Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Beyond The Sea ~ Privado

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Beyond The Sea ~ Privado

Mensaje por Arisley Bouvier el Sáb Ago 04, 2018 9:27 pm

Por fin había terminado la larga jornada de trabajo, por fin ya era libre para ir a casa y poder tumbarme en el sofá con mis “pequeños” de la casa, aunque uno de ellos no era precisamente pequeño… mí pastora Belga, Nabudis, era de todo menos pequeña. Pero era preciosa, pera negra como la que tenía Naitiri y estaba enorme… era tan alta que solo le hacía falta ponerse de pie para poder llegar a mí rostro y darme unos buenos lametones, a modo de saludo, cada vez que iba a casa.
Necesitaba descansar, llevaba unos días bastante ajetreados y los nuevos cambios que había tenido con uno de los clientes había modificado por completo la semana, pero ahora debía de acostumbrarme porque mientras la Madam estuviera conforme con ello yo no podía hacer nada. Decidí por darme allí el baño caliente y ponerme algo de ropa antes de salir, siempre solía tener ropa para cuando terminaba mí trabajo y me apeteciera cambiarme allí, como lo iba a hacer ahora. El agua caliente relajó y calentó cada uno de mis músculos, suspiré por completo relajada y dejé que esta relajara también mí cuerpo.
Ni siquiera sé cuanto tiempo estuve así, quizá veinte minutos, quizá media hora… lo que sí supe es que el agua estaba ya algo más templada y mis dedos habían adquirido esa particular rugosidad cuando estaban mucho tiempo en contacto con el agua. Decidí que ya era suficiente y salí para envolverme con un albornoz, sequé mí cuerpo y cogí uno de los vestidos que tenía por allí para ir a casa. Este era negro con adornos en azul del mismo color que mis ojos, el vestido hacía un bonito contraste entre mí tono de piel y el color rojizo de mí pelo. Me miré al espejo antes de salir y finalmente abandoné aquel lugar, despidiéndome de la Madam.

Aún me quedaba un paseo hasta llegar a casa, y la verdad, no tenía muchas ganas de encerrarme todavía… me pasaba casi todo el día encerrada en el burdel y quería sentirme, aunque fuera por unos momentos, libre. Así que me dirigí donde siempre iba cada vez que me sentía algo agobiada y estresada, como si estuviera metida dentro de una caja y no pudiera salir, y ese lugar era el Puerto. Me gustaba sentarme al final de este, en uno de los muelles, sintiendo la suave brisa rozar mí rostro, el olor del mar que me inspiraba tanta calma y me daba esa sensación de libertad… me gustaba contemplar el horizonte e imaginarme que alguna vez surcaría sus mares… pero era realista y era algo que no podría hacer.
Suspiré contemplando aquella luna, tan grande y hermosa, que iluminaba con su luz y bañaba todo con su luz nacarada, dándole un aspecto mucho más etéreo… como si no fuera de este mundo. Miré al cielo y contemplé las estrellas que, desde donde estaba, se podían ver con total nitidez y me dejé embargar por el momento sin sentir pesar alguno, la noción del tiempo o siquiera quién era… tan solo estaban las estrellas, la luna y el sonido del mar de fondo arrullando todo. Era uno de mis lugares preferidos de la ciudad, se podía respirar tan calma, tal tranquilidad que era lo que andaba buscando en aquella noche.
Tirité un poco y me di calor con mis manos pasándolos por mis brazos, no había traído nada de abrigo y aunque por el día se podía notar el calor de la propia estación las noches, por el contrario, eran algo más gélidas, y la brisa del mar no acompañaba para nada. Me mordí el labio, debía de haber cogido algo pero igualmente no pensaba moverme de allí y de donde estaba, aguantaría un poco más, disfrutaría de la vista y luego me iría a casa.



-Qué vista más hermosa –murmuré más para mí misma que para otra cosa, pensando realmente que estaba a solas sin darme cuenta de que había alguien cerca de mí, que conforme estaba mirando al cielo y al horizonte de aquella forma no me había percatado de la presencia.


Última edición por Arisley Bouvier el Dom Sep 02, 2018 7:12 pm, editado 1 vez


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Re: Beyond The Sea ~ Privado

Mensaje por Kyle Nolan el Sáb Ago 11, 2018 11:20 am







"It's hunting season and the lambs are on the run
Searching for meaning
But are we all lost stars, trying to light up the dark?"

Después de la larguísima jornada de trabajo y de camino al campamento, todo lo que iba deseando era tomar un baño de agua helada y meterme a la cama; sin embargo, en el camino, no pude menos que quedarme maravillado con la vista desde el puerto. La luna, si bien estaba enorme, aún no llegaba a estar completamente llena, según mis cuentas no sería hasta la siguiente noche que la transformación se llevaría a cabo, por lo que aún me sentía tranquilo de andar por la ciudad. La zona del puerto, usualmente poco concurrida, esa noche de hermoso cielo despejado al parecer había atraído la atención de las parejas de enamorados, por lo que decidí alejarme un poco, llegando hasta el muelle más alejado. Me quité los zapatos, me senté a la orilla y dejé que las suaves olas del mar mojaran mis pies.

La última vez que toqué el agua del mar fue hace casi 10 años, estaba aún en Londres. Justo antes de unirme a la caravana gitana. Aquella noche había sido una completa locura, podía recordar todavía el rostro de Leonore, con sus rojizos cabellos mojados por el agua. Había sido la mejor celebración de cumpleaños que había tenido hasta el momento, aunque también la más reveladora. Las palabras de la cortesana habían sido, en parte, las que provocaran mi decisión de marcharme definitivamente. Pero no quería pensar en ello, especialmente porque la fecha se acercaba nuevamente, y mi cumpleaños siempre me traía recuerdos amargos.

Mi agudo oído me alertó de una presencia que se acercaba, tal vez alguien que, como yo, quería un poco de privacidad, llegando hasta la parte más oscura del puerto, desde donde las estrellas se veían con mayor claridad. Mi vista, también más aguda que la de cualquier humano, me ayudó a distinguir la figura que caminaba a tientas por los maderos algo viejos del muelle. Era una joven, vestida de negro como un fantasma. Pelirroja, para rematar. – ¿Leonore? – Es apenas un susurro lo que sale de mis labios, tan bajo que llego a preguntarme si lo pronuncié o si simplemente había sido un murmullo en mis pensamientos. Por un instante la realidad se mezcló con mis recuerdos, haciéndome ver en aquella extraña a la única mujer que realmente había deseado por más de una noche. Pero no era ella, era pelirroja pero no ella.

Aparto la mirada y la bajo a mis manos, sobre mi regazo. Apenas me hago consciente de que aún llevo puesta la bata del hospital. Estaba tan exhausto al momento de salir, que ni siquiera me había preocupado por cambiarme de ropas. Estaba seguro que más de uno de mis amigos gitanos se mofaría, como siempre que me veían vestido de aquella manera. Para ellos, a pesar de los años, seguía siendo extraño verme de traje y con el cabello recogido, incluso usando gafas, pues estaban acostumbrados a mi apariencia más desaliñada de andar en el campamento.

El suave murmullo de la joven no pasa desapercibido para mí, llamando mi atención y atrayendo mi mirada nuevamente. Aunque apenas lograba verle el perfil, por la luz nacarada de la luna sobre la piel marfil. Era hermosa, sin duda, pero ya había aprendido que la belleza no lo era todo. Muchas mujeres lo eran, al fin y al cabo. – Sí que lo es, mademoiselle. – Pronuncio lo suficientemente alto para ser escuchado. Me doy cuenta que ella ni siquiera había reparado en mi presencia al notar su sorpresa, por lo que ni siquiera hago ademán de moverme de mi lugar; por el contrario, relajo mi postura dejándome caer sobre el muelle con los brazos tras la cabeza y los pies aún en el agua. – Lamento haberla asustado, no fue mi intención. Sólo creí prudente hacerla saber que no estaba sola. – Aunque también era un recordatorio para mí mismo, ya que justo antes de sentir su presencia me había estado pensando la posibilidad se sacarme la ropa y echarme al mar. Cosa que no haría en presencia de una dama desconocida, a menos claro que ella quisiera acompañarme.

– ¿Sabía usted que según la astrología china, la posición de algunos planetas, junto con la posición del sol, la luna y cualquier cometa en el cielo, además de la fecha de nacimiento y el signo zodiacal, pueden determinar el destino de una persona? – No sabía por qué le había dicho eso, no es que yo fuese un experto en astrología, mucho menos en la china, simplemente recordé, mirando al cielo, al anciano hombre asiático que había atendido el día anterior. No tenía más que una tos, le receté una medicina, pero al ver que no poseía los recursos para comprarla, le di un poco de las reservas del hospital. Esta mañana el anciano volvió, sintiéndose mejor a entregarme lo que había sobrado, diciéndome que ese poco de medicina podría hacer sentir mejor a otro que, como él, no tuviera dinero suficiente.

A cambio de mi buena acción, él me diría cual era mi destino, o eso había proclamado el hombre. Para ello me había preguntado una tanda de cosas que, para mí, parecían sin sentido, me explicó de forma breve cómo funcionaba su astrología, y prometió que volvería en una semana. Justo ahora me daba un poco de miedo saber lo que el anciano diría. Nunca me había preocupado por el mañana, mucho menos por mi futuro a largo plazo. Intenté explicarle eso, pero entre que el francés de ambos era bastante rústico y que el hombre, además, padecía de sordera, al final opté por dejarlo hacer. Ya buscaría la manera de evadir la información que intentase darme. La vida, al fin y al cabo, era para vivirla y disfrutarla. ¿Qué sentido tendría entonces si ya supiera lo que va a ocurrir?

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Re: Beyond The Sea ~ Privado

Mensaje por Arisley Bouvier el Dom Sep 02, 2018 7:14 pm

Sin duda alguna necesitaba pasar aquellos momentos en el muelle llenos de calma y de tranquilidad dando una pausa a mi vida, allí donde no había mucha gente y donde una se sentía tan cómoda y a gusto se podía ver la luna y las estrellas sin que nadie perturbara ese momento tranquilo, alejándome así por unos minutos del bullicio de la ciudad, de sus gentes, de sus máscaras que portaban aparentando algo que no eran y por sobre todo, donde yo dejaba de ser esa cortesana que estaba para el placer y el disfrute de los hombres. Allí podría ser quien yo quisiera, ataviada con un vestido que no indicaba qué era ni a lo que me dedicaba, podía fingir que era una joven más de la ciudad que se había cansado del bullicio de la misma y buscaba algo de calma y tranquilidad. Me gustaba escuchar de fondo el ruido del mar y de las olas que eran calmas para mí, la leve brisa marina que mecía algunos mechones de mi pelo, inspiré con fuerza sintiendo ese olor a mar que me gustaba preguntándome por un momento qué hubiera pasado de haber tenido otra vida, ¿qué hubiera pasado si me hubiera quedado en casa y mi padre no me hubiera tirado? ¿Y si Naitiri no me hubiera acogido? ¿Y si la Madam no me hubiera encontrado en la calle? Quizás las cosas hubieran sido diferentes, quizás incluso de vagar por las calles hubiera acabado muerta en algún oscuro callejón... sin embargo de lo que más me alegraba era de contar con Naitiri, ella me había ayudado aun cuando no me conocía de nada y me había ofrecido su casa a cambio de nada, solo porque se había sentido identificada conmigo y quiso darme un apoyo que ella no tuvo. Gracias a ella había aprendido muchas cosas, y aunque la veía poco porque su trabajo en el museo la mantenida ocupada, así como su reciente matrimonio, no pasaba un día que no le diera las gracias porque hubiera aparecido en mi vida. Sin embargo no podía evitar, a veces, pensar en qué hubiera pasado de haber nacido en el seno de una familia que realmente se quería, fruto del amor y no por una conveniencia como se habían casado mis padres, que mi padre me demostrara más cariño y amor y no ese “odio” que tenía hacia mí por no haber nacido siendo un varón como él esperaba para que heredara su imperio. Sí, yo podría haber sido otra de las jóvenes hijas de hombres de la alta clase que no tendrían que preocuparse por nada, solo por cómo lucir o cómo debían de ser sus vestidos... pese a la vida que me había tocado y de trabajar en un burdel podía decir, sin equivocarme, que prefería mi vida y no una tan superficial como muchas jóvenes llevaban. Aunque el mundo de la prostitución también era uno cruel y despiadado, conocía a jóvenes que habían sufrido cosas horribles por lo que yo podía sentirme dichosa de haber dado con una Madam que velaba por todas nosotras. Lancé un suspiro y cerré los ojos porque ya comenzaba a divagar como de costumbre, hacía un poquito de aire que erizó mi piel pero que incluso con eso aguantaría un poco más en el lugar. Lo que no esperé para nada estando allí sentada, fue escuchar la voz de un hombre que me hizo dar un pequeño respingo de la sorpresa girando mi rostro en su dirección para ver de dónde me habían hablado, me di cuenta de que había un joven sentado unos pocos metros más allá y me pregunté desde cuándo estaría allí... quizás había llegado antes que yo y no me había dado ni cuenta de ello. Vi que se tumbaba sobre el muelle y distinguí que tenía sus pies metidos en el agua, ¿cómo era posible? Yo desde luego que no podría tener los pies dentro porque era un poco friolera, me conformaba con las vistas. Negué con la cabeza ante su disculpa cuando el error había sido mío por no fijarme se había alguien más cuando llegué, así que tampoco le di mucha importancia.


-No se preocupe, debí mirar si había alguien más cuando llegué pero... estaba tan sumida en mis pensamientos que solo pude sentarme y contemplar el paisaje –dije volviendo mi mirada de nuevo a la luna y al mar, a las estrellas que se veían nítidas en esa noche despejada- puede que me hubiera llevado el susto igual al darme cuenta, pero gracias por el aviso –dije volviendo mi vista a él ligeramente, seguía como hasta hacía apenas unos segundos y aunque intenté ver algo más del joven dada la oscuridad del lugar no podía distinguir demasiado, supuse que sería joven por el tono de voz aunque no le había visto el rostro. Mis ojos fueron de nuevo hacia el mar contemplando las olas, de nuevo con esa calma y el silencio en el lugar, hasta que su voz se alzó de nuevo en aquella pregunta que me resultó un tanto extraña pero, a su vez, me hizo ladear ligeramente el rostro y causarme cierta curiosidad. Negué con la cabeza aunque no sabía si me estaba observando o no porque con la escasa iluminación no podía verlo bien- lo cierto es que no, ¿sabe usted sobre astrología china? –Pregunté porque si me había hecho esa pregunta era porque quizás él sí sabía algo al respecto- ¿sabe que, antes de que usted me hablara, estaba pensando en qué hubiera pasado si mi vida fuera diferente, o tomado otras decisiones? –Pregunté en respuesta sin saber bien por qué, simplemente lo dije, junté mis piernas pegándolas a mi pecho para rodearlas con mis brazos sin apartar mi mirada del frente- ¿cree usted en eso del destino, de que las cosas no suceden por una razón sino que hay una explicación para cada una de nuestras acciones y que, una decisión, podría cambiarlo todo? Yo sí lo creo, de ahí los pensamientos que le he dicho que tenía. Se supone que todo pasa por alguna razón y que las casualidades, a veces, pasan por algún motivo... pero también creo que las casualidades se provocan –hice una pequeña pausa- por ejemplo, usted y yo estamos los dos aquí observando el paisaje, el mar, las estrellas, la luna... de no haber decidido venir no nos habríamos encontrado nunca, y sobre todo, no hubiéramos hablar del destino –sonreí levemente- ¿qué irónico, no cree? A veces da que pensar si uno es realmente dueño de su vida, o hay un papel donde está todo escrito para nosotros... ¿qué cree usted? –Dije volviendo mi vista de nuevo hacia él- oh, perdone la descortesía; me llamo Alessia.


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Re: Beyond The Sea ~ Privado

Mensaje por Kyle Nolan el Vie Sep 14, 2018 2:50 am







Solté un suave bufido ante la pregunta. – Lo cierto es que no. – Respondo repitiendo sus palabras. Cuando intenté continuar ella comenzó a hablar, por lo que decidí escucharla en silencio mientras seguía contemplando el cielo estrellado desde mi posición.

Las interrogantes que ella planteaba también me las había hecho yo en algún momento. Si existe realmente eso que llamamos libre albedrío o si nuestras decisiones ya están hechas desde mucho antes de que nos las planteemos, si son casualidades o si es el destino. Pero, ¿Quién podría saber? Así pues, cuando ella preguntó su opinión, fue sincero al decir:

– Hace tiempo que dejé de cuestionarme al respecto. No hay manera de saber si, sin importar nuestras decisiones, nuestro camino está escrito. Por ejemplo, ¿Qué tal si, aunque alguno de nosotros hubiera decidido no venir esta noche, nos hubiéramos encontrado en algún otro momento en el futuro? Pero supongo que nunca lo sabremos pues, por un lado, hemos decidido venir y nos hemos encontrado, y si no lo hubiéramos hecho, no tendríamos ni idea del otro, por lo que no sabríamos que era nuestro destino reunirnos de una u otra manera. –

Suspiro pues hace algún tiempo aquello me martirizaba, especialmente al pensar en cómo habría sido mi vida si no me hubiera mordido aquel licántropo hace ya más de 12 años. Probablemente me habría casado con Rachel, como se había decidido por los mayores del clan, tendríamos algunos hijos, yo amaría a mis hijos, pero mi relación con mi esposa sería monótona y fría. ¿O sería posible que con el tiempo llegase a amarla? De nuevo, ¿Quién podía saberlo? Lo cierto era que, aunque me había dolido dejar a toda mi gente, ahora creía que era lo mejor que me podía haber pasado. Incluso aunque odiaba no tener control de mi bestia.

– Es un placer Alessia. Yo soy Kyle. – Respondo a su presentación. Durante unos minutos el silencio volvió a instalarse entre ambos, por lo que continué con lo que había dejado sin decir cuando ella comenzó a hablar anteriormente.

– La verdad es que no sé nada respecto a astrología. Simplemente vino a mi mente el recuerdo de un anciano paciente al que atendí un par de días atrás. Le ayudé a costear una medicina que no podía pagar para mejorarse, por lo que se sintió muy agradecido al recuperarse, y vino a visitarme hoy al hospital para decirme que, como pago, él me diría mi destino. Quise decirle que no era necesario, pero, bueno, los ancianos a veces se ponen necios. – Le comenté lo sucedido y de donde había salido aquella extraña y repentina pregunta, a la vez que me quejo indirectamente de algunos pacientes que, por la edad, se ponen necios.

– Oh, bueno, como ya debió imaginar por mi historia, soy médico y trabajo en el Hospital General. Soy gitano por elección, y viajo con una caravana. Aunque realmente acabamos de llegar a París hace unos pocos meses, y no planeamos irnos hasta dentro de algunos años. – No sabía por qué estaba mostrándome tan comunicativo con ella, pero suponía que era por el aura tranquila que la rodeaba, suponía que me inspiraba cierta confianza. – ¿Usted, a qué se dedica? – Me atrevo a preguntar, girando el rostro hacia ella en la oscuridad.

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Re: Beyond The Sea ~ Privado

Mensaje por Arisley Bouvier el Sáb Oct 13, 2018 4:51 pm

El destino era algo de lo más extraño desde mi punto de vista, algunos estaban conformes con lo que les había tocado en la vida y no se hacían las preguntas que yo en la mayoría de los días se cruzaban en mi cabeza referente a mi vida y al sino que me había tocado vivir, y otros como yo cuestionaban algo más al destino y se preguntaban qué hubiera pasado de haber sido las cosas totalmente diferentes en cierto sentido. Yo me preguntaba qué hubiera pasado si mi padre no me hubiera echado de casa o si hubiera nacido como el varón que él había esperado tener... sin embargo por mucho que me lo preguntara jamás hallaría las respuestas porque no podíamos más que conjeturar lo que podría ser y nunca sabríamos la verdad, solo quedaba aceptar lo que nos había tocado y seguir adelante con lo que teníamos, en caso de no gustarnos solo nos quedaba luchar por cambiarlo aunque mi situación era bastante complicada. Aún debía una cuantiosa suma de dinero a la Madam para comprar mi libertad pero no había perdido la esperanza, aunque la meta todavía quedaba bastante lejos mi esperanza residía en el hecho de que alguien que había estado en mi misma situación durante muchos más años al final había logrado poder ser libre, comprar su libertad... y ahora vivía la vida que siempre quiso llevar, era egiptóloga, trabajaba en el museo e incluso había encontrado al amor de su vida y se había casado con él. Era feliz y se lo merecía y verla así es lo que me daba esperanza para seguir luchando por ser libre, porque si ella lo había conseguido yo también podría hacerlo. Pero costaba, me costaba cada vez más y a veces incluso había pensado en escaparme e irme lejos de París para empezar una nueva vida con lo poco que tenía, si no lo había hecho ya era porque no quería separarme de Naitiri y porque perderme de esa forma le dolería demasiado... capaz era su marido de buscarme para que su mujer no sufriera por mi culpa. Eso provocó una leve sonrisa en mis labios justo cuando la voz del joven me sacó de mis pensamientos y medio sonreí cuando su respuesta fueron las mismas palabras que las mías, apenas podía ver algo del hombre que estaba sentado a unos metros de distancia de donde me encontraba porque aunque la luna brillaba en el cielo despejado no podía alcanzar a apreciarlo y distinguirlo con nitidez. Dejé que hablara y mordí mi labio ante la razón en sus palabras y lo ciertas que sonaban, como él yo también pensaba que no había forma de saber si todo estaba escrito o no y su razonamiento me hizo pensar en lo ciertas que sonaban sus palabras a lo que asentí con la cabeza escuchándolo para hacerle ver que pensaba exactamente igual que él, aunque me parecía extraño a la par que curioso que hubiera estado pensando en eso antes de que él hablara sacándome de mis pensamientos y haciéndome ver que no estaba sola en el lugar. ¿Casualidad, coincidencia? Podría ser, aunque como él había dicho, jamás tendríamos formas de saberlo.

Sonreí aunque quizás no me viera cuando se presentó e hice un gesto con la cabeza para hacerle ver que lo había escuchado, durante un par de minutos de nuevo el silencio se hizo presente en el lugar roto únicamente por el oleaje y la leve brisa que había aquella noche, froté mis brazos porque no había traído abrigo recordando lo tonta que había sido al no coger nada cuando de nuevo sus palabras lograron que centrara mi atención en él. Decía que no sabía nada sobre astrología salvo lo que le había contado uno de sus pacientes, eso me hizo saber que era médico y dejé que hablara ya que si había empezado no tenía por qué cortarlo y además me sentía tranquila aun cuando no lo conocía de nada, por lo que me relajé escuchándole hablar... quizás fuera por el hecho de que dijo que era médico, o porque como me había contado había ayudado al anciano a poder conseguir sus medicinas sacándome una pequeña sonrisa con aquel gesto que había tenido, hacía tanta falta más personas como él en el mundo y eso me hizo saber, o creer, que era una buena persona. Yo que trabajaba en la noche me había dado cuenta, más que nunca, de la maldad que había en el mundo y cómo eran en realidad las personas... gente buena se podía contar con los dedos de una mano pero gente mala parecía que había a la vuelta de cada esquina. Incluso entre las mismas chicas del burdel había maldad, ¿cómo no iba a haberla con los clientes y en el mundo en general? Lo miré de manera más detenida cuando dijo que como pago le diría el destino y esperé a que dijera ya no lo que le había dicho, sino su propio destino. Por sus palabras deduje que así había sido y reí levemente entre dientes cuando dijo que algunos pacientes eran algo necios por su edad... si él supiera que no solo los mayores sino que también otras personas más jóvenes, y lo sabía por el trabajo que tenía y que al parecer era donde todos se quitaban la máscara que portaban y se mostraban conforme eran. Lo que no esperé que me dijera es que era gitano, aunque yo no tenía ningún tipo de problema por eso y tampoco juzgaba a nadie, parecía que llevaban una especie de vida nómada donde se instalaban en un lugar y permanecían por un par de año para luego seguir camino. Lancé un suspiro porque en cierto sentido eran libres, algo que yo añoraba y buscaba, siempre había pensado en recorrer el mundo pero sabía que era algo imposible. Cuando me preguntó a que me dedicaba mordí mi labio inferior y alcé mi mirada hacia la luna durante un par de segundos, por norma general no decía a nadie a lo que me dedicaba porque no me gustaba y solo lo sabían reducidas personas, muy reducidas, al igual que pasaba con mi verdadero nombre, solo Naitiri sabía cómo me llamaba en realidad y para el resto era simplemente Alessia, escondía siempre quién era y ya me salía solo por inercia no decir mi nombre como si de verdad fuera Alessia, y no Arisley. Tampoco quería decirle a Kyle a qué me dedicaba, así que simplemente haría lo que solía hacer: mentir y no por gusto, es porque no estaba orgullosa de lo que hacía.



-Lo cierto es que...
–callé por un momento y volví a morder mi labio antes de continuar hablando- para ser honesta cada vez que me preguntan a qué me dedico suelo mentir a la gente, como estaba a punto de hacer contigo, sin embargo no sé por qué ha pasado por mi mente que no es algo que deba de hacer contigo... quizás porque me da la sensación de que eres buena persona y no veo bien el que deba mentirte –aclaré sin saber por qué lo decía, quizás porque él también había sido franco sin tener porqué serlo- no suelo decirle a la gente a lo que me dedico porque, en realidad, es algo que no me gusta y de lo que no me siento para nada orgullosa... por lo que prefiero mantener el “misterio” –aunque si era un poco listo y leía entre líneas podía más o menos intuir a lo que me dedicaba mientras yo sonreía levemente porque sin decírselo claramente, se lo había dicho- ¿te importa si me acerco, Kyle? Apenas puedo distinguirte bien con tanta oscuridad... solo si no es una molestia, claro –dije para que no pensara mal tras haberle dicho aquello, sin embargo acabé levantándome y restando la distancia entre ambos para sentarme a su lado ahora sí siendo capaz de verlo con claridad- ahora sí, encantada Kyledije viendo sus rasgos mucho más morenos que los míos, su piel morena, ese pelo que llevaba un poco largo, la barba que cubría parte de su rostro y esos ojos que parecían mirar de manera profunda- antes me habías dicho que el anciano al que ayudaste, como pago, fue a decirte el futuro... ¿te lo dijo realmente? –Pregunté moviendo mis piernas balanceándolas suspendidas por encima del agua que colgaban del muelle donde nos encontrábamos- yo no sé si querría saber mi destino, es decir, quizás podría cambiar al saberlo algo sin querer y lo trastocara todo... aunque por otra parte sí que sentiría curiosidad al respecto –lancé un pequeño suspiro y miré a la luna de nuevo- ¿sabes? Este es uno de mis lugares favoritos de la ciudad, vengo aquí a veces cuando tengo algún problema, cuando necesito reflexionar sobre algo... pero sobre todo cuando necesito algo de paz y de tranquilidad, me gusta sentarme en el muelle y contemplar no solo el mar, sino la luna y las estrellas pensando que quizás hay un motivo por el que esté en este lugar –hice una pequeña pausa y acaricié mis brazos- decías que hace poco que habéis llegado a París, ¿de dónde eres realmente? Debe de ser fascinante poder viajar y conocer otros lugares, otros países... ¿dónde has estado, qué lugares has visitado?


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Re: Beyond The Sea ~ Privado

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