Victorian Vampires
La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 ZZaNqS8
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?




NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
NICOLÁS D' LENFENT

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
GHENADIE MONETTE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
DOREEN JUSSSIEU

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
RYLEY LEZARC

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


ESTACIÓN


Espacios libres: 00/40
Afiliaciones élite: CERRADAS
Última limpieza: 11/08


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en https://victorianvampires.foroes.org




La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ir abajo

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 Empty La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova

Mensaje por Eleanor Aldridge el Jue Mar 26, 2020 12:55 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Nunca había sido muy de playa y ahora mismo caminaba con los pies desnudos sobre la arena, con el calzado colgando de los dedos de su mano izquierda. Se había escapado momentáneamente o para siempre de una fiesta nocturna en la casa de un conde de a saber dónde. Por muy de clase alta que hubiera sido siempre, jamás le habían interesado los títulos ni la gente altiva. Las altas esferas le aburrían sobremanera, ella era más de los bajos fondos. Hizo el gesto inútil de llevarse la mano derecha al bolsillo del pantalón, solamente con el deseo de que esta descansara, pero en su lugar se encontró con una enorme, mullida y pomposa falda de color granate que acompañaba a un corpiño y un corsé del mismo color.

Claro, se dijo. No recordaba que no se había puesto uno de sus habituales trajes masculinos, sino un odioso y precioso vestido que el conde le había pedido que llevara para la ocasión. Normalmente, pasaba de la etiqueta y llevaba lo que a ella le apetecía, pero algunas veces le divertía verse como si fuera un personaje en una obra de teatro, experimentar hasta dónde era capaz de llevarla un ropaje distinto al que solía lucir. Por supuesto que las cosas eran distintas. Tras tres o cuatro conversaciones aburridas y sin mucho contenido interesante, decidió marcharse de allí, eso sí, discretamente. No sabía si en el futuro tendría que utilizar al conde para algún asunto y más le valía mantener su cordial relación con él.

Dejó de andar porque sus níveos pies decidieron pararse y se sentó frente al mar. Una cosa sí tenía clara: sentarse sobre un vestido en la playa era más cómodo que hacerlo sobre un pantalón. Pensar en ella desde fuera, como si otra persona la mirara, le hizo reír ligeramente, cosa que no hacía casi nunca. No era para nada cierto, pero ella así se veía ridícula. Se preguntaba qué pensarían los asistentes a la fiesta sobre ella, como si acaso eso le importara. No obstante, estaba orgullosa de sí misma por haber sido capaz de salir de allí airosa, sin haber atravesado ninguna yugular con sus afilados colmillos. Lo que era ridículo de verdad es que a esas alturas no fuera capaz de contenerse.

Mirar el ir y venir de las olas y escuchar su arrullo le hacía evadirse de todo. De todo menos de sí misma. De golpe, brotaban todos los pensamientos que había estado encerrando bajo llave, pero uno sobresalía por encima de ellos. Recordaba con exactitud el momento en el que acabó con la vida de su bella dama francesa, quinientos años atrás. Una mezcla de sentimientos la envolvía en ese instante. Por una parte, una tristeza inmensa que solamente los que eran tan longevos como ella podían entender. Por otra, alegría por haber sido capaz de realizar tal hazaña: salvarse a sí misma. Eso no lo hizo ni siquiera su adorado Dios. No. Miró a la luna, resplandeciente aquella noche, más bella que Danielle, casi, y sonrió como solamente sabía hacer cuando estaba completamente sola. ¿Pero lo estaba?


La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 TQfTNBh


Perdóneme, Señor, porque sé que pecaré de nuevo:

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 FHRsSuM

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 P0U8Tzk

Mil gracias, Nirole ♡:

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 QEwGjAr
Eleanor Aldridge
Eleanor Aldridge
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 118
Puntos : 154
Reputación : 70
Fecha de inscripción : 02/09/2018

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo


La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 Empty Re: La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova

Mensaje por Eleanor Aldridge el Mar Oct 13, 2020 4:14 pm

Se podría decir que el recuerdo de Danielle, a esas alturas de la noche, era difuso, poco nítido; que había sido opacado y remplazado por la visión real de Lera. ¿Qué era la imaginación frente a lo real, lo tangible? No eran cosas que se pudieran comparar, pues claramente pesaba más lo terrenal. Incluso podría decirse que se había olvidado de ella por completo, pero aquella mentira la creería solo el resto, no la propia Eleanor, que evocaba constantemente los pocos pensamientos que le quedaban de la persona a la que más había amado en toda su existencia. A la única que había amado, en realidad. Danielle había sido el eje de su vida, su norte en el mar de incertidumbre que era su juventud, su mitad completamente opuesta a ella, el faro que la guiaba… Si alguien asegurara que las almas gemelas no existían, podría preguntarle a Eleanor Aldridge y ella sola, en cuestión de segundos y con ayuda de unos cuantos versos, sería capaz de tumbar esa hipótesis pesimista. Probablemente era más tóxico pensar que un alma está destinada a otra, a una única alma, solo a una y no más. Era desalentador y cruel creer que solo tenías una oportunidad para hallar las piezas que completaran tu puzzle. ¿Qué sucedía si no llegabas a encontrar a esa persona jamás? ¿Qué pasaba si existía en una parte muy alejada del mundo con respecto a ti y nunca llegaban vuestros caminos a cruzarse? Pero peor aún: ¿qué sucedía si la encontrabas y resultaba ser la mujer de tu hermano? ¿Qué pasaba si tu hermano, David, se enfurecía por descubrir que os amabais en secreto y asesinaba a quien creías que era tu alma gemela? Escribiría Alfred Tennyson, poeta inglés, unos años más tarde: «Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado», pero Eleanor no estaba tan segura de esa afirmación. Amar era lo que la había llevado a la destrucción más absoluta de todas. Por amar había dejado de vivir, por amar había cruzado la línea de la muerte —en contra de su voluntad, por cierto—, por amar había sido poseída por la ira y la locura, por amar se había torturado a sí misma durante siglos y por amar buscaba irremediable e incesantemente ese amor de nuevo en cualquier rincón, fuera donde fuera. Y en aquel momento lo hacía allí, en ese carruaje parado en mitad de una calle desierta, en una noche oscura y ligeramente helada cuyo frío había sido derribado bruscamente por un calor ardiente mas no asfixiante. Ah, pero todo eso no iba de amor. Porque Eleanor no veía en Lera los ojos de Danielle y por una vez, aunque pareciera increíble, tampoco los buscaba.

La vampira observó encantada cómo de nuevo el rubor se adueñaba de las mejillas de la joven, y es que, maldita sea, le gustaba demasiado cuando la gente se sonrojaba. Era algo que estúpidamente echaba de menos; casi quizá más que la luz del sol, pues viniendo de Inglaterra, el astro rey no era algo de lo que disfrutara siempre y cuando llegó a Francia ya lo hizo en forma de lobo con piel de cordero. Una piel aparentemente tan suave como la de la señorita Lera. Una piel que estaba siendo acariciada por aquellos delicados dedos humanos sin pavor en sus terminaciones nerviosas, sin tensión en los nudillos. Eleanor se quedó quieta ante su tacto, así como ante el hecho de que se acercara tanto a ella. Bajó la mirada hacia aquella mano que ahora rozaba sus labios, haciendo que sus pestañas, prácticamente transparentes, proyectaran pequeñas sombras sobre sus pronunciados y tersos pómulos.
¿Lo que desee? —preguntó en un tono de voz tan bajo que a lo mejor costaría que lo oyera su interlocutora y simultáneamente alzó la mirada para encontrarse con la de ella—. Esa es una palabra un tanto… peligrosa —añadió esbozando lo que parecía una sonrisa pícara—. Y creía que no quería correr riesgos, señorita… Le... ra.
La forma de hablar de Eleanor era terriblemente lenta y arrastraba cada sílaba con una sensualidad que rayaba en lo absurdo. Dejó que Lera posara su mano sobre su propia pierna antes de volver a hablar:
Todo esto que está sucediendo no lo he orquestado yo.
Estaba siendo honesta. Únicamente la había obligado a hablar al principio. Nada de lo que allí acontecía era ficticio, y eso era lo que lo hacía verdaderamente interesante. Era curioso, incluso después de tanto rato, ver a Eleanor con ese vestido tan voluminoso, que era lo único que había entre ellas, y a Lera con pantalones. Normalmente, la situación sería al revés.
No me eches la culpa de tus propios deseos —pronunció como si fuera el mismísimo Satanás el que hablase con su lengua.
Lo dijo a la vez que apretaba con ternura aquel muslo por encima de la tela y lo dijo a la vez que atrapaba el pulgar de ella entre sus mortíferos dientes, haciendo que sangrara de la misma forma que si se hubiera pinchado con una aguja. Con la mano libre agarró la de Lera y lamió su dedo con cierta parsimonia antes de soltarla y acortar la distancia que las separaba para quedarse tan pegada a ella que de desprender calor, la hechicera lo notaría como si fuera propio. Puso la mano en el rostro de Lera y lo acarició desde la sien hasta llegar a la barbilla. Allí se detuvo.
Porque no puedes negar lo evidente. No puedes negar que esto es lo que quieres.


La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 TQfTNBh


Perdóneme, Señor, porque sé que pecaré de nuevo:

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 FHRsSuM

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 P0U8Tzk

Mil gracias, Nirole ♡:

La pena viene y se va, como las olas del mar | Lera A. Volkova - Página 2 QEwGjAr
Eleanor Aldridge
Eleanor Aldridge
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 118
Puntos : 154
Reputación : 70
Fecha de inscripción : 02/09/2018

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.