Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Amane Fay el Mar Jul 03, 2018 4:55 am

Siete días transcurrieron. Amane, mentalizada para tener que esperar dos semanas, se sorprendió cuando se despertó para encontrarse con la anhelada carta en su correspondencia. Fue Jean quien abrió su carta de improvisto, sacándola con suavidad de sus manos, como si no fuera nada del otro mundo. La leyó en cuestión de segundos y se la devolvió—. Diviértete —le dijo.

Hecho.

Mi casa para tomar el té entre mujeres para platicar de moda y nuevas tendencias. ¿Te parece mañana a las 17:00 hora del té?

¡Tendrás que traer un postre!

Yo pongo el resto.

Tu amiga,
A

La cazadora había comenzado a usar el colgante que le había regalado Annabeth con anticipación, para darle tiempo a que, si Jean le decía que se lo quitara, su apariencia humana no se veía perturbada. Y su estrategia funcionó. Al verla con la joya, le preguntó quién se le había regalado y por qué.

¡Me lo ha regalado la encantadora señorita De Louise! Me dijo que atrae a la cigüeña —fue su respuesta, incluso con un pequeño sonrojo esbozado en sus mejillas al decir lo último. Esto le dejó conforme, tras analizarlo de cerca y murmurar algún quejido acerca de brujerías. Sabía que Annabeth cubría sus huellas, y era preferible no mentir. En caso de que la siguieran, era mejor que la dirección coincidiera con el nombre que diera. Si la más mínima sospecha se instauraba en el insquisidor, sabía de sobra que las consecuencias serían fatales.

Recibir la carta con una semana de anticipación le vino como anillo al dedo. La espera se le estaba haciendo eterna, por más que sus días estuvieran siempre ocupados. La delicadeza de Annabeth le había ahorrado tener que inventar un pretexto, y el que Jean lo hubiese sabido de primera fuente le evitaba posibles sospechas o ser seguida. Al día siguiente estuvo todo el día pensando en la vampiresa que aún no conocía, y en aquella que había sido su Domitor. Su mente y su corazón se llenaban de imposibles. Tomó a su hijo en brazos y lo llevó a su pecho, meciéndole con suavidad. Musitó una canción de cuna para él. Así, toda su angustia y ansiedad se desvanecieron. Le dejó dormido en su cuna cuando se marchó a eso de las cuatro y media, en dirección a la mansión de la líder de la Red Phoenix.

El mayordomo habitual la recibió con una sonrisa, ya un tanto más familiarizado con ella, haciendo que no necesitase identificarse y que éste simplemente le dijera que daría aviso a la patrona de que había llegado. Pasó al salón del té, donde la esperó con una tarta en mano, la misma que la había visto comer la primera vez que se vieron. Se preguntaba si la vampiresa espartana de la que le había hablado Annabeth ya había llegado, y cuáles serían sus condiciones para acceder a ayudarla. A lo largo de los días desde su reunión con la inglesa, había formulado distintos escenarios en su cabeza para estar preparada para la entrevista de hoy. Pero, al igual que cuando conoció a Annabeth, el más importantes de esos escenarios era el impredecible. Para ese, la única herramienta útil e imprescindible era mantener su mente flexible y abierta, para permitirle pensar rápido, elegir sus palabras correctamente y tomar las decisiones pertinentes.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Annabeth De Louise el Jue Jul 05, 2018 7:30 pm

La reunión fue concertada con el mínimo de días requeridos gracias a que la espartana está en París. Raro, de cierta manera puesto que esperaba que estuviera en algún lugar lejano y su cercanía se le antojó extraña. En cuanto llegó a Phoenix la respuesta de cuándo estaría en la mansión, envió al mensajero con la carta cuya caligrafía perfecta y perfume a gardenias eran parte de la confirmación de que sí, era una mujer quien enviaba la misiva. Incluso hizo a su mensajero que entablara conversación con el mayordomo dejando una fugaz confirmación de que "su ama" era muy amable y un poco despistada con las direcciones. Así dejaba también constancia de que peligrosa no es. Y para rematar, ordenó que todo el día  después de entregar la misiva, las reuniones en la mansión fueran secretas y anónimas.

¿Qué significa? Que todos tendrán que verse antes en cierto lugar para usar las joyas parecidas a la que tiene Amane para ocultar su aroma, su aura y su presencia sobrenatural de ojos de cualquier sujeto y hacerse pasar por criados quienes visitaran la sede. Y funcionó. Algunos cambiantes detectaron el olor constante de alguien desconocido con cierto regusto al característico incienso inquisitorial cuatro horas posteriores a la entrega que se mantuvo el resto del día hasta avanzada la noche. Cuando notó que todo era normal, que no había entradas extrañas a la casa más que la de los criados al salir de casa por haber terminado sus ocupaciones, se retiró dejándolos hacer. Aún así, Annabeth fue precavida sabiendo que pudieron cambiar la guardia por lo que la entrada de la vampiresa se dio por la puerta trasera y a escondidas de muchos.

Una vez que estuvo dentro, pudo relajarse. Dormir con tranquilidad a sabiendas de que la espartana encontraría sustento y un lugar donde refugiarse a la luz del día en su mansión. Y así, pudo descansar en paz. Al otro día, todo es lo de diario: correr, resolver asuntos, preparar las cosas y a las cuatro y media de la tarde, se sienta -más bien, se deja caer- en el sillón de su sala de té mirando a su alrededor esperando paciente a que Amane haga presencia en la mansión. En cuanto le avisan que llegó, aspira profundo relajando la mente, cuando entra, se pone en pie para abrazarla - espero no hayas tenido problema con la carta, preferí mejor mandarla por mensajero oficial, así tu esposo no dudaba o alguien imaginaba algo - le sonríe con la precaución de frenar a toda costa sus sentimientos.

Le invita a tomar asiento para tomar el té - bien, disfrutemos media hora del té, así podrás decirle a tu marido que si bien trajiste el postre, qué más degustaste. La moda que vamos a ver, es la parisina y también, éstas son las nuevas tendencias - le ofrece varios bocetos para que los vaya revisando. Cuando se tiene que disimular, Annabeth se previene al máximo - la espartana está esperando en la misma habitación que tú tomaras cuando viniste la primera vez, está estudiando algunas cosas, nos avisará cuando haya terminado y así, podremos pasar a verla - informa competente y hasta no recitar las últimas palabras, exhala un aire contenido antes de sonreír a medias - preparada o no, estamos en ello, Amane. ¿Cómo te sientes al respecto? - le gustaría escudriñar un poco antes de hacer más.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Lun Jul 09, 2018 8:32 pm

En lo absoluto —respondió a Annabeth tras corresponder su abrazo y tomar asiento. Recibió los bocetos y comenzó a echarles un vistazo. Aunque se veía tentada a decirle a Annabeth que podía hacerse cargo de su marido y las excusas adecuadas para evitar sus sospechas, sabía que el instinto maternal de su líder haría caso omiso a sus palabras y se encargaría de ello como si nada le hubiera dicho. Asintió un par de veces y, cuando estimó que tenía suficiente espacio ocupado en su mente por algo tan irrelevante como la moda, los dejó en la mesita a su izquierda. Se puso de pie para preparar el té de ambas, endulzando el de Annabeth con miel, evitando cargarlo en demasía y dejando el suyo seco y cargado. Se lo entregó y volvió a sentarse, dando un trago corto a su té para evitar quemarse la lengua. La pregunta de Annabeth la tomó por sorpresa, pues ni siquiera ella se había parado a pensar cómo se sentía. Chequeó su pulso y lo notó estable, y no sentía nada extraño en el pecho. Se encogió ligeramente de hombros, esbozando una sonrisa de labios cerrados—. Si he de ser honesta, no he tenido tiempo para ordenar mis pensamientos. No anticipaba que esta entrevista tuviera lugar una semana antes—y dicho sea de paso, no me estoy quejando sino más bien todo lo contrario—con lo cual, procuraba no pensar demasiado al respecto, para así evitar que Jean me viese de ceño fruncido o demasiado sumida en mis pensamientos —lo último parecería una exageración, sin embargo Amane era una experta y ninguna medida era exagerada cuando se trataba de mantener las sospechas a ras.

Relamió sus labios con sutileza y, tras dar otro sorbo a su té, lo depositó sobre la mesita a su disposición. Una de sus manos alcanzó la joya de su colgante para luego dejar caer sus manos sobre su regazo—
. Jean cree que estás rezando por que quede encinta pronto —comentó—, de hecho, este pendiente atrae a la cigüeña —añadió, soltando unas risitas sumamente femeninas—. Pero volviendo a tu pregunta, ahora que ya he tenido un momento para meditar un poco, la verdad es que me encuentro sumamente expectante por conocer a la vampiresa. Si me permites que te lo confiese, esperaba que contactaras primero al bibliotecario y por tanto, estaba mejor preparada para aquella instancia que ésta, por no mencionar que me inquieta menos la idea de recibir la ayuda a un vampiro del género masculino —lanzó un leve suspiro, ya ni un rastro de su sonrisa—, más que nada por temor a que la fémina gatille recuerdos de mi anterior Domitor. Pero pierde cuidado, gozo de sangre fría para esta clase de cosas, elegiré sin dejarme cegar por mis experiencias anteriores, meramente las utilizo a mi favor como guía. Me he entrenado bien —alzó sus cejas para afirmar lo último y volvió a tomar su taza de té.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Annabeth De Louise el Miér Jul 11, 2018 8:16 pm

Desde que entra, se nota que lo que quisiera hacer es justo lo que ahora no pueden: ir a con la espartana. Si no fuera porque la vampiresa tiene que revisar algunos datos por una curiosidad que quiere resolver, estarían ya entrando en la habitación para conversar. La mira ponerse en pie para servir el té, dejando el suyo en la mesa, el cual Annabeth agradece con una sonrisa, echando un poco de crema al suyo para beber un pequeño trago. Muy inglesa que es su costumbre, seguro auspiciada por sus padres, los Moncrieff puesto que no hay algo que soporte menos, que un té carezca de crema. Asiente con la cabeza con las primeras palabras de la cazadora - cuando empecé a preguntar por la mujer, me dijeron que estaba en París, así que localizarla fue cuestión de tres días. Otra cosa fue pedir que viniera para explicar por qué necesitaba de su presencia y sobre todo, que lo meditara porque sé de buena fuente que la atraparon hace poco tres inquisidores poderosos. Así que anda bastante molesta por el hecho y qué decir que con tu esposo, es algo delicado el tema - da un nuevo sorbo dejando la porcelana sobre la mesa mirando sus manos.

Se sonríe un poco cuando escucha el uso ficticio del colgante - espero que piense que son tonterías de mujer y no que es algo mágico porque tendremos problemas cuando por supuesto, no quedes encinta - su colmillito atrapa su labio inferior inquieta. Nerviosa es poco comparado a lo que siente con todo ésto. Tiene un hueco en el estómago que intenta llenar con una cucharada del postre que trajo Amane sin mucho éxito. Aunque el sabor es magnífico, le cabe a cartón - sí, lo siento. Como te dije, resultó que estaba en París, así que convocarla fue fácil y sobre todo, que volviera. En cuanto al bibliotecario, apenas la carta va llegando a su país, ahora hay que hacer que llegue a su provincia - suelta una exhalación audible por la boca mirando a su amiga con el tenedor en la mano. Justo en ese momento, llega Madame Violet - está lista, dice que cuando gusten recibirá sólo a la señora Fey. Que la disculpe, signorina, más prefiere que sean ambas las que resuelvan este asunto - lo cual deja descolocada a Annabeth.

Esperaba entrar con Amane, ahora que la puerta se ha cerrado por completo, resopla echando hacia arriba los cortos rizos de su cabello al tiempo que sus ojos se posan en Amane - no puedo hacer más que obedecerla. Te esperaré aquí, sé sincera en todo, tú puedes - le da ánimos poniéndose en pie para darle un sincero abrazo sonriendo a duras penas. Madame Violet le indica el camino con paso tranquilo. Cuando está ante la puerta, le abre con una sonrisa. Entretanto, Annabeth se queda caminando a la derecha cinco pasos, gira, deshace dichos pasos, gira y así estará hasta que Amane regrese. Está más que preocupada y ruega porque todo salga bien. No podría vivir con el peso de este error -si es que lo es- a sus espaldas. Está tan nerviosa, que podría comer toda la tarta que Amane trajo, eso sería una glotonería de su parte, más sigue tan nerviosa, que por supuesto que lo haría.

Entre tanto, la habitación no es igual a la anterior en la que estuviera Amane. Es mucho más grande, tiene primero un escritorio y una silla en unión de un librero, el marco de un umbral al que le sigue una pequeña y minúscula sala con una mesa de centro donde la espartana está sentada en el sillón individual al lado de la pared que separa ambas habitaciones para asegurarse que la luz del sol no la toque. Una túnica carmesí que le envuelve el cuerpo es lo único que de momento queda a la vista por la poca iluminación del lugar, apenas lograda por un candil. El cabello rubio es corto y ensortijado como el de los ángeles, el rostro es hermoso, es bastante pequeña, de un metro sesenta y siete de estatura podría pasar por una joven de no ser porque al mirar a Amane, su mirada es tan pesada como la misma historia que le sigue a cuestas. - Así que tú eres Amane. Toma asiento, por favor. Mi nombre es Aglaia, nieta de Leónidas y Gorgo, espartana por nacimiento - su voz es pura miel, así se disfruta en el oído.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Vie Jul 13, 2018 1:47 am

Sería cosa de suerte o destino que la espartana estuviese justamente en París cuando Annabeth se había propuesto dar con su paradero. No lo hacía sonar difícil, sin embargo sonaba a que encontrar a Aglaia requería de hechizos, rezos, suerte y, sobre todo, que ella quisiera ser hallada. Cuando se refirió a su esposo, Amane se estremeció y no hizo ningún comentario. Lo último que deseaba era que por culpa de su esposo, la vampiresa se negase a ayudarla. Mientras Annabeth le comentaba acerca del bibliotecario, Amane se dio cuenta de que su compañía estaba inquieta. Se preguntó si se lo tomaría a mal cuando le pidiera tener su entrevista con la sobrenatural a solas, y se imaginó que opondría resistencia. No le había tomado demasiado tiempo darse cuenta de que Annabeth era sobreprotectora con los suyos, y querría poder estar presente. Pero Amane había estado sola muchos años, provocando que terminara por sentirse incluso más confiada en solitario. Se había hecho a sí misma, como cazadora, como espía, como mujer, y sabía que debía afrontar la conversación por su cuenta. Pero temía que la inglesa lo tomara como un desprecio, y le inquietaba tanto que incluso le costaba prestar atención a lo que le decía. Fue entonces cuando la ama de llaves entró al salón para avisar que Aglaia estaba lista, y que sólo la recibiría a ella. Sus ojos se desviaron a Annabeth de inmediato, y la vio resoplar frustrada, pero resignarse a acatar. Entonces Amane sonrió y se puso de pie. Apoyó sus manos en la espalda de su aliada para corresponder su abrazo, mostrándose sumamente compuesta. Asintió una vez ante sus palabras y, sin decir nada, se dispuso a seguir a la señora Violet por la mansión.

Recorrió un despacho grande, pero no estaba la visita allí. Cruzaron la habitación para llegar a un cuarto pequeño, compuesto por un par de muebles y, casi le pareció que también éste se encontraba vacío. En la esquina que limita con el despacho anterior se encuentra sentada la vampiresa. Al principio no puede ver su rostro, privado de la luz solar. Su vestimenta particular le llama la atención, pero no es hasta que levanta la vista para invadir directamente la mente de la cazadora, que Amane es realmente consciente de su presencia. No tarda en tomar la palabra, ostentando una voz sumamente agradable al oído. Le tomó unos segundos salir parcialmente del trance. Sus cinco sentidos se encontraban despiertos, experimentando a Aglaia como un auténtico ser de luz. No parpadeaba, por miedo a que desapareciera. Cuando reaccionó, al cabo de unos segundos que fueron vividos por Amane como una hora, tomó asiento. Estiró su mano derecha hacia Aglaia—
. Encantada —dijo, casi en un murmullo. Le llevó unos cuantos minutos recuperar la compostura del todo. La presencia ajena era imponente, y aunque no se sentía intimidada ya que no era negativo lo que proyectaba, sí se sentía infinitamente diminuta, y no precisamente de estatura—. Agradezco profundamente que hayas accedido a conocerme —aunque imaginaba que Annabeth le había adelantado el motivo detrás del encuentro, Amane prefería ponerlo en sus propias palabras—. He pedido contactar contigo puesto que mi intención es encontrar a mi próximo—y último—Domitor —acomodó uno de los mechones sueltos de su peinado y recordó parpadear para hidratar sus ojos—. ¿Estás interesada en tener una esclava de sangre?


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Mar Jul 17, 2018 2:56 pm

"Si quieres seguir mis pasos,
deberás comprender los riesgos.

Los años se acumulan en las espaldas de la espartana, decenas, cientos y hasta milenios de éstos. Su basta existencia se aboca a entrenar a aquéllos que son elegidos para integrar las filas de un ejército que tendrá como fin último pelear una guerra de magnitudes épicas. ¿Cuándo se dará tal batalla? La propia pelirrubia lo desconoce. Su instinto le hace consciente de que sus inquietudes son reales, distantes de una mente perturbada como muchos pueden pensar. Y es por ello, que la pequeña Annabeth fue complacida con su presencia en el instante en que la convocó. Las palabras intercambiadas en unión de la manera en que le brillaban los ojos a la mortal, la hacen consciente de que si bien puede haber una persona más para dirigir en esta pelea, debe ir con pasos de plomo porque para la otrora Moncrieff es un asunto delicado, debido a que sus sentimientos están entremezclados en esta propuesta de entrevistarse con alguien que desea un Domitor.

Analizados los detalles, meditados por todo un día, accede a venir a la mansión de Phoenix para conocer a aquélla que tiene tantas ganas de sumergirse a la vorágine de un constante suministro de la vitae que recorre el cuerpo de la espartana y que le atarán a la voluntad de ésta, en tanto siga bebiendo del vital líquido. Ahora, en la pequeña habitación, Aglaia espera sentada en un sillón individual, con el manto carmesí cubriendo su cuerpo que el día de hoy, oculta una armadura más sencilla que las que acostumbra. Las dos espadas gemelas descansan a los lados del sillón, una por extremo en sus fundas. El fiero acero espartano que se confeccionara hace milenios se mantiene opaco por el cuero que lo recubre, sólo son los mangos los que pueden apreciarse si se tiene una visión más aguda que la mortal. Es parte de su prueba dejar esa iluminación tenue descubriendo así, hasta dónde está desintoxicada. En tanto la mujer está intentando ver dónde está ubicada, la espartana la observa con toda la facultad que le da una visión aguda y sobrenatural.

La presencia de la vitae antigua causa estragos en el cuerpo humano. Es parte de la bendición del vampirismo. Sin contar con que la espartana es más antigua que cualquiera que la propia cazadora viera antes. La mortal toma asiento a su diestra vera, extiende la mano que es tomada por su par inmortal que, sin la protección de guantes como es la moda que ella no comparte, permite apreciar la frialdad y los callos de las manos debido a su entrenamiento mortal. Para las espartanas, ser parte del sistema bélico era un deber que aceptaban con orgullo y como tal, se entrenaban sin descanso. - El gusto es mío, Amane Fey - el apretón es firme, medido y quizá por ello, inexplicable porque la fuerza de la espartana, la física, está mucho más desarrollada que la de otros vampiros por su entrenamiento y sus constantes enfrentamientos como para ser tan medida en el gesto de estrechar las manos. En tanto el gesto se lleva a cabo, la observa con intensidad, con esos ojos azules que podrían ser los de un ángel católico, de no ser porque ella viene de otra época, de otro lugar, donde ni siquiera los ángeles existían.

Y como hija de Ares que se caracteriza, se pone en pie para tomar una de las velas encendiendo todas las demás porque la prueba ya fue realizada. Carece de vitae desde hace mucho tiempo como para que sus ojos tengan la limitación mortal. El lugar va iluminándose en tanto el manto carmesí va mostrando la armadura completa que la espartana tiene puesta en cuero tachoneado, con pantalones y blusa de mangas largas en tono negro, conforme realiza cada movimiento. En el sillón quedan los guanteletes de tela sobre uno de los reposabrazos. En algunos lugares puede notarse su uso. Y es cuando las xiphos, las espadas espartanas, quedan a la vista de la mortal. Descansan apacibles mientras su portadora termina de encender la mayor parte de las velas que se encuentran en el sitio permitiendo una mayor luminosidad. Voltea hacia Amane recargando la espalda en la pared con indolencia dejando la primera vela sobre una de las estanterías, - me parece que la pregunta, corrección, las preguntas no son si estoy interesada en una esclava de sangre si no en ¿Por qué estás interesada en ser mi esclava de sangre? ¿Quién fue tu anterior Domitor? ¿Por qué no sigues en contacto con él? - su cuerpo se mantiene quieto provocando una ilusión óptica cuando detiene todos sus movimientos.

Pareciera una estatua griega, sin vida, una obra majestuosa que ante los ojos de Amane se muestra cuando levanta la pierna para posicionar la planta del pie en la pared en que se recarga, aparentando sostener con ella su trasero, cruzando los brazos sobre el pecho en una posición de defensa que se incrementa por la manera en que agacha la cabeza pudiendo ser que el hueso final de su columna se muestre. Es como si de pronto, la dulce mujer se convirtiera en un peligroso depredador que espera demasiado paciente a que alguien haga un movimiento brusco para atacar. Las botas altas tienen tacones planos, por lo que ni siquiera su altura aumenta, no así su propio charming, uno que por instantes muta a ser pasivamente agresivo. Las dagas que brillan por las velas, ocultas en las orillas de las botas pegadas casi en sus rodillas son una clara muestra de cuán letal puede ser. - Cuéntame, ¿Cuáles son las razones para que la esposa de un Inquisidor busque sangre inmortal? - pronuncia la última frase de una manera que Amane podría pensar que la dijo en su mente. Y si fuera más consciente de su cuerpo, de lo que acontece a su alrededor, sabría con seguridad que así fue. Porque Aglaia también posee telepatía, sólo que pocas veces la utiliza.





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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Lun Jul 23, 2018 8:38 pm

¿Cómo luce la muerte cuando ésta deja de entrelazarse con la vida en un vaivén que dura menos de un siglo? La muerte tiene muchas caras, pero pocas de ellas son tan vivaces que opacan la luz intachable de la vida misma, haciendo que aquellos que gozan de una existencia libre de debilidades y acecho, sólo sean capaces de sentir el deseo de dejar de estar vivos. El apretón que Aglaia dio a su mano la trajo de vuelta al presente. Poco después, la vampiresa iluminó a punta de velas la habitación, revelando a Amane su apariencia. La cazadora la observó, teniendo en todo momento la sensación de que sólo vería lo que Aglaia deseara develar. Quizá fue esa idea, firmemente instaurada en su lista de convicciones, lo que inconscientemente la hizo prestar menos atención de la habitual a su desarrollada capacidad perceptiva. Amane se preguntó si Aglaia decidió mostrar su fuerza al estrechar su mano, o simplemente no tenía noción de la misma, a tal punto que aquello era lo más débil que podía apretar una mano ajena. Cuando Aglaia hablaba, ocupaba su mente por completo. A ratos, le parecía que no se trataba siquiera de un vampiro; parecía ser más bien una escultura momificada, muerta hace milenios, dispuesta para escuchar los rezos de sus fieles. Pero su voz era tan real en su mente como cualquier pensamiento—. Ella —corrigió, sin ser consciente de que hablaba en un susurro—. Mi Domitor murió hace años —explicó.

La postura de Aglaia cambió completamente, de inofensiva a depredadora, como un gato que de pronto revela que es en realidad un tigre. Justo entonces, entonó el repudiado título de Amane: esposa de Inquisidor. La suspicacia la invadió. ¿Podía ser que se tratase de una trampa? Aglaia había accedido a conocerla sólo para deshacerse de ella, desconfiando de la cazadora por ser cónyuge de Jean Fay. ¿Y si Annabeth lo había orquestado todo, presa de la falta de empatía? El razonamiento de muchos para enfrentar esta clase de situaciones era acudir—desesperadamente—al sentido común: se trata de un ser con fuerza sobrehumana, si quisiera matarme ya lo habría hecho. Pero Amane no era tan ingenua, sabía perfectamente cómo algunos sádicos gozaban de montar un auténtico espectáculo para su exclusiva entretención. Matar sin rodeos debía volverse aburrido al cabo de un par de siglos—
. Murió a manos de mi esposo —dijo, enlazando ésta oración con la anterior, aclarando así ambas dudas—. Busco a un Domitor porque deseo las habilidades de los esclavos de sangre para así profundizar mis recursos a la hora de infiltrarme en la Inquisición —lo dijo con su mirada directamente enfocada en los ojos de la vampiresa, moviéndose apenas y casi olvidando respirar. Pero su voz sonó tan segura como sus convicciones, por lo tanto no la traicionó en ningún momento.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Miér Jul 25, 2018 7:43 pm

Podría sentirse avergonzada al notar cómo la humana está siendo apabullada por su presencia sobrenatural, en cambio, Aglaia no cede un ápice en su conducta estando interesada en saber qué tan sincera es con Annabeth y cuánto deberían desconfiar de esta cazadora. Por el momento, todo indica que está diciendo la verdad. En su mente, hay pocas maneras de zafarse de la vista aguda de la espartana que todo lo ve y analiza como Héctor le enseñara en la vieja Grecia. Su postura sigue intacta, las palabras son entregadas sin restricciones, a manos llenas inclusive. Su aura muestra desconfianza, si pudiera ver la de la griega, tendría los mismos colores. Ambas necesitan a la otra. La espartana es poco soberbia por lo que reconoce ese hecho. Tener a alguien metido en la inquisición es un aliciente para continuar esta empresa y llevarla a buen término.

Una mujer era su domitor. Entiende parte del por qué está así de ansiosa. Quizá la propia Aglaia sea un brutal recuerdo para quien perdió a su sustento y la razón de su existencia -porque eso forja la vitae, el vínculo entre quien otorga la vitae y quien la bebe- en manos de su propio esposo. ¿Será que ella la entregó? ¿Sería capaz de repetir la hazaña con Aglaia? Eso sería interesante de descubrir. Si bien tres inquisidores lograron atraparla con otras dos vampiresas, un golpe del destino quiso que pudieran escapar y ahora, están tras sus pasos con vehemencia casi criminal. Las palabras son cortas, la mente es diferente. La espartana lleva la cabeza hasta que su oreja casi toca su diestro hombro. Ladeada pues, el encefálico apéndice la observa en silencio - ¿Cómo se llamaba tu Domitor? ¿Tuviste algo que ver con su muerte? - hechas las preguntas sólo queda esperar a que las responda en tanto la espartana se acerca para tomar una copa que yace dormida en la mesa de centro.

Sus pasos sigilosos la posicionan muy cerca de la otra y cuando pronuncia el nombre de ella, sus ojos se abren como nunca. Reconoce ese nombre, a su mente los recuerdos llegan con la rapidez de mortales flechas. Su voz se escucha en la habitación muy dulce, quizá demasiado para sus palabras - ella era mi child. Así que tu esposo la mató. Ahora entiendo por qué no pude contactarla antes - lleva a su boca la copa para beber del líquido que yace en ella. Sangre de mortales que satisface su hambre. Da dos tragos en silencio antes de susurrar - que el Hades la tenga consigo, entre mis allegados en el Infierno de la Violencia - su voz es una oda a lo grande que fue la otrora Domitor de Amane. Quizá ella comprenda poco por qué la espartana se expresa así, para entenderla, debería tener conocimientos de la antigua Grecia y su panteón de dioses.





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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Mar Jul 31, 2018 2:49 am

Un susurro apenas audible, pero bastó. El nombre ya era extranjero a su boca, como si hubiese olvidado qué hacer con su lengua para pronunciarlo y hacerlo se tratara de una experiencia completamente nueva. Vio la expresión de Aglaia; reconocía el nombre, sin embargo no pudo discernir si había alguna emoción detrás de esos. Sin hacerse esperar, la vampiresa habló. Aún tras comprender la conexión entre ella y su Domitor, no pudo identificar qué emoción guardaba Aglaia, y casi quiso concluir que ninguna. Frunció el ceño ligeramente, asumiendo que lo último se trataba de una especie de homenaje para la caída. Amane permaneció en silencio un momento, para mostrar respeto, evitando a duras penas recordar a la bellísima vampiresa más de la cuenta—. No tuve nada que ver con su muerte —dijo al fin—. Yo no sabía nada acerca de la ocupación de Jean en aquella época —añadió, como si se tratase de otra vida sumamente lejana—, pero él sí estaba muy al tanto de mis andanzas —apretó sus labios y cerró sus puños—. Le enterró una estaca justo frente a mí —alzó una de sus manos ligeramente, como haciendo amago de replicar lo sucedido, como si aún pudiera verlo—. En cuanto a mí, me perdonó la vida, pero ésto significó limitarme durante meses a mis deberes de madre y esposa, para tiempo después convertirme en cazadora de seres sobrenaturales, ayudándole de cuando en cuando para ganarme su confianza. No creo por un segundo tenerla, sin embargo he conseguido lo suficiente como para que aparentar la familia perfecta siga mereciendo la pena —mordió rápido un par de veces su labio inferior—. Verás, Jean Fay no es cualquier inquisidor. Es un cambiante —tragó saliva.

Amane era más de escuchar. No era de liberar información por inercia, sufriendo rara vez de algún ataque catártico, sin embargo le tomó poco tiempo comprender que, al igual que con Annabeth, a Aglaia le gustaban las cosas claras e ir directo al grano, era por eso que había decidido ser específica con la información que brindaba, al deducir lo que le interesaba saber a la vampiresa. La cazadora era de métodos simples pero eficaces, jamás amiga del estilo teatral. Quizás por eso se entendía tan bien con su líder, quien sabía se debía estar paseando por alguno de los salones de la mansión como un león enjaulado, sintiendo impotencia por no poder intervenir a favor de Amane durante esta entrevista—
. No tengo sed de venganza, sólo un hambre insaciable por justicia. No estoy cegada por poderes ajenos, tengo un hijo al que procurarle un futuro. He buscado por años, Aglaia, la forma de asegurarme que no haya más casos como el de mi Domitor. La Santa Inquisición y sus operaciones deben conocer límites. Esta es la manera, así es cómo comienzo a enseñárselos, y no puedo sola —sentenció.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Dom Ago 12, 2018 4:11 am

Saber los detalles de la muerte de su child provocaron una nueva actitud en la espartana que ocultó bajo tierra con la experiencia de siglos a las espaldas para evitar un exabrupto. Una estaca fue lo último que la guerrera que ella forjara al calor de la batalla y los entrenamientos fuera de ésta, pudo ver antes de hacerse cenizas. Quiso Ares no aparecer en ese mismo momento porque de lo contrario, el carácter de la vampiresa habría surgido como un fénix deseando venganza contra aquél que mató a su progenie. Esos son los hilos cortados que las Moiras forjan y tejen en aquél monte oculto a la vista de los humanos. Echa la cabeza atrás dejando que el respaldo del sillón la sostenga meditando las palabras de la humana que quiere su vitae para forjar un lazo tan fuerte como el hilo del destino que las propias Moiras tejen. Podría negarse a darle el preciado líquido a pesar de lo que implicara con Annabeth.

En cambio, la espartana coloca las manos sobre las rodillas para impulsar de un solo movimiento el cuerpo, poniéndose en pie a pesar de su pequeña estatura, mostrando cuán grande es. - Tu esposo te engañó, lo comprendo. Si destruyó a mi progenie es porque debe ser un guerrero magnífico. Su condición sobrenatural no le da ninguna ventaja cuando se trata de mis creaciones a quienes educo en la guerra. Sólo las habilidades son las que priman. Y lamento mucho tu pérdida, ella era una de mis mejores alumnas. Lamento también que haya perecido sin enterarme, de lo contrario, tu esposo sería el que hubiera muerto - es confiada en sus habilidades, no soberbia. Sabe que si ambas, child y sire, se hubieran enfrentado al inquisidor, otro sería el resultado. Si las espadas gemelas que reposan en la habitación pudieran hablar, darían fe de la habilidad de la espartana.

Se dirige al librero más cercano porque es su ímpetu de movimiento lo que le impide mantenerse quieta. Algunos podrían encasillarla con un espíritu de hiperactividad que pocas ocasiones tiene descanso. Su diestra acaricia los lomos de los libros escuchando la voz de la mujer - la diferencia recae, Amane Fey, que si tengo oportunidad de ir contra tu esposo, lo haré. A menos que me des una buena razón del por qué mantener mis espadas lejos de su carne - se voltea recargando la espalda en el librero para cruzarse de brazos y de piernas a la altura de los tobillos dejando que la pesada loza caiga sobre las espaldas de la humana. Ella es quien deberá decidir si Aglaia sale a combatir a aquél que se pasó de listo con su progenie, que tocó algo tan suyo como un child y que por supuesto, deberá comprender que toda acción tiene una reacción. - Y no será por venganza, ese es un deseo que se apagó en el momento en que él tuvo la habilidad de matar a mi progenie. Es por venerar su memoria. ¿Cuáles fueron las razones por las cuales la eliminó? ¿Cuáles fue su criterio para encerrarte y doblegar tu espíritu? A veces, los hombres piensan que somos de su propiedad por la sola razón de ser mujeres. Otros más piensan que es su derecho como esposos. Unos cuantos lo justifican diciendo que su Dios lo pidió. Y que yo entienda y haya escuchado, el dios de la iglesia católica, jamás se ha mostrado activo en los últimos mil ochocientos años. Todo lo que ellos persiguen, lo que los inquisidores creen y sienten que es su razón del por qué hacen lo que hacen, está en ordenamientos humanos que son susceptibles de ser viciados. ¿Qué piensas tú? ¿Cuáles fueron esas razones? - a pesar de que escuchó suficiente, la sigue probando.

Pues no dará su vitae a cualquiera que no la merezca.





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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Mar Ago 28, 2018 7:30 pm

Aglaia no tardó en comprender que Amane no mentía, y la severidad de sus maneras no se suavizaron al referirse a su esposo. Sorpresivamente, la cazadora se encontró a sí misma esbozando una sonrisa. Inapropiado quizás, siendo ella Amane de Fay. Desdibujó el gesto de sus labios y los relamió, como si pudiese de ésta forma borrar la evidencia de su rostro, como un asesino intenta borrar sus rastros en la escena de crimen—. He fantaseado al respecto desde aquel día —confesó sin tapujos, sin bajar la voz o mostrarse dubitativa—. Me he desvelado noches enteras, planeando su muerte hasta el más mínimo de los detalles. He contemplado un sinfín de maneras hasta hacer mi cabeza arder de tanto pensar, buscando sin cesar para encontrar el método más adecuado. Por supuesto, dar muerte a un inquisidor del talle de Jean Fay no es un juego de críos. Perdí la cuenta de las noches que tuvieron que pasar para llegar a la conclusión de que mi mejor venganza era dejarle con vida, durmiendo con el enemigo —a la Inquisición no le tardaría demasiado encontrar a los causantes de la caída de uno de sus destacados funcionarios. Poner fin a su vida valdría la pena los primeros diez segundos de adrenalina y, sin embargo, sería la manera en la que Amane empezaría a cavar su propia tumba. No era lo que quien fuera su Domitor hubiese querido. Ella le había hecho ver su potencial, y Amane había decidido ponerlo en uso.

No hay un solo aspecto de toda esta situación que sea sencillo —continuó, ayudándose con sus manos para expresarse—. En esta partida de ajedrez no hay blanco y negro, debemos movernos cautelosamente por los grises. ¿Quieres una razón para no dar fin a su vida? Sería muy corta la tortura, Aglaia, y muy poco provechosa. Propongo estirar lo más que se pueda mi posición en calidad de aliada. No hace falta que te diga los beneficios de ser la esposa de un miembro de la Santa Inquisición —escuchó el resto de interrogantes de la vampiresa, evaluándolas con cautela, viendo más allá. Antes de responder, se armaba breves respuestas ante el porqué de sus preguntas. No le costó comprender que Aglaia buscaba entrar en la mente de Amane, pero en vez de recurrir a poderes sobrenaturales, su extensa experiencia la hacía recurrir a algo mucho más sencillo: escuchar—. Porque descubrió que yo llevaba años siendo su esclava de sangre. Él no es un inquisidor cualquiera, Aglaia —exhaló largo—, es un Condenado, un cambiante. Odia profundamente a cualquier ser sobrenatural, los Fay han sido inquisidores por generaciones y es un legado que desde temprana edad le inculcaron, llevándole a aborrecer su condición de sobrenatural. Que uno de ellos hubiese estado tan cerca de su núcleo, "infectándolo" por encima de sus narices... a veces me sorprende que le haya dado una muerte tan rápida, de igual manera que a veces me cuestiono si me dejó con vida para algo más que aparentar —a simple vista, comprendía que lo había hecho para mantener su fachada de familia digna de la alta sociedad. Pero había visto sus ojos al atravesar el pecho de su Domitor con la estaca, había sido testigo de su alma retorcida y ahora por las noches lo que la desvelaba no era fantasear con la muerte de su esposo, sino aplazar la propia lo más posible.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Jue Ago 30, 2018 8:14 pm

Si las respuestas fueran puñales, el hombre estaría clavado en una estaca sin un solo lugar en su carne sin ser atravesado. La espartana abre los ojos como platos al escuchar todo lo que sale de la boca de esta mujer dejando que su visión y su propio juicio sobre la misma cambie. Se lleva una mano a la boca cubriendo con sus falanges los pliegues de la misma, esos labios rojos que ahora están entreabiertos por la escena que dibuja en el lugar, como si tuviera en las manos un carboncillo y le diera forma con sólo la voz. Comprende lo que ella quiere mostrar, puede ver más allá, hasta su alma dolida y atormentada por la situación. Frustrada por lo que le hicieron vivir en manos de su propio marido, ni más ni menos. En este aspecto, Aglaia siente compasión, pero por el pobre diablo que tiene en su cama a tremenda Furia. Sí, es como una gran amazona, lo que le da un punto a favor de Annabeth.

Esa chiquilla vuelve a sorprender a la milenaria vampiresa eligiendo a una mujer tremenda para que pueda darle la bendición de su vitae. - ¡Por Zeus! Si Héctor estuviera aquí, seguro que reiría a carcajadas, eres todo lo que evito, eres todo lo contrario a mi personalidad - porque ella es directa, va siempre de frente. Es muy lineal en ese aspecto. Quien se gana su ira, sabe que no tendrá que temer de las sombras, si no de la luz. Se pone en pie con esa ligereza propia de su sangre, incapaz de quedarse quieta porque lo que más la define es el movimiento constante. Da unos cuantos pasos hasta llegar a la siguiente pared pensativa, dejando que la baraja de posibilidades se plante ante sus ojos decidiendo con premura sobrenatural. - Dejarlo vivir los años para que entienda después de un tiempo que no ganó la guerra en ese momento, si no una simple batalla. Si viene a por tu Domitor, descubrir que soy yo, le hará temblar. Ya tuve la oportunidad de encarar a un Fay en el pasado. Sí, son buenos en combate, sólo que no son suficientemente buenos para derrotarme - la muerte de ese antepasado la tiene grabada a fuego en su mente.

Se cruza de brazos con una sonrisa que Amane no puede ver puesto que la griega está de espaldas a ella. Analiza cada respuesta brindada, el brillo de sus ojos, la forma en que se ha presentado la oportunidad de tener a una ghoul como ella. No va a dejarla pasar - piensa ésto, sé que vas tras Anatole, el bibliotecario. Si tu esposo se da cuenta de lo que sucede, te aseguro que Anatole no va a levantar un solo dedo para ayudarte. En cambio, para mí será un placer cortar su cabeza o dejarlo en una bandeja de plata para que lo hagas tú. Tengo una afrenta qué mitigar, tú decides si lo hago contigo o sin ti - voltea para mirar a la humana con los ojos exultantes de ansiedad. Si hay algo que a Aglaia le atraiga más que la propia batalla, es hacer un pacto con una mujer digna de comprometer algo más que las palabras. Y en este caso, la humana es más que perfecta para que le brinde su vitae. Está segura de ello.





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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Sáb Sep 08, 2018 3:50 pm

Aglaia no busca fingir indiferencia. Eso, pocas veces observado en vampiros, sorprendió a Amane. Eres todo lo que evito, comenzó por decirle, y la cazadora alzó una ceja, dejando sus labios entreabiertos, pues aún no estaba segura si eso significaba lo que ella creía. Si la milenaria vampiresa tenía historia con los Fay, entonces esta alianza debía ser cien veces más secreta. Jean era uno con el rencor, y la pelirroja sabía que se ganaba su ira fácilmente, bastaba con no ser cien por ciento humano. Hizo sonar uno de sus exhalaciones, para botar un poco de la tensión que experimentaba. Sentía que caminaba sobre cristales, sin embargo estaba segura de que aún no se cortaba con ninguno de ellos. Procuró no decir palabra, ya había hablado y ahora era el turno de Aglaia, quien se encontraba dándole la espalda. Lo siguiente que dijo le sacó una sonrisa, pues había pasado la prueba. Mordió su labio inferior y Aglaia volvió a afrontarla. Se puso de pie entonces, planchando sutilmente la falda de su vestido. Retrajo sus escápulas casi de forma automática, pues era como le habían enseñado a pararse. Relamió sus labios y caminó el par de pasos que la separaban de su inminente Domitor.

Frunció el entrecejo y entrecerró sus ojos, agudizando sus sentidos para experimentar a la vampiresa con cada uno de ellos, y dejando que su instinto le hablara. De pronto su razón la abandonó y sólo su lado visceral se encargó de tomar el mando. Su mano derecha alcanzó la mejilla de Aglaia. Sintió su piel con sus yemas, acarició la esquina de su mandíbula y bajó hasta su cuello, como buscando pulsaciones. Con la izquierda encontró la mano de la vampiresa y dedo a dedo las entrelazó. Aglaia le recordaba a un guerrero sobre los cuales las muchachas de su generación inventaban historias, soñando ser rescatadas por ellos. Pero la espartana era infinitamente más hipnotizante que cualquiera de ellos. Se preguntaba Amane, si acaso recordaba el significado de la delicadeza y femineidad. Deslizó su mano desde su cuello hasta su nuca y lo usó para acercarse más. Sus labios llegaron hasta su oído—
. Tenemos una afrenta que mitigar —susurró, corrigiéndole su última oración en el susurró más delicado que hubiera pronunciado hasta entonces.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Vie Sep 14, 2018 5:09 pm

Aglaia es un ser de blancos y negros, pocas veces tiene grises en sus decisiones y si sucede ésto, es porque todavía sigue buscando la información para decidir. Si accede a algo, no es de las que se retracta. Si observa que hizo mal, lo enmienda. Si no se puede, entonces elige entre lo que le hace bien y lo que no, para continuar con su camino. En cuestión de ghouls, mientras tenga su fidelidad, se da por bien servida. El caso de esta mujer es particular, si lo analiza, descubrirá que tiene tantos pros y contras, que debería hacer uso de la opción de mantener silencio y seguir investigando. Lo que desestabiliza la balanza es lo que aconteció con su child en el pasado. La pérdida de la vampiresa fue una de las afrentas que no pudo solucionar y ahora la tenía servida en bandeja de plata. ¿Qué si todo era una trampa? Conoce a Annabeth, sabe que a estas alturas, Amane ya firmó el pacto de Phoenix por lo que es imposible que la traicione.

Y si decidiera hacerlo con la espartana, está lista para encarar lo que se le venga encima, así sea toda la Inquisición. Tras su episodio con los tres miembros del santo oficio -que de santo sólo tiene el nombre-, se siente curtida para destruir a todos aquéllos que se le acerquen a la periferia de sus heavens o de su persona. La humana acorta la distancia entre ellas, sabiendo Aglaia que la convertirá sí o sí en su ghoul, permite que le acaricie la fría mejilla. La vampiresa no utiliza las artimañas de sus congéneres para parecer más humana, todo lo contrario. Prefiere guardar esa vitae para momentos más acuciantes como cualquier ataque. Así que pulsaciones tampoco tiene. Su corazón está marchito desde hace milenios y poca es su intención de que vuelva a revivir. Las falanges de la otra se entrelazan con las suyas con tal paciencia, que la griega permite que una pequeña mueca de sonrisa aparezca en sus facciones. Le gusta que se tomen su tiempo.

El cuerpo de la inmortal se prepara por inercia para cualquier ataque que pudiera venir, es una costumbre de siglos que no controla. La caricia en su nuca despierta las terminaciones nerviosas cuya electricidad la recorren hasta la médula, los ojos se entrecierran, las palabras femeninas en su oído son para la espartana, el culmen de esta entrevista. - Sea entonces, salvemos la distancia entre humana e inmortal, que los testigos de este pacto sean los dioses y las Furias, que sean ellos quien castiguen al infractor - lleva su mano unida a la de la mujer hacia su cuello, pulsando su uña en la epidermis de marfil para rasgar en una fina línea ésta permitiendo que la vitae se escape gota a gota - bebe, reafirma tu deseo y que tus intenciones sean cumplidas - su voz toma un carisma sobrenatural, dejando que sea la humana la que se condene por su propia boca. Levantando la cabeza con pasiva arrogancia sabiendo que ésto, hará que los Fay la empiecen a perseguir cuando se enteren, esperando el momento para probar su acero contra ellos y cumplir la promesa de vengar la muerte de su child.

Atrapa la nuca de la joven con la mano libre, acaricia los mechones de sus cabellos sedosos deshaciendo poco a poco el moño elaborado para disfrutar del aroma de los perfumes y los aceites que la envuelven, hundiendo su nariz en ellos, sintiendo cómo el placer la embarga - cumplamos tu anhelo, mitiguemos tu ansiedad, que vengan a por nosotras, te prometo que así como lo hagan, serán destruidos y enviados al Hades donde el Cancerbero les atrapará en sus colmillos y triturará cada parte de su alma hasta que vuelvan a renacer para seguir su castigo en el infierno de la violencia - guía su mano entrelazada a su boca, para voltear hacia ella la palma, dejando la muñeca libre. Sin dudar, sabiendo dueña de esta mujer ahora, abre la boca para que sus colmillos emerjan cayendo sobre la tierna piel dando un mordisco para disfrutar de la esencia vital de su ghoul. Compartiendo vitaes, sellarán su pacto hasta que el mundo se consuma en fuego.






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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Miér Oct 03, 2018 3:25 am

Plateada entre grises, sonríes. Con las miradas tan entrelazadas como sus manos dedo a dedo, la vampiresa raja su cuello. Una fina línea roja. La gota cae y tus ojos brillan con adrenalina. El deseo enterrado vuelve como si hubiese estado ahí todo este tiempo, haciéndote dudar si alguna vez se fue. Tus sentidos enardecidos te hacen sospechar que ha sido toda una manipulación de tu adicción para traerte aquí, a este momento. Con un suave impulso propio de un ángel caído, acercas tus labios al cuello ajeno, donde te aferras a la carne; primero con suavidad, después como si tu vida dependiera de ello. La sangre viaja hasta tu lengua y la sientes tal como la recordabas, pero todo recuerdo se ve opacado por el glorioso néctar del presente. No hay sensación igual, nada se compara. Tu mente descarta cualquier otro pensamiento, pero tu fuerza de voluntad se mantiene lo suficientemente racional como para lograr separarte de Aglaia. No dices palabra alguna, porque tus pensamientos regresan como una explosión en cuanto tragas la sangre.

Clavas una sonrisa en tu boca por instinto, asintiendo una sola vez tras escuchar el pacto que bendice la unión. Pero el sello no es un beso. Los colmillos afilados atraviesan tu muñeca y es lo primero que sientes. Y no es dolor, el ardor lo vives como una bendición que te hacer sentir viva nuevamente. Tu mente se despeja lo suficiente como para darle sentido al ritual, y tu expresión recupera su compostura habitual. Cuando tu Domitor decide que ha tenido suficiente, bajas el brazo y subes la vista, buscando incesante su mirada infinita—
. De las cenizas... —murmuras, admitiendo quizás incoherencia sin embargo hablas para ti misma—. Aglaia, mi Domitor —tus manos en su cuello, tus pulgares que lo acarician y tus ojos con un brillo distinto. Escuchas tu corazón palpitar y rompes la distancia entre ella y tú—, bautízame —susurras—, pues hoy renazco una vez más, y esta piel—que es tu piel—amerita un nombre distinto, un nombre nuevo —Aglaia parece una gigante, pero es en realidad más baja en estatura por varios centímetros y la ironía te parece una coquetería adorable. Tu mente divaga por la idea de dar rienda suelta a las visiones que ésta te muestra; tus dientes que atrapan su labio, tu lengua que roza sus colmillos, tus manos que bajan por sus escápulas. Pero aún escuchas a tu corazón latir, aún eres Amane de Fay, y tus manos se retraen hasta encontrarse detrás de tu espalda, tus labios se juntan y tus anhelos se calman, recordándote que la vitae ejerce poder sobre ti, pero la mente es poderosa y tú, llevas años entrenándola para este momento.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Lun Oct 08, 2018 9:19 am

Si de algo se jacta la espartana, es de conocer a las personas cuando beben de ella. Y es Amane un balde de agua refrescante en el cual quisiera sumergir todo el rostro: toma lo que considera suficiente, no se aferra a la fuente, se regodea con el sabor, no con la cantidad. Sabe cuándo detenerse. Ese respeto, pocos lo tienen y para la griega es fundamental. Así entiende cuál es el temple de la que ahora es suya. Por consideración y etiqueta, bebe tantos tragos como Amane le desprende. Despacio, suave y pertinente, la vampiresa deja la muñeca en el instante en que la otra para de beber. Desliza la lengua por la herida de sus colmillos fomentando la regeneración de la piel, parando el sangrado. Su cuerpo se mantiene estoico, firme para la mujer que le acaricia el cuello, exigiendo un nombre. Un renacimiento que Aglaia dará sin dudar con una sonrisa ladeada. - Sea entonces, que tu nombre será Myrina, una de las reinas Amazonas y gracias a la cual, la Atlántida fue derrotada. Así serás, creadora de proezas, no me decepciones - acaricia su rostro con el dorso de su diestra.

Sus ojos recorren la belleza de la fémina, con sonrisa ladeada, observando a pesar de la diferencia de alturas, la postura que adopta. - Tendrás que entrenar conmigo, buscaremos la manera de que tus habilidades bélicas sean mayores, es requisito para mis childs y mis ghouls, que sepan defenderse en caso de que no esté cerca. Que puedan sobrevivir hasta que llegue y me haga cargo de la situación. Si son tan valientes de lograr aniquilar a su enemigo, les daré el premio de mi vitae y aunque caigan derrotados, un buen guerrero no se rinde, no huye, recuerda ésto porque es mi ley, la ley Espartana y mato a cualquiera que la desobedece - su diestra sigue acariciando la mejilla de la mujer con interés, vagando por su rostro con curiosidad - lo adoptarás pronto, es parte de mi credo - en lugar de detener la mano, se posiciona en su nuca.

La acerca tan lento a su rostro, que pareciera nunca terminar. Deposita un beso en su frente, otro en su mejilla derecha y en la izquierda uno más. - Ten cuidado de ahora en adelante, Amane. No te quites el objeto que cuelga y que oculta tu aura. Comunícate conmigo cada dos o tres días por conducto de Annabeth. No te pierdas. Cuando te necesite, te convocaré, cuando me necesites, sólo manda una carta aquí, intercala en cualquier parte de la misma la palabra "victoria". Sabré que tienes problemas e iré a buscarte. Si es de día, te mandaré a algún ghoul especializado ¿Entendiste? - sus ojos están tan cerca que sus narices se rozan. Deja caer la mano con una sonrisa ladeada, divertida, intrigada. - Mi child no se andaba con tientos. ¿Acaso fueron amantes? - porque conocía la fama de su progenie. Lo mucho que le gustaba estar con sus ghouls o sus propios childs. Le intriga esta mujer, le llama demasiado la atención - dime Myrina, ¿Tuviste algún desliz inapropiado para tu religión con mi child? - recorre con la yema del dedo pulgar su labio inferior sugerente.







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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Mar Oct 09, 2018 6:25 pm

Myrina parpadea un par de veces, sintiendo las caricias de su Domitor como una bocanada de aire fresco tras una eternidad de incesante asfixia. Así, inhala aire nuevo y exhala satisfecha, pero en silencio, siempre en silencio porque ahora sus sentidos la hacen incluso más delicada. Aglaia continúa hablando, haciéndole sentir el peso de su existencia como si Atlas de pronto le pusiera el mundo sobre su espalda. Le recuerda que no es un juego, que ahora su vida corre más peligro y que si antes pendía de una cuerda, ahora lo hace de un hilo. Pero su suave tacto sobre la piel de su mejilla suaviza sus palabras, su corazón apretado cede ante la sensación, y sabe que en presencia de Aglaia, no tiene nada que temer. Asiente suavemente, como despertando de un sueño profundo, para manifestar que recibió la información y que estaba conforme. No siempre es Amane de muchas palabras, pero ni siquiera se detiene a hacerlo, pues la vampiresa la intercepta con una pregunta impensada. Sus cejas se alzan y su rostro da lugar a una expresión de genuina sorpresa, seguida de un sonrojo jovial y un pequeño silencio. Amane se aleja entonces, pero Aglaia recorre su labio carnoso con uno de sus pulgares, provocando que la esclava de sangre se detenga.

Myrina, muy despierta, le insinúa listilla que acaba de nacer y por lo tanto no ha tenido tiempo de sensualidad. Sin embargo Amane se mantiene al mando, relame sus labios, aún sonrojada y niega con la cabeza—
. Sólo en mis sueños —susurra casi como una confesión—, y en los suyos —afirma—. Cargo la cruz de Fay al fin y al cabo —añade, girando el anillo de matrimonio con los dedos. Ahora sí retrocede, regalando al aire una sonrisa triste. Mira a Aglaia, siente a Myrina quedarse dormida y acomoda su falda, aclara su garganta y apunta en dirección a la puerta con un movimiento de cabeza—. Annabeth debe estar esperándonos —y comienza a caminar hacia la salida.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Aglaia el Jue Oct 11, 2018 4:14 am

Intocada, intocable, aspectos que para la espartana tienen sentido y son respetados porque ella también fue esposa y madre. La diferencia es que Aglaia fue reina en su momento de espartanos que eran más fieros que el esposo que le correspondió tener a su ghoul. - Bien, entonces eso queda entre nosotras. Como tal, respeto tu vínculo y por lo tanto, le honraré. Vamos pues con Annabeth - mira el reloj, pasa de las siete de la tarde. ¿Cómo se pasó el tiempo tan rápido? El sol está oculto. Se desliza tomando las espadas para colocarlas en sus fundas con habilidad, el tapado carmesí, símbolo de su estirpe es colocado tras su espalda. Repasa todo lo que le dijo a su ghoul, una vez comprobados que todos los lazos están firmes, se acerca a la puerta para sostenerle.

- Tú primero, revisa sólo si el pasillo es seguro para salir, con un solo rayo de sol, estaré en problemas - es innecesario el comentario para alguien como Amane, corrección, Myrina. Su compañera avanza, sí, porque para la espartana, el que ella dependa de su vitae no es señal de que pueda maltratar a tan fiera mujer. Todo lo contrario, la honra como la amazona que es, por ello su nombre y su trato. Una vez segura de que no correrá riesgos, sale con paso seguro topándose con un licántropo a mitad del camino. Ambos se observan midiéndose, Aglaia pone la mano en el mango de la espada diestra sin que el otro parezca sentirse amenazado. Una inclinación de cabeza es suficiente para que cada quien pase al lado del otro sin mayor aspaviento y sobre todo, sin necesidad de tocarse. La dirección que toman es, sin duda, el gran salón de té de la humana.

Una vez ahí, Aglaia agita la campanilla haciendo llamar a la servidumbre. El mayordomo se apersona con rapidez y eficiencia, - dígale a la señora que Aglaia le busca, estoy lista - el hombre asiente saliendo de inmediato. La espartana le ofrece asiento a Myrina con un ademán de la mano. En cuanto se acomoda, ella hace lo propio en el sillón contrario. En cuanto la humana aparece, se pone en pie. - Está hecho, hemos jurado un pacto y agradezco tus servicios, Annabeth. Por cierto, te pagaré con algo que no tiene precio. Te llevaré a conocer a Céo, el Titán del Conocimiento. Sí, existe y yo lo conozco, he concertado una cita con él, espero puedas venir - culmina con una sonrisa en los labios en tanto disfruta del estupor de la humana en tanto mira a Amane - ¿Creíste que habías visto todo? No. Verlo todo es ver a Céo. Él sí que es magnífico aunque su arrogancia es insufrible - remata con sonrisa ladeada.






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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Amane Fay el Dom Oct 14, 2018 5:23 am

La forma en la que Aglaia parecía ser cientos de diferentes personas habitando un mismo cuerpo contrariaba a Amane. Obedeció y salió primero, señaló con un gesto suave de mano, indicándole de espaldas que podía avanzar. Se cruzaron con un hombre, y Amane percibió la tensión entre ambos que, sin embargo, no fue más que eso. Caminaron hasta el salón del té, el que la esclava de sangre tenía la sensación de no haber visitado en siglos. Todo le parecía ligeramente distinto, sus sentidos agudizados le permitían experimentarlo de una forma distinta. El sonido de la campanilla la sobresaltó ligeramente. Sus ojos se desviaron hacia Aglaia, que la sostenía en su mano. Escuchó distante las palabras y se sentó cuando la vampiresa se lo indicó. Esperó en silencio. Annabeth emergió al poco tiempo, indicador de que probablemente se encontraba ansiosa por saber cómo había resultado la entrevista que ella misma había orquestado. Se reincorporó después de Aglaia con ligera torpeza. No buscó la mirada de su aliada de inmediato, esperó a que su Domitor terminara de hablar. No reaccionó ante sus palabras, pues lo registraba como demasiada información. En cambio, caminó hasta Annabeth. En el lugar, la abrazó tal cual como lo hizo la primera vez, cuando su alianza quedó pactada y se convirtió en su confidente.

Gracias, Annabeth —musitó por lo bajo. Cuando se separó de ella, tomó sus manos con las propias, mirándola a los ojos. Le parecía aún más distinguida ahora que la veía con esos ojos más despiertos. Buscaba su mirada, quizás buscando su aprobación. Pero no tenía tiempo de quedarse, y aunque ansiaba escucharla, sabía que desencadenaría una conversación distendida que no podía permitirse—. El tiempo ha volado como si alas le hubiéramos tejido, he de partir en este momento o... —dejó la frase en el aire—. Estaremos en contacto —aseguró, asintiendo a ambas mujeres—. No puedo expresar en palabras mi gratitud para con ambas —añadió—. Algún día tendré oportunidad de recompensaros, pero me temo que ese día no es hoy —miró hacia afuera un tanto nerviosa, afuera lucía aún más oscuro de lo que había anticipado. Estaba particularmente inquieta por regresar hoy y enfrentar a Jean. Se despidió de ambas y atravesó la puerta preguntándose cómo sería verle nuevamente con el lujo de los sentidos que su Domitor le había otorgado a través de su sangre.


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Re: Sólo entre chicas || PRIV

Mensaje por Annabeth De Louise el Dom Oct 14, 2018 12:55 pm

¿Que si estaba preocupada? Se podría subir por las paredes sin la necesidad de ser licántropa, todo por la necesidad de saber qué estaba pasando en ese cubículo donde Amane estuviera con Aglaia desde hace ya muchas horas. No tantas, cierto, pero ya son casi las siete y ellas no salen. El té comenzó a ojos del esposo de la señora Fay a las cinco, se supondría que si están hablando de temas banales, se puso ir el tiempo al cielo, por lo que las siete no es tan mala hora para volver al hogar. Aún así, teme que algo pudiera salirse de control, que Amane no fuera del gusto de Aglaia o viceversa. Si tuvieran un conflicto agresivo, ya le habrían avisado que estaban en las catacumbas, lo cual no le han dicho. En su oficina, se dedica a mandar el resto de las cartas notando otro detalle que por la intensidad de la cita de Amane, olvidó: Lucciano. Está demasiado esquivo a últimos días.

¿Que habrá pasado con él? Sale todos los días antes del amanecer y vuelve entrada la noche. Si no fuera porque no entra en ninguno de sus estándares, podría pensar que se algo muy malo le pasó. Tiene que ver con su prometida, seguro. Sus pensamientos sobre el Duque italiano son interrumpidos por la presencia del mayordomo que le avisa que le buscan en el salón del té - ¿Quién pide por mí? - susurra en automático, revisando una nueva carta, abriéndola con cuidado - la señora Aglaia y la señora Fey - no necesita más. Se pone en pie rauda casi corriendo hacia la habitación que abre mirando a ambas con ansiedad. Las palabras de la vampiresa le quitan un peso de encima y se lo intercambian porque ahora está preocupada porque Amane cuide sus apariencias frente a su marido que, para variar es cambiante.

Mira a su amiga y asiente abrazándola con fuerza cuando llega a su lado. La estruja fuerte, fuerte antes de separarse de ella y sonreír - me debes una taza de real té, Amane y no te preocupes, son las siete apenas, lo que significa que sólo pasaste dos horas acá, con lo que te dí para leer y mientras finjas que estás bien alimentada, no se dará cuenta, ahora ve. Luego te mando una carta o tú me la mandas para vernos - está preocupada por ella, le vuelve a abrazar y la deja partir esperando haber hecho algo bien. La puerta se cierra a sus espaldas y la humana mira a Aglaia - gracias, muchas gracias por tu ayuda. Ahora sí, cuéntame, ¿Cómo que Céo? - se sienta frente a la espartana para investigar al respecto y saber ahora con qué sorpresa le llegó.


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