Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Willpower +18 [Septimus]

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Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Mar Mayo 22, 2018 10:09 am

Recuerdo del primer mensaje :

"La vida te devuelve lo que perdiste,
a veces, con creces."

Las manos cubiertas de guantes brindan una seguridad contra el frío inclemente que azota la ciudad. Si bien es cierto que a su diestra está el mensajero con el salvoconducto para hacer de sus actividades algo lícito, desconfía de todos y de todo. Por lo que se ha vestido con el plan de fingir ser la damisela en peligro para dar libertad de acción a un Karsh que está de momento desaparecido. Sabe que debe estar yendo y viniendo para ver que todo esté en orden. Si hay algún peligro, se materializará para advertirle. Hasta en tanto siga sola con este mensajero enviado desde el Vaticano para acompañarla, sin haber entregado la misiva con las instrucciones para el inquisidor, depende de sí misma para su seguridad porque no confía tanto en el sujeto romano que la mira como si fuera incomprensible para él por qué le envió su Santidad con una bruja y la orden de protegerla.

Así entonces y debido a esa desconfianza mutua, bajo los kilos de ropa, a espaldas del inquisidor que la acompaña, fue precavida de guardar una de sus cimitarras, dejar un hilado en el costado de las enaguas para romperlo en caso de que necesite movilidad y lo suficientemente bien hecho para que no se deshaga en el camino. En cuanto el carruaje llega a la base inquisitorial donde su protector habita en París, el mensajero y ella bajan del mismo. El hombre le pide que espere entrando al lugar para buscar al Abetegovanni, el Condenado que hará las veces de su protector y guardián. A pesar de que al inicio se resiste por la curiosidad que le incita el ver el interior, comprende que mejor es aguardar. Después de eso, el mensajero sale casi corriendo a buscar como enajenado al inquisidor hasta llamar a la puerta del licántropo para entregarle la misiva de su Santidad, el Papa, denotando que el lacrado y las órdenes son auténticos.

En tanto, Lucinde observa el ir y venir de los miembros del Santo Oficio con aburrimiento. Sólo hay algo que puede llamar su atención, es una reunión de hombres que al parecer, están planeando un ataque a un sitio no muy lejos de ahí. Parecen tan tranquilos que ni siquiera se ocultan de los demás. Tal sería su confianza por el miedo que el simple nombre de la "Inquisición" causa en los herejes. Escucha sus estrategias, observa el armamento que traen para pensar en que, para ser tan entrenados, les falta sentido común. Si bien escuchó que van a ir tras un grupo de diez sospechosos, son siete los que fueron elegidos para la misión. Se repartirán alrededor del lugar haciendo que salgan los herejes a base de disparos, al tiempo que tres de esos siete, entrarán para presionarlos y detenerlos en tanto los demás esperan afuera con las armas listas. ¿Acaso no piensan que por más que estén ahí esperando los demás, los tres que entren van a ser masacrados? Observa sus rostros seguros y arrogantes. Para ser los soldados del dios judío, les educan y entrenan mal. En la Liga mandarían catorce integrantes.

Diez entrarían y cuatro quedarían relegados para cualquier escape. Siempre y cuando se haya demostrado su habilidad por encima de la media. Si no, con uno basta para matar a todos los que estén dentro del lugar. Recargado su hombro siniestro contra la pared, da la espalda a la puerta, el mensajero sale para indicarle a Septimus quién es la mujer acompañándolo para terminar así su misión y regresar con el Papa a dar fe de que todo ha ido bien. El sonido de los pasos acercándose la alerta de sus presencias, al girar el cuerpo para encarar a la persona que será su guardián, sus ojos primero observan el amplio pecho de éste subiendo por los grandes hombros, el firme cuello y un rostro que en otro momento podría ser atractivo de no ser porque...

Sus ojos se abren como platos al tiempo que su boca exclama un improperio en árabe. - ¿Tú? - su mano va a romper la enagua cuando siente el frío proveniente de Karsh que le susurra al oído, invisible a ojos de cualquier otro - detente, loca. Matar a un Inquisidor en este lugar significa tu muerte y aún hay cosas por hacer. Mantén a resguardo tu rabia, que también lo he reconocido. Aprovecha lo que el destino te ha entregado, busca a los otros tres aprovechando este inicio de la madeja, jala de ésta hasta que logres tu cometido y luego, dales muerte. Aprovecha que han pasado quince años y no te reconocerá - Lucinde aprieta la mano contra la tela antes de exhalar un aire violento mostrando los dientes con expresión agresiva. El mensajero los observa sin comprender. No podría entender que la mujer ha reconocido en el Abetegovanni a aquél que matara a sus padres.


Última edición por Lucinde Virtanen el Sáb Ago 25, 2018 9:24 am, editado 1 vez




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Vie Jun 22, 2018 1:43 pm

El licántropo fija su mirada en la rubia y despues en el hombre que la acompaña, no e le vé muy comodo con la presencia de Septimus, igualmente el licántropo sabe bien que su fama le precede entre los miembros de la inquisición "el perro de Dios", "el desollador" son solo alguno de los sobrenombres que Septimus tenía a sus espaldas, y aun asi, todos ellos para él eran como medallas, los llevaba con orgullo, sea para atemorizar, o para infundir miedo, o por insultarlo, las palabras de los herejes no valen nada, son solo basura que sale de las propias cloacas, no merecían su atención de ninguna de la maneras. Septimus no puso objeción a lo de sentarse y escuchar lo que estaban conversando, de hecho a medida que más oía se podía incluso alegrar de haberse quedado. Ahí estaba sentado, escuchando las palabras del hombre que le empezaron a captar de sumo interes la atención del inquisidor, que clavó sus azules orbes en aquel hombre. Sus palabras eran interesantes, inquietantes en cierto modo, vampiros, licanos y cambiantes con un conocimiento extenso de su poder, uniendo fuerzas vampiros y licanos, eso era algo inusual, en la inquisición ocurría, fuera de ella era algo más estraño, los licántropos y los vampiros eran enemigos naturales, que siguieran juntos era por un vinculo de algun tipo o intereses comunes muy fuertes.


En el caso de sus compañeros eran inquisidores, tenian el mismo trabajo, y su complicidad con Milo el vampiro variaba en los gustos comunes, en el mismo tipo de locura se podría decir, adorando torturar herejes, arrancar confesiones, y la rivalidad que se traía entre ellos, por ejemlo con los gemelos era otro tipo de relación, los dos sadicos hermanos eran buenos en lo suyo, y su competición abarcaba otros ambitos, no los diferenciaba ciertamente, y le daba igual, generalmente esperaba a que estos le dieran pistas sobre cual de los dos era con el que conversaba.
Más la información de que había un sitio una iglesia que no asaltaban, que evitaban le llamó a curiosidad, e igual eso que estaba escuchando mereciera la pena conversar con sus compañeros inquisidores haber que opinaban, incluso mandar a uno de los hombres a su servicio a que investigue un poco, aunque parece ser que alguna idea tenía el misterioso jefe de la preciosa rubia.


Lo de la peste si que le llamó en alarma, no era algo que tomarse a la ligera, y eso se había escapado a oidos de la inqusiición, eso era una mala señal, a menos a oidos de las esferas importantes, que o no querían meterse o no le dieron importancia, Septimus se sintió intrigado, desde luego la conversación con sus tres compañeros iba a ser larga y jugosa con todo lo que estaba escuchando el italiano.
Sin lugar a duda el hombre conocía bien al inqusidor y sabia cuan segura eran las mansiones del inquisidor, de hecho hizo una breve inclinación con la cabeza de manera afirmativa ante las palabras de este.
-Será un placer recibirle en mi morada a alguien tan eficaz como usted.- Alabó Septimus considerando que el hombre se lo había ganado, le devolvió el apretón de manos. -Que la paz de Dios sea contigo.- Se despidió el inquisidor con un gesto de mano hacia su cruz, no le gustó mucho que besara en la mejilla a Lucy pero no dijo absolutamente nada.

La acompañó hasta el carruaje para volver a su mansión, mientras Septimus la observaba con fijación mientras estaba sentada en el asiento de enfrente. -Interesante compañías la vuestra...tienes buenos amigos.- Dice en referencia al beso de despedida. -Se me hace raro no tenerla en la mansión, aunque sea para tocarme los huevos como ha pillado por hobby señorita.- Dice con cierto tono socarrón mientras se inclina hacia delante alargando la mano para que la punta de sus falanges acaricie el rostro de la rubia. -Ni con tú cara mirandome con desdén.- Se rie antes de volver a acomodarse entrelazando sus dedos en el regazo.
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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Dom Jun 24, 2018 4:05 pm

Con todo eso encima, Lucinde necesita meditar, recapacitar en todo lo que ha investigado hasta el momento para diseñar el plan a seguir. La iglesia sería un buen lugar para empezar las pesquisas más con todo lo comentado, está un poco inquieta. La despedida es rápida, aún se queda sumida en sus pensamientos en tanto el licántropo toma el control de la situación como es su costumbre. Es un alfa, así que es su conducta básica el ordenar y que los demás obedezcan. Esta vez la hechicera le hace caso. Toma sus cosas para retirarse hacia el carruaje que ya esperaba como si el inquisidor tuviera todo preparado para retacarla en su mansión sin opción a escapar. Aún así, sube al vehículo para sentarse meditabunda.

Alza la mirada por fin cuando atrae su atención - nos hemos visto en varias ocasiones. Ha sido un buen elemento en quien puedo confiar, su información es jugosa y la entrega sin reservas una vez que los salvoconductos fueron presentados, así que tenéis razón. Es un buen aliado - le hace consciente de que si bien para él podría ser un "amigo", no lo es para ella. Es un aliado, los amigos los cuenta con los dedos de la siniestra mano y le sobran. Una assassin está impedida para tener amistades y sentimientos por otros debido a su condición de asesina a sueldo. Una ejecutora, una persona que si se permite una sola debilidad, puede que la Liga se interese demasiado en eliminarla si corta la eficiencia con que sus movimientos se lleven a cabo.

Su siguiente enunciado es contestado en automático - tengo trabajo por hacer, no puedo estar perdiendo el tiempo en nimiedades como estar buscando problemas con usted - se acaricia el mentón con expresión seria mirando hacia afuera de la ventanilla en tanto va decidiendo cómo proceder de nuevo. Su roce la hace respingar al no esperarlo, sus ojos le miran enormes por la sorpresa. Parpadea eliminando sus pensamientos para quedarse en silencio ante el licántropo - lo siento, estoy demasiado sumida en mi misión para buscar provocaros, tengo que hablar con mi jefe, indicarle todo lo que me han dicho para que decida el plan de acción, para eso tengo que salir y encontrarme con él lo más rápido posible - quizá sería bueno hablar con Karsh una vez en la habitación para que él se hiciera pasar por ella y que vestida del assassin, Lucinde hablase con Septimus.

Esto de hacerse pasar por el otro tiene sus consecuencias, más será rápido conforme vaya pasando el tiempo y Septimus se acostumbre a Karsh. - Tengo un dije que me dio, en cuanto pueda usarlo sin testigos para no llamar la atención, lo convocaré a que llegue a tu mansión ¿Está bien? - pregunta su parecer para que sienta que no le pasa por encima. A finales de cuentas, es su hogar y más vale que empiece a tomar en serio ésto. - Él trabaja la mayor parte del tiempo de noche, así que le vendría bien como dijo Morgan, un poco de ayuda ¿Estaría dispuesto a dársela? - y si no, se complicarían las cosas como tenga que estar Karsh yendo y viniendo. Estando en la mansión para ocupar su lugar y luego teletransportarse para apoyarla. Tarde que temprano, eso puede salir muy mal y lo sabe mejor que nadie.

Sin embargo, si Septimus accediera, Karsh podría teletransportarse para estar con ella durante el tiempo necesario cuando hubiera algo demasiado serio y entre ambos, Septimus y ella, combatir cualquier cosa física que les amenace. Espera paciente su respuesta sabiendo que si él se sube al barco, será más fácil llegar a buen puerto.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Mar Jun 26, 2018 10:07 pm

Septimus desliza la mirada sobre ella, de manera incluso tierna se pudiera decir, deseando tenerla bajo el brazo protegiendola, mientras la escucha, un aliado el tal Morgan, más algo le dice que el otro inquisidor no la considera una aliada, si no algo más, ese beso protector en la mejilla, esa incomodidad que sintió el otro inquisidor cuando él se apareció, no le hizo gracia, pero con lo que contó fue tan sincero, sin omitir nada o esa sensación le dió y Septimus es un torturador, esta acostumbrado a oir confesiones y a diferenciar cuando dicen la verdad o no, un don lo llamaba, incluso adoraba esas noches de guardia con Milo donde hablaban de los matices de las confesiones de sus presas, retorcidos gustos que a veces se traía el licano entre manos, más solo asintió mirando al Lucy, era dura, fria como el hielo a veces, aunque quisiera fingir ser alguien más cercana de lo que en realidad ella era, y eso el licántropo lo estaba empezando a advertir cada vez que la observaba.


En cambio la respuesta que le dió a la provocación hizo que el inquisidor se sorprendiera por lo distante que estaba, sin duda algo le estaba rondando la cabeza, y eso era lo que tenia distraida, y sin duda era por algo que había dicho Morgan que la traía de cabeza, ladeo la sonrisa observandola por los comentarios que hacia en referencia a él, mientras advertia que para avisar a su jefe debiera salir, lo que hizo que Septimus enarcara una ceja. -No soy tu padre ni te tengo prisionera querida, si necesitas irte a cualquier cosa basta con decirmelo, de hecho si quieres puedo mandar al cochero que te acerque y yo volveré a la mansión y dejare las cosas en tu habitación.- Responde de modo sumamente suave el lobo.
El licano ladeo la cabeza pensativo, la verdad que tenía cosas que hacer al llegar a la mansión entre otras mandar a uno de su manada con carta a los otros inquisidores informandole los datos de interes que solto Morgan que lo tenían absolutamente intrigado, gente que asalta la iglesias, una iglesia maldita foco de una epidemia, había muchos rastros que seguir, aunque él estaba obsesionado con uno y que parecía tener un don para esquivarle, habría que planear mejor.


-Puedes usar la mansión para recibir visitas o mandar mensajes, por eso no debes preocuparte, sientete con la libertad de ello.- Invita con ese tono galante, y amable que el inquisidor podía tener cuando le parecía correcto o le venía en gana, observa a la joven con el ceño fruncido por estar sumido a mis pensamientos. -por supuesto que prestare ayuda querida, puedo prestarte a mis hombres, incluso a uno de mis betas si lo necesita, solo informame que necesitas y dare la orden.- Dice él mientras se rasca el menton, y la observa esperando que le diga cual plan tenía para el siguiente paso.
Resoplo mientras observaba por la ventana del carruaje. -Solo guarda cuidado, ha compartido información que me ha inquietado bastante, aqui hay algo detras y esta vez si que es algo que parece sumamente importante.- Dijo más a modo hablando consigo mismo que con ella, más finalmente volvió a prestar atención a la rubia esperando que ella le indicase lo que queria.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Miér Jun 27, 2018 9:19 am

Será perfecto tener unos cuantos momentos a solas con Karsh para darle algunas instrucciones o bien, planear la siguiente estrategia. Los movimientos que tendrán que dar paso a paso para evitar que Septimus o alguien más descubra nada. Que le ofrezca esa oportunidad de ir con el carruaje sería problemática, opta por que sea al contrario, que baje en una esquina y que él siga adelante para tener unos instantes platicando con el fantasma en dirección al hogar de Septimus para después fingir que su jefe los estaba siguiendo y demás. - Optaré porque detenga el carruaje donde le parezca prudente para bajar, después mi jefe me acompañará a su hogar, puede jurarlo. Pocas veces me deja sola por las calles aunque no lo vea, sé que Karsh me acompaña - es cierto, lo que oculta es que el hombre es un fantasma, por eso ya no puede mirarlo si él lo evita.

El ofrecimiento de ayuda es esperado con cierta tensión, por lo que en el instante en que acepta darla, siente cómo el cuerpo se relaja. Así puede jugar con Karsh a intercambiar lugares con facilidad, pudiendo tener a ambos a sus espaldas en caso de extrema necesidad. Tiene sus propias armas para defenderse, sus propias habilidades. Sobrenaturales y humanos pueden ser combatidos si se conocen las estrategias y aún así, hay ciertos seres con los que mejor sería hacer un pacto que guerrear. Y para ello, en ocasiones, el fantasma es mejor. Lastimar su etéreo cuerpo es imposible. Como espía es infalible a menos que, como en el cuartel de la Inquisición, tengan las protecciones adecuadas para alejarlos. Ya sea otro fantasma o inclusive, sellos mágicos. La propia Assassin es conocedora de ésto, se cultivó durante mucho tiempo en la Liga.

Se acomoda los guantes en tanto mira cómo el vehículo sigue su paso - la única visita que tendré regular será mi jefe, Karsh. El otro podría ser Morgan, aunque pareciera que tú querrías estar presente con el segundo, a Karsh le molesta demasiado la curiosidad en sus asuntos, si puedes con eso, entonces tal cual, tomaré tu mansión como base de operaciones - lo observa, el hechizo parece haber disminuido porque está más cuerdo. Sus sentimientos son contradictorios, por un lado le encanta la idea de tener a alguien competente a su vera. Por el otro, le frustra que tenga el willpower para soportar el hechizo. ¿Acaso le quiere desquiciado todo el tiempo? Y su respuesta es sencilla: sí. Lo quiere así, lo anhela así, que sufra lo que ella durante estos años, que sienta el desespero del desconocimiento por lo que la otra persona siente, piensa, hace. Así de frustrado desea que se encuentre.

Se queda en silencio observando su figura, el tipo tiene algo a su favor: le atrae demasiado - será lo más escueto posible, lo más privado, así que ningún Beta o algún otro elemento que no seas tú, estoy casi segura de que es la opción que Karsh va a tomar. Mientras menos conozcan de ésto, la situación mejorará. Ahora, para eso fue el salvoconducto, para que prestes tu ayuda, toda ésta. Así que si tienes alguna otra misión, ve entendiendo que será secundaria. Ésto implica algo muy grande como has dicho. Me bajo aquí - golpea la madera del carruaje para que hagan el alto. Toma su chal para envolverse en él antes de abrir la puerta por su propia mano - nos vemos en tu mansión, hablaré con Karsh, gracias - baja del carruaje para mirar a su alrededor para tomar camino en retroceso al avance del vehículo.

Tiene que alargar distancias entre ellos. Karsh se hace tangible para ella, nadie más puede verle - ¿Qué haremos? ¿La estrategia de intercambio de lugares? - la hechicera asiente con la cabeza - entonces aléjate más, unos cien metros y empezamos el recorrido por otro camino, así pensará que él te encontró, platicaron y el tiempo que te hiciste de regreso fue entreteniéndote con él - así, ambos recorren una distancia prudente para enfilar hacia la mansión del inquisidor - me preocupa lo de la iglesia, habría que investigar. ¿Quieres que mañana vayamos? - sigue caminando mirando algunas personas que la observan con curiosidad porque para ellos, Lucinde está sola en la noche - por supuesto, lo haremos juntos. Así me acerco a la zona, la reviso y tú puedes alejarte un poco más. Entrar a la iglesia podría ser prudente dependiendo de lo que veamos en las inmediaciones. Llegaremos a la mansión contigo materializado, enfilaremos a mi habitación para fingir que platicamos en tanto me cambio y podemos hacer el movimiento de roles. Donde sea Karsh y finjas ser Lucy - el fantasma acepta.

En cuanto están cerca de cualquier oído, vista u olfato licántropo, Karsh toma su forma tangible, en el traje de los Assassin. La presencia de Lucinde anuncia a gritos que es su jefe por si Septimus ha dado la orden de que les permitan acercarse. Al llegar a la puerta, la hechicera la golpea, en cuanto la abren, da las instrucciones - dile a Septimus que le veremos en su despacho, tenemos algo por hacer en mi habitación, no nos tardará demasiado - la presencia del hombre a su lado es pesada, puede sentirse la pasiva agresión de que es capaz con ambas cimitarras en la cintura. En tanto no lo toquen, nadie podrá saber que son una ilusión. Suben las escaleras en silencio, con pasos de gato donde sólo los de la mujer pueden ser levemente escuchados denotando la habilidad de su jefe. En la habitación, habiendo puesto el seguro a la puerta, la fémina toma su maleta para empezar a cambiarse con una rapidez mortal.

Prenda a prenda, es intercambiado hasta que de la hechicera queda sólo su aroma, mismo que esconde con un hechizo que marca en la piel. Se pone las cimitarras en las fundas, guarda todo con prudencia y habilidad dejándolo como estaba, Karsh modifica su apariencia a la de Lucinde. Tan perfecta como siempre, esta vez ella le da un colgante para que él siga oliendo a ella y así, afectar la mente de Septimus. Ante los que están en la casa, Karsh es la mujer que todos conocen. Y Lucinde, el Assassin que es su jefe. Incluso las voces se intercambian con objetos mágicos. Salen del habitáculo para enfilar hacia el despacho de Septimus. Karsh va al frente como si le mostrara a su jefe el lugar. Por eso, su estratagema es infalible. Porque se combinan tan bien para dar un efecto coherente y lógico. Sin ningún punto perdido.

Karsh toca la puerta, en cuanto les dan la entrada, todo el hechizo es completado. - Septimus, te presento a mi jefe, él es Karsh - el Assassin hace una inclinación con la cabeza - buena noche, empecemos ésto, poco es el tiempo que debemos perder - toma asiento frente a Septimus en tanto voltea a mirar a la ahora Lucinde - regresa a tu habitación, le daré las directrices al inquisidor y quiero que por esta noche, descanses. Mañana será tu oportunidad para ser útil - la mujer asiente obedeciendo. El fantasma regresa tras sus pasos dejando a la hechicera con el licántropo. Caminando la ahora Lucinde a su cuarto, ordena a uno de los sirvientes que le lleve un té para completar la charada en tanto el Assassin observa al hombre - Espero que mi subalterna se haya conducido adecuadamente. Si tuvo o tiene algún problema hágalo saber, la aleccionaré para que no vuelva a suceder - su tono indica que ese "aleccionamiento" puede significar un fuerte castigo. Porque no deja lugar a dudas que el Assassin tiene poca paciencia.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Sáb Jun 30, 2018 4:05 pm

Septimus la mira, con el semblante serio, disimulando con completo exito los pensamientos lascivos y lujurioso de los que sería presa la rubia, si Lucy pudiera hechar un vistazo a su mente y de las cosas que desea hacerla, se tiraría del carruaje en marcha y buscaría huir convirtiendo todo en una excitante excena que tendría como final una pasional violanción donde se vaciaría en ella, si, asi de crudo era lo que rondaba la mente del inquisidor, más mantenía una perfecta mirada de poker que de vez en cuando dibujaba una amable sonrisa, mientras escuchaba las palabras de la preciosa rubia mientras asentía con la cabeza. -Sin problema, tendrá a su disposición mi mansión para ello y como usted señala si prefiero estar en las citas con el inquisidor Morgan, ha soltado información realmente util.- Comenta, mientras acepta sin poner pega alguna por lo que se refería a su jefe.
Dió un golpe a la pared del carruaje para que se detuviera dejando salir a la joven hacer lo que necesitase hacer, mientras él se ocuparía de otros asuntos, que le empezaron a llamar la atención y que tenía cierta prisa por empezar a atenderlos cuanto antes, una vez ella se alejó y el carruaje renaudó la marcha, como un lobo siguiendo presa se acercó a donde ella había estado sentada olfateando con devoción.


Al llegar a su mansión empezó a dar ordenes a sus hombres, se le acumulaba, el trabaje, dos de sus betas le siguieron hasta el despacho mientras el inquisidor les ponía al día de las visitas que tendría la rubia, y despues hizo llamar a tres omegas a su despacho, mientras escribia tres cartas, con su exquisita letra, escribiendo en su lengua natal escribió tres cartas, dos a la atención de los gemelos, y otra a la atención del vampiro, anunciandoles de lo de la epidemia que se había enterado gracias a otro inquisidor, y que iba a investigar sobre ello, y aun asi quería reunirse con ellos una noche, para tratar esos asuntos que le tenían con el humor turbio, había algo oscuro y eso podría ser un problema si no se le prestaba atención. Dió las dos cartas a sus betas para que estos salieran como alma que lleva el diablo a la santa sede de París donde podrían estar de manera probable, ya que una de las ordenes de Septimus era entregar en mano con el sello intacto.

Suspiró escribiendo la tercera carta, con una instrucciones especificas y esta debia ser llevada a la otra mansión del inquisidor, saliendo el tercer omega rapidamente a cumplir su misión, si hacian bien sus deberes, ascenderian de posición, de momento, recaderos, las jerarquias eran muy importante para la estructura social de los lobos.


Tras el mensaje las ordenes dadas se echó hacia atras en su sillón encendiendose un puro, el arma que encandilaba al licano no tardo mucho en aparecer, tenían ordenes de que les dejasen entrar asi, que cuando llegaron se encontraron, con el inquisidor disfrutando el puro, mientras observaba por los ventanales. No se esperó que el jefe mencionado apareciera.
Observó a Lucy o quien él creia que era Lucy y saludó inclinando la cabeza mientras le indicó con la mano que tomara asiento, él hizo lo propio dejando el puro en el cenicero mientras les obeservaba. El licántropo alzó una ceja cuando le dedico aquellas palabras a la rubia pidiendole que se retirara, el tono despectivo no le gusto una pizca, y menos para dirigrise a ella, lo cual no ocultó una cara de pocos amigos ante eso, más se quedó esperando a que ella se fuera, para sorprenderse en la forma de hablar de Karsh, y de lo que amenazaba con hacerla si no era de su agrado. -Está todo perfecto.- Aseguró el inquisidor de forma seca, casi emitiendo un gruñido al final de eso, era dificil a veces mantener la compostura en lo que a ella se referia.

-Bien señor Karsh, usted dirá, ¿que puede hacer este humilde siervo de Dios por usted?- El tono fue algo cinico, más sentía curiosidad por esas...directrices que tenía que dar al inquisidor, el había aceptado que se reunieran ahí, y con lo que eso traía con sigo, entrelazó los dedos sobre el escritorio mientras le observaba espectante por saber lo que quería ese hombre del perro de Dios.
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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Dom Jul 01, 2018 1:04 pm

Puede notar la tensión del licántropo cuando despide de esa manera brusca a la que se supone ser Lucinde, le alegra ese cambio en el aura del otro puesto que implica cuánto está sumergiéndose en la vorágine que le destruirá. Cada paso debe ser tan medido, que por más lento que parezca es primordial el ritmo para que él sea incapaz de entender hacia dónde le están dirigiendo. Karsh le observa desde el anonimato de la máscara, los ojos son inexpugnables, el otro ofrece sus servicios, es el momento perfecto para hacer las solicitudes que darán paso a que su misión sea perfecta como todas las anteriores. Fallar no está en su repertorio y si algo puede asegurarse en la Liga es que Ta-Er Sah-Fer es infalible.

Las cartas deberán ser puestas sobre la mesa y como tal, empieza a dirigir este avance - me alegra entonces que mi asistente se haya conducido como corresponde, cualquier eventualidad que tenga con ella, por más nimia que lo considere, deberá hacerlo saber para tomar las correcciones debidas. A ella, sólo la toco yo. Sólo yo sé qué y cómo le duele, ¿Entendido? - así se quita de encima cualquier intento del licántropo por corregir sus conductas. Sin embargo, después tendrá que ser Karsh quien aplique los castigos físicos. Porque sí, en la Liga son de esa índole llegando inclusive a la muerte. - De donde vengo, cada uno se hace cargo de sus propios asuntos. Los castigos son sí o sí físicos. Inclusive, en caso de un asunto demasiado complicado, puede darse el veredicto de quitarle la vida al infractor, para ello, tendría que llevarla a nuestra base de operaciones, presentar las pruebas de su desacato para que decidan - da cierta luz sobre sus actuares.

Así entenderá Septimus que ésto es tan peligroso como serio. - el fallo es imperdonable, así que seré coherente. Le necesitaré en días importantes, para que me guíe con su olfato y sentidos desarrollados. Como apoyo, básicamente. Las acciones las realizo por mi propio pie. Las órdenes las doy yo, el salvoconducto lo obliga a respetar eso. No significa que ignoraré sus advertencias o puntos de opinión. Vengo a llevarme toda la información necesaria para el despliegue físico que será conjunto entre mi organización y la Inquisición. ¿Alguna duda? - se queda esperando con tranquilidad, si bien es cierto que habló demasiado es porque la situación lo requiere, ya aprenderá el lycan que él es de pocas palabras.

En tanto, en la habitación superior, el agua es llevada a quien lo solicitó. Karsh toma la forma de Lucinde para recibirla agradeciendo antes de encerrarse de nueva cuenta. Ahora sí, listo para todo y sabiendo que ya no le interrumpirán, se hace intangible para bajar hacia el despacho. La leve disminución de temperatura a la que Lucinde está acostumbrada con la presencia del fantasma, la hace consciente de su llegada. Se queda en silencio jugueteando con una daga de plata que saca de su cinturón para tener algo qué hacer en estos instantes de tensión. Ambos están en esa sintonía, sabiendo que son dos seres que se desconocen en campo y queriendo saber qué es lo que el otro puede brindar a favor de esta misión que se torna cada vez más apremiante.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Jue Jul 05, 2018 7:25 pm

Septimus observaba a su invitado, silente, no le gustaba, su actitud no le gustaba, no le gustaba absolutamente nada, quizá el aroma que ella tenía le mantenía enajenado, pero odiaba que hablara refiriendose a la rubia de esa forma, no, no era algo admisible, pero tocaba tragar, de momento o tendría reprimendas por los de mayor cargo, y no tenía ganas de cruzar palabras o similar para que hubiera una reprimenda, las unicas reprimendas que concedían por parte de los de arriba era cuando se escedía con algun testigo y le daba cruel muerte, pero solo era una charla y poco más. Pero ese hombre que tenía delante, no podría solucionar su fastidio arrancandole la yugular de un mordisco o no habría solo una bronca. Que airease que él sabía donde golpearla, donde la dolería al licántropo le mantuvo notablemente descontento, ya que arrugó la nariz ligeramente y ladeó la cabeza en un gesto lobuno mientras sus azules ojos penetraban al hombre que tenía frente a él, más no dijo nada, ni siquiera más allá del gesto facial, se movió un solo milimetro de donde estaba.


Aun con los dedos entrelazados y como una estatua mientras le escuchaba, seguía sintiendo cierta curiosidad por él, cuando dijo lo de los castigos fisicos no le agradó que su rubia fuera dañada, solo tenía que ser dañada por él, cons sus mordiscos, cons su garras, y temer al lobo, oh si, el olor a miedo le ponía mucho, más el daño fisico para él no era estraño, muchas veces lo había sufrido, por castigo, por combate o por penitencia, había muchas formas que llevaban a él meramente, asi que tampoco le exaltaba, pero no era plato de buen gusto para él, más nuevamente no manifestó ningún tipo de movimiento más alla de un movimiento de cabeza afirmativo cuando este preguntaba si había entendido lo que le decia. Por supuesto que lo entendía, la inquisición no es que sea algo que se moviera por cosas muy distintas, y tenían patrones en conjunto, no había que poner pega, cada quien sabía donde estaba su lugar, pero esa muchacha le enloquecía.


Empezó a poner sus propias reglas, reglas que Septimus hacía ciertas muecas afirmativas, a lo que proponía, si, estaba obligado a obedecer y eso en este momento le repateaba eso, más colocó una pose más rigida y enarcó una ceja. -Y dime señor Khars....¿que puede hacer mi licano olfato para ayudar?- Dijo en un tono seco, con una voz tan profunda, rasposa que parecía más gruñido que una palabra, pero aun asi fue perfectamente entendible. -También sería bueno tener una idea generalizada, aunque no quiera entrar en detalles, soy bueno rastreando, pero tengo que saber que busco, eso ayuda.- Comentó Septimus mientras clavaba su visión en el individuo que tenía frente a él.
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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Vie Jul 06, 2018 1:36 pm

Se nota que él está bastante molesto con las palabras de Karsh que hablan de los castigos físicos hacia Lucinde. Eso le da una buena perspectiva de que todo puede ir tal cual lo necesita. Esta misión de sus hermanas es secundaria porque de ignorar su empresa, no habrá siquiera un futuro qué compartir con sus fraternas. Se queda pensativa en tanto busca la manera de empezar a entrar en materia haciendo que este lobo entienda la importancia de prestar su ayuda para continuar investigando así como la iglesia y la Liga quieren. Sus gestos lobunos son ignorados porque de momento, en estos instantes, lo que prima es lo que van a seguir dialogando. La información que Morgan entregara sin quererlo, es crucial, habla de una zona en la cual tendrán que penetrar a riesgo de que la propia Lucinde enferme sin que haya una cura.

Deberán tener demasiado cuidado porque la vida se le va en ello. La pregunta del licántropo le abre la conversación - para varios aspectos. Tendremos que buscar algunos datos sobre sujetos que hemos estado persiguiendo desde el Oriente, algunos de ellos los tenemos catalogados dependiendo de su peligrosidad. Mi asistente tiene las prendas con las cuales usted podrá apoyarnos - es la primera base, encontrar aromas. - En caso de que encuentre alguno, le seguiremos la pista. ¿Qué busco? Rastros de una enfermedad letal que a la propia iglesia afecta y a mi propia asociación más. Hemos sido diezmados en nuestro propio terruño debido a que alguien quedó infectado y atrajo la muerte hasta nuestra base. Esta enfermedad ataca a cualquier ente, sobrenatural o no. Empieza con los humanos quienes muestran un cuadro de enfermedad parecido a la gripe. La diferencia es que es contagiosa para sobrenaturales. Tienen una incubación de días y luego de ello, es cuestión de tres semanas para morir - suelta los datos con paciencia haciendo ver la importancia de esta misión.

Juguetea con la daga antes de susurrar - mi asistente revisará las zonas, le acompañarás con tu olfato para detectar cualquier olor que pueda ser importante. Irá a la iglesia, hay que detectar por vista, olfato u oído antes de tocar nada. Esta enfermedad se contagia por fluidos. Si alguien tose, estornuda, besa o es mordido por cualquier sobrenatural, es capaz de contraerla. En caso de usar las garras, si tras rasguñar al humano las lamen, están en contacto con la enfermedad. Seguimos investigando al respecto con los Tecnólogos que están revisando todos los datos, igual en mi sociedad lo hacen. Estamos contra tiempo - sus palabras son más centradas, frías. No por ello le quita la importancia a lo que el licántropo puede ofrecer - en caso de algún problema, la premisa básica es salir de ahí sin heridas. Sobre todo mi asistente. Es humana, lo que significa que si contrae la enfermedad, tendré que matarla antes de que contagie a nadie más - es categórico, puntual, rígido, frío. Lucinde comprende muy bien que en su esencia de humana, deberán matarla. Por eso es que va con pies de plomo.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Miér Jul 11, 2018 9:20 am

La santa sede a veces da cobijo a quienes no merecen, o asi era como pensaba el licántropo, mientras observaba de esa manera sumamente severa a Karsh, no le gustaba, no le gustaba lo que expresaba, lo que decía, no le agradaba esas amenazas hacía su dulce rubia, y si fuera otra circunstancia el licántropo ahora mismo estaría fumando uno de sus puros mientras tenía la cabeza de quien enfrente de él se hayaba se encontraría sobre la mesa separada del cuerpo, solo por atreverse a hablar asi de la rubia y atrever a decir que la castigaría con dolor fisico frente a él, ella era unicamente suya, o lo sería, ya se encargaría el licántropo que asi fuera, merecía ser su hembra, aunque no fuera una loba. Se cruzó de brazos observandole mientras evitaba rechinar los dientes con furia debido a imaginarse a ese hombre tocando a Luci.

Más había que llamar a la calma, no podía enajenarse, ahora no se lo podía permitir, así que la cosa no cambió más allá de fulminantes miradas con sus azules ojos, pero sin moverse, ni cambiar apenas la expresión de su cara, no debía mezclar lo personal con los asuntos con el clero, la cosa era asi y no debía cambiar.


La conversación finalmente se inició cuando septimus rompió el hielo preguntando que era lo que necesitaba de él, para saber que era a lo que se empezaba a enfrentar, respiró profundamente mientras finalmente ladeó la cabeza escuchandole, como no, le necesitaba de perro de presa, una de sus especialidades despues de torturar y comerse a sus presas, más nuevamente el puntuar la iglesia afectada hizo que su interes aumentase en demasia. -Si, me parece lo más acertado, ademas tenía intención de mandar a algunos de mis hombres a sondear la iglesia, me tiene intrigado este asunto si le soy sincero.- Comentó Septimus mientras chasqueaba la lengua pensativo.


El hecho de que fuera contagiosa para sobrenaturales le preocupó de sobre manera, eso no era normal, se mordió el labio inferior unos segundos antes de levantarse y pasear algo inquieto. -Eso me preocupa mucho, ni los hombres lobo, ni los cambiantes, ni los vampiros podemos enfermar, nuestra condición hace eso posible, nada nos da alergia, nada nos enferma.- Dijo refiriendose naturalmente a cosas biologicas, sin contar la plata por supuesto, pero infectar a sobrenaturales, eso le daba mucho que pensar, y sin duda había algo muy oscuro detrás de todo eso, y había que enfrentarlo. - Tenemos que cubrir mayor terreno para investigarlo bien...o podría cundir el panico no solo a nivel general, si no a un nivel más...espiritual...maldita sea los demonios empiezan a caminar sobre la tierra infectandolo todo.- Dijo en una referencia relijiosa mostrando cuan creyente era el licano,


Observa la daga de reojo con notable disgusto, pudiendo interpretar eso como una amenaza, más ahora tenía la cabeza en el tema que los atañe. -Si, será mejor ir yo mismo que enviar a mis hombres, no quiero ponerlos en peligro, pero les informaré para cuando estén alerta.- Estaba preocupado, mucho, no tenía control sobre esto y eso le preocupaba, esperaba que los gemelos y el vampiro hubieran recibido la carta cuanto más ojos mucho mejor, emitió un gruñido gutural muy lobuno mientras pensaba, no quería ver a Luci sufrir peligro. -Quizá sería mejor ir solo para que sus asistente no sufra daños.- Se ofreció mientras trataba de pensar como manejar esa situación. -Bueno...quien más sabe todo esto, el individuo es listo, pero en grupo sería un problema, si se corre la noticia abririamos la puerta al apocalipsis por parte de los impuros, hay que pararlo.- Gruñe apretando los puños mientras movió la cabeza tronando su cuello para liviar la tensión.
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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Miér Jul 11, 2018 11:01 am

Cuando le fue otorgada esta misión, se hizo por la manera en que Lucinde podría comprender mejor el pensamiento occidental donde la mayor parte de las ocasiones las emociones priman por encima de los ordenamientos de los superiores. Por la fuerza que tiene al hacer valer su posición y sus argumentos. Así, pocos podrían salir del camino sin que ella diera un golpe para regresarles a su sitio. Es como con este licántropo, que ya está viéndose como el señor y amo de la misión, haciendo interesante la manera en que se expresa creyendo que puede hacer y deshacer a su antojo - mucho me temo, señor Septimus, que yo soy el líder. Yo doy las órdenes. Usted está maniatado en todas sus decisiones porque soy yo quien las da. ¿Entendido? Si no le digo que beba, usted verá el vaso de agua ahí frente a sus ojos, sediento, ansioso y no estirará la mano sin que dé la orden. ¿Entendido? ¿Por qué cree que soy yo el que manda y usted es mi auxiliar? Justo porque con acciones intrépidas, llegamos a tener una mortandad de más de mil personas entre sobrenaturales y humanos en Rumanía. Por eso la Iglesia quiere tacto, eso se lo proporcionaré yo. Por lo que nada de exploraciones a la iglesia si no lo ordeno - deja clara su posición.

Si al licántropo le molesta su actitud, sus palabras, le viene importando poco. Karsh es determinante, contundente, implacable. Si se sale del orden, entonces tendrán problemas. - No necesito a un subalterno suyo contagiado por más que tenga cuidado. Ni siquiera sabe qué busca, ni usted. Para eso está mi asistente. ¿Entendió? - le agarra por los huevos. Así se pensará antes de hacer nada - quiero ser claro. Ésto no debe ser un encuentro de ver quién la tiene más larga. Le concedo que la tenga. Es un encuentro para hacer equipo. Si nos desconcentramos, perderemos más que vidas. Perderemos la oportunidad de encontrar al jardinero que plantó la semilla ¿Entiende lo que se arriesga? Si capturamos a quien inició esta epidemia, podremos encontrar un antídoto. Ésta es la diferencia entre el ganar y perder, no voy a permitir que sus impulsos sean piedras en mi camino - se recarga en el asiento.

La daga brilla peligrosamente cuando la manda a su mano contraria sosteniéndola con habilidad. Va lanzando el arma de mano en mano con riesgo de encajar su filo en su piel denotando una pericia perfecta puesto que así como la envía a la contraria, la atrapa sin daño alguno. Sus ojos se vuelven más insidiosos - le dije que Lucy va a ir. Usted la acompañará. Si no sabe acatar órdenes, entonces haré que le borren la memoria y que me asignen a otro que pueda entender la magnitud de lo que acontece sin abrir la boca. Tal cual usted lo dijo, prohibido entrometer a alguien ajeno a este asunto. Eso sólo incluye a Lucy, usted y yo. ¿Entendido? Puede enojarse lo que quiera, pero haga las cosas bien - le restriega preparado para cualquier eventualidad.

Sabe que el carácter del licántropo es volátil. Karsh le observa midiendo sus movimientos, atento a cualquier embate que pueda iniciar, - piense, Septimus. Piense. Si usted mismo quiere parar un apocalipsis ¿Por qué no hacerlo como debe? Sea coherente con sus palabras. Entienda que mientras más cabezas haya, más llamaremos la atención. Por eso fue elegida mi asistente. Una humana inocente, bella, capaz de atrapar a cualquiera con sus encantos para que canten como pajaritos. Para eso la entrené, es buena en su labor. No me diga que la desecha sólo porque no la ha visto hacer su trabajo. No desestime a mi asistente, Septimus. Es peor que usted y yo juntos - deja en claro para que se le quede en la cabeza necia y tozuda. Es un ser demasiado visceral. Tendrá que ponerle una correa o saldrá a morder a todos y eso sería mortal para su operación - ahora, como le dije, mañana irá Lucy a la iglesia. La acompañará de lejos, se asegurará de que entre y salga. Quiero su informe mañana, nada de hacer tonterías. Nada de meter a más personas que yo no lo ordene. Escucharé sus consejos, sólo no sea insensato creyendo que tiene la razón porque en ésto, señor Septimus, no tiene la menor idea del nido de avispas que va a destapar - es tajante de nuevo. Esperando su respuesta, física o no. Sabe que le dio por debajo de la lengua y como tal, así debe de ser.

Y como si no estuviera del todo contento con lo que antes dijo, le deja una estaca en el corazón - Cualquier desacato a mis órdenes, señor inquisidor, será una falla que le imputaré a Lucy y creo que ya dejamos en claro lo que significará para ella  - por debajo de la capucha y del manto que cubre su rostro se sonríe. Se prepara para el embate que seguro el licántropo protagonizará. Porque le está tocando lo que más quiere ahora. Ese es el bozal que tendrá por y para siempre. La hoja de metal que pende sobre la cabeza de la rubia.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Jue Jul 19, 2018 2:44 pm

El licántropo quedaba con el humor más turbio cada vez que ese individuo abría la boca y escupía ese veneno que tenía dentro, no le agradaba en lo más mínimo, pero tocaba soportarle, pero la tentación de descabezarlo crecía a cada segundo que pasaba, más sus palabras le estaban tocando las narices de maneras insospechadas, sin duda ese hombre tenía un exceso de ego, pero sin embargo Septimus no abrió la boca, solo le lanzaba fulminantes miradas mientras le oia hablar. Restregaba que él daba la ordenes, que él era el asistente, no le gustaba nada ese hombre, estaba claro que tenía que aguantar por que los altos cargos de la iglesia le ordenaban colaborar con ese hombre, pero él estaba acostumbrado a trabajar en equipo con los gemelos y el vampiro sin tener que aguantar a este tipo de personal, ¿quien demonios se creía que era para hablarle asi? es que no sabía que estaba ante el perro de Dios, él la voz cantante y el licántropo un auxiliar, desde luego no estaba apreciando la compañía que tenía a su lado, eso estaba más que claro, y le observaba rechinando los dientes, mientras mantenía una postura por segundo más tensa para no arrancarle el cuello.


Enarcó la ceja observándole mientras Karsh seguía con su monologo que al licántropo se le antojaba prepotente y estúpido, ¿es que cree que trata con un novato? no lo era, igualmente él estaba haciendo un croquis de su plan, era su modo de operar, primero un croquis, después se afinan los detalles, todo tiene que ir por partes, para asegurarse de no cometer ningún fallo, pero a Septimus se antojó que sus palabras caían en saco roto, no parecía que quisiera tener muy en cuenta lo que el inquisidor tuviera que decir o los planes que tuviera, eso molestó al licano de sobremanera, que solo apretaba sus fauces que tras sus labios, que ocultaban los colmillos del lobo que aparentaba solo estar serio.
-¿Impulsos? no se confunda, no estoy moviéndome tan compulsivamente como cree, planeo, un plan superficial y luego me dedico en los detalles, y entiendo perfectamente lo que está en peligro y me urge tanto como a usted arrancar el mal de raíz, no me tome por iluso.- Dijo en un tono fiero, seco y cortante, estaba furioso y le estaba cada vez costando disimularlo, sobre todo con ese estado despectivo de el tal Karsh, desde luego no parecía tener ni puñetera idea de con quien estaba hablando, con el perro de Dios, un inquisidor de élite, no un cachorro recién empezando a saber como manejar un arma.


Se pellizco el puente de la nariz emitiendo un gruñido mientras sus azules empezaban a volverse de manera muy lenta en naranjas, le estaba tocando los huevos de una manera virtuosa se podría decir. Mientras deslizaba su vista hacia la daga, dio un puñetazo a la mesa controlando su mesa para no quebrarla, y su gruñido fue profundo. -Estoy colaborando con usted, asi que debería tener cuidado con las amenazas y más de esa índole, usted sin duda no tiene ni puta idea de mi historial y jamás he fallado, asi que envaine su afilada lengua, y más en mi casa, recuerde usted que está bajo mi techo y mi protección y por ende no voy a permitir que venga aquí a amenazarme, quiere hacer las cosas a su manera, me parece correcto, pero no mienta con cosas como que tendrá mi opinión en cuenta, aborrezco a los mentirosos, me asquean, al igual que otros tipos de hereje, y ya que he accedido a ayudarlo no pelee por que me den ganas de devorarle.- Rugió Septimus colmando su paciencia, se puso en pie mientras encendía otro puro, sus uñas estaban crecidas en forma de garras, sus ojos naranjas brillaban de tremenda forma, y Karsh pudo ver sus imponentes colmillos desarrollados cuando mordió el habano y con un fósforo lo encendía mirándole.


Escuchaba sus demandas, lo que quería hacer para mañana, ¿escuchar sus sugerencias? el lobo estubo a punto de dejar escapar una carcajada, pero solo expulsó el espeso humo por sus fosas nasales, ya estaba claro que no iba a escuchar sus sugerencias, solo esperaba no tener que barrer la mierda por cegarse en creer que tenía la posesión de la verdad absoluta, y no iba a escucharle ya lo había mostrado, sabía como era ese tipo de personas, alguien que no conocía lo importante que era contar con una manada, no solo para espiar y recoger información desde distintos ángulos, si no para tener un apoyo más férreo, pero ese hombre no veía más allá de sus narices.
-¿Está intentando coaccionarme amenazando con dañar a Lucy para que obedezca? Vaya tu moral escasea tanto que casi rozáis el vampirismo...por suerte no hueles a muerto...he dado santo castigo a seres más nobles que tú, y no...no es un cumplido.- Dijo de manera tajante. -Asi que si no tiene nada más que añadir le veremos para el informe, no ha sido ningún placer, y ahora saca el culo de mi casa.- Sonrió mientras expulsó el humo. -Es el fin de esta reunión.- Atajó.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Vie Jul 20, 2018 1:27 pm

Debió esperar que el carácter malhumorado del licántropo fuera el que desequilibrara la balanza. Cada mirada que le dirigía a Karsh estaba llena de furia y ganas de ser violento a partes iguales. Los rechinidos de los dientes del otro son como los gruñidos de un lobo que está en desacuerdo con lo que sucede frente a sus ojos. Sin embargo, como deje algún cabo suelto, seguro que tendrá problemas futuros. Entiende que el hombre está acostumbrado a mandar, sólo que esta vez deberá obedecer en todo lo que el Assassin le indique. Esta misión es tan delicada que un paso en falso puede significar un contagio masivo. Hay demasiados sobrenaturales en la mansión y Karsh -Lucinde- es sólo una humana. Una hechicera que puede morir por ese paso en falso que ahora procura evitar a toda costa. Así pues, no lamenta un ápice ser tan tajante, tan brutal y arrogante con sus peticiones.

Su respuesta denota su coraje. Tiene un buen procedimiento para trabajar, es una pena que esta vez deba obedecer en lugar de la vía libre que seguro posee en sus demás misiones. Los ojos de Karsh se ocultan bajo la capucha y el velo que le dan un perfecto anonimato porque si el licántropo observase la sonrisa torcida que aparece en sus gestos, terminaría explotando. Justo como ahora hace, dándose un adjetivo que por supuesto Karsh no le ha adjudicado - iluso no, quizá un poco precipitado al estar pensando en que puede enviar a cualquier persona - le aclara sin mostrar un ápice de remordimiento puesto que sigue en la misma posición jugueteando con la daga para paliar así su ansiedad. Cuando le conozca mejor, entenderá sus procedimientos y sus manías para relajarse. Algo que necesita el licántropo porque en cuanto nota que sus ojos cambian del azul al naranja, entiende que llegó el límite para su paciencia. Una corta, que se siente ofendida cuando no se le toma en cuenta. Se lo anota para saber cómo incordiar al personaje la siguiente vez.

Sí, es una rastrera. En tanto él siga bajo sus órdenes, aprovechará cada ocasión para humillarlo. ¿Por qué? Seguro por la afrenta de hace tantos años atrás. En secreto, Lucinde reconoce que le gusta llevarlo hasta los límites para que esos orbes se tornen inhumanos, más que lobunos. El golpe sobre la mesa provoca una expresión de mofa que se oculta bajo los ropajes. ¡Qué rápido reaccionó a los enunciados y a las amenazas! Si bien no fueron contra su persona, se lo ha tomado de forma íntima. ¿Tan bien funcionó el hechizo? Parece que sí. Se queda en silencio en tanto él desboca su mal carácter para aclarar sus puntos. - ¿En qué le he amenazado, Septimus? Le he dicho que cualquier falla suya significará un error para mi asistente. Me parece que se lo toma demasiado a pecho lo que haga o no con ella - hunde más la daga para que el otro desespere. Y lo logra, porque la manera en que sus cambios físicos son visibles en tanto enciende el habano, son muestra pura de cómo está afectado porque vaya a tocar a "Lucinde".

El hechizo funciona a la perfección. Deberá potenciar el mismo lo más pronto posible, de ser necesario esta misma noche. Aprovechará la cena para dejar su aroma en las narinas del licántropo con tal de que siga desesperado por tomar a la mujer para llevarle a su lecho y evitar que salga de ahí por cualquier medio. El último comentario le hace sonreír. - ¿Vampirismo? No. Para nada soy un vampiro y no son mis métodos, son los de la sociedad a la que Lucy y yo, pertenecemos. Si le gusta, qué bueno y en caso contrario, le recomiendo que acate entonces las órdenes - es lo último que puede decir porque el licántropo le corre -literalmente- de su hogar. Se pone en pie para retirarse guardando la daga con tranquilidad sin despedirse siquiera. El plan seguirá su marcha, Septimus obedecerá aunque no quiera. Y de paso, ella ha visto los efectos del hechizo.

Y hablando de hechiceras, en cuanto sale se dirige hacia la parte trasera de la casa aprovechando que el fantasma estaba vigilante creando algunas pequeñas ilusiones con tal de que ella suba a cambiarse. Veinte minutos después, Lucinde baja las escaleras habiendo guardado todo en su lugar, aprovechando que el fantasma puede ayudar a ocultar sus pertenencias más apreciadas. El traje de Assassin y las armas. Se dirige a la cocina para sonreír un poco a las sirvientas - hola, buena noche. ¿Podrían regalarme algo para picar? Por favor - su voz educada resuena en las cocinas al tiempo que espera paciente sentada en el desayunador. Mira al frente en silencio pensando todo lo que debe hacer al siguiente día. Sacude de su cabeza esas ideas cuando le sirven un pequeño plato con frutos secos. Comiendo éstos, se relaja con la mente en blanco. ¿Qué hará Septimus con ella? Sólo el futuro lo dirá.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Sáb Jul 21, 2018 7:25 pm

El lobo mordía el a habano mientras se veían sus colmillos resaltar, que demonios se había creido ese hombre, amenazarle con borrarle la memoria, el aceptaba a karsh en su casa y asi le agradecía con bravatadas, Septimus aceptaba las ordenes de la santa sede, era el perro de Dios trabajaba para servir, pero ese Karsh no sabía como tratar con un alfa, con un lider de manada en su propio hogar, ni siquiera la santa sede cuando había pasado a casa del lobo se le mostraba tan irreverente, él sabía a quien obedecer, y cuando hacerlo, pero no parecía que ese Karsh supiera o apreciera cualquier idea que el lobo pudiera darle, asi que se la ahorraría simplemente, dejaría que él dirigiera por completo la operación, y se quitaría de problemas, mientras le dejaría llevar la voz cantante, no es problema ello si es eficaz, pero en su casa debía respetar al alfa, esa era la norma.
Aspiró del habano mientras respiraba profundamente, y echó el humo por la nariz, mientras buscaba calmarse, despues de que la ira haya sido encendida por culpa del jefe de Lucy, desde luego no sabe donde esa niña estaba metida pero al licántropo no le gustaba ni lo más minimo.


Dejo que se fuera, el movimiento que hacía con el cuchillo había tenido irritado al licantropo durante todo el rato, las dagas para él era algo amenazante y si fuera de plata con más razón, a él no le gustaba, le irritaba, lo tomaba como si le indicase que le fuese a atacar, pero tenía que acabar el puro, dejó unos minutos de pausa para terminarselo con tranquilidad mientras hacía girar su sillón en el despacho mientras miraba el techo pensativo, la verdad que una epidemia era algo grave, las crisis de fé casi siempre venían acompañadas de epidemias, no solo de las nombradas en la biblia, si no a nivel historia, el lobo una vez más relajado salió de su despacho.


Mientras Septimus aun continuaba un poco más en su despacho, una mujer de edad mediana, estaba en la cocina, una mujer lobo claramente, miró a Lucinde y la sonrió de manera amable, la mujer era atractiva, no obstante, aunque algo la podía afear y era que la mitad de la cara la tenía llena de cicatrices, que trataba de ocultar con el pelo a la joven, pero esto solo lo hizo cuando la escuchó entrar, se giro y la observó. - Oh, hola corazón, ¿que quiere para comer?.- Preguntó ella a la joven rubia, podia oler al alfa y sabía que la rubia le agradaba, algo más que agradar tal vez. Le preparó lo que la joven pidió en lo que aparecío el licántropo.


Septimus, entró en la estancia observando a la joven rubia. -Tu jefe es demasiado...escesivo...- dijo de manera suave, pero aun se notaba cuantiosamente alterado, con sus ojos naranjas encendidos, más al observar a la joven de dorados cabellos, miró a la mujer que estaba en la cocina trayendole lo pedido a la joven rubia, Septimus suspiró y observó a Lucy, le parecía tan linda, esa mirada tan inocente que se le antojaba. Le despertaba el instinto protector notablemente,  la olfateó dismuladamente mientras se sentaba pidiendole a la loba de la mitad del rostro cicatrizado para que le trajese una copa y asi terminar de relajarse.- Tenemos trabajo.- Dijo finalmente.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Miér Jul 25, 2018 5:18 pm

Si bien la reunión de Karsh con Septimus había sido bastante tensa sobre todo en los últimos instantes, le parece que puede resultar una alianza entre ellos. Deberá ser precavida en futuros encuentros para demostrarle al lycan que si bien su otro yo es bastante rudo, es eficiente en su trabajo y por ello le encargaron esta misión tan delicada. En la cocina de la mansión, toma asiento en la mesa que hay en el sitio para la servidumbre demostrando que no es una mujer excéntrica o con ideas estúpidas en la cabeza. Está centrada y sabe que la mejor manera de conseguir aliados es demostrando que ella también tiene la prudencia de bajar la cabeza cuando es necesario. Humildad ante todo. El ser un assassin no quita que sea un ser humano. Observa un poco distraída a la mujer que amable le atiende. Le sonríe un poco porque para ella, su mal humor está reservado al licántropo que está en el despacho.

Sus ojos pasean por la cocina - lo que sea, algo de carne seca, queso, vino, por favor. Sólo quiero tapar un hueco que quedó del almuerzo y no me apetece cenar. Espero que eso no moleste al señor de la casa. Muchas gracias por atenderme - si lo hace, tendrá tres trabajos: enojarse, irse a pasear y contentarse. Es más fácil que la tabla del diez. En tanto la mujer acepta su petición para preparar la comida, Lucinde juguetea con sus dedos repasando el perímetro de la mesa con la mente en otras cosas más importantes como organizar la expedición del siguiente día. Tendrá que cuidar mucho de tocar nada, se le va la vida en ello. Le preocupa todo eso, quizá debieron mandar a un licántropo porque ellos pueden curarse. O quizá a un cambiante que no se contagian, sabe que cuando fue asignada para ésto, es porque confían más en su criterio que en el de ningún otro compañero. Se siente orgullosa de su avance y preocupada a partes iguales.

Justo cuando le sirven, agradece para tomar el primer pedazo de queso. El lugar se vuelve un poco más tenso con la presencia del licántropo alfa del lugar. Sus ojos se desvían cuando su mano introduce el pedazo de lácteo en su boca para masticar escuchando sus palabras. Parpadea un poco antes de sonreír divertida - ¿Excesivo? ¿Por qué? Karsh es demasiado ecuánime, sólo que es tajante en todo lo que tiene que ver con su misión. Eso es ésto, su misión. No la mía, no la tuya. Así que como tal, la cuida - comenta cuando traga el bocado alargando la mano hacia la copa de vino para dar un pequeño trago. La cepa es magnífica, no esperaba menos de las elecciones de Septimus. Poco a poco se da cuenta de lo quisquilloso que es con sus cosas, como la comida por ejemplo. Quiere lo mejor, tiene el dinero para darse esos lujos y Lucinde está dispuesta a aprovecharse de ello porque la buena comida es escasa en la Liga. Está reservada para cargos muy altos y la propia Assassin tiene mucho camino por avanzar hasta llegar a la posición donde sus deseos sean órdenes.

Dirige sus ojos hacia el licántropo cuando toma asiento, desapercibido no fue para ninguna de las dos mujeres la manera en que la olfateó, como si quisiera permear sus narinas con el aroma de la joven. En lugar de alejarse, hizo una locura, se sonríe malvada antes de tomar al lobo por la pechera para acercar la cabeza del hombre a su cuello - ¿Mejor así? ¿Te aseguras que no esté sangrando o quizá que Karsh no me hubiera tocado? - se mofa divertida antes de que él se aleje. Toma la carne para dar una mordida contenta por el sabor masticando lento - ya sé que tenemos trabajo ¿Algún problema con ello? - sus ojos se vuelven a posar en su figura. Es bastante atractivo, se olvidó durante su estancia en el hotel, de su aroma, de su olor e inclusive de la forma con que la trata y domina con la mirada. Es un ser demasiado elegante y guapo. Lástima que sea el causante de su desgracia cuando era sólo una adolescente. Podría fijarse en él, retozar en su cama, sólo que esta vez sus sentimientos estarían muy lejos.

Aparentar es la parte más difícil para ella, fingir que le parece más que atractivo cuando odia a este ser como a ningún otro. - Me parece que el lobo está molesto porque el cazador llegó con una actitud que para ti fue un reto a tu posición de alfa - se atreve a especular cuando toma la copa de vino bebiendo un trago de ella.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Sáb Ago 04, 2018 6:27 pm

Observaba como la mujer de mitad del rostro desfigurado por cicatrices había servido lo pedido a la joven rubia, Septimus se mostró satisfecho por el comportamiento de la otra licántropa, siempre tan servicial, era una leal miembro de la manada, y la más calmada todo sea dicho,  tras traer lo pedido a Lucy se giró dandoles la espalda para seguir con sus que haceres sin inmiscuirse en lo que no era asunto de ella, solo había que fijarse en la suma lealtad de aquella loba, algo más mayor que Septimus. Aun asi ella había visto en él, para aceptar a Septimus como lider, más ahora Septimus nuevamente tenía la atención completamente en la mujer de dorados cabellos, miró a Lucy cuando respondió al comentario en el que el licántropo había expresado su opinión en cuanto al comportamiento que le había observado, tambolireó los dedos, mientras negaba con la cabeza, más la respuesta de la rubía tampoco fue algo que le gustase en esceso.
-Ahm...sí, pero la cosa es que estoy colaborando en su misión, pero ahora no quiero hablar de ello...ya me ha tocado suficiente los cojones.- Comentó con bocabulario soez que le importo bien poco el estar ante una señortia como quien dice, pero estaba algo irritado y le estaba costando de sobre manera mantener las composturas.


El olfateo del licantropo que buscaba la relajación con el aroma de la joven, ese olor que la invitaban a quedarse algo más sosegado, más la actitud de la joven pilló por completa sorpresa al licántropo cuando está de manera tan brusca reacciono ante eso, cosa que hizo que la licántropa ciertamente se petrificara e intetara irse a seguir con sus que haceres muy posiblemente huyendo de cualquier recriminación que el alfa tuviera. Fue tomado de la pechera forzado a acercarse más al embriagador aroma de la joven que maliciosa se mostró desafiante. Más esas palabras que djo hizo que los ojos de Septimus brillasen de un naranja tan intenso como radioactivo, más tras quedarse unos segundos sorprendido por la reacción y las palabras de ella terminó por reaccionar.


Tras unos largos segundos donde se alejó y con sus ojos brillando observandola, más la siguiente frase pronunciada hizo que el licántropo enarcara las cejas, le estaba provocando, y sí, nadie cuestionaba su autoridad, nadie le hablaba asi, y aunque había aceptado trabajar para él, por hoy le había echado de su guarida por no matarlo, pues había colmado la paciencia del licántropo que no iba a aguantar eso, no en su casa, eso había que respetarlo, esta era su guarida, su morada, y no solo el alfa de una manada si no que él era el amo y señor de esa misma mansión en la que se encontraba, pero esas palabras dieron un pistoletazo de salida para el lobo.

Emitió un feroz gruñido alargando sus colmillos que se hacían visibles y se acercó tanto a la joven que hizo que los dos cuerpos estuvieran totalmente pegados, fue entonces cuando reaccionó y la enorme mano del lobo se deslizó por la cintura de ella, siguiendo por entre los pechos hasta subirla al cuello donde la aferró con firmeza, para mantener la cabeza de ella quieta y que no pudiera girarla. -Yo soy el alfa, y nadie viene a mi casa a desafiarme, eso para empezar preciosa.- Dijo en un tono profundo, tajante, su voz casi parecía un gruñido, sin dejarla moverse pegó sus labios a la mejilla de ella en actitud lobuna.- En cuanto a saber si te dañase...se nota que hay unas cuantas cosas que se te escapan.- Entonces sacó su musculo bucal de entre sus calmillos lamiendo la mejilla de ella de forma dominante antes de soltarla. -Pero todos los actos tienen consecuencias, los mios, los de él, y sobre todo los tuyos...cuida tus palabras preciosa, me estais poniendo bastante nervioso entre todos..y no querrás que mi paciencia se colme, a las buenas bien sabes que soy un buen anfitrión.- Aseguró antes de soltarla, ella provocaba, él reaccionaba, su testosterona había subido mucho tras haberla lamido, lo cual se notaba la excitación animal del licántropo.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Sáb Ago 11, 2018 10:23 am

Se nota que el mal genio de los licántropos inunda el de Septimus. Se niega en rotundo a seguir con la plática sobre Karsh por lo que le provoca: Ira y frustración a partes iguales. Eso debería alegrar a Lucinde, porque significa que representó bien su papel, que el hechizo está bien oculto ante los ojos del inquisidor y que puede seguir adelante sin ser descubierta. ¿Por qué entonces le molesta tanto? - ¡Qué vocabulario para un Inquisidor! ¿Y con esa boca besas a tu madre? - le reprende provocando que la mujer de avanzada edad la observe con sorpresa en los ojos porque sus palabras son un acto rebelde contra la autoridad que el licántropo tiene en su casa, en sus dominios. Para Lucinde, nueva en ésto de las manadas, sólo entiende lo que ha leído y visto en la Liga. Fuera de ello, está andando con pies de plomo -la verdad es que ese plomo es más ligero que las plumas de un ave-, tanteando el terreno para ver las reacciones del otro.

Cuando le lleva a su cuello para que le huela, sabe que hay dos vertientes: que se quede ahí siguiendo su instinto y complaciendo sus deseos o bien, se aleje de golpe. Lo que no espera es que se quede desubicado como si no comprendiera qué está haciendo. Tiene conocimiento la hechicera de lo que le provoca, esperaba una actitud más intensa y cuando él se queda quieto comprende que la luna es un factor determinante. Ahora que está en detrimento el astro en el cielo, el lycan se puede controlar mejor. De eso, toma nota para futuras acciones. Está analizando cada parte de él, cada una de sus conductas para comprender qué fue lo que provocó el ataque a su familia y cómo hacer para obtener la información de lo que le sucedió a sus hermanas. Al pensar en ellas, su cuerpo exuda un olor a tristeza que sus ojos reflejan a la vez. Se queda en silencio en tanto él intenta recuperar la compostura.

Para su fortuna, Septimus parece ignorar el olor que desprende; al contrario, sus palabras provocan al lobo que se asoma en esos ojos naranjas y los colmillos que muchos temerían y en cambio, sólo provocan curiosidad en la hechicera. ¿Por qué? ¿Acaso es una insolente e indolente mujer? No. Es porque confía en el hechizo que afecta la mente del lobo y provoca que sea incapaz de hacer daño. Ni siquiera el contacto cuerpo a cuerpo genera preocupación. La mano que se arrastra desde su cintura paseando hasta su cuello, es posesiva, lineal en sus avances, sin detenerse. Se le antoja hasta provocativa e insolente. Sus ojos se fijan en los suyos, se quedan ahí observando su rostro varonil con sonrisa de lado. Hay algo en este juego que la quema como la polilla, la flama. Se siente incitada por el varón, por sus actitudes territoriales y posesivas. ¿Desde cuándo le gustan los hombres tan posesivos? Quizá no es la gama de varones, si no éste. Su actitud, su forma de caminar, de conducirse. De no ser porque le odia, podría ¿Qué? ¡Ni loca se enamoraría de él! Podría encamarse, no quedarse a su lado.

Siente cómo su cuerpo se estremece de pies a cabeza cuando él recorre su mejilla con su posesiva actitud, con esa manera que la está excitando y puede apreciar cómo su cuerpo corresponde al gruñido de su voz. Como si lo reconociera. Se da cuenta de que, por inexplicable que eso sea, le echó de menos. Su olor, su mirada, su físico. Se le forma un agujero negro y profundo en el lugar donde debiera estar su estómago de sentir cómo le provoca. Contiene un jadeo, sus hormonas se extienden en correspondencia a la testosterona del macho. Se siente demasiado vulnerable con él. Sus advertencias no le afectan tanto como el hecho de su separación. Los ojos femeninos se posan en los masculinos al tiempo que sus hombros se elevan desdibujando la simetría de su cuello, casi queriendo tocar sus mejillas. - ¿y qué se le va a hacer? Me provocas, te provoco. Es un toma y daca, como ésto - está tan incitada por él, que no piensa antes de actuar.

Su mano vuelve a la camisa del licántropo para atraparla como si fuera suya. La jala hacia ella, su contraria extremidad se lanza a por el cuello del macho para sostenerlo en tanto sus ojos le observan - tengo entendido que en toda manada hay un alfa macho y uno hembra. Y estoy harta de tus actitudes como tú de las mías - se pone de puntitas para llevar su rostro al suyo repitiendo el mismo gesto al acariciar con su mejilla la del inquisidor. Le sostiene bien susurrando en su oído - estoy harta de tus provocaciones - su músculo bucal emerge dejando un húmedo rastro en su mejilla, la diferencia recae en que él lo hizo en forma ascendente y ella voltea el rostro para llevar esa lengua desde su mejilla hasta la comisura de sus labios y más allá. Deja lubricado cada parte de sus labios con los ojos cerrados, disfrutando de la sensación antes de que sea mucho más osada. Lame las fosas nasales con un repasón rápido dejando en ellas sus propias hormonas que incitan al macho - muy harta - culmina con los ojos derretidos por las ansias de tener sexo con él.

Le suelta con brusquedad con un gesto de molestia en el rostro con la intención de sentarse de nuevo en la mesa a seguir comiendo.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Mar Ago 14, 2018 6:35 am

Septimus estaba hecho una furia, irritado, irascible, entre las insolencias continuas de ella, y el mal caracter que le había levantado ese jefe suyo que para el gusto de Septimus era absolutamente insoportable, le odiaba ya, se estaba tensando y la tocada de huevos en general que estaba recibiendo ya le empezaba a superar, haciendosele del todo imposible ocultar sus rasgos licanos, y la joven que tenía delante no sabía que tan peligroso era que Septimus se encontrara en ese estado, no le llamaban el desollador por amor al arte, se había ganado todos sus titulos y sobrenombres el italiano, y ahora lo que sentía era una ganas tremendas de deslizar sus uñas crecidas y convertidas en garras por la piel de la rubia dejando una fina linea sangrante, lo estaba desquiciando, pero cuando ella protestó por el vocabulario del lobo hizo que este clavara su mirada realmente intensa en los ojos de ella, cualquier otro había temblado ante esa mirada.
La licántropa que se encontraba allí con ellos se giró con sorpresa no dando credito a la reprimenda de Lucy hacía Septimus, que miró nerviosamente a la joven, y seguidamente al alfa, quizá esperando que esté explotara de un momento a otro y dejara a ver a la bestia, lo que Lucy no sabía es que Septimus se estaba marchando y la bestia era quien estaba ocupando ese cuerpo de metro noventa.


Las acciones de Septimus son totalmente de animal, obligandola a acercarse para deleitarse con el olfato, el aroma que ella desprendía, incluso cuando llegó a lamerla en un acto totalmente posesivo hacía ella, incluso el inquisidor pudo notar como Lucy se extremecía por las acciones tan animales de el inquisidor. Entonces ahí huele las hormonas femeninas respondiendo de manera quimica a su testosterona, y eso complace al inquisidor de sobremanera que empieza a excitarse por esa reacción de la rubia que tanto le encantaba. Ella protesta y el inquisidor enarca una ceja. -¿Y eso de quien es la culpa?- Replica el licántropo aunque con un tono juguetón en esta ocasión por lo que la rubía está despertando en él con su maldito aroma.


Cuando ella toma su camisa tirando de él hace que este dibuje un ligero rostro de sorpresa aun con sus rasgos licanos notables en su rosotro, sus azules color naranja radioactivo y sus colmillos crecidos en su boca, las palabras de ella parecen una clara insinuación, si era cierto, normalmente en las manadas hay un macho alfa y una hembra alfa, pero Septimus no había encontrado a su hembra alfa, y ahora ella parecía reclamar ese puesto, lo que hizo que él inquisidor enarcara una ceja ante el comentarío, más lo que hizo a continuación lamiendo la mejilla hasta la comisura de los labios terminó de despertar a la bestia, y el hombre abandonó ese cuerpo, la respiración de Septimus era fuerte y mezclada con gruñidos.
Lamer las fosas nasales hacen que la bestia perciba sus hormonas, miran a la otra licántropa que no da credito hasta que se percata del estado de Septimus y la hace retroceder, ¿ella quiere volver a sentarse en la mesa? me temo que eso no iba a ocurrir, en un movimiento sobrenaturalmente rapido, Septimus la toma de la cintura arrastrandola ferozmente contra la pared, atrapandola entre esta y el cuerpo propio elvandola para ponerla a su altura colocando sus manos en las nalgas de ella para elevarla y posicionarse entre sus piernas haciendo que sienta la dureza de sus pantalones. -Si empiezas, acaba rubia.- La voz era gutural, profunda, tomó con una mano el cuello de esta para obligarla a echar la cabeza hacia atrás mientras el buscaba morder los pechos de la joven a traves de los ropajes, mordía la zona del pezón con los labios tras la tela humedeciendo esta con la lengua, antes de subir y devorar la boca ajenas para morder el labio inferior estirandolo ligeramente.

Se apartó de ella posandola en el suelo aun teniendola tomada por el brazo, se inclinó y echó el cuerpo de la joven sobre su hombro sujetando las piernas de esta firmemente con el brazo dejando caer el resto del cuerpo de la rubia sobre su espalda. -¡Que nadie me moleste!.- Rugió Septimus a la otra licántropa que asintió nerviosamente mientras el lobo se llevó a Lucy quisiera o no, con ella en el hombro atravesó rapidamente su mansión hasta sus aposentos, donde al entrar en la habitación la posó en la cama sin mucha delicadeza para girarse y poner el seguro a la puerta. -Bien, quieres jugar con la bestia, vas a jugar pues...- Dijo autoritario, mirandola con suma posesividad, mientras se acercaba a ella deslizando las uñas crecidas y afiladas por el rostro de la joven con delicadeza, mostrando que peligroso juego había comenzado, bajó la acaricia por el mentón, el cuello hasta llevarla el escote. -Quitate la ropa o yo la haré trizas rubita.- Amenazó absolutamente lascivo, mientras él se desacía de su camisa, mostrando un torso bien definidio y atletico, con algunas cicatrices por él, aunque donde más poseía era en su espalda, donde grandes cicatrices surcaban la musculatura de la espalda, y en el homoplato hasta el hombro un tatuaje de caracter religioso.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Sáb Ago 25, 2018 9:22 am

El licántropo es un hombre bastante atractivo a vista de muchas personas que pudieran comprender su tipo de belleza. Para esa época, un hombre musculoso, de tez tostada por el sol y con capacidad de pelea, es sinónimo de un trabajador o un esclavo. Para Lucinde, criada en el norte de Europa y de paso, en la Liga, es un prototipo de varón que le gustaría a su lado. Que le atrae, que para ella, es perfecto. ¿Cuál es el problema entonces? Septimus, en compañía de tres inquisidores más, fueron los causantes no sólo de su huida hacia el Oriente, también el licántropo es el asesino a sangre fría de sus padres y quien desapareció del mapa a sus dos hermanas. No saber de Xanandra o de Wanda, la más pequeña de todas, le provoca un malestar extremo. Ganas de matar a este perro no le faltan, la cuestión es que tiene un encargo y que él es parte del mismo. Aparte del hecho de que el paradero de sus hermanas sigue oculto y tarde que temprano, tendrá que presionar de alguna manera a este inquisidor para que le responda por sus crímenes.

En tanto su misión continúe su camino y no esté resuelta, prescindir de él sería toda una locura. La manera en que Lucinde aprecia la situación, le da un espacio para que pueda acceder a las demandas de su cuerpo que requiere a un hombre para satisfacer ciertas necesidades que si bien puede hacerlo en solitario, en compañía son mejores. Y más cuando el sujeto en cuestión es un licántropo con la testosterona a flor de piel, impulsando sus propios estrógenos a corresponder. El que se cree cazador atrapa a la que él cree la presa para acorralarla contra la pared buscando marcar y poseer. Harto de las impertinencias y espoleado también por éstas, rompe las barreras que la primera noche tuviera para dejarse llevar por sus impulsos. Eleva el cuerpo de la hechicera como si no pesara más que una pluma demostrando las facultades que una hembra licántropa podría apreciar en su macho. Para Lucinde, sólo es parte del subidón de hormonas que ahora marcan el ritmo de este momento.

Arquea el cuello para que el macho tenga mayor espacio para maniobrar. Boquea al sentir sus dientes en sus ropas, sobre los senos que se hinchan y cuyas puntas se erectan en respuesta al hombre que insiste en su posesión. Se sonríe mirando al techo sabiendo que una vez en su cama, será imposible que él pueda salir del remolino de magia en el que le envolverá porque con su unión, será completo. Le tendrá a su disposición y a sus pies, para hacer con él lo que le venga en gana y mucho más. Mientras tanto, disfrutará de estos momentos hasta que terminen cuando descubra todo y deje en ridículo al inquisidor. El beso se torna urgente cuando Lucinde lo corresponde con ansiedad, atrapando su cabeza entre las manos para que sea imposible separarse. Se ríe cuando la caricia termina y él la toma cual cavernícola por el hombro para llevarla a su habitación con paso ligero, dejando que ella tenga una buena vista de su trasero cuya curva se revela bastante interesante. Desliza la mano por éste sin pudores, importándole poco que una de las hembras se atraviese en el camino de Septimus y mire la escena con ojos que parecen salir de sus cuencas.

Lucinde va a disfrutar lo que ellas tienen, lo que creen que les pertenece y que ninguna ha logrado marcar como suyo. Ante la mirada azorada de la otra fémina, la hechicera da una palmada en el culo de Septimus con diversión sabiendo que se lo hará pagar caro en cuanto entren a esa habitación. Esa distancia es recorrida a paso veloz, como si algo se quemara fuera y sólo en ese sitio, hubiera un búnker. El italiano la deja caer de golpe en la cama, provocando que rebote y al mismo tiempo, haciendo que las risas femeninas llenen el lugar. Se incorpora un poco apoyando los codos sobre el colchón dejando que él la acaricie - sólo recuerda que soy una humana, no una licántropa. No puedo regenerarme, Septimus - necesita decirlo porque de lo contrario, corre el riesgo de que enloquezca y el costo de esta locura sea su propia vida.

Se desprende del calzado en tanto mira cómo él lo hace con su camisa - quisiera desprenderme de las ropas, sólo que el vestido es imposible de desabrochar sin ayuda, así que las opciones son que me lo desabroches tú o bien, lo rompas y me compres otro - no es provocación, es una realidad propia de las mujeres de la época. Sabe que Septimus no está para nimiedades y que seguro tendrá que darle el dinero para un nuevo atuendo. Vale la pena, se estira en la cama cuan larga es, alzando las manos hacia el hombre para incitarlo a yacer con ella. Al menos, hasta que ve que por las largas uñas, batalla con el cinturón. Se incorpora con agilidad - ya lo hago yo - le informa llevando sus manos a la hebilla soltándola con magistrales y expertos movimientos para desabrochar el pantalón y bajarlo sobre sus muslos lenta, ocupando la boca ociosa en besar cada parte de su definido abdomen con deleite, repartiendo algunas mordidas por aquí y por allá.

Cuando lo libera, su mano viaja rauda a su miembro para tomarlo sintiendo la suavidad de su piel, la erección a medio esplendor y la humedad de su glande. Le mira a los ojos con diversión desprendiéndolo de la prenda interior hasta hacer que sus ropas se enreden en sus tobillos, que sea él quien se las quite en tanto ella le demuestra que virgen, no es. Deslizando su mano por todo el largo empezando una masturbación firme, tomando un ritmo que provocará gruñidos. Su propio sexo se humedece, es el ritual de apareamiento lo que fomenta un proceso orgánico en la mujer, como consecuencia del tiempo y la maduración. Lo que para los humanos sería la ovulación, para los licántropos es una clara señal de celo. Así pues, en esa habitación donde ambos pretenden yacer, la hembra le demuestra química y aromáticamente al macho, que está receptiva a sus exigencias y que puede preñarla cuando quiera sin que el propio raciocinio de Lucinde tenga oportunidad de decir nada.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Jue Ago 30, 2018 7:11 am

El enorme licántropo se lleva de vuelta a su cuarto a la joven rubia cargada de su hombro, mientras esta parece divertida, las lobas que salen al paso miran ojiplaticas a la rubia en el hombro del alfa, hirviendo de envidia por dentro, se le nota en sus caras desencajadas y como algunas gruñen, si, más de una habrá tenído algún intento torrido con el macho alfa, pero a no ser que este estuviera con la testosterona por las nuves este no mostraba interes por ellas, pero Lucy para él era diferente, no solo fisicamente, si no ese comportamiento rebelde que se le encaraba cada vez que tenía ocasión, unas enormes ganas de domarla recorrian los deseos del lobo, que abría la puerta a marchas forzadas, cerrando tras de sí y poniendo el seguro para tirar a la joven a la cama haciendola rebotar en ella mientra sus ojos encendidos se clavaban de ella, a otra le habían dado un terror racional por el aspecto tan animal que mostraba el licano. Que ladeaba la cabeza gruñendo olfateando las hormonas femeninas.
Las palabras que ella dijo hizo que el lado animal más feroz de Septimus se despertara emitiendo un gruñido sobrenatural mientras su vista se clavaba en ella apenas ni siquiera pestañeando, las garras entorpecían el desabrocharse el cinturon, algo que ella aplacó sin duda con asombrosa maestria, no, no estaba ante una novicia virginal que se habría puesto nerviosa ante las intenciones del lobo.


Ella desataba y liberaba la anatomía masculina que estaba semi erecta por la exctación que llevaba encima su glande ya estaba humedecido, el con un agil movimiento se deshizo de la ropa en sus tobillos mientras notaba los suaves labios de ella en su duro abdomen, pero cuando la rubia tomo acciones más candentes el licano dió un ligero suspiro. La masturbación hizo que el falo masculino pronto cobrara dureza tremenda por las mañas de la joven. El licántropo no puede evitar dar autenticos gruñidos de placer, sin duda la habilidad le sorprende al lobo de tremenda forma, el aroma que ella desprende le embriaga indicandole asi que ademas está en celo, lo que hace que Septimus practicamente salive de ansiedad, agarra los dorados cabellos de ella para de una manera algo brusca invitarla a que use su bonita boca para seguir estimulando el ya muy duro miembro masculino, siendo bastante poco delicado en ello, pero las cosas no iban a ser delicadas y mucho menos romanticas.


Ella aun continuaba vestida, el lobo ladeó la cabeza y sonrió con malicia. -Estás demasiado bestida querida, y yo las presas no me las como asi.- Su voz grave, profunda, tenía tintes de la más absoluta lujuria, una vez su miembro en posición de combate, la empuja sobre la cama, sus grandes manos se deslizan por la figura de ella, sus uñas crecidas no tardan de una manera sumamente salvaje arrancar el vestido de ella, si, le compraría otro, pero ahora su pensamiento era más primario, el hecho de ver las prendas destrozadas de ella, arañando ligeramente su piel con sus garras, dejando efimeros arañazos superficiales, reteniendose por ser ella humana, más sonrió de manera maliciosa, cogió su cinturón y apresó las muñecas de la femnina sobre la cabeza de esta y la amarró al cabecero de la cama.


El lobo gateo quedando sobre ella, embriagandose del olor de sus hermonas. -Bien preciosa...hora de que los pecados sean los que manden.- Sonrie malicioso mientras saca su musculo bucal para lamer la mejilla, se rie y empieza a besar para empezar a descender mientras la tiene atada, lame los pechos de la rubia, mordiendo con delicadeza el pezón femenino, mientras su manaza pasea hasta la intimidad femenina acariciandola de forma intensa para humedecer los dedos de los fluidos femeninos, llevandose estos a la boca degustandolos mientras la observaba. -Deliciosa estas...- Susurró lascivo, para hundir dos de sus falanges en la intimidad, acariciando los labios vaginales con suavidad, antes de volver a hundir los dedos en ella, masturbandola efusivamente, para despues bajar y empezar a lamer el boton de la joven y empezar a subcionarlo sin piedad mientras azotaba a la joven enrojeciendo la zona. Haciando un exhaustivo trabajo con una muy juguetona lengua catando bien sus fluidos a la vez que sus dedos se movían inquietos, buscando arrancar los gemidos de ella, gruñendo contra su initmidad a su vez. -Vamos pequeña, grita mi nombre.- Ordenó muy excitado.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Jue Ago 30, 2018 12:18 pm

El macho alfa de esta manada es uno de los hombres más temidos en París y tiene su razón de ser. Durante su ausencia debido a que durante las noches de luna llena, él no puede controlarse del todo, le investigó a conciencia. El "perro de Dios" tiene otros tantos apodos como "El Desollador", que se susurran por los bajos barrios temiendo que al decirlos en voz alta, puedan conjurar su presencia. Para ella, se tornó una obsesión durante años, deseando matarlo y ver su sangre en sus manos por el dolor que le causaba la muerte de sus padres y la desaparición de sus hermanas. ¿Por qué se acuesta con él? Por deseo, por capricho y en el fondo de ella, por el anhelo de tenerlo. De saborear sus labios, su cuerpo, como ahora hace, recorriendo con su músculo bucal los músculos bien formados de su abdomen, en tanto sus manos pasean incansables por el largo de su virilidad haciendo que se erecte al máximo.

Escuchando sus gruñidos de satisfacción, sabe que la desea. La anhela tanto, como ella que está sintiendo cuán grande es su excitación con la lubricación del centro de su femineidad. Las caricias de las manos del lobo en su cabeza son inquietas, demostrando que lo que le hace le encanta. Así debe ser, caer en su cama es detestable, lo que hace la diferencia es cuánto poder va a tener cuando todo termine. Puede detectar la magia en el colchón en que está hincada producto de lo que Karsh hizo la primera noche que estuvo con él. Metiendo su bata empapada de la poción mágica entre los resortes. Con su unión, con la posesión del macho sobre la hembra, perderá la cabeza y el hechizo estará completo haciendo que se enamore con locura de ella. Todo tiene su razón de ser. Igual que tenga sexo con el hombre, porque así satisface su necesidad física que pugna por una sesión de orgasmos incontrolables que será el culmen de su posesión sobre el inquisidor.

Poco le importa que al final, cuando logre saber qué pasó con sus hermanas, tenga que matarlo. Sus entrenamientos le permitirán hacerlo sin mirar atrás, lamentando quizá perder al amante -si es que es tan bueno en la cama como los rumores indican, que hay rezagos de una frialdad durante el coito con sus compañeras- que ahora exige una atención más personalizada y oral. Le complace, llevando su boca hacia el glande para acariciarlo, degustar su sabor que prueba con interés y después, con ahínco cuando le gusta. Le atrae, le complace ese regusto en su boca que sigue ocupada en su miembro para dar placer provocando que sus gruñidos sean audibles para cualquiera que esté afuera de esta habitación. El sitio que será exclusivo de Lucinde si se afana en este primer encuentro. Las uñas del licántropo son una advertencia velada de lo que puede pasar como pierda el control, lo único que espera es que su necesidad por ella sea tan grande, que tenga cuidado.

Una vez que el pene del varón está listo para continuar el ritmo del encuentro, éste la obliga a acomodarse en la cama, deshaciéndose de sus prendas cortándolas con las garras dejando un par de rasguños que sangran un poco en las caderas de la mujer que resiste sin pronunciar ningún gemido de dolor. Ansía que él la deje tan desnuda como él ahora está, con esa virilidad entre las piernas que está inhiesta y lista para penetrar su interior húmedo. Lo que no esperaba es que le ate las manos con el cinturón. Comprueba qué tan firme es el amarre tranquilizando su instinto de soltarse cuando ve que puede hacerlo. Si algo se sale de control, estará usando ese pedazo de piel de animal para darle una lección. Disfruta de cómo la observa, de sus pupilas que se tornan naranjas por el deseo animal que se reflejan en éstas. Se ríe divertida al entreabrir las piernas y ver su reacción. Ansioso, anhelante, cumple con su cometido, acariciando las cimas de sus senos con toda la suavidad de la que es capaz. Para cualquier humana sería doloroso, no para Lucy que gime arqueando las caderas buscando su sexo. Restregando un poco su piel contra la suya. Apreciado cuán duro está, ansioso por ella.

La magia es un arte que incluso a los más experimentados, les explota en la cara cuando la potencia del hechizo lo demanda. Para Lucinde, quien fue despertada por la Liga, todavía se le escapa cuán poderosa en realidad es cuando hace una poción. Más experimentada en el arte del combate cuerpo a cuerpo y las armas, se olvida de leer con mucho cuidado las letras pequeñas de los hechizos, algo que cuando descubra lo que hizo la primera noche en esta mansión, aprenderá a hacerlo con más detalle. Ese menjurje, es en ambas vías. ¿Cómo es eso? Depende de quién lo invoque, será cómo responda. Si para la hechicera, fue un acto de maldad para cambiar la indiferencia del licántropo por amor. Ese sentimiento tan poderoso como el odio que siente por él, aumenta el efecto de la pócima. Si a eso se le suma que Karsh dejó la prenda dentro del colchón con el fin de que el licántropo no pudiera olvidar a la invocante, provocó un efecto muy particular. Esa ansiedad sincera del lobo por ella, que se vertiera las primeras horas de su presentación aunada por el deseo de poseerla, invocó a su vez, por ese mero hecho de ansiedad, que el hechizo tuviera una contraparte.

En el momento en que Lucinde arquea el cuerpo, dejando que él la explore con la maestría de quien ha tenido en su lecho a muchas mujeres, ansiando la liberación del máximo placer; en ese mismo instante en que ella lo alcanza, permite que la magia por un instante obedezca lo que el licántropo ansía. El odio se neutraliza con la pócima y fomenta un sentimiento contrario como culmen del mismo. ¿Eso significa que? Sí. Como Septimus desee tenerla para él, poseer su cuerpo, su mente, su alma. En pocas palabras, conservarla y hacerla su hembra. La poción le otorgará el deseo. Para ello, deberá ordenarlo en voz alta. Decir las palabras que unan sus destinos. Curioso mecanismo es, pues, el accionar de esta poción. E ignorante de todo ésto, de cómo podría ella ser esclava de sus propios anhelos, la hechicera grita el orgasmo que le provoca el inquisidor arqueando las caderas con deleite.

Sus ojos se abren para observar al macho sobre ella, alarga la siniestra mano para tomar con sus falanges la rubia cabellera con reflejos de cobre para obligarlo a acercarse. Sus labios arrancan un desesperado beso en tanto su cuerpo intenta recuperarse, paladeando su propio sabor en la boca masculina, atrapando sus caderas con las piernas que le rodean restregando sus genitales provocando un gemido de placer extra. Su diestra le palmea con fuerza la mejilla demostrando cuán fuerte es a pesar de las apariencias - ¿Quieres que grite tu nombre? Tendrás que esforzarte porque no a cualquiera le demuestro cuánto me gusta - eso es cierto. Gritar el nombre de alguien, para Lucinde significaría la completa rendición a los deseos de su pareja y eso no se lo da a cualquiera. Sus caderas se acomodan contra la lanza de piel y músculo que sigue tiesa. - Y te advierto, cada que forniques con una mujer, será equiparable a cuántas veces fornique yo con tus hombres. Créeme cuando te digo que soy capaz de enloquecerlos hasta obtener de ellos lo que quiero - para demostrarlo, su cuerpo se acomoda para impulsar su genital contra el de Septimus, logrando que el glande la penetre lentamente.

Sonríe de lado aún sujetando los cabellos del hombre, lanzando un largo y gutural gemido cuando le impulsa las caderas con las piernas para que entre por completo - perfecto - susurra con delirio llevando su mano diestra a la espalda licántropa dejando que caiga con las uñas contra la piel, llegando a abrir algunas heridas por la fuerza con que lo hace - oh sí - se ríe divertida cuando las caderas quedan tan juntas, que no se distingue dónde termina uno e inicia el otro - ahora muévete. ¿Quieres que grite tu nombre? Gánatelo - ordena sin mostrar miedo por los ojos naranja del lobo, sus colmillos o esas garras que perforarían la piel como si fuera mantequilla. En la cama, Lucinde es tan dominante como en sus misiones.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Dom Sep 02, 2018 6:43 pm

El lobo deslizaba las manos por el cuerpo de la rubia, deslizando sus manazas por sus caderas, subirlas hasta los pechos de la joven, teniendo cuidado de no arañarlos con su garras, por muchas ganas que tuviera, que él instinto animal le pidiera eso, pero ella no era loba, no podía desgarrar esa dulce carne, esa dulce piel de porcelana, pasando la lengua de manera lasciva, humedeciendo con esta por donde había acariciado con las garras, con más cuidado se inclinó sobre la intimidad femenina, introduciendo sus falanges en ella mientras que con su lengua castigaba sin piedad el clitoris de ella, mientras alzaba sus naranjas ojos para observarla disfrutar, embriagandose con ese aroma que le enloquecía. Le ponía pasión en ello, disfrutando de las reacciones que ella tenía por cada jugueteo de lengua. Más cuando notó que se soltó de su flojo agarre para tomar la melena del lobo este gruñó pero dejó por unos escasos instantes que ella mandase, alzandose, colocandose sobre ella para devorar los labios de la joven que tenía bajo él, su miembro estaba endurecido, tanto que casi dolía.
Ella le atanazaba con sus piernas, mientras él deslizaba una manos por su muslo, alargando la silueta hasta dar con las caderas de ella, mientras se movió un poco, para despertar más el instinto de ella, notaba sus hormonas, le enloquecen, estaba embriagado de ella, lame los labios de ella.


-¿Ah si? ¿me va a costar? querida...acabaras rogando que no pare...-
Asegura el lobo totalmente lleno de testosterona, tanta que se podría oler seguramente por toda la mansión. El licántropo pasea su nariz a pocos milimetros del cuello de la femina, que trozo de carne tan delicioso, cuan dulce es. Más las palabras pronunciada por la rubia hace que se destaquen más si cabe las facciones lobunas de Septimus que la miró mientras gruñía notando como su falo empezaba a hundirse dentro de la intimidad femenina, sintiendo un notable placer por ello, pero las palabras habían despertado al lobo, en una mezcla de furia y lascivia, como se atrevía a decir eso, ¿Quien se creia que ella era? ella era suya completamente, exclusivamente.


Ella empieza a moverse en el vaiven de caderas que ella sola provoca, agarrandose al pelo del lobo, que resopla de manera acelerada, mientras la temperatura de su cuerpo aumenta y su musculatura se hincha un poco, destacandose, entonces Septimus llega al limite. La mira oscuro, lascivo, y entonces la sujeta por el cuello apresandola contra la cama, se mueve él, las embestidas son soberanamente feroces, rapidas, intensas, metiendose por completo dentro de ella, mientras aprieta su cuello impidiendola respirar de manera intermitente. Mientras sigue ese salvaje movimiento se inclina sobre él oido de la joven. -Dicen que la falta de aire aumenta el placer...tú me lo diras..- Muerde el lobulo de la oreja de la joven, haciendola un pequeño corte con el colmillo, suelta una mano para masajear su pecho sin detener las embestidas incluso, el ansia hace que gire y la levante de la cama estampandola contra la pared, quedando él entre las piernas embistiendola contra la pared mientras vuelve a ahogarla con la diestra, y su siniestra la mantiene sujeta de las nalgas, haciendola cabalgar sobre su miembro en vilo, teniendole a él como unico apoyo. -Tu vas a ser mi hembra....eres mia...¡¡MIA!!.- Ruje el lobo, mientras no para de moverse, dejando que el sonido de la carne chocar, sus caderas contra las ajenas, y que los gemidos inhundan la habitación. El lobo da un tremendo aullido sin dejar de moverse en ningún momento.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Miér Sep 05, 2018 7:45 pm

De ser licántropa, apreciaría mejor el acto sexual como el propio Septimus, con el olfato y el tacto más desarrollados, podría detectar todos los pequeños cambios que se dan en su compañero, esa testosterona que se implanta en la habitación como un huésped que no desea marchar a menos que deje agotada a la pareja que sigue retozando en la cama, intentando uno imponerse sobre la otra que, rebelde, procura no entregarse al completo. Siendo una irreverente, llamando al fantasma de la infidelidad a su propia cama, una en la que el macho no está dispuesto a compartir con cualquier otro que le pueda arrebatar la atención de la pelirrubia que ahora exige como suya. El ir y venir de las caderas se convierte en una tortura que lento va creciendo formando una presión que irá siendo insostenible conforme avance para la fémina que arquea el cuerpo dejando a la vista sus turgentes senos, la diminuta cintura y las caderas no deformadas demostrando algo que es discordante con la época.

Lucinde no utiliza corset en la mayor parte de su vida, por lo que la imperfección producto de tan abominable utensilio de ropa, es inexistente para la mujer cuando se muestra tan desnuda como ahora. Alterando el concepto de belleza que los europeos acostumbran. Enloquecido, el macho procura su dominación sobre la hembra, ayudándose con todos sus conocimientos de cama que posee hasta hoy, apretando con violencia el cuello de la mujer que abre los ojos con fuerza al sentir que le falta la respiración. Reconoce la habilidad de Septimus en el lecho, pocos pueden utilizar la petit morte con tal soltura provocando que las sensaciones se intensifiquen, que los gemidos sean cortos, angustiantes, con las cimas de los senos duras y erectas, reclamando al licántropo que continúe con su tortura. Ese rasgo de crueldad propio del inquisidor, se vierte en la cama en tanto ella procura mantener la respiración cuando afloja el agarre previo al siguiente apretón que sólo aumenta su temperatura, formando pequeñas gotas de sudor en su cuerpo que resbalan por su epidermis dejándola húmeda y lustrosa.

El constante agitar de las caderas masculinas agranda el hueco en su útero, sonroja sus mejillas pensando que quizá, puede darle el beneficio de la duda con aquéllo de que grite su nombre. El fuerte e hinchado miembro la provoca como pocas veces antes, sin conocer que en algo, tiene sustento en el hechizo que lanzara la primera noche que estuviera en la mansión, la assassin arquea la columna ansiando más de este maestro en el arte del amor. Su cuerpo es alzado como si fuera una simple muñeca sometida a su voluntad, su espalda recibe la frialdad de la pared. El macho demuestra su superioridad física al mantenerla en vilo, sujeta por una de sus manos y su propio cuerpo en tanto los embites continúan con velocidad vertiginosa. Si creyó que había terminado, se equivoca porque sigue apretando su cuello provocando que cierre los ojos con fuerza por sus demandas físicas y la verbal que le provoca un jadeo intenso. ¿Ser suya? Podría serlo por esta noche.

Y sin conocer del todo las consecuencias que sus actos tendrán en el futuro, la hechicera jadea sintiendo sus senos sometidos a la tortura del roce de la piel del macho, de los músculos definidos y bien constituidos exhalando con una voz muy apagada, llevada por la pasión, por el anhelo de alcanzar su primer orgasmo - oh sí, Septimus. Hazme tuya, hazme tuya - reniega encajando las uñas en su espalda, creando surcos cuando las lleva desde la cintura hacia los hombros donde las afianza con fiereza. La respiración es irregular, el pecho está a punto de explotar cuando siente que el orgasmo le arrebata la razón dejando que emita un brutal grito por la experiencia, mismo que es apagado por la boca del licántropo cuando ella la busca para apoderarse de su sabor, de su lengua que mordisquea rasgando con los planos dientes hasta que se queda bien abrazada de él, como si fuera su tabla de salvación.

Cerrados los ojos, no puede apreciar el primer chasquido de color rojizo que emerge desde la cama hacia ellos, cubriendo sus cuerpos antes de desaparecer al siguiente segundo. El hechizo está completo y mientras ella sigue intentando recuperar la respiración, abriendo los ojos para mirar al licántropo, su corazón alberga un nuevo sentimiento hacia el inquisidor que se refleja en su voz - sigue, todavía no me basta. Sigue Septimus, demuéstrame cuán tuya puedo ser - provoca besando su mejilla, bajando hasta su cuello donde muerde en un acto de dominación propio de lobos para hacerlo sentir cuán suyo es y qué poco puede escapar de su destino. Atándose al mismo tiempo a esa bestia lupina que se esconde en la piel de hombre del licántropo.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Jue Sep 13, 2018 7:45 pm

El lobo devoraba el cuerpo perfecto de la rubia, deslizando sus enormes manos, calidas, ella podía notar la elevada temperatura corporal que tenía los licántropos, pero era Septimus quien disfrutaba del tacto, del olor que emitia ella con cada embiste hacia ella, le enloquecía ver como su perlado sudor decoraba su cuerpo, como sus mejillas enrojecían por el estrangular de él con esa soltura.  Como los jadeos se tercian dulcemente agonicos para los oidos del lobo, que notaba como ella disfrutaba, se arqueaba, se ofrecía ante él, con esa actitud que se le antojaba irreverente, y que él se sentía incitado a castigarla de la forma más lujuriosa y lasciva posible, mientras notaba la humedad de su entrepierna en ese vaiven incesante que él licántropo marcaba, no, nadíe tocaría a su hembra, si alguien lo hacía se las tendría que ver con él, y de la manera más violenta que nadíe podía imaginarse. Septimus deslizó su mirada al movimiento de los senos de ella, en cada empujón a su centro, como se movían, como estaban perlados en sudor, y como esos pezones se mostraban tiesos por la escitación, el sacó un largo musculo bucal para aplacar el duro pezón con una lengua humeda y muy calida, solo por el placer de percibir las reacciones que la rubia le regalaba ante sus acciones.


Levantandola sin esfuerzo para continuar sus bruscos movimientos arrinconandola con la pared, no le pesaba lo más minimo, ella pedía para suma satisfacción del inquisidor que la hiciera suya, eso excitó hasta limites insospechados al licántropo, y los surcos que hacía en su espalda con las uñas no hacian más que hacer que se excitara más y más, la observaba más enrojecida.-Si mi pequeña rubia, así...así. Eres mia rubia, solo mia...¡¡mia!!.- Confirmaba el licano siguiendo con sus vaivenes violentos mientras ahogaba y soltaba para que sus sensaciones fueran de lo más intensa, y sonreía satisfecho como sus musculos vaginales empezaban con las contracciones que anunciaban que estaba a punto del orgasmo, ahogando su gemido con un lascivo y humedo beso, tras haber dado un aullido absolutamente animal al haber notado su orgasmo. La miró con aire superior como ella rogaba que siguiera, que tras el orgasmo aun quería más.


-¡Oh mi dulce Lucy! vas a tener más...si te lo ganas...-
Terció cruel, dió un par de embestidas más sacando su miembro aun notablemente duro, su condición hacía que su hombría aguantara más, asi que podria complacer a la hembra a darle más, pero antes quería otra cosa, la tumbó en la cama colocandose a su lado mientras dejaba que le viera cuan enardecido estaba, y como de dura continuaba, sin haberse percatado del alo rojizo que los había envuelto segundos antes, su atención estaba al completo en la rubia y en la morboso y deliciosa imagen que ahora mostraba desde la posición del licano.
El lobo ladeaba la cabeza con una lasciva y maliciosa sonrisa en los labios. -Vamos...sabes deliciosa...creo que podrías paladear tu propio sabor directamente de mí...hazlo, y te daré más, hasta que tiembles como una hoja y el placer sea lo unico que sientas...pero quiero sentir tu juguetona lengua.- Dijo dominante, mirandole desde su alta posición mientras masajeaba sus pechos y para bajar con los dedos por su abdomen hasta humedecerlos en su entrepierna empezando a masturbarla de manera lenta pero parando para acrecentar su deseo. Ya sabía lo que tenía que hacer, el inquisidor se mostró dominante, mordiendose el labio con deseo ante el cuerpo de la rubia, si, si quería más tenía que limpiar sus propios fluidos del miembro viril del lobo, para excitarlo más de lo que estaba si cabía.



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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Lucinde Virtanen el Vie Sep 14, 2018 12:27 pm

Su cuerpo sigue afiebrado con cada caricia de esas manos grandes, fuertes, callosas. Su epidermis está más que erotizada, sensibilizada a puntos tan álgidos que la hechicera desconoce cuándo fue que percibió con tanta fuerza a una pareja sexual. Se siente agotada entre sus brazos porque aprecia su satisfacción y la relajación que trae aparejada el orgasmo. La usual urgencia de desprenderse de los brazos de su amante en turno es inexistente, le gustaría continuar con él, en esta vorágine de lujuria que desearía que fuese interminable. Ni siquiera sus arrogantes actitudes y comentarios le repelen. Empieza a acostumbrarse a éstos, como parte inherente del licántropo. Sus uñas recorren la superficie de la epidermis lupina, dejando marcas que se borrarán en poco tiempo por la regeneración del inquisidor. Le gusta eso, dejarse llevar sin que eso suponga que la pareja se queje por sus actuares a veces más agresivos que sensuales.

Si se lo gana tendrá más. Se deja depositar en la cama, estirándose lánguida, dejando que sus senos se eleven por la posición de sus brazos por encima de su cabeza, riendo con cierto fastidio. - Deberás aprender que es mejor dejar de ser tan orgulloso y prepotente, que conmigo funciona poco y pedir las cosas de maneras más amables - no niega que le gusta esta actitud dominante, más descubre que le gustaría en cierta forma algo más humano, menos lascivo. ¿Por qué? Ni ella tiene la respuesta a esa pregunta. Las palabras del licántropo encierran una necesidad y una lujuria incontrolable. ¿Quién diría que ese es su gran pecado? Y la gula, por supuesto. Le ha visto tragar como enajenado, sin descontar el hecho de que alguna vez lo notó devorando la carne de sus víctimas entre ellos a... desvía el curso de sus pensamientos porque entonces helará su cuerpo y lo último que desea es alejarse sin dar explicaciones tras este íntimo instante.

Complace a su pareja, sabiendo lo que necesita. Toma su falo entre las manos para dar un pequeño roce que le excite, le haga ansiar como él hace con ella, que tras la penetración digital, alza las caderas sin ser complacida, sólo presionada a empezar con una labor que les dará placer a ambos a partes iguales. - Aprenderás a pedir las cosas, Septimus - amenaza bajando la cabeza tan lento, que podría hacerlo rabiar. Antes de tocar una sola parte de su epidermis, alza la mirada con una sonrisa divertida, paseando su músculo bucal por los labios con diversión - así que quieres mi lengua juguetona ¿O quizá sea tu ansiedad porque guarde silencio? - pasea su húmedo apéndice por la entrepierna masculina, iniciando por la base, cerrando el puño sobre el glande apreciando la humedad en éste, por las lubricaciones combinadas de ambos. Asciende lento, tortuoso por el largo, tomando su tiempo en una de las gruesas venas que sobresalen en la piel. La succiona con suavidad. Deja la marca de sus dientes sobre éste, sin que busque lastimar o disminuir esa excitación y dureza.

Sus ojos suben a su rostro para que aprecie cómo disfruta cuando lo sumerge en la profundidad de su cavidad bucal, apretando su suavidad entre su paladar y la lengua, encerrándola con las paredes internas de sus mejillas. Su lengua recorre su largo, el poco que puede contener en su boca porque para darle mayor placer, deberá ser más delicado en sus exigencias. - ¿Así te gusta? - susurra succionando uno de los laterales de esa rosácea punta. Sus labios aprietan su tierna piel, su mano baja y sube al compás de un movimiento que ella crea y no busca acompasarse a las necesidades masculinas. Está siendo tan sensual como una odalisca puede serlo. - ¿Recuerdas que te dije que había sido parte de un harem? - sonríe divertida recorriendo toda la circunferencia de ese botón con la punta de su lengua hasta llevarlo de nuevo al interior de su boca. Succiona con fuerza, esta vez el ritmo aumenta buscando desesperar al licántropo, dando todo lo que él necesita con esta felación hasta hacerlo enloquecer.

Y justo cuando lo tiene como masa entre las manos, se detiene sonriendo - ahora pídelo como si fuera tu amante y no una de tus vulgares licántropas a quienes sólo follas. Porque a mí, querido, me interesa un amante, no un vulgar puto en la cama, de esos puedo conseguir en cualquier momento. ¿Quieres dejarme una marca? ¿Quieres que sea tuya? Entonces trátame como tu alfa, no como tu omega - suelta su miembro poniéndose a su altura, hincada en la cama. - Sé mi par, no aquél que me ponga un pie en el cuello. Para eso, tengo muchos y he olvidado sus caras o sus nombres. ¿Quieres que te recuerde? Gánalo, Septimus, gánate el grabarte en mi mente - sonríe con maldad sabiendo que eso le volverá loco. Tener un lugar en su vida, siendo alguien que jamás olvide.




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Re: Willpower +18 [Septimus]

Mensaje por Septimus el Lun Sep 17, 2018 8:15 pm

El aroma de ella le tenía enloquecido, su cuerpo perlado en sudor brillando cual diamante con el destello anaranjado que daban las velas, mientras la había dejado despues de unos cuantos embites hasta que ella tembló, más quería más, ansiosa de que el licántropo no parara, cosa que hizo que se sintiera más crecido y dominante, para cuando la dejó en la cama pedirla que le continuara con una felación, el licántropo se mordia el labio inferior, lascivo observandola desde su ahora elevada posición, pero claro, con la hermosa rubia nunca era nada facil, nada sencillo, estaba claro que Lucy disfrutaba demasiado provocando al licántropo inquisidor, y estaba claro que no iba a perdir la oportunidad de hacerlo, solo con ver la cara que ella ponía el lobo lo empezó a ver venir, por unos segundos le encontró cierto parecido en ese comportamiento revelde que tenía Wanda, esa manera de siempre buscarle las reacciones, sobre todo las violentas y las enfurecidas, siempre revelandose ante él, Lucy le despertaba ese parecido, y estaba seguro de que Xanandra habría seguido ese camino revelde de no ser por que Septimus le pidió a uno de los gemelos que le hiciera un buen lavado de cerebro para dejarla más suave que un guante, ya que por entonces al ser la bruja pequeña, la cambiante habría dado muchos problemas, ahora era una loba muy util, y obediente que desconcertaba a su hermana por la falta de odio hacia el inquisidor.
Septimus sacudió la cabeza para disipar esos pensamientos con sus "hijas adoptivas" o se le iria el libido, y eso ahora mismo era lo ultimo que deseaba, ahora solo deseaba desfogar su lujurioa contra la preciosa rubia que le miraba por lo que él pedía mientras mostraba su falo bien duro.


Cuando ella reclamó que fuera menos orgulloso y que fuera más amable ¿ahora quería que fuera caballeroso? que no dejara a la bestia al galope, la primera noche ella llamó a la bestia y él se resistió a montarla dejandola sola en la habitación y ella se lo tomó a mal, y ahora volvia a reclamar a su parte humana, el licántropo ladeó la cabeza observandola con algo de desconcierto. -¿Te gustan los caballeros de blanca armadura?- Dijo con mofa, lascivo, mirandola con deseo, embriagado de todo lo que percibía de ella. Cuando esta tras unos instantes atrapó el miembro viril del lobo, que enarcaba una ceja y empezó a sonreir satisfecho. Más empieza con las provocaciones mientras insinua con sus gestos, el lobo se empieza a poner violento en varios sentidos, sobre todo por los lentos movimientos que hacian al lobo arder de impaciencia.


-¿Mi ansiedad por que guardes silencio? no se si no te has dado cuenta, pero permito mucho de tu lengua afilada cual daga....ahora usala no solo para cortar, si no para satisfacer también.- Demandó de manera dominante el licántropo, se toma su tiempo regalando una tortura de su movimientos lentos que hace que él resople sonoramente inquieto. Cuando al fin empieza a cumplir con la demanda, el lobo cierra los ojos echando la cabeza hacia atras dejando escapar un sensual y ronco gemido antes de volver a bajar la vista para disfrutar del espectaculo que ella le ofrecía, cuando empezaba con la lenta felación, con una maestria que hacia escapar gruñidos y gemidos al lobo que acariciaba la melena rubia de ella para mover la cadera buscando más con ansia su boca. -Si, asi me gusta preciosa.- Respondió a su pregunta de manera lasciva, endureciendóse más si cabe por culpa de ella, más cuando ella recordó que fue parte de un haren hizo que el lobo gruñera de manera sobrenatural molesto. -¿Y qué?.- Gruñó él centrandose en el placer, ¿que buscaría con eso? ¿enfadarlo ahora? no, ahora no le interesaba eso.


Ella continua hundiendo bien su miembro en su boca, haciendo que este volviera a gemir de placer. Más cuando se detuvo ella Septimus volvió a mirarla con ansiedad. Entonces ella empezó a demandar, a reclamar un hueco a su lado, no ser como las omegas con las que se desahogaba, o las betas también solian caer a las demandas sexuales del licántropo, aunque con ellas merecían algo más de atención, por eso no solía buscar con ellas, por lo cual si neceistaba algo brutal solía lanzar de omegas, y parecía que Lucy lo sabía, ella demandaba ser su igual no una beta, no una omega, quería ser su alfa, su compañera, no quería un puesto bajo. Le soltó su miembro, alzandose para ponerse a su altura, desafiandole, la testosterona le subío mucho, mientras la miraba encendiendo sus ojos en naranja y asomando asi los colmillos. -¿Asi que eso es lo que quieres rubia? ¿ser mi hembra? ¿ser mi alfa? ¿quieres que te trate asi?.- Rugió el licántropo, resopló agresivo tomandola bruscamente del mentón. -Bien...pues ganate ser mi hembra, demuestrame cuanto lo quieres preciosa-Gruñó rozando sus labios con los de ella de lo cerca que estaba al hablar.


La empujó tumbandola colocandose encima de ella, obligandola a abrir las piernas, colocandose para volver a invadirla, entró con su falo enormemente duro dentro de ella nuevamente, empezó a moverse lento, profundo, poniendo algo más que lascivia en los vaivenes, empezó a ponerle pasión, sus embestidas eran muy profundas, muy bruscas, pero también lentas, buscando arrancar los gemidos de ella, el movimiento era incesante, escuchandose el sonido de la piel con piel chocar, fue entonces cuando cedió y rodó dejando que ella se pusiera encima de él continuando con el movimiento sujetando sus nalgas para continuar el movimiento observandola moverse encima de él, mientras este la besaba de humeda manera para despues observarla desde abajo mordiendose el labio inferior. -Asi Lucy...-Dijo en un gemido gutural, mientras le seguia el movimiento.



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Septimus
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Re: Willpower +18 [Septimus]

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