otra vez más, a la vez que escuchaba la canción de su buena amiga, aquella cambiante. Aquél cántico que tanto le gustaba le hizo sumirse en sus pensamientos.. durante sendos minutos. Pues le recordó una de sus promesas a la rubia ex-ramera. Se miró las manos, y luego a las de ella. Al final.. no fue él el único en mancharse con sangre de la Madamme, ella también participó y dio el golpe final.. Se notaba todo el odio y resentimiento arraigado y coleccionado a lo largo, ancho y tendido de los años…

Aquella promesa de devolverle la voz, de devolverle un sueño por el que vivir, por el que recorrer las aventuras que están por venir. ¿Cómo iba a cumplir eso? ¿Quizá se había ido de boca, mas de la cuenta? Ella no era una cualquiera, pues se había convertido en algo más. Es como si ahora promete a Corbin, que va a encontrar a la mujer o el hombre de su vida, con quien compartir más que una respiración acelerada en la nuca o en el pecho en algún camarote del capitán, con quien hacer una familia y dejar toda esta locura atrás. Estaría.. Estaría mintiéndole a su hermano. No. Eso no pasaría. Clavó la jarra de cerveza en la madera y despertó de sí mismo observando nuevamente a la rubia ahora pirata. Sonrió. -No. Claro que no. Te vamos a devolver la voz, cueste lo que cueste, aunque tengamos que ir al fin del mundo. ¿No es así, Bruja? -Dijo, esta vez, observando al cielo y para sí mismo, como hacía otras muchas veces cuando hacía una locura de promesa, como si alguien le estuviese mirando y velase por él desde allá arriba. El final de la canción de la pollita, le despertó del todo.

De ese modo, pudo ver como el Gigantón se movía, algo raro en él cuando era tan tímido, pero giró su silla para verle a la cara, para sonreírle, para alzar la jarra en su nombre. -¡La sangre de Bor corre por ti, Gauldr! -”Corbin.. pequeño canalla” Dijo para si mismo, sonriendo. Bebió de la rubia y la dejó en la barra, poniéndose de pie, sin quitar protagonismo al gigante. Todos gritaban el nombre de Gauldr y de Will al unísono. -¡¡La hermandad de la Costa!! -Vociferaron a la vez, cosa que le dijo a Will lo que vino a buscar: Mas hombres para el barco. A esos ya se los había ganado, así que ahora tocaba a la segunda cosa por la que se habían reunido. Miró a Faye, Roberts asintió y dejó el Whisky a un lado. Acarició con estima el hombro de Corbin Lockwood y luego miró a la pollita. -Vamos, Altair. Tengo algo que decir en compañía vuestra, pidamos una Ronda que pagará Gauldr. -Dijo, lo último en broma y guiñándole el ojo. Se sentó, esperando a los demás.


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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Faye el Sáb Sep 29, 2018 6:35 am

Brindó con Roberts, negando antes de llevarse la jarra a los labios. Ya conocía a ese pirata y tenía que andarse con cuidado, porque era un soñador empedernido, aún más que William incluso, porque sólo un tonto se enamoraría de una prostituta que se negaba a abrirle las piernas. Sin embargo, tampoco deseaba hacerle daño, porque era un buen tipo, demasiado de hecho, y se había hecho amigo del capitán en poco tiempo. Claro que los dos eran unos charlatanes y bobalicones de cuidado, seguramente se veían como compañeros de penurias y de las tonterías esas románticas que se traían entre manos.

Vio acercarse a aquel grandullón que había entrado con su amigo y le dedicó una breve pero amable sonrisa. Le leyó los labios cuando preguntó y asintió mientras le daba otro trago a la jarra. Se pasó la lengua por el labio superior antes de responder en un tono bajo de voz, algo que hacía siempre desde que aquel cliente borracho le diera tal paliza que la dejara sorda del todo. De eso hacía ya más de dos años. -Sí, somos amigos de William, yo soy Faye y éste es Roberts.- Le dio un codazo al artillero en el pecho y éste se dobló, exagerando el golpe, porque no le había dado fuerte la rubia en realidad. La ex-cortesana no escuchó al Perro divagando, sino hubiese rodado los ojos por llamarle de nuevo muda, cuando su problema era que no podía oír y no hablar. Pero el pirata iba siempre a su aire, montándose sus propias fantasías. Era incorregible de todas todas.

En cuanto leyó decir lo de la sangre de gigantes, las dos cejas de la chica se arquearon. Conocía las fantasías que narraba su amigo el capitán y, ciertamente, el hombre que tenía ahora en frente era muy alto y de espaldas anchas, pero dudaba que fuera más que un hombre de cierto tallaje. Tal vez fuera un licántropo, como el Perro, aunque una envergadura grande no significaba nada, porque Roberts también era hombre lobo y era de estatura de lo más normal. Entonces lo notó, el suelo temblando, un efecto de los gritos y golpes que todos los de la taberna provocaban. Se giró, viendo acercarse a William y sonrió al ver que traía a la otra chica con él, seguramente para presentársela también. -Un placer, Gauldr. ¿Quieres tomar algo?- Preguntó, al tiempo en que le hacía un gesto a la mesera para que se acercara a atender al nuevo cliente que había en la barra. Pronto serían tres, mejor ir adelantando que el pirata de la trenza solía ser bastante impaciente.



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

Mensaje por Altair Boussole el Dom Nov 04, 2018 5:14 am

Allí todos parecían conocerse demasiado bien y ella no era más que un frágil gorrión en un nido de buitres. Por mucho que fuera una rapaz en su piel animal, no estaba curtida en los siete mares como parecían estarlo aquellas personas.
Saludó con una sonrisa y aceptó una jarra, para romper el hielo, aunque prefería mantenerse en un discreto segundo plano, dejándoles hablar de sus cosas y participando escuetamente en la conversación con alguna palabra suelta.
En esa mesa se cocía algo y Altaír no tenía ni idea de qué era, así que no iba a meter la mano en el fuego antes de tiempo. Conocía a Will lo suficiente como para saber que podía arrastrarla a la más loca de las aventuras o al peor de los problemas. Normalmente a ambos a la vez.

Sólo pareció tomar vida cuando la música se convirtió en una melodía que conocía. Comenzó a tararear suavemente, pero finalmente su voz escapó de su pecho.

“Veinte presas hemos hecho,
a despecho del inglés.
Y han rendido sus pendones
cien naciones a mis pies.”



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Re: Tales from the tavern // Privado - Roberts, William, Corbin y Altair

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