Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Fullmåne ~ Privado

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Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Mar Mayo 29, 2018 1:06 pm

Habíamos pasado por mucho en los últimos dos días para conseguir que el demonio que se había instalado en el interior del egipcio desapareciera, para que cuando llegara la luna llena en los próximos días no tomara el control por completo de su cuerpo anulando toda su voluntad de forma que el demonio poseyera su cuerpo y pudiera campar a sus anchas, habíamos luchado mucho para que eso no sucediera y ahora por fin, después de los días incansables que habíamos tenido llenos de dudas e incertidumbres por el cómo podíamos enfrentarnos a un par de demonios sin saber si Yuna nos ayudaría, habíamos conseguido que Tarik no llevara al demonio en su interior. Para ello el egipcio había jugado con una baza importante y conocida a su favor, conocía y era experto en venenos y a veces utilizaba los venenos en sus armas para luchar contra los enemigos y esa había sido la baza que nos había permitido darle jaque a un demonio, igual que yo había hecho cuando mordí al egipcio convirtiéndolo en lo mismo que yo era para ganar algo de tiempo, uno que ahora sabíamos que de no tenerlo hubiera ocupado su cuerpo sin que pudiéramos haber hecho nada. Pero las cosas nos habían salido bien y gracias al giro de tuercas que le había dado Tarik las cosas se habían posicionado a nuestro favor porque habíamos sido capaces de encontrar un punto débil en ella, un punto que sin duda alguna era el ángel de alas negras que la acompañaba y que había retenido el tiempo que Tarik necesitaba para sacarse ese “as” de la manga y conseguir que por fin pudieran sacar al demonio de su interior ya que habíamos visto que Yuna tenía unos planes más que diferentes para ambos y que no pensaba dejarnos con vida a ninguno de los dos. Por suerte habíamos podido entre los dos solucionar el problema sin tener que recurrir a sus padres, ya bastante tenían con la nueva noticia de que su hijo era un lobo como para decirles que un demonio había escapado del sótano donde su abuelo tenía la cabaña y que se había intentado apoderar del cuerpo de su hijo... era lo último que necesitaban oír y por eso mismo habíamos hecho todo lo posible para que no se enteraran, y lo cierto es que me enorgullecía saber que juntos podíamos superar cualquier cosa y había quedado más que demostrado, porque juntos habíamos podido solucionar el problema y ahora solo quedaba mirar hacia delante los dos juntos en una nueva etapa sobre todo para él, pronto sería luna llena y la conversión a lobo sería inevitable para él, para su suerte yo sabía lo que era pasar por eso y estaría a su lado ayudándolo y apoyándolo en todo momento, guiando sus pasos para cuando fuera un lobo por primera vez ya que era algo extraño cuando pasabas de humano a lobo, luego te ibas acostumbrando pero las primeras veces era un tanto diferente hasta que te hacías al cambio, yo podía enseñarle y mostrarle todo lo que necesitara saber ya que yo había pasado por ello y para él de esa forma sería mucho más fácil.

A pesar de que nos habíamos librado del yugo del demonio y habíamos podido salir de aquella cabaña de una pieza ambos estábamos heridos y deberíamos de curar nuestras heridas, me dolía el costado donde sentía la sangre manar de ella que no cerraba como debería de hacer, sino que iba algo más lento de lo normal, sin embargo no me preocupé en exceso y simplemente nos limitamos a salir del lugar alejándonos internándonos en el bosque mientras su brazo rodeaba mi cintura y me ayudaba a caminar ya que el golpe recibido había sido brutal, él también tenía heridas hechas con plata y solo el tiempo y descanso haría que nos curáramos bien. Pese a todo ello sabía que algo más teníamos pendiente, más allá de descansar y sanar nuestras heridas, y eso era la conversación que quería mantener con él sobre todo lo que había pasado. Las cosas se habían sucedido de una forma vertiginosa en la que no habíamos podido hablarlo con calma, sabía que el tema de su conversión a lobo todavía estaba pendiente y no me olvidaba de ello, como tampoco podía sacarme del todo de la cabeza las palabras que me había dicho el demonio y que él jamás había pronunciado, unas que había afirmado posteriormente y que en cierto sentido hasta me dolían pero, ¿qué más podría haber hecho para ganar tiempo y ayudarlo? No había pensado cuando lo mordí, simplemente actué por inercia y por instinto y solo primó el salvarlo ganando tiempo, nada más, lejos y atrás quedaban las rencillas pasadas. Cuando nos paramos en el bosque ya bastante lejos de la cabaña mis ojos se encontraron con los suyos, quería que supiera que no podía dejarme atrás en nada de lo que le pasara porque formábamos uno en esos momentos, ambos lo sentíamos y negarlo era algo demasiado estúpido cuando la conexión flotaba entre ambos con una conexión única, lazos invisibles entrelazados de forma que jamás se podrían romper. Él era mi todo y mi nada, no había mayor descripción o definición que esa. Mordí mi labio cuando dijo que sabía que éramos uno y que cuidaría de mí, algo que siempre había hecho, que siempre habíamos hecho el uno del otro sin importar cómo hubiéramos estado, siempre había habido esa conexión entre ambos flotando y eso también se trasladaba a que cuidábamos la espalda del otro, incluso en el tiempo en el que habíamos estado más distante. Me aseguró que el demonio no estaba mientras mi espalda se apoyaba contra el tronco de un árbol y mis ojos lo observaban de manera fija, recorriendo su cuerpo queriendo cerciorarme de que eran ciertas sus palabras y que no estaba el demonio en su interior, lo creí y sonreí por ello, su cuerpo acortó distancias con el mío para besarnos, sus labios tomaron los míos en ese baile de lenguas donde el deseo se hizo paso a través de todo, tras separarnos ligeramente me aseguró que nada había sido verdad en lo que mordía mi labio inferior, sin embargo no dije nada al respecto porque quería hablarlo con calma y ahora primaba más curarnos. Sonreí cuando dijo que íbamos a casa y juntos de la mano emprendimos camino de vuelta a la ciudad dejando atrás el bosque para tras un buen rato llegar finalmente a su casa después de todo lo que había sucedido, su madre como siempre se asomó cuando oyó la puerta y le sonreí tranquilizándola pese a que se nos notaba algo cansados, pero ninguno llegaba herido –o al menos de forma que ella pudiera ver- y ninguno de los dos iba a decirle que sí estábamos heridos, porque sabíamos cómo se pondría y quería evitar dichos problemas.



-Te lo traigo de una pieza, sano y salvo –comenté con tono jocoso con una sonrisa tal y como le había prometido a su madre que haría, que no se metería en líos y aunque así había sido lo habíamos solucionado sin que ellos se enteraran. Mis ojos buscaron más allá de la figura de su madre esperando encontrar la de su padre, la última vez que lo había visto no es que hubiéramos acabado demasiado bien y hasta me dolía porque para mí lo tenía como un padre, ese que nunca tuve y que me faltó, ese que había sido mi referencia todos aquellos años y me había criado como su hija. Sus palabras me habían dolido en lo más profundo y no sabía si estaba preparada para enfrentarme de nuevo a su mirada aunque tarde o temprano me lo terminaría cruzando.
-No está, ha salido a hacer unas cosas –fue la respuesta que me dio su madre sabiendo en todo momento a quién estaba buscando en lo que se acercaba a nosotros acortando distancias- pero todo está bien, los dos tenéis caracteres explosivos y decís muchas cosas en caliente, y esto que ha pasado no cambia las cosas Kaira, te seguimos queriendo pero sí pensamos que no fue la mejor decisión –su tono calmo y suave había diferido mucho del que había empleado su padre con la noticia, ella era la más racional y calma de los dos- dijisteis cosas que seguro no pensasteis en ese momento y sé que quieres hablarlo con él, pero te adelanto que nada ha cambiado –su mano en mi rostro me tranquilizó bastante, no por nada habían sido quienes me habían criado desde que mis padres murieron, habían sido mi referencia en todo aunque Ubbe lo había sido más ya que mi madre había muerto cuando yo era algo más mayor, pero mi padre me había faltado con tan solo cuatro años y él sin ser nada suyo y como favor a mi padre porque habían sido amigos me había criado como su hija, por lo que para mí era una figura importante. Los ojos de Naitiri fueron a su hijo y sus dedos recorrieron su rostro- nos hubiera gustado que nos lo dijerais antes de hacer nada, pero es vuestra decisión y la respetamos. Aún queda para la cena, podéis subir y arreglaros en dónde vais a dormir –sonrió mirándonos a ambos, riéndose por lo bajo, mientras se daba la vuelta y nos dejaba a los dos como si le divirtiera la situación. Miré al egipcio quien todavía tenía mis dedos entrelazados con los suyos y mordí mi labio para hacerle un gesto y subir arriba, a partir de ese momento parecía que iba a ocupar la habitación del egipcio y allí fue donde nos dirigimos. Solté un suspiro cuando estuvimos dentro y mordí mi labio para mirarlo, sabía que teníamos una conversación pendiente pero antes teníamos que curar nuestras heridas.
-Así que parece que a partir de ahora voy a dormir aquí... vas a tener que hacerme hueco en tu armario para que me traiga mis cosas, tarugo –dije con una sonrisa ladeada- creo que voy a darme un baño y curar las heridas, tú madre ha dicho que aún faltaba para la cena así que....–dije quitándome la blusa que llevaba quedándome solo con el sostén y los pantalones algo manchados, en el costado podía verse mi herida, subí mis ojos a los suyos y con una sonrisa pícara di unos pasos hacia atrás hacia donde estaba la puerta del baño- ¿me acompañas en el baño? –Pregunté mordiéndome el labio sabiendo que no se negaría a la invitación que acababa de lanzarle, perdiéndome por la puerta del baño para abrir el grifo y llenar la bañera en lo que a los pocos segundos sentí su presencia tras mi espalda, sus brazos rodeando mi cintura y sus labios en mi cuello provocándome una leve risa- sabía que no ibas a rechazar mi oferta –dije deslizando mis dedos por sus brazos y ladeando mi cuello para luego girarme y comenzar a desnudarnos entre besos y caricias, aún me fascinaba encontrar su piel tan caliente como la mía, la esencia que desprendía y que me volvía loca siendo mucho más intensa desde que era un lobo. Una vez desnudos nos metimos en la tina dejando que el agua borrara cada rastro de las heridas y de la sangre, dejando que nos calmara mientras mi espalda quedaba recostada contra su pecho y nos quedábamos así, envolviéndome con sus brazos disfrutando de ese pequeño momento de paz.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Miér Jun 06, 2018 8:37 am

Nos habíamos ganado un merecido descanso, ambos estábamos cansados, heridos y yo un trataba de pelear contra mi cuerpo por los estragos que sentía en mis entrañas a consta del don o maldición depende de como se mirara.
Mi diestra afianzó la de Kaira, fueron mis labios los que galoparon por su hombro ascendiendo lentos por su cuello, un reguero de besos, mordidas y lamidas que delataron lo que era ahora, un lobo y ahí anidaban mis impulsos.

Mi piel estaba mas caliente que la suya, era extraño porque antaño sucedía a la inversa, supongo que era porque acaba de ser convertido y mi cuerpo aun estaba tratando de adaptarse.
El mundo era distinto ante mis ojos y sumido en esta guerra por sacar al fantasma no me había parado a apreciarlo de forma nítida, los colores eran mas intensos, los olores únicos y los sonidos atronadores. Era capaz de percibirlo todo, Kaira sonreía al ver como yo giraba la cabeza ante el menor sonido silvestre
-Me va a estallar la cabeza -confesé hundiéndola en su cuello mientras ella me acariciaba muy despacio dándome ánimos.

Tras una larga caminata llegamos a casa, por suerte nuestros padres no se habían enterado de casa, y mejor así porque tras el ultimo encontronazo lo que menos me apetecía es que me echara mi padre la murga sobre que tenia que habérselo dicho, que él siempre estará ah para cuidarme etc etc...
Así que cuando mi madre habló a Kaira con cariño para decirle que Ubbe no estaba respiré tranquilo, mucho mejor que se clamaran las cosas, conocía a padre y era mejor dejarle reposar la idea porque de no hacerlo soltaba lo primero que se le pasaba por la cabeza, supongo en eso nos parecíamos mucho los tres, madre era mas como mi hermana pequeña, mas de usar el don de la palabra.

Subimos escaleras arria muertos de risa, no dejé de tocarla, de morder su hombro y acariciar sus nalgas mientras ella me quitaba la mano cada dos por tres diciendo que madre podía vernos desde abajo, como si a mi eso me importara.
-llevo comiéndome los gemidos de mis padres desde que vine a este mundo, dudo se pongan ahora tontos porque escuchen los míos -dije enarcando una ceja mientras la loba negaba con la cabeza asegurando que no tenia remedio.
-A buenas horas te enteras lobita -le dije guiñándole el ojo.

Una vez en la habitación Kaira me hizo una oferta que no podía rechazar, se fue al baño y antes de que cerrara la puerta ya estaba yo tras ella arrancándole la ropa para dejar al descubierto su preciosa piel de terciopelo.
Su espalda reposaba sobre mi pecho, mi aliento mecía los mechones largos de su pelo y mis manos dibujaban cada tramo de su cuerpo contoneando aquellos alzados senos que desafiaban la cordura del hombre mas correcto.
Deslicé mi diestra por su vientre, este se encogió a mi paso, dedos que se perdían en la alfombra de su monte de venus y antes de que pudiera decir algo recorrieron su laberinto despacio, torturando su botón engrosado.

Apoyó la cabeza en mi hombro, mi boca buscó la ajena en un beso sin tregua, uno necesitado, húmedo que arrasó con su lengua.
-Te deseo Kaira, siempre te he deseado -susurré con la voz ronca mientras me adentraba hasta el fondo de sus entrañas haciendo tope con mis nudillos.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Miér Jun 13, 2018 3:03 pm

Si alguien me hubiera dicho que al final acabaría convirtiendo a Tarik en lo mismo que era yo no me lo hubiera creído, aunque sí debía de decir que alguna que otra vez se me pasó por la cabeza que la única forma en la que él podría comprenderme era así; convirtiéndolo en lo mismo que era yo para restar las diferencias que nos separaban y entendiera todo lo que yo por mucho que le explicara con palabras jamás llegaría a comprender porque solo viviéndolo era como se entendía. Lo hice porque era la única forma de ganar tiempo con el demonio que llevaba dentro a sabiendas de que quizá eso pudiera cambiar el antes y el después de la relación que habíamos empezado hacía apenas unos días atrás, donde por fin dejamos todo de lado y tras una sincera confesión que casi nos costó la mayor de las peleas que habíamos tenido decidimos estar juntos. Éramos los dos explosivos en carácter y chocábamos tanto por eso mismo, porque éramos iguales y de ahí todos los piques que habíamos tenido... pero me alegraba que por fin pudiéramos estar juntos y empezar los dos de cero ahora que él era también un lobo, que podía enseñarle mi mundo y que le ayudaría a controlarlo porque si siendo humano ya era un pequeño diablo siendo lobo lo sería mucho más. Tenía un carácter tempestivo pero con mi ayuda podríamos solucionarlo los dos juntos, sabía que la primera transformación era sin duda la peor de todas porque las dudas te asaltaban y no sabías como actuar, sin embargo juntos podíamos ayudarnos y yo sería su guía para enseñarle todo lo que debía de saber, para tranquilizarlo y ayudarlo a superarlo de la mejor manera posible. También sabía que nos debíamos una charla tranquilos pero primero necesitábamos descansar y curarnos las heridas, sonreí cuando su mano tomó la mía dejando besos por mi hombro subiendo por mi cuello, sus labios estaban más calientes que los míos al igual que toda su piel y su cuerpo producto de que el cambio aún estaba latente en él, eso y que se iba acercando la luna llena y para ser la primera vez en un corto plazo de tiempo su cuerpo aún asimilaba el cambio de humano a lobo. Sonreí ladeando los labios cuando dijo que le iba a estallar la cabeza, conocía bien esa sensación porque ahora sus sentidos estaban aumentados y cualquier mínimo ruido podía escucharlo con mayor nitidez, así como ver los colores más intensos, una visión más aguda y perfecta, el tacto... hasta los sabores. Mis dedos se enredaron en su pelo cuando escondió su cabeza en mi cuello y dejé un beso reconfortándolo porque sabía lo que le estaba pasando, pero poco a poco se iría acostumbrando y al final sería como algo normal y cotidiano. Al volver a su casa por suerte su padre no estaba, lo cierto es que no estaba preparada para enfrentarlo todavía tras nuestro último encuentro y agradecí la calidez y el cariño de su madre, la más sensata y calma de los cinco junto con su hermana pequeña Nailah, ella sin duda alguna era la viva imagen de su madre no solo en físico quitando esos impresionantes ojos azules que eran de su padre, sino también en cuanto a carácter. Aún quedaba para la cena así que su madre nos dejó para que pudiéramos subir arriba y arreglar el asunto de la habitación, tenía que pasar todas mis cosas a la habitación de Tarik ya que me quedaría allí porque el egipcio lo había pedido.

Me reí divertida cuando mientras subíamos no paraba de meterme mano y de tocarme las nalgas apretándolas en lo que me giraba y le apartaba las manos alegando que su madre estaba bajo y que podía oírnos, sin embargo como ya sabía que me respondería me dijo que él los había escuchado toda su vida y que sin duda alguna no se sorprenderían de escucharlo ahora a él, algo que me hizo negar con la cabeza porque a mí sí que me daba algo de vergüenza el que sus padres me escucharan porque los quería y les tenía mucho respeto... pero claro, estábamos hablando de Tarik y es que era tan parecido a su padre y a su tío en ese aspecto que era incorregible. Una vez arriba le propuse darnos un baño, más bien, le dije que iba a darme un baño y le hice una propuesta que no dudó en aceptar y que hizo que me riera porque nada más entrar y abrir el grifo para que el agua llenara la tina ya lo tenía a mi espalda rodeándome con sus brazos, sus labios recorrían mi cuello provocándome cosquillas con sus labios y reí dejando que al final me girara y mordiera su labio inferior en lo que mis manos se colaban por su camisola y la subía deslizando mis dedos por su pecho, recorriendo la herida que tenía por la plata y que le había provocado la daga de Yuna en su piel. Nos desnudamos entre besos y caricias y al final acabamos los dos metidos en la tina con el agua cubriendo nuestros cuerpos, mi espalda contra su pecho aprovechando el momento de paz y de tranquilidad que teníamos en lo que nuestras heridas se regeneraban por nuestra condición. Lancé un suspiro cuando mi cuerpo se destensó y se relajó después de haber solucionado el problema del demonio en el interior de su cuerpo, cerré los ojos y simplemente no pensé en nada disfrutando del agua bañar mi cuerpo, sus brazos rodeándome y su olor impregnando mi nariz al tener la cabeza algo ladeada hacia él, disfrutando de esa placentera y tranquila sensación de que todo estaba por primera vez en su sitio, en orden. Su respiración daba contra algunos mechones de mi pelo que los movía y me hacía sonreír, sus manos comenzaron a dibujar cada trazo de mi cuerpo pasando desde mis brazos a coronar mis pechos dibujándolos, repasando mi pezón con sus dedos en lentas caricias que me hizo morderme el labio y acomodarme sobre él rozando mi cuerpo con el suyo. Una de sus manos siguió el camino descendente por mi cuerpo pasando por mi vientre que por inercia se contrajo a su toque hasta que llegó justo a mi sexo, jugueteando provocando cosquillas en mi piel hasta que finalmente sus dedos tomaron mi sexo y lo recorrieron. Un jadeo escapó de mis labios apoyando mi cabeza en su hombro, con los ojos cerrados mordiéndome el labio por las sensaciones que me provocaba, moví mi cadera ante su toque y eso provocó que mis nalgas rozaran su miembro que ya lo notaba alzado y duro. Ladeé la cabeza para mirarlo y aprovechó para tomar mi boca con la suya en un beso húmedo y necesitado que arrasó con todo buscando mi lengua para entablar batalla, saqueando mi boca dejándome sin respiración. Mi mano se alzó para enredar mis dedos en su pelo, mi cadera se movía ligeramente incrementando el roce y la fricción con su miembro y sonreí por sus palabras mordiendo su labio inferior tirando de este.



-Yo también te deseo mucho Tarik, no concibo en mi mente un instante en que no lo haya hecho –volví a besarlo de nuevo dándole todo el acceso que podía en aquella tina- ¡Tarik! –Gemí arqueando mi cuerpo cuando sus dedos se hundieron en mi interior, notando que sus dedos estaban todo lo dentro que era posible comenzando a moverlos dentro y fuera otorgándome placer, como si mi cuerpo necesitara liberar toda esa tensión y además afianzar esos lazos y ese vínculo invisible que nos unía y nos ataba. Su mano libre recorría mis pechos y pellizcaba mis pezones enviando corrientes de placer que terminaban en mi sexo, mi mano bajó hasta que dio con su miembro duro cerniéndose mis dedos en su tronco caliente arrancándole un gruñido ronco que me hizo sonreír sobre sus labios, comenzando a mover mi mano deslizándola por todo su tronco al ritmo que sus dedos entraban y salían otorgándonos placer. Su pulgar buscó el clítoris acariciándolo y presionándolo haciendo que mi cuerpo vibrara y se arqueara de nuevo sin dejar de masturbarlo recorriendo su tronco hasta que sentí que ya no podía más. De un gruñido aparté mi mano de su miembro, tomé su muñeca para que parara apartando su mano y de un movimiento rápido acorde a mi condición me giré quedando sobre él dejándolo bajo mi cuerpo. Mi mano fue a su pelo para tenar su cuello en lo que me posicionaba sobre él rozando su miembro con mi sexo moviendo mi cadera, nuestros ojos ambos de color ámbar clavados en el otro observándonos. Bajé mi rostro para besar sus labios, me separé ligeramente para mirarlo a los ojos y descender sobre su miembro metiéndomelo entero gimiendo por el placer que eso me provocó, mi espalda se arqueó y eché hacia atrás la cabeza antes de comenzar a moverme sobre él necesitada de sentirlo, de tenerlo, de marcarlo de nuevo como mío porque eso es lo que era, mío y de nadie más. Mi loba gruñía poseyéndolo porque ahora sí más que nunca me pertenecía, marcaba territorio como el animal salvaje que era y lo poseía para que todos lo supieran- Tarik... –gemí moviéndome sobre él moviendo mis caderas, subiendo y bajando sobre su miembro llenándome como solo él era capaz de hacerlo. Tomé sus manos entre las mías y las subí por mi cuerpo hasta que las dejé en mis pechos con mis ojos ámbar puestos en los suyos del mismo color- no me sueltes nunca –pedí para llevar una de mis manos a su nuca y tirar de él para acercarlo a mí- eres mío –gruñí sobre sus labios con esa posesión tan típica lobuna, dándonos placer a ambos, tomándolo sabiendo que pronto incapaz de quedarse quieto me tomaría él a su manera, sintiendo la necesidad de marcarlo de nuevo afianzando ese vínculo que se había forjado entre ambos, que siempre había estado ahí pero que ahora siendo ambos lo mismo se había fortalecido.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Jun 21, 2018 4:05 am

Mi aliento impactaba voraz contra sus labios, rugí al notar como sus dedos se deslizaban húmedos por mi tronco y como su pulgar perfilaba mi punta mojándose de las gotas de liquido pre-seminal que lo bañaba.
Empuje con mi pelvis hacia ella, buscando mayor profundidad, mordiendo sus belfos con hambre deslizando entre ellos mi lengua de forma necesitada y voraz.
Nuestros alientos chocaban frente a nuestros labios incitando al otro a tomarlo todo, a emborracharse de las sensaciones que nuestras manos daban al otro masturbándose.

Al borde del abismo empujó mi mano de un manotazo, sus ojos amarillos radioactivos me dejaron claro que no quería correrse todavía, posesiva marcó mi cuello deslizó su boca por cada tramo de mi piel lamiéndola como la loba que era mientras yo ladeaba la cabeza dándole acceso, nunca me pareció mas placentera esa zona que ahora que significaba pertenencia.
La atraje de las caderas montandola sobre mi verga, bailo la danza de los siete velos llenando de sus fluidos la punta.
-Voy a correrme si sigues restregándome las tetas por la cara -aseguré mordiendo sus astas, lamiéndolas y tirando de ellas.

Los dedos de la morena se engancharon en mi pelo y de un tirón elevó mi cabeza para devorar mis labios como la bestia que era, embestí atravesándola, su cuerpo se arqueó al sentirme dentro calcinando sus entrañas.
Eramos dos lobos, dos animales únicos que se sentían pareja, su risa invadió mis belfos y sacándomela de su interior sonrió para llevarme a la tina.
-No puedo mas -gruñí delatando mi impaciencia.
-Eres como tu padre -apuntó muerta de la risa.
Enarqué una ceja mirándola -tu que sabrás -repliqué riéndome mientras de un tirón me la llevaba conmigo para caer ambos sobre las cálidas aguas.
-Bruto -gruñó muerta de la risa pegándome un manotazo en la espalda.

Me colé entre sus piernas de un empujón.
-Tarik -repliqué antes de jadear al notar la estocada que se hundió en su carnaza.
El agua empezó a esparcirse por el suelo del baño, loco de deseo corneé sin parar escuchando como su coño chapoteaba con cada entrada.

Jadeó elevando mi nombre hasta el firmamento arqueando aquella espalda como un puente y dejando así sus dos pechos expuestos para mi deleite, me embebí de sus dos pezones duros.
-Joder -gruñí entrando cada vez mas fuerte, sintiendo mi olla agrandarse mas dentro de ella si es que eso era posible llena de sangre y palpitante.
-Me voy a correr.






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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Jue Jun 28, 2018 9:50 am

Era incapaz de describir las sensaciones que me recorrían cuando sentía que me acariciaba de esa forma, cuando su piel caliente por ahora su nueva condición lupina se rozaba con la mía creando una fricción única en la que podía sentir que su piel estaba más caliente que la mía, quizás por lo reciente de su conversión y que su primera luna llena llegaría en apenas unos días y todo bullía en su interior con fuerza. Me encantaba la capacidad que tenía para volverme tan loca con sus roces y sus caricias, mi respiración agitada chocaba contra sus labios mirándonos ambos a los ojos sintiendo sus dedos recorrer mi sexo otorgándome placer de la única manera que él sabía de hacerlo. Los dos disfrutábamos de las caricias que nos dábamos y que nos volvían locos acelerando nuestras respiraciones y provocando que nuestra piel ardiera más aún si es que eso era posible, podía oír su corazón latir con fuerza bajo su pecho sin necesidad de poner mi mano para sentir cada latido bajo mi palma. Me encargué de alzar su rostro echándolo hacia atrás para recorrer su cuello con mis labios mientras sus dedos causaban estragos hundiéndose en mi interior con ritmo provocando que moviera mis caderas a su compás, mi lengua dejó un recorrido descendente que luego repasé con mis labios en lo que él me daba más acceso y ladeaba su cuello exponiéndolo para que lo mordiera y lo marcara como mío, porque era exactamente eso: mío. Mi loba gruñía ante la posesión que ejercía sobre Tarik ahora mucho más patente ya que se había convertido en un lobo y podía marcar y dejar esa parte territorial sobre él y sobre su piel, como si eso afianzara nuestros lazos y el vínculo que nos unía como pareja... quizás era el pequeño empujón que nos faltaba porque siempre pensé que de acabar con él en algún momento hablaríamos sobre convertirlo por el evidente paso del tiempo de uno a otro en donde el mío iba más lento que el suyo. Gemí sobre su piel segundos antes de que mis dientes marcaran el cuello del egipcio dejando una marca inconfundible que sería más que visible y evidente para todo aquel que quisiera acercarse a él, dando a entender que tenía dueña y que de pasarse podría acabar muerta como se tomaran más licencias de las que debían. Así éramos los lobos, posesivos y territoriales que matábamos por lo que era nuestro y desde que había conocido al egipcio y tenía uso de razón siempre había sido mío, siempre. Sonreí ante su gruñido ronco porque sabía el efecto que provocaba un mordisco de esa índole marcándolo como mío ejerciendo mi posesión sobre él, lo placentero que resultaba y luego repasé con mis labios al ver la marca que le había dejado. Reí contra su piel cuando me dijo que no iba a aguantar mucho más con mis pechos mordiendo mis pezones y arrancándome un jadeo en lo que mis ojos buscaban los suyos. Yo sí que no podía más y fue por eso mismo que aparté su mano que me otorgaba placer, mis dedos se habían empapado de los fluidos que manaban de su glande mientras él me aseguraba que no podía más y yo reía contra sus labios porque en cuanto a paciencia se trataba era exactamente igual que su padre: no la tenía para nada. Nos movimos en la tina haciendo que una parte del agua se saliera en lo que el egipcio se colocaba mejor y me dejaba bajo su cuerpo con mi espalda contra el respaldo de la tina.

Mis brazos rodearon su cuello observándolo con una sonrisa ladeada dejándole hacer porque cuando él decía tomar el mando, en esos momentos, era complicado hacer que me dejara a mí. Su cuerpo se coló entre el mío sintiendo su glande rozar mi sexo hasta que de una embestida me penetró por completo, gemí su nombre arqueando mi espalda por el placer que eso me provocó en lo que él ni siquiera perdía un segundo para comenzar a moverse entrando y saliendo rudo y necesitado, justo como yo estaba también en esos momentos. Sus movimientos provocaron que el agua comenzara a desbordarse por la tina y llenara el suelo del baño, se hundía por completo en mi interior arrancándome gemidos que morían contra sus labios con mis dedos enredados en el pelo de su nuca y la otra mano recorría su pecho o su espalda en lo que le daba todo el acceso que podía para que llegara más hondo si es que era posible porque sentía que la metía entera por completo, cada embestida llegaba hasta el fondo y me arrancaba gemidos placenteros sintiendo que era así como debía de haber sido siempre; él y yo juntos, como si estuviéramos hechos a medida el uno para el otro y juntos era como debíamos de haber estado desde el principio. Mi cuerpo se arqueaba hacia él encendida por el momento disfrutando del enorme placer que el egipcio me daba, sentía su aliento cálido contra mi cuerpo y apreté con fuerza el agarre a su pelo cuando sus labios fueron a mis pechos para torturarlos entre lamidas, succiones y mordiscos que no hacía sino que incrementar el placer. Parecía que cuanto más me daba más necesitaba de él y movía mi cadera con cada embiste que él me daba, mi pierna se enredó en su cintura y mi pie presionó sobre su nalga con la intención de que fuera más dentro y más profundo aunque eso era imposible ya que me la metía entera en cada embestida. Mi mano bajó deslizándose por su espalda dejando que notara mis uñas aunque no le hice herida, sintiendo cada músculo y cada vértebra en mi descenso por su piel hasta llegar a su nalga que apreté con mis dedos sintiendo cada movimiento que hacía y presionándole como si quisiera más, más de él, más de todo cuanto pudiera darme. Mordí sus labios cuando subió su rostro al mío tirando de su inferior en lo que nuestros ojos de color ámbar se quedaron en los del otro, mis gemidos se los embebía directamente de mis labios sin parar de moverse llevándonos al inminente orgasmo. Reí sobre sus labios cuando dijo que iba a correrse como si el fin de todo aquello no fuera sino eso, sentirnos, tomarnos, necesitados el uno del otro como si nos hiciera falta esa unión para reafirmar que pese a todo nada había cambiado entre ambos, ni siquiera su evidente cambio que yo había propiciado.



-Y como sigas así yo también –murmuré sobre sus labios notando que mi cuerpo se tensaba ante la llegada del orgasmo con él moviéndose frenético y nuestros gemidos elevándose en aquella habitación como si solo importáramos los dos, de hecho para mí solamente importaba él- Tarik... –gemí al borde del orgasmo, mis piernas se cernían con fuerza contra su cintura, mis uñas se clavaron en su hombro notando la corriente eléctrica que sacudía mi cuerpo y que me hacía saber que estaba a punto, un par de embestida y llegaría- muérdeme... –pedí mirándolo a los ojos en una petición muy lobuna, quería que me marcara igual que yo le había marcado a él antes- hazlo... márcame –también era una forma de afianzar el vínculo entre ambos, ni siquiera lo dudé cuando ladeé mi rostro dejando mi cuello más que expuesto para que lo hiciera, ni siquiera pareció dudarlo cuando mientras se movía embistiéndome casi al borde de la locura sus labios fueron a mi cuello y sentí sus dientes marcando la piel de mi cuello. Cerré los ojos y gemí arqueando mi cuerpo hacia él, aferrándome como si necesitara hacerlo y él fuera mi única vía de escape en lo que sus dientes marcaban mi piel como yo lo había hecho anteriormente. Fue en ese momento cuando gemí con tanta fuerza por el orgasmo que me sacudió potente arrasando mi cuerpo como si de lava líquida se tratara, mi cuerpo tembló bajo el suyo y jamás había sentido algo tan placentero combinado con el mordisco que dejaría una evidente marca en mi cuello. Era mío, era suya. No había más que decir porque con esos simples gestos era más que suficiente, igual que yo alcancé el orgasmo él también se corrió en mi interior dando un par de embestidas mientras lo hacía y gruñía contra mi piel sin yo soltarlo, su lengua lamió la marca que me había hecho mientras aún se iba en mi interior y lo notaba dentro con las respiraciones agitadas. Su frente se apoyó en la mía y sonreí por aquello buscando sus labios para besarlo algo más relajada y tranquila, porque realmente había estado preocupada por sus palabras aunque ahora estaba mucho más tranquila. Sin salirse de mi interior su cuerpo cedió sobre el mío y mis brazos lo envolvieron pegándolo a mí, su rostro quedó en mi cuello mientras nos abrazábamos siendo conscientes de que las cosas se podían haber puesto muy feas y que la situación se nos podría haber ido de las manos. Cerré los ojos apretándolo contra mi cuerpo sin querer soltarlo, dejé un beso en su frente y no tardó demasiado en cambiar las tornas quedando él contra el respaldo de la tina dejando mi cuerpo sobre el suyo aunque el mío estuviera un tanto ladeado. Sus manos recorrían mi cuerpo, mis dedos repasaban los músculos de su pecho en lo que nuestros labios se encontraban en un beso aunque algo más calmo y tranquilo, sosegado, como si toda la adrenalina la hubiéramos calmado con aquella entrega carnal. Mis mano subió a su rostro acunando su mejilla dejando mis labios sobre los suyos mirándolo de manera fija- te quiero –afirmé aunque él ya lo sabía, sin embargo yo necesitaba una pequeña conversación con él solamente para quedarme tranquila y despejar dudas- mitt alt, mitt ingenting –murmuré antes de dejar un mordisco en su inferior y apoyar mi cabeza en su hombro dejando que recorriera mi cuerpo, disfrutando de esa calma y tranquilidad de la que no éramos frecuentes- Tarik, sé que las cosas están claras pero... me gustaría preguntarte algo –alcé mi rostro para mirarlo y quizás él pudiera saber por dónde iba- cuando el demonio tomó tu cuerpo y pudimos hablar con él durante un corto periodo, las palabras que dijo.... eso de que no querías ser una bestia, que nunca quisiste ser un lobo ¿son ciertas? –Pregunté observando sus ojos sin dejar de recorrer su pecho con mis dedos haciendo figuras imaginarias- sé que no es la forma en la que me habría gustado que sucediera, sé que hubiéramos hablado antes las cosas para tomar una decisión en base a eso y que fue precipitado... pero me gustaría saber tú opinión; buena o mala. Al fin y al cabo ahora es lo que eres, lo mismo que soy yo, y aunque al principio puede que te cueste no dudes en que voy a estar aquí para ayudarte en todo momento... no vas a pasar por esto solo –mis dedos recorrían su cuello hasta que noté la marca que le había hecho- pero necesito saberlo, no quiero comenzar nuestra relación ya con una mentira. Quiero saber qué es lo que opinas al respecto sin filtro alguno.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Sáb Jul 07, 2018 3:02 pm

El agua de la tina se desbordaba con el salvaje movimiento de nuestros cuerpos dos bestias que se tomaban, se amaban entre rugidos, mordiscos y lamidas, hacía tiempo que había perdido mi humanidad entre su piel y ahora, con mis ojos como dos esferas ámbar embestía su centro.
La loba se arqueaba, aullaba mi nombre entre rugidos, sus pechos eran míos, se deslizaban los peones entre mis labios, mis colmillos que habían emergido incapaz de controlar mis instintos sajaban su piel aun sin quererlo y esta paciente me dejaba hacer aun cuando mis zarpas rasgaban sus caderas y mi verga palpitante y mucho mas grande que en una forma humana invadía por completo su coño empapado haciéndola gozar y a mi quemar.

Me pidió que la mordiera, como si eso fuera necesario cuando la bestia tomaba el control de mi cuerpo, llevé mis labios a su cuello y en este hundí mis colmillos rugiendo, aullé de placer al sentir como me iba en su interior, como mi verga se sacudía notando las contracciones de sus paredes estrangulándola y las uñas de la loba marcadas en mi espalda.
Incapaz de detenerme continué estacandola varias veces mientras mi leche se esparcía en su laberinto a tirones.

Calló rendida entre mis brazos cuando el frenesí nos abandono a ambos, nos miramos sonriendo, nos besamos aun con la respiración agitada y solo cuando la bese con ganas la volteé para que ella quedara sobre mi cuerpo y no a la inversa.
Deslicé la yema de mis dedos por las marcas que nos delataban cuando su pregunta me hizo elevar la mirada y con ella una ceja.
Quería la verdad, eso tendría aunque no le gustara.
-No, no quería ser un lobo, es decir, no entraba en mis planes inmediatos, no se..lo nuestro ha sido relativamente reciente, aunque me has gustado siempre.
Hemos pasado media vida tirándonos los trastos y no precisamente como lo hacemos ahora. No se, me hubiera gustado esperar un tiempo para poder tomar esta decisión..sabes que me cuesta controlarme como humano, la ira, la impulsividad, soy bastante caótico y como lobo siento arder mis venas todo se intensifica, es complicado para mi Kaira, pero .. -dije elevando su barbilla para que me mirara -pero te necesito, estamos juntos en esto.

Busqué sus labios moridendolos antes de que una picara sonrisa se pintara en mi cara.
-Vamos loba, sabes que con el tiempo yo mismo te hubiera acabado pidiendo que me transformaras, no soportaría esta conexión que ahora se que sentías con otros y no conmigo.
Es brutal...
Lo que me llva a preguntarme ¿como es el celo? ¿como te sientes? ¿como me sentiré? No se nada de esto.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Vie Jul 20, 2018 1:23 pm

Jamás había sentido una unión así, tan grande y potente, con nadie en lo que llevaba siendo loba con tan solo diez años cuando aquel licántropo me mordió. Con Tarik siempre había tenido una conexión diferente al resto de las demás personas, pero jamás pensé que pudiera ser algo tan grande y profundo como lo sentía en esos momentos en los que tomaba y me hacía suya. Su piel ardía por encima de la mía siendo algo extraño, pero sabiendo que su cuerpo todavía se adaptaba a las toxinas y al cambio que sufría no me parecía tanto sabiendo que la luna llena se aproximaba y en su cenit sería donde el egipcio sintiera por primera vez lo que era la transformación y sería un lobo de verdad, como lo era yo. Malditos o bendecidos por la luna según se mirara, conectados a una parte animal que yo pensaba que todos teníamos en nuestro interior escondida o dormida que despertaba en momentos como aquel, cuando uno era mordido. Ahora que los dos éramos lo mismo y que el vínculo invisible nos enlazaba y nos unía podía sentirlo con mayor intensidad, podía sentirlo todo con más intensidad como si fuera la primera vez que percibía las cosas... quizás era porque ambos éramos iguales, porque nuestra conexión y nuestro vínculo siempre había estado ahí pero nunca nos habíamos dado cuenta sumidos en ese “juego” que nos habíamos traído todos esos años, puede que nuestro sino fuera realmente estar juntos y que todo había pasado por un motivo y por una causa. Ahora él, en las mismas condiciones que yo, podía saber lo que se era y lo que se sentía siendo un lobo unidos como si fuéramos solamente uno, notaba sus ganas y su enorme deseo que fluctuaba entre ambos y del que a mí me hacía partícipe. Tarik no se había caracterizado por ser alguien que pensara con calma y que analizara las cosas, su tendencia era algo más caótica y ahora siendo lobo podía notarlo con mayor nitidez esa pequeña esencia en él. En esos momentos en los que él me tomaba haciéndome suya los gestos eran más que suficientes, las palabras sobraban y era más que evidente que nos pertenecíamos el uno al otro porque ambos nos habíamos marcado, nos estábamos marcando como si quisiéramos decirle al resto del mundo que estábamos unidos, juntos, enlazados de por vida. Su esencia quedaría unos días en mi piel mientras me embestía rudo dejando que esa parte animal tomara el control, dejándose llevar por lo que sentía y nunca había experimentado. Me marcó con sus dientes en mi cuello igual que yo lo había hecho en el suyo, reclamándonos mutuamente para que todos supieran a quién pertenecíamos y que podrían tener problemas si osaban pasarse más de lo debido... y nunca me había sentido tan bien como ahora que sabía que pertenecía a alguien y que justamente era el Egipcio. Todavía inexperto no se controlaba del todo pero lejos de molestarme me gustó porque así era él, animal o no, y eso nada podría cambiarlo... tendría tiempo para controlarlo y yo estaría a su lado para hacerlo. Con sus colmillos marcando mi piel fue como ambos alcanzamos el orgasmo entre salvajes embestidas que me propinaba el egipcio, corriéndose en mi interior en lo que gruñíamos y gemíamos con fuerza sintiendo cómo mi sexo palpitaba entorno a su miembro en lo que seguía embistiéndome como si fuera incapaz de contenerse.

Mis uñas habían dejado unos surcos en su espalda que pronto desaparecerían de su piel, mi cuerpo contra el suyo con sus brazos rodeándome y acariciándome recobrando el aliento, sabía que teníamos que hablar y no quería demorar mucho más la conversación ahora que estábamos más tranquilos y saciados, porque otra cosa no, pero en ese aspecto y por lo que decía su madre era igualito que su padre; insaciable. Me dejó sobre su cuerpo y el agua ya calma nos relajó a ambos en esa tina que nos acogió y fue testigo de lo que ambos nos profesábamos y sentíamos por el otro, cerré los ojos cuando sus dedos se pasearon por las marcas de mi cuello y no quise esperar más para hablar, algo en mi interior me empujaba a hacerlo y necesitaba esa conversación para saber lo que él pensaba y opinaba. Estábamos juntos y no quería empezar ya con mentiras y falsedades, quería la verdad aunque esta doliera pero al menos sabría a qué me enfrentaba y contra qué luchaba. Sabía que no había sido una decisión fácil cuando lo mordí, fruto de la desesperación, los nervios y la rabia porque no podía ayudarlo aun cuando era todo cuanto quería, que era un paso muy importante y quería saber qué pensaba de ello en esos momentos. Mordí mi labio cuando dijo algo que ya me esperaba: que no quería ser un lobo, que todo había sido demasiado precipitado y yo misma lo admitía pero había sido un acto desesperado lo que me había llevado a ese camino. También sabía que apenas habíamos empezado algo juntos después de todos los años que nos habíamos comportado como unos críos, en vez de ponerle remedio haciendo lo mismo que el otro para que le hiciera el mismo daño que sentíamos nosotros. Siempre pensé que si alguna vez estuviéramos juntos lo hablaría con él para ver qué pensaba, ser un lobo y un humano era una clara diferencia sobre todo por la edad y lo meditaríamos con calma, no era algo que yo hubiera querido que pasara de esa manera pero las cosas se habían terciado de esa manera y solo quedaba afrontarlas de la mejor manera, mirando el lado positivo que sacábamos de todo eso. Bajé mis ojos hacia su pecho viendo una de las cicatrices que tenía por todo su cuerpo, consecuencia y recuerdo de cómo había sido de pequeño y de ese temple que tenía en el que no medía las consecuencias de sus actos aunque pudieran ser mortales para él. Ya sabía y conocía de sobra cómo era el egipcio, el carácter incontrolable que tenía, lo terco que era, lo cabezota y testarudo, el que no midiera los riesgos nunca cuando hacía las cosas... sabía que siendo lobo se complicaba, pero me tenía a mí a su lado para ayudarlo. Su padre me había dicho lo mismo, me había acusado indirectamente de sentenciarlo a muerte y, la verdad, es que me sentía culpable porque fuera un lobo como lo era yo, algo que no podía evitar y que me hizo cerrar los ojos con cierto pesar un par de segundos. Fueron sus dedos elevando mi barbilla los que alzaron mi rostro para que lo mirara, sus ojos de ese tono un tanto ámbar por lo que habíamos hecho se clavaban en los míos asegurándome que me necesitaba y que estábamos juntos, como un “te quiero” que parecía quedar flotando en el aire pero que ninguno decíamos en esos momentos. Yo sí lo quería, yo sí lo había dicho y aunque me jodiera un poco que él no lo dijera en esos momentos que sí necesitaba oírlo, no dije nada al respecto mientras un pequeño velo se cernía sobre mí no estando bien del todo. Sus labios buscaron los míos en un intento por animar mi estado, consciente quizás de cómo me encontraba y del pesar que llevaba sobre mis hombros... ahora entendía cómo se había sentido él todos estos años, ahora él comprendería lo complicado y extraño que era ser un lobo. No pude evitar sonreír de lado por sus palabras, tenía el don y la facilidad de o bien sacarme de quicio o bien anímame y pintar una sonrisa en mis labios. Y sí, bien sabía que en algún momento él me pediría que lo transformara pasado un tiempo.



-Sé que me lo habrías pedido pero... no sé, no fue algo que hizo como venganza o porque quisiera que fueras lobo, admito que así entre los dos las cosas son más fáciles que si tú fueras humano, pero no quería que pasara de esta manera y lo hice llevada por la situación desesperante... tenía que ganar tiempo contra el demonio para que no tomara tu cuerpo, y actúe por instinto –me disculpé en parte por eso aunque era algo que ya había hecho en varias ocasiones- pero te equivocas en algo Tarik; jamás he sentido esta conexión con nadie. Con ninguno de los lobos que he podido cruzarme en mi camino –aseguré hablando sobre sus labios, rozándolos con cada palabra que pronunciaba- admito y reconozco que cuando todo pasó hace ya tantos años para mí me era más fácil expresarme y que me entendieran quienes eran igual que yo, creo que ahora podrás apreciar y notar lo complicado que era para mí intentar haceros ver lo que me pasaba, sobre todo siendo apenas una niña que no entendía lo que le pasaba y sin alguien a mi lado que me importara que me ayudara. Ese no va a ser tú caso, me tienes a mí para ayudarte en lo que necesites y no voy a dejarte pasar esto solo Tarik –no era algo agradable, sobre todo la primera vez- tu cuerpo está de esa forma porque todavía te estás acostumbrando al cambio y hasta que no pases la primera luna llena no serás por completo un lobo, tu cuerpo no lo reconocerá como tal... es un tanto complicado de entender con palabras pero cuando pase te darás cuenta por ti mismo –no pude evitar ladear la sonrisa y negar con la cabeza porque solo a él se le ocurrían ese tipo de cosas y de preguntas, reí apoyando mi frente en su pecho hasta que elevé mi rostro observándolo- ¿en serio, no se te ocurren otras preguntas que vas directo a las del celo? Eres incorregible, solo a ti se te ocurre preguntarme lo primero por eso –negué con la cabeza mordiéndome el labio, acabé por besarlo aún medio riéndome divertida y dejé un mordisco en su inferior- pues... la primera vez es incontrolable, bueno, todas lo son pero la primera como no sabes qué va a pasar no puedes calmar lo que ocurre. Aunque la verdad es que para ti no creo que sea muy distinto a cómo eres realmente, eres un hombre insaciable y no creo que encuentres mucha diferencia –mis dedos recorrían sus costados apoyada contra él en aquella tina llena de agua- no vas a poder pensar con claridad ni actuar con raciocinio, el animal interior va a tomar control sobre ti y solo vas a pensar en una sola cosa: sexo. Desconozco cómo es para los hombres, pero si es como nos pasa a nosotras no vas a poder controlarte ni resistirte, si tienes pareja la cosa es algo más llevadera pero si estás soltero... es más complicado porque pueden haber otro macho que quiera lo mismo que tú. Tú por eso no te preocupes ya que te sentirás igual que siempre; con ganas de sexo –rocé mi nariz con la suya- y me tendrás a mí, los lobos nos volvemos posesivos cuando estamos con el celo y las ganas son casi interminables... ¿ves como hay similitudes a cómo eres tú? No tendrás muchos problemas –reí sobre sus labios- más que preocuparte por eso deberías de preguntarme por la primera transformación, y te lo advierto, es la peor de todas porque no sabes qué va a pasar.... pero yo voy a estar ahí Tarik, vamos a superarlo junto y no pasarás por eso solo –como me pasó a mí la primera vez, recordaba la sensación de dolor, el miedo por no saber qué iba a ocurrir, cómo sería. No dije más al respecto y busqué sus labios para besarlo recreándome en el beso, disfrutando de ese momento que teníamos dejando las preocupaciones a un lado. El resto del tiempo disfrutamos del baño, enjabonamos el cuerpo ajeno entre caricias, nos besábamos buscándonos con ganas hasta que terminamos el baño y salimos para vestirnos no sin antes secarnos con las toallas, sus manos recorrían mi cuerpo y me gustaba sentir su calor sobre i piel, su esencia envolviéndome, mi marca que lo señalaba como mío- bueno, ¿me haces ese hueco en el armario? –Pregunté sobre sus labios ya fuera del baño donde habíamos curado nuestras heridas, le había aplicado un ungüento en las suyas y se la había vendado sabiendo que pronto ya no la tendría.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Jul 29, 2018 5:55 am

Kaira sonreia contra mis labios alegando que era incorregible y ciertamente razón no le faltaba, cada uno preguntaba lo que mas le interesaba y yo siempre había escuchado como sería ese primer celo, me representaba cierta curiosidad como fue el suyo así que enarqué una ceja clavando mis ojos en sus pardos.
-¿Como fue tu celo? Desde luego no conmigo Dices que no te puedes contener, que tampoco puedes saber cuando te llegará ¿entonces?
La idea de que otro hubiera aprovechado ese momento me hacía enfadar y mis pupilas pronto delataron mi posesividad tornándose ámbar.

Desde que me trasformé en lobo que estaba mucho mas irritable, mas agresivo, todo lo viva de un modo mucho mas intenso, era como si los colores brillaran mas, los ruidos se colaran con intensidad en ,mis oídos, follar con ella acrecentaba nuestro vinculo, como si solo una pareja fuera lo permitido, me sentía mas posesivo que nunca, y un gruñido escapó de mi garganta marcandole con claridad eso en lo que pensaba.

Sus dedos se deslizaron por mi pelo negro, ella parecía estar mas comprensiva, entender bien por lo que pasaba un macho de mi edad en estos casos y sus labios rozaron sin parar los míos buscando con besos que me relajara.
-Dices que duele la primera trasformación pero eso no me preocupa, no es la primera batalla que lidio, ni el primer día que sangro, mi cuerpo es un mapa de gestas cicatrizadas, podré con el dolor, pero no se si podre contener mi hambre de muerte, noto como algo me corroe por dentro, como si la bestia pugnara por salir en cada momento.

Kaira acarició mi rostro con suavidad dejándome explicar como me sentía en cada momento.
-Necesito que me ates, que la primera noche de luna llena te asegures que no puedo hacer daño a ningún inocente, he pasado mi vida defendiendo el norte de las bestias de Randulf, no digo que ser licano me trasforme en eso, te he visto a ti, te controlas bastante, pero yo ...me conoces, soy impetuoso y terco, no podré estarme quieto y eso quizás acabe con heridos o incluso muertos.

La loba escuchaba en silencio mis palabras, se que ella lo que quería es que nos adentráramos en el bosque y disfrutáramos una noche de caza, pero ¿cuantos cazadores habría en ese bosque buscando presa y si yo les daba caza y muerte, puede que ahora fueran mis enemigos, pero no quería mancharme las manos con sangre inocente.

Y con esas llego la gran noche, había pasado unos días especialmente alterado, todo me sentaba mal y los encontronazos con mi padre cada vez eran mas fuertes, como si no soportara vivir bajo su techo, con sus reglas. Kaira se había instalado en mi cuarto, le había hecho un hueco en mi armario, ella lidiaba con mi carácter como podía y un tinte de preocupación recorría a ella y a madre cuando hablaban de mi a escondidas.
Según Kaira me estaba convirtiendo en un alfa, algo que me obligaba mandar y no a acatar ordenes, yo simplemente no comprendía nada de nada, solo estaba enfadado con el mundo.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Mar Ago 07, 2018 4:38 pm

Admitía que las cosas se habían sucedido de una forma mucho más acelerada de la que me hubiera gustado en un principio, tomarlo con calma y meditar la situación antes de tomar una firme decisión que marcara su sino, su condición y nuestro camino juntos... pero las cosas habían llegado de esa manera y ya nada podíamos hacer para cambiarlo, lo único que podíamos hacer era seguir adelante y afrontar todo los que nos viniera en nuestro camino juntos. Sabía cómo era el egipcio, su carácter, su forma de ser... lo conocía desde que éramos pequeños y entendía que podía ser más complicado para él incluso en una edad adulta ese cambio a licántropo que ahora debía de afrontar, los cambios en su cuerpo, las nuevas habilidades, los sentidos más desarrollados... todo el mundo al completo se veía de una forma diferente a cuando eras un licántropo que siendo un humano, todo se intensificaba mucho más y se hacía más intenso con lo que percibías más las cosas. Sabía que eso era lo primero que él estaba experimentando, su cuerpo estaba más caliente que el mío por lo cerca que estaba la luna llena y su cuerpo necesitaba ese cambio para poder sentirse completo, era algo un tanto complicado pero que sin embargo en cuanto pasara él lo entendería todo con mucha más claridad. Era imposible querer entender y comprender el nuevo camino que tenía por delante en apenas unos días, a mí me había llevado muchísimo tiempo pero la suerte que él tenía era que yo estaba a su lado, que había pasado por eso y que sabía exactamente lo que estaba sintiendo en todo momento porque yo también lo había sentido así con anterioridad, sobre todo en una mala época siendo una niña donde no comprendía o entendía bien las cosas y eso a Tarik era algo que jugaba en su favor. Todo era nuevo para él, la sensación de vinculación para mí también era algo nuevo porque no lo había experimentado con nadie, esa conexión con él era algo demasiado arrollador como para procesarla solo de una manera y en cierto sentido yo me sentía igual de perdida que él en todos los sentidos; perdida porque no sabía muy bien cómo iba, y perdida porque no podía evitar que me gustara lo que sentía cuando estaba junto a él, cuando me acariciaba, cuando me besaba, cuando me tomaba y me hacía suya... el vínculo se fortalecía y solo podía pensar en que él era el único, la única y verdadera pareja que yo tendría porque era como si siempre hubiéramos estado hechos el uno para el otro y nunca nos hubiéramos atrevido a dar el paso. Habíamos sido unos idiotas, lo admitía, jugando a los celos y a ver quién podía o hacía más que el otro... siempre entre piques constantes que no habían hecho sino que marcar una línea divisoria entre ambos, cuando lo único que tendríamos que haber hecho era borrarla y acercarnos. Sin embargo las cosas estaban claras, entendía que hacía apenas un par de días que estábamos juntos pero yo en el fondo pese a que se lo negara –y me lo negara millones de veces- siempre había sabido que mis sentimientos por él eran demasiado fuertes, voraces como para retenerlos siempre. Por suerte ahora estábamos juntos y el pasado no importaba, al menos a mí no, me importaba el futuro que teníamos por delante y vivir el presente con una nueva oportunidad para ambos.

Mis dedos recorrían su pecho despacio recostada contra él mientras dejaba que me contara todo aquello que sentía, sabía que no era demasiado bueno en ese aspecto y que era un tanto parco para expresar lo que sentía, pero lo dejé hablar porque solo así él podía desahogarse y yo podía resolver sus dudas llegado el momento para que supiera en todo momento lo que le pasaba. Como ya intuía algo que no había pasado por alto era el tema de mi primer celo, no quise dar muchos detalles en su momento y no los iba a dar porque no lo veía necesario en ese momento, eso era ya algo pasado y no tenía sentido que lo sacáramos a relucir porque no valía la pena, él también había tenido su primera vez con otra que no era yo y no iba a preguntarle porque no quería saberlo, ambos teníamos un pasado el cual no me importaba porque para mí lo que más primaba era el presente que estábamos viviendo, construir un futuro juntos. Sin embargo Tarik estaba empeñado en cierto sentido en que le contara sobre mi primer celo como si saberlo fuera algo necesario para él, es más, el gruñido que brotó de su pecho seguramente por algún pensamiento en esa línea fue algo que me dejó bastante claro que él no estaba demasiado conforme con mi primer celo y que no le gustaba la idea demasiado. Lancé un suspiro dejando un beso en su pecho recostando mi cabeza sobre el lugar, algunos de mis dedos subieron hasta su pelo para acariciarlo y calmarlo notando que se estaba poniendo un tanto nervioso o más bien alterado por sus propios pensamientos. Tarik tenía un carácter bastante fuerte y explosivo, su conversión lo hacía un tanto más volátil y estaba algo más irritable de lo normal pero todo se debía a la cercanía de la próxima luna llena, su cuerpo notaba el cambio pero él todavía era incapaz de comprender su importancia y su relevancia, solo cuando se transformara por primera vez todo pasaría, no es que se solucionara de golpe, pero sí estaría algo más calmado porque lo que ahora necesitaba su cuerpo era precisamente eso: encontrar su parte animal que llegaba una vez al mes. Alcé mi rostro para rozar sus labios con los míos en un intento porque se calmara, parecía que tenía ese efecto tranquilizador con él y lo escuché rozando sus labios, dejando besos pequeños, mordiendo su inferior consiguiendo que en parte se relajara, escuchándolo porque era la única forma de ayudarle, además que Tarik estuviera tan comunicativo era algo un tanto extraño y quería aprovechar el momento mientras seguíamos en ese baño. Era cierto que él había tenido heridas muy graves a lo largo de su vida, yo había sido testigo de varias de ellas, la cicatrices que recorrían su cuerpo y que delataban la vida de guerrero que había llevado, mis dedos recorrieron una bajo su pecho en lo que él pronunciaba esas palabras, sabía que no le tenía miedo a la transformación sino más bien a lo que pudiera hacer tras esta, pero estaba yo, me tenía a mí y yo no dejaría que pasara nada porque no lo iba a permitir, le haría aquella transición lo más fácil y llevadero posible para que no se sintiera mal, para que la culpabilidad no lo asolara en ningún momento.



-Sé que no te preocupa la transformación pero quiero que lo sepas, quiero que sepas todo igual que yo lo quise saber en su momento
–rocé mi nariz con la suya- pero no voy a dejar que hagas nada Tarik, sé que la primera vez es más... descontrolada porque no entiendes qué pasa, no controlas todo... pero no pienso dejar que hagas nada malo de lo cual luego te sientas culpable. Voy a estar ahí contigo, no te voy a dejar y yo voy a ayudarte en todo momento ¿vale? Te ayudaré a pasar esa primera noche, no me moveré de tú lado y juntos lucharemos contra eso que sientes en estos momentos, es algo normal, una parte dormida en tu interior a despertado y necesita ser saciada... no dañaremos a ningún inocente, no tiene por qué ser sed de matar a una persona, puede ser alguna presa para alimentarte. Confía en mí Tarik, te quiero y no dejaré que hagas nada malo, pasaremos la noche juntos –mordí su labio inferior para alzar mis ojos encontrándome con los suyos, escuchando sus temores, el miedo a hacer daño a inocentes, en convertirse en una bestia o un monstruo- puede que pienses así, pero no eres ningún monstruo ni ninguna bestia Tarik, yo llevo años siendo una loba y no me considero como tal... sé que no quieres herir a nadie así que si de verdad quieres que te ate lo haremos, buscaremos un lugar donde poder pasar juntos la noche y yo te vigilaré para que no hagas nada ¿te parece bien? Busquemos un lugar donde no puedan molestarnos, sé que hay lugares por París escondidos que antiguamente se utilizaban en tiempos de guerra... quizás hallemos alguno y podamos estar más tranquilos. Lo haremos así si tú quieres, pero por favor, confía en mí y déjame hacerlo a mí manera –no por nada yo sabía por lo que estaba pasando, lo que pasaría en un par de días- en cuanto al celo... no, no fue contigo, ni siquiera estaba aquí cuando pasó y recordarlo no tiene ningún sentido, ambos tenemos un pasado y ahora mismo me importa este presente contigo –porque decirle con quién había sido, con ese que tanto odiaba y que me había echado en cara incluso llegando a decirme que me fuera al norte para buscarlo, no era algo que debiera de saber- venga, vamos a hacer hueco en tu armario, tenemos un par de días para prepararlo todo –aseguré dejando un beso en sus labios dando por finalizado el baño. Me ayudó a mudarme a su habitación, me hizo un hueco en su armario donde puse mis cosas dando por finalizada la “mudanza” donde a partir de ese día dormiríamos los dos juntos. Los días iban pasando algo más rápido de lo que me hubiera gustado, aunque admitía que no había mejor sensación que la de despertarme con él abrazada a su cuerpo, pegada a él, con su olor envolviéndome tumbados en la cama, con nuestros cuerpos entrelazados. También era cierto que cada vez notaba más alterado y nervioso al egipcio, tanto que los enfrentamientos con su padre cada vez eran más notorios y cuando no estaban ninguno de los dos había tenido conversaciones con su madre, estaba preocupada por la inminente llegada de la luna llena, por el carácter de su hijo, por lo tendencioso que era a meterse en líos y por la relación que últimamente mantenía con Ubbe. Y la entendía, no dejaba de ser una madre y ver así a su marido y a su hijo no le gustaba, ella era más comprensiva de esos dos que tenían el mismo carácter y chocaban, estaba preocupada por el temperamento que ambos tenían y no quería que algo pudiera suceder que rompiera esa unión familiar- sé que no es lo que vosotros hubieras pedido, pero voy a ayudarlo igual que vosotros me ayudasteis a mí. Pasa por un cambio en el que son muchas cosas en tan poco tiempo, su cuerpo no lo asimila y hasta que no pase esa primera noche no se calmará del todo porque su cuerpo está lleno de adrenalina, necesita experimentar el cambio y la cosa mejorará, te lo prometo Naitiri –quería que su madre estuviera tranquila, los entendía a ambos cuando estaban preocupados y también había hablado incluso con Ubbe. Él era de carácter temperamental que cuando se calentaba demasiado decía cosas que no sentía, en eso Tarik se parecía mucho a él, pero había hablado las cosas con él y lo habíamos arreglado de una manera tranquila un rato que estuvimos a solas. Él no entendía del todo por qué de nuestra decisión y yo no iba a contarle, pero sí le aseguré que lo protegería y que lo ayudaría en todo si eso ponía incluso en riesgo mi vida... y es que él de dar su vida por la mujer que amaba entendía bastante, le había dicho las cosas claras y le había asegurado que había buscado un sitio donde pasar la noche, que no saldríamos fuera y que yo lo controlaría. Temían por él pero me dieron ese voto de confianza, y no pensaba defraudarles. En Tarik notaba ese cambio que experimentaba, era incapaz de acatar cualquier “orden” de su padre y ya se lo había comentado a este también; en sus genes estaba el ser un alfa, algo que le venía de su padre que era un general y recibir órdenes no era lo suyo, le pedí que dejara pasar un poco el tiempo ya que las cosas se suavizarían y al menos pude crear algo de “paz” en aquella casa. Tarik estaba mucho más irritable de lo normal, como si todo le sentara mal, como si estuviera enfadado con todos y muchas veces ponía esa misma cara. Esa tarde sentada a su lado en la cama lo miré y no pude evitar sonreír por ello- ¿sabes que incluso así, con ese gesto de enfadado, estás muy sexy? –Intenté restar hierro al asunto, busqué sus labios dejando un beso en estos- eso es porque eres un alfa nato Tarik, en ti no está el que te manden sino que como tu padre has nacido para liderar... como yo, no se me da bien recibir órdenes –sonreí para que viera que no pasaba nada. Mi mano tomó la suya enredando mis dedos con los suyos- verás como después de esta noche ves las cosas diferente, entenderás y comprenderás más cosas... quizás así sepas que para mí fue complicado intentar explicaros aquello que sentía no porque no supiera, sino porque no podía haceros entender –eso él me lo había machado mucho, quizás se diera cuenta que si no lo hice y busqué apoyo de otros lobos no fue por gusto, sino por una necesidad- ¿vamos? He encontrado un lugar donde poder quedarnos y lo he dejado todo preparado para pasar la noche, además de eso, Gerard nos está esperando para sellar la entrada con magia de forma que no podamos salir, pero tampoco pueda entrar nadie y que nos camuflará un poco el lugar –sonreí mirándole- vamos a estar bien, vas a estar bien y no va a pasar nada ¿vale? Confía en mí Tarik, estaré a tu lado todo el proceso y toda la noche –mordí su labio inferior con ganas, su cuerpo estaba más caliente de lo normal porque la luna llena pronto coronaría el cielo- ¿sabes? Siento mucha curiosidad por saber de qué color será tu pelaje, de verte como lobo –acaricié su rostro y me puse en pie- ¿vamos? Aún tenemos un poco de camino por delante pero tranquilo, vamos con tiempo. ¿Confías en mí? –Extendí mi mano tras mi pregunta, cuando saliéramos de su casa todo cambiaría para él, pero yo le guiaría de mi mano.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Ago 19, 2018 5:48 am

Andaba especialmente nervioso, todo me sentaba mal, estaba irascible y los encontronazos con mi padre eran épicos, tanto que uno u otro tenia que acabar abandonando la casa para no acabar enganchandonos.
Kaira aseguraba pasaría tras la primera trasformación, que era mi bestia salvaje tratando de buscar el modo de escapar de la carne humana, de correr libre pro le bosque, de cazar, de ser un alfa.
Ciertamente estaba agresivo, incluso con madre y con mi hermana a la que en mas de una ocasión le había sacado los dientes arrugando mi belfo superior.
-no se que me pasa -confesaba contra los labios de la única que parecía ser capaz de comprenderme en esos momentos.

Esa noche seria luna llena, la loba había dispuesto un recinto en el que podría atarme como le había pedido, no quería problemas ni conflictos, no quería dañar inocentes y la sangre hervía tan rápido recorriendo mis venas que pensaba en cualquier momento explotaría.
Salimos a dar una vuelta, para mi imposible mantenerme en casa, hiperventilaba, gruñía, sudaba y mis labios entreabiertos trataban de acaparar la mayor parte de aire posible como si a mis pulmones les faltara.
-Tengo ganas de follar, o de matar o de ambas cosas...aseguré con cada musculo de mi cuerpo tenso mientras ella acariciaba mis nudillos pidiendome que respirara y solo eso.

Pero si las cosas ya de por si no andaban lo suficiente complicadas, el encuentro con el lobo de la manada de París, ese que había insistido hasta la saciedad para que Kaira se uniera a su manada se produjo.
Mi paciencia no andaba precisamente en su punto álgido, no le dejé ni hablar, me abalancé sobre el y caímos enredados rugiendonos, mostrándonos los colmillos, mis ojos se tornaron dos gigantes rojas, era peligroso, violento y las dentelladas de uno y otro surcaron el viento cuando no lograban morder carnaza.

Los gritos de Kaira pidiéndome que me apartara, peor era un alfa, mas grande, mas fuerte Kaira no lograba controlarme y el otro macho al parecer tampoco.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Dom Sep 02, 2018 11:43 am

Sabía que el egipcio estaba mucho más irritable de lo normal, saltaba con mucha más facilidad que siempre, tenía encontronazos sobre todo con Ubbe porque ambos chocaban fácilmente con el carácter que tenían, uno muy parecido que los llevaba a tener broncas constantemente en el que uno de los dos tenía que abandonar la casa para que no pasara a mayores. Sabía que su madre estaba preocupada por la relación que veía entre su marido y su hijo, había hablado con ella y le había prometido que era porque el animal interior del egipcio pugnaba por salir, la cercanía de la luna llena próxima lo tenía más alterado de lo normal y eso su cuerpo lo notaba, esos eran los efectos que tenía sobre los licántropos que habían sido mordidos por primer vez, en animal luchaba por salir y cuando pasara aquella noche todo iría con más calma y tranquilidad. Tarik no era fácil por ese carácter que tenía, pero pasada la primera transformación todo iría más rodado y poco a poco se acostumbraría al cambio igual que me había pasado a mí, la suerte para él es que no tenía que pasarlo todo de primera sin saber qué podía pasar, me tenía a mí que ya había pasado por ello para guiarlo por el buen camino. Conforme se iba acercando el momento su actitud empeoraba, su cuerpo ardía más de lo normal para ser un licántropo aunque eso era por ser la primera noche, todavía su cuerpo asimilaba el cambio y la transformación que debía de sufrir. Él me había pedido un lugar donde poder quedarse y no herir a nadie, había hablado con Gerard y juntos encontramos un lugar alejado donde él podría pasar la noche sin preocuparse de herir y matar a nadie, además pondríamos protecciones mágicas para que no pudiera salir y yo me quedaría dentro encerrada con él, estaría nervioso y confundido así que tenerme allí como loba era lo mejor que podía hacer por él. Intentaba tranquilizarlo escuchando su corazón bombear con fuerza, con demasiada rapidez, su piel ardía bajo mi tacto y yo no dejaba de acariciarlo y de hacerle ver que no iba a pasarle nada mientras yo estuviera a su lado. Yo bien sabía que a partir de esa noche él comprendería muchas cosas, cosas que él me había echado en cara otras veces y me había recriminado pero era complicado para explicar a un humano que no había pasado por eso... después él comprendería muchas cosas y me entendería más. Quizás nuestro vínculo se afianzase esa noche, no lo sabía, era la primera vez que sentía una unión como esa con alguien y sabiendo del carácter dominante y alfa del egipcio no dudara en que volviera a marcarme esa noche como suya. Yo también era alfa pero en los machos era algo más “salvaje” que en una hembra, ni siquiera yo sabía qué pasaría esa noche pero estaba dispuesta a ayudarlo y de ser incluso necesario poner en riesgo mi vida por él, no dejaría que nada le pasara y eso lo tenía muy claro. Había dispuesto todo ya con Gerard y nos encontraríamos en un punto para que nos llevara en un carruaje a las afueras de la ciudad donde nos encerraríamos para pasar la primera noche.

Sus labios rozaban los míos asegurándome que no sabía lo que le pasaba, había decidido salir antes de lo previsto porque lo notaba demasiado intranquilo con ese nervio que tenía así que daríamos una vuelta para intentar tranquilizarlo y calmarlo, al menos en la medida de lo posible mientras llegábamos donde Gerard nos estaría esperando. Su piel ardía a mi tacto, su respiración era más rápida, hiperventilaba, gruñía constantemente y trataba de respirar con fuerza acaparando el mayor aire posible, mis dedos acariciaban su mano y cuando habló delatando que no sabía lo que quería hacer como si todo se juntara en su interior alcé mi mano para acariciar su rostro, intentar calmarlo pidiendo que tomara aire tranquilo y lo soltara lentamente para así tranquilizarse. Iba bien, estaba aguantando bien hasta que hubo algo que no preví que pudiera pasar y que me tomó por sorpresa sin que pudiera ponerle remedio, tan centrada iba en el egipcio para que estuviera bien que no me di cuenta de que Fred había aparecido por la calle de manera casual, mis ojos subieron hasta los del lobo y contuve el aliento porque sabía que las cosas no habían quedado bien la última vez que nos habíamos encontrado, a eso sumado a cómo estaba el egipcio iba a ser una bomba por estallar... y no me equivoqué en absoluto. Ni siquiera me dio tiempo a decir nada cuando este se soltó de mi agarre y se abalanzó contra el licántropo quien tampoco se había esperado esa reacción tan repentina por su parte. No bastó demasiado para que de nuevo volvieran a enzarzarse en una lucha aunque a diferencia de la anterior ahora Tarik era un licántropo, pese a que no se había transformado, y su fuerza se equiparaba a la del otro. Ambos eran alfas aunque en Tarik veía más ese dominio que en Fred, ambos se rugían como los dos alfas y lobos que eran, daban vueltas por el suelo, se mostraban los colmillos e intentaban buscar ese punto débil para atacar al otro y tomar el domino correspondiente. Lo llamé, grité al egipcio para que parara pero no me hacía caso alguno, Fred tampoco iba a parar en su empeño porque parecía que ambos tenían una cuenta “pendiente” de la última vez, viendo que ninguno me hacía el menor caso de nuevo me lancé contra ellos para intentar separarlos pero tampoco surtía efecto, centrados el uno en el otro no era capaz de separarlos por más que lo intentaba, es más, ambos me apartaban lanzándome lejos como si me intentaran decir que esa lucha no iba conmigo pero yo no pensaba dejar que ninguno hiriera al otro porque no había motivo para ello, las cosas habían quedado claras y ambos tenían que asumir que no podían pelearse nada más verse. Me apartaban cada dos por tres y el hecho de que Fred me tocara, aunque fuera para alejarme, enfurecía más al egipcio quien le atacaba gruñéndole con fiereza... y yo ya no sabía qué hacer para pararlo, sobre todo a Tarik que parecía incontrolable. Así que hice lo único que se me ocurrió; cogí mi daga que llevaba siempre en mi cinto y con el mango le di un golpe en su nuca dejando que cayera inconsciente, eso cuando me pude acercar lo suficiente como para golpearle porque no paraban de rodar por el suelo y de golpearse mutuamente. Lo aparté de Fred cuando quedó inconsciente y supe que no tardaría demasiado en despertar, Fres se alzó observándome con varios golpes en el rostro, la ropa hecha jirones por el pecho y una herida también en el cuello... me recriminó que lo hubiera mordido para convertirlo, que no sabía lo que estaba haciendo pero sinceramente me importaba muy poco lo que él pudiera decirme.


-Me importa una mierda lo que tengas que decirme Fred, no voy a darte unas explicaciones que no tengo por qué darlas –dije aferrando al egipcio viendo que él tenía algunas heridas pero que pronto curarían- las cosas están así y de nada sirve que me eches en cara o recrimines –claro que no iba a decirle el motivo por el cual había pasado todo- yo no quería que nos cruzáramos y que pasara esto, pero el efecto de la luna está causando estragos en su primera noche. Íbamos a un sitio seguro, tengo un amigo que me está esperando para llevarlo lejos y que pase la primera noche –él volvió a hablarme sobre el peligro que conllevaba- no voy a dejarlo solo, ¿acaso tú no tuviste miedo la primera vez, incertidumbre, no te sentiste perdido? No voy a dejar que le pase nada o que haga algo de lo cual se arrepienta al día siguiente... así que si tanto aprecio me tienes como siempre has dicho, te pido que me ayudes a llevarlo porque no tengo mucho tiempo, la luna pronto se alzará –me miró como si lo meditara pero al final cedió porque quizás él también fuera a un lugar para pasar esa noche. Entre los dos fue más fácil llevarlo donde Gerard nos esperaba, lo subimos al carruaje y miré a Fred antes de montarme- lamento esto, de verdad, no se lo tengas en cuenta y... gracias –dije antes de subir y ponernos en marcha. El lugar era una casa que tenía una mazmorra en las afueras de la ciudad en una parte algo abandonada, para cuando llegamos ambos bajamos al egipcio hasta la mazmorra y miré a Gerard antes de que este cerrara la puerta advirtiéndome que no podríamos salir hasta que el hechizo lo quitara él al día siguiente, me preguntó si estaba segura de eso y asentí con la cabeza- es la mejor opción, gracias por esto –dije pidiéndole que cerrara la puerta y pusiera las protecciones necesarias. En la mazmorra estaríamos a salvo, habíamos dispuesto todo con cadenas para que aguantara al egipcio siendo lobo, todo lo necesario para pasar la noche. Lo habíamos dejado sobre una cama improvisada y yo me quedé a su lado acariciando su rostro, no tardó demasiado en abrir sus ojos algo confuso por dónde se encontraba- Sssssh, tranquilo egipcio –dije poniendo una mano en su pecho para calmarlo- ya hemos llegado al lugar donde pasaremos la noche –sabía que me preguntaría lo que había pasado, mordí mi labio observándolo cuando hizo la pregunta- no podía hacer que pararais y el tiempo se nos echaba encima, no es que me gustase, pero tuve que dejarte inconsciente... lo siento por eso, pero no podía dejar que tu primera transformación fuera en la calle cuando sé que no quieres herir a nadie, aquí estaremos seguros. Gerard ha puesto una protección que solo puede quitar él por lo que vamos a estar aquí encerrados –mis dedos dibujaron el contorno de sus labios- sé que estás acostumbrado a las heridas, a los golpes, al dolor de una batalla... pero esto es diferente Tarik, esto es desde dentro y es algo peor al principio y la primera vez, pero tranquilo porque voy a estar aquí contigo para guiarte y ayudarte. Cuando sientas la llamada no luches, no intentes impedirlo... simplemente deja que pase y que todo siga su curso, yo voy a estar aquí y no voy a moverme. Pase lo que pase no olvides que no estás solo, que estoy contigo y que te quiero –dejé un beso en sus labios y un mordisco en su inferior antes de separarme- todo va a salir bien.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Jue Sep 06, 2018 5:10 pm

Kaira respondió a mis preguntas, alterado como estaba le gruñí por haberse interpuesto entre ese lobo contra el que tenía pendiente algo mas profundo que la hegemonía de un territorio, ella, era ella lo que ambos nos jugábamos y lo sabíamos.
Era la hembra que ambos habíamos elegido para ser nuestra y ninguno cedería un ápice en el empeño de conseguirla.
No pude controlarlo, ante su nueva explicación mis colmillos emergieron y de un bocado rápido marqué su cuello para reducirla contra el lecho.
Mis ojso eran amarillos radioactivo y mi voz sonaba ronca entre gruñidos.
-Eres mía -aseguré como si eso ella no lo supiera y tuviera que dejárselo claro.

Mas pronto sentí que me mareaba, que me perdía, cerré los ojos cayendo sobre el colchón. Olía con los ojos cerrados por el mareo que sentía al abrirlos las distintas especies, el olor a tabaco fumado en pipa, el olor a sudor entremezclado a perfumes caros, el del alcohol de las tabernas incluso el de las mujeres de vida alegre. Ni siquiera sabía hasta donde era capaz de llegar para poder percibir tantas cosas teniendo en cuenta que estábamos apartados de todo.
Jadeé con la respiración agitada dejando que mi aliento golpeara el cuello de Kaira que trataba de calmarme abrazándome, susurrándome cosas al oído.
-no puedo, sacalo de mi cabeza -rugí arañándome los oídos.

No se el tiempo que paso, aturdido, incapaz de pensar en nada mas que en esa luna redonda, plateada, brillante que con su fiel manto parecía llamarme. Esa que como una dama blanca requería mis labios para ser sellada.
Me deje caer del lecho arrastrándome mientras mi cuerpo se tambaleaba y convulsionaba, como si mis huesos quisieran salirse de mi cuerpo para emprender carrera en solitario.
Aullé de dolor sin ser capaz de mas que de jadear con cada movimiento, apretando la mandíbula que cuadrada se tensaba castañeando los dientes por el frio.

Aunque mi cuerpo abrasaba, el sudor lo perlaba resbalando por mi nariz muriendo en el embaldosado suelo.
-Átame -pedí.
Los animales del exterior se asustaban frente a mi presencia. Mis ojos al abrirse parecía ver diferente, en colores nítidos, fijándose en cosas distintas, percibiendo cada movimiento ajeno.
-Kaira, átame.

Tiró de mi hacia la sala de las cadenas, logre entrar allí a duras penas, esperando encontrar refugio, un lugar mullido donde mis huesos dejaran de doler, donde mi cuerpo encontrara si no me equivocaba eterna sepultura, pues este dolor era insoportable, demasiado para asumirlo en vida.
Cerré los ojos de nuevo haciéndome un ovillo entre la paja que había en el suelo, tiritando de calor y de frio mientras Kaira luchaba por calmarme.
-Átame -pedí de nuevo incapaz de erguir mi cuerpo para permitírselo.
Era irónico pensar que había pasado mi vida entera luchando, herido y ahora me doblegaba ante el dolor de Gaía como un niño.
Apreté los dientes alzándome como el orgulloso guerrero que era.
-Átame pedí aullando de dolor mientras esta lo hacía.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Jue Sep 13, 2018 12:57 pm

Si había algo que no había previsto que pasara esa noche era, precisamente, encontrarnos con Fred en esas circunstancias donde el egipcio ya empezaba a sentir los primeros síntomas que todo licántropo tenía la noche de su conversión a lobo. No pude prever que se abalanzara sobre él para enzarzarse en una pelea que no era ni el lugar ni el momento, entendía que el egipcio siendo tan territorial y sobre todo el alfa que pintaba maneras que era no soportara el saber que Fred me había querido siempre en su manada y no solamente porque quisiera que yo encontrara una apropiada para la loba que era, en sus palabras estaban unas segundas intenciones bien claras que yo había declinado muchas veces porque a mi manera yo ya tenía a mí “manada” que era mi familia, los padres del egipcio y sus hermanas era lo que yo consideraba como mí manada y no lo cambiaría por nada del mundo. Ellos me acogieron cuando apenas era una niña y la lucha se encrudecía en el norte, cuando mi padre murió ellos me abrieron las puertas de su cada acogiéndome como si fuera una más aunque no tuviera su sangre corriendo por mis venas, no dudaron en ayudarme cuando mi madre murió y al poco tiempo fui mordida por un licántropo... siempre estuvieron ahí y eso para mí dictaba más que un lazo sanguíneo porque aunque no lo tenía con ellos yo los consideraba y admiraba como “padres”, por suerte para el egipcio y para mí no teníamos la misma sangre corriendo por nuestras venas o hubiera sido algo complicado lo que teníamos en esos momentos. Nada en mí había cambiado y había quedado más que patente la relación que tenía con el egipcio, se había afianzado aún más después de haberlo mordido y que él también me marcara... pero no se controlaba y sus instintos hablaban por él, lo que provocó que se abalanzara contra Fred y que se enzarzaran en aquella pelea en la que no podía apartar a Tarik porque parecía una bestia salvaje defendiendo lo que era suyo; yo. Le estaba dejando claro al otro lobo que era suya y que no dejaría que se acercara demasiado, cuando llevara mejor su forma animal y la comprendiera no tendría que hacer este tipo de cosas porque entendería, como yo, que con marcar el cuello era más que suficiente para que los demás licántropos se dieran por aludidos... pero estaba descontrolado y el efecto de la luna lo desbordaba. Tuve que darle un golpe en su nuca para que perdiera el conocimiento, ayudada por Fred llegamos hasta donde Gerard nos esperaba con el carruaje para dirigirnos a las afueras de la ciudad donde ya estaba todo preparado. Me ayudó a adentrarlo y dejarlo sobre una cama que habíamos improvisado, me explicó que tras la siguiente puerta estaba la mazmorra y que había hecho un potente hechizo para que una vez dentro y cerrara la puerta no pudiéramos salir salvo que él lo quitara. Asentí con la cabeza y le pedí que se fuera, las cosas se pondrían feas a partir de entonces ya que quedaba poco para que el momento pasara. Estaba nerviosa, era la primera vez que yo ayudaba a alguien tan cercano en su primera vez y solo rogaba porque no fuera tan doloroso como yo recordaba en la primera noche. Sentí curiosidad por ver cómo sería él en forma de lobo, el color de su pelaje, su gran tamaño digno de un alfa... y apenas quedaban unos cuantos minutos para que eso pasara.

Por fin despertó y yo ya estaba a su lado acariciando su rostro para tranquilizarlo, entendía mejor que nadie su situación porque yo la había vivido; el miedo, el dolor, los nervios, la incertidumbre de no saber qué ocurriría, los primeros cambios visibles en los sentidos... todo ello desconcertaba y daba miedo al mismo tiempo. No dudé en contarle brevemente lo que había pasado y tras hacerlo me gruñó mostrando sus colmillos, de un movimiento rápido cambió las tornas dejándome bajo su cuerpo pegando mi espalda al colchón, sus dientes fueron a mi cuello y yo gemí al notar de nuevo esa posesión que ejercía sobre mí el lobo marcándome como suya, para que todos lo supieran si intentaban hacerme algo. Enredé mis dedos en su pelo cuando alzó su rostro para dejarlo sobre el mío y con esos ojos ambarinos proclamó que era suya, como si ninguno de los dos lo tuviera claro. Sonreí por ello y rocé mi nariz con la suya haciéndole ver que estaba de acuerdo, no por nada él llevaba también mi mordisco en su cuello de igual forma. Se dejó caer en el colchón mareado, cerró los ojos y yo lo abracé acariciándolo para que se tranquilizara pero sobre todo que me notara allí con él, para que viera que no iba a dejarlo. Los primeros síntomas empezaban: aumento de sentidos. Eso podía descolocar bastante porque todo lo oías, lo olías, veías, sentías y notabas con mucha más intensidad de la que había experimentado hasta el momento, capaz de escuchar y oler a grandes kilómetros y era por eso mismo que había optado porque todo sucediera en las zonas alejadas, metidos en el bosque. Jadeaba con la respiración agitada con su rostro en mi cuello, mis manos lo acariciaban mientras le susurraba cosas al oído para que me notara allí con él, para que viera que no iba a dejarlo y que tampoco iba a soltarlo porque jamás lo haría. Sabía lo que pasaría en los próximos momentos y aquello solo era el principio, la punta de un enorme iceberg que se mostraría por fases y que sería doloroso, aunque esperaba que no tanto como recordaba. Sabía que él llevaba una vida llena de luchas, de heridas graves que bien podrían haberlo matado pero el dolor que sentiría era uno completamente diferente; su cuerpo cambiaría y tomaría forma desde el mismo interior y eso era un dolor para el que ni él, ni nadie, estaba preparado nunca incluso cuando te acostumbrabas a dicha transformación. Me sentía mal por él porque estaba así por mi culpa, siempre pensé en que algún día lo mordería si estábamos juntos pero las circunstancias se habían dado de esa manera y solo nos quedaba afrontarlas, no dejaba de acariciarlo, de dejar besos en su rostro, en sus labios, hablándole para distraerlo tanto como buenamente podía de lo que estaba sintiendo. Tomé sus manos cuando negó diciendo que no podía, ¡claro que podía! Jamás hubiera elegido a alguien como compañero que no pudiera, él era capaz de eso y mucho más aunque no lo pensara en esos momentos. Entrelacé mis dedos con los suyos para hacerle ver que todo iba bien, que no iba a pasar nada pegando mi frente a la suya para que me mirara de frente, me notara allí.




But you'll never be alone
I'll be with you from dusk till dawn
I'll be with you from dusk till dawn
Baby, I'm right here
I'll hold you when things go wrong
I'll be with you from dusk till dawn
I'll be with you from dusk till dawn

Baby, I'm right here
I'll be with you from dusk till dawn
Baby, I'm right here





-No voy a irme a ningún lado Tarik, voy a quedarme aquí contigo. Nunca vas a estar solo –dije rozando mis labios con los suyos- claro que vas a poder con esto, yo confío en ti y sé que juntos vamos a poder con esto. No te hubiera elegido como mi compañero de no ser el perfecto y el adecuado –intentaba sacarle aunque fuera una sonrisa leve, para animarlo un poco y que viera que claro que él podía. Pasó un buen tiempo hasta que su cuerpo fue tomando más temperatura, temblaba y convulsionaba y al final acabó bajando de la cama dejándole hacer viendo cómo se arrastraba por el suelo, bajé yo también siguiéndolo con todo su cuerpo perlado en sudor, pero tiritaba como si tuviera frío y conocía esa sensación: el cambio venía. Lo acuné entre mis brazos para que parara de moverse o sería peor, me pidió que lo atara y supe que llegaba el momento de movernos. Lo alcé gracias a mi condición sin demasiados problemas y lo llevé hasta la mazmorra donde al cerrar la puerta emitió un destello y desapareció dejando solo la pared quedando los dos encerrados, habíamos improvisado un lecho donde habíamos dejado las cadenas que resistirían sus tirones y sino siempre estaba yo como barrera final. Lo dejé sobre el colchón y su cuerpo se encogió haciéndose un ovillo, mordí mi labio viéndolo porque para mí no era nada fácil, dolía verlo así sin poder hacer nada por aliviar su dolor. Volvió a repetirme que lo atara y finalmente acabé colocando los grilletes en sus muñecas encadenándolo de esa forma, se irguió y lo miré acunando su rostro pegando mi frente- lo estás haciendo muy bien, haz caso de lo que te dije aunque te cueste: deja que todo fluya Tarik, no pongas trabas a nada –pedí observándolo, sus pupilas ya habían comenzado con el cambio- recuerda que te quiero y que estoy aquí, mi todo y mi nada –dije antes de besar sus labios y separarme un poco para darle su espacio sabiendo que la conversión a lobo empezaría en breves momentos. Yo misma podía notarlo y sentirlo en mi piel y no puse resistencia; sentí como los huesos se rompían, como la piel era desgarrada y todo en mi cambiaba notando los sentidos más finos y agudizados, caí de rodillas apoyando las manos contra las baldosas de la mazmorra, mi respiración agitada y acelerada aguantando el dolor de cada hueso quebrado, la piel rasgada, mis manos pasaron a ser fuertes garras, el pelo negro comenzó a brotar en lo que mi ropa quedaba reducida a jirones cuando la loba tomó paso y se apoderó de mi ser y de mi cuerpo. Aullé cuando el cambio estuvo hecho como si quisiera hacerle ver a madre luna que allí estaba, otra vez más cada mes. Frente a mí el egipcio empezaba su conversión y esperé sentada observando el cambio prepara y lista para lo que pudiera pasar.






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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Lun Sep 17, 2018 9:52 am

La dama blanca coronó el firmamento, sentía como me llamaba, como si le perteneciera de algún modo y con ella reflejada en mis pupilas amarillas, mi cuerpo se quebró casi por la mitad, grité, lo hice de forma desesperada, un rugido que se convirtió en un lastimoso aullido al sentir de nuevo otra convulsión y mis huesos romperse en dos.

Mis uñas se hundieron en el colchón, pronto fueron zarpas que desgarraron la tela dejando al descubierto la paja, aullé de dolor al notar mi hombro salirse del sitio, mi boca afilarse convirtiéndose en un hocico.
Di un par de dentelladas con lo que en inicio eran dientes pero que pronto se convirtieron en letales colmillos mientras contemplaba de frente a la loba que sentada inmóvil parecía llamarme, esperarme.

Elevé el belfo superior dejándole claro que era un alfa, duplicaba su tamaño, gruñí de forma despiadada mientras mi piel se llenada de un tupido pelo negro como la misma noche que con su manto nos acunaba.
La trasformación fue dolorosa, seguía febril y en ocasiones me tambaleaba aun convertido en bestia ante ella.

Arrugué la nariz tratando de captar su olor, me resultaba familiar, conocido ,era una hembra, una que quería tomar a la fuerza, me traté de abalanzar sobre ella peor fue imposible, las cadenas me mantenian preso mi cordura se había evaporado y a golpes trate de librarme de mi cautiverio.
Podía escucharla pedirme clama, pero yo no la encontraba, mi lomo impactó contra una de las paredes, estaba nervioso y gruñía tratando de soltarme pero cuanto mas luchaba mas daño me hacía, jadeaba mirándola, quería ir con ella, libre.

Gruñí, rugí furibundo, aullé buscando que madre luna me diera la fuerza suficiente, me hubiera arrancado la pata con tal de zafarme, peor ella me llamaba por mi nombre, trataba de hablar conmigo mentalmente pero yo no entendía.
-Sacame de aquí -ordene como el alfa que era -eres mía – instintivamente eso era todo cuanto era capaz de expresar, -eres mía.

La loba se acerco dándome el culo ,mi hocico se hundió entre sus patas traseras al tiempo que esta elevaba el rabo ladeandolo para darme acceso a su sexo, mi lengua emergió rugosa para lamer su coño mientras sentía las babas escurrir por mi hocico.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Mar Sep 25, 2018 1:50 pm

Sabía lo que le esperaba al egipcio aquella noche, recordaba la sensación dolorosa que era la primera transformación, los nervios que yo había pasado previamente, la pérdida de control que tenías sobre uno mismo, el no recordar casi nada la primera vez porque tu mente intentaba mantener el control sobre una parte animal que ganaba en peso y en fuerza, difícil de contener porque ya formaba también parte de uno mismo y que se debía de llevar como buenamente pudiera. Para cada uno era diferente, yo recordaba que la primera noche no había sido capaz de acordarme demasiado de lo que había hecho en mi forma lobuna, había vagado por el bosque aullando a la luna para hacerle saber que su “hija” estaba allí y que estaría durante cada noche de luna llena, cada uno de los meses. Esperaba que para el egipcio no fuera tan doloroso y complicado como había sido para mí, que no sufriera tanto porque no podía hacer nada por evitarlo pero tampoco me gustaría verlo sufrir de esa manera en la que no podía ayudarlo, no podía calmar su dolor. Solo podría ver cómo se retorcía y su cuerpo por primera vez experimentaba el cambio, nada de lo que hubiera podido soportar en su vida sería comparable ni equiparable a lo que sentiría con el primer cambio porque como ya le había dicho el dolor también era interno, y mucho más agudo y profundo que las heridas que se había hecho en su vida. Estaba curtido en heridas, lo sabía, pero eso no se podía comparar con lo que experimentaría esa noche. Mordí mi labio observándolo sabiendo que el momento se acercaba, que por más que yo tratara de calmarlo distrayéndolo de alguna manera para paliar su dolor, acariciando su rostro con mis manos, hablándole en tono bajo y calmo sobre sus labios dejando que me sintiera allí aunque quizá él pudiera escucharme pero no sentirme, ido por lo que la luna ejercía de efecto sobre él. Llegaba la hora y aunque sabía que no podía hacer nada por él me dolía, y mucho, saber que la causante de su dolor no era otra más que yo. Entendía perfectamente en ese momento cómo se tuvo que sentir él todos esos años en los que se echó la culpa de que me hubieran mordido, de mi dolor cada mes cuando la luna nos reclamaba y nos convertía... lo entendía muy bien porque, frente a mí, lo tenía yo de igual forma. Lo había hecho para salvarlo y ahora lo había “condenado” como yo lo estaba, siempre supe que acabaría convirtiéndolo pero siempre de manera consensuada y contando con su aprobación. Pero lo hecho, hecho estaba y ya no había vuelta atrás, solo me quedaba estar allí, apoyarlo y ayudarlo en todo lo que pudiera como me hubiera gustado que me pasara a mí la primera vez, con alguien familiar y conocido, con alguien que cuidara y velara por mí.

Yo ya sentía en mi propio cuerpo los efectos inmediatos de la transformación, como cada luna llena de cada mes dejé que mi cuerpo tomara forma hasta convertirme en una loba negra que, frente a él, lo miraba de manera detenida sentada esperando el cambio que no tardaría en producirse. Supe que había empezado con el primero gruñido que salió de su garganta, incluso en mi estado lobuno no pude evitar un leve quejido al ver cómo se doblaba por el dolor y él gritaba de manera desesperada queriendo que parara, queriendo que todo terminara y se pasara. Impotente solo pude contemplar lo que le ocurría sentada a unos metros de él dándole espacio para el cambio pero en su rango de visión para que supiera que allí me tenía, lista para él. Poco a poco su cuerpo se fue convirtiendo en el lobo que debía de ser, sus manos fueron sustituidas por zarpas con garras afiladas, su hombro se salió de su sitio para dar cobijo al animal que habitaba en su interior, su rostro cambió alargándose el hocico donde sus dientes mutaron a unos colmillos puntiagudos, peligrosos y mortales. Sus ojos de color ámbar subieron hasta los míos para mirarme y observarme, gruñó elevando el labio superior pero yo me mantuve en mi sitio esperándolo sabiendo que no tardaría demasiado en abalanzarse, lo que durara la transformación que quedaba poco. Expectante esperé a que el pelo saliera y cubriera su cuerpo y, como ya había pensado, el manto negro y tupido cubrió todo su cuerpo ahora sí con el lobo completo y formado, un exquisito alfa que se alzaba imponente frente a mí y que era digno de admirar. Aún le quedaba adaptarse al cambio, no era lo mismo sostenerse a dos patas que coordinar cuatro así que era normal que al principio se tambaleara como cualquier animal recién nacido dando sus primeros pasos. Finalmente se sostuvo en pie y pude observar cómo arrugaba su nariz oliéndome, su mente estaría en una especie de neblina donde no sería capaz de controlar a su bestia y donde el animal mandaba. Ahora mismo él estaría pensando y deduciendo si yo era una amenaza para él o no, sin embargo no me atacó de primeras porque quizá podía notar mi olor y el suyo propio en mí descolocándolo por completo. No trató de abalanzarse sobre mí pero las cadenas que habíamos puesto habían sido reforzadas con magia y no serían tan fáciles de romperse. Intentó liberarse con todo lo que tenía, de hecho hasta se estampó contra la pared por la fuerza de los golpes sin poder controlarse ni calmarse, sabía que quería ir donde yo me encontraba pero mi rango le era imposible de alcanzar y se estaba volviendo loco por ello. Gruñía, rugía y aulló seguramente buscando fuerzas para alcanzarme porque podía notar que deseaba hacerlo siendo libre.



-Cálmate Tarik, relájate –le hablaba de manera mental pudiendo comunicarme así con él, la única forma que tenía, sin embargo el egipcio parecía no poder hacerlo ya que era como si no me entendía. Me pedía que lo sacara de allí, más bien, me lo ordenó con esa pose y tono de alfa que dejaba claro que él era quien mandaba en aquel lugar y sobre mí. Dejó claro que era suya repitiéndolo un par de veces mientras yo, sentada todavía, lo examinaba sabiendo que por más que intentara hablarle no me entendería porque no se había acostumbrado todavía a que humano y bestia convivieran de la misma forma. Solo se me ocurrió una forma de hacer que me entendiera, y era actuar como una loba. Acorté distancias levantándome para acercarme hasta donde él se encontraba, me giré dándole la espalda y no tardé en sentir su hocico reconociéndome como hacía todo animal, es más, atrevido como él solo sentí su lengua lamer aquella parte de mi cuerpo y eso provocó que gruñera ligeramente en advertencia. No me entendería como humana, pero sí lo haría como loba y aunque él era un alfa no debía de olvidar que yo también lo era, si dejaba que se alzara sobre mí entonces cada vez que estuviéramos en esa forma lobuna se impondría siempre. Debía de aprender, debía de entender cómo iban las cosas así que gruñí con más fuerza y ladeé mi rostro mostrándole mis colmillos en advertencia para que no se pasara, sin embargo parecía no entenderlo así que me giré quedando de cara a él haciendo el amago de morderle, salvo que no lo hice, una advertencia para que se controlara o de lo contrario le demostraba que no tenía reparo en dejárselo aún más claro- contrólate, Tarik. Deja que humano y bestia se conozcan y reaccionen –pero él no me escuchaba, sus ganas estaban ahí presentes así que tuve que elevar mi zarpa para darle un pequeño golpe en su hocico, a modo d de corrección sin utilizar las garras para hacerle daño, y después mordí su hocico levemente para que prestara atención y atendiera. Parecía como un cachorro al que se le debía de enseñar, pero algo me decía que con el egipcio sería más complicado y que aún nos quedaba una larga noche por delante.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Mar Oct 02, 2018 5:42 am

La loba me mostró los dientes mientras yo lamía su coño, me pertenecía ¿que problema tenía? Arrugué el morro devolviendole el gruñido, gesto que le disgustó pues me lanzó un par de bocados al aire en un tonto intento de domarme. Como respuesta tuvo un gruñido mas fuerte le los colmillos hundiendo mi lobuna mirada en sus dos dilatadas orbes.
Kaira me hablaba, o lo intentaba, quería calmarme pero me costaba entenderla o saber como comunicarme, mi cuerpo pedía montar a la loba y dejarle así claro que era su alfa.
Kaira no estaba muy de acuerdo al parecer con mis claras intenciones así que se giró quitándome su trasero para mirarme de frente, de nuevo tiré de las cadenas, gruñendo, esta vez lancé un par de bocados al aire para que entendiera que la situación no me gustaba, quería libertad.

Su pata cruzó mi morro, como una corrección suave, como si fuera un cachorro necesitado, aullé desesperado, nunca se me dio bien eso de aceptar las ordenes, mi lobo entro en caos y de nuevo como un animal salvaje incapaz de mantenerse en un cepo mi cuerpo de gran envergadura empezó a sacudirse golpeándose con las paredes, tirando de las cadenas con tal violencia que allí donde los grilletes quedaban mi piel resultaba herida.

La loba me gruñía, aullaba y me hablaba, quería que escuchara a mi humano,que me detuviera o me haría daño, pero él no estaba o quizás él era el mismo caos.
Las paredes fueron agrietándose, la sangre resbalaba de mis patas goteando sobre el embaldosado.
Kaira en un intento de detenerme se lanzó contra mi para frenarme, los dos nos revolvimos entre gruñidos y mordiscos, ninguno dañó al otro pero sin duda cortaron el viento.

Le costó hacerse conmigo peor tras el encontronazo ambos quedamos tumbados, Kaira lamí la sangre que salía de mi cuello y patas, tratando de lamer las heridas suplicaba que estuviera quieto, yo respiraba jadeando mientras la miraba.
-Soy el alfa -rugí dejándole clara la situación.
De algún modo que me limpiara marcaba mi superioridad, necesitaba eso, reafirmarme, estaba perdido en todas aquellas sensaciones violentas que me invadían.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Dom Oct 14, 2018 11:19 am

La noche estaba sucediendo justo tal y como lo había pensado que sucedería en un principio, el egipcio siempre había sido una persona a la que le costaba controlar sus impulsos y no era fácil de llevar, con su nueva condición sabía que lo sería aún menos pero era algo necesario que pasar para que su transformación fuera viable y se relajara un poco, había estado demasiado alterado los días previos a la luna llena y eso solo era debido a que el lobo de su interior aullaba con fuerza, como si estuviera encerrado en una jaula y en cierto sentido así era, solo necesitaba ser liberado y por fin lo había hecho. Si siendo humano le costaba tranquilizarse siendo un lobo le costaría muchísimo más porque ya no lidiaba solo con su “humanidad”, sino también con esa parte animal nueva en él que debía de entender y comprender, pero por suerte para él no estaba solo como me sucedió a mí sino que me tenía para ayudarle, para comprenderle y guiarle en todo lo que hiciera falta porque no iba a estar solo y nunca más estaría solo pues siempre nos tendríamos el uno al otro para apoyarnos, guiarnos, entendernos y ayudarnos. Sabía que no sería fácil pero era necesario, también sabía que en el momento en que fuera un lobo con ese gen de alfa que tenía y que seguramente había sacado de su padre intentaría dominarme y hacerme saber que era él quien mandaba, sin embargo yo tampoco llevaba demasiado bien que me domaran y era algo que no iba conmigo, sabía que como el egipcio se impusiera esa noche sobre mí ya siempre lo haría y en ese sentido aunque él fuera un macho, más grande y corpulento, yo también era una alfa que no podía dejar que otros me subyugaran. En ese sentido deberíamos de encontrar un equilibrio pero si no empezaba esa noche a marcar ciertos límites él se impondría siempre y no era algo que mi loba estuviera dispuesta a aceptar, por mucho que fuera mi pareja porque eso era algo de los lobos que tenían muy marcado. No le gustó en absoluto que le advirtiera cuando le gruñí, porque sus ámbar subieron hasta los míos y me mostró los colmillos de manera desafiante haciéndome saber que quien mandaba era él, que sus intenciones eran claras aun cuando yo le dejaba claro que no iba a ser así. Tiró de las cadenas no dispuesto a quedarse quieto encarcelado, sabía que buscaba la libertad pero eso era algo que no podía dejar que pasara porque le había prometido que no dejaría que hiriera ni matara a ningún inocente, y pensaba mantener mi promesa a toda costa. No me gustaba verlo encadenado pero era la única manera que teníamos, además aunque se soltase no había puerta alguna para poder salir lo que nos confinaba allí toda la noche hasta que el hechicero llegara y nos abriera una puerta que solo se podría abrir con su sangre.

No podía dejar ni quería tampoco que se lastimara de esa forma dándose golpes contra la pared una y otra vez, le había hecho una corrección con un ligero golpe de mi pata como si fuera un cachorro al que se le había que enseñar y sin embargo no había podido aguantar el que no se hiciera lo que él quería, se impusiera su voluntad. Por eso mismo se daba de golpes contra la pared agrietando esta, haciéndose herida allí donde los grilletes lo aprisionaban en lo que yo lo llamaba intentando calmarlo pero era incapaz de oírme, y si lo hacía su bestia tomaba el control y no dejaba que humano y bestia se conocieran y se equilibraran, coexistieran en un mismo lugar. Le gruñí mostrando mis colmillos pidiéndole que parara pero no lo hacía, sus heridas cada vez eran mayores así como la grieta de la pared... y tuve que hacerlo, me lancé sobre él para pararlo en lo que ambos encarnizábamos una lucha en la que las dentelladas se podían escuchar en el aire porque nunca llegábamos a mordernos de verdad, simplemente queríamos dejar claro quién de los dos mandaba y parecía que ninguno estábamos por la labor de ceder. Nos revolcamos por el suelo gruñéndonos, dando dentelladas pero aunque él era más grande no podía contar con mi misma experiencia ya que llevaba muchos años siendo una loba y sabía controlar mi cuerpo, sabía cómo moverme como tal... algo que el egipcio debería de aprender y al final conseguí que parara y se calmara quedando tumbado mientras jadeábamos por ello, de sus heridas seguía manando sangre que podía oler a la perfección y acabé acercándome para lamer sus heridas en un intento en que se quedara quieta, jadeaba con fuerza y sus ámbar estaban fijas en mí cuando su voz sonó clara y alta en mi cabeza. De nuevo me hacía ver que él era el alfa y lamí su cuello limpiando su herida que sabía que no tardaría apenas un par de minutos en cerrarse, también lamí la de su pata en lo que parecía que él se calmaba un poco pero sabía que en realidad por dentro bullía y necesitaba marcar su dominio como si aquello lo necesitara para respirar. Acabé lamiendo su hocico limpiando la sangre que manaba del lugar y ahora él estando de pie pasé mi cabeza bajo su cuello como hacían los lobos sentándome para hacerle ver que si se controlaba lo dejaba, pero que debía de calmarse primero porque eso no era bueno para él. Acabé dando un mordisco en su cuello aunque no para hacerle daño, más bien juguetón y luego mordí ligeramente una de sus orejas viendo como sacudía su cabeza por ello, me tumbé en el suelo boca arriba para darle con mis patas en su rostro jugando con él para que me siguiera en un intento porque se calmara, me levanté y brinqué sobre él ahora que estaba un tanto tumbado para agacharme a su lado y volver a darle con mi pata en su hocico. Debía de aprender que no era lo mismo siendo humano que siendo un lobo, los tiempos eran diferentes, las situaciones también... y aunque mi loba lo deseara, porque quería marcarlo ahora que también era un lobo, él debía de entender que como lobos no era cuando él decidía o quería, era cuando yo marcaba los tiempos y cuando yo decidía que pasara. Volví a restregarme pasando mi cabeza y todo mi lobo bajo su cuello hasta acabar tumbada frente a él en un claro invite. Como lobo debía de entender que las situaciones no eran iguales a cuando éramos humanos, porque los lobos tenían unas pautas marcadas y el animal que llevábamos dentro las seguía.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Oct 21, 2018 4:56 am

La loba estaba decidida a hacerme entrar en razón, le había costado calmarme, pero ahora, lamiendo mis heridas, rozando su hocico contra el mio y restregando su pelaje contra mi cuello empezaba a conseguir que un poco de paz sustituyera al caos.
Aun así mis ojos seguían siendo ambarinos, seguía hirviendo la sangre de mis venas y sin lugar a duda ardía el pelaje comparado al suyo, porque esta era mi primera trasformación y estaba muy descontrolado, desconocía si el resto de lobos pasaban por lo mismo, mas cada vez que me percataba de que los grilletes me mantenían preso volvía a tornarme violento y a estamparme contra las cosas volviendo a hacer sangrar mis heridas.

Una y otra vez Kaira trató que me tumbara, jugó conmigo como un cachorro esperando que así mi necesidad de estar por encima y dominarla fueran apaciguadas, juraba que si me clamaba consentiría de algún modo las cosas pero que si seguía en esa actitud rebelde ella se impondría y eso volvía a cabrearme nuevamente.

Por suerte no hay mal que mil años duré, ni tampoco noche que cubra el cielo para siempre y el día la precedió dejándome desnudo agotado y adormilado frente a los ojos de una Kaira en el mismo estado.
La escuché gruñir, la noche no había sido fácil para ella, estaba herido por mi terquedad pero no me fue fácil controlarme, no había logrado acallar al lobo interno que crecía en mi.

Me alcé tambaleándome y uní las muñecas poniéndolas al frente mientras mi sonrisa se ladeaba y el suelo lleno de carmesí juzgaba por los dos la noche pasada.
-No ha ido tan mal ¿no? -pregunté esperando que ahora si me liberara de los grilletes -dame la balanza y yo te juzgare -susurré sin mas.
-¿que has dicho? -preguntó Kaira enarcando una ceja.
-Que no ha ido tan mal -repetí sin poder borrar esa soberbia de mis labios.
-Eso no, lo otro.
-¿que otro? -pregunté sin seguirla

La loba parecía preocupada, como si supiera que algo iba mal, sus instintos se lo decían y aun así liberó mis ataduras para que la envolviera con mis brazos, ambos desnudos nos miramos fijamente, mi piel morena cubrió la suya mientras mis labios presionaron los ajenos abriéndose paso entre ellos.
Nuestras lenguas bailaron despacio, había sido una noche muy dura, era consciente de ello, peor supongo que era algo que les pasaba a todos los recién convertidos, no había porque darle mas importancia que la que de por si tenía.
-Me acostumbraré -le prometí -pero quita esa cara de preocupación.


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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Kaira el Vie Nov 02, 2018 12:40 pm

Intentaba por todos los medios calmar al egipcio, ayudarlo a controlar la bestia que moraba en su interior y que ahora con la luna llena salía libre mostrando a todos el lobo que era, ese alfa que dormitado en su interior había despertado con fuerza para hacerle saber a todos quien era el que mandaba, quien era el alfa de todos. Sin embargo yo no era una loba que se dejara doblegar por el resto, o tenía mi carácter igual que lo tenía el egipcio y también era un tanto complicado el llevarme, por eso no cedía ante sus órdenes porque al igual que no estaba en él, tampoco lo estaba en mí. Yo no podía consentir que él se impusiera sobre mí toda la noche, porque debía de entender y de respetar que no estaba en mí hacerlo como tampoco lo estaba en él, ambos éramos dos alfas que luchaban por un supremacía aunque si algo tenía claro era que cuando el egipcio estuviera bien y controlara en un par de veces a su lobo ambos podríamos ser dos alfas fuertes, unidos para crear nuestra propia manada. Porque eso era lo que hacían los lobos, tenían sus manadas para hacerse fuertes e imponer su liderazgo, hasta entonces yo jamás había tenido una manada en el sentido literal de la palabra, me sentía muy unida y ligada a la familia que me había acogido de pequeña y que me habían dado todo cuanto tenían aun cuando yo no era su hija biológica, pero me habían tratado así. Admiraba a sus padres por eso, por haber permitido que me quedara educándome junto a sus hijos como si yo fuera uno más de ellos, por inculcarme los valores férreos, por enseñarme a defenderme y a manejar la espada como lo habría hecho mi padre, por apoyarme cuando más lo había necesitado y habían buscado ayuda en un amigo de Ubbe para que lograra acostumbrarme a ser licántropa. Me habían dado todo como si fueran mis verdaderos padres, Naitiri me había dado todo su cariño y su comprensión y no veía por parte de ninguno de los dos un trato diferente al que dieran a sus hijos. Por eso es por lo que yo nunca había necesitado buscar una manada, porque a mí manera y a mí forma ya la tenía. Sin embargo que Tarik ahora fuera un lobo cambiaba y mucho las cosas, eso significaba que éramos libres de tener nuestra manada siendo los dos alfas como estaba en el ADN de los lobos, y aunque antes no hubiera contemplado la idea ahora lo cierto es que lo deseaba bastante. No desligarnos de su familia, porque los lazos que la unían eran fuertes, pero sí buscar nuestra propia manada como habían hecho otros lobos. Cuando el egipcio controlara a su lobo en un par de meses podríamos empezar a formarla, los dos juntos, unidos para afrontar el peligro y las adversidades algo que en los tiempos que corríamos no era nada descabellado. La noche había sido dura y larga, me había costado muchísimo controlar al egipcio porque este tenía un carácter fuerte y no le gustaba que nadie estuviera por encima, yo intentaba que viera que yo no era lo que quería hacer para él, sino que viera que ambos estábamos por igual y que siendo lobos estábamos al mismo nivel, que los dos formábamos uno. Intentaba jugar con él para distraerlo y aunque a veces funcionaba, cuando no le permitía de nuevo imponerse sobre mí volvían los gruñidos, me sacaba los dientes y luchaba por librarse de las cadenas que lo mantenían preso y atado.

Fue un alivio que la noche pasara y que el día llegara, porque mis fuerzas también se agotaban y ya de últimas me había costado más controlar al egipcio que al principio. Ambos, tirados en el suelos cansados y agotados cuando la luna se escondió en el cielo y su influjo dejó de tener fuerza sobre nosotros nuestros cuerpos volvieron a su forma original, desnudos nos quedamos tumbados en el suelo mientras nos contemplábamos sabiendo que habíamos logrado sobrepasar esa complicada noche, sobre todo siendo la primera vez donde la bestia se intentaba sobreponer al humano, y que tal y como me había pedido él no había herido a nadie. Se había herido a sí mismo pero eso era algo que aunque quise evitar no pude hacerlo porque no había parado ni estado quieto. Mis ojos lo repasaron viendo las evidentes heridas que presentaba su cuerpo debido a los golpes que se había dado, de las veces que había tirado de las cadenas en un vano intento por soltarme y gruñí en desacuerdo por ello, no me gustaba verlo herido aunque ninguna de sus heridas revistiera gravedad. Me levanté al mismo tiempo para ver cómo lo hacía yo, él estaba más agotado y cansado que yo porque la primera noche era la peor de todas, yo bien podía recordar esa noche y cómo acabé llena de sangre con la muerte de una persona... fue horrible y el daño desgarrador tras la primera transformación. Tambaleando ligeramente se acercó frente a mí para elevar sus brazos dejando sus muñecas frente a mí, exponiéndolas, para que le quitara las cadenas y lo liberara. Mis ojos se alzaron hasta sus castaños y vi esa sonrisa arrogante tan típica suya, sus palabras me hicieron mirarlo con más detenimiento mientras ladeaba ligeramente mi rostro porque sí, había ido mal. Él se había hecho daño y aunque no tenía la esperanza de que controlara a su bestia sí pensé que a mi lado se calmaría, que conmigo encontraría la forma de calmarse y no de alterarse tanto como había pasado. Sin embargo no había sido así pero también pensé que, siendo como era el egipcio, la noche no había acabado tan mal como podría haber sido. Fueron sus siguientes palabras las que me hicieron enarcar una ceja mientras lo miraba de manera detenida, ¿había oído bien?



-¿Qué es lo que has dicho, Tarik? –Pregunté aunque no repitió esas palabras, si no que con esa sonrisa arrogante que se gastaba volvió a decir que no había ido tan mal, fruncí el ceño por ello mientras negaba con la cabeza- no, eso no... lo que has dicho después; lo otro –pero él parecía no entender lo que le estaba diciendo porque no sabía a qué me refería. Lancé un suspiro pensando en si había sido cosa de mi imaginación o no, ambos estábamos cansados y era posible que hubiera murmurado algo y no lo hubiera escuchado bien... así que tampoco había que darle más vueltas. Sin embargo había algo en mi instinto, ese tan profundo y arraigado en los lobos, que me decía que no me fiara del todo y no me quedaba tranquila pero allí poco más podíamos hacer. Acabé por utilizar la llave y liberar sus muñecas de los grilletes que lo habían mantenido preso durante toda la noche, libre de estas dejé que me envolviera con sus brazos donde cerré los ojos aliviada de tenerlo allí, bien, con la noche superada y sintiendo su cálida piel rozarse con la mía, sus brazos envolviéndome restando las distancias de nuestros cuerpos para sentirlo. Nos apartamos ligeramente, aunque no así la distancia de nuestros cuerpos, para contemplarnos unos segundos viendo lo cansados que estábamos permaneciendo desnudos para acortar las distancias y besarnos. Mi mano se elevó por su espalda pasando por su nuca hasta enredarse en su pelo mientras nos besábamos y a diferencia de todas las demás veces; fue un beso lento y sentido como si ambos supiéramos que las cosas podrían haber acabado mucho peores pero allí estábamos los dos, vivos, uno frente al otro. Dejé un mordisco en su labio inferior mientras él me aseguraba que se acostumbraría, prometiéndome que lo haría, pero que quitara esa cara de preocupación a lo que le hice un mohín mirándolo- es que estaba preocupada por ti, temía que te hicieras más daño con las cadenas... pero sé que preferías herirte tú que herir a otra persona. Me alegro de que hayamos superado esta noche, la primera es la peor de todas y poco a poco vas a ir mejorando y aprendiendo, es solo cuestión de tiempo –aseguré recorriendo su mejilla con mis dedos sin apartarme de él- tenemos que curar esas heridas, seguro que pronto nos sacan de aquí –miré porque no teníamos ropa allí para cambiarnos aunque sí había en el lugar, salvo que fuera para cuando todo terminara- seguro que Gerard no tarda en venir para abrirnos y traernos la ropa que dejamos fuera para cuando pasara la noche –lo vi hacer un mohín por ello- ¿qué? –Pregunté con una sonrisa porque sabía demasiado bien por dónde iban sus pensamientos y esa sonrisa pícara mientras me recorría con la mirada devorándome me hizo reír negando con la cabeza- nunca cambiarás, ¿verdad? –Él sonrió y aprovechó que me tenía allí para él solo, desnuda, para recorrer mi cuerpo a su antojo porque luego decía que Gerard vendría para arruinarle la diversión y las vistas- qué tonto eres –dije mientras acariciaba uno de mis pechos con sus dedos y con su otra mano apretaba una de mis nalgas- tengo que curarte –aunque él más bien parecía concentrado en otra cosa y sus dedos apretaban uno de mis pezones acariciándolo, poniéndolo duro- Tarik... –dije para que me escuchara y obtuve un gruñido de su parte, tras darme un azote en mi nalga alzó su mano por mi espalda dibujando mi columna hasta llegar a mi pelo enredando este en un puño, agachó su rostro para morder el mismo pezón que había torturado, mordió el otro y ladeó mi cuello para tras aquello llevar sus labios rozando mi piel hasta que me mordió, marcándome, jadeé por ello entre sus brazos para lamer luego el lugar al terminar como si quisiera asegurarse de la marca que había dejado cuando sentí la presencia de Gerard, gracias a su magia volvió a abrir de nuevo la puerta encontrándose con aquella escena. El egipcio me aferró entre sus brazos gruñéndole como si quisiera cobijarme de su mirada en lo que él levantó sus manos para hacerle ver que no pasaba nada y nos dejaba una bolsa con ropa- ¿has visto Gerard? Tengo un lobo egipcio para mí sola –dije contra su cuello sonriendo, aferrando al egipcio mordisqueando su cuello mientras el hechicero se iba y nos dejaba solos de nuevo. Mordí su lóbulo y luego pasé a sus labios- hora de curarse y de vestirnos, ya te has divertido bastante teniéndome desnuda –mordí su inferior con una sonrisa.



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Re: Fullmåne ~ Privado

Mensaje por Tarik Cannif el Dom Nov 11, 2018 9:32 am

Enarqué una ceja cuando dijo que Geralt no tardaría en traernos la ropa para poder vestirnos y curar nuestras heridas, un gruñido escapó de mi garganta, no podía estar mas en desacuerdo con eso, ahora no era lobo ¿que problema tenía en que aprovechara su desnudez y la fritara bien con la mía.
Me humedecí los labios caminando hacia ella mientras de sus labios emergía un “Tarik” de advertencia mientras sonreía con picardía.

Mi boca colisionó con la ajena, si algo tenia es que jamas pedía permiso, porque hay cosas que te pertenecen y lo sabes desde el inicio.
Mi lengua se coló entre sus belfos hambrienta, dibujé la humedad de su sinhueso explorando cada rincón mientras el intercambio de fluidos de aquel beso retumbaba en la habitación.

Mi diestra acarició su pezón, lo bordeo y pellizco arrancándole un jadeo que me hizo sonreír contra sus carnosos.
De nuevo mi nombre escapó de su boca, esta vez infinitamente mas ronco que al inicio de la jugada, mi verga se hundía en su bajo vientre dispuesta, mojando su tersa piel.

Pero el oportuno del hechicero golpeó el portón y sin mas entró. Rugí furibundo cubriendo la desnudez de mi hembra mientras ella colgada de mi cuello le decía a su amigo que tenía a un egipcio para ella sola.
Le hubiera lanzado a la cabeza una bota de tenerla, pero por suerte fue lo suficiente inteligente como para ver en mi radioactiva mirada la respuesta adecuada, debía largarse de allí cagando leches.

Dejó la ropa y volvió a cerrar la puerta, la giré volviendo a plantar mi ladeada sonrisa frente a ella.
-¿Por donde íbamos? -pregunté deslizando mi mano por la cara interna de sus muslos.
-Tarik, tu herida -susurró contra mi boca antes de que mi lengua voraz la penetrara arrasando con toda cordura
Le di un azote con la zurda en las nalgas acercándola mas contra mi, fue mi diestra la que se paseó pro la trinchera despacio, humedeciendo la yema de mis dedos.
-Vamos nena -mordí su labio inferior -uno rápido lobita, mira como me la pones.

La loba ladeó la sonrisa y bajó su mirada hasta mi pulsante verga que rezumaba frente a ella.
-¿que me dices? -pedí alzándola de golpe por las nalgas para que nuestros sexos se encontraran.



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Re: Fullmåne ~ Privado

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