Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA AREZZO

MODERADORA

ENVIAR MP
NICOLÁS D'LENFENT

MODERADOR

ENVIAR MP
KALA BHANSALI

MODERADORA

ENVIAR MP
LADISLAV PEKKUS

MODERADOR

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA


Espacios libres: 00/45
Afiliaciones élite: cerradas
Última limpieza: 07/06


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://victorianvampires.foroes.org




Our Dream Come True ~ Privado

Ir abajo

Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Naitiri Zahir el Lun Nov 26, 2018 5:44 pm

Desde que habíamos llegado al norte nuestra estancia allí había sido bastante movida y sobre todo llena de peligros, lo que en un principio iba a ser un viaje para que Ubbe me enseñara el norte y nos pudiéramos casar en aquel templo en Upsala, uno con el que él siempre había querido casarse por el significado que tenía para su cultura, todo había sido una montaña rusa de emociones y de sensaciones. Admitía que yo no estuve al principio preparada para todo lo que el norte desentrañaba, aunque me sirvió para entender y comprender por qué Ubbe amaba su tierra y estaría dispuesto a dar su vida por la misma. Podía entenderlo, sí. Sobre todo porque era fácil quedar prendada y maravillada con aquella tierra tan diferente a la mía propia donde la vegetación se extendía allí hasta donde te alcanzaba la vista, donde la naturaleza predominaba y era muy fácil encontrarse un bosque en cualquier camino por el que fueras y perderte por el mismo. Admitía que el norte te atrapaba como lo hacía la tela de una araña cayendo en sus redes, y lo sabía porque a mí me había pasado en aquel viaje. Desde que descubrí dicha cultura siempre quise conocerla de primera mano y gracias a él había podido hacerlo, me había hecho de guía y habíamos recorrido bastantes lugares típicos del lugar. Recordar ese viaje indudablemente era recordar el momento cuando llegamos al templo y me pidió matrimonio clavando la rodilla en tierra, ¿quién iba a pensar que ese hombre haría algo así? Hasta yo quedé sorprendida, pero fue uno de los momentos más bonitos que había vivido en el norte junto con el día de la boda. Y a partir de ahí los días se habían tornado completamente intensos. No solo había tenido que ir a por él en un extraño hechizo que lo había “mandado” a una realidad completamente alterna y muy extraña, sino que además habíamos tenido que ir en un viaje por los nueves mundos para recuperar su alma. Todo se había vuelto vertiginoso en los últimos días que habíamos pasado en el norte, ahí sí que admitía que no había estado preparada para lo que tuve que afrontar, es más, incluso yo que siempre me había considerado una mujer luchadora había tenido un punto de inflexión y de flaqueza en el viaje para recuperar su alma... aunque tampoco había sido la única. Aquel viaje había sacado todo lo que ambos llevábamos dentro exponiéndolo a la luz y dándolo a conocer, cosas que ninguno había dicho quizás por miedo y por temor a parecer más débiles frente a los ojos de la otra persona, como si cambiara en algo las cosas. El norte había sido un viaje lleno de emociones y de sensaciones, con sus luces y sombras, intenso en todos los sentidos aunque me daba la sensación de que la vida en el norte así como las visitas que ellos hacían eran siempre de esa manera: intensa. Muy intensa.

Había sido una vuelta a casa un poco extraña o, al menos, así lo notaba desde mi punto de vista. Desde que supe en esa prueba lo que él callaba en su interior no había pasado un solo día en que no pensara en eso, en que no tuviera que morderme la lengua para respetar la decisión de no hablar mientras íbamos a por su alma, algo que había que decir no había sido para nada fácil pero que siempre supe que juntos podríamos conseguirlo. Estábamos cansados y agotados para cuando atravesamos el portal y llegamos a París, había querido pasar un par de días más en el norte para que disfrutara con su familia ahora que por fin su vida no corría peligro, para hacer nuevos y buenos recuerdos juntos en su tierra porque incluso con lo que había pasado y lo que habíamos sufrido yo siempre me quedaría con lo bueno, que pesaba muchísimo más que lo malo. Decidimos ir a casa de Alessia para recoger a Thor y a Isis, ni qué decir que se pusieron muy contentos y Thor saltaba sobre Ubbe poniendo sus patas en su pecho en cada salto mientras Isis no se despegaba de mi lado para que la acariciara y así ambos se iban turnando, demostrando lo que nos habían echado de menos. Y así era hora de volver juntos a casa con nuestros dedos entrelazados, a nuestra casa, para comenzar esa vida juntos que tanto nos habíamos ganado y que nos merecíamos con creces. Decidí durante un par de días quedarme en casa y disfrutar de esa tranquilidad de estar juntos, Ubbe necesitaba recuperarse de todo lo que había pasado porque había estado a punto de perder su alma, por Ra, había estado a punto de perderlo y si algo quería en esos momentos era tranquilidad, estar juntos y disfrutar el uno del otro. Pasamos el par de días descansando en casa disfrutando los dos solos con nuestros perros todo el rato por alrededor nuestra como si temieran que nos fuéramos a ir de nuevo, disfrutamos de paseos por la ciudad tomados de la mano, de cenas, de meriendas en el claro. Sobre todo disfrutaba después cuando nos tumbábamos en el sofá con una copa de vino, o en la cama después de entregarnos el uno al otro sobre su cuerpo desnudo rozando el mío, justo como ahora en ese momento en el que ambos sobre la cama después de demostrar lo que sentíamos el uno por el otro. Mi rostro estaba recostado sobre su pecho, mi pelo caía sobre su brazo que rodeaba mi cuerpo y lo acariciaba en lentas pasadas, mis dedos repasaban aquel tatuaje donde mi nombre lo marcaba igual que yo había quedado marcada por él. Cerré los ojos y sonreí dejando un beso en su pecho sin moverme ni un ápice, disfrutando del momento.



-Me encantan estos momentos contigo –aseguré repasando cada letra de mi nombre grabado en su pecho, no me hacía falta ponerlo para saber que todo él era mío, me bastaba con la forma en la que sus mares me miraban para darme cuenta de que así era- estoy tan cómoda, tan a gusto y tan calentita que sin duda alguna es mi lugar favorito del mundo –alcé mi rostro para apoyar mi barbilla en su pecho- si por mí fuera nos pasaríamos la vida en esta cama y no saldríamos de ella –sonreí mientras lo miraba poner esa sonrisa tan pilla en sus labios- ¿recuerdas cuando me dijiste, esa primera cita que tuvimos en Egipto el día de la celebración, que te pasarías la vida... follando conmigo? –Lo miré enarcando una ceja porque me acordaba, de eso y de mucho más- bien, creo que que estás cumpliendo con tus palabras con creces vikingo –le di un par de golpecitos en el pecho divertida para elevarme y buscar sus labios en un beso, buscando enredar mi lengua con la suya porque mi deseo por él, mis ganas, no conocían parangón y nunca era suficiente- ¿sabes? Esa noche dijiste cosas muy interesantes y que ahora con el paso del tiempo entiendo mucho más, como por ejemplo, lo de  “una vaina para tu espada”. ¿Soy ese remanso de paz para ti, Ubbe? ¿La que te otorga paz en tiempos de guerra? –Es lo que siempre había oído de sus labios a partir de esa noche, ahora todas aquellas palabras cobraban sentido. Admiraba a ese hombre, lo hacía por lo valiente que era a la hora de luchar por lo que quería, por no rendirse en ningún momento, por sacar fuerzas de flaqueza incluso en los peores momentos... porque con su alma pendiente de un hilo muy fino jamás se separó de mi lado, jamás menguó la fuerza con la que luchaba por lo nuestro y reclamaba su amor por mí. Porque como ya le había dicho una vez, para mí siempre sería mi héroe. Desde que le había preguntado en el norte habían pasado ya muchos días, incluso estando en París había pasado varios días y aunque le intentaba dar su espacio porque sabía que a él le costaba mucho más hablar sobre sentimientos o miedos, que había respetado que fuera él quien iniciara el tema... lo cierto es que yo no podía aguantar más. Era como si en el fondo él mismo esperaba que yo diera paso a esa conversación, como si él no supiera cómo iniciarla y estuviera esperando a que lo hiciera por él- Ubbe –lo llamé repasando mi nombre con la yema de mis dedos, con el codo sobre el colchón, unos mechones de mi pelo caían sobre su cuerpo y otros por mi brazo e incluso por el suyo- sé que te dije que en volver hablaríamos, soy consciente de lo mucho que te cuestan este tipo de cosas pero.... te aseguro por Ra que no puedo esperar más. He aguantado tanto como he podido, respeté en el norte tu decisión porque no era el momento, pero quiero hablar las cosas –mis desiertos se clavaron fijos en sus preciosos mares- sabes que nunca dejo las cosas a medias, necesito hablarlo Ubbe, me carcome saber todo eso y dejarlo estar como si nada, como si no importara... para mí si importa, me importas tú y quiero que no tengas dudas porque te quiero. Por favor, hablemos –acabé rogándole porque no iba a aguantar mucho más, necesitaba despejar sus dudas y quitar sus miedos. Para mí no había, hay ni habrá nadie como él en mi vida, y eso era algo que tenía tan claro como claros eran sus ojos.



My Love, My Life:


I'm a warrior, I fight for what i want:
You Changed My Entire World:
Cannif & Zahir:
Du Er Min Skjebne:
Part Of Me, Zahir Family:
My family; Blod bånd:
avatar
Naitiri Zahir
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 714
Puntos : 752
Reputación : 89
Fecha de inscripción : 27/11/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Ubbe Cannif el Miér Nov 28, 2018 11:24 am

La vuelta a París tenía para mi un deje agridulce, por un lado sabía que la vida junto a mi mujer empezaba, ahora ambos eramos dueños de nuestro destino, no iba a ser fácil, ambos teníamos mucho carácter, ambos eramos tercos y el fuego corría por nuestras venas dignos de dos culturas con dioses bélicos, por otro lado abandonaba a mi familia en tiempos de guerra, ningún general que se preciara de serlo colgaría así el acero, mas aunque padre, Höor todos fueron comprensivos y me empujaron a vivir mi historia de amor, una parte de mi permanecía allí, en Akershus.

Amaba a mi mujer, pero también las tierras que me vieron crecer, las borracheras en la taberna, las fiestas de la cosecha, los entrenamientos entre risas en le patio de armas incluso las escaramuzas para escapar de las aberraciones del rey tirano, todo eso había forjado al hombre que era, a ese que hoy mi esposa tenía entre sus piernas.

Besos ,caricias, sonrisas, el lecho vivió nuestra historia entre sacudidas, desde el día que la secuestre y hasta este instante de amor sin limite no hubo un solo día que no ansié tomarla como mía, poseerla en todas las circunstancias.
Mi mano surcaba como un drakkar su cuerpo, curvas que me volvían loco y sin duda supe que esa mujer fue cincelada por los dioses como el mismo Midgard.

Caíamos sobre el lecho jadeantes, su cabeza contra mi pecho escuchando el incesante latir de mi corazón, su pelo en cascada por mi brazo mientras mi mano acariciaba sus caderas y mis ojos se entrecerraban agotados.
Era feliz, solo había que ver esa sonrisa que pintaba mis labios, daba igual donde, yo la necesitaba.

Cuando empezó a hablar sobre aquello que la había mantenido preocupada supe que había llegado el momento de la verdad, me costaba mucho expresarme, por eso tendía a guardarme aquello que me preocupaba y a camuflarlo con bromas varias.

-No me arrepiento de estar en París, sabes que parte de mi corazón siempre estará en el norte, pero padre estuvo un tiempo viviendo aquí con madre y fueron felices. Se que los tipos de aquí son medio hombres, no me llegan ni a la suela del zapato, no hubieras salido del templo de Egipto con uno de estos maricas, pero si conmigo...pero también se que la vida es larga y que en tu trabajo hay mucho “intelectual” que comparte la pasión de Egipto, que no van a ser muy pasionales en la cama ni tendrán la verga muy gorda, ya sabes que yo es como si gastara tres piernas y no te hablo de la bastarda que cuelga de mi espalda -aseguré ganándome un manotazo -te quiero y mis miedos son por eso, porque por primera vez en mi vida estoy enamorado y ya te perdí en mi tiempo, no quiero perderte en el tuyo...


me:
Spoiler:


mi presente, mi futuro:
 
cannif:
Nai y Ubbe:

mis hijos:
Gracias Nai:
avatar
Ubbe Cannif
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 359
Puntos : 385
Reputación : 27
Fecha de inscripción : 25/02/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Naitiri Zahir el Dom Dic 02, 2018 12:47 pm

Era consciente de lo que le costaba al vikingo expresarse y contra aquello que le pasaba, sus miedos, sus dudas, sus temores... me dolía haberme enterado de esa manera y que no me lo contara directamente porque si algo siempre había hecho había sido respetar sus tiempos, sabía que cuando él estuviera preparado me lo contaría y hablaríamos de ello, pero ya habían pasado varios días desde nuestra vuelta del norte y aunque le prometí que allí no hablaríamos ni tendríamos una conversación que yo sí pensaba necesitábamos, no podía aguantar más. No porque sabía que eso le estaba haciendo daño por dentro, no porque si algo tenía claro es que para mí él lo era todo y no quería que tuviera dudas, porque nuestra relación era sólida y no habían quiebros y fallas. Mi amor por él no era algo que tuviera que decirle porque ya se lo había demostrado con creces con mis acciones, al ir a por él en ese sueño, al darle la mitad de mi alma y acompañarlo en ese viaje plagado de peligros. Para mí no había nadie más que no fuera el vikingo y ahora tras aquel tiempo entendía que lo había estado esperando toda mi vida, como si nuestros destinos se hubieran unido y solo había que esperar el momento a que él apareciera como lo había hecho. Estábamos unidos y enlazados por ese hilo rojo tal y como se lo había dicho ya varias veces y conforme pasaban los días y los momentos con él era algo que me quedaba más claro, mi vida sin él no tenía sentido y yo no quería a nadie más que no fuera con él. Era cierto que habíamos pasado tiempos difíciles y que lo nuestro no había sido fácil, ni siquiera desde el momento en que nos conocimos, pero si algo tenía claro es que era juntos como debíamos de estar y siempre podríamos superarlo todo si estábamos unidos. Yo era una persona de hablar las cosas, no tenía esa dificultad para él de expresarme y aunque respetaba sus tiempos porque los entendía ya no podía quedarme más tiempo callada. Me dolía saber que él tenía todo eso carcomiéndole por dentro y no me lo decía, sabía perfectamente que no quería sacar el tema y era como si esperara que en algún momento yo lo hiciera para hablar las cosas, porque me conocía demasiado y él sabía que yo no dejaría esa conversación a la mitad, algo que para él era importante y que yo quería quitar todas sus dudas. Sabía que él no tenía dudas por mis sentimientos como yo no los tenía por los suyos, entendía que en el norte las cosas eran diferentes pero si podía hacer algo para aliviarlo no lo dudaría ni un solo segundo, porque ya no concebía mis días sin él, ya no concebía el pensamiento de pasar una vida lejos de su mirada, de sus labios o de sus caricias... incluso de esos comentarios fanfarrones que se gastaba, de esa sinceridad aplastante y sin filtros que tenía y que no era muy típico y común de encontrar allí... pero a mí me encantaba él conforme era, con sus maneras, sus manías, sus costumbres. Lo amaba por encima de todo, por eso había ido con él a ese viaje, por eso le había dado parte de mi alma y si me hubieran pedido la vida yo gustosa se la habría dado porque no imaginaba una vida lejos de él, o sin él. Era mi mayor pilar en mi vida, la persona más importante de ella y aunque también estaban Astrid y Alessia sin duda alguna Ubbe estaba en la cima más alta porque con él lo compartía todo, porque era él quien me apoyaba cuando lo necesitaba, el que me sujetaba cuando peor me encontraba, quien me daba ánimos para seguir adelante cuando mis fuerzas flaqueaban. Él había cambiado toda mi vida con su llegada, y sí, la había puesto patas arriba pero no cambiaba ni un solo momento a su lado aunque este fuera malo porque de ellos se aprendían, y eso nos hacía crecer como pareja.

No quería perturbar aquel momento pero necesitaba hablarlo con él mientras yo estaba recostada sobre su pecho, mis dedos repasaban las letras de mi nombre sobre su corazón marcándolo como mío aun cuando no me hacía falta para saber que ese hombre por entero me pertenecía. Sus manos se deslizaban por mi piel provocándome pequeños escalofríos, quizás no se diera cuenta, pero ese hombre era capaz de provocarme con el más mínimo y leve roce... jamás quedaba saciada de él, nunca parecía ser suficiente. Me encontraba demasiado a gusto entre sus brazos, mi lugar favorito del mundo, disfrutaba esos momentos estando los dos solos en donde podíamos estar tranquilos que era lo que necesitábamos en esos momentos. El norte había sido muy intenso y ahora le había prometido un tiempo de tranquilidad solo para nosotros, único y exclusivamente para los dos porque sabía que él también lo necesitaba. Era el momento de formar nuestra familia y cumplir nuestros sueños, sabía lo importante que era para él tener descendencia, las ganas que tenía por ser padre y aunque yo estaba igual que él sabía que lo que más feliz le haría era saber que yo me quedaba embarazada. Habíamos sufrido ya una pérdida y los dioses tenían que recompensarnos como nos habían dicho, era el momento de centrarnos en la familia que queríamos construir juntos porque no lo iba a negar, se me “caía la baba” cuando pensaba en la imagen del vikingo con nuestro hijo en brazos, o jugando con él, o enseñándole con una espada de madera... sabía que tenía buena mano con los niños y me hacía mucha ilusión tenerlo, quedarme embarazada y tener algo que solamente era de los dos. Sabía por esa sonrisa que traía en sus labios que estaba feliz, él con tenerme entre sus brazos y pudiera tocar mis nalgas era cuanto le bastaba... pero sabía que en el fondo había más y no quería seguir si él tenía esos miedos, porque yo no dudaba de lo nuestro sino que cada vez estaba más y más convencida de ello. Por eso fue que le pedí que habláramos, que me dijera lo que guardaba en su interior para así yo poder quitar esas dudas y que no tuviera miedo alguno sobre la absurda idea de perderme, porque yo no quería a nadie más que no fuera él a mi lado. Por eso me elevé mientras mis dedos recorrían su pecho y apoyé el codo en la cama dejando mi cabeza contra mi mano para poder mirarle, mi pelo caía por su brazo sintiendo sus dedos deslizándose por mi cintura en lentas caricias hasta acabar en mis nalgas. Cuando dio el paso de hablar lo miré mientras lo escuchaba y analizaba sus palabras, y más que tener miedo o dudar de nuestra relación parecía que era algo más por él que por mí, como si él pensara que no era “suficiente” para mí porque no era intelectual como los hombres de aquí, algo que me llevó a enarcar una ceja por ello. Tenía miedo de perderme porque estaba enamorado de mí, porque me había perdido en su tiempo y no quería perderme en el mío... y eso lo entendía. Pero se equivocaba con los demás y que no se tuviera ese valor tampoco es que me gustara demasiado, él valía muchísimo más que cualquier hombre y era el momento de que lo supiera, de que lo tuviera claro porque a mí no me importaba ningún hombre que no fuera él. Solo él.


-Sé que para ti esto no es fácil porque te cuesta decir las cosas, así que agradezco que hables conmigo y te pido por favor que si en algún momento tienes dudas, o cualquier otra cosa... dímelo, a tu tiempo, pero hazlo. No quiero que te guardes estas cosas y aunque sé que te cuesta no quiero que estés mal por cosas así –mis dedos subieron por su pecho hasta llegar a su barba- los hombres de aquí no pueden compararse contigo en ninguna de las maneras, sobre todo porque eres único y especial y le pegas miles de vueltas a todos –aseguré mientras miraba esos preciosos mares- ¿tienes miedo porque pueda conocer a gente intelectual, y que por eso ya me gusten más que tú? –Pregunté porque eso es lo que había entendido- Ubbe... a mí no me importa que sean más o menos intelectuales, lo que yo quiero no es algo que tenga que ver con eso o conque sientas pasión o no por mi país y por mi cultura –mordí mi labio buscando la forma de decirlo- es cierto, me gusta mi trabajo porque mi madre me lo inculcó de pequeña, me gusta enseñarle a la gente todo lo que no saben sobre Egipto y darles información, contarle detalles interesantes porque en parte ese también es mi trabajo además de supervisar las antigüedades que llegan desde allí... pero yo jamás he buscado un hombre por su intelecto o por su pasión a mi cultura, quiero ser yo por lo que sientan esa pasión, por la que encuentren interesante, por lo que quieran descubrir mis misterios, por desentrañar todo aquello que guardo, porque lleguen donde nadie más ha sido capaz de llegar, porque se ganen mi corazón... y todo eso lo tengo contigo Ubbe, tú llegaste a mí vida y me mostraste una forma de vida que yo creía que no sería nunca para mí, despertaste algo en lo más profundo de mi interior y te abriste paso hasta llegar donde nadie más había podido llegar; mi corazón. Tú eres el que ha llegado a sacar mis miedos, esos que nadie más sabía y que no había contado, tú fuiste el único capaz de ver más allá de un cuerpo y el primero en que se interesó realmente por mí. Estoy muy enamorada de ti Ubbe, y no concibo mi vida si no es junto a ti –mis dedos repasaron sus labios notando su aliento cálido en mis yemas- aborrezco los demás hombres porque todos son falsos, todos fingen ser algo que no son y créeme que tú eres lo más fascinante y verdadero que he encontrado en mucho tiempo. ¿Qué eres un tanto más rudo que los demás? No es algo que me molesta en absoluto, ¿qué tus pintas no son como las demás? A mí me gusta tal cual eres y no quiero que cambies, me gustas con tus pieles y con ese toque salvaje que va innato en ti –sonreí mirándolo- no son las pintas lo que definen a una persona, sino su forma de ser y no quiero que lo cambies en absoluto. Y sí, de no haber sido por ti jamás habría salido de aquel templo, contigo es una aventura cada día y yo quiero vivirlas todas a tu lado... es algo que ya sabes. Te aseguro que no me interesa ningún hombre que no seas tú, por muy intelectual que sea y por mucha pasión que ponga por mi cultura, porque entonces no serían tú y yo solo te quiero a ti –hice una pequeña pausa y me reí, sin evitarlo, por el comentario que hizo apoyando mi frente en su pecho porque así era el vikingo, atrevido, descarado y sin filtros... y eso me encantaba. Dejé un mordisco en su pecho y alcé de nuevo mi mirada- oh sí, no puedo quejarme de lo bien dotado que está mi marido... soy consciente de ello porque soy yo quien la noto cuando me tomas; cómo me llena hasta el fondo y cómo se roza con mis paredes cuando te mueves –mordí su labio inferior divertida- ¿ves? Esta es otra de las cosas que me gustan de ti; que no tienes filtros a la hora de hablar, que dices las cosas como son y que puedo bromear contigo y seguir el juego a todo sin importar lo que piensen los demás, que donde otro pondría el grito en el cielo por esto a nosotros nos da igual y no nos importa, me gusta lo descarado que eres –llevé mi rostro a su cuello donde dejé un mordisco un tanto juguetón entre risas para volver a mirarlo- ¿sabes? Me fijé en ti desde que desperté en aquella casa cuando me secuestraste y me enamoré de ti la noche de nuestra primera cita en Egipto, rompiste todos mis esquemas –aseguré con una sonrisa- soy consciente de que venir a por mí en esta época ha supuesto “perderme” en la tuya, pero te aseguro que no vas a perderme nunca, ¿no ves lo enganchada que estoy a ti? No dejo de pensar en ti y en las ganas de llegar para estar contigo, y desde luego que no vas a perderme por otro hombre porque todo lo que quería en mi vida lo he encontrado contigo. Te amo y me encanta cuando dices que me quieres, aunque sé que lo demuestras más con actos que con palabras. Nunca dudes de que vaya a dejarte porque no podría, eres todo cuanto quiero y deseo en mi vida, no hay nadie como tú y me siento afortunada de que seas mío, solo para mí –me moví contra él con una sonrisa- ahora quiero centrarme en nosotros, en disfrutar nuestra vida juntos, de formar nuestra familia... deseo hacerte feliz Ubbe –aclaré buscando sus labios para besarlo- ¿alguna duda más que le tenga que resolver a mi marido? Espero que le haya quedado claro que mi vikingo es todo cuanto quiero y deseo, y que siempre le tengo ganas –aclaré sobre sus labios medio riéndome porque se lo podría tomar un tanto en broma, pero lo decía muy en serio.



My Love, My Life:


I'm a warrior, I fight for what i want:
You Changed My Entire World:
Cannif & Zahir:
Du Er Min Skjebne:
Part Of Me, Zahir Family:
My family; Blod bånd:
avatar
Naitiri Zahir
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 714
Puntos : 752
Reputación : 89
Fecha de inscripción : 27/11/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Ubbe Cannif el Mar Dic 04, 2018 1:06 pm

Mi esposa tenía un don con las palabras, mis ojos serpenteaban de su boca a sus tetas mientras mis manos recorrían sus dos enormes nalgas, no podía evitar ladear la sonrisa, no porque no la estuviera escuchando, que lo hacía, si no porque de algún modo sentía que me pertenecía.

-Tienes las tetas mas grandes.

-Ubbe -me recriminó para que prestara atención a aquello que le preocupaba.

-Lo se, me quieres, no te imaginas amando a otro hombre, tampoco yo a otra mujer, lo he dejado todo por ti ¿crees no estoy seguro de lo que siento? Durante mucho tiempo he ido y venido, jamas me he comprometido con nada, con nadie mas allá de con mi pueblo, amo cada palmo de esa tierra pro la que he sangrado y sin embargo mi amor por ti supera con creces lo que mi corazón siente pro el norte.

Deslicé mis dedos por sus labios hundiendo mis mares revueltos en aquellos relojes de arena, por un segundo sentí que para mi se detenía el tiempo.

-Estoy enamorado de ti, peor no puedo evitar pensar que tu aquí tienes una vida, te buscan para que soluciones problemas, tu trabajo no es solo un lugar tranquilo donde estudias viejos objetos de Egipto, tu trabajo es peligroso, y no siento que cuentes conmigo, lo del demonio por ejemplo, se que ibas a venir a casa y cambiaste tu rumbo porque no querías que el ente me dañara, a veces siento que me dejas fuera y eso al final nos traerá consecuencias.

Azoté sus nalgas con ganas mientras ladeaba la sonrisa.

-Yo solo quiero perderme en tu cuerpo una vez tras otra, no pensar, solo emborracharme en tu piel, tomarte y llenarte una y otra vez y se que tu trabajo es importante para ti, pero saber que estas en peligro es algo que no llevo bien.

Dejé escapar el aire contra su boca, mis dedos se enredaron en aquella cascada parda que caía salvaje y desordenada sobre su hombro.

-Estoy enamorado de ti Nai, se que no suelo decirlo e incluso a veces me cuesta demostrarlo – confesé atrayendola contra mis labios – pero si no cuentas conmigo esto no va a funcionar, no soy uno de esos peleles de París a los que puedas ocultarle lo que te pasa, soy un guerrero norteño y quiero, exijo conocer en que anda metida mi mujer, si tu me guardas secretos, yo te guardaré los míos y nos convertiremos en extraños Nai, yo no quiero eso.


me:
Spoiler:


mi presente, mi futuro:
 
cannif:
Nai y Ubbe:

mis hijos:
Gracias Nai:
avatar
Ubbe Cannif
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 359
Puntos : 385
Reputación : 27
Fecha de inscripción : 25/02/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Naitiri Zahir el Sáb Dic 08, 2018 12:02 pm

Conocía demasiado al vikingo para saber que ciertas conversaciones le costaba bastante tenerlas, no era demasiado dado a expresar lo que sentía, sus dudas o incluso sus miedos porque él era un vikingo y ante todo eso era algo que no formaba parte de él. Necesitábamos una conversación y era por ese mismo motivo que había aguantado tanto tiempo desde que me enteré de lo que acontecía en su interior, de todo lo que le rondaba por dentro y le carcomía lleno de dudas y de temores. Me habría gustado que me lo hubiera dicho él con el tiempo, a su ritmo, y no haberme enterado por una prueba... pero al menos era consciente de lo que le pasaba y podíamos solucionarlo. Sabía que últimamente todo había sido un tanto peligroso y vertiginoso para ambos, que no habíamos tenido demasiado tiempo para disfrutar de nuestro reciente matrimonio tranquilos y que todo se había tornado en una espiral de peligros constantes en la que nuestras vidas se habían visto en peligro, sobre todo la suya con aquel viaje que hicimos por los nueve mundos para recuperar su alma. Mi intención no había sido que pasaran todos estos problemas y peligrosos, cuando volvimos del norte había querido buscar algo de calma para los dos y sobre todo que el vikingo se recuperara porque él podría callárselo, pero intuía que estar tanto tiempo a punto de perder su alma era algo que le había mermado las energías y quería reposo para él, descansar, disfrutar los dos solos de esa vida que por fin nos merecíamos y por la que habíamos luchado fervientemente. Sin embargo no había sido así y me sentía un tanto mal por ello, porque no podía evitar pensar que lo había puesto en peligro por mi culpa aun cuando sabía que yo no había provocado ninguno de los acontecimientos que habíamos pasado y que todo había sido una casualidad y, en parte, también había sido cosa del destino. Sabía también que de no empezar yo la conversación él no la haría porque le costaba mucho expresarse, era algo más parco en hablar que yo aunque eso era algo que supe desde el momento en que lo conocí y no me extrañaba. Por ese mismo motivo fue que no me importó comenzar yo con la conversación, ambos la necesitábamos para sacar todas las dudas de una vez por todas, quitar todos esos temores que él pudiera tener para centrarnos en lo que realmente importaba: nosotros y la familia que pensábamos formar. No quería dudas en mi matrimonio, no quería temores o miedos infundados por sus pensamientos o por lo que él “creía” que era cuando no era cierto, y lejos de molestarme, lo quería hablar para futuras ocasiones en que si alguna vez le pasaba lo mismo habláramos las cosas y no las dejáramos pasar. Yo entendía que el matrimonio en el norte era un tanto diferente, que no era igual pero a mí no me importaba nada más que tenerlo a él conmigo y que estábamos los dos juntos ahora casados no solo ante mis dioses, sino también ante los suyos, y era todo cuanto necesitaba y quería. Yo era bastante expresiva, hablaba demasiado y eso él ya me lo había dicho alguna que otra vez, pero si lo hacía era solo porque quería que él supiera todo aquello que me hacía sentir y la manera en la que yo me sentía cuando estaba con él, todo aquello que sacaba de mí... aunque no esperaba una explicación tan extensa por su parte, porque sabía que él no era así.

Sin embargo lo que no me gustaba es que tuviera dudas porque pensara que podría no ser “suficiente” para mí comparado con los hombres que vivían en la ciudad, lo que él no llegaba a entender o comprender es que a mí no me importaba cómo fueran los demás porque solo lo quería a él, si no había estado con ningún hombre de París era porque no los quería en mi vida, y eso era algo que quería dejarle muy claro para que lo entendiera, que me daba igual si eran cultos o no, que no me importaba si sentían pasión o no por mi cultura porque yo no quería eso en mi vida, quería un hombre que sintiera pasión por mí como la tenía él, que no me importaba la forma en la que vistieran porque eso no quería decir que fueran mejor o peor persona y había quedado más que demostrado... pero parecía que él había tenido dudas y eso en parte me dolía, porque había escogido casarme con él por dos veces en apenas un mes de diferencia en dos bodas por nuestras diferentes culturas, había entregado parte de mi alma para que no cayera cuando peor se encontraba, había ido a un sueño que era una maldición donde él no me conocía ni se acordaba de mí aun a riesgo de perderme yo también en el mismo sueño... y no menos importante; había dejado que marcara mi piel con su nombre aunque realmente no le hacía ninguna falta, ¿por qué veía todo lo demás y no veía que todo eso no se hacía por alguien que no amaras? Ubbe podría pensar que yo quería a un hombre diferente a él a mi lado, pero yo solo lo quería y lo necesitaba a él y si ponía tanto énfasis en eso era para que le quedara bien claro y no tuviera ninguna duda al respecto, porque no quería tener de nuevo dentro de un tiempo la misma conversación no por nada, sino porque eso significaba que él no se daba el valor que merecía y no era algo que yo quisiera. Estaba allí con él y no me iría nunca de su lado, era todo lo que importaba porque yo solo lo amaba a él. Él valía mucho más de lo que se pensaba en un principio y tenía que darse cuenta de ello pronto, porque solo así despejaría sus dudas y se vería a sí mismo como yo lo veía a él. Y no quería que cambiara nada en absoluto, ni su forma de vestir, ni su forma de ser, ni su forma de hablar... no porque al final ya no sería el vikingo que conocí y del que me enamoré perdidamente, y ya nada sería lo mismo. Lo amaba tal cual era y eso es lo que debía de importarle, y cómo fueran los demás carecía de importancia porque yo solo tenía sentimientos por él y desde luego que por mí podían desaparecer todos los hombres de esa ciudad que en nada me repercutiría, no mientras tuviera al vikingo a mi lado para ser feliz. Y aunque sabía que mi explicación estaba siendo algo larga, con la única intención de dejar todos los puntos claros, podía notar que sus ojos bailaban constantemente de mis labios a mis pechos con esa sonrisa ladeada que se traía y que tan bien conocía, sabía lo que estaba pensando como si pudiera leer sus pensamientos porque lo conocía demasiado bien y esa sonrisa era demasiado delatadora de sus pensamientos. Podía sentir sus manos deslizándose, cómo no, por mis nalgas sabiendo que esa era la parte de mí cuerpo que más le gustaba y que él ya me había confirmado en varias ocasiones, tenía una obsesión sana por mis nalgas que a mí simplemente me divertía. Mi dedo dibujaba su pecho sintiendo sus músculos bajo mi yema mientras repasaba mi nombre marcado y grabado en su pecho... e incluso con sus manos en mis nalgas acariciándolas, sus ojos que iban de mis labios a mis pechos porque no hacía falta más que seguir la trayectoria, y esa sonrisa... incluso con todo eso supe que me prestaba atención, aunque se “distrajera” fácilmente con mi cuerpo. Lo que no esperé es que, por toda respuesta a lo que le había dicho, me dijera que tenía las tetas más grandes... algo que me llevó a enarcar una ceja primero pero que finalmente acabé riéndome negando con la cabeza porque ese hombre era único, en todos y cada uno de los sentidos.



-Ubbe –dije dándole un pequeño manotazo para que me prestara algo más de atención y dejara de mirarme el pecho, que no me molestaba, pero no cuando estábamos tratando cosas tan serias como esa, cuando me preocupaba bastante y estaba intentando quitarle esos miedos, temores y dudas- yo aquí abriéndote mi corazón, exponiendo mis sentimientos más profundos, intentando quitar esos miedos que tienes... ¿y lo único que se te ocurre responderme, es que tengo las tetas más grandes? –De ser otra persona seguramente con la respuesta de él se habría enfadado, sin embargo aunque intenté por un segundo parecer algo más serie... acabé riéndome porque ese hombre era único y era imposible no reírme mientras le daba un manotazo de nuevo y negaba divertida con la cabeza- no cambies nunca Ubbe, eres de lo más divertido y fascinante que me he encontrado en mi vida –aseguré dejando un mordisco en su labio inferior- no es que las tenga más grandes, son las ganas que tienes de tocarlas y el deseo de las mías porque lo hagas... de algún modo tenían que llamar tu atención –era imposible no reírme cuando hacía esas cosas, tenía el don único para hacer todo más ameno, incluso con una conversación tan importante como esta. Mis desiertos lo observaron cuando finalmente respondió volviendo de nuevo al asunto en cuestión, cuando aseguró que sabía que lo amaba como él me amaba a mí, que estaba seguro de lo que sentía porque él jamás se había atado a nadie, siempre me había dicho que tenía sus encuentros con mujeres pero nunca se quedaba más allá de eso, que nunca se había atado a nadie y que su deber estaba para con su pueblo y sus gentes, que me dijera que su amor por mí superaba con creces lo que su corazón sentía por el norte... eran palabras mayores, porque bien sabía que él estaría dispuesto a sangrar hasta morir por el norte, aunque también por mí... y que me amara más que a su tierra decía mucho, muchísimo, de su amor por mí. Sus dedos se deslizaron por mis labios y mi lengua repasó sus yemas en lo que sus preciosos mares se fijaban en mis desiertos, creando ese perfecto y maravilloso oasis entre ambos. Volvió a asegurar que estaba enamorado de mí y, por fin, obtuve un poco de lo que quería y era que me dijera aquello que le daba miedo o temía. No negaría que en el último par de ocasiones mi trabajo nos había llevado a vernos envueltos en peligros, pero era la primera vez en años que me pasaba algo como eso. Le dolía que no contara con él y que lo dejara a un lado, pero eso tampoco era cierto porque no era así, y lo del demonio... las cosas habían salido de una manera diferente- dices que no tienes dudas de lo que tú sientes, entonces, ¿tus dudas son por lo que siento yo? ¿Dudas de que realmente esté enamorada de ti? ¿Dudas de mis sentimientos, Ubbe? Porque si es eso te aseguro que me duele, no cuando he demostrado con creces que para mí nada de esto es un capricho pasajero, porque de ser así no me habría casado dos veces, no habría arriesgado mi vida en un sueño donde podía perderme, no te habría dado parte de mi alma para salvarte... y tampoco hubiera dejado que me marcaras con tu nombre en mi piel. Siempre te he expuesto mis sentimientos, y no entendería que dudaras de ellos... –mordí mi labio por unos segundos porque sí, me dolía que de lo que pudiera dudar fuera precisamente de eso; de lo que yo sentía por él- sé que últimamente en mi trabajo las cosas se han salido un poco fuera de lo normal pero... es la primera vez que pasa algo como eso. Llevo dos años trabajando en el museo y jamás me ha ocurrido algo como esto, no son cosas que suelan pasar porque los objetos tan peligrosos sé que son controlados en su mayoría por algunas Ordenes que existen, como la de Caleb, o como la de Annabeth y están custodiados... mi trabajo no es peligroso, esto ha sido algo excepcional –mis dedos recorrieron su rostro- en cuanto a lo del demonio... no quise dejarte fuera, volví a casa con la intención de contarte lo que había pasado cuando perdí el conocimiento y desperté así, ¿cómo iba a arriesgarme a venir y que pudiera pasarte algo? ¿Y si perdía el conocimiento mientras dormía? Sé que por protegerme a mí serías capaz de cualquier cosa, y yo no podía soportar la idea de hacerte daño... por eso volví, pretendía solucionar todo antes de que pasara nada más –mordí mi labio- pero no es cierto que te dejo al margen, porque cuando pasó lo de Annabeth lo primero que le dije fue que tú tenías que saberlo o de lo contrario no la ayudaría, si no contara contigo, si te dejara al margen... ¿no crees que habría aceptado sin contarte nada? Siento que pienses que te dejo al margen, pero no es así Ubbe –negué con la cabeza porque no era cierto, y la prueba de lo de Annabeth era suficiente. Mis desiertos estaban fijos en sus mares con sus dedos enredados en mi pelo, me acercó más contra él sintiendo su cálido aliento impactar contra mis labios, tan cerca que solo me bastaría un movimiento para tomarlos como míos. Sonreí cuando volvió a repetir que estaba enamorado de mí y que sabía que no solía expresarlo, a lo que negué sin borrar mi sonrisa- te cuesta decirlo y yo respeto tus tiempos, pero aunque no te des cuenta Ubbe sí me lo demuestras, más de lo que puedas pensar –aseguré dejando que siguiera hablando y entendía lo que me decía, lo entendía perfectamente- esto sí va a funcionar porque sé que eres capaz de cualquier cosa que se te ponga por delante, que eres capaz de enfrentarte a todo y salir vencedor... pero no te guardo secretos Ubbe, todo lo conoces y lo sabes de mí, lo primero que le dije a Annabeth es que con mi marido no tengo secretos y es verdad, por eso le comenté de hablar contigo porque quería que lo supieras para contar contigo, no vamos a convertirnos en extraños porque no quiero secretos en mi matrimonio, no los he tenido nunca contigo y no pienso empezar ahora –aseguré para que lo tuviera claro- aunque... bueno, sí tengo un pequeño secreto –dije mirándolo de manera fija como si fuera algo importante- ¿quieres saberlo? –Pregunté evitando reírme cuando acerqué mi rostro al suyo- sé que te llevas a Isis de caza junto con Thor de vez en cuando.... ¿crees que no conozco a mi perra, Ubbe? –Pregunté con una sonrisa porque sabía que lo hacía- sabes que no me gusta aunque no negaré que algo de ejercicio no le viene nada mal, sé que no lo haces con malas intenciones, pero por favor... lleva cuidado. Me gustaría que se quedara en casa y por eso mismo te regalé a Thor; para que te lo lleves a él –levanté el rostro para verlos a los dos acurrucados juntos durmiendo en un lado de la habitación- son tan monos... –dije para luego mirarle, sabía que no le gustaba que los mimara pero ¿qué podía hacerle?- es el único “secreto” que tenía, aunque tú también tenías uno conmigo y eso no es justodije mordiendo su barbilla con una sonrisa. Sin embargo reí cuando aseguró que solo quería perderse en mi cuerpo- entonces hazlo, no le des vueltas a esa cabecita que tienes y simplemente emborráchate de mi piel, tómame y lléname hasta que te pida por clemencia –aseguré sobre sus labios dejando que mi aliento los calcinara- te deseo, te necesito... –mis manos descendieron por su pecho mientras que yo, de un movimiento, me subía sobre su cuerpo dejando que la sábana cayera por mi espalda y mi pelo cayera por mis hombros y por mis pechos- recorre mi cuerpo y tócame –tomé sus manos y las llevé a mis pechos- hazme el amor Ubbe –dije sobre sus labios antes de besarlos, mi lengua esa vez se coló rauda con la intención de reclamar aquello que era mío, porque todo él me pertenecía.



My Love, My Life:


I'm a warrior, I fight for what i want:
You Changed My Entire World:
Cannif & Zahir:
Du Er Min Skjebne:
Part Of Me, Zahir Family:
My family; Blod bånd:
avatar
Naitiri Zahir
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 714
Puntos : 752
Reputación : 89
Fecha de inscripción : 27/11/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Ubbe Cannif el Dom Dic 16, 2018 12:50 pm

Enarqué una ceja cuando mi mujer indignada me aseguró que mis palabras la llevaban a pensar que dudaba de sus sentimientos, era un error, no había dicho exactamente eso.

-No, dudo de que al final tu trabajo nos haga tener secretos para con el otro, te conozco Nai, se perfectamente que al final harás lo que consideres justo, te tirá demasiado la cultura egipcia como para respetar mi voluntad de una vida en paz, sabes que espero el hijo que me den los dioses y sabes que si es mordido por un licano tendré que matarlo, por Odin ¿que no entiendes de mantenernos en un perfil bajo? Yo he dejado todo ¿crees que la guerra no corre por mis venas? ¿crees eres la única que siente el desierto en su corazón? Yo siento el norte, su frio, las fraguas con las que construyen espadas legendarias, yo también soy norteño, un extranjero en tierra de medio hombres, mas por lo nuestro trato de no meterme en líos, mas tu pareces buscarlos últimamente, lo que me lleva a pensar ¿es esto lo que quieres?

Negué con la cabeza humedeciendome los labios.

-Cuando hablamos de quedarnos aquí, en París, en tu tiempo creí que lo que querías era que la guerra saliera de nuestras vidas, amarnos, una familia, mas tu te empeñas en correr riesgos, no solo estudias los objetos si no que te juntas a brujas, licanas, vampiros, ordenes mágicas, no se, a todo aquello que te va a arrastrar a la acción, no entiendo mi lugar Nai y se que lo del demonio no fue intencionado, mas también sé que aunque yo te lo prohíba volverás a verte con la mujer que causó el problema ¿cierto? A eso me refiero, a que lo harás a escondidas porque yo no quiero, como aunque me pidas mi bendición con lo de Anna, no la necesites pues al final harás lo que quieras igualmente.

La empujé contra el lecho para trepar sobre ella, restregándole por el centro de su feminidad mi verga dura como una piedra.

-Yo te deseo, también quiero guerra, pensaba que esta, la del lecho bastaría, mas esta visto que no es así y yo acabaré cogiendo la senda de la espada y cuando lo haga no podrás echármelo en cara -sentencié contra sus labios mordiéndole los belfos con hambre de un encuentro en el lecho -lo de los perros ¿que importa? Los animales han de ser útiles al hombre, Thor hace la mayor parte del trabajo sucio.

Sin dejarla darme una replica empujé mi verga contra su hendidura colándola dentro de ella, su gemido lleno de sorpresa murió contra mi boca, ansiaba tomarla aquí y ahora y en eso ambos nos parecíamos ,no solíamos pedir permiso para hacer las cosas.
Su espalda se arqueaba entre mis manos, sus jadeos golpeaban mis labios con cada profunda embestida.



me:
Spoiler:


mi presente, mi futuro:
 
cannif:
Nai y Ubbe:

mis hijos:
Gracias Nai:
avatar
Ubbe Cannif
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 359
Puntos : 385
Reputación : 27
Fecha de inscripción : 25/02/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Our Dream Come True ~ Privado

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.