Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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The Vampire's League [Privado] +21

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Mensaje por Aglaia el Miér Mayo 02, 2018 10:48 am

Dios mata indiscriminadamente y nosotras también.
Porque ninguna criatura de Dios es como nosotras,
ninguna se parece tanto a Él, como nosotras.

Hay un aire diferente en la noche. Las presas están dispersándose por varios lugares. El movimiento humano tiende a ser sospechoso. Algo acontece, de tamaño descomunal. A su nariz llegan olores de incienso. No entiende qué pasó en el día, no puede saberlo puesto que en esos instantes en que el Dios Apolo gobierna el firmamento, ella debe estar confinada. El dios del sol odia a los vampiros. Se ensaña con ellos al simple roce. Los convierte en cenizas con la violencia que puede albergar en su divinidad. Los muerde una sola vez gangrenando su cuerpo con esa sola acción. Los destruye. Un rasgo propio del dios es su piromanía, así entonces, los torna en cenizas.

Las Keres se dispersan por la ciudad, sabedoras de lo que acontece. Las sombras van y vienen haciendo que Aglaia se mueva con más cuidado si cabe. Todos sus sentidos están alerta. La vestimenta que hace de traje de batalla de la espartana luce en todo su esplendor. El manto rojo se sacude por el viento como un anuncio de la sangre que puede correr en caso de molestarla.

Las espadas gemelas reposan en sus fundas. La daga en su botín derecho. Esta vez ha salido sin el arco y las flechas para no ser tan llamativa. Como si el manto no fuera un grito escandaloso ya de por sí. Las calles desiertas, no sabe de la orden dada en la ciudad para que todos se metan a sus casas. Hay muy pocas fuentes de alimentación y las que puede ver, están descartadas por su código de ética. Avanza por la ciudad hasta que escucha algo que le llama la atención. Escuadrones que apestan a incienso se acercan con celeridad. Por instinto, la espartana decide que la urbe es más peligrosa que el bosque. Por instinto, empieza a dirigir sus pasos hacia el descampado. Sin saber lo que se le avecina.

En paso rápido, llega hasta el camino desprotegido que da al profundo bosque, los árboles están serenos, los animales pasean y corretean con tranquilidad. La luna está a mitad de su ciclo, no habrá hombres lobo. Sus pies siguen avanzando hasta que oye un raro sonido, se detiene, agudiza el oído, puede oler a alguien más - ¿Quién anda ahí? - eleva la voz antes de que la primer flecha caiga. Por instinto, corre en dirección al centro del ecosistema.



...


MILO - INQUISIDOR CONDENADO - VAMPIRO - 1589 AÑOS REALES - 48 APARENTES - APODO: "BASTARDO"

- ¿Y tú por qué haces este trabajo? ¿Qué esperas obtener de él?
- No lo sé. Puede que conocerme mejor.
- ¿Y qué has conseguido hasta ahora?
- Pesadillas.

Diez años han pasado desde que el trío de inquisidores condenados fuera reunido para darles la santa misión de cazar a tres mujerzuelas, tres vampiresas con poderes inconmensurables que aterran a los hombres. Los tres inquisidores deben ser sus rastreadores, cazadores, torturadores y asesinos. En ese orden. Milo fue elegido por el expediente grueso que justifica su estancia en la Inquisición. No hay demonio que pueda escaparse de sus artes. Es un vampiro cuya experiencia le hace ser uno de los elegidos al primer pensamiento. Seco, oscuro, violento, sanguinario e inmiscericorde, son los adjetivos que pueden definirle.

Las huestes del mal lo llaman "Bastardo" porque ha renegado de su origen oscuro para dar a la Inquisición sendas victorias contra los demonios. Se ha levantado desde la podredumbre de una transformación para cazar a los vampiros hasta encontrar a su creador y una vez exterminado este último, fue tanta su penitencia, que sigue estando a las órdenes de la Iglesia, señora y madre de toda beatitud y justicia. "Dura es la ley, pero es la ley" enuncia con cada muerte, con cada sobrenatural atrapado y torturado para encontrar a los demás que le rodean. Es entonces, un ángel enviado por Dios cuyo pecado fue el ser tocado en su inocencia por un demonio, transformado pues en una hueste del infierno, su primer acto misericordioso fue integrarse a las filas de los soldados de la Inquisición y quizá por eso, es que su grandeza es hablada con orgullo entre la primera Facción.

Esta noche, está apostado en el extremo occidental del bosque con un grupo nutrido de inquisidores a quien ordenó cambiar de ropas, bañarse, untarse perfumes diferentes para que las vampiresas no puedan siquiera detectar el santo olor al incienso que tanto los caracteriza. Armados hasta los dientes, esperan pacientes a que las tropas que avanzan por la ciudad, obliguen a las enviadas del infierno a acudir a este coto de cacería. Durante el día, desde que el sol apareció, los grupos de Inquisidores recorrieron la ciudad para hacer de ésta un fuerte poniendo un toque de queda una hora antes del crepúsculo. Si alguien sale, es muerto a tiros. Tras quince minutos de la hora pactada, hubo más de veinte muertos acusados de ayudar a los enemigos de Dios por lo que las personas, aterradas, ya no salen de sus hogares entendiendo que poner un pie afuera es una sentencia de muerte.

Así, ellas no podrán obtener alimento. Vendrán hambrientas, sus cuerpos no durarán tanto los embates del combate. Milo juguetea con un palillo en los labios esperando impaciente en tanto su más preciada carga, Lucille, una madera pesada rematada con alambre de púas hechos de plata misma. La cazadora negra de cuero le cubre el tórax, los pantalones negros completan el conjunto con las botas pesadas con punta de casquillos argentos. Las patadas con ello son violentas y si abre la piel, dejará una marca más difícil de sanar. En sus manos tiene unos guantaletes con puntas del mismo material que los casquillos. Avanza de un lado a otro mirando con intensidad el bosque en total oscuridad. - Orlando, vuelves a abrir la boca con comentarios innecesarios y ya te daré una lección a tu tamaño - susurra por lo bajo señalando con el arma a uno de sus subordinados que cierra el pico. Mejor, así podrán escuchar si se acercan.



Última edición por Aglaia el Jue Mayo 24, 2018 4:24 am, editado 2 veces





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Miér Mayo 02, 2018 2:51 pm

"No puedo dar cuentas
a quien no creo"





LA vampiresa había cazado, como hacía cada noche al despertarse, la presa en cuestión no fue matada, solo lo suficiente para dar un par de trago, dejarlo aturdido y abandonado, no es que recargase del todo sus fuerzas pero era mejor que nada, se relamía los resquicios de sangre, tenía ganas de sacar a lucir sus habilidades de combate, París podía mostrar la cara más tediosa para la vikinga, que como siempre lucía esos vestidos victorianos que se había traido de su instancía en inglaterra, vestidos negros, porosos y con elegantes corsé, que este escondía un secreto que no se captaba a simple vista, en ellos usando la firmeza que estos provocaba guardaba su espada haciendo que a simple vista pareciese un adorno del traje que la hacía andar sumamente recta, como la señorita que se suponia que era, aunque esta noche quedaba todo aquello disimulado, ya la joven llevaba una recatada tunica aterciopelada por encima, con la capucha puesta dejando caer sus blanquecinos cabellos, la muchacha era llamativa por rozar lo albino, continuaba el camino en dirección hacía el bosque, por alguna razón aquella noche se le antojaba enrarecida, y empezaba a sentirse acosada por una sombra que no veía.


Siendo empujada hacia el bosque, mientras sus ojos celestes eran cambiados por el color rubí que indicaban claramente la alteración de la platina vikinga, que dejaba atrás las Parisinas calles, se giraba despues de haber escuchado unos pasos y bufaba inquieta,  notaban que la seguían y para colmo ella no podía ver quien lo hacía, esperaba que el bosque diera la suficiente intimidad para poder planear un ataque o al menos una defensa, donde desatar su poder, olía a jabón, y demas olores que se mezclaban y seguramente se encontraria entre gente de altas esferas, los aromas que percibían confundían de sobre manera a la joven noruega, que miraba hacía atras.
Entonces cuando su nerviosismo la hizo atacarse lo suficiente para emitir un bufido sobrenatural y avanzar a velocidad sobrenatural por el bosque con toda la intención de perderlo, se estaba alejando mucho de las parisina ciudad, quizá todo estó no había sido tan buena idea como en principio la pudo parecer, eso la hizo frustrarse aun más, pues a pesar de tener algo mas de mil años aun no manejaba nada sus emociones, era como vivir una eterna adolescencia, pero eso solo lo sabían los más ayegados a ella.


La joven miraba los arboles y se giraba rabiosa mirando hacía su espalda. -Puedo olerte maldita sea.- Gruñó dando sobrenaturales bufidos antes de seguir por el bosque, antes de salir a toda prisa en dirección contraria intentando poner más distancia, cuando al parecer chocó contra alguien, haciendo que la joven cayera al suelo, sacudió la cabeza y observó la femenina figura con la que se había chocado, mientras se ponía en pie, volvió a girarse algo de aqui no iba bien.



----
Septimus - Inquisidor condenado.- Licántropo. -35 años aparentes - 60 años reales- Apodo: "El desollador"





Tiempo atras el inquisidor había abrazado su lado animal, de una familia de inquisidores él siguió ese mismo camino, siendo un pasional en la caza a todo tipo de sobrenaturales, sin discriminar, todo ser de esa naturaleza era un renglon torcido que había que erradicar de esta tierra, solo unos pocos iluminados sabían anteponerse su oscura maldición a la voluntad de dios, más cuando se encontraba él años atras entre las filas para ser siervo y arma de Dios, en privado le hicieron una oferta que le hizo temblar.
En aquella mazmorra oscura, donde solían interrogar a los sobrenaturales le habían llevado, y le habían ofrecido lo siguiente, esa misma noche era luna llena, y pensaron por el potencial del joven que un mordisco haría que pudiera explotar su habilidad sobrenatural, siendo un soldado de dios más eficaz, le ofrecierón convertirse en licántropo y ser más efectivo rastreando y cazando a otros sobrenaturales.


Los señores no mintieron, más fuerza, más veloz, más temible, serían las palabras que identificarían a Septimus, que con el paso del tiempo fue desarrollando unas facetas muy crueles, le encantaba desollar vivos a otros lobos, su pasión por el dolor ajeno se había incrementado, ratreaba como nadie y no había victima que se le resintiera, había arrancado colmillos a vampiros, había desollado a otros licántropos, había roto huesos a cambiantes, habia desfigurado a brujos, y se había comido a infieles.  Todo eso decía que le acercaba más a dios, o asi lo creía él.
Desde hacía unos años había sido obligado a trabajar en equipo junto a otros dos inquisidores, al principio de mala gana pero con el tiempo empezó a ver que se completaban los tres, haciendo temblar a todo aquel que fuera enemigo del señor.
Se pasaba lentamente la lengua por los labios, buscando con la vista a sus dos compañeros, había hecho una notable persecución a una del trio de vampiresas, estaba ansiosos por morder esas tersas y tiernas pieles palidas, frias, la idea le emocionaba bastante.


Se acercó con sus ambar encendidos y olió al vampiro que ya estaba en el lugar acordado. -Milo...- Dijo con una profunda voz, que era como un susurro potente, mientras se apoyaba en un arbol cruzado los brazos a la espera del tercero en discordia ocupara el puesto acordado pues aun no lo olía, mientras sonreía de medio lado con malicia, pues había conseguido conducir como era el plan, a la vampiresa asignada al bosque, esperaba que sus dos compañeros hubieran hecho lo mismo y estar a punto de una muy fructifera caza, pues eso era lo que se la ponía realmente dura. El solo pensar en esa caza, en los gritos de las vampiresas le despertaba más de un instinto.




♫♪ En el ataud de una canción ♫♪:


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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Jue Mayo 03, 2018 6:44 am

"Here we are, don't turn away now,
we are the warriors"




Desde que había regresado de Rumanía y todo lo acontecido allí con el revuelo causado se podría decir que las cosas estaban un tanto más tranquilas, al menos en lo que se refería al vampiro y a mí porque sabía que era probable que los enemigos volvieran a salir de nuevo en cualquier momento para atacarnos. Así que varios días tras descansar del largo viaje me apetecía hacer algo más que quedarme en la mansión esa noche sin hacer nada. Sabía que al vampiro no le gustaría que saliera sin alguien que pudiera velar por mi seguridad pero necesitaba salir de aquel encierro, me apetecía de nuevo salir a cazar una presa, sentir el miedo y el pavor que desprendían cuando sabían que algo pasaba y que estaban siendo acechados. Necesitaba la emoción y la adrenalina que solo una caza te aportaba, por lo que no lo pensé demasiado ya que el vampiro estaba fuera atendiendo algunos asuntos y así en tanto me distraería de mis propios pensamientos.

La luna esa noche no estaba en todo su esplendor por lo que no habrían licántropos, sin embargo conseguir la presa de un humano era una tarea sencilla necesitaba algo de adrenalina, algo que no fuera tan sencillo como camelar a un humano. Sabía que los cazadores solían patrullar los bosques y las afueras de la ciudad por lo que vestida con unos pantalones de cuero negro, unas botas y un corsé rojo y negro bajo un abrigo largo salí hacia el bosque con la intención de encontrar algún cazador. Cuando llegué a la linde del bosque me di cuenta de que algo extraño había en el lugar, un ambiente extraño que no había sentido y que por una parte me incitaba a adentrarme en el interior. La ciudad había estado más solitaria que de costumbre y supuse que los cazadores estaban haciendo su labor, pocos humanos habían a esas horas de la noche y el bosque era el lugar perfecto donde encontrar una presa.

Mientras me adentraba en su interior sí noté corazones latiendo en un lugar en concreto y, ante el hambre y algo de diversión, me dirigí hacia el lugar como atraída por el canto de una sirena escuchando el rítmico bombeo de los corazones. Sin armas, más que las propias armas de un vampiro, me fui adentrando pensando en la forma de lanzarme contra los humanos –que esperaban fueran cazadores- para empezar con el baile de sangre aquella noche y lograr alimentarme. Mientras más me acercaba un olor, entre todos los demás, pareció destacar y mi nariz se arrugó por ello porque conocía aquel olor: un lobo. ¿Un lobo solitario en una noche normal rodeado de cazadores? Eso no me lo perdía para nada del mundo, aunque algo me alertó de que no estaba sola.



-Vaya, así que parece que los cazadores han decidido jugar... está bien, juguemos
–dije aunque notaba algo extraño y diferente en el ambiente, algo que no sabía qué era.




************

Sephirot - Inquisidor Condenado - Hechicero - 34 años - Apodo: "Dark  Madness"


"Ya que no somos profundos,
seamos oscuros"




Por fin después de diez largos años podríamos finalmente dar caza a las tres vampiras que habíamos estado siguiendo y que la Inquisición quería que apresáramos. Apenas contaba con veinticuatro años cuando nos reunieron a los tres para darnos la información, yo un Inquisidor que había subido peldaños por mis misiones, por la crueldad con la que trataba a las presas, por la oscuridad que anidaba en mi interior. Por fin tras unos últimos informes podríamos dar el gran paso y atrapar a esas tres herejes cuyo destino final sería la muerte, pero antes debían de pasar por un largo proceso de dolor que no acabaría con ellas, pero sí las agotarían hasta el extremo. El plan estaba urdido a la perfección sin dejar cabo suelto, unas trampas llevarían a las tres incautas hasta el bosque donde, preparados estratégicamente, las cercaríamos sin que ellas lo supieran. Sabíamos que eran peligrosas, sabíamos que eran letales... pero la victoria sería de nuestra parte por muchos años que tuvieran, por muy valientes que fueran acabarían en nuestras manos. Y yo casi podía saborearlo, había soñado con aquel momento de atrapar a la inmortal y sabía que la satisfacción no sería tan intensa como cuando las atrapáramos, por mis dedos sentía el correr de mi energía ansioso por empezar aquella caza que nos había llevado su tiempo, pero que ahora remataríamos de una forma gloriosa.

Puestos estratégicamente en el bosque y preparados con soldados de la Inquisición los tres comandábamos aquella captura, Milo ya estaría en su posición con su querido bate y Septimus esperaría junto a sus hombres en los otros lados del bosque, a mí me tocaba la inmoral más centenaria y ya le tenía preparados unos cuantos trucos para conducirla a mi posición. Siempre iba con el típico traje que utilizaba, y la capucha daba cierto tono sombrío a mi rostro. Joder, temblaba de placer de solo pensar en jugar con ella hasta ponerle las manos encima y atraparla para lanzarla a su propia muerte, una de la cual me había pedido el derecho de concedérsela cuando llegara el momento. Mis hombres dan el aviso que se acerca y puedo sentir su aura a lo lejos, sonrío de pura maldad cuando sé lo que le tengo preparado; alzo mis manos y con unas palabras creo una ilusión de la cual ella no sabrá lo que está pasando. El bosque se desdibuja frente a ella y nos enmascara a todos, camuflo los olores de los hombres y le hago creer que alguien se acerca a ella, una sombra que no distinguirá bien pero que olerá a humano, olerá a sangre y la atraerá como una polilla a las llamas.

Solo cuando sé que ha picado el anzuelo y se mueve dirijo la ilusión hacia donde quiero que la vampira llegue, mis hombres camuflados en su olor y apostados en lugares estratégicos del terreno ya la esperan preparados y listos para atacar. Sé de lo que es capaz, porque las hemos estudiado e investigado bien, sé que va a librarse y a luchar contra mis hombres pero esa no es sino otra de las trampas porque, ¿cómo saber cuáles son reales y cuáles no lo son? La Ilusión es una de mis especialidades, potenciada y mejorada con los años soy capaz de incluso noquear la mente de una vampira de tantos años y confundirla, ese es mi objetivo. Sonrío de lado y una risa corta y fría escapa de mis labios; que comience el juego. Cuando menos se lo espera una de las ilusiones de un cazador la ataca, ella por sus reflejos lo esquiva y devuelve el ataque pero el hombre se desvanece antes de que pueda siquiera rozarlo. Dos más aparecen de nuevo para atacarla y ella no es capaz de saber qué ocurre, vuelven a desvanecerse solo para que dos más aparezcan pero esa vez uno de ellos es real, y el ataque no había hecho más que empezar. Pensaba jugar con la vampira hasta que cayera en mi trampa y se doblegara ante mí.




Mi querido demonio:
Gracias Niro:
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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Jue Mayo 03, 2018 8:30 am

"Your faith is what makes you weak".

El bosque se torna extraño, todos los sentidos de la vampiresa se desbocan. El arquero ha quedado atrás, está en un claro sin saber qué está aconteciendo, las espadas gemelas brillan por la venia de la diosa Artemisa al ser desenfundadas. La posición defensa-ataque tan característica de los espartanos aparece en el sitio. Ares se remueve en el Olimpo mirándolo todo con sus ojos divinos sabiendo que este malnacido tiene mucha ventaja sobre su hija. Las Keres esperan impacientes, viajando de un lado a otro. El primer ataque aparece a su diestra, mortales que se creen dioses, les falta mucho para superarla. Esquiva dando el primer golpe de la espada contra la cabeza más antes de que siquiera el filo roce uno solo de sus cabellos, la figura se desvanece en el aire para la sorpresa de la espartana que abre los ojos mostrando su incredulidad.

¿Qué está pasando? Aspira profundo, no encuentra nada, sus ojos no pueden ver más que los siguientes dos enemigos que se abalanzan en su contra. Derecha e izquierda, los golpes son dirigidos y vuelve a suceder lo mismo. Su mente se activa pensando con rapidez qué clase de enemigo está combatiendo. ¿Un vampiro con el poder de la confusión? Otros dos más vienen al ataque. Esta vez la espartana se planta en el suelo esperando el ataque. Parrea el primer envío y se desvanece. Empieza a entender la mecánica. Evita el del siguiente enemigo cuando ambas espadas se golpean una contra otra. Éste es real. Sonríe con maldad y ríe, RÍE a carcajadas. Su velocidad hace gala en el instante en que le toma del cuello colocándose a sus espaldas para hincar los dientes en la yugular para alimentarse. Si va a estar perdiendo vitae entre ilusiones, más le vale estar llena.

Lo deja caer al piso, con los labios ensangrentados con gotas que resbalan hacia su barbilla, se pone de nuevo a la defensiva tras dejar seco al que sí era real - ¡Sigamos jugando, ilota! ¿Es todo lo que tienes? - su apéndice bucal recoge el resto de la sangre alrededor de su boca hasta dejarla limpia. La capa ondea en el aire, esta pelea es digna de verse, esta batalla es digna de una muerte hermosa. Algo que quizá ese cazador en el que parecía el Peloponeso no tenga el placer de darle. Está feliz, su algarabía es grande tras estos sucesos. En el cielo, el dios Eolo está llevando las nubes hacia el lugar para dejar que el padre de los diose, Zeus, desate una tormenta digna de los dioses para demostrarle al mortal que no se debe meter con su hija. Los rayos se observan a la distancia, los truenos anuncian la guerra. El combate apenas empieza.



...


MILO - PODERES: FORTALEZA - INFRINGIR DOLOR POR MEDIO DE LA MENTE - CLARIVIDENCIA

"Miren cómo avanzan los gusanos en la tierra,
sintiéndose grandes ante los ojos de Dios,
más sólo son eso: gusanos".

La cabeza se mueve de derecha a izquierda, como si el oído quisiera tocar el hombro. Los músculos chasquean. La espalda se torna firme, su cuerpo se tensa esperando su momento. La vampiresa ha entrado al coto. Es tal el dominio de sus poderes, que puede enviar una imagen de lo que sus ojos ven a Sephirot para denotar el éxito de este preludio de muerte y después, a Septimus. Clarividencia, al contrario de lo que las reglas establecen, puede ser usada en ambos sentidos, permitiendo enviar las imágenes a otros en tanto no se salga el receptor de un rango de dos kilómetros. Si puede ver a través de los objetos ¿Qué impide que pueda enviar dichas imágenes a otros? Artes oscuras aprendidas de otros vampiros con los que convivió en la Santa Sede, Condenados como él, con saberes más antiguos que el propio tiempo. - Que el Arcángel Miguel, con su espada flamígera nos dé la fuerza para ejecutar esta santa obra - reza en tanto asiente al primer grupo que suelta a las presas.

Diez humanos corren una vez quitadas las amarras hacia lo profundo del bosque. En sus venas han insertado polvo de plata y agua bendita. Parte del plan para debilitar a esta vampiresa que bajo su apariencia inocente, sólo oculta al lobo sanguinario y letal. La crueldad ha llegado a oídos del Santo, muy Santo Oficio. Milo espera con ansiedad hasta que la primera fémina choca con la vampiresa. No necesita ver los ojos de la humana para saber que está aterrada. Herejes que pagarán con sangre sus pecados son usados para esta buena obra del Señor. En cuanto la vampiresa beba del primero, tendrá que sobrevivir a la plata y al agua bendita en su organismo. Alza la mano a sus arqueros para que, con cruel precisión, lancen sus flechas a la maldecida por Dios, su Señor y Amo.

Varias caen contra el cuerpo de la vampiresa, tiene una presa enfrente, la trampa está tendida. - Bebe engendro de Satán, bebe y ten en tu hereje actuar tu castigo y penitencia - susurra mirando con frialdad. Están vivas porque no han encontrado enemigos a su tamaño. Están pisando todavía la tierra porque no se han topado con ellos tres. La Inquisición es sabia en sus actuares reuniendo a tres entes tan diferentes, que por una misión como ésta, son capaces de coordinarse y planificar con efectividad. Son entonces, los tres Condenados, un enemigo al tamaño de tales víboras del averno. Los que les harán ver que no son tan grandes como creían. Que no son tan inmortales como gritaban. Las tres trampas están dispuestas. Los ejecutores son brillantes y serán los que al final, obtengan la victoria.





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Vie Mayo 04, 2018 10:38 am

"Luna ven, muestrame tu cara
ven a mi, muerta estoy de sed"



La cosa se estaba poniendo ciertamente extraña, aqui había demasiadas cosas que no cuadraban, se mordía el labio inferior, y volvió a concentrarse en la aterrada mujer con la que se había chocado, la joven ladeó la cabeza frunciendo el ceño, ¿Que hacía una mujer sola aquí? Arikel se mostró sumamente desconcertada mientras la chica retrocedía notablemente, estaba aterrada. - ¿Que te da miedo?.- Dijo de primeras, estrañada, ahora mismo no mostraba su vampirismo ahora mismo la chica solo vería una adolescente bien vestida, gruñe y se girá cuando oye el rezumbar de las flechas cortar el aire, cazadores posiblemente, no huele a incienso, la peli platina gruñe y se mueve rapidamente interirizandose más en las profundidades del bosque buscando alejarse de los cazadores para buscar como encontrar una estrategia con la que resolver este maldito entuerto.


Más no todo se tiñe de camino de rosas, las cosas se tuercen, malditas son las flechas que rompen la palida piel de la vampiresa alcanzandola, la rubia platina maldice en su lengua natal frenandose para sacarse las flechas que se clavaron en la piel, de haber sido mortal posiblemente habría acabado en las ultimas, un rugido nace desde él interior de su garganta dejando ver su lado sobrenatural de manera mucho más palpable, las flechas caem al suelo mientras la joven buscar recuperarse, es entonces cuando el siguiente objetivo a cazar pasa corriendo, otro hombre aterrado. -¿Que hacen aqui?- Preguntó en voz alta cuando vio a un hombre aterrado correr, la vampiresa bufó y sonrió de medio lado mientras empezó a percibir la presencia de dos vampiresas más, la chica frunció el ceño.


Siguió al mortal con la mirada antes de moverse de forma sobrenatural cazandole en plena carrera clavando los colmillos en el cuello de este sin cuidado ninguno, dos tragos cuantiosos por ansiedad y vió el error, tosió asqueada al notar la plata, agarró del cuello al hombre partiendoselo, se tambaleó mientras tosía y buscaba como ocultarse para tratar de pillar desprevenido al cazador que había hecho tan cruel trampa, vomitó un poco de la sangre ingerida. -¿Que mierda es esto...? voy a matar al hijo de la gran puta que ha planeado esto.- Él lenguaje de la vikinga era soez, y sus impulsos adolescente hacía que marcara de vez en cuando esa rebeldia propia de la edad. Siguió adelante, olía a las vampiresas, quizá sería prudente encontrarlas, en el peor de los casos ellas estaban en las mismas, en el mismo lio que había metido a la noruega de lleno, escupió algo más de sangre y se toco la tripa, se sentía mal.


Septimus - Poderes: Aullido- Visión compartida y visión remota -Rastreo.


Se ponía rectó acomodandose su abrigo, mientras olfateaba a las presas, sonrió por la visión que compartía el vampiro dejando bien como poco a poco los cervatillos se iban poniendo en posición, los humanos ya corrían para atraer a las presas, esas concubinas del diablo querían sangre y la iban a tener de herejes usados como carnada, el enorme licántropo se arrodilló y empezó a rezar, como lo hacía cada vez que iba a formar una caza peligrosa, rogando a Dios exito en su azaña por erradicar a los herejes, impuros y demás, llevaba mas de treinta años en un exito impecable en eso, Dios le quería, era el perro de Dios, su voluntad se interponía a todo, solo a cambio pedir juguetear con la presa, como un perro juega con su hueso que cazó, besó su crucifijo que le quemó los labios, pero solo era una pequeña penitencia disupesto con gusto a sufrir.


Usaba armas de plata, razón por la que siempre llevaba ropa que le cubriese todo el cuerpo, disfrutaba de ver a los sobrenaturales gritar al sentir el roce de tal metal tan adverso para ellos. Se pasó la lengua por sus ahora enrojecidos labios por la quemazón, pero no era algo importante, asi que sin problemas. Había estudiado a la vampiresa a cazar, se mordió el labio en solo pensar en ese hermoso cabello negro, esa figura delicada, malditas concubinas...son deliciosas, entonces hechó a correr de sobrenatual manera, dando aullidos humanos, solo con intención de empezar a poner nerviosa a su presa : Sunshine Denveraux...


Corría de veloz y sobrenatural forma por el bosque, ocultandose dejando escuchar su licano jadeo para poner nerviosa a la susodicha, se movía de tremenda forma, nunca a la vista, el eco del ahora silencioso bosque hacía que sus jadeos licanos se confundiese con los de los lobos, dando una imagen de que pudiera haber varios licanos o él encontrarse en cualquier parte del bosque. Ya soñaba con morder esa palida carne, como rogaría por que no la arrebatara los colmillos, incluso permitirse algun que otro acto impuro...el era un impura al servicio de dios, su pago era ese, más que el dinero, más que cualquier cosa, era un autentico lobo veterano en la caza de sobrenaturales, entonces se hizo, el primer disparo con balas de plata con intención de dar en el arbol a centimetros de la cabeza de la morena vampiresa antes de volver a moverse con una ladina sonrisa en los labios.




♫♪ En el ataud de una canción ♫♪:


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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Sáb Mayo 05, 2018 10:41 am

"Pray to your god, open your heart
Whatever you do don't be afraid of the dark
Cover your eyes, the devil's inside"




Podría ser que hubiera tenido suerte al decidir salir esa noche de cacería, en el bosque siempre se encontraban presas interesantes y ahora que sabía que podría haber una buena pelea entre cazadores y un licántropo ¿cómo iba a perdérmelo? Disfrutaría viendo al lobo intentando huir de los cazadores mientras estos le perseguían sin que pudiera transformarse porque no era noche de luna llena. Sonreí de lado de forma un tanto ladina notando los olores que había en el bosque, parecía que esa noche iba a ser bastante movidita y que podría disfrutar del espectáculo. Si los cazadores querían guerra por esa noche, ¿quién era yo para negárselo? Me divertiría cazándolos y matándolos para luego beber de su sangre, es lo que andaban buscando al parecer cuando se enfrentaban a un sobrenatural. Lo que no me esperé es que varios aullidos sonaran con claridad en el bosque, como si fuera una manada de lobos rondando por los alrededores. Comencé a moverme por el bosque escuchando los aullidos de fondo, parecía que venían de todas direcciones como si estuviera siendo rodeadas por ellos pero, ¿qué podían hacer simples lobos contra una vampira? Si fueran listos sabrían quién era el depredador más fuerte y no se atreverían a intentar convertirme en su presa.

Conocía el ruido que hacía el bosque por la noche y podía escuchar los jadeos de los lobos que parecían acercarse en mi dirección, el rastro de los humanos que había captado parecía estar algo más cerca pero sin embargo no se movían a mi posición. Fruncí el ceño cuando los aullidos sonaban más y más fuerte, más y más cerca de donde me encontraba. Podía oler el aroma del licántropo que estaba por el lugar pero sin embargo no podía ubicarlo, hasta que finalmente fue cuando escuché el sonido de un disparo y como, a unos centímetros de donde me encontraba, la bala daba en el árbol que tenía a mi lado haciendo que mirara el agujero para oler la plata en la bala, algo que me hizo gruñir porque ese lobo estaba buscando su muerte si pretendía dispararme con balas de plata, se las haría tragar una a una en cuanto lo encontrara antes de descuartizarlo... no tenía la luna a su favor para cabrearme esa noche.


-Hijo de puta –dije gruñendo cerrando los ojos unos segundos, el tiempo suficiente para encontrar de nuevo  el sonido de las pisadas del lobo que, moviéndose por el bosque, parecía jugar al despiste conmigo aunque al final acabaría siendo él mi presa y no los cazadores, una lástima que su sangre fuera tóxica para mi cuerpo. Sin pensarlo demasiado, con ganas de atraparlo, emprendí carrera siguiendo la estela que el lobo había dejado tras de sí con la única intención de matarlo. Al fin y al cabo era un lobo, con luna llena o sin ella, y sería yo quien le disparara las balas hasta incrustarle una yo misma en su propio corazón. Aunque mis instintos me decían, en todo momento, que había algo más que se me estaba escapando y que todo no podía ser tan fácil como aparentaba, sin embargo el odio ancestral que tenía por los licántropos salía a flote y me hacía perseguirlo sin pensar en nada más que en atraparlo y darle muerte.




************

Sephirot - Poderes: - Ilusión - Atmokinesis - Posesión





"Say goodbye, as we dance with the devil tonight
Don't you dare look at him in the eye
As we dance with the devil tonight"



Sabía que la vampira al final acabaría por averiguar lo que estaría pasando pero, todo lo que estaba haciendo, no era más que la breve introducción sobre lo que ocurriría más adelante. Apenas estaba empezando a jugar con su mente para guiarla por donde yo quería que fuese, no por nada había estudiado a la vampira que tenía frente a mí, sabía sus movimientos, la forma en la que podría actuar ya que no me gustaba dejar nada fuera de mi control. Espartana, luchadora hasta el final... eso haría que fuera su propia perdición y lo que acabaría por hacerla caer en mi trampa, porque sabía que mataría a todo aquel que mandara contra ella y eso es precisamente lo que quería que pensara: que las cosas iban por cómo ella creía que podía suceder. Mandarle aquel hombre no había sido más que la parte de mi plan, calculado de forma estratégica como si fuera una partida de ajedrez perfecta en la que cada pieza estaba medida con sus movimientos, cada uno era una pieza y yo sería el que daría jaque mate a aquella “reina”. Su risa, que sonó en la distancia, por haberle mandado a aquel hombre era algo que esperaba de ella y que me hizo sonreír de lado, ¿acaso no creía que todo estaba hecho por un motivo? Cada movimiento calculado, y aquello apenas había empezado.

Porque jugar con la mente de la vampira podía ser muy divertido, con los años había aprendido a transformar todo el entorno –incluido los sentidos como el olfato y el tacto- a mi antojo, así que bien sabía que al mandar al humano ella lo acabaría matando e incluso podría beber de su sangre. Reí de forma fría aún con la capucha ocultando parte de mi rostro, pobre ilusa e ingenua, ¿creía que no sabía lo que haría ante tal afrenta hacia ella? Lo que no sabía es que la sangre de cada uno había sido previamente envenenada y sí, contenía pequeños trazos de plata que mermarían sus sentidos... ¿interesante, no era así? No podía más que lamer mis labios ante la idea de cómo iba a jugar con su mente de forma retorcida. Volví a mandarle otra horda de varios guerreros que eran ficticios y no existían mientras, por otro lado, conjuraba unas palabras para que apareciera un círculo lo bastante grande que rodeara a la vampira en lo que sus llamas se alzaban como si fuera una cárcel que la mantuviera encerrada... y no, el fuego no era de mentira en absoluto.

Cercada en mi propio juego si se atrevía a cruzar la barrera de las llamas tenía planeado unos cuantos trucos para conducirla por donde yo quería, mientras ella seguía peleando con hombres imaginarios que se desvanecían cuando los tocaba pero que volvían a aparecer como espectros los hombres se iban acercando a su posición, cada uno tenía su punto estudiado para conducirla hacia el lugar donde finalmente la atraparía. Cuatro hombres esa vez tras abrirles los huecos en el círculo de llamas comenzaron a pelear contra la vampira mientras yo, rezagado, coordinaba a los hombres para que actuaran según les había ordenado. Mi poder hacía que la vampira no fuera capaz de saber cuántos eran reales y cuántos eran falsos, no tendría forma de saber lo que le esperaba tras salir del círculo en llamas que cada vez ganaba más terreno conforme mataba a los soldados que había mandado. Al final no le quedaría más remedio que salir cruzando las llamas pero, lo que le esperaba fuera, serían demonios introducidos en su cabeza con los que tendría que librar mientras junto a los soldados la conducíamos hacia donde, cansada y debilitada por todo –y por las armas de plata que llevaban los soldados- sería apresada y sería yo quien me reiría frente a ella por haber caído ante mí.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Sáb Mayo 05, 2018 6:30 pm

"A veces,
tus estrategias se tornan en tu contra".

Aún dispuesta para atacar, hay algo que no está del todo bien. Ares gruñe en el Olimpo en tanto que las Keres parecen mucho más inquietas al ver la presencia de su hermana mayor que se desplaza de su hogar para llegar hasta este sitio. Ondeando la túnica blanca, es el anuncio de lo que puede significar: la muerte de la Espartana. Esta vez, Phobos se acerca a la única que no creyó tocar jamás. Sopla el aliento del miedo en la nariz de Aglaia quien mira a su alrededor con desconfianza en tanto su cuerpo empieza a dolerle. Todo él. Repasa sus dientes con el músculo bucal reconociendo el sabor. Plata. El argento metal estaba en la sangre del que fuera el único sujeto real y ella lo consumió en su totalidad. Si tuviera estómago, se contraería al tamaño de un apéndice. Un temblor le recorre la epidermis. Es el preludio de lo que podría ser su fin. En lugar de entristecerse, la espartana alza la cabeza con orgullo y soberbia.

Los ecos de los cánticos griegos resuenan en su mente. Todo su entorno se distorsiona con la presencia de nuevos enemigos. Esta vez, deberá ser más precavida. No mueve un solo instante su postura, por lo que los ataques de las ilusiones se van desvaneciendo sólo provocando pequeños sobresaltos en ella. Y al mismo tiempo, un enorme círculo de fuego se crea de la nada en todo su alrededor. - Hechiceros, sea entonces. ¡My king! ¡Prepara el desayuno, pues al Infierno me dirijo! AU, AU, AU - es el último rezo antes de que la primer arma haga un rasguño en su armadura, a ese le arranca la cabeza de un solo tajo. Va alternando el avance dejando que la lastimen para identificar los soldados reales de las ilusiones. No ataca por atacar. Es una estratega soberbia y lo demuestra con sus económicos movimientos. Si su cuerpo está envenenado, perder sangre con ataques sin sentido será letal. Así que en cuanto el golpe cae contra el cuerpo, es la señal para matar al rival.

Deberá salir del círculo para alejarse del sitio, sus piernas la llevan a un punto en particular donde las llamas no son tan altas. La potencia de sus piernas no disminuye por el veneno. No todavía. Cuando está lo suficientemente cerca, un salto a la derecha la impulsa varios metros al frente para, al siguiente a la izquierda, avanzar otros más y con ese último impulso, se eleva tan alto que puede girar en cuatro círculos el cuerpo con las espadas pegadas a su tronco, atravesando la barrera ígnea y aterrizar con las piernas entreabiertas, haciendo flexión en la rodilla izquierda y la pierna derecha estirada al lado, agachándose para ser un blanco más difícil de alcanzar, con una mano en el frente con la espada firmemente sujeta y la otra en la espalda limitando su espacio personal y defensivo. Sus ojos brillan en el mismo tono rojizo que su capa cuando ésta es elevada por los vientos dejando ver parte de su armadura y protección. Los rizos rubios le cubren parte del rostro en esa épica postura esperando el siguiente embate. Ella es Aglaia, nieta de Léonidas y Gorgo. Si caerá en esta noche, ¡Lo hará con gloria!.



...


MILO

"Who do you think you are?
Dreaming 'bout being a big star".


Primera etapa, superada. Es tan fácil saber cómo van a actuar sus congéneres. ¿Congéneres? Juguetea con Lucille que le abraza acomodada en su hombro. No, esas criaturas del averno no tienen el derecho de igualarse a él. Ni a su nena. Sus ojos preparados para la oscuridad, brillantes desde su seguro sitio, le dan la visión más hilarante de todas cuando la mujerzuela bebe la sangre del primer mortal preparándose para la contienda. ¿Cuál contienda? Si Milo no piensa todavía entrar al coto con su pequeña chica, cuando lo haga, entonces lo será. Hay que dejar una marca en la piel de todos esos seres demoníacos. Deben, con este acto, con esta cacería, demostrarles que si tres milenarias vampiresas cayeron al mismo tiempo por las armas de la Santa Iglesia. ¿Quién podrá evitar que maten a todos los demás? Esa es la marca del hierro que les va a quemar la piel dejando una cicatriz imposible de borrar.

Flexiona las rodillas al tiempo que controla todo su cuerpo para crear un movimiento con Lucille formando un arco hasta quedar orientado hacia atrás con un rictus de diversión en el rostro - ¡Oh my Godness, Look at this! ¡Punto para la vampira obediente! Hay que darle un premio por su sumisión, ¡Liberen a los chicos! - la voz es burlona, con un toque de humor negro y un tono muy particular en tanto se ríe a carcajadas. La segunda, ¿Cuál segunda? La primera avanzada de inquisidores sale en persecución. Cuatro condenados cambiantes en sus formas lobunas corren a toda velocidad rodeados por cinco lobos más cada uno, haciendo manada. Un aullido resuena a la distancia, es Septimus incitando a la cacería y las cuatro manadas responden con sus propios sonidos de guerra. ¿Qué tienen en común todos los lobos no sobrenaturales? Una que a Milo le encanta usar en estas persecuciones. Las ideas de los tecnólogos son fantásticas cuando se tienen los medios para alcanzarlas y hacerlas realidad. Estos lobos comunes y corrientes, tienen protectores bucales de plata incrustados a sus propios dientes. ¿Cruel, sádico, con poco respeto a la vida animal? ¡Por supuesto! ¡Así son los métodos de Milo! No hay defensa de los derechos de los animales en esta época y mientras le sirvan a sus propios beneficios, perforará todos los dientes de todos los lobos en la redonda para matar a estas malnacidas. La estrategia es sencilla, los cambiantes se han instaurado como alfas en estas manadas, por lo que sus aullidos incitan a los comunes a atacar. Bestias entrenadas para desgarrar piel, hueso y músculo avanzan abalanzándose en momentos sincronizados para que la vampiresa no pueda reaccionar demasiado rápido.

Y si pierden a unos cuantos, no es algo que preocupe a Milo. Quiere debilitarla, no destruirla. No aún. - ¡Let's do it! - grita entre carcajadas al ver que se quita a unos cuantos - ¡She's a champion! - golpea con Lucille uno de los troncos con efusividad, imitando los aplausos que le brinda a la vampiresa. La estrategia es perfecta, entre su intención de quitarse a los lobos, los cambiantes cambiarán de lugar para evitar que ella pueda correr a un sitio lejano al punto estratégico de ataque, que pueda evitar las avanzadas de los que siguen. Del mismo modo, corta el camino para que no pueda acercarse a las otras dos vampiresas y éstas a su vez, no lleguen a Arikel.





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Lun Mayo 07, 2018 7:33 pm

La vampiresa estaba algo debilitada por haber bebido de manera ta incosciente de la vena de un cebo de los cazadores, o eso era lo que creía la rubia, ahora se movía por el bosque buscando al mal nacido que había tenido esa idea, lo iba a despedazar, o esa era la intención que tenía la platina chica, que gruñía y maldecia en su idioma natal por la rabia que la corroía por dentro a la pequeña vikinga que escuchaba los alaridos que daba seguramente el culpable de esto, la vampiresa afinó el oido para tratar de escucharlo. -Voy a reventarle la jodida cabeza.- Gruñe la rubia dando un puñetazo a un arbol, dejando un notable boquete en la madera de este, más eso no fue todo, empezó a oir jadeos de canidos, la vampiresa miró a su alrededor con recelo, todo se estaba poniendo mucho más feo por momentos.


Los jadeos de lobo y efectivamente empezaba a oler a lobo y eso la platina lo detectava, su olfato es fino, aunque no tanto como el de un licano, más emitió un gruñido, maldito fetiche que hacía que el aroma a licántropo le gustase mucho cuando lo natural era absolutamente todo lo contrario a ello. Tuvo que sacudir la cabeza para despertar de los morbosos pensamientos que por un segundo la invadian esa mentalidad de la aparente joven, ahí escuchó el grito en la lejania. -¿Que chicos?- Gruñó preguntandose a que se refería cuando vió entonces a un lobo correr hacía ella, fue por los pelos y de refilon que observo el inusual destello plateado, justo a tiempo para esquiva y sin compasión y en un sobrenatural movimiento rapido desenvainar su espada dando muerte a la bestia.


Por alguna razón ese hombre parecia estar exaltado de una euforia que la vampiresa no comprendia. -VOY A ROMPERTE LA CABEZA.- Le gritó la vampiresa mientras con rapidos movimientos se cargaba a las bestias que la intentaban sorprender, Arikel rugia con ferocidad llenando el espacio de cadaveres y dando gritos de autentica fiereza, olía  a más vampiros pero el camino no podía ser más dificil de llegar, pero le daba igual, ella sola podía combatir contra todo lo que se viniera o eso pensaba. -¡¡¡VAMOS!!!.- Gritaba la vampiresa buscando provocarlo para que se dejara ver.


Septimus:


Se movia con ligereza, notaba como había conseguido enfurecer a esa preciosa vampiresa morena, mientras los jadeos de los licanos, aunque sus manada eran lobos tenía un pequeño grupo de licanos a sus ordenes que habían salido detrá de él, atendiendo a sus señas para dispersarse, sonrió mirando a la vampiresa, sin duda el disparo habia revelado su posición aunque la idea no había sido movida mucho de lo que tenía el licano pensando, que gruñia con una sonrisa engreida, mientras iba dejando su rastro para que aquella hereje concubina del mal le siguiera hasta el punto que él queria, para alejarla de las otras vampiresas, ya que su olfato le permitia saber donde estaba Milo y Sephirot.


Ahora se retiraba a lo más profundo del bosque mientras atraía a la vampiresa dejando que esta acortara la distancia con él, incluso se empezó a dejar notar que la vampiresa le tenía cerca, entonces otro aullido salió de sus labios, esa era la señal de que sus chicos era hora de salir. -¡¡¡Vamos!! ¡¡reducir a esa concubina hereje!!!.- Gritó Septimus, sin duda la vampiresa la escuchó tan cerca como estaba, pero ahora la dulce Sunshine iba a a ver el problema que había a su alcance tras ir tras el lobo.



Los licantropos salieron con armas con pistolas y bayestas con los proyectiles de plata, disparando sin compasión contra la vampiresa una consiguiendo dañar a esta, cosa que hizo que la risa del licántropo inquisidor resonara en esa parte del bosque, sin contar que Sunshine también tenía que enfrentarse a los licantropos que siguieron a Septimus con armas para matar vampiros, y a esos lobos con dentaduras de platas para asegurarse de mermar a la vampiresa todo lo posible. -¡¡¡vamos hereje chupasangre!!! ¡¡¡vamos enseñame como mueves tus malditas curvas!!!.- Dijo aprovechando el caos al que se enfrentaba la vampiresa para ocultarse mejor, para acecharse.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mayo 08, 2018 12:03 pm

"Oh, ye of so little faith
Don't doubt it, don't doubt it
Victory is in my veins
I know it, I know it
And I will not negotiate
I'll fight it, I'll fight it
I will transform"



Sabía que no debía de haber ido tras el licántropo pero, ese odio ancestral que nos recorría a ambos había hecho que fuera tras él adentrándome en el bosque. Era consciente de los aullidos de los lobos y sonreí regodeándome en mis propios pensamientos, pensaba descuartizarlos a todos, despellejarlos vivos aprovechándome que no podrían transformarse para acabar con sus miserables vidas. Podía seguir el rastro, el asqueroso olor que dejaba el lobo en el bosque y que no me costaba seguirlo, sus pisadas estaban marcadas en la húmeda tierra marcándome el camino a seguir mientras sabía que le recortaba la distancia, que cada vez su olor asqueroso era más y más fuerte, igual que podía escuchar con más precisión y nitidez los latidos de su corazón mientras me acercaba y le iba ganando terreno poco a poco. Ese lobo se había metido con la vampira equivocada y aunque solamente había ido al bosque para alimentarme de pobres e inútiles cazadores, terminaría por cazar a licántropos, empezaría a hacerme una colección de sus colmillos afilados cuando se los arrancara antes de matarlos, como recordatorio de con quién no debían de meterse aunque el consejo fuera tarde, pues su parca personificada había hecho acto de presencia.

Ya casi podía notar como mis garras destrozaban la piel del lobo, lo tenía demasiado cerca y mis colmillos asomaron de entre mis labios cuando un aullido hizo que mis sentidos se alertaran, noté la presencia de más licántropos que salieron cortándome el paso rodeándome, gruñí observando a todos los malditos lobos que me apuntaban con sus armas y ahí supe el por qué debí hacer caso a mi instinto; porque todo era una maldita trampa. Supe entonces que, aunque no estuvieran transformados por las palabras pronunciadas del primer lobo supe que se trataban de Inquisidores que venían en mí búsqueda, malditos desgraciados, ya había tenido un pasado un tanto peliagudo con la Inquisición donde apenas escapé con vida, se la tenía jurada desde hacía varios siglos y ahora veía el momento perfecto para desquitarme y encima licántropos. No tardaron demasiado en comenzar a dispararme y aunque mi velocidad era superior eso no evitó que, siendo tantos, algunas balas dieran en mi piel causándome heridas que no sanarían por la maldita plata.... incluso eso no me paró sino que, herida, luché contra los licántropos haciendo jirones su piel con mis uñas, desgarrando sus gargantas mientras me movía en un intento por esquivar las balas de plata. Las palabras del primer vampiro volvieron a sonar y, con un gruñido, atravesé el pecho de uno de ellos arrancándole el corazón que lo lancé hacia donde procedía la voz.



-¡Eso es lo que quedará de ti cuando te cace! ¡Sal, maldito cobarde!
–Gruñía por las heridas de plata pero, incluso cuando notaba que me debilitaba no cejé en mi empeño por matarlos, pero eran demasiados y mientras mataba a uno otro, por la espalda, atrapó mi brazo clavando sus dientes en mi brazo. Gruñí por el dolor dándome cuenta que llevaba plata- ¡hijo de perra! –Mi mano apartó su boca y con ambas manos le rompí la mandíbula pero el daño estaba hecho, la plata me iría mermando mientras más y más lobos venían y me rodeaban.




*Sephirot*




"One night of the hunter
One day I will get revenge
One night to remember
One day it'll all just end"



Sonreí de lado cuando me di cuenta de que la vampira era toda una guerrera y que, por más que le enviaba ilusiones y algunos cazadores lograban dañarla seguía peleando con vigor y con determinación, como si la plata no estuviera por su sistema y pronto empezara a hacerle efecto. Aquello solamente era una de las trampas que le tenía preparada para la vampira, sabía que era peligrosa y letal pero la plata ayudaba bastante para mermarla y poder capturarla. El fuego cumpliría su función de retenerla conteniéndola lo justo para que los demás la atacaran con sus armas de plata. Sabía que eso significaría sus muertes pero todo valía, todo por atraparla a ella. ¿Qué más daba la vida de unos cuantos con tal de atraparla? Ellos habían entregado su vida a Dios y estos los había lanzado a la batalla, sabían a lo que se enfrentaban y deberían de estar orgullosos de haber servido a nuestro padre, orgullosos ya que gracias a sus muertes la vampira por fin caería esa misma noche. Desde mi posición, algo más elevada que la suya, podía ver perfectamente lo que sucedía mientras los soldados iban a por ella luchando cara a cara, los movimientos de la vampira eran ejemplares y lo reconocía, pero era mi enemiga y debía de ser juzgada por sus crímenes cometidos, pagaría por esa vida de hereje que llevaba por demasiados siglos, debía de pagar por ello.

Pude observar como tras acabar con los enemigos y con esa capa rojiza que llevaba ondeando al viento pudo ser capaz de salir del círculo de fuego que la había tenido confinada mientras la atacaban constantemente, reí de forma oscura y fría porque aunque hubiera salido del círculo no significaba que ya hubiera terminado todo, por el contrario, apenas acabábamos de empezar. Hice una seña a mis hombres para hacerles saber que pasábamos a la siguiente fase del plan, gracias a mis poderes podría reconducirla por donde yo quisiera mientras ellos se preparaban en sus puestos; decenas de arqueros apostados por todo el camino preparado donde una lluvia de flechas alcanzaría a la vampira, tenía su armadura pero esta dejaba puntos flacos y seguro que alguna alcanzaba su piel y la plata seguía haciendo su efecto. La vi arrodillada y sonreí de lado mientras concentraba mis poderes, los elementos eran mi fuerte y así como había conjurado el fuego también hice que los rayos acudieran para ayudarnos en nuestra empresa.


-Marchad, empieza la segunda fase del plan, que los arqueros estén preparados –dije al hombre a mi lado mientras sentía que las nubes se formaban sobre nosotros, ya se podía oír los rayos y los truenos que se anunciaban con las nubes tan negras como la misma noche- ¡Disparad ahora! –Dije para que soltaran la primera lluvia de flechas, eso podría hacer que la vampira se moviera en varias posiciones pero un rayo antes de que las flechas tocaran el suelo haría que se moviera en la dirección que yo quería- que los hechiceros estén preparados, envíales la señal de que va en su dirección, ellos ya saben lo que tienen que hacer –contar con un telépata era bastante eficaz si podía comunicarse y trasmitir pensamientos a otro vampiro que estaba con los hechiceros, estos camuflarían a los arqueros para que la vampira cayera en la trampa- venga zorra, muestra lo que tienes antes de que caigas.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Mar Mayo 08, 2018 2:07 pm

"Vida, nada me debes.
Vida, estamos en paz."

La plata empieza a tornar su sangre espesa evitando que pueda deslizarse con rapidez por los miembros de la espartana para reaccionar con celeridad y eficacia. La maldición del argento causa que observe a su alrededor para buscar un lugar y escapar de ahí reconociendo su... ¡No! ¡Jamás! ¡No retrait, no surrender, This is the Spartan law!. Esa ley cae como losa pesada en el cuerpo de la vampiresa que rechina los dientes por las sensaciones provocadas por la forma en que Fobos y Deimos la apresan hincados cada uno a su vera con las manos en la cintura de la espartana sin querer dejarla ir. Los dioses del pavor y el miedo no entienden lo que suscitan sus roces en su desesperación por no saber cómo ayudarla y sacarla avante. Artemisa envuelve la belleza de su hija con un rayo iluminándola en tanto la cabeza se levanta. El cuerpo inicia un temblor desde la planta de los pies subiendo hasta sus cabellos que se agitan anunciando la derrota.

Si va a morir, que sea como su ejemplo a seguir, su Rey Leónidas. Dando la cara, enfrentándose a todos. La lluvia de flechas empieza y como hicieran en el pasado los trescientos en las Termópilas, Aglaia saca fuerzas de flaqueza para avanzar, deshaciéndose del roce de Deimos en tanto Fobos a duras penas puede sujetar su capa antes de que ésta se le desprenda de la divina mano sin poder detenerla en esa loca carrera por la muerte, peleando en medio de la segunda noche producida por las maderas que van cayendo tras ella conforme avanza intentando con todas sus fuerzas no ser alcanzada. Algunas lasceran las piernas desprotegidas acumulando más heridas incurables. Aún así, el aliento de la griega y sus fuerzas por tener una muerte hermosa la fustigan acelerando más el paso. El primer rayo cae obligando a sus piernas a dar un salto lateral, apoyarse en un tronco para impulsarse metros adelante cayendo con el pie contrario, hacer impulso y de nuevo brincar al lado contrario a las flechas que le buscan como si fueran perros rabiosos.

Está logrando salir entre saltos de gran envergadura, acercándose a su objetivo: encontrar a aquél con el cual combatir sus últimos instantes para caer muerta por fin. Una solitaria gota carmesí se desliza por el lagrimal recorriendo el hermoso rostro espartano con una sonrisa de alegría incontrolable. - Gorgo, abuela, espérame en el Hades, ya estoy yendo - y como si los dioses aceptaran su propuesta, el padre de éstos deja caer un rayo directo al cuerpo de la griega entre los gritos rabiosos de Ares y las Keres que voltean el rostro a un lado para no ver cómo, entre estertores producidos por la electricidad, su única semidiosa cae de espaldas al suelo quedándose mortalmente quieta.



MILO
"No, ya no hay más, ya no hay más,
ya cortaste, mis brazos, mis piernas y ya no doy más.
Ya no hay más.
Ya mi carne se encuentra contigo en otro lugar".

El encuentro fustigaría su adrenalina si la tuviera. En su ausencia, su hiperactividad se denota en cada paso que da con algarabía en la voz y sonrisa cínica e hilarante. Lucille es su compañera en estos momentos de ansiedad por ir tras la bestia de Satán que se debate entre la vida y la muerte fustigando todos los lobos que le ha enviado. Su muñeca lleva el enorme instrumento de madera y plata en círculos frente a él o a veces, dejándolo reposar en su hombro como si fuera la única merecedora de cobijarse en su frío cuerpo. Los andares de Milo generan nerviosismo en sus propios hombres, el mismo que provocaba cuando en el pasado, ponía el pie en el coto de cacería para ir tras esos pecadores sobrenaturales que a la sola visión de su rostro temblaban como cervatillos asustados antes de que el Condenado les rompiera la cabeza con un solo golpe de Lucille.

La contienda se torna sangrienta, hay restos de lobo por doquier, en cierta manera le disgusta que su estrategia no tenga demasiado acierto, diez años ha planeado todo para que esa serpiente sibilina y habladora la haga trizas. Mira hacia atrás - ¡Nuestra campeona se lo está comiendo todo, boys! Qué hambre que tiene, ¿Dónde está nuestra hospitalidad? Démosle más de comer, ¡Arqueros! - levanta a Lucille por sobre su cabeza. Los inquisidores se acomodan de inmediato en tanto los cambiantes empiezan a llamar a los lobos que quedan para una retirada estratégica dejando a la vampiresa en un círculo de tres metros de diámetro - !RIGHT NOW! - grita la orden en tanto hace que Lucille caiga en un círculo descendiente a su franco derecho. Decenas de flechas cruzan el firmamento.

Son tan buenos arqueros que han tensado sus cuerdas con tres proyectiles cada uno. Ella será rápida, más no tanto. Las flechas la perforarán y la plata hará su cometido. Juguetea con su amada en tanto se relame los labios con ansiedad esperando encajar los colmillos en su presa pronto. En sincronía, las puntas caen en el suelo, algunas en la vampiresa, otras son evadidas. Ahora sólo tiene que esperar a que la plata haga su efecto y eso es lo más pesado para Milo que en cuanto a su paciencia, la mecha es corta. A la distancia, los rayos y truenos invocados por Sephirot se acercan. En sincronía, los aullidos de los licántropos se mezclan en esta anunciación del Arcángel Gabriel que implica su próxima victoria para la venia de dios - !Dura es la ley, pero es la ley! - exclama antes de tomar el crucifijo incrustado en la mitad de Lucille con la palma de la mano sintiendo cómo quema la epidermis, esa cicatriz es parte de su penitencia y su alabanza a Dios en las alturas.





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Mar Mayo 08, 2018 7:59 pm

La vampiresa derrotó unos cuantos lobos, pero el desangre y la plata en sangre pasaba facura, y unos cuantos mordiscos teñian su porcelana piel de carnesí, se tambaleaba herida, e incluso necesitó hincar la rodilla, los mordiscos la mermarón lo suficiente, y estaba arrinconada, bufaba de sobrenatural forma valiendose del daño mental para dañar a a los canidos y terminar de darles muerte, giró la cabeza mirando con desesperación, como añoraba ahora que su jefe la defendiera, aunque eso era admitir que era más debil, ahora veía el pozo negro, mientras se movía con rapidez entre gritos de ferocidad buscando mostrar asi el poder de mil años que recorría a la vampiresa, y no era para menos, fue entonces cuando esos lobos empezarón a retirarse, y Arikel pensó que ahí venía el respiro, mientras observaba como los lobos se iban, los odiaba, malditos lobos, ahora entendía por que la reñían al juntarse con lobos, ¿por qué era tan cabezona? ni ella misma tenía la respuesta.



Cerraba los ojos y abría la boca buscando bocanadas de aire, no por que necesitase respirar, pero si necesitaba cierta concentración, cerrar las heridas hechas por plata eran dificiles, más que las normales, y había perdido mucha sangre, eso la mermaba, nuevamente escuchó a lo lejos el grito de aquel que parecía querer cazarla. Ella rugé muy ferozmente en respuesta, cuando escucha el sibido, sus ojos ahora del color del rubí asciende al cielo para abrirse con sorpresa al ver como las flechas tapan la luna, ella intenta evadir las flechas, pero alguna la alcanzan y no veas de que manera, los gritos de maldición y palabrotas en su lengua natal son sonoros, duele, duele mucho, intenta huir se desliza hacia la izquierda, cada vez más debil, ella se tambalea y huye o lo intenta. -ERES MALO, MALO COMO EL DEMONIO.- Grita la vampiresa mientras se siente mermada.


Empieza a sacarse las flechas que han roto su vestido, por los agujeros donde se habían clavado las flechas, las va dejando caer en el suelo empapadas de sangre, cae de rodillas y gatea hasta una pequeño hueco, que le sirve de semi cueva donde se acurruca notando el desangre y la debilidad, la aparente joven vampiresa empieza a sollozar y gimotear impotencia, solo una vez ha estado tan debilitada, y fue la vez que la atrapó el inquisidor que la dejó traumatizada y que provocó que los temiera de tremenda forma, recogía su propia sangre con la lengua mientras estaba hecha un ovillo acurrucada en el fondo del hueco bajo el arbol semi caido.


Septimus:


La diversión estaba servida y observaba los movimientos de su presa como un lobo observa al cervatillo indefenso al que esperaba dar caza, le encantaba ver como esa vampiresa ponía toda su furia en derribar a sus compañeros licántropos, ahí caia uno de los recíen llegados a la inquisición, o sobrevivias a las primeras misiones o ya se supo hasta donde podías hacer, eso hizo que el licano de ojos celestes dejara escapar una sadica risa, la plata hacía su función y ya habia besado hasta sangrar la piel de la vampiresa, el lobo se relamía excitado maldita concubina de satanas, desprendía glamour hasta para sangrar, eso hizo que el licántropo dejara escapar una risa psicotica, se estaba divirtiendo, ahora si que si, los gritos y las maldiciones de la vampiresa le ponían a tono.


La mordieron con la plata, el ambiente empezaba a oler a sangre de vampiresa, y eso le encantaba, disfrutaba con ello, se relamío y empezaba a prepararse, ahí la tenía justo donde quería rodeada de lobos con dentaduras plateadas, no es que le gustase hacer eso a los lobos pero todo era valido en el camino del señor, entonces a espaldas de la loba salío de su escondite, y saltó a velocidad sobrenatural a por ella, en la ruta sacó un utensilio que era una cadena de plata con mango de madera en ambos extremos, fue saltar por la espalda de la vampiresa y pasar la cadena sobre ella para presionar su cuello y empezar a extrangularlo.


-Sorpresa zorra, te he cazado.- Rió mientras apretaba la cuerda en la estrangulación, sabía que no respiraban pero la cadena quemaría su cuello y empezaría a debilitarla, pues su objetivo era ese debilitarla al más no poder para poder jugar con ella, usaba todo su peso y el tamaño superior al de la mujer para tenerla bajo él mientras se sentaba poniendo presión en la espalda de ella y tirando hacia atras con la cadena con la manos en ambos mangos y una rodilla en la espalda para tenerla aun contra el suelo. -Vamos preciosa...grita para mi.- Dijo apretando la extrangulación riendo de manera sadica.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Vie Mayo 11, 2018 6:31 am

Sabía que no debía de haber ido en busca de aquel licántropo que me había llamado tanto la atención en esos momentos, que debía de haber pasado pero la rabia por un enemigo ancestral y el hecho de que hubiera intentado matarme era algo que no llevaba demasiado bien, debí de haber hecho caso de mi instinto que me decía que no me adentrara porque todo pintaba a que era una trampa, ¿un licántropo disparando a una vampira sin ser noche de luna llena? Las señales habían estado ahí, claras en todo momento, solo que no las supe ver cegada por el odio irracional que le tenía a los licántropos... y había caído en su trampa. Ahora me encontraba rodeada por los lobos que me atacaban de forma casi coordinada, letales y brutales en cada uno de sus movimientos. Por muy veloz que fuera fui incapaz de esquivar todos y cada uno de los disparos estando rodeada y sentí la plata atravesar mi piel, quemándome y abrasándome la piel sin dejar que mi regeneración hiciera su trabajo y curara mis heridas. Los lobos estaban bien posicionados y su orden estaba más que clara; matarme. Y si no era esa iban por el camino adecuado porque incluso llevaban plata hasta en sus dientes... ¿qué clase de loco sádico hacía que sus hombres se pusieran plata siendo mortal para ellos? Sentí el mordisco en mi brazo abrasándome la piel, me libré del lobo apartándolo y partiéndole la mandíbula, eran tantos que no conseguía dar abasto pero ¿acaso iba a rendirme por eso? Jamás me rendiría, no mientras me quedara un ápice de energía en el cuerpo, no mientras supiera que mi vida no se hubiera acabado todavía. Mi sangre caía y bañaba la tierra tintándola de carmesí, el ambiente se llenó mezclándose mi sangre con la de los licántropos. Estaba tan metida en el hecho de salir con vida y de intentar alejarme para quitarme las balas y que regeneraran mis heridas... que no me percaté de que aquel que me había tendido la trampa estaba a mi espalda.

Sentí su presencia cuando ya fue demasiado tarde para esquivarlo y sentí la plata apretando mi garganta como si pudiera morir por la falta de aire, eso me hizo soltar una risa pese a las heridas que tenía, pese a que la sangre manaba bañando la tierra con esta... porque no pensaría darle la victoria tan rápido y mucho menos que me oyera gritar por dolor que sintiera. Mi risa resonó en el lugar cuando apretó intentando privarme del aire, mientras hiciera eso no me mataría y yo intentaría luchar. La plata  hacía su función y yo me sentía más débil cada vez, tanto que aunque quise quitármelo logró hacer que cayera al suelo manteniendo la cadena de plata contra mi cuello. Gruñí con fuerza cuando me dijo que gritara para él, jamás, no le daría semejante gusto. No me privaría del aire pero sí sentía que poco a poco las fuerzas me abandonaban, demasiadas heridas como para mantenerlas abiertas por la plata, su rodilla en mi espalda manteniéndome contra el suelo, y yo sentía que las fuerzas me abandonaban y que perdía la consciencia... tenía que aguantar y ser fuerte pero no encontraba dichas fuerzas. Su risa fue lo último que escuché antes de caer inconsciente apresada por aquellos malditos Inquisidores a los que tanto odiaba.




****Sephiroth****



Qué satisfacción más grande cuando el trabajo daba sus frutos y veías los resultados que uno llevaba buscando desde hacía muchos años, sabíamos que no sería fácil pero tras cinco años por fin veía el fruto de todo nuestro trabajo; la vampira pronto caería frente a nosotros y esperaba que tanto Milo como Septimus estuvieran haciendo su trabajo y tuvieran a sus “presas” como yo tenía a la mía; en el filo de la navaja. No quería matarla porque ¿qué clase de Inquisidor sería si no la torturaba más adelante y sacaba una confesión por todos los innumerables crímenes que había cometido a lo largo de sus tantos siglos? No, aquello simplemente era para capturarla y ya cuando las lleváramos a las sede empezaríamos con las torturas. El plan estaba yendo como lo había planeado, los soldados apostados en los lugares correctos, todo conectado mediante un telepata que transmitiría mis órdenes a los que estaban a distancia en sus posiciones. La vampira estaba haciendo exactamente lo que yo había esperado, no por nada nuestros frutos de investigación durante aquellos años habían dado sus frutos, gracias a ellos pudimos elaborar la trampa perfecta para poder capturarlas. Al fin, por fin serían nuestras para otorgarles la condena que realmente merecían.

Guiarla con el plan trazado hasta el lugar donde quería fue complicado porque no sabía en qué momento las cosas podrían descuadrarse, sin embargo todo salió perfecto y entre los arqueros y los rayos que había lanzado para ir guiándola fue como un ratón dentro de un laberinto con una única salida: su muerte. Sabía que me estaría buscando, que intentaría buscar al responsable de quien le estaba haciendo aquello pero ya tendría tiempo de verme con claridad cuando fuera mi prisionera y estuviera cautiva. No hubo fallo alguno, mis hombres ya estaban prevenidos de que quien fallara moriría entre terribles sufrimientos, pero era consciente de que la vampira estaba herida y que pronto sus fuerzas mermarían a falta de sangre de la que alimentarse, además, la plata por su organismo sería el colofón final para su captura. Reí por mis propios pensamientos pero no bajé la guardia, quizás un movimiento de la vampira y todo se iría un poco a su favor. Vi sus movimientos desde donde estaba y, pensando que iría en otra dirección lancé un rayo que en vez de impactar contra el suelo dio contra la propia vampira ya que había cambiado de trayectoria. Su cuerpo se desplomó al suelo y mi sonrisa se ensanchó.



-Ya te tengo –dije mientras le decía al telepata que los hombres se quedaran en sus puestos, ante la pregunta de si estaba muerta negué con la cabeza- ese placer me lo reservo para más adelante. Voy a ir por ella –indiqué a dos hombres que vinieran conmigo acercándome a la vampira que, tendida en el suelo, parecía inconsciente entre la plata, las heridas y el rayo recibido contra su cuerpo. Me quedé observándola con una sonrisa ladina, oh, las cosas que le tenía preparada a la vampira. Me agaché observando su cuerpo con la cabeza ligeramente ladeada- comencemos los preparativos, tenemos que reunirnos con Milo y Septimus –dije lanzando un hechizo sobre la vampira para que no pudiera moverse y para ello debía de quedarme cerca, por lo que tendríamos que llevarla al lugar acordado.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Vie Mayo 11, 2018 9:08 am

""Remember us," he said to me.
That was his hope, should any free soul come across that place,
in all the countless centuries yet to be."

La primogénita Kere, diosa de la muerte violenta, se alza en toda su magnificencia para bajar hacia el cuerpo de la espartana con pesar en el rostro al tiempo que en su camino se entrometen Ares, Fobos y Deimos incapaces de aceptar la muerte de su guerrera. La gran Kere muestra su rabia por este desacato a las leyes. Alterar el destino es peor que caer en el olvido. La pelea inicia, los dioses se enfrentan en una pelea inmiscericorde y brutal, invisibles a ojos humanos. La gran espada de Ares se desenfunda intentando alcanzar a sus rivales. El Icor, la sangre dorada de los dioses cae al piso desatando una tormenta tal, que los vientos se reflejan en la tierra y las propias almas vagabundas se concentran alrededor de este círculo ahora maldecido por la impertinencia divina y obstinada del Dios de la guerra.

Sin alguien que coseche el alma de Aglaia, ésta continúa en su cuerpo dando una oportunidad a la hermana de Ares, la bellísima Enio, Diosa del derramamiento de sangre y la violencia, quien escapa del Olimpo hasta llegar al nido de las Moiras y antes de que Átropos corte el hilo de Aglaia, Enio suplica por ella. Ni siquiera Zeus, padre de los dioses, es capaz de encarar a las Moiras, más el amor por la humana que genera en los dioses de la guerra y la violencia, es el causante de tal desacato. Con su propio Icor forma una extensión más de ese hilo de vida. Paga lo que las Moiras exigen, el largo de este hilado será un secreto entre las presentes.

En la tierra, la Kere mayor detiene la espada justo cuando va a cercenar la cabeza de Deimos. Alza el rostro hacia el firmamento escuchando en su mente los designios de Átropos. Asiente sumisa antes de desaparecer. Las demás Keres se repliegan dejando a Ares con sus hijos entendiendo lo que sucede. El Dios de la Guerra se acerca a la caída para soplar en ella el aliento de vida haciendo que su existencia se prolongue. Se incorpora para observar a Sephirot tocar a su hija, su mano coloca la espada en el cuello del mortal Hechicero queriendo cortarla de una vez por todas, más un nuevo rayo de Zeus ilumina el firmamento obligándolo a volver al Olimpo. Por esta noche, es suficiente afrenta a las leyes divinas del destino.




MILO
"Sal de ahí, chivita, chivita
sal de ahí, de ese lugar".

Suficiente es lo que esperó Milo para entrar a combate, todo porque el Cardenal quería que el plan fuera perfecto, así que tras la última llamada a los arqueros, sueltas las flechas, la velocidad de las piernas del vampiro deja de contenerse para avanzar con gran habilidad acortando la distancia que le separa de la presa. Su risa macabra se escucha por todo el sitio al tiempo que Lucille está tan contenta por dar un buen golpe que le provoca a Milo un hormigueo en la mano que le sostiene. Al llegar al sitio, la vampiresa intenta plegarse en un lugar oscuro y pequeño como el gusano que es. El Inquisidor ríe a carcajadas al tiempo que los demás soldados llegan. Toma una de las antorchas para acercarse al sitio donde ella se refugia.

No exclama nada, echa dentro la madera ardiendo, al tiempo, los demás lo imitan. En cuanto el fuego se vuelve peor, sabe que ella entrará en una fase que todos los vampiros padecen con la simple sensación de morir quemados. El Rötschreck dará resultado. Y espera apoyado en un árbol. En cuanto ella aparece, usa su poder de ejercer dolor con sonrisa enloquecida, seguro que todo el cuerpo de la mujerzuela colapsará por las sensaciones insoportables. Va acercándose lento, admirando su obra santa, cómo ella se debate intentando escapar del dolor, sonriendo con maldad antes de juguetear con Lucille para colocarla de forma tal que la cabeza de la fémina sea una bola de golf y Lucille el palo.

- Ya salió, la chiva, chivita, ya salió, de ese lugar - canturrea antes de que Lucille impacte contra la sien de la vampiresa con tal violencia que resuena en todo el lugar dejando una grotesca marca en la cabeza femenina y un rastro en los pinchos - Oh, yes! Lucille tiene sed! Es toda una vampiresa! - se ríe a carcajadas mirando cómo la mujer yace en el piso por completo inconsciente. - ¡Atadla y llevémosla! La obra de Dios ha sido concretada, demos gracias a Dios y a San Miguel Arcángel, - reza santiguándose, en tanto los demás utilizan cuerdas de plata para mantenerla debilitada antes de que Milo pasee por los alrededores dándole más sangre a Lucille con todos los lobos caídos que están agonizando. Incluso con algunos de los humanos acusados de herejía. Está festejando por su éxito. ¿No que eran tan poderosas?





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Vie Mayo 11, 2018 8:04 pm

Gruñidos, la albina acorralada y esos malditos hombres empezaron a llenar de fuego su escondite, ella intentó agarrar las antorchas y volverlas a tirar fuera, no le gustó y gruñía mientras se estaba viendo obligada a abandonar el refugio que en sollozos había estado, mientras buscaba un respiro intentando regenararse lo más que podía pero así no se podía, asi no, la albina se vió obligada a salir para alejarse de las llamas, mientras salía bufando de manera sobrenatural escapando del calor de fuego, pero fue entonces cuando vió al fin quien era el que la estaba dando una caza, ese hombre con ese bate, aunque poco duró el momento en que la joven pudo observarle por que la pesadilla llego.


El maldito condanado fue mucho más rapido que ella usando el dolor mental, la rubia echó la cabeza hacia atras dando un autentico aullido de dolor agarrandose las sien buscando asi lo que sería consuelo o aliviar ese dolor, sus gritos se entremezclaban con rugidos sobrenaturales. -¡¡Jeg skal drepe deg, du bastard, du er en melkdrikker!!- Grita retorciendose de dolor, por unos instantes busca hacer contacto visiual con el maldito vampiro y devolverle el favor, pero con tanto dolor es imposible concentrarse en nada más que no sean los gritos propios.


Finalmente la joven empieza a ceder incando la rodilla entre gritos y rugidos sobrenaturales. -¡¡nok!! ¡¡nok!! ¡¡nok!!- Clama de manera histerica buscando que se frene el dolor, deseando que este cesara mientras finalmente empezaba a ceder al daño que este la provoca, mientras la chica finalmente estaba demasiado dolorida como para estar de pie. La joven empezó a ceder cayendo de rodillas gritando de dolor agarrandose la cabeza gritando.


Fue entonces, cuando la joven estaba más indefensa el bate con esas espinas de plata dejo a la joven inconsciente con una tremenda herida sangrante en la cabeza, sin duda muy sangrante por la plata, mientras queda indefensa habiendo caido en la trampa de los inquisidores, sin duda se la tendrá bien jurada a ese maldito vampiro, pero ahora todo eso tiene que esperar.


Septimus


El objetivo del apreton en el cuello sobre la vampiresa que se resistía contra todo prognostico, eso le gustaba al lobo, que la presa no fuese facil, le gustaba que se resistiese y esta vampiresa estaba cumpliendo todas las espectativas. -quieta fiera...- Dijo con un tono de mofa, mientras apretaba más y más el cuello de la joven notando como la plata empezaba muy lentamente a cumplir la función que debería, eso hacía que el licántropo se carcajease con aire egocentrico, sin duda estas cazas eran las mejores. -bien, bien, bien...asi fiera...tranquilita..relajate...- Susurraba tranquilamente ante el intento safarse de la joven.


Notaba como esta se resistía a gritar, y eso hizo que el lobo la golpease mientras mantenía la cadena de plata a su cuello, notaba como al fin a la vampiresa le vencía la debilidad de la plata, las heridas y el cansacio. -Dulces sueños  concubina de satanas.- Dijo entre risas, para cuando la joven cayó en la incosciencia el licántropo dió un tremendo aullido de lobo que resonaba por todo el bosque y que otros lobos respondieron, se levantó de encima de la joven y miró a otro de los licántropos que le pasó las cadenas de plata, mientras Septimus ataba bien a la vampiresa antes de cargarla sobre el hombro. -Dan ganas de morderla.- Comentó triunfal.


Se movía por el bosque, tenía una caseta camuflada en el bosque que era perfecta para estos casos, se movía mientras se cruzaba con el vampiro que quedaba a unos metros de él. El inquisidor de naturaleza licana sonrie de medio lado con una sonrisa egocentrica. -¡¡Milo!! ¿Te esta dando problemas una mocosa? la proxima vez te mandamos a cazar mariposas...seguro que es menos problema.- Gritó burlon antes de reirse de manera burlona. -¡¡Sephirot!!  no te duermas.- Le gritó para picarlo claramente, mientras ponia rumbo. -Bien encanto, antes te voy a arrancar todos los secretos en el potro.- Dijo al cuerpo incosciente de la vampiresa, el sitió donde iban tenía en el sotano unas maravillosas salas de tortura perfecta para que nadie oiga los gritos, desde fuera parece una casa abandonada, pero solo es una tapadera.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Miér Mayo 16, 2018 2:21 pm

Al final el licántropo había ganado la batalla y había hecho que perdiera el conocimiento, pese a que había luchado con todas mis fuerzas para poder salir de aquella situación todo parecía que lo había tenido muy estudiado y preparado porque el disparo no había sido hecho al azar, había sido con la intención de que yo lo siguiera y pese a que mi instinto me había dicho que no lo siguiera terminé por hacerlo y había caído en su trampa, una donde licántropos comenzaron a atacarme con palta debilitándome de tal forma que al final no pude hacer nada cuando casi sin fuerzas el mismo licántropo al que había jurado matar me lanzó al suelo rodeándome con una cadena de plata como si intentara ahogarme salvo que no necesitaba del aire para sobrevivir, sin embargo la plata mermaba mis fuerzas y aunque luché con todo lo que tenía para mantenerme despierta acabé sucumbiendo  y mis ojos se cerraron mientras de fondo escuchaba las risas de los demás licántropos que habían osado atacarme con plata para debilitarme, también escuchaba la risa del vampiro que presionaba su rodilla en mi espalda manteniéndome contra el suelo hasta perder la consciencia, llena de rabia y frustración sentí que había caído como una novata en una trampa elaborada en donde debía de haber hecho caso a mi instinto y no perseguir a aquel lobo porque todo me hacía sospechar que era demasiado extraño que en una noche que no era luna llena se atreviera a atacar a una vampira como lo era yo. Ahora estaba presa entre sus fauces indefensa para que lo que quisiera hacerme, pero algo me hacía sospechar que si no me habían matado en aquel momento algo horrible me deparaba porque de quererme muerta claramente ya lo estaría, sino, ¿Por qué no matarme cuando me tenían reducida en el suelo? Solo cuando se quería hacer daño de verdad a alguien y no concederle una muerte temprana evadías su muerte, como habían hecho ellos.

Desperté sin saber cuánto tiempo había pasado inconsciente, parpadeé sintiendo la plata todavía en mi cuerpo que quemaba haciendo que mi regeneración fuera muchísimo más lenta y perdiera poco a poco la sangre. Sentía las gotas deslizándose por mi piel allí donde tenía las heridas de las balas de plata, allí donde los lobos me habían mordido dejándome sus marcas mientras intenté moverme y desatarme con mis brazos alzados sobre mi cabeza, en otra ocasión incluso podría haber dado un tirón con fuerza y haberme liberado de las cadenas que me mantenían presa sin embargo la pérdida de sangre y la falta de regeneración de mis heridas hacía que mis fuerzas se vieran mermadas como para escapar de esa forma, mis ojos se alzaron para darme cuenta de que estaba en una habitación bastante amplia aunque no era capaz de reconocer el lugar pero seguramente debíamos de estar bajo tierra, podía oler al miserable de aquel lobo que me había capturado y que como me dejara la más mínima oportunidad acabaría arrancándole la yugular en una lenta y agónica muerte, lo acabaría matando yo misma solo con mis colmillos y con mis manos. Recordaba su risa burlona antes de perder el conocimiento y gruñí intentando desatarme pero me fue imposible, lo sentía rondando cerca pero también notaba que no éramos los únicos que estábamos en el lugar, ¿quién demonios era aquel hombre? Los lobos no cazaban a los vampiros de esa forma y me pregunté si sería de la Inquisición, cuando dio la cara volví a gruñirle mostrando los colmillos.



-Maldijo hijo de perra –le dije observándolo mientras volvía a tirar de las cadenas pero me era imposible desatarme, podía ver sus ropajes y no pasé por alto esa cruz que llevaba colgando de su cuello- un perro más de la iglesia –espeté con asco evidente, no tenía buenos recuerdos de los inquisidores y no entendía cómo ayudaban a cazar a sus congéneres- ¿qué pasa, la iglesia está demasiado ocupada que ahora manda a sus perros falderos a hacer su trabajo sucio? Vaya, creía que tenían mucho mayor prestigio que eso.






****Sephirot****






No había sido fácil conseguir a la vampira pero por fin habíamos logrado reducirla, los hombres adecuados y un plan estratégicamente elaborado había hecho que por fin la maldita hereje cayera en mis redes, no podía estar más pletórico de que todo el esfuerzo hubiera dado sus frutos y por fin la tuviera como siempre había querido; en bandeja de plata para poder torturarla hasta que su resistencia se viera mermada y me suplicara porque la matara, pero no encontraría la muerte porque eso sería ser demasiado piadoso con ella y yo no me caracterizaba por serlo precisamente, mis prisioneros temían cuando yo me acercaba a ellos y me rogaban porque los matara, pero no hallaban muerte alguna porque disfrutaba de su dolor y de su sufrimiento, cada grito, cada súplica, cada ruego que hacían alimentaba mi alma oscura y retorcida  así que ¿cómo privarme de algo que me hacía disfrutar y por lo que me hacía sentir poderoso? No, mis prisioneros conocían muy bien el dolor y pretendía que esa vampira fuera castigada por sus crímenes cometidos, una hereje como ella que había estado en la tierra mucho más tiempo del que se merecía, incluso tumbada en el suelo inconsciente me daban ganas de empezar la tortura pero quería disfrutar de ese momento que tanto nos había costado. Un hechizo para mantenerla inmovilizada y unos hombres para llevarla hasta la cabaña donde las torturaríamos, habíamos habilitado dicho luchar para hacerlo por separado ya que no queríamos que se pudieran escapar y habíamos preparado todo sabiendo que al final acabaríamos apresándolas. De camino pude encontrarme con el vampiro que, con su bate manchado de la sangre de la vampira, sonreía por el triunfo que habíamos conseguido tras tantos años, Septimus llegó cargando a la vampira adelantándose el primero mientras negaba lentamente con la cabeza y vigilaba que la vampira no despertara y de hacerlo  no pudiera moverse.


-Disfrutad de este momento compañeros, ha sido lo que ansiábamos conseguir por tantos años –no era demasiado dado a trabajar con más gente y me gustaba hacer las misiones pronto, sin embargo me había acostumbrado a la presencia del vampiro y del licántropo tras tener un objetivo común los dos que nos había hecho estar “juntos” por tantos años, nos respetábamos porque todos éramos conocidos dentro de la Inquisición y teníamos nuestra reputación, para mí no había nada más allá que simplemente eso. Me adentré en la cabaña y me fui hacia la habitación donde podría torturar a la vampira, seguía inconsciente y la ataron a un potro del cual no podía moverse y, para evitar que lo hiciera, habían unos clavos de plata que se clavarían en su cuerpo para que no se moviera, además de otros objetos que habíamos llevado al lugar para torturarlas allí. Lo cierto es que estaba impaciente por esperar pensando en todo lo que le haría, apoyado contra una pequeña mesa donde habían más instrumentos de tortura esperé hasta que despertara pues, ¿qué clase de diversión sería si no estaba despierta para ver su sufrimiento?




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Jue Mayo 17, 2018 11:01 am

"- This is blasfemy! This is madness!
- Madness?
THIS IS SPARTA!!!."

Los dioses han abandonado la tierra convocados por el último rayo de Zeus que impacta exigiendo su presencia en el Olimpo. Sola, una espartana es envuelta en una mortaja que debiera ser de tela, más es magia la que la rodea causando de inmediato la tirantez en los músculos en tanto la consciencia se mantiene estática en el limbo. Lo suficiente para que la estabilicen en el potro, utilizando su efigie como si de un Jesucristo se tratase clavando en sus muñecas y pies plata ardiente que al contacto abre la piel como si de hoja de papel se tratase. Su cuerpo recubierto por la armadura es una imagen surrealista de lo que se esperó por años y que por fin, tras muchos esfuerzos, se ha logrado.

El primer anuncio de que la espartana vuelve a la vida, es un sobresalto producto de la electricidad recorriendo su cuerpo, el último temblor es acompañado de una aspiración profunda y un arqueo corporal al tiempo que la boca y los ojos se abren al unísono para revivir. Una rápida comprobación de su constitución física es suficiente para ser consciente de lo acontecido. La plata sigue quemando evitando que pueda mover demasiado las extremidades. Los ojos de Aglaia se apagan, los párpados ocultan sus orbes. El olor del lugar indica vejez, los sonidos comienzan a ser más claros, su epidermis es recorrida por otra descarga, la de la adrenalina. Las pestañas se levantan al tiempo que la barbilla de la espartana la imita dirigiendo esta vez la mirada hacia el único presente. Los ropajes son extraños para alguien que ha visto miles de uniformes.

Una barrida ocular del lugar es llevada a cabo con rapidez. Comienza a comprender todo el teatro pasado. Se acomoda con cuidado de evitar el maltrato de su arma más poderosa, su propio cuerpo. - Buenas noches, ¿A qué se debe tanta amabilidad? - antes que nada, Aglaia es la heredera de un linaje de reyes y mujeres verdaderas. Ser una maleducada sería pisotear ese legado. Sus rizos rubios se mueven cuando vuelve a pasear la mirada por su alrededor - ¿Ahora sigue la tortura? ¿Qué es lo que quieres saber? ¿Quizá que tu dios no existe y lo que llamas milagros sólo son actos de sobrenaturales curando o bien, haciendo hazañas legendarias? - se mantiene tranquila. Para ella, la tortura es un juego más. No hay gloria en dañar al enemigo de esta manera para ganar una guerra. Los espartanos desdeñaban esta actividad por considerarla deshonrosa. Algo que, supone, este hombre desconoce. Y como ilota que es, la practicará esperando así desfogar sus ansias por algo de lo que carece y es, un código de honor.



MILO
"Is this to real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landslide
No escape from reality".

Unas cuantas cadenas de plata para la mujerzuela son el preludio a lo que Milo considera como una "práctica sana". Evitar que se escape es parte de la misión para continuar con los otros dos puntos en la lista que serán más divertidos. El desplazarla al lugar asignado es una acción que al vampiro le parece tardado, quisiera ahí mismo empezar a jugar con ella. Más hay que obedecer las reglas, el escape es impensable. Y si ahí la tiene tan a la vista de todos, alguien meterá las narices y sin duda, tendrán que estar peleando por conservarla. No, no. Jugueteando aún con Lucille en su hombro, su más apreciable posesión, avanza hasta el lugar concertado mirando con mofa cómo el licántropo lleva a su víctima sobre el hombro - ¡Vamos! Si la acomodaras al revés, hasta pensaría que quieres que te la chupe - se ríe a carcajadas ordenando con un cabeceo a los suyos a que ingresen a su víctima antes de mirar a Sephirot - demasiado fácil. ¿No te pareció? Tengo un mal presentimiento de todo ésto - le confiesa aún manipulando a Lucille con la mano diestra, girando el instrumento al tiempo que lo observa como si fuera a darle una respuesta.

El tiempo con el hechicero es muy corto, un intercambio de palabras antes de que se dirija a su propia habitación de tortura acondicionada desde tiempo atrás con todos los juguetes que a Milo le gusta tener a mano para aplicar las más fuertes torturas a la vampiresa. Algo de lo que se reconoce, es por ser uno de los mejores torturadores en la Inquisición compitiendo con los otros dos que le acompañan en esta empresa. De lo único que carece es paciencia, así que revisa que los grilletes de plata que atan las manos de la vampiresa estén firmes. La han depositado en uno de los instrumentos de tortura que más le va a la mujerzuela, un burro español y atendiendo a su presentimiento, se afana en tenerla más incapacitada; primero, le inyecta agua diluida con plata para que tenga menor oportunidad de manejar bien sus miembros y en segunda, en lugar de dejarle las manos en la espalda simplemente, ata una cuerda en los amarres de los brazos para pasarla por las vigas y sostenerla contra uno de los pilares del lugar haciendo más difícil escapar de ahí y usar las extremidades superiores.

Una vez comprobado todo, coloca a Lucille en un lugar cercano para que pueda apreciar bien su obra maestra. Con una daga, va rompiendo las prendas que cubren a la mujer dejándolas caer a los lados para dejarla desnuda por completo. Ahí sí, coloca los pesos en las piernas para que la gravedad haga su trabajo. Toma asiento quitándose la mugre de debajo de las uñas mirando de reojo al inquisidor que trae la espada de la vampiresa como trofeo dejándola en una de las esquinas, ya la agregará el Condenado a su colección en cuanto termine la obra santa. Una vez termina de dejar sus manos limpias, se levanta para tomar algo de agua de un recipiente, echar un polvo de plata en ésta con manos enguantadas y luego de ello, echar el líquido hacia el rostro de la vampiresa que con el impulso, golpea sin misericordia todo su rostro - ¡Buenos días! Ya amaneció - sonríe esperando a que abra los ojos. Deja el cubo con descuido a su lado frotándose las manos con diversión.





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Sáb Mayo 19, 2018 7:20 am

La vampiresa abría los ojos ante el impacto del agua que le es especialmente molesto, se siente muy debil, apenas puede mover siquiera los dedos, sin contar la suma incomodidad que sente entre sus piernas, como si la intentaran partir en dos, los ojos de la vampiresa se abren de azul cielo, pero ese iris no tarda en colorearse en rojo, primero quedando en shock al menos durante unos segundos, esta era la segunda vez que estaba atrapada por un inquisidor, la primera fue horrible y fue su sire quien la rescató arrancandole la cabeza al susodicho, pero ahora nadie iba a venir a salvarla, el grito que pego la vampiresa fue enormemente sonoro, de hecho el panico duró unos segundos en los que intentó sacudirse inutilmente, solo conseguía hacerse más daño, el lloriqueo era visible, hasta que dejó de sollozar, pues empezó a ver que este no se dejaba engañar, y al contrario que el primer inquisidor que vio en su vida, este era como su Sire adoptivo, de naturaleza vampirica.


Tardó un poco en recuperar la compostura, o al menos un apice de cordura despues de la intensa sesión de panico, ya no era una neofita, como la primera vez, ya tenía sus mil quince años, ya no tenía que asustarse, ya no debía, no se podía permitir eso, fue entonces cuando se percató de que el maldito vampiro la había desnudado al completo, y de haber podido, la rubia estaría colorada de tremenda forma, pues en algunas cosas era algo pudorosa y estar desnuda no le agradaba. -Maldito cerdo pederasta.- Arremetió contra el vampiro condenado, quizá buscando que a este le diera algo de pudor tenerla desnuda y más asi, se la notaba incomoda, intentando como podía mantener presión en las piernas para cerrarla, pues la molestaba.


Le observaba de arriba abajo, pero cuando vio su espada en la esquina apoyada como un trofeo la vampiresa practicamente estallaba de ira haciendose ella sola mucho daño al intentar moverse, lo que la hizo quejarse, pero entonces fijó su vista en el inquisidor, una mirada cargada de odio. -Cuando salga de aqui...por que lo conseguiré...voy a ir a por tí, te encontraré te cazare y haré homenaje a tu secta, abriré tu espalda y sacaré tus costillas desde atras estirandolas como si fueran alas...como un"angel" y te dolera...y no moriras por eso, o no...claro que no moriras...- Su tono era frio, sadico mientras gruñia de sobrenatural forma mirandole de arriba abajo. - Te encerraré en una celda, y te moriras de sed, lloraras por que te deje beber sangre, aunque sea del suelo, pero no beberas sangre del suelo, la lameras de mi bota y daras las gracias por ello, suplicaras por mi compasión y nadie de tu maldita secta vendra a rescatarte, te pondré un collar y seras mi perro..sin derecho a baber sangre del cuerpo de nadie, solo a lamerla de mis zapatos.- La mirada de la albina es totalmente sadica. -Jeg lover deg.- Dice en noruego mientras le observa, antes de esupirle sangre a la cara para borrarle su sonrisa, y reir ella de manera amplia.


Septimus:


El licántropo observaba la pieza, mientras la cargaba de camino a la caza, miró a Milo cuando hizo ese comentario, el licántropo le miró y enarcó una ceja. -Si no fuera por los colmillos..- Comentá de forma jocosa. - Pero no le daré tal honor a la concubina del diablo.- Comenta mientras avanzan, eschucha el comentarío del condenado vampiro, tiene razón demasiado facil, o demasiado bien lo planearon, pero estaría atento igualmente, pero le había dado que pensar, más se dirigió a su cuarto preparado dejando a la mujer en un potro de tortura, la desvistió dejandola solo con algo parecido a un camisón, para ver bien las articulacones cuando empiece a estirar y retorcer, la encadenaba con plata, bien aferrada para que no se pudiera soltar, amarrando bien las extremidades para que no se salga, pero era mejor curarse en salud.


Diluyo polvo de plata en agua bendita y se lo inyectó, era lo mejor para que estuviera totalmente debilitada, se mantiene tranquilo colocando todos los instrumentales, mientras esperaba que se despertara, ponia agua a hervir, mientras esperaba a que se despertara mientras limpiaba lo que iba a usar, la escuchó maldecir al despertar y el lobo se giró lentamente mirandole mientras sus ojos destelleaban en color naranja. Se cruzó de brazos observandola de manera engreida. -Que boca tan sucia tienes, aunque no me extraña viniendo de una ramera como tú, una puta de satanas, una concubina de otro demonio, desde luego una seguidora a la cima.- Comenta de una manera sumamente maliciosa, mientras pone cierta cara de asco, pero coge una daga de plata y pasa el filo por la cara de la joven mientras ella maldice y se mete con él, el perro de Dios, era otro de sus nombres, solo sus enemigos le llamaban el desollador.


-Que lastima, un rostro tan bonito como impuro, voy a divertirme contigo nena ¡¡vamos a pasarlo bien!!.- Se rió mientras cortó ligeramente su mejilla con la daga de plata, antes de escupirla en el rostro girandose riendo, mientras se iba a la palanca y la hizo girar haciendo que las cadenas estirasen el cuerpo de la vampiresa empezando a tensarlo, mientras da toques a los hombros.- Los vampiros son duros, eso hace que tenga que estirar más, pero cuando estos preciosos hombros se te disloquen....bufff.- Se rie maliciosamente, mientras la observa, sus ojos aun en ese tremendo naranja mientras sus dientes se agrandaban volviedose colmillos, se puso sobre ella y lamió su cuello entre risas mientras aplastaba la cruz de plata en su frente.


Fue entonces cuando terminó el paseo de su lengua y mordió de tremenda forma el hombro de la vampiresa hundiendo bien sus colmillos en la porcelanica piel de la vampiresa, justo en el hombro que tenia forzado hacia arriba por la tirantez del potro, notaba como sus colmillos rasgaban la piel de la mujer cuidandose de no tragar la toxica sangre de la vampiresa, se rió malicioso escupiendo la sangre antes de tirar más de la palanca para que hubiera más tirantez en la vampiresa mientras se reía. -Vamos preciosa, grita, grita, pide piedad...pide compasión.- Rugia el lobo con esa mirada sadica.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mayo 22, 2018 2:10 pm

Sabía en cuanto desperté que la intención que tenía aquel maldito licántropo era precisamente hacerme daño, torturarme para sacarme quizás alguna información –que no iba a darle por mucho que me torturara y torturara- o simplemente porque era vampiro y el simple hecho de serlo para la iglesia era más que suficiente para capturarnos y torturarlos para su sádico placer, para su deleite personal antes de seguramente matar. Para ellos todo lo que más importaba principalmente era la diversión que obtenían torturando a sus víctimas y eran conocidos porque eran sádicos y retorcidos hasta la saciedad, porque muy pocos habían logrado escapar de las garras de la inquisición y los que lo habían hecho solo contaban horrores. Yo, hacía ya muchos siglos, había caído presa también de estos por una “traición” que me habían hecho y desde entonces les tenía un odio visceral y absoluto, pude escapar de sus garras pero esa noche al parecer todo lo tenía perfectamente calculado y preparado, algo que me llevó a pensar que no había sido mera casualidad que me encontraran en el bosque dado lo bien que me habían conducido hasta el lugar donde me estaban esperando. Lo cierto es que además de nuestras auras captaba también más presencias en el lugar, podía oír que habían más cerca y pensé que debíamos de seguir cerca del bosque porque era imposible que me hubieran llevado tan lejos hasta su “sede” para torturarme, por el aspecto que presentaba la habitación más bien seguiríamos en alguna parte escondida del bosque. El licántropo se rió de mis palabras como si esperara que dijera algo así, no pensaba dejar pasar ni una y no tardó en decirme que tenía la boca sucia, además, me hizo saber que sí me debía de tener estudiada porque sino, ¿cómo sabría que estaba con otro vampiro? ¿Quizás querrían información sobre él? Lamentablemente para el lobo eso no ocurriría, porque jamás revelaría dónde se encontraba.


-Tanas molestias para apresarme me hace preguntar qué te hice, o a quién le hice algo... ¿quizás maté a tu beta? Ah, seguro que despellejé viva a tu pareja o a alguno de los tuyos... me gusta demasiado despellejar a los vuestros cuando estáis en forma lobuna –sonreí de lado sin hacer caso de sus palabras, le gruñí cuando me cortó con la daga en la mejilla y me escupió tras sus palabras haciéndome ver que pretendía torturarme, se acercó a una palanca que activó y que comenzó a tensar las cadenas que ataban mis manos estirando así mis brazos con la intención de dislocarlos, debía de encontrar la manera de salir de allí y aprovechar la menor oportunidad que tuviera para escaparme y alejarme. Se subió encima de mí y gruñí asqueada por ello, lo hice más cuando su lengua lamió mi cuello provocándome asco, cerré mis manos en sendos puños cuando clavó sus colmillos en mi hombro haciéndome sangre, envenenándome pues el mordisco de un licántropo era puro veneno para nosotros que conseguía debilitarnos, se reía bajándose para volver a la palanca tras escupir la sangre sintiendo como cada vez más mis hombros tiraban y dolían, sabía que los sacaría del sitio pero no quería darle el gusto de gritar- ¿gritar, pedir compasión? –Pregunté con la respiración algo entrecortada entre el dolor del mordisco que me hizo gruñir por el dolor y el veneno, empezando a sentir los efectos del mismo- no pedí piedad ni cuando un demonio intentó matarme... mucho menos se lo voy a pedir a un perro sarnoso como lo eres tú –escupí en su dirección con una sonrisa ladeada en el rostro- vamos, haz lo que tengas que hacer de una jodida vez porque no vas a sacar nada de mí, ni gritos, ni piedad ni una mísera confesión.... –reí entre dientes- y reza porque no me encuentren, de hacerlo, disfrutaré viendo cómo te desollan vivo –como el vampiro me encontrara, en su incontrolable afán por saber y controlar todo cuanto lo rodeaba, era lobo muerto. Sin embargo debía de encontrar la manera de escapar de sus garras antes de que Assur se diera cuenta de lo que ocurría...





***** Sephiroth *****





Por fin parecía que mi presa despertaba y la vampira reaccionaba tras haber quedado inconsciente, quería que toda la acción la viviera estando despierta así que no había sentido alguno en hacerle algo mientras estaba inconsciente, quería ver sus caras de dolor, que gritara y suplicara por su vida solamente para regodearme sin hacerle el menor caso... aunque debíamos de entregarlas y lo sabía pero ¿qué, o quién, me impedía seguir con aquella tortura para mi propia diversión? Lo cierto es que había esperado por aquel momento mucho tiempo y ahora que por fin las teníamos quería disfrutar de lo que pretendía hacerle a ella. Apoyado contra la mesa la observaba despertarse abriendo sus ojos, recorriendo el lugar mientras sonreía ladino por todo lo que le venía encima y que ni ella misma se esperaría. Sus ojos se clavaron en los míos y sabía que la plata todavía estaría haciendo efecto en su cuerpo, todavía la tendría algo mermada pero aunque no la llevara no podría escapar de lo que tenía pensado hacerle, disfrutar con el chasquido de sus huesos, romperla en pequeños trozos para dejar que sanaran y volver de nuevo a romperla de nuevo... ah, ya estaba deseando escuchar sus gritos y sus ruegos porque no volviera a romperla, solamente para hacerlo mucho más fuerte. Sonreí ladino por sus palabras mientras mis manos estaban apoyadas sobre la mesa, llevaba guantes en mis manos que me había colocado mientras esperaba a que despertara, así que me había tocado la que era más “amable” de las tres, bien, veríamos si después seguía hablando con tanta amabilidad. No soy demasiado dado a responder las preguntas de mis prisioneros y con ella no voy a hacer la excepción, la información puede ser poder pero realmente el que no sepa por qué la he atrapado o qué intenciones tengo hacia ella es algo que quiero que tenga claro.


-Aquí soy yo el que, en todo caso, pregunta y tú la que respondes... no hay más juego que ese –porque no pienso mantener una conversación con ella, lo que tenga que decir lo diré porque realmente así quiero decirlo, me separé de la mesa y me acerqué guardando distancias con su rostro, ella deseaba que empezara así que ¿por qué hacerla esperar? Atada conforme estaba, y con los clavos de plata que había de un movimiento de muñeca, un simple giro, bastó para que los clavos se fueran clavando lentamente en su cuerpo; muñecas, piernas, brazos... aquello solo era el principio de lo que le tenía preparado, me fui hacia una pared donde habían diferentes látigos salvo que estos tenían la particularidad de que llevaban incrustados pequeños trozos de madera, un utensilio que había pedido expresamente que prepararan y que utilizaba desde hacía años con los vampiros, los trozos de madera que llevaban no eran demasiado grandes ni largos, pero sí perfectos para incrustarse en su piel e incluso quedarse clavados en esta, siempre mandaba que los repararan cuando acababa con ellos- me gusta torturar vampiros porque siempre se vuelven a curar y es como empezar de nuevo, hacen la tortura mucho más divertida y duradera –de vuelta me paré frente a ella rodeándola para finalmente coger la daga y comenzar a rasgar su ropa dejando algunas partes de su cuerpo desnudo, su piel nívea quedó al descubierto aunque no me interesaba en absoluto las vistas- mucho mejor –dije quedando a su espalda donde solté el primer latigazo marcando así su espalda, la madera era perfecta contra los vampiros pero sobre todo cuando luego echabas sal a la herida abierta y que no podía cerrar por la plata que llevaba en su organismo. Oh sí, disfrutaría de aquella tortura.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Jue Mayo 24, 2018 4:08 am

"The difficult we do immediately; the impossible takes a little longer."

En cientos y miles de años hay algo que Aglaia no logra comprender. ¿Por qué la tortura? Para arrancar los secretos de los enemigos en boca de los torturados. De acuerdo, más cuando se es inmortal y se sabe que todas las heridas -o la mayoría de éstas- se van a ir regenerando, lo que queda es el dolor per se, las súplicas porque se detenga, las marcas y la dominación de la psique por encima de la física. Tener al enemigo sin oportunidad de defensa es lo más bajo y vil de la guerra. Y a pesar de ello, sabe que en su época se utilizaban estas estrategias, estas tácticas que se hicieron cada vez más consuetudinarias hasta el día de ahora. Prácticas utilizadas por sujetos de mentes insanas donde el dolor es lo único que les motiva y les agrada para actuar de esa manera. Desquiciados, déspotas, arrogantes, de toda esa clase son aquéllos que dominan estas técnicas.

No entiende qué tipo de información querría de ella. Nunca antes estuvo en una situación así, por lo que le parece curiosa. Tanto despliegue de capacidades sólo para atraparla y torturarla. ¿Quién dice que la Iglesia es santa? Porque a pesar de todo, ha reconocido el olor a incienso del lugar. Ellos puede que en sus ropajes no lo tuviesen, más el sitio apesta a ello. Inquisidores. Y el que al parecer le tocó a ella -porque puede oler a otros dos aromas diferentes en el sitio, a lo lejos, su sangre es llamativa para su propio instinto milenario- está dispuesto a empezar. Un hechicero por lo que su aura indica. Uno que mueve un mecanismo haciendo que todos los clavos se hundan más. Aprieta los párpados al tiempo que sus dientes rechinan por el dolor, la quemadura de éstos. No necesita aire, aún así jadea con violencia. Más ésto, sólo es el inicio.  

Y tal cual Aglaia lo pensara, está dispuesto a hacer de este martirio algo cíclico. Episodios de violencia con momentos de recuperación para empezar de nuevo. El futuro se ve demasiado negro. Si ninguno de sus childs sabe dónde está, será imposible el rescate. El primer latigazo cae contra la espalda desnuda, aspira profundo para concentrarse, sólo es dolor, de eso ha tenido demasiado a lo largo de su existencia, sobre todo en los inicios de la vampiresa. Nada se iguala con el dolor por el hambre de la sangre. Cierra los ojos, le va a dar el placer de gemir, de mostrar cómo le afectan sus golpes al tiempo que, en griego susurra - una Kere a la izquierda, otra a la derecha. La de la izquierda con un vampiro. La de la derecha con un Lycan - emite un grito con el siguiente golpe abriendo los ojos, son tres. Están atrapadas en el lugar. Y Aglaia no tiene la oportunidad de enlazarse con ellas. Aspira aire profundo con el dolor concentrado en la espalda, ahí donde el Inquisidor traspasara su piel, dejando parte de los músculos expuestos.





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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Stavros de Milo el Jue Mayo 24, 2018 4:17 am


"Open your eyes
look up to the skies and see
I'm just a poor boy,
I need no sympathy".

Is the winner! En cuanto despierta hay un instante pequeño en el que sus pupilas de verdad se llenan de miedo, de lo que me aseguro cuando a mi nariz llegan las sustancias del sudor corporal que lo reafirman. La sonrisa de mi boca se amplía tornándose más oscura, más torva en lo que sus gritos son insoportables - Holly shit! ¡Qué pulmones, ladys and gentlemans! - mi risa se oye por toda la pequeña habitación. ¡Cómo los odio! Todos creen que merecen existir sólo porque tienen poder, porque se creen superior a los demás, a los piadosos y a los temerosos de Dios. No creo en sus lágrimas, ni una sola de éstas me conmueve. ¿Acaso piensa que soy un idiota como todos los que antes conoció? Dejo que se habitúe a la sensación de sentir cómo su coño está abriéndose en dos con el peso de sus piernas y la posición del burro. Aún tengo otros obsequios guardados para la ocasión.

Ignoro sus insultos, el tomarlos en cuenta no cambiará nada en esta situación. Sólo tomo nota de algo, la manera en que mira atrás. De reojo observo, mi posición hace que la espada tenga un brillo llamativo. Escucho todas sus palabras, para ella son importantes porque cree en ellas, también para mí lo son, porque me reflejan su estado de ánimo. Asiento con la cabeza, puede que tenga razón y escape. Puede que logre mucho, - es interesante escucharte como si creyeras que tienes oportunidad de escapar de aquí con la sangre intoxicada de plata, con el cuerpo atado con plata. Mis instrucciones son precisas. Torturarte sólo por placer y después matarte, baby - ni el escupitajo me impide decirle lo que son para mí las reglas más importantes de todas. Me alejo de ella para tomar la espada, su espada. La jugueteo en la mano para ir acortando las distancias.

Le tomo de los cabellos con la mano contraria para obligarla a mirarle - ésto es fácil, no tienes que portarte bien, no tienes que gritar, no tienes que hacer absolutamente nada porque no me interesa sacar de ti ninguna confesión. Mis instrucciones son darte tanto dolor como soportes y como no soportes, también. Así que - la espada la paso a dos centímetros por encima de su pierna desnuda, la que está más cerca de mí. Ya lo he dicho, no hay mayor satisfacción que cuando me han dado un juguete nuevo para hacer con él lo que quiera. Lucille mira insatisfecha en su sitio. Más en estos momentos dejarla salir a jugar significaría perder un tanto la dirección de ésto y acabarlo muy rápido. Y ésto, este momento que esperé diez años, debe durar veinte para que valga la pena. - Empecemos - corto la piel de su espalda con su propia arma antes de empezar a despellejarla como lo hace Septimus. Esta vez, quiero darme ese lujo. Esta vez, imitaré al perro, The dog’s bollocks! Será más que divertido.


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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Arikel Voerman el Vie Mayo 25, 2018 7:52 am

Está dolorida, hace lo que puede para intentar colgarse de los brazos para que su intimidad sienta alivio por donde está sentada, le duele, pero no lo muestra, le mira, le odia, le odia con todo su ser, esta debil y no puede intentar la mejor postura para no dañar la intimidad suya, gruñidos sobrenaturales suelta mientras escucha las intenciones del otro, torturar y matar, simplemente, se pregunta como va a salir de ahí, por que tiene que salir tiene que conseguirlo, de alguna forma, pero tiene que hacerlo, no va a caer, y si lo hace será sin achantarse, sin pedir piedad, si acaba ahí, asi será, ella ruge de esa forma vampirizal mientras su mirada del color rubí esta fija en el inquisidor que tiene ahí delante, escucha sus palabras, con atención mientras el rostro de la adolescente a pesar de que normalmente parece dulce, ahora parece de lo más feroz, mientras le enseña los colmillos y ladea la cabeza dando un rugido sobrenatural que podría los pelos de punta a más de uno, mientras tiene su mirada fija en ese hombre, no pestañea solo le sigue con la mirada, más entonces Arikel hace lo impensable, sonríe, de una manera fria, sadica.


-A mi el Valhalla me espera, pero a ti....pobre cobarde...te desecharan como un pañuelo lleno de la sangre que escupe un vagabundo en sus ultimos instantes.- Escupe cada silava absolutamente cargada de odio, cargada de ira, y despreció a pesar de su posición alza la cabeza, sin temor, hay que afrontar lo que venga, pero saldrá de esa, aqui no está el final, no todavía no, aguantara, quien sabe cuanto, pero lo hara, ese enfermo no sabe lo que tiene delante, miró con sumo odio como se atrevía a empuñar la espada de su padre, como se atrevía ni a tocarla, sin duda no sabía que reliquia tenía entre las manos, que iba a saber, solo un ignorante de esa secta obsesiva, que tanto oculta con tal de mantener el poder.
Obsevó como caminaba con ella en las manos y la vampiresa mantenía esa sonrisa sadica, enfermiza, aterradora. -Ten cuidado, eres muy poco hombre para empuñarla, los niños no deberian jugar con esas cosas.- Añadió sin temor alguno a la reprimenda por parte de este, ya la había amenazado, ya sabía lo que se esperaba, ya no había vuelta atras, ya había advertido que daba igual lo que dijera, pues al menos, si moriria o escaparia le puede tocar los cojones sin miedo, sin problemas, es mas mayor que ella, si, pero apenas unos 500 años mas, su sire adotivo más de una vez le había indicado que la edad no siempre es determinante para ganar o perder.


De momento no tenía mucho más que decirle, no se merecia que le dijera nada más, escoria engreida, notaba como la empezaba a cortar la piel de su espalda, ella no gritaba solo bajaba la cabeza y resoplaba ligeramente, poco más de eso no se manifestaba, notaba el frio punzante de su piel palida cortada, mientras ella mascullaba en su idioma natal mientras intentaba colgarse de los brazos y aliviar la entrepierna un poco, mientras notaba como la sangre se deslizaba por su espalda de sus cortes, solo apretó los labios mirando al frente, con sus ojos brillantes como dos rubí a la puerta del infierno.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Septimus el Vie Mayo 25, 2018 8:23 am

Esa vampiresa era una descarada, le gustaba hacía mucho que no tenía una presa muy respondona, eso le gustaba, agarraba la mandibula de esta, mientras esta ponía a relucir su afilada lengua, él ladeó la cabeza observandola mientras la movia la cabeza de lado a lado sujetandola con firmeza la mandibula, mientras ella preguntaba si había matado a una de su manada, o a su beta y por eso ese rencor, Septimus se rió sincramente enseñando sus dientes perlados mientras tenía sus azules ojos clavados en ella y en esa anatomia que la joven se traía en esa postura del potre a mercé de él, cosa que el licántropo se divertia. -No, princesa de sangre, no es eso querida...la verdad es mucho más fria, y sin sal, es una simple misión....cazarte, torturarte y matarle, solo que no me han indicado cuanto debo tardar y tu y yo lo pasaremos muy bien.- Se rie malicioso mientras con su uña afilada araño la mejilla de la joven vampiresa.


Aulló al oler la sangré y se rió de manera sadica mientras olia la sangre de ella colocandose aun encima de ella en aquel potro mientras la escuchaba sin perder la sonrisa. -¡Oh! un demonio...¿eh? pero no estas ante un demonio, estas ante uno de los seguidores del arcangel gabriel, y creeme preciosa concubina, es peor un angel que un demonio, asi que preparate.- Gruñe con cierto morbo, mientras la abofetea solo por diversión y bastante fuerte mientras ve complacido como se le marca la mano en esa palida piel y ladea la cabeza. -Que ganas de morderte me dan.- Gruñe con ferocidad mientras sus colmillos crecen y nuevamente sin peidad se desliza hacia abajo, a la altura del costado mientras ve esa piel de porcelana y la observa y clava su dedo en el costado.- Este tiene una pinta...perfecta..que palida.- Se rie burlonamente y gruñe dando un cruel bocado en el cotado derecho mientras sale la sangre a borbotones y suelta desgarrando un poco escupiendo la sangre y se levanta de encima para tirar más para dañar las extremidades.


-Si tu demonio apareciese recorreria la misma suerte que tú o una mejor, le mataría delante de tus ojos y para ver como lloras como una cria, eso me resulta más satisfacción.- Se rie divertido mientas coge varias cruces de plata, colocandoselas una en la frente otra en el pecho y otra en el abdomen, mientras se iba a por una cuchilla de plata jugando con ella entre los dedos, y la observa. -O mandarle trozos de ti a ese demonio, también se me antoja divertido.- Mira como el agua que empezó a hervir, la que había puesto a calentar, cogío un trapo y agarro al cubo y hechó agua hirbiendo sobre el abdomen, una rafaga de esa agua contra el abdomen y la cruz para irrtar más. -Estaba sucia y hay que limpiar antes de lo que está por venir.- Se rie.
Mientras olfatea un poco. -Mis compañeros se divierten, uhmm si...como yo, no me quedare atrás, bien siguiente..- Amarra con plata las muñecas de la joven aprovechando que sus hombos estan dislocados, y lanzo la cadena sobre una viga del techo, soltó sus pies y tiró para colgarla del techo por los brazos,  liberonadola del potro. El lobo se acerco comprobando que tenía los musculos de los hombros dislocados moviendoselos. Sonrió con satisfacción y ahi se puso a su espalda, y entonces a la vampiresa llegó el latigazo arrancando carne con la sacudida. -¡oh nena! como sangras.- Se bruló.
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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sunshine Denveraux el Dom Jun 03, 2018 10:46 am

Era demasiado consciente de que la Inquisición no necesitaba de excusas para que nos apresaran y nos torturaran, para ellos el simple hecho de ser vampiros, licántropos o hechiceros era más que suficiente para que nos persiguieran y nos capturaran, no había motivo ni razón alguna para que no se dieran el lujo de haber batidas por las noches con la intención de cazarnos, desde hacía mucho tiempo así había sido y en París las cosas se estaban poniendo tensas últimamente ya que cada vez era más la presencia de Inquisidores en la zona que nos buscaban para cazarnos, por lo que no era de extrañar que hubieran urdido algún plan para cazarnos. Porque no era la única que podía sentir que había en aquel lugar, detectaba más auras en el recinto y dos de ellas eran de vampiras que como yo seguramente estarían siendo torturadas como me estuviera pasando a mí, porque a ellos les gustaba demasiado torturarnos y luego encerrarnos, jugar con la tortura alargándola todo lo que pudieran hasta que se cansaran y decidieran finalizar la tortura hasta que moríamos... ese era el modus operandi de ellos, esa era la forma en que mataban a los que ellos llamaban “herejes”. Además del licántropo también contaba un hechicero y un vampiro que estaban en una habitación cada uno con una vampira y me pregunté cómo es que vampiros y licántropos, incluso hechiceros, podían ser miembros de la Iglesia cuando eran estos quienes nos cazaban... jamás entendería cómo es que los ayudaban cuando yo lo único que pensaba era en poder destruirlos y aniquilarlos. Sin embargo el licántropo que tenía frente a mí parecía complacido con que le hubiera tocado yo, me llamaba concubina de satanás e incluso me dijo “princesa de sangre” haciendo que le gruñera por la forma que tenía de referirse a mí cuando me dijo que la única finalidad era cazarme, torturarme y posteriormente cazarme sin motivo alguno, sin que le hubiera hecho nada a ese licántropo salvo más allá de ser una vampira. Intenté quitarme los grilletes que apresaban mis muñecas pero me era imposible, estaba todavía débil y no tenía la fuerza suficiente para liberarme, le gruñí cuando su mejilla hizo un pequeño corte en mi mejilla. El licántropo se subió sobre mí riéndose por ver mi sangre brotar de la pequeña herida que me había hecho y se rió, burlándose, cuando hablé del vampiro que lo mataría como se enterara de lo que estaba pasando. Como Assur nos encontrara el licántropo no tendría la más mínima oportunidad de salir con vida, sin embargo es su ignorancia lo que haría que acabara muerto... pero no pretendía llegar al momento en que Assur llegara, debía de liberarme antes de eso.

El licántropo divertido sobre mí me olfateaba y me decía las ganas que tenía de morderme, sus afilados colmillos asomaron sobre sus labios y bajó por mi cuerpo hasta que su dedo quedó sobre mi costado, presionó con fuerza y después sus colmillos se hundieron en mi piel, gruñí apretando la mandíbula sabiendo que un mordisco suyo no sanaría tan fácilmente, arrancó un trozo de carne de donde manaba sangre de la herida y cerré los ojos porque no iba a darle el gusto de oírme gritar, no pensaba hacerlo. Con unos guantes en sus manos y mi respiración acelerada por el dolor puso tres cruces, una en mi frente, en mi pecho y en mi abdomen mientras jugaba con una cuchilla también de plata, ahora pensaba que mandar trozos de mí al demonio era algo divertido y reí entre dientes por ello sabiendo que significaría su muerte, su lenta y dolorosa muerte. Vi como cogía un cubo lleno de agua y lo vertió directamente sobre mi piel de forma que siseé por el dolor, por la quemazón del agua hirviendo y del dolor provocado por las cruces de plata que marcaban mi piel y que no dejaban que se regenerara ni se curara. Mis brazos seguían en tensión y extendidos con el hombro a punto de dislocarse, apenas un movimiento y se saldría del sitio... sin embargo el licántropo tenía otros planes porque me quitó del potro donde estaba no sin antes pasar una cuerda por una viga, donde la tenía engarzada a las esposas de mis muñecas que eran de plata, y finalmente me alzó dejándome suspendida en el aire y ahí sentí que por mi peso lo poco que faltaba por dislocarse el hombro pasaba, gruñí por ello cerrando los ojos pero no le di el gusto, no quería hacerle ver que me dolía y mucho menos que me oyera gritar por el dolor, aguantaría todo lo que pudiera mientras pensaba la forma en poder escapar de aquel lugar antes de que el vampiro se diera cuenta. Noté que se ponía a mi espalda y de un tirón brusco rompió mi ropa dejando mi espalda al descubierto y supe sin necesidad de verlo lo que pensaba hacer. Apreté con fuerza mis manos en sendos puños cuando el chasquido del látigo sonó en la estancia y mordió mi carne, mi cuerpo se balanceó un poco y mi espalda se encorvó por el dolor en lo que el lobo se divertía por lo que me estaba haciendo, disfrutando de ver cómo mi cuerpo sangraba sin poder regenerarse todavía.



-Disfruta lo que puedas hijo de puta.... en cuanto logre soltarme seré yo quien te meta las cruces de plata por el culo y te de latigazos hasta que no quede más carne donde morder con el látigo
–escupí ladeando mi rostro ligeramente para mirarlo, mis colmillos fuera en amenazan, mis ojos de un color burdeos amenazantes sintiendo las gotas de sangre manar de la herida de mi espalda, manchando esta hasta gotear al suelo, pero el lobo lejos de amedrentarse por mis palabras pareció más divertido por mi osadía y por la forma que tenía de hablarme, riéndose mientras sabía que no pararía su tortura bajo ningún concepto y me preparaba para un nuevo golpe mientras mis ojos observaban todo el lugar para saber qué podía utilizar para liberarme y largarme de allí.




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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Sephirot Fairchest el Dom Jun 03, 2018 11:04 am

La vampira desde que había despertado no había emitido muchas palabras en lo que yo había hecho que su cuerpo quedara más clavado con los clavos de plata que harían su función para que no pudiera curarse, todo estaba dispuesto para su tortura y después de tantos años en que había esperado para ese momento pensaba disfrutar y tomármelo con calma, disfrutar de ese momento que tenía antes de entregarla porque aunque nos habían mandado capturarlas a las tres a ninguno nos habían dicho cómo debíamos de llevarlas ni en que estado, por lo que si la torturaba hasta dejarla al borde de la muerte no podían decirme nada. Aquello solo era el principio de todo lo que tenía pensado hacerle, porque no consistiría la tortura solamente en ese día sino que serían muchos más días, para una inmortal hereje como ella el sufrimiento debía de ser durante mucho tiempo para que pagara por todas las vidas que había quitado y pagara justo por todas y cada una de ellas. Tenía mis “juguetes” de tortura como los apodaba a veces en aquella cabaña y me había encargado de que estuvieran allí para cuando llegáramos, me gustaba personalizar mis propias herramientas y armas contra los vampiros, o en su defecto para cualquier raza con la que tuviera que medirme arreglando las armas para cada una de las razas. Los vampiros sin duda alguna era la madera, lo que más les hacía daño y lo que podía matarles... con el paso de los años había adquirido la técnica necesaria y suficiente como para saber dónde debía de golpear, con qué fuerza y en qué medida para no desangrar a mi presa y que no muriera antes de tiempo. Por eso mismo había escogido ese látigo en concreto, porque las púas de madera serían perfectas contra la piel de a vampira y su espalda sufriría las consecuencias, mermada todavía un poco como estaba por la plata en su organismo era la presa perfecta para infligirle la tortura, aunque en realidad esperaba que su curación funcionara porque no había mayor placer que hacer una herida, que se curara, y volver a hacerle la misma herida nada más curarse... eso era lo que más me gustaba de los vampiros. Rasgué su tela dejando su espalda al descubierto, su piel nívea que sería mancillada por el látigo y sin esperar demasiado, porque en realidad el interrogatorio sería mucho más adelante, el látigo mordió su piel clavando sus púas en la espalda mientras sonreía disfrutando vendo como la sangre manaba de la espalda. La vampira no decía nada al respecto y cuando habló en un idioma que reconocí pero que no entendí demasiado fue que la bordeé para quedar frente a ella, mi mano fue a su pelo y de un tirón brusco puse su cabeza tensa.


-¿Decías algo, vampira? –Pregunté en un tono bajo y frío observándola, viendo que estaba débil pero que podría aguantar todavía bastante con aquello- ¿dónde queda todo ese fuego del principio? Menuda decepción –chasqueé la lengua soltando su pelo dejando que su rostro colgara un poco- pensaba que ibas a presentar algo más de batalla y sin embargo parece que te hayas vencido ya ante todo... pero no te preocupes, para eso estoy yo aquí; para que nos lo pasemos bien –sonreí ladino y fui hacia la mesa donde había un pequeño saquito que cogí en mi mano- verás como esto te gusta –dije volviendo de nuevo a ponerme tras su espalda, el látigo volvió a sonar en la estancia hasta morder de nuevo su espalda, algunas púas de madera se quedaban en su espalda mientras veía la sangre que salpicaba y las heridas que le hacía. No tuve compasión con ella y le di varios azotes seguidos en lo que no dijo nada, viendo la sangre bañar su espalda, las heridas causadas por esta y me acerqué a la espalda- mira qué obra de arte.... qué perfección –dije paseando mi dedo por las púas que se habían quedado clavadas, empujándolas más hacia dentro con mis dedos para causarle más dolor y reírme de forma malévola- apenas hemos empezado, espartana. Los tuyos tenían mucho aguante, a ver si tú tienes el mismo –el mismo saquito que había cogido lo abrí dejando ver el contenido de su interior; sal. Mis dedos tomaron un puñado de este y solté hasta tener unos pocos granos en mi mano, me acerqué a una herida profunda que tenía y dejé caer los granos de sal en la propia herida para que le escociera y no se le curaran- sí, así mucho mejor –me alejé un poco y comencé a dejar sal por toda su espalda, restregándola en las heridas que tenía la vampira para que el efecto fuera aún mayor y el dolor y la quemazón fueran insoportables- ¿te gusta esto? Porque yo estoy disfrutando mucho con lo que te estoy haciendo –y apenas era el principio, sabía que el dolor podía soportarlo sin embargo todos tenían grados diferentes y quería saber a qué grado podía aguantar ella.



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Re: The Vampire's League [Privado] +21

Mensaje por Aglaia el Dom Jun 03, 2018 2:28 pm

"Tres no son pocas, bien entrenadas son un regimiento"

Cada clavo es un martirio por sí mismo, incrementar la presión le dejaría en mala posición de ser una humana, con el dolor recorriendo su ser al tiempo que las terminaciones nerviosas piden alivio, la espartana aprieta las mandíbulas para contener cualquier tipo de sonido que pudiera enloquecer el instinto del inquisidor para continuar con esta afrenta. El latigazo contra la espalda le recordó a cierto cazador con quien se había medido hacía poco. La diferencia es que las puntas de su látigo eran de plata y éstas que le golpeaban ahora, de madera. El propio impacto contra su espalda creaba líneas rojizas astillando el material con que están hechas las puntas al tiempo que la espartana echa atrás la cabeza apretando los ojos con fuerza, aspirando un aire innecesario que ahora sólo brinda consuelo porque marca los tiempos con que este insano sujeto está fustigando una y otra vez la piel que va regenerándose a paso más lento de como es atacada.

Aprieta los puños inconsciente, el dolor se riega por su cuerpo hasta que la obliga a rechinar los dientes. Por fin se detiene y sólo es por la frase que le escuchó a la espartana, le toma de los cabellos obligando a ver su rostro, uno que grabará en la memoria hasta que pueda tener el tiempo para desatarse, para ir a la carga alimentándose de su sangre para llenar su cuerpo de energía. Las palabras del Inquisidor deberían burlarse de su actitud guerrera, más lo que él no comprendió fue que Aglaia pronunció en voz alta esas palabras para estar segura que su siguiente paso sería ignorado. Lo único que le preocupa es el vampiro que está con la otra vampiresa por el sonido de su voz contrastado con los gemidos y los gritos de la otra.

Cierra los ojos pensando en qué va a hacer cuando el Inquisidor da gala de su sadismo contra la espalda provocando que vuelva a tener un dolor por todo el cuerpo que le incita a lanzar un alarido que se corta en el momento en que se muerde los labios hasta sangrar. Bufa de coraje, rechinando los dientes de arriba contra los de abajo antes de mirar al frente con los ojos empezando a tornarse rojos por la necesidad de matarlo, de abrirle la boca para sacar su lengua y cortarla, de utilizar sus espaldas para cruzar de derecha a izquierda el filo de éstas dejando que caiga el resto de su cuerpo. Con esos deseos resiste la saña con que le maltrata la espalda, la piel se siente cicatrizar y volver a abrir. Este estira y afloja será imposible de seguir por el consumo masivo de sangre que está provocando.

Como siga así, entrará en letargo, el proceso en el cual su cuerpo pareciera dormir por la falta del sustento vital. Ahí sí estará indefensa por completo, exhala el aire de forma sonora y durante largos segundos cuando aprieta las puntas en su piel expuesta. Entre los tejidos que cubren su columna vertebral y protegen el resto de sus órganos. Mil veces maldito sea. Aprieta los dientes sintiendo cómo los mantiene en su interior sin opción a poderlos expulsar. Contrae los tejidos cuando ve que se aleja, el sonido de la primera punta es satisfactorio, más ve que coge un saco, el olor a mar que proviene de éste le anticipa lo que continuará.

Si fuese humana, estaría sudando profusamente, más se mantiene estoica. Los primeros granos le producen un sonido inintelegible saliendo por la garganta. Es su oportunidad, lo sabe sintiendo el cuerpo temblar por lo que ya sabe que hará, aspira profundo, al contacto feroz de la sal, grita en un griego clásico esperando que las otras dos vampiresas lo entiendan - Κανένα θέμα τι κάνεις, το Psique μου είναι ισχυρότερο Μπορώ να καταλάβω τις φωνές σε αυτό σαν να τις άκουσα* - la voz es potente, firme, contundente. Es un llamado a cualquiera de las otras dos vampiresas rogando porque entiendan a qué se refiere, esperando que alguna tenga telepatía y pueda enlazarlas para empezar a buscar una forma de escapar de ahí todas unidas. Separadas son fáciles de someter, más las tres en sincronía pueden ser más letales de lo que estos tres inquisidores podrían esperar.


*No importa lo que hagas, mi psique es más fuerte, puedo entender las voces en ella como si las estuviera oyendo.





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