Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Thirst for blood [Yendra Isley]

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Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Adonis Krischann Megalos el Miér Oct 03, 2018 12:30 pm

Las idas y venidas de la constante vida de cazador crean un hueco imposible de llenar por mi propia mano: sed. Hambriento, el tiempo se acorta. Encontrar una fuente de sustento es parte de lo que necesito, por eso decido caminar por las calles buscando algo que pueda llenar primero mi olfato de interés y después, cambiar las tornas hasta que los colmillos se fundan con la carne penetrando y obteniendo el primer sorbo del sustento que para mí, es vital. Vestido con pantalones oscuros, una camisa de manga larga e incontables botones al frente, remato mi atuendo con un abrigo largo que llega hasta debajo de las rodillas. Las botas pesadas son parte de la personalidad que no dejo por más tiempo que transcurra. Hablan de un pasado que desearía conocer de primera fuente y no a través de las bocas de otros.

Para crear mi propia historia, es que me alejé de todos aquéllos que me miran con cierta lástima porque sin mis memorias, para muchos soy un hombre solitario de quien tener pena como mínimo. Me disgusta en demasía eso porque soy capaz de sobrevivir por mi propia mano y avanzar sin que nadie me ayude. Como tal, lo demuestro al desligarme de todo aquéllo que en Grecia tuviera, aventurándome en este París que se llena de enemigos y que prefiero destruir en solitario, que en conjunto con un grupo de sujetos que en su momento, me traicionaron. Las palabras de Kyrian son eso: palabras. Viento que atraviesa por las cuerdas vocales sin que tengan un sustento sólido. Son parte de una etapa de mi vida a la que le cerré la puerta.

Como solitario que soy, superviviente y tenaz en mis metas, avanzo hasta llegar al circo. Lugar que me parece curioso porque en algún momento quise entrar y ver qué es lo que llama tanto la atención a los mortales. Compro el ticket y me posiciono en uno de los asientos para disfrutar del espectáculo a pesar de que mi interior bulle por comida. En completo silencio, observo los actos que para los humanos son entretenidos y para mí, sólo trucos baratos para abusar de la inocencia de los observadores. Hasta que una figura aparece en el lugar, sus formas y movimientos son hipnóticos. Su aura me indica la verdad del por qué esa fijación: una cambiante, no cualquier cambiante: tú. Llevo el puro a los labios para dar una larga calada interesado en ti. En tu fino y elástico cuerpo, imaginando encontrarte más allá de esa arena, en las sábanas de seda negra que acostumbro usar, tendida con el platinado cabello contra las almohadas en tanto tus gemidos penetran mis oídos al igual que lo hago con mi miembro duro e inhiesto.

La presa es elegida, ahora hay que ponerla en el plato para degustar su sabor. Me causa inquietud pensar en el sabor de tu vitae. Acostumbrado estoy a la vampírica y la humana. ¿Cómo será la tuya, la de una cambiante? Espero paciente a que tu espectáculo dé fin. Porque en cuanto desapareces tras bambalinas, avanzo saliendo de la carpa, dando un rodeo hacia los carromatos dejándome guiar por mi instinto y el olfato. Dejándome embargar por ese, tu aroma dulce que me penetró cuando te veía en pleno acto. Pasos más allá, logro encontrarte. El vestuario es llamativo para que los demás no te pierdan de vista, en este momento para mí, es una pista más. Me deslizo entre las sombras evitando a todo aquél que deambula por el lugar hasta encontrar un hueco para abordarte.

Me recargo contra la pared mirando tu espalda al tiempo que susurro bajo, con esa voz barítona, melodiosa y atrayente - Las musas debieron derrochar todas sus gracias en ti. ¿Cuánto por un espectáculo privado? - mientras mayor el anonimato, mejor podrán descubrir mis verdaderas intenciones. - Mi nombre es Adonis, así no podrás usar la excusa de que no hablas con desconocidos - sonrío de lado, permitiendo que una parte de mi labio se alce para dejar a la vista el largo y puntiagudo colmillo. Que sepas lo que se te viene, preciosa. Que entiendas lo que quiero. No sorpresas, sólo brutal sinceridad.


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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Yendra Isley el Vie Oct 05, 2018 12:20 pm

Otra noche más, otro show más, esta noche había bastante publico, y el capataz estaba pegando gritos mandando a todos a su posición, Yendra en su camerino, por llamar algo al vestuario personal de tela donde se cambiaban y vestían, Yendra observaba su rostro en el espejo mientras se sentaba frente a él maquillandose, usando colores rosados y azules, para pintar levemente su rostro con tonos suaves, pintarse los labios tambien con azules y rosas a partes, pintandose estrellitas por la sien, y el cuello, su vestido tenía que recordar al de un hada, pues la fantasía era la teatica del show, recogía su melena con una diadema, dejando un aspecto más dulce e inocente. Sonrió satisfecha de su trabajo mientras el capataz volvía a gritar que todos a sus puestos, Yendra calentaba mientras esperaba su turno, fue cuando la música sonó más suave, Yendra salió a escena, esta vez no se iba a colgar del trapecio, se movía de manera lenta, contoneandose con suavidad siguiendo el ritmo de la música, una de las jovenes artista lanzó un aro a Yendra que lo cogió al aire pidiendo un total de de cinco aros, que empezó a hacer girar por su cuerpo, en las piernas, cintura, busto y manos haciendo una singular figura para deleite del público.
Sguió sus movimientos buscando impresionar al publico con sus hipnoticos movimientos, jugando con sus aros, lanzandolos y recogiendolos con distintas partes del cuerpo, buscando hacer elegantes contorsiones, para deleite, devolviendo los aros al acabar la actuación e inclinarse para recibir los aplausos antes de retirarse de nuevo entre bastidores.


Yendra soltaba su melena mientras caminaba, robando un melocotón del frutero que ponían para que los artistas comieran algo cuando acabaran su actuación, mientras otros salían volvía a su camerino donde se deslizaba suavemente los dedos entre la melena, acicalandola para mostrar su melena abundante y arreglada, la coquetería venía a juego con su naturaleza, al igual que la agresividad, pues un tigre es un tigre, con distintas pieles tal vez, una paradoja quizá costosa de entender, quizá demasiado centrada en acicalarse como para percatarse de la sombra que la acechaba y en el momento que nadie hubo se atrevío a manifestarse a su espalda, mientras ella se desacía de las pulseras que adornaban sus brazos.


Dió un pequeño sobresalto cuando esa sensual voz fue escuchada a su espalda, la cambiante enarcó las cejas y ladeó ligeramente la cabeza buscando verle a traves del espejo antes de girarse. -Me temo mi lord que no soy una fulana a la que se la paga por abrirse de piernas, ahí yo decido..- Dijo con aire seguro. -Aunque si lo que quiere es verme danzar frente a usted podemos hablarlo depende de cuanto le pese la cartera.- Terminó de quitarse los avalorios y se giró para enfrentar sus ojos contra la penetrante mirada ajena, sorprendiendose de lo que veía, altamente atractivo, y no le hizo falta ver su aura. Pues tras decir esa frase que francamente le hizo gracia, y no pudo evitar sonreir ligeramente, él enseño un largo, puntiagudo colmillo blanco como la luna, lo cual hizo que Yendra soltara un "ah" de comprensión ante las intenciones del vampiro.
La cambiante se atrevió a acercarse a él de manera descarada, quizá indevida de una dama, pero la petición de el vampiro distaba mucho de ser la de un noble caballero de blanca armadura para con una damisela, Yendra le olfateo percibiendo el aroma del vampiro. -¿Y que va a ser? ¿ah? ¿que es lo que tu mente de heraldo de la muerte busca? ¿quizá una sugerente danza en privado y quizá una gota de mi sangre en tu copa de vino?- Decia la cambiante tan cerca de los labios del vampiro que casi pareciera que de un segundo a otro se besaría, más no lo hizo y se retiro.


Se giró volviendo a su mesa cogiendo el dulce melocotón que se llevó a sus labios dandole un bocado mientras se sentaba sobre la mesa cruzando las piernas observando al vampiro que había hecho la travesura de colarse ahí, más como buen gato la curiosidad le invadía y quería que aquel tuviera enfrente pidiera lo que deseaba en realidad. -¿Es mi cuello? ¿mi vena tal vez? o lo que buscas son juegos de dormitorío, ya te aseguré que no soy una prostituta que abre sus piernas por una moneda, pero ardo en deseos de saber lo que el señor de sombras que ante mí tiene en mente...cuentemelo y quizá los tratos se puedan hacer.- Le guiñó un ojo descarada, no dejandose intimidar por la presencia del vampiro, aunque si que estaba en alerta por si acaso.



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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Adonis Krischann Megalos el Lun Oct 08, 2018 5:17 am

Please don't forget,
Please, take it slow.

¿Sabes acaso el olor que emana de tu cabellera en tanto te la agitas al viento como si fuera un acto exclusivo y privado para cualquiera que pueda admirarte? En tanto paseo la mirada por tu cuerpo, eres una coqueta atrevida que tiende a incitar a todo aquél que posa los ojos en ti. ¿Quién soy para echarte en cara eso? ¿Quién soy para reprenderte? ¿Quién soy para resistirme? Es parte de lo que me gusta de una fémina, los movimientos inconscientes que hacen de su fachada una pura y auténtica belleza. Todos los actos fingidos, estudiados frente al espejo o repetidos, son más un espectáculo de circo -y perdonarás la comparación porque tú eres cirquera-, más propios de payasos o mimos, que de una ninfa.

Eso es lo que busco en mis presas. Una etérea fémina que me incite a las más decadentes acciones con tal de saborear su cuerpo, probar sus fluidos y enterrarme en su interior como si no hubiera un mañana. ¿Sabes que lo estás logrando? Estás dejando muy alta la vara con la cual medir a todas las demás. Eres tú quien me incita en este momento y no deseo dejar que te escapes. En cuanto volteas un poco asustada, provocas mi risa en tanto observo las uñas de mi diestra mano, quitando algo de mugre de la anular. Impolutas deben estar, me jacto de mi histeria con mi apariencia. Así sea después de una batalla, durante una conquista o en una comida, debo lucir bien. ¿Vanidoso? Mucho. ¿Un pobre idiota me consideran los hombres por estar ansiando a otra mujer cuando ya tengo muchas? Lo único que demuestran es la envidia y los celos por no pensarlo primero.

Tengo lo que todo hombre desea, pero me falta algo: tú. La cabellera suelta me incita a meter los dedos dentro de ella, para después llevar los mechones a mi nariz. El tintineo de las pulseras aumenta con mi voz. Sonrío de lado al ver tu exabrupto, la sorpresa en tus ojos a través del espejo, la forma en que se abren como si no esperaras encontrarme tras tus pasos. ¿Qué esperabas? Eres demasiado incitante como para alejarme demasiado. Tu respuesta es atinada. Indicas tu lugar y te aseguras de que lo comprenda. ¡Bien hecho! - Si quisiera una fulana no estaría en un circo, si no en un burdel. Y quizá mi cartera sea más que abultada. Di el precio y negociemos los alcances de nuestro negocio - recorro con una mirada ardiente tu cuello, la forma en que tus venas se marcan señalando que eres una mujer que entrena su cuerpo. Otro punto a tu favor porque odio la sangre estancada, prefiero la vibrante y llena de vitalidad.

Tus movimientos son más incitantes tan cerca que en la pista del espectáculo. Recargado contra la pared, dejo que hagas lo que necesites, te doy la libertad para ver hasta dónde estás dispuesta ahora que ambos sabemos quién es el otro y qué desea. Tú, dinero. Yo, tu vitae. Percibo cómo te llama la atención mi aroma. Sí, soy un vampiro, quizá demasiado joven comparado a los que has conocido. La vitae que me recorre tiene un aroma particular, almizcle, algo de seductores aromas y para que todo quede mejor, atrapo tus ojos con los míos, Acercas tu boca a la mía, sé que no piensas siquiera besarme y te doy un punto extra cuando te alejas. Una cacería tan fácil, es aburrida. - Estás bien con la primera parte. Una sugerente danza suena erótica, es en lo segundo donde te equivocas - te miro tomar el melocotón, morderlo con placer. Ladeo la cabeza hacia mi diestra pensativo ¿A qué sabrá? Para mí, no importa si lo muerdo porque las papilas están ya afectadas. Tendría que hacerlo de un humano para alcanzar a detectar el sabor y el aroma quizá. La falta de memoria me hace anhelar algo diferente.

Me acerco a tu figura con paso lento, subyugante, sonriendo para dejar que mi poder de Seducción te atrape haciendo que mi perfume sea mucho más interesante, que mis facciones te inciten a más. Que mi cuerpo posicionado para que puedas tocarlo, sea más apetecible. - Te lo voy a explicar así, gatáki - en un movimiento rápido, tomo tu cintura con las manos para bajarte de la mesa. Intercambiando lugares, me cuelo a tu espalda, pongo el culo sobre la mesa, haciendo que te apoyes contra mi pecho, posicionando tu ser en medio de mis piernas abiertas en vértice - prometo no morder ni hacerte daño, quédate quieta. Soy un hombre de palabra, sólo te haré ver mi punto - susurro contra tu oído, rodeando tu cintura con una mano, pegándote a mis piernas. Con la otra, tomo tu palma con la fruta haciendo que la mires. - ¿Qué ves? - mi voz sigue en tu oído, barítona, seductora, rasposa, mi barba apenas crecida, raspa tu piel cuando hablo tan pegado a tu oreja, que puedes apreciar hasta el movimiento de mis labios.

- ¿Sabes si será dulce sólo con verlo? ¿Tendrá la acidez perfecta? ¿O quizá esté marchito? ¿Puedes saberlo sólo con mirarlo? Una parte es cierta, otra no. Ahora, huele - lo llevo a tu nariz en tanto la mía huele tu cuello - ¿Tiene un aroma dulce? ¿Te incita a morderlo? Ahora siéntelo en tu mano - con la diestra hago que aprietes la fruta, con la siniestra, acaricio tu cintura apretándola - ¿Te gusta lo que sientes? ¿Es flácido? ¿Firme? ¿Acogedor? - sonrío dirigiendo mi boca a tu oreja de nuevo incitando a que ahora la fruta quede en tu boca. - Muérdelo, absorbe su sabor, su jugo, siente el deleite de su aroma. Apriétalo, como si fuera sólo tuyo. Míralo temblar en tu mano, siente su suave piel en tu boca - susurro vagando con la voz hasta tu yugular, donde deposito un beso - ¿Qué prefieres? El gusto de un melocotón suave, aromático, dulce, con todo este ritual ¿O quizá te gusta más partido en tu plato, para tomarlo con tenedor y cuchillo? - beso de nuevo tu yugular - prefiero tenerte toda para mí, que mirar cómo sangras en un objeto vacío, sin vida, sin pasiones, anhelos y deseos. Juzga mi conducta, pero no seas cruel - sonrío alejando las manos de tu piel.

Haciendo lo mismo con mi cuerpo, yendo a mi lugar de origen, recargado en esa pared, sabiendo lo que provoqué y lo que anhelas. - Ese es mi trato. Pago por tu sangre - culmino con un brillo interesado en lo profundo de mis orbes. ¿Aceptarás o te negarás que lo disfrutaste? Sólo recuerda que también tengo sentidos desarrollados y puedo saber cuándo tu sexo se lubrica.




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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Yendra Isley el Miér Oct 10, 2018 9:28 pm

Los azules ojos de la cambiante estaban clavados en el vampiro, en alerta, sin duda había sido bien astuto cuando se había colado con tanta habilidad ahí en su camerino, en los vestidores, la cambiante apretó los labios, más no tuvo ningún tipo de reparo en hacerle frente, en ser tan descarada en responder, ya que en un principio la proposición del vampiro se mostró indecente, pero él ya aseguró que su intención no era la de buscar una prostituta, pues tenía razón esto era un circo y no un burdel. Más pidió el precio que pidiera la felina, más ella aun no sabía exactamente que pedir, dinero era algo tan vanal que sería aburrido inclusive, pero la verdad que él era bastante intrigante a ojos de la cambiante felina, que no perdía detalle estando en alerta, su minuciosa observación le hizo sacar muy en claro que ese vampiro era bien coqueto, dando mucha importancia a estar impoluto y bien pulcro, quizá mancharse le pondría de mal humor y encendiera esos ojos para cambiarlos por el color rojo caracterisitico de los vampiros enfadados. Aunque el acicalarse para Yendra no era nada que fuera malo, ella adoraba acicalarse también, y también oler bien, estar limpia, puede que jamás vistiera como una dama de clase alta, o tuviera unas joyas que valieran más que la vida de la cambiante, pero su pulcritud era latente, era coqueta, y eso se notaba, no por tener menos poder monitario era excusa para no ir arreglada, y eso parecía estar deacuerdo con ese vampiro que tenía frente a ella.


Mantenía el melocotón entre sus manos mientras le observaba, cuando se acercó buscando medirse con él y en cierta forma provocarle sería una autentica mentirosa si dijera que su aroma no era muy agradable, ya que su olor le llama la atención, ahora si se plantea seriamente exigir un pago por cubrir su deseo, el olor era interesante ciertamente, se mantenía seria con la fruta sentada en la mesa mirandole. Él mira la fruta, ladea la cabeza, Yendra lo entiende rapido, los vampiros no pueden comer comida, si conoce de especimenes de cainitas que fingen comer para hacer el paripé pero ni de lejos perciben el sabor de los alimentos con tanta intensidad como antes, lo hacen a traves de la sangre, Yendra a oido rumores de vampiro invitando a sus victimas a beber determinado vino para degustarlo en su sangre, o hacerle comer un determinado alimento, pero no sabía cuanta verdad había en ello, pero no vió que fuera momento de ese tipo de preguntas vanales y tontas cuando había una extraña tensión en el aire que nada tenía que ver con la comida, al menos de su parte.


Estaba claro que mostró interes por la danza, no le importó incluso sonrió levemente por ello. Ahora es él quien se acerca a Yendra, esta se pone ciertamente tensa cuando tanto se acerca a ella, sus sentidos se agudizan de una manera favorable hacia él, su olor es más atrayente, las pupilas de la cambiante se dilatan observandole, sus rasgos son más destacable, más atractivo, su cuerpo es objeto de un profundo deseo. La cambiante entreabrió los labios saboreando su aroma asi de manera ligeramente animal pero no hizo nada.
Ni siquiera previó cuando cambiaron los puestos quedando a merced del vampiro sin ella poder hacer nada, a pesar de ser presa de su tentación la cambiante sentía que tenía que estar alerta, dentro de lo poco que podía hacer en ese momento, pero aun tensa decidió confiar. -No rompas tu palabra..- Susurró la cambiante alarmada. Se dejó guiar por su movimiento, su voz la estremecía, suspiraba entrecortadamente, embriagandose de él, sintiendo el movimiento de sus labios tan cerca que estaba, el raspar de su barba que quedaba muy lejos de ser molesto.


Seguia lo que él vampiro la indicaba con el melocotón, sintiendo que aunque se refería al melocotón era como él veia a una presa, notaba el hilar de sus movimientos, cuando pidió que apretara el melocotón él la apretó, cuando ella lo olió, el vampiro olió a la cambiante, aunque en lugar de morder como hice ella él solo posó suaves besos que hicieron que la piel de la cambiante se erizara.
Él tomo distancia volviendo a la posición inicial, Yendra estaba aturdida, en cierto modo siendo semiconsciente de que era presa de la seducción del vampiro, pero sin poder, ni querer resistirse a esta miró al vampiro cuando este la pidió que no fuera cruel. -No puedo ser cruel, entiendo tu forma de verlo...mi naturaleza comparte tu visión, no es lo mismo morderlo, degustarlo, saborearlo que frio y soso en un plato con cuchillo y tenedor para manipularlo...y por ello no te puedo condenar..-Musitó la cambiante.
-Hay trato...pero...si me haces daño te arañaré, si me siento mal y necesito que te alejes en ese momento hazlo o te arañaré, si lo haces en contra de mi voluntad...conoceras algo más que mis garras..- Advirtió no obstante Yendra, mientras deslizaba tentando a la suerte la melena hacia un lateral para mostrar al vampiro el expuesto cuello. -¿de acuerdo?.- Le miraba con un tremendo deseo, ardiendo en deseos de que aceptara, echar su cabeza hacia atras ofreciendole el cuello de tal caida en la seducción que estaba.



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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Adonis Krischann Megalos el Jue Oct 11, 2018 5:03 pm

A Chronicle of a Death Foretold,
Listen to my words, I will not repeat them.

¡Qué gusto saber que sólo son necesarias unas cuantas palabras para hacerte sentir como yo me siento ahora mismo, por completo anhelante! Tus miradas de cambiante son apreciadas por las mías, que cual cazador que va envolviendo a la presa entre hilos de seda para apresarla y hacer de ella lo que le place, intento lograr mi cometido. Degustar tu vitae sólo es la cima del iceberg. La fumarola del volcán que anuncia la erupción donde la lava envuelva y queme tu epidermis hasta dejar marcas imposibles de borrar. Tu reticencia es lógica, tu miedo es aceptado y respetado. Puede que sea un vampiro, un neonato, más a diferencia de lo que muchos puedan creer, no soy un monstruo. Soy un ser pensante que como tal, contengo mis impulsos. No por mi impaciencia voy a destrozar lo que hasta el momento, estoy trabajando de forma ardua. Ahora, hago gala de ese control cuando el olor picante de tus hormonas desatadas, llega a mi nariz.

Estás receptiva a cualquier acto que pueda desear y como buena integrante del sexo femenino, pones tus condiciones. Si no lo hicieras, estaría sospechando de que hay gato encerrado. Y justo, en este lugar donde te encontré, podría pensarlo. Espero que nadie nos interrumpa en tanto los ruidos están afuera dando muestras de que el espectáculo sigue, mientras hablamos. Espero tranquilo a que digas cuáles son las reglas para medir tu sensatez al aceptar esta propuesta indecente. Tus frases son más que gloriosas, recargo la espalda contra la superficie de la pared, cruzando mis brazos en posición defensiva. Estaría preocupado de no ser porque tengo algo que decir. Como si fuera parte de una clase en aula universitaria, alzo la mano para tomar la palabra y cuando lo hago, seguro que sentirás que te caes de espaldas. Me elevo en todo mi metro noventa y cinco de estatura para dominar de cierta forma tu figura con mi superioridad.

Tomo mi tiempo antes de que te des cuenta y si mi voz suena seductora, es porque  - tenemos un problema, bueno, tres. El primero, es que te lastimaré para beber de tu cuello, atravesaré tu epidermis con mis dientes, en tanto sujeto tu cuerpo para que aprecies cómo la carne cede con mis afilados colmillos hasta que la punción sea suficiente y tu vitae emane para tomarla con los labios y degustarla con mi lengua - dejo que se te quede la imagen en la cabeza con diversión. Sé lo que estoy provocando en tu cuerpo, la ansiedad de ser tocada, que te demuestre cómo es el erotismo entre mis brazos. Si soy capaz de hacer ésto con las palabras, ¿Qué puedo hacer con las manos o peor aún, con la boca, gatáki? Permito que lo pienses, que te entre en la neblina de la ansiedad con tal de seguir más profundo, más fuerte.

Preparo el camino para variar de un paso tranquilo, al trote con lo siguiente: - te vas a sentir mal, desearás que me aleje porque es la mordida de un vampiro la parte más suculenta de todas. Mientras me das placer con tu vitae, te otorgaré una sensación casi igual al orgasmo, gatáki. Querrás que te toque y tus propias inhibiciones procurarán alejar tu figura de mis brazos. Por supuesto, te detendré porque no pagaré por unas gotas. Necesitaré tres tragos para estar satisfecho al menos, que no saciado. ¿Me rasguñarás de todas maneras? Porque si es así, entonces te pondré de frente a mi cuerpo y me quitaré levita y camisa. Si vas a enterrar las uñas, que sea en mi espalda porque eso me gusta tanto o más que los gemidos de las mujeres a quienes complazco - ¿Demasiado fuerte? Apenas vamos en el trote. Espera a que corra, será imposible que te desplaces a una velocidad tal que no pueda atrapar tu cuerpo.

El erotismo nos va consumiendo. Observo tus ojos cegados por la ansiedad, por el placer que mis palabras provocan. Lo sé, puedo oler tu cuerpo correspondiendo a los placeres que te prometo con frases que son más que elaboradas. Para mí, es la realidad sin medida - te opondrás a que siga, porque no sabrás si quieres que lo haga o prefieras conocerme con mayor intimidad. Si los aruños son la amenaza, estoy dispuesto a ser rasguñado. Si propones comerme, gatáki, estoy dispuesto a que lo hagas. Que muerdas cada parte de mí si puedo con ello, complacer mi gula - llevo mis manos a la levita, desabrochando los botones que la ajustan a mi cuerpo marcado por el ejercicio, algo que entre nosotros, gente de clase media, trabajadores incansables, es excitante a diferencia de la aristocracia con sus constituciones delgadas y sin chiste.

Doy un par de pasos cuando te ofreces a mis colmillos, apartando la cabeza para crear una tirantez de tu cuello que está listo para ser mordido. Me acerco hasta quedar a un par de pasos de distancia mirando con mis orbes los tuyos que destilan fuego. - ¿Quién dijo que lo haríamos aquí, mikró? No deseo que nos interrumpan y para tal festín, deseo mi propio hogar. Envuelta entre sábanas negras, con tu blanco cuerpo extendido y tu cabello contrastando contra mis almohadas - acaricio tu cuello con los nudillos de mi diestra - ¿Quién te dijo que para complacer nuestro capricho, serías tratada como una cualquiera? ¿Tiene nombre la ninfa o tendré que llamarla como me plazca? - paseo mi nariz por tu piel, aspirando tu aroma con el placer que me da saber que te entregas a mis deseos y a los tuyos, que son más oscuros que mi propio cabello.

Paseo las manos por tu espalda, haciendo un contraste contra mi fría epidermis y la tuya que está cual lava ardiente. Estás lista, más lo mejor se hace esperar y para demostrarlo, susurro en tu oído: - vístete, ven conmigo. Juguemos y veamos qué puede salir de todo ésto. Lo que sí te prometo es que no te violaré. No te mataré, mucho menos te infringiré heridas por sádico. Sólo será una alimentación. Y también te juro que si deseas más, te lo daré. Tu boca, será la medida, mikró - sí, eres mi pequeña. Tu cuerpo diminuto fomenta un deseo enloquecido por poseerte completa. Más seré paciente, sé de qué soy capaz y demostrarlo de golpe, sería estúpido.


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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Yendra Isley el Mar Oct 16, 2018 11:03 am

La cambiante había caido en la trampa, de manera total, la habilidad de seducción había hecho efecto con creces y aunque Yendra era consciente de eso en cierto grado pero su juicio estaba completamente nublado, sus ojos paseaban su figura mirandole con deseo, ella puso sus condiciones, buscando tener de algun modo la sarten por el mango, imponerse y mostrar su caracter a fin y al cabo por muy seducida que esté su personalidad estaba ahí, al igual que su caracter, las palabras que él pronunciaba se le antojaban atrayentes, incluso su aroma de cainita le era atrayente, como lo más exotico jamás olido por la cambiante, todo lo que hacía era encantador, era atrayente de una forma totalmente sobrenatural, más despues de que Yendra reclamase o al menos lo intentase con sus condiciones se quedo algo sorprendida cuando alzó la mano como pidiendo la palabra, Yendra le miró con cierta sorpresa, frunció el ceño ladeando la cabeza por ello sorprendida.
Más entreabrió la boca cuando él se estiró para mostrar toda su altura, que en un idioma animal era una muestra de su dominancia de manera total, pues aunque como tigresa fuera grande, en su forma humana como buena circense era baja, y su altura llegaba al metro cincuenta y cinco de altura, siendo asi una mujer baja, aunque no por ello significara su proporción, pues la figura curvilinea de la cambiante estaba perfectamente proporcionada.


Su voz seductora volvía a regalar el oido de la cambiante encandilandola así. Escuchó sus palabras mientras la cambiante con la mirada turbia y perdida se imaginaba la sinuosa escena del vampiro teniendola apresada mientras sus colmillos rompian la piel de su cuello llevandose así el premio a sus labios. La piel se le erizaba de solo pensarlo mientras miraba la boca del vampiro. El ansia llegaba con su siguiente punto a sus objeciones, que la provocaron de manera involuntaria totalmente una excitación que la quemaba por completo, le encantaba el olor de ese vampiro, todo en él atraia completamente. La cambiante estaba apunto de salivar de lo delicioso que le parecía. Ni siquiera Yendra había sido consciente de que le había ofrecido el cuello al ladear su abundante melena hacia el lado izquierdo, mientras observaba el camino que llevaba sus manos desabrochandose, la cambiante deseaba vivir aquella descripción tan erotica.


Más no llegó a acercarse tanto, se frenó justo delante de ella asegurando que ahí no iba a ser mordida, pues corría peligro de ser descubiertos, había una falta de intimidad notable, que para otro caso Yendra la habría encontrado excitante. Notó como la mano ajena acariciaba su cuello bien espuesto, su fria piel hacía contraste con la muy calida piel de la cambiante, ella le observó. Al fin preguntó su nombre. -Ninfa...uhmmm quizá sea una buena tematica para un espectaculo privado...si, mi nombre es Yendra, Yendra Isley, un placer inmenso..- Dijo la cambiante con tono dulce, mirandole encandilada. -¿Y cual es el nombre de con quien tratos hago?.-Le olfateaba de manera placentera totalmente.


Se acercó a su oido para deslizar deliciosas palabras que hacía a su vez con sus dedos que ella tuviera escalofrios, se mordió una vez más el labio con deseo mientras fijaba sus azules orbes en los ajenos quedando tentada a todas las palabras que el vampiro pronunciaba, ella sonrió. -Este juego está siendo muy excitante, y lo que me propones...sencillamente es muy dificil resistirse, está bien que aclare los puntos a seguir, una alimentación...uhmmm...nunca prové esto y suena peligroso. ¿Quien soy yo para negarme?- Le guiña el ojo para girarse, era hora de quitarse las ropas de circo preparadas para acrobacias y contorsiones incesantes y vestir de una manera más elegante, aunque ella no era rica, intentó ponerse lo más elegante que su economia pudiera, y asi ser toda una damisela, se acercó sonriendo al vampiro e inclinandose con elegancia. -¿Nos vamos?- Preguntó con suma ansia.



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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Adonis Krischann Megalos el Dom Oct 21, 2018 4:32 pm

A Chronicle of a Death Foretold,
Listen to my words, I will not repeat them.

Es tu expresión la que me grita lo que tu mente oculta. Estás justo en ese ensueño de saberme tan cerca y renegar porque estamos tan lejos de lo que anhelas, de lo que he sembrado en tu mente como si fuera una pequeña semilla que germina y dará unas raíces tan fuertes, que te será imposible escapar a mis deseos porque ahora, son los tuyos. En tanto los demás siguen afuera, yendo y viniendo en tanto el espectáculo continúa, nuestras miradas se encuentran. Las tuyas despliegan un instinto febril por tener todo lo que prometí y ver si son ciertas mis palabras. Si puedo hacer realidad tus fantasías. Sé que puedo, mi experiencia en el cuerpo femenino me apoya, si todo eso falla, está mi mordida. El Beso es el arma más letal del vampiro. No la seducción, no la fuerza, es el hincar los colmillos en la piel de la presa o del enemigo. Ni siquiera los que compartimos la condición, podemos escapar a su poder. Mis labios se despliegan en una sonrisa perezosa. Estoy ansiando probar tu piel, gataki. Y como respuesta a mi urgencia, tu voz se alza diciéndome lo que necesito.

Una pequeña risa escapa de mis labios, elevo la diestra mano para acariciar tu mejilla, recibiendo a cambio un restregar típico de tu alma felina. Sin saber, elegí a una cambiante feral, feroz y gutural que me encantará tener en el lecho, entre mis brazos, bajo mis colmillos. La fascinación que estos entes genera es total. Si tuviera un atisbo de conocimiento sobre qué eres, ésto no sería tan fácil. No pienses mal, no eres una cualquiera. Sé que eres una mujer y como tal, he trabajado para alcanzar el triunfo de que accedas a venir conmigo. Más el esfuerzo fue controlado, medido, si tu forma felina hubiese asomado, sería otra la historia. Estaría más ansioso, inquieto, torpe. ¡Qué buena sorpresa me llevaré cuando te descubra! Pongo un mechón que se escapó de tu peinado tras la oreja - debes tener más cuidado. Te dije que mi nombre era Adonis y como has sido sincera, lo seré. Soy Adonis Megalos, vampiro, espartano - sonrío de lado guiñando un ojo.

- No es tan peligroso si estás con alguien que se contenga. Te prometo que si siento que perderé el control, te informaré para que hagas lo que consideres prudente. Saca de tu mente que me morderás o me rasguñarás, no insistas porque en lugar de atemorizarme, me excitas. Como todo hombre, tengo un punto débil: amenaza mis testículos y si a eso le agregas la otra debilidad señalando que me vas a decapitar, eso sí funcionará mejor. Entenderé que me excedí, ¿Te parece, gataki? - tomo tu barbilla con mi siniestra sonriendo. Deseo probar tus labios, no aún, no ahora. Tendré mucho más tiempo en casa. En contraste a tu particular debilidad, la mía es el astro rey. Apolo me quemaría como ponga un pie a su vista. Eso significa que tengo todo el día para complacer tu cuerpo y el mío, en total consecuencia.

En cuanto das la vuelta para prepararte, como caballero que soy, salgo del lugar, enciendo un cigarrillo y espero paciente. Tengo todo el tiempo del mundo, insisto. La luna se vislumbra en lo alto del cielo, los circenses van y vienen ocupados y sumidos en sus pensamientos. Pocos posan la mirada en mi figura y quien lo hace, parece más interesado en terminar que en venir a preguntar qué hago afuera de tu carromato. Me termino el cigarrillo, lo echo a lo lejos con desparpajo justo cuando la puerta se abre dejando a la vista tu figura, muy diferente a lo que vi en la carpa circense. Tomo tu mano sonriendo, para depositar un beso en tu dorso - bien, gataki. Vamos a mi heaven, espero que mañana no tengas función porque pienso dejarte demasiado cansada para que puedas mover siquiera un dedo - entrelazo mis falanges con las tuyas acompañando tu paso con el mío, tranquilo y sosegado en atención a tu persona, hasta llegar al carruaje.

Abro la puerta invitando a que pases, en cuanto lo haces, una estela de tu aroma queda en el ambiente, que consumo como un drogadicto hace con el opio. Subo acompañando tu figura en el asiento, cierro la puerta y dejo que nos conduzcan a casa. En tanto, volteo el cuerpo para apoyar la espalda en una de las paredes de madera del vehículo, cruzando los brazos divertido y flexionando una de las piernas para poner el tobillo debajo de mi muslo que está apoyado en el piso con total relajación - cuéntame, ¿Cómo es que decidiste ser integrante de un circo? ¿Qué te gusta hacer? Y la más importante ¿Qué clase de cambiante eres? ¿Cuáles son tus formas de la bestia? - mi curiosidad no tiene límites. No deseo preguntar algo personal, para no incomodar a ninguna de las partes. Basar las cuestiones al ámbito más superfluo es parte de lo que me interesa. Igual así, la tensión entre nosotros se conserva, no quiero llegar a casa y caer sobre ti como perro en celo. Sobre todo, porque de agradarnos este encuentro, pretendo que sean muchos más.


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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

Mensaje por Yendra Isley el Lun Oct 29, 2018 5:25 pm

La cambiante está absorta, cayendo en las redes de la seducción como se cae en una tela de araña, el hecho de que preguntara de nuevo el nombre era una prueba en sí misma de lo ensimismada que ni recordaba lo que habían hablado previamente, sacudió ligeramente la cabeza como si eso la fuera a despertarla de su seducción, de manera inutil, ni ella misma quería hacerlo. apretó sus labios pensativa, o al menos intentandolo, pensar con el vampiro acariciando su rostro, ella casi a punto de emitir un ronroneo como lo haría un felino. Él marcó su redundancia al preguntar de nuevo el nombre de él, la verdad es que no fue del todo tan fortuito, pero cuando dijo su procedencia no le estrañó su nombre, pues era un adonis ciertamente. Le miraba con cierto brillo depredador ella tambien, pues ansiaba tenerle, como si fuera él la presa, más solo era un engaño asi misma, pues quien tenía ahora mismo los hilos era ese vampiro, pero la sensación que tenía Yendra distaba de la realidad, por lo que le mira apretando los labios, de manera golosa, mientras ladea la cabeza.
Escuchaba las palabras de él en caso de perder el control, Yendra enarcó una ceja mirandole, aseguró que morderle o arañarle le gustaba, le motivaba, pero que si quería atemorizarle tenía que atentar con dañar su hombría, lo que hizo que Yendra dejara escapar una suave risilla traviesa mientras sacudiá la cabeza.


Se atusó el pelo y ladeo la cabeza. -Encanto...llevo tiempo viviendo sola, y como tal, se defenderme bien sola, incluso de vampiros, pero es bueno saber que tan duro juegas en cosas de dormitorio.- Dijo con aire sumamente seguro, no perdiendo su altivez a pesar de estar enredada en la telaraña ajena, incluso se estaba sintiendo segura en ese leche de espinas mortal. Un momento que el corazón de la cambiante casi se desboca fue cuando el vampiro alzó su barbilla, ella le observó directamente a los ojos, como deseando sentir esos sensuales y frios labios masculinos sobre los suyos pero eso no llegó, la dejó con la miel en los labios haciendo que la cambiante apretara los labios por el deseo que se había despertado en ella ante esa cruel tentativa por parte del vampiro, el maldito si que sabía jugar bien sus cartas y eso Yendra lo estaba percibiendo.


No obstante no da credito a su caballerosidad, Yendra estaba en algunos aspectos demasiado asalvajada como para pedir que saliera mientras se preparaba, mostrando que podía ser toda una dama si lo deseaba, ese orgullo felino que tenía, hacía que pudiera comportarse como una señorita, y eso era lo que hacía la felina cambiante, saliendo ya arreglada al encuentro del vampiro. Sus palabras fueron candentes, tanto que la felina emitia feromonas que si hubiera más sobrenaturales alrededor sin duda olerían lo excitada que estaba la cambiante, se mordía el labio inferior con fuerza, su azul mirada destilaba deseo por doquier, echó su melena rubia hacia atras y ladeaba la cabeza, mirando con sumo deseo, ansiaba estar ya en la casa del vampiro. -Uhmm...sin duda mañana tengo el día libre, ahora me alegro de que sea asi...tus palabras son como la planta catnip...me enloquecen, me drogan...y lo peor es que eres consciente de esto.- Aseguró la cambiante.


Sale delante de él abandonando así los bastidores del circo para ir al  de la mano de Adonis al carruaje que sin duda pertenecía al vampiro, Yendra le observó, esperando que él abriera la puerta, sabe como es el protocolo con la gente de cuna alta, lo normal es que ella estuviera más interesada en su cartera, pero este no era el caso. Entró sentandose en el asiento observando el carruaje por dentro, cruzando las piernas y manteniendose muy rigida en una postura sumamente femenina. El vampiro entró tras ella cerrando la puerta, escuchando los cascos de los caballos que tiraban del carruaje poniendose en marcha, ella le observaba, pensando que si de repente él se lanzaba sobre él, ella no tendría opción y perdería esa batalla, pero confiaba en que eso no ocurriría de hecho le entregó una dulce sonrisa al vampiro.
Entonces vino un torrente de preguntas por parte del vampiro que sorprendió a Yendra, que le miró con interes. -Bien, en un mundo donde las apariencias es el todo, ser circense te da pavulo a ciertos comportamientos o mostrar habilidades que por otro lado no sean apreciadas, las estrellas de un circo siempre es lo estraño, lo anormal, donde te aplauden o se rien de tí a partes iguales, más no eres juzgado, eres un circense...de tí se espera eso...- Yendra sonrió.- Puedo ganar dinero colgandome de un pie, en un trapecio a 20 metros de altura, contorsionarme a posturas imposibles, o danzando con un aro mostrando acrobacias con un traje ceñido, sugerente y esa gente volveran...y ellos creen que estan en un cuento de hadas... asi qué..¿que hacer cuando tienes flexibilidad, reflejos sobre humanos y más fuerza que los demás mortales? vete a un circo y la inquisición ni mirara al "payaso" que busca dinero y aplausos aireando lo rarito que es, es así de simple y ademas y lo más importante, ¡adoro llamar la atención!- Le guiña el ojo.


-En cuanto a que me gusta hacer...pasarlo muy bien y portarme muy mal, ese seria el resumen, espero que no te asustes querido, pero me gusta colarme en fiestas de señores de altos cargos y dejarles sin carteras...y o me compro caprichos o a veces lo dono..- Se queda algo pensativa, desde que conoció a Loyd le gusta colaborar con su gente. -Hay corazón en este malevolo felino...¡ja! aunque me gustan las fiestas...sobre todo las de mascaras, ir elegante, con esos elaborados peinados con esos bonitos adornos y una mascara que no descubra tu identidad, bailar, pero tambien me gusta de vez en cuando comportarme como la bestia que soy también.- Le miró con atención al vampiro, sintiendose que quizá hablaba demasiado, pero él preguntó. -Soy una cambiante felina, aunque sé que eso lo hueles...lo intuyes...lo sabes.- Contestó Yendra. -en cuanto a mis formas...voy a hacer crecer el deseo de que quieras ver mis tres formas de bestia...te aseguro que son una figura intimidante.Chasqueo la lengua divertida.
-Pero dime...Adonis...que acertados estuvieron con tu nombre, pense que era un nombre artistico..pero ¿Que hace un espartano tan lejos de casa? ¿por qué París? y sobre todo...aunque no dudo de tu buen gusto, sé que es exquisito...¿por qué un circo? vamos, hablame de ti querido.- Se acomodó con su atención en él totalmente.



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Re: Thirst for blood [Yendra Isley]

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