Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

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No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Lun Jun 11, 2018 5:05 pm

Otra noche, otra luna llena, una nueva cacería. Cazar, no es parte de lo que hago; a estas alturas, entiendo bien, que es parte de lo que soy. La cacería, la verdadera cacería no es, y jamás podría ser un deporte. Un deporte es un juego en el que ambas partes saben cuáles son las reglas, sin bajas ni lamentos. Eres un ser honorable si cazas un animal salvaje, y un vil ser ruin si asesina a una persona ¿Ves la diferencia entre las palabras? Pero si logras hacer a una bestia incontrolable de la noche perecer, caer en tu trampa y salvar miles de vidas que pueden perderse, despedazadas o desperdigando su inmunda infección… ¿En qué me convierte eso? ¿Una diosa? El ego y la ironía siempre juegan en mi mente. Juntan ficha sobre ficha como si fuesen una torre y esperan que el otro pierda el equilibrio primero. Menudo juego en el que se regodea mi enfermiza mente. Por momentos, pierdo toda esperanza de alguna vez ser normal.

Me aseso y me baño en agua bendita mientras rezo a Dios que sea piadoso con mi alma y justo con mis actos. Pienso en Bernard y que por el bien de su existencia, haga lo que he ordenado, de lo contrario, no tendré piedad con él esta noche. Mi misión es completa, absoluta; no hay espacio para errores o doble moral. Es mi deber como buena católica ofrendarme a todo aquel que solicite de mi ayuda; más no por eso debo perdonar a los infieles que merodean en las sombras para hacerse de sangre en sus colmillos e intestinos en sus garras. Me pregunto si yo soy muy diferente a ellos. Sí, mi misión está guiada por Dios y la educación que mi padre me dio. Si estuviera equivocada, los seres monstruosos que acechan la noche vivirían en el día también y serian parte equivalente de nuestra sociedad, pero no es así. Se esconden para llevar a cabo sus patéticas existencias y regodearse en sus fechorías. Si fueran aceptados por Dios, ¿entonces, porque ocultarse?

Recojo mi cabello en una larga trenza mientras las criadas me ayudan a vestirme. El corsett es más flojo, pero no tanto. La parte baja de mis interiores es elástica y sumamente ajustada a mi figura, la tela flexible a mis movimientos va arriba de esta. Calzo mi armadura de plata, santificada y reparada desde la última vez. Debería llevar algo más. Protección en el cuello. Malditos lobos, a veces son peores que lo no vivos. Cómo si alguno de ellos pudiera ser mejor. Respiro profundo, enfundo mis armas. Santa y María, ironías, ironías… 7 balas en cada una. 6 en giro, y una en la recamara. Mis piernas están rodeadas además, de las dagas santificadas con mango de la santa cruz. Dos machetes bañados en plata a mi espalda, guardados en cruz para protegerme y evitar lastimarme con ellos. Y finalmente, mi rosario otra vez, ese que el vaticano da sólo a los santos que llevaban a cabo las guerras de nuestro señor. Imbuida en el poder del vaticano, aunque estos no sean conscientes de mi existencia, me siento más fuerte que la estela maldita que ilumina esta noche. Caigo de rodillas. El padre Mario desaprueba mis acciones cada vez más, a cada día que pasa. Sin un hombre que me proteja, teme por mí.

Yo temo por lo que se crucen a mi paso. Cada alma maldita que hoy, conocerá a su creador para ser condenados al fuego eterno del infierno. Elígeme Señor a tu derecha, que mi sudor y mi sangre, se ganen mi entrada a tu presencia y divina gloria. La bendición del buen morir me es otorgada. La gloria de la batalla y el derecho de todo guerrero; una tradición que se inició con los templarios y permanece vigente entre los nuevos guerreros de Jehová. El enemigo cambia, la guerra, siempre es la misma. EL bien y el mal en su lucha eterna, buscando satisfacer el placer de Dios. Nunca acaba…

Lista y armada, monto nuevamente a mi corcel de guerra. Corrección, al corcel de guerra de mi hermano. Saldremos juntos adelante. Él sabe su rol y también yo. Salgo de la casa rumbo al bosque y voy viendo el terreno, lo exploro en silencio y preparo trampas con pólvora y veneno; si he de tener que escapar, que sea con éxito. Me monto nuevamente al caballo, para escuchar un aullido lejano. Mi presa me espera, el juego comienza. No es mejor cazador el que más caza, sino el que mejor conoce su presa, así que sigilosa bajando al máximo mi respiración y mis latidos espero el momento propicio. *Que gane el mejor bestia, es decir, yo.*


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Arden Annice Gladstone
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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Mar Jun 12, 2018 9:52 am

"Víctima eres
de tu destino y ser"




De camino al bosque, el carruaje y el sonido de los cascos del caballo que llena la cabeza de Cinder, que está con su comportamiento alterado por la luna, estiraba su vestido de manera elegante, mientras intenta mantener la dulce apariencia de dama de alta sociedad, busca la mirada en los claros orbes del inglés para con un gesto indicarle lo poco que le falta para sufrir el cambio a la bestia, y de esa forma pedir que apremie el adentrarse en el bosque, se pellizca el puente de la nariz. -¿Te piensas quedar conmigo mientras tengo el manto de mi otra cara de la moneda?- Preguntó la rumana mientras gira para mirar hacia el esterior del carruaje mirando los arboles, la zona que se tenía bien memorizada, que consideraba de su propio territorio, los aullidos de los lobos de la zona para ella era como un saludo a su presencia en el bosque.
La joven licana se mostraba ansiosa y volvió a mirar a Charles frunciendo el ceño. -Y no me tires de los mofletes como si fuera un gran danés, no olvides que soy una loba y eso queda demasiado...- Menea la cabeza y se pone roja, le hizo gracia cuando le hizo aquello, pero pierde factor intimidante dejarse hacer eso, aunque no le preocupa mucho si no hay nadie.


Llegan al punto de encuentro y la joven baja del carruaje, esperando a que Charles se deshaga de él, mientras Cinder olfatea disimuladamente, en busca de otros licántropos que no parece haber en este territorio, pero sobre todo que no haya vampiros, aunque con la forma de la bestia es muy peligrosa para ellos sean de la edad que sean, pero por suerte parece no haber nadie, eso alivia notablemente a la licana, que parece que su territorio no esta invadido por nadie, observó a Charles antes de irse a buscar un sitio donde esconder su ropa, el vestido era bueno y caro, al igual que los zapatos, ademas siempre es mejor tener ropa para cuando se la noche.


Todavía no se sentía suficientemente comoda para encerrarse en una camara rodeada de plata, ademas el don de Gaia era tan perfecto que ser consciente de lo que hacía era una gran ventaja, y ampliaba las posibilidades y hacía que hubiera una comunión más grande, el ser una con la loba, que la loba y ella fueran la misma, eso era parte de su ser desde los 10 años que la maldición se le filtró en sus venas, aunque para ella era totalmente un don, aunque Charles asi no lo viera.
Buscó la intimidad que ofrecía la maleza del bosque para desnudarse y asi no dañar las ropas y poderlas tener tras la agitada noche que se venía por delante, y que la licántropa estaba dispuesta a afrontar con euforia, guiñó un ojo al inglés mientras se quedaba como Dios la trajo al mundo sin ningún tipo de complejo, demasiado familiarizada con esa situación ya.


Solo alzar su visión esperando que la luna hiciera acto de prosencia, el jadeo se hizo poderoso, apretó los dientes con dolor, para encogerse primeramente, huesos se rompian y cambiaban, los musculos se retorcían, engordaban y ensanchaba, el pelo negro azabache empezaba a cubrir su cuerpo, y tras los minutos el cambio fue completado alzando ahora sus algo más de dos metros de altura aullando a la luna, para despues ponerse a cuatro patas y sacudirse mirando a Charles, primero gruñendo y colocandose a dos patas para mostrar su explendor en su totalidad antes de volver a cuatro patas y caminar a su alrededor notando las garras clavandose en la tierra fresca de la noche, mientras mantenía dentro lo que cabía la consciencia gracias al don de Gaia, olfateando a Charles para asegurarse de que era él y reconociendole.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Jun 13, 2018 4:07 am

¿Por qué es que le sigue cada noche de luna llena? ¿Cuál es el meollo del asunto que le causa tanto morbo para estar a su lado cuando se transforma? Pensaría que es la misma Cinder la que lo provoca, esa magnífica máquina de guerra que le provoca el fluir de la adrenalina como pocas veces ahora que ha experimentado casi todo en la vida. Desde muertes ligeras hasta demasiado violentas. A su lado en el carruaje, la observa de reojo en tanto sigue sacando el primer cigarrillo de su caja. Le quedan más de veinte, supone que serán suficientes para el resto de la velada sin contar con el bolso donde trae el vino, la carne, el queso y demás frutos secos para que, en tanto ella sale a cazar, él se mantenga tranquilo comiendo. Su solicitud de los mofletes es respondida con una sonrisa divertida.

Enciende el cigarrillo, sopla la estela de humo para sacarla de su organismo - Si eso es lo más divertido de todo, cuando puedo jalarte los mofletes sin que me cortes la mano de un bocado - da otra calada mirando su inquietud, dando un par de palmadas a la madera del carruaje para que acelere el paso - te dije que viniéramos a caballo, es más rápido y más fácil que estar buscando un camino para las ruedas con riesgo a que alguna se rompa - le hace ver con tranquilidad, sabe que en el estado de excitación en que se encuentra cualquier mal comentario puede ser tomado negativamente y tendrán problemas. Apenas el cigarrillo se consume y es echado por la ventanilla, llegan a su destino. Sale del carruaje intercambiando miradas con Alfred al tiempo que le entrega el bolso antes de partir raudo hacia la mansión.

Hablando de ello, - eso de estar recorriendo medio bosque teniendo atrás de la casa uno ¿No te parece tonto? - está intrigado por qué tiene que ser este lugar de toda la inmensidad de terreno que hay tras su casa. Se sienta tras dejar un par de mantas en el piso para esperar a que todo empiece en tanto saca la botella de vino para descorcharla dando un largo trago mirando a su alrededor confiado a que si ella está relajada, entonces nada puede acontecer. Se estira cuan largo es llevando las manos hacia arriba de su cabeza y aún más hasta ver que ella sale antes de empezar la transformación. Por costumbre, se queda quieto sabiendo que cualquier movimiento en falso puede ser contraproducente. Hasta que ella no se sacude el pelaje, estira las patas y se acerca a paso firme para empezar a olfatear las prendas del Duque, él no emite movimiento.

Justo cuando ve que está relajada, le importa una mierda su reclamo, le toma por la cabezota bruto que es para jalar sus mofletes - ¿De quién eres? ¿Ah? ¿De quién eres? -le sacude los cachetes bruto antes de gruñir mirando sus enormes ojos - ya, ya sé. Ahora es cuando te largas a estirar las patas y me dejas solo aquí, desprotegido - reniega al tiempo que le da un par de palmadas en el lomo antes de tomar del bolso la carne para darle una mordida - ¿Quieres o te largarás a por algo mejor? Si es ciervo quiero la cabeza y las astas intactas, lo venderemos bien. Y un poco de carne sería estupendo - aconseja masticando mirando sus orejas punteagudas, llevando una mano para acariciarlas con suavidad intrigado por sus movimientos, seguro que está escuchando algo.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Jue Jun 14, 2018 8:12 pm

"Aullido humano,
sentencia de tu piel."




Sin duda a Charles no le faltaba razón, detras de la casa había gran campo para correr, pero la razón de ir hasta aquí era por que ella solo había marcado ese sitio como territorio, para poder ir al campo detras de la casa de Charles tendría que volver a marcar territorio y comprobar que no hubiera otros individuos de naturaleza sobrenatural con ese territorio, que hubiera manadas de animales salvajes marcando territorio no era problema que a ella le incunviera, pues ella es la reina de las bestias, por su naturaleza licántropa, pero de momento tocaba moverse hasta ahí, para sufrir el cambio hasta mutar a la enorme bestia de pelaje negro azabache y ojos amarillos, aullidos que fueron respondidos por otros lobos de naturaleza no licana.

Tras encontrar la calma con su enorme hocico repasando las prendas del humano y observando la comida que se trajo, encontraba la relajación recordando quien era él, aunque sus orejas captaban los sonidos de la noche, moviendose en lugar donde percivia sonidos, se relamió con relajación moviendo levemente la cola, le encanta el olor del inglés, y le hacía gracia humedecerle la ropa con su enorme morro al olfatearle.


Más la advertencia cae en saco roto y para variar el inglés hace caso omiso, y una vez que parece comprender que Cinder sabe quien es, y que no es peligrosa para él debido a que sabe quien es no le atacara, y ahí le tiene sujetandola bruscamente de los mofletes sacudiendola mientras la pregunta quien le quiere, la loba con resignación se deja hacer por Charles, dando un fuerte resoplido que hace que se le mueva hasta el pelo.

La loba le mira de reojo cuando él pregunta si se irá y le dejará desprotegido o si se quedará, la primera vez que manejó el don de Gaia consiguieron una buena pieza, con esa cabeza de ciervo con tanta hasta, la verdad es que se le antojaba una pieza de carne más contundente que lo que el inglés la ofreció la cual mostró poco interes, más le miró y le lamió para empaparlo en venganza por haber jugado con sus mofletes y de pasó para marcarlo como si fuera de su propiedad, asegurandose asi que ningún lobo se lo pondría como objetivo, de haber tenido capacidad se habría hasta reido, caminó un poco alrededor, hasta que olfateo una presa, aulló con fuerza y miró a Charles indicandole que iba a cazar, más no por ello iba a perder cierta vigilancia en él, de hecho algunos lobos de la zona le echarian un ojo por si acaso en lo que ella mataba algún ciervo.


La loba avanzó por el bosque mientras olfateaba el ciervo que tenía intención de cazar, pero derrepente se detuvo y se puso en pie sobre sus patas traseras dando unos cuantos pasos totalmente de pie, cogía altura para captar mejor los aromas, en el aire notando un olor que era especialmente llamativa, se le antojaba, le atraia, era algo estraño, la bestia dió un feroz gruñido, y despues un potente aullido que sonaba por todo el bosque, sin duda Charles la conseguia oir aullar habiendo quedado algo atras.


La licántropa se puso de nuevo a cuatro patas erizandose y empezando una carrera, poniendo esa postura para ir más rapida que corriendo sobre sus patas traseras, gruñia mientras la luna hacía brillar su feroz dentadura mientras avanzaba rapidamente por el bosque, para acercarse hacia a donde ese llamativo aroma la llamaba, aunque empezó a descelerar la carrera, aquí había algo que no le encajaba, pero no sabía lo que era, de momento aminoró la marcha y se dedicó a buscar de quien era el olor, de hecho ese aroma hacía que el don de Gaia estuviera algo menos controlado, dejandose llevar por el instinto animal que le llamaba y le incitaba con ese aroma maldito, que le atraía como abejas a la miel.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Charles Moncrieff el Vie Jun 15, 2018 2:14 pm

Sabe que le disgusta que le jale de los mofletes como si fuera un mísero perro, lo entiende y lo hace porque le place, porque para él, Cinder es su loba y como tal, le da muestras de afecto que puede comprender y que el propio inglés considera correctas. ¿Está mal? Le importa un bledo. Ya está ella molesta, con el pelaje erizado cuando él sonríe divertido, más se desquita a la mala. Le da tremendo lenguetazo que le deja pringado de saliva, de olor a perro y lo peor, con gotas que le resbalan - ¡Serás malagradecida, maldita! - gime de asco, gruñe sacando el pañuelo para limpiarse rápido más en lugar de arreglar el desastre, es tanta la baba que se la pringa más - ¡Me cago en todos tus muertos, Cinder! - exclama con asco para ir a por la cantimplora, tomar agua en la palma y limpiarse.

Ya ni la observa irse, en su afán de quedar impoluto de babas hasta que cuando voltea, está solo - ¡ME VUELVO A CAGAR EN TODOS TUS PUTOS MUERTOS, CINDER! - resopla para mirar a su alrededor gruñendo, sacude la cabeza para ir a por las mantas, poner una en el piso, colocar todas las cosas cerca, inclusive las armas que trae, por supuesto, para sentarse de culo y esperar paciente a que la otra vuelva. Su olfato no es potente, de serlo, podría percibir el aroma de Arden y metería las manos para lo que él sería una catástrofe. La ignorancia es un don para los inocentes que descansan como el inglés lo hace ahora limpio de babas, echado con una mano en la nuca mirando las estrellas en tanto degusta un cigarrillo cuyo humo se eleva al viento.

Ignorante a lo que Arden ha planeado, el Duque se queda cubierto por una manta en tanto sigue fumando pensando en todo lo que deberán hacer tras esta luna llena. Algunos moscos le pican, por lo que se los sacude antes de negar con la cabeza, buscar algo de leña alrededor sin alejarse demasiado, con la pistola en la mano y volver al lugar rascándose las zonas con brotes propios de los piquetes. Encender la fogata, echar dentro las hierbas que alejarán a los mosquitos al tiempo que toma la petaca para darle un trago al whiskey. Está ajeno a lo sucedido metros allá, donde una mortal trampa se extiende para dos de los seres que se han convertido en pilares de su existencia. Así que, conociendo a Cinder, lo que se tarda en cazar, estirar las patas y quién sabe cuántas otras cosas más de perro (que le oiga y sus huevos estarán en problemas). Se sonríe con ese pensamiento, suelta la carcajada al pensar que por más que esté furiosa con él, le cuidaría sus gemelos. Le encantan, así que por ese lado, está seguro.

En la noche, se alzan los aullidos de los lobos advirtiendo a un Charles que, ajeno a sus sonidos, piensa que están acompañando a la licántropa en la cacería. Lo que desconoce es que la presa es la propia Cinder. ¿O no?



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Sáb Jun 16, 2018 8:02 pm

La diferencia fundamental entre un depredador y su presa, reside en que el primero puede permitirse un fallo; el segundo, lo paga con su vida. Por eso soy tan metódica en cada detalle. Me tomo el tiempo de recorrer, conocer, establecer parámetros de cacería, calcular los riesgos, poner trampas, colgar sogas en árboles, buscar medios de escape y contar el llevar conmigo, todas y cada una de mis balas. Para ser el cazador, primero debí ser cazada; y lo fui, en más ocasiones de las que me gusta admitir. Incluso aquella noche que… Debo mantenerme focalizada en mi objetivo. Conozco el terreno, lo he recorrido varias veces de día. He cazado de noche, pero un vampiro es, en lo absoluto, similar a un licántropo. Sé que hay al menos 3 cercanos por aquí. Hay varios animales salvajes, el terreno es frondoso y debo hacerme a la ventaja con él. Elijo un árbol sumamente alto y con gran forestación para que sus ramas me cubran. Regla número uno: el que tiene el territorio más alto, gana. Debo hacer mía la ventaja, ya que no tengo la fuerza, ni los poderes que un sobrenatural posee a su favor. Finalmente volteo el tapado. La imagen que da el tapado de piel de macho alfa, no es en lo absoluto algo que pudiese describir como ‘hermoso’; es de hecho en exceso repulsivo, pero sirve a su propósito, esconder mi aroma. O al menos, para los garous con la habilidad de un mejor olfato, camuflarlo, confundirlos. La confusión genera caos, del caos llega el orden y ya tengo otra ventaja a mi favor. Debajo, mi atuendo de guerra está listo.

Sin embargo, parte de mi esencia se escapa al hacer el cambio. Otro aullido a lo lejos, está acompañado de lobos, verdaderos lobos. Este puede ser un contrincante que no quiera en mi camino. El temor quiere conquistarme, pero no voy a dejarlo. "El que conquista a otros es fuerte, el que se conquista a sí mismo es poderoso." - Lao Tse. Me obligo a serenarme, pero para sentirme más segura tomo una de las pistolas. Pego mi espalda al árbol. Mi armadura resiste, mis nervios se aflojan. Respiro serena y profundamente. Cierro mis ojos. Lo silenciosa que puedo ser debido a un cuerpo más liviano, es la prelación que me permite darme el lujo que los enemigos de cuatro patas jamás pueden tener. Dejo que mi oído se afine. Está lejos, aún no lo escucho. El viento acaricia las hojas de los árboles, no hay mucho cercano. Concéntrate. El camino. Llegó aquí como humano, eso es seguro, el corredor esta hacia el oeste de aquí, ese es el punto más seguro del cual puede venir. El viento corre hacia el sur. Si tiene una inclinación sur-sureste puede llegar a captar mi aroma. Si se acerca raudo, sabe que hay algo, pero no él que. Si viene corriendo, es que me sintió como presa. Mis latidos aumentan un poco ante la idea de tomar un rol que no deseo. *Empieza esto o lárgate de una vez antes de que te encuentre* El campo está sembrado de trampas. La plata que recubre la armadura es más que suficiente. Si fuera Erik estaría riendo.

Salto al árbol más cercano y corto una rama para arrojarla a unos 7 metros de dónde me encuentro, necesito ver que es. Necesito evaluarte en los pocos segundos que tendré antes de que el encuentro comience; y si puedo, lo que más necesito, es meterte una bala en medio de la sien y caigas en el piso sin saber quién fue el autor de que te encuentres parado frente al ángel de la muerte. En mi mente, la oración del buen morir me acompaña, en caso de que ese sea mi destino hoy * ¡Oh Dios mío!, ante el trono de tu adorable Majestad me postro pidiéndote la última de todas las gracias: una feliz hora de muerte…* La bestia se acerca, puedo oír las hojas secas crujir ante su paso *…Padre eterno, en tus manos encomiendo mi espíritu; muestra en mí tu misericordia…* No es muy alto, no distingo mucho con su pelaje y a tal distancia, pero la contextura no esta tan desarrollada, en especial, no está desarrollado el músculo trapecio, típico de los hombres. No llega a los 2 metros, aunque está cerca. No lleva garras fuera. Cambie de idea. * Oh María, Madre de mi Jesús, ruega por mí ahora y en la hora de SU muerte.* Hembra. Apunto. El viento está virando, si no lo hago ahora, no tendré manera de esconder mi esencia. Disparo dos veces. No escucho el aullido de dolor intenso, ni ha caído al suelo ¡MIERDA! Si le he dado, sólo fue sobre la superficie. Las balas de plata le arderán y bajaran su potencial, pero no lo suficiente.

De árbol en árbol, ya pudo detectar mi posición para este punto, pero no volteo, espero llegar al último punto antes de bajarme, para voltear nuevamente y lanzar las dagas hacia mi contrincante. Aunadas en puro veneno de escorpión, y bañadas en plata líquida. Reemplazo destreza y fuerza física con mi astucia.  Faltan más de 900 metros hacia el punto de convergencia con mi trampa. En campo abierto soy presa fácil, pero mientras yo sólo me deslizo entre rocas, árboles y arbustos; la bestia debe saltarlos y me asegure que comenzara a perder fuerzas. Las trampas para osos van a cumplir su propósito, y sé dónde las he dejado, pero cubiertas con pasto, y barro, el menor de los movimientos, para quién no sepan que ahí están, serán letales. Cada centavo invertido vale la pena, en la costosa plata, si sirve al objetivo. Cazar a la bestia.


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Miér Jun 20, 2018 10:33 am

"Huyes de la luz de la luna,
también el odio preso está."





El hocico de la loba humedecido olfareaba, buscando captar el olor, mientras seguía avanzando por el bosque oscuro, aunque ella tenía una visión absolutamente magnifica del bosque, pero dejó de correr, ya que el don de Gaia seguía vigente en ella y podía ver lo que estaba haciendo percatandose de que no era bueno ir tan impulsivamente, asi era como la bestia se descontrolaba, había trabajado mucho para ser una con la bestia, se puso una vez más sobre sus patas trasera para andar a dos patas, mentras daba un nuevo aullido bastante fuerte, intentando que los lobos de la zona de cualquier naturaleza respondieran al llamado de la dueña de aquel territorio que ella había marcado.
Más seguía buscando la fuente de ese aroma llamativo, que estaba cerca, lo podía sentir, se paró en seco, mientras seguía buscando la fuente del aroma, apoyó la pata en un cepo, pero por suerte los reflejos sobrenaturales hacen que retire la pata llevandose un buen corte pero sin que la enganche, ella gruñe y observa el cepo, aquí alguien más está de caza, y la luna llena no es un buen momento para estar de caza, la loba lo primero que pensó que seguramente sería algun hombre que aprovechaba la noche para dar caza a algún lobo o por el tipo de cepo a un oso más bien, pero quizá fuera el responsable de ese aroma atrayente que la hacían seguir rastreando.


Extrema la precaución, se pone a andar en cuadrupedia, avazando lentamente, no quiere meter la pata en un zepo para osos, aunque se cura rapido asi que no le molesta más alla del desgarró inicial, que prontamente dejaba de sangrar haciendo que se lamiera la herida por instinto animal, cuando el sol volviera a salir apenas quedaría una cicatriz, la licántropa seguía avanzando buscando el culpable del olor de antes. Quizá bastante alejada de Charles llegados a este punto en concreto.
El paso es lento, el aroma es cercano, su pelaje negro hace que la noche la envuelva haciendo una perfecta bestia de achecho. Lo único que rompe el silencio es el impactar de sus garras contra alguna que otra hoja seca, y aunque el sonido es suave, se le escucha, mientras sus orejas se giran buscando captar los sonidos, girandonlas en dirección a cualquier minimo sonido que esas largas orejas negras captasen.

Se relame el morro parandose, olfateando, buscando, es entonces cuando se detiene, de repente capta a la presa, se gira en su dirección pero entonces dos disparos, el sonido de las balas romper el aire, una la esquiva, la otra la alcanza, el gruñido es feroz, la herida humea notoriamente, plata, escuece, escuece muchisimo, se mira la herida que ha arañado el biceps bien pero no llegando a meterse en la piel, pero si dejando una larga herida que quema de tremenda manera, la loba gruñe con ferocidad, enfadada, pero sabe de donde vino las balas, furiosa saca sus garras para acercarse rapidamente al lugar donde se oyó los disparos y le vino el olor cuando el viento hizo ese giro de dirección.

La herida del biceps escuece mucho, eso la enfurece, la escucha moverse, ahí le persigue ella haciendo ese jadeo y gruñido caracteristicos de los lobos, el balazo de plata que araño la piel no se curaría con tantisima rapidez como la herida de la pata de la cual ni se acordaba, aulla nuevamente.
Es rapido, o rapida, confirma cuando lo que considera presa se deja ver, es una mujer, que huele deliciosa, da igual, ese disparo lo va a pagar caro, quiere morder su carne, probarla, saborearla, la licana no va a dar tregua. Pero la mujer es lista y muy agil, asi que para sorpresa de Cinder ahí va un nuevo ataque.
El destello hace observar las dos dagas que han sido lanzadas, la licana busca el giro, pero una se le clava en el pelaje negro, la loba gruñe de manera sonora, duele, quema, escuece. Su ira se aumenta a medida que el dolor es ascendente, una cazadora o una inquisidora, no lo sabe, pero su objetivo ha cambiado a cazarla. La chica es lista, mucho, no sale a campo abierto o la alcanzaría en menos de dos segundos, rocas, arboles y arbustos, Cinder alterna con la daga clavada en el hombro, pero es muy molesta y estar esquivando o atravesando objetos no mejoras, se lleva la garra derecha al mango y se saca la daga dejandola caer al suelo, la mira con enfado y da un aullido con su habilidad, exageradamente alto, paralizante inclusive, mira la presa enfrente, pero se detiene, no la sigue, en lugar de ello deja de ir detras de ella y toma otro camino a la derecha de manera lenta, dejando que algunas hojas se empapen con su sangre. No, no la va a perseguir en lugar de eso se pierde entre la maleza del bosque de manera silenciosa, despues de dar ese terrible aullido abrumador.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Lun Jun 25, 2018 1:45 am

Cazar a un animal indefenso, no es cacería; es asesinato a sangre fría. Algo, que no es posible en este caso, ya que dista mucho de eso. La bestia produce un horrible aullido que me desgarra los oídos, me obliga a abandonar mi objetivo cubriendo mis orejas para aminorar la entrada del sonido insoportable que me lastima horriblemente. Es aturdidor, y hace que me duela la cabeza, siento el latir de mis ojos, pero me niego a cerrarlos esperando que lance su ataque. Es el movimiento más obvio cuando distraes a tu enemigo. Sin embargo, ser obvio, no es algo que estemos haciendo el día de hoy.

Si tuviera que apostar; algo prohibido por nuestro señor, para no ser víctimas del  azar; diría que hay una treta en todo esto. Sólo que no tengo idea de cómo salir de ella. Tengo miedo, en verdad y sin reservas; tengo miedo. Esta licántropa, no es como otras que he enfrentado antes. Se mueve sigilosa, pero asegurándose que la vea. Cambia de curso, dejando un rastro en los arbustos. Una trampa, sin duda. Si no sigue e curso que necesito, quedaré sola con mi astucia, y mucho me temo que no sea suficiente. Mi hermano sabría qué hacer. La cacería, como cual otro animal, es mucho más sencilla en grupo. Respiro profundo, pienso mi próximo movimiento con los ojos bien abierto, mientras me aproximo un poco más al lugar por el que entró. Analizo el ambiente, tengo que ganar ventaja. Comienzo a trepar a un árbol, necesito terreno alto. Trago saliva algo nerviosa. Si sabes interpretar silencios, no necesitas pedir respuestas. Lo que quiere es que vaya tras ella, que me convierta en la presa; pero utilizando MI método. Si la persigo estoy muerta. El veneno no la dejará reaccionar tan rápido, pero si sigo perdiendo el tiempo se recuperará. *Fuck! I’m fuck!*

No cargo mucho conmigo la armadura de por sí representa un gran peso, y por más rápido que pueda moverme, necesito llevar carga ligera, algo que las pistolas con balas de plata por sí mismas, eliminan bastante. Aún tengo un par de trucos bajo la manga. Hace cientos de años, lo chinos evitaron miles de posibles invasiones con un único invento, diversificado en varios usos. La pólvora. Un estruendo estrepitoso y humo molesto la obligarán a moverse, sólo debo volver a plantar el objetivo, re dirigir sus movimientos. Sólo traigo 3 de estas conmigo, así que desperdiciarlas, no es una opción. Si voy a hacer esto, tiene que ser exactamente como lo planee, o podría ser i última cacería. Quizás, debería volver a rezar. *Dios, sé que me has quitado lo que amo, sólo para devolvérmelo en la vida eterna. Tú eres dueño de mi vida, vine a este mundo porque así lo quisiste, y me iré cuando lo indique tu mandato. Señor… hoy no es ese día. Dirige mis movimientos, guía mis pasos, deja que siga obrando en tu nombre, hay aún, mucha labor en esta tierra. Dame la posibilidad de acercar a los perdidos a tu senda. Y de sentenciar a los monstruos a la presencia de Lucifer, su creador.* Me acerco o suficiente como para quedar dónde está la primer mancha de sangre. El engaño de la sangre, es uno de los más viejos en la biblia. El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre. Génesis 9:6

Corto sólo un dedo, el meñique de mi mano izquierda y con eso, es más que suficiente. Marco el árbol, y arrojo la bomba explosiva. Con sentidos aumentados, el aire se pondrá denso, y los ojos se irritarán, haciendo la visión nublosa. Me alejo lento, dejando mis rastros de sangre, una presa herida es más sencilla de cazar… No esta presa.


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Charles Moncrieff el Mar Jun 26, 2018 8:46 am

Sigue en el lugar sentado en la manta cubriéndose con otra, el frío de momento es contenido por la ropa que trae puesta a sabiendas de que con el paso del tiempo, si careciera de algo abrigador, tiritará. Ya le pasó en alguna ocasión en pleno espectáculo, así que esta vez ha sido precavido. La capa es sacada de su bolso para colocarla sobre sus hombros subiendo la capucha para evitar que el viento le entre por los oídos porque cómo detesta eso. Se entretiene cortando el queso con el cuchillo, llevando la rebanada a la boca para atraparla con los dientes delanteros dando la primer mordida masticando con lentitud. El sonido del bosque es tan ordinario como otras noches de luna llena, es el coto de cacería de la licántropa y hasta el momento, nada pareciera diferente.

Así que frente al fuego, con todo al alcance de su mano, está paciente esperando a que la otra haga las cosas típicas de su licantropía. Se rasca el estómago bajo la capa cuando siente algo de escozor. Las plantas quemadas ahuyentan a los mosquitos, la capucha evita que el aire se cuele provocando mayor frío. Las manos empiezan a enfriarse, la punta de los dedos se torna helada, así que toma los guantes para cubrir su piel. Se frota las manos para dar calor y que pueda recobrar sus movimientos, los ojos se alzan a la negrura del bosque. Sus oídos siguen captando los sonidos ordinarios hasta que un par de disparos se escuchan a la distancia. Se pone en pie de un salto, como si tuviese un resorte en el culo. Se queda estático esperando afinar los oídos humanos cuando el silencio se rompe con un gruñido feroz que el viento lleva con rapidez hasta él.

Toma las armas con rapidez, coloca un par en sus fundas en la cintura. La escopeta va a las manos, comprueba traer las dagas. Luego de ello, se queda de nuevo esperando a ver por dónde resuena de nuevo la pelea, de no ser así, estará vagando por el bosque sin encontrar el origen de esos sonidos. Sabe que la trifulca está en algún lado y que Cinder es una de las partes del conflicto. Quiere ayudar, más se encuentra impedido porque su olfato no es tan desarrollado como el de la lycan. Es en estos momentos donde odia ser un humano común y corriente, si fuese un vampiro tendría una habilidad superior. Eso espolea sus instintos por cambiar, por transformarse. Cada vez entiende más que deberá ser alguien que sobresalga de la media. Sus pasos se dirigen hacia donde, supone, vinieron los disparos y el primer aullido de Cinder. Reconocería ese sonido hasta con los ojos cerrados.

Apenas recorre cien metros cuando el segundo aullido le cimbra, le hace caer de rodillas, le lacera los tímpanos de la potencia. Es uno de sus malditos poderes, ¿Acaso está loca al olvidarse que está también él en la zona? Eso le da una mejor ubicación de la posición de la licántropa. Sacude la cabeza de diestra a siniestra en tanto se queda un pitido en sus tímpanos en resultado del daño que le hizo. La próxima vez se promete llevar tapones. Sus piernas fortalecidas avanzan con rapidez, buscando la fuente de ese aullido. Avanza entre la maleza, entre troncos, piedras y ramas. La vegetación ayuda una mierda a que pueda alcanzar a mirar qué sucede. La oscuridad tampoco es comprensiva con este humano. Gruñe con rabia. Su mano viaja con rapidez a uno de sus bolsillos. Necesita de ello.

El vial aparece en su palma, lo observa un instante pensando que quizá es una pésima idea. La sangre de Sabah le hace agua la boca de sólo anticipar el poder que le dará. Las sensaciones que su cuerpo tendrá y que deberá paliar porque no puede sacarse la verga para restregar su piel en un instante como éstos. No, señor. Así que aspira profundo preparando su cuerpo para el subidón que vendrá cuando la ponga en su boca - las pendejadas que provocas, Cinder - susurra al tiempo que abre el contenedor despertando un escalofrío que le recorre la columna vertebral sólo por el olor que emana de éste. Se queda quieto, muy quieto esperando el momento en que todo su cuerpo esté en comunión con su mente. Un estallido tremendo a la distancia le acelera el proceso. ¿Pólvora? Están jodidos. La mano lleva el envase a su boca para beber de una toda la vitae al tiempo que su cuerpo exige una descarga seminal, sus sentidos se despiertan en casi su totalidad. Sí, siente cómo el poder de esa vitae recorre su ser, cómo está listo para la contienda gracias a ello. Sus ojos se tornan más sensibles, su oído y olfato siguen su curso.

Sonríe, es una sonrisa tan arrogante que demuestra cuán lejos está de la humanidad. Sí, porque con este trago, Charles Moncrieff se convierte en un esclavo de sangre de Sabah. Adiós humanidad, adiós persona ordinaria. Venga a nuestro reino el paso que le acerca al vampirismo.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Miér Jun 27, 2018 9:39 am

El giro de dirección era una tactica, queriendo provocar que fuera ella la perseguida, dejando el rastro de sangre muy a drede por el bosque, donde las gotas de sangre se vieran relucir por la luna en algunas hojas de la maleza, mientras ella se metía camuflandose por las sombras gracias a su pelaje negro azabache, iba caminando para asegurarse de no hacer ruido, o esa era su intención agazapandose en la oscuridad mientras lamia las heridas provocadas por la cazadora, sin duda no solo jugaba con plata, si no con veneno también, asi que la licántropa iba a tirar de astucia, comportarse como un animal, y seguir al conejo sin sentido alguno sería mala idea y eso es lo que han hecho muchos lobos que han encontrado su perdición a manos de cazadores, o peor a manos de esos despiadados inquisidores, la loba gruñe de manera baja mientras se mueve.
Da un rodeo tranquilo mientras de vez en cuando sacude la cabeza por efecto del veneno, pero necesita ver donde esta posicionada la autora de ese delicioso aroma, que ahora que lo huele más plenamente ese aroma le resulta tan familiar, haberlo olido antes, y recuerda exactamente donde, por que le sigue oliendo exactamente igual de delicioso que cuando lo olió por primera vez.


Y la primera vez que olió ese aroma era en Charles, de no tener la mente tan distorsionada como ahora sacaría más conclusiones, pero a pesar de estar consciente su instinto llama má a prestar atención a quien parece querer darla caza, se sacude, el veneno es molesto, pero ahora necesita ver que es lo que la joven hace, aunque otro aroma le llama la atención, otro aroma que pertence a un olor ya también conocido que hace que la licana se le erice el negro pelaje del lomo, el aroma que emite Charles cuando ha tomado vitae de cainita, y ahora con su forma licana es mas suceptible a ese olor, más no puede entrar ahora en ello, la cazadora es el problema prioritario, la licana gruñe y acecha buscando ver por donde anda.


La divisa en el momento que empieza a olfatear la sangre, eso activa el instinto de caza de la licana, pero sin duda era una trampa, más cuando se fue a acercar fue el momento que de la explosión y el ruido que le es sumamente molesta, gruñe con furia y restregandose la pata por los ojos antes de moverse, rapidamente, se debilita y esta medio cegada, necesita tirar de olfato hasta que se le pase el pitido de los oidos en ese momento, y ahí huele a la que trata de darla caza, la cosa se estaba poniendo sin duda peligrosa y el sonido que provocó aquella explosión la hizo gruñir en forma queja, y eso pudo desvelar su situación asi que tenía que moverse.
Agilmente o lo que permitia su estado debido al veneno y el roce con la bala de plata, asi que se movió por el lateral buscando dar con ella, sin duda sabía como aturdir, más lo que busco fue sacar el factor sorpresa para dar caza al cazador.


Como si fuera un toro en vez de un lobo, la licana busco desplazarse de manera lateral para llegar al punto donde busco cargar contra la cazadora con la total intención de buscar una embestida a la joven sorprendiendola por un lateral, al menos eso fue lo que la licana intentó, intentando usar su enorme cabeza para golpear a la joven que había divisado como cazadora.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Vie Jul 13, 2018 6:27 am

Los grandes depredadores se reconocen sin dudas, ni segundas miradas. Incluso si son de ambientes diferentes, saben que están frente a un igual: Una bestia feroz y mañosa que pude destruir su existencia en sólo minutos. Todos conocemos nuestra verdadera naturaleza. El tiburón, desde el momento en el que nace, se sabe y se reconoce a sí mismo como el depredador más feroz de su entorno. Así mismo, la oveja desde el momento en que abre sus ojos, entiende que en sus habilidades, es una presa. Una indefensa y sin escape, si quién la acecha, así lo desea. Todos conocen su lugar, en la cadena de la vida. Excepto el hombre… El ser humano, es la única especie, entre las miles de cientos que existen en la tierra, que tiene ‘elección’. Depende de cada uno de nosotros, elegir qué rol queremos llevar a cabo en la vida. Lo que crees de ti mismo, se convierte en realidad, te sea beneficioso, o no. En la lucha por la supervivencia, el más fuerte gana a expensas de sus rivales. Eso significa, que genera mejor y más rápidamente la habilidad de adaptarse mejor a su entorno. En resumen, debo utilizar el terreno a mi favor, para tomar ventaja una vez más. Pero no es lo único que llevo conmigo, todos tenemos el mismo set básico de sentidos:

Huelo el humo, debe salir de ahí, por eso corro en dirección opuesta y acercándome a dónde deseo llevarla. Su olfato, lo quiera o no, va a estar un poco afectado. Siento el sabor picoso de la bomba en la boca; no podrá saborear mi sangre en sus papilas, eso hará que me guste, pero no que termine de perderse en su parte animal antes de llegar a probarla directo de mi cuerpo. Siento las ramas, arbustos y piedras golpear y rasgar mi cuerpo. El suelo es áspero y la espesura deja caminos estrechos, atravesarlo, aminorará involuntariamente su marcha. Mi vista esta acuosa, el efecto del gas, aún hace estragos, no podrá verme tan claramente. Pero la mejor diferencia; y lo único que tengo a favor en este momento; es mi audición. El estruendo me causo molestia, y aún estoy aturdida por el maldito aullido, pero mi peso es, al menos, 100 kilos por debajo del suyo. La escucharé venir, por eso avanzo veloz, pero no tanto como podría, dejo que de hecho se acerque y cuando escucho que está demasiado cerca, cuando el ataque es completamente inminente; me detengo en seco y comienzo a correr hacia el campo abierto. Más sorpresas esperan allí. Lo planifique hasta el último detalle, no esperaba que fuera sencillo, los rumores me llevaban a la conclusión de un macho de gran tamaño, posiblemente alfa. Tenía que estar preparada.

Se acerca el claro, un extenso terreno de posibilidades para la licantropa, de destrozarme de mil formas diferentes. Y sobre todo perder mi única ventaja. Así que la espero, no está más que unos pasos tras mío. En cuanto veo que se acerca, pero aún quedan unos 3 metros para salir, me volteo con ambas armas en las manos. Es ágil, sé que querrá saltarme encima. Es más fuerte, pondrá impulso en sus patas traseras para caerme con su peso en as delanteras, ese es el hueco perfecto para que le dispare directo a la cabeza, sin segundas oportunidades. Garras, versus armas de fuego. Incluso, si fallará, mi armadura me protege, sólo necesito que caiga directo sobre mí, para que la plata la cocine lenta y venenosamente. Le pedí a mi Dios fuerza, y saldré adelante. Pedí al Espíritu Santo iluminación, para que cabeza reluzca de ideas que me ayuden a cumplir su misión. Pedí a Jesucristo que no me abandone, para no llevar esta lucha acabo, estando sola. Te pido ahora, Santa María, madre de Dios, no me abandones, sé mi madre protectora y cuídame de todo mal. Ahí viene, apunto. Disparo sin piedad.


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Lun Jul 23, 2018 7:05 pm

La presa sin duda era inteligente, muchisimo, había intentado la licana jugar al despiste con ella y no lo había conseguido como ella queria, pero parecía que la joven presa de ese dulce olor parecía algo desconcertada por el hacer de la loba, pero asi aprendería a que no todos los lobos se comportan como bestias sin conocimiento, y aunque ahora mismo estaba algo embravecida pero la emoción de la caza y todo lo que había hecho esa cazadora que tenían a Cinder irritada, algo cegada, y ensordecida, sin duda esa cazadora estaba haciendo bien su trabajo la maldita, la había alcanzado con plata y todo esa retaila que había tejido para intentar sacar las ventajas suficiente para poder debilitar a la licana, que tenía metido ese aroma que la presa desprendía, pero el problema que con aquella bomba le había enturbiado notablemente los sentidos.
Pero tenía que centrarse, no era la primera vez que se enfrentaba a un cazador, y si bien es verdad que los encontrados en el pasado eran más bastos, esta sin duda tiraba más de inteligencia y tecnica, y eso marcaba la diferencia, y aunque estaba en modo caza eso lo mantenía en su mente la licántropa.


Más ahora la tactica era conseguir dar un cabezazo a la joven embistiendola, esa era la idea que tenía la loba, más tenía su motivo de ser la embestida, y es que una tirada a la yugular o la busqueda de un zarpazo sería demasiado obvio, y ademas, eso mismo hacía un movimiento en concreto que una cazadora se esperaría, además mientras saltaba con intenciones de placar a la joven podía ver como ella se giraba sacaba el arma de fuego, o mejor dicho, dos pistolas en sus manos dispuestas a disparar, y aunque la velocidad de la licántropa era sobrenatural una bala siendo disparada con razón iba a ser mas rapida que ella, y aunque ella se lo esperó pudo moverse de manera para que esas balas no terminaran contra su craneo.


Se movió rapidamente para esquivar las balas aunque no impactaron contra su cabeza si que rozaron su pelaje quemando su piel y otra que pasó silbando al lado de la oreja haciendo un corte que ardía en ella, más el la intención de golpe con la cabeza, si, la intención era un golpe que la mandara unos metros más atras, estaba aturdida por los ataques de esa maldita y habilidosa cazadora, más Cinder volvió dar su potente aullido que dió con tremenda fuerza, sabía lo terriblemente alto que eran sus aullidos, pero su intención era no solo terrible efecto aturdidor si no que eran autenticos aullidos de llamada.


El timbre del aullido era con la clara intención de paralizar de esa manera, ella estaba herida, si, pero aullar directamente en dirección a la cazadora haría un efecto aturdidor, que bien podría reventar un timpano, pero no lo hizo tan fuerte como para dejar sorda o causar daños cerebrales, ya que no lo hizo con su maximo volumen, pero casi hubiera parecido un llamado a otros de su especie de la potencia de ese aullido y por que en ese momento ella era la unica licántropa en la zona que ella supiera. Observó a la cazadora despues de dar el tremendo aullido, se sacudió mientras miraba gruñendo a la cazadora tras el aullido, la fortaleza de la que disfrutaba la licántropa hacia que aguantara de manera extrema el dolor, y lo demostraba despues de todas esas quemaduras por las balas de plata y las demás triquiñuelas de la cazadora, aprovechó que el aullido hiciera su efecto para buscar un zarpazo que tenía intención de que fuera hacia el costado de la joven, aunque fugazmente su mente hacía que intentase desviar su mente a recordar a Charles.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Miér Ago 01, 2018 5:21 am

Hay siempre en el alma humana una pasión por ir a la caza de algo. Cazar, sin el fin de alimentarse; no sería más que un eufemismo cobarde, que se asigna al asesinar de un modo sin honor ni valentía; si la criatura que fuere la presa, fuere un ser indefenso. Sin embargo, hay una gran diferencia entre el que empuña su arma de fuego contra un noble alce; y lo que yo hago. Los sobrenaturales creen que son sólo personas; y yo, sólo una mujer. Eso no es verdad. Yo soy una cazadora de bestias y ellos, algo que ha estado corriendo delante de mi arco. No hay nada de humano en ello. Nada divino, y esto, no es obra de Dios. Y si no es su obra, está en su contra y mi misión, es seguir y esparcir su fe, peleando contra las presencias demoníacas. No hay nada personal en una pelea. No implica quién es, ni lo que será; sino los estragos de sus actos diabólicos sobre la tierra y la humanidad. No es el camino que elegí, y de tener opción, jamás lo haría, pero si Dios me escogió, fue por algo. Pero mi fe está fallando, al menos, sobre los licanos. De todas las subrazas malignas, la más certera a haber destrozado a mi madre en pedazos, es con la que comienzo a hacerme más blanda ¿Es esto una prueba? ¿Pero para quién? ¿Para Dios, para la iglesia, para los licántropos, o para mí? Si hay algo aquí que quieres de mi padre, algo mucho más que morir en tu nombre, por favor, ayúdame a comprenderte.

El disparo fue adecuado, la bestia logra esquivar las balas y mi cuerpo comienza a debilitarse. Intensas corridas, fuerza bruta, demasiados minutos tratando de equiparar la pelea. Debo terminarlo, antes que la debilidad me traicione. Consciente estoy, de que la loba es más fuerte, más ágil y poderosa. ‘Debemos tomar la armadura de Dios para no recibir daños colaterales del enemigo.’ Efesios 6:10-18

Pero no hay armadura posible para el aullido aturdidor de un lobo como este. Aunque los tapones aún estén en mis oídos, caigo de rodillas al suelo cubriéndome la cabeza. La sensación sólo se compara con el golpe más horrible que puedes recibir en la cabeza. A esta distancia tan corta, el efecto es aún peor. Aunado a esto, todos tus sentidos se distorsionan, y el vértigo se apodera de ti, al punto que me veo obligada a vomitar. Logro incorporarme luego de la agobiante arcada, sin poder caminar más que unos cortos pasos antes de caer. No puedo enfocarme, las cosas aún giran a mí alrededor y me coloco boca arriba. Intento concentrarme. Cierro mis ojos unos segundos, y mi oído me advierte que la presa, se ha convertido en cazador rondándome. ¿Es esta la noche en la que he de partir, Señor? ¿Dejo hoy de ser tu sierva para convertirme en tu compañía en el mundo celestial, en la sagrada ciudad de plata, junto a todas las almas justas de tu creación? ¿Junto a mi madre? No. Me prometí que hoy no sería la noche de mi partida. Aún, hay mucha labor que hacer. * Me fortalezco con el gran poder del Señor Jesucristo. Me pongo toda la armadura de Dios y hago frente a todas las artimañas del diablo, y cuando llegue el día malo, permaneceré firme resistiendo hasta que acabe la batalla.* Concéntrate. No puedo, no logro restablecer mi mente del todo. La presión de las uñas queriendo desgarrar mi carne se convierte en la plata de mi armadura clavándose en mi piel.
– “¡Aaaaaaaaaaaah!”- El dolor no es menos lacerante. Es punzante y determinado a empeorar mi condición. ¡Concéntrate! Comienzo a buscar en mi tapado lo primero que pueda auxiliarme en los bolsillos internos.

*Me ciño con el cinturón de la verdad, y me protejo con la coraza de justicia, y calzo mis pies con el ánimo de proclamar el Evangelio de la Paz.* La oración continua proclamándose en la voz, adolorida y algo tenue, pero llena de ferviente creencias
– “Ahora tomo el escudo de la FÉ con que voy a apagar todos los dardos de fuego del maligno.”- Épico, irónico, estoy a punto de apagar su fuego con la botella que llevo en la mano izquierda. No es la gran cosa, pero es una distracción. *Tomo el casco de salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Como guerrero oro todos los días y me mantengo alerta y perseverante en oración de los unos por los otros.* Mientras sostengo el frasco con los dedos medios, el pulgar retira el tapón. Agua bendita directo a sus ojos. – “Amén.” - ¡Levántate! Avanza Arden, A sólo unos metros, la salvación esta dónde cualquiera creería te encuentras más desprotegida. Corre como si fueras hacia los brazos del mismo Dios.

Respiro profundo, muy, sólo unos segundos de contener la respiración y exhalar con gran fuerza, ayudan a equilibrar un poco más la mente. Me levanto, sólo unos metros más y podré lograrlo. Sostengo mi herida y corro tan rápido como el sangrado y la aflicción me lo permiten. No puedo mantener un paso recto, pero estoy sólo a unos metros más.


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Ago 01, 2018 9:37 pm

Perdido, por más que intenta ubicarse, de noche todos los gatos son pardos y para él se aplica con los árboles y los lugares. Es un bosque, sin la ayuda que significan los sentidos agudizados de los sobrenaturales él, un simple mortal, está más que vagando por la inmensidad del lugar sin oportunidad de encontrar un camino hacia donde la batalla sigue cruenta y sin cuartel. ¿Qué hacer? Se detiene tras varios minutos perdidos en mitad de la nada mirando a un lado y al otro. El sonido de sus molares comprimidos los superiores contra los inferiores rompe la quietud del sitio. Se lleva una mano a los cabellos alisando éstos hacia su nuca. Es lo que más odia de ser un humano común y corriente, los momentos en que la frustración le mata sin saber qué hacer para continuar y ayudar a quien lo necesita. En estos momentos, la licántropa que le está provocando casi un paro cardíaco porque ni siquiera sabe cómo está.

La oscuridad ayuda lo mismo que nada, sus ojos apenas acostumbrados a ésta, le permiten avanzar, más tropieza en más de dos ocasiones y tras el último, decide que puede irse Cinder al infierno. Se detiene con las manos en la cintura mirando a uno y otro lado hasta que el sonido de los disparos le detiene el corazón para empezar a correr a toda velocidad hacia donde se escucharon las ráfagas con la garganta cerrada. A duras penas puede contener el primer grito - ¡CINDER! ¡CINDER! - su voz se escucha por el lugar en tanto sus piernas siguen apretando la velocidad para llegar a tiempo de lo que, supone, puede llegar a ser una masacre. Tropieza a medio camino yéndose de bruces, rasguñando las manos contra los guijarros y piedras del suelo en unión de parte de su mejilla. El golpe le hace doler el tórax y sobre todo, el estómago. ¡Maldita licántropa! Se levanta sujetándose de unas ramas cuando siente algo líquido. Mira a través de la poca luz de la luna lo que le llena la mano. Sangre.

Vuelve a acelerar el paso, esta vez con los golpes en los oídos pensado lo peor - ¡CINDEEER! - por fin, a sus ojos aparece un claro, está a cien metros de distancia de él cuando el aullido le hace caer de rodillas con las manos en los oídos gruñendo de rabia, de frustración, de negación - ¡MALDITOS TODOS TUS PUTOS ANCESTROS, CINDER! ¡ERES UNA IDIOTA! - exclama con los oídos pitando, sacudiendo la cabeza sin saber cómo reaccionar o bien, qué hacer para evitar que le enloquezcan. El cuerpo le duele en muchos lugares, siente el mareo, las náuseas producto de perder por instante el sentido del equilibrio. Por inercia, da la primera arcada poniendo las manos en el suelo intentando no flaquear y empezar a sacar todo lo que se cenó. ¡Tenía que ser goloso! Una de sus manos es llevada a su oído para taparlo con ella intentando recuperar el equilibrio, el control de su propio cuerpo - Cinder Grimm, me cago en toda tu puta madre - se le sale enajenado. Odia todo ésto, odia ser un humano, odia a la loba que no entiende lo que significa tener cuidado. ¡Puta madre!



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Mar Ago 14, 2018 3:37 pm

El aullido cumple su función, el dolor hacia la presa, pues Cinder tiene las notables heridas que la maldita cazadora de olor delicioso le ha provocado, está herida, la plata la debilita, pero la cazadora tambien ha recibido su parte, más se niega a rendirse, se niega a sucumbir y ser el banquete de la loba que insiste en conseguir pillarla por sorpresa, y no tiene forma de conseguirlo, la cazadora era atenta, había atado cabos, había aturdido los agudos sentidos de la loba, que la tenían algo mareada, pero aun eran eficaces, iba lenta, las heridas, la plata, todo contaba, la loba estaba debilitada, sangrando al igual que la presa. Gruñé con ferocidad, ella ha caido y la loba se aproxima, olfatea la sangre su aullido ha resultado como esperaba, pero no se rinde, parece que hay algo que la impide rendirse, hasta entonces había luchado por intentar no salir  al claro, sabía que ahí seguramente tendria la trampa mayor, a pesar de su pelaje negro si salía a claro no tendria maleza donde ocultarse, y la ventaja podría ser para ella, al menos por campo visual, pero la loba tenía ya herida a la presa, igual que esta a ella.
Se relamió el hocico para humedecerselo en un consuelo a su olfato despues de las agresiones sensoriales sufridas, pero entonces los matices del bosque y la presa y otra cosa hizo que los amarillos lobos de la loba brillaran más de lo común.


Un grito a lo lejos le hizo que girara la cabeza, lo reconoció, ese grito pertenecía al inglés, la conciencia volvia, de manera efimera, pero más o menos se podía vislumbrar, gracias al don de Gaia y que esa voz le era algo importante, con un significado de peso que la hacía reaccionar, ella dió un gruñido estraño y no hostil, se movió con rapidez dentro de lo que cabia puesto que la cazadora había encargado del ataque a las patas, entonces llegó la confusión, buscar el alarido conocido o seguir cazando, eso hizo que se detuviera, que se mostrase confusa, quizá eso sería un error que le podría costar cara a la licántropa, tenía que decidir.


Siguió finalmente tras la presa principal aunque no de manera convencida, tanteaba el terreno, fue entonces cuando capto más olor a sangre, si la cazadora se fijaba vería como la enorme licántropa negra se mostraba dudosa, como si su comportamiento de caza hubiera cambiado ligeramente, ya dió un aullido, pero no ensordecedor como el de antes, no, era uno normal, como llamando, antes de girar hacia el claro mientras seguía a la presa, pero cuando olió la sangre de Charles se alteró de notablemanera avanzando buscando ir en dirección hacia donde olía al inglés, aunque parecía que esa cazadora también buscaba guiarla en esa misma dirección, el claro era un sitio de desventaja y ventaja, peligrosa en campo abierto, pero tambien un blanco más facil, y estaba ya herida por la plata, por lo que era más lenta, pero se veía en la necesidad de llegar hasta el inglés que parecía herido por que olía su sangre, y eso desesperaba a la bestia.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Dom Oct 07, 2018 6:10 am

Un guerrero justo, bien sabe, que los fines no justifican los medios; puesto que no existen los fines, sólo los medios. La pelea es eterna, y como deseemos lucharlas, es lo que nos define como soldados de Dios, como personas, como humanos, como a mí y a esta bestia, hoy. *’No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día’ - Salmos 91:5 * No es temor lo que me invade, es cansancio. Ninguna pelea que dure más de 15 minutos, puede ser beneficiosa para el ser humano. Es una plena cuestión de desigualdad. Estos seres con poderes sobrenaturales, tienen una resistencia mucho mayor, por lo tanto, la única manera de ganar, se concentran en 15 minutos de gracia, dónde el cuerpo humano, puede rendir de manera constante todo su pleno potencial. Creo que perdí la ventaja hace más de 10 minutos atrás. Un guerrero conoce sus defectos, pero también conoce bien sus cualidades, por eso, una vez tomada la decisión no duda, ni claudica; porque antes de actuar, ha reflexionado intensamente el curso de sus acciones; algo, que un animal, es incapaz de hacer.

Un árbol, me sirve de poste para sostenerme, es lo terrible de los aullidos aturdidores, es un arma de defensa natural, tanto como una excelente estrategia de ataque, puesto que varios minutos posteriores a haber sido emitido, aún sufro las consecuencias vertiginosas de su acción. Apenas volteo, buscando, deseando haber puesto una distancia adecuada entre la licantropa y mi valiosa vida. *¿Duda? Acaso ese mugroso animal, traicionero y demoníaco, ¿está dudando de sus acciones hacia mí? ¿Qué saben sus sentidos que no captan los míos? ¿Qué escucho? ¿Refuerzos? ¿O teme a alguien peor en el juego? Apenas si puedo como estoy, un contrincante más preparado, me acabaría en segundos…* Sólo unos metros más, mi trampa subterránea espera.

La tela de mi saco esta rasgada, los pasos son torpes, y caer, es una acción natural. El último esfuerzo, casi arrastrándome, logro erguir mis piernas o esto no funcionará. Debo ser cuidadosa en el claro. Finalmente, mi cuerpo se rinde, y sentada en el pasto desprolijo, con tierra removida, tomo la mano izquierda una liana de hierba firme, buscando fuerza y apoyo; con la derecha, las dos últimas balas de plata a la espera de que loba, con firmeza salte sobre mí. El juego llega a su fin; salta. Salta sobre mí, y cae al vació. La madera está recubierta por el terreno, pero la verdadera trampa de plata sobre la piel de la pradera, se revelará cuando su peso mucho mayor al mío, se pose en las finas tablas. *'Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos.' - Zacarías 10:5-7 La astucia, lima las garras. Prepárate bestia, estas por conocer a tu creador.*


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Cinder Grimm el Mar Oct 16, 2018 2:25 pm

Cinder ha querido dar caza a esa que se enfrentaba a ella con tanta habilidad, que había recibido heridas de plata, y ahí tenía la quemazón de las heridas recibidas, apretaba los dientes gruñendo, había aullado para hacer ese sonido que aturdía y paralizaba en algunos casos, según el impacto que recibiese la presa, más Cinder en su afan de dar con la cazadora que estaba  enfrentandose, pero el olor de Charles tiraba más de su conciencia, y gracias al don de Gaia tenía más conciencia de si misma, lo cual no se comportaba del todo como una bestia salvaje con tremendas ganas de asesinar y desgarrar, no Cinder dejó esa naturaleza tan puramente instintiva atrás, se relamía el hocico mientras mostraba duda de a donde dirigir sus pasos, volver rapidamente a socorrer a Charles, o seguir cazando a su presa..aunque había una tercera opción que la tenía sumamente inquieta, y si la cazadora era un peligro para Charles, Cinder miraba de un lado a otro sin terminar de decidirse.
La cazadora estaba sintiendo ya lo que tan largo combate estaba haciendo mella, si bien la loba estaba herida y debilitada por la plata, estaba algo cansada y eso se notaba por su boca abierta jadeando asi como lo haría un perro cuando tenia calor o estaba cansado, Cinder tenía esas gesticulaciones por los caminos que estaba teniendo esta batalla por la oscuridad del bosque.


La loba observa el estado de la cazadora que estaba en el claro, un lugar demasiado abierto, había algo que no le gustaba, ella andaba hacía ella, pero se la notaba titubeante, más los gritos de Charles eran apreciados por la licántropa, algo iba mal, demasiado y eso la provocaba una enorme confusión, su instinto asesino animal quería ir a por la supuesta presa desvalida, pero no, estaba demasiado lucida aun asi como para pensar que la cosa estaba e iba a ser tan facil, algo no cuadraba, y Charles parecía necesitarla, salir al claro sabía lo que conllevaba, ser un blanco más facil, empezaba a zigzaguear buscando meditar el siguiente movimiento, alzaba su hocico buscando olfatear a Charles, estaba herido y necesitaba ayuda.


La situación empezaba a superar a Cinder al igual que la tensión, empezó a salir al claro mirando con sus amarillos y brillantes ojos a la mujer que había frente a ella, que desprendia ese olor tan atrayente, olor que recordaba, pero ahora mismo no sabía de quien, olia su sangre tambien mientras se relamía ella se caía pero sus orejas se giraban buscando detectar de donde venia el ruido y el olor de Charles. Daba dentelladas al aire amenazante, inconsciente de las trampas, pues ni estaba atenta a ellas como para percatarse que la hierba no era tal y debajo una trampa elaborada que la podría matar o dejar medio muerta a merced de la cazadera, ella no era consciente de nada de ello y aun asi se debatía por a por quien ir, Charles podría estar mal herido y necesitar ayuda.
La loba aulló nuevamente, de manera normal, no usando su poder, intentaba llamar a Charles, advertirle de que la cosa estaba jodida por aqui, buscando asi protegerle, pero no sabía si Charles dferenciaria su aullido o si entendería que le advertía que había peligro, jodido forma, no había manera de avisarle de manera clara para él, la loba se aproximaba lentamente a la cazadora a dos patas, distraida por Charles, preocupada por él, mostraba una ferocidad notable, pero una ferocidad protectora, más que de sed de carne y sangre, arañaba con sus garras los arboles afilandoselas, mirando a la cazadora amenazandola, se acercó a ella para notar justo como el suelo cedía, la pillo por sorpresa pero con las otras se aferró al borde, pero eso no evitó que sintiera un tremendo dolor cuando la plata se clababa en su muslo y la quemaba horrores, la loba hizo un sonido lastimero luchando con desesperación por recular para no caer del todo en la trampa, y evitar así la muerte.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Sáb Oct 20, 2018 6:57 pm

¿Qué diferencia a un ganador de un perdedor? El intentarlo una vez más. Ese último aliento desesperado, por continuar la batalla, por no dar paso a la derrota, en el momento más desesperado. Lo imposible, no es más que aquello que no se ha intentado lo suficiente. Hoy la victoria cae nuevamente a mis pies; literalmente a mis pies. La licántropa pesa, en ese estado al menos 2 veces mi cuerpo. La madera cede, y en el fondo de la fosa, las lanzas de plata esperan con la punta resplandeciente, atravesar la carne impura, quemando su enfermedad y erradicando su maldad, de estas tierras de Dios. Fray Tomás de Torquemada, uno de los más famosos inquisidores españoles dijo: “Yo no lo mato, sólo lo ayudo a morir.” He aquí, la personificación, del hecho en sí. En estos tiempos, de terror y violencia, yace más talento en las calles con cazadores, y en las cárceles con inquisidores; que en las universidades más prestigiosas del mundo. La madera cede, el tirón reciente mi brazo.

La sangre en mi mano me obliga a esforzarme más de lo que mi cuerpo puede dar de sí en este momento. *El miedo es sólo una ilusión. Las monstruosidades que esta bestia puede propiciar, son reales. Arden, sal de ahí, sácate del pozo.* Inocencio III, papa de la Santa Iglesia Católico invistió a los cruzados con sus frases de aliento. Abrió las puertas a los que hoy llevamos este trabajo adelante. * “Usen contra os herejes la espada espiritual de la excomunión. Pero si esto no resultara efectivo, usen la espada espiritual.” Quitar una vida, por más maligna que sea, sigue siendo un trabajo sucio. Pero alguien tiene que hacerlo* Finalmente mi otra mano llega a la hierba antes de que la sangre haga que continúe deslizándome en el rincón opuesto a la criatura nocturna. Los ligamentos se sienten como desean ceder. El dolor es sólo comparable a las torturas del potro. Pero los gritos serán promulgados en otro momento. Punteo las botas contra la pared terrosa, sólo un esfuerzo más y finalmente me encuentro sobra la hierba fresca reposando unos instantes. No hay tiempo para el descanso.

*Levantate Arden. ¡LEVANTATE! Haz a tu padre un hombre orgulloso.* Arma en mano. La oración comienza, casi como un susurro.
– “Señor Dios mío, te ruego escuches las plegarias de tu hija, que reza en nombre de quién aquí yace para pagar sus pecados. Señor mío, Dios mío, ya desde ahora acepta ella de buena voluntad, como venida de vuestra mano, cualquier género de muerte que os plazca enviarle, con todas sus angustias, penas y dolores.” – Primero los brazos, logrando quedar en cuatro patas. Una rodilla se inca para ayudarme a apoyar el cuerpo en esta para levantarlo. - Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvado por Él” - Evangelio según San Juan. Por el poder conferido a mí, te otorgaré el permiso de ser juzgado ante la mirada de Dios y rezar por la expiación de tus pecados.” – De pie, comienzo a buscar en mis bolsillos traseros y recargo las recamaras de balas de plata.

Camino hasta quedar frente a esta, con la vista algo nublosa, la mano cuesta permanecer firme, pero la fortifico en lo que por ella oro, como si mío fuese ese pecado. “Oh Dios de misericordia que reinas en las alturas celestiales. Yo tú débil criatura, sin rumbo, con el ánimo abatido en los momentos de angustias oscuridad y desesperación por caminos equivocados y atormentados, pequé señor. He pecado contra ti padre. Caí en muchos pecados voluntariamente o forzadamente. Cometí muchas transgresiones abiertamente o en secreto. ¿Cómo puedo justificar mis errores señor? ¿Que podré alegar en mi defensa ante ti, señor supremo juez? Como reo confieso mis debilidades y actitudes livianas, cometidas por el odio o perturbado por la emoción. Queden esas transgresiones borradas por tu inmensa compasión, así como los abusos de confianza, las mentiras y la falta de amor. Dios mío cuan avergonzado y arrepentido estoy .Has que yo cese de pecar y por tu inmensa misericordia, por ti padre, que perdonas los pecados de tus hijos .Dios señor de vivos y muertos, siempre misericordioso perdóname, absuélveme y purifícame .Dame fuerzas y fe para encontrar nuevos rumbos y caminos más llenos de paz, justicia y bondad. Amén.”

Su cabeza es mi único objetivo. Debe serlo para terminar esto rápido. – “Yo te perdono todos tus pecados y ruego a Dios que cuide de tu alma y te reciba como inocente de tu condición, en el reino de los cielos a su lado. Amén.” Apunto…


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Charles Moncrieff el Miér Oct 24, 2018 11:09 am

Perdido en el bosque, el corazón le late frenético en los oídos, el estómago da muestras de relajarse y eso significa que puede correr de nueva cuenta. Se levanta con rapidez, afina lo poco que le queda de audición. La próxima vez, traerá tapones, se promete. Un nuevo aullido, esta vez es diferente en duración, melodía. Gruñe avanzando hacia allá, a todo lo que sus piernas pueden permitir. Entre la hojarasca, las ramas y algunos arbustos, Charles maldice con impaciencia deteniéndose metros más allá para mirar a todos lados. Un golpe a lo lejos le augura que la batalla continúa, señal de que va por buen camino. Mete velocidad, sus piernas humanas recorren la distancia con el corazón hecho un puño, como le hagan daño el Duque se va a poner de pésimo humor. Sin contar con que la pistola en su mano va a dar un buen ejemplo de que con Cinder nadie puede meterse porque él la defenderá.

Los árboles parecen iguales, es su oído quien recupera la audición de a poco, llevándole hacia donde tiene que llegar. ¡No puede perder a la licántropa! Están tan cerca de todo, de que la carta al padre de Cinder sea la llave para contraer matrimonio, de entender lo que es una pareja. La situación cada vez es más escabrosa. ¿Por qué justo cuando está por alcanzar algo, se entromete el destino arruinando la situación? Por más que planea, le ponen el pie. Blasfema deseando ser un ghoul, así al menos podría llegar más rápido, orientarse con los sentidos desarrollados. Se detiene un segundo, sofocando la tos que amenaza con detener su paso. Sus pulmones están exigiendo reposo, debería dejar de fumar. ¡Y una mierda!

Cuando por fin logra encontrar a quien busca con desesperación, su ser se estremece de pies a cabeza al ver que la licántropa está por recibir un tiro directo a matar. "¡NI SE TE OCURRA, BASTARDO!" piensa corriendo a toda velocidad todavía, con la pistola lista para atacar a aquél que se esmera en apuntar a la licántropa. En todo el lío, no reconoce a Arden a la distancia, la oscuridad hace de las suyas. De lo poco que puede notar, es el abrigo escalofriante que usa, la indumentaria que desconoce que acostumbra y sobre todo, lo que enciende sus ojos en fuego y sangre, es la determinación para disparar. Llega por las espaldas, al tiempo que sabe, el sujeto lo escucha. En cuanto voltea, se lanza directo al bulto para taclear y hacer que se vaya de espaldas a la orilla de la trampa, sin caer en ésta.

Lo logra, en el piso, se remueve hasta quedar con ambas piernas a los lados del cuerpo que está debilitado en tanto él aún sigue con la mayor parte de su resistencia indemne, a pesar del loco esfuerzo por la carrera, jala aire con rapidez, apunta la pistola al rostro del enemigo. - Hijo de puta, a ella no la tocas, ¿Entendiste? - en su locura, piensa que es un hombre, hasta que la luz de la luna acude al auxilio del alma de ambos, haciendo que los ojos de Charles puedan ver por fin. Sus ojos y boca se abren como puertas sin goznes dejando la entrada de par en par. - ¿ARDEN? - es lo único que se escucha a la distancia, de la fuerza con que resonó el aire en las cuerdas vocales del Duque. Lo dicho, el destino es un hijo de puta cruel y despiadado.



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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

Mensaje por Arden Annice Gladstone Ayer a las 3:28 am

“¡NI SE TE OCURRA, BASTARDO!”


Las palabras suenan levemente en mi cabeza, pero se confunden; el traumatismo está a punto de convertirse en un placentero desmayo, el merecido descanso de un guerrero que ha cumplido su misión, pero el sonido de la voz, feroz, voraz, atrevido y decidido… Palabras humanas en medio del salvajismo del bosque, justo en frente a esta abominable escena. Aun así, no puedo evitar mirar.

Los segundos se ralentizan, y todos los eventos parecen darse en cámara lenta. Aunque lo más probable sean mis sentidos muriendo antes de caer. Mi sombrero cae dejando que el cabello largo y castaño nuble mi visión al recorrer mi vista para caer por mis hombros. *¿Quién eres? ¿Quién me llama? ¿Quién se atreve a dirigirse a mí con esas burdas palabras?* Pero el tiempo no basta para reconocer la figura, aunque es, extrañamente familiar. Por instinto el arma se dirige hacia la nueva amenaza, que a una velocidad más rauda que mi capacidad de reacción, derriba mi cuerpo con un golpe. La expresión de dolor se marca en mi rostro y la pálida luna ilumina mi herido rostro. Los gritos la histeria. *Papá, ¿Por qué no estás aquí conmigo? ¿Por qué no me defiendes? Hermano, ¿Por qué me has abandonado?*

Siento el caño caliente contra mí. La respiración se acentúa en mi pecho. No es así como debo morir, no es esta patética muerte en derrota y cansancio por la que rezo cada noche.  El peso de mi contrincante es mucho mayor y requiere de un esfuerzo que no tengo en los músculos, solo para sacármelo de encima.


“ARDEN”


La sombra, la oscuridad que produce el cuerpo sobre mí, casi no deja ver a la figura frente a mí. Apenas se distingue su piel. Pero sus ojos… Una última deducción, se forma en mi mente. Sabe mi nombre, me reconoce, hombre grande, corpulento, musculatura desarrollada, cabello oscuro, ojos claros, voz profunda y masculina.
– “¿Charles?” – Pronuncio confundida con poco aliento.

- “Va a matarnos, va a matarnos a todos. Déjanos salvarnos. Déjame terminar con esto.”

Quiero alzar mi mano, acariciar su rostro. Pasear mis dedos sobre pómulos y rozar sus labios. Por alguna extraña razón, me siento seguro y cierro los ojos mientras me sonrío un instante. Llevo pocas semanas a su presencia, pero con demasiados sentimientos compartidos. Sólo conseguí una leve información que pude acerca de su familia. Pero sé que tendré mucho más en unas 2 o 3 semanas. Me agrada Charles. Debo matarla, no quiero que lo dañe. Hago un torpe esfuerzo buscando el arma caída a un lado, intentado salirme de su peso para terminar mi misión.


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Re: No hay tregua sin guerra, ni cazador sin presa. (Priv.)

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