Victorian Vampires
You & Me {ft. Amity} [+18] 2WJvCGs


Unirse al foro, es rápido y fácil

Victorian Vampires
You & Me {ft. Amity} [+18] 2WJvCGs
PARÍS, FRANCIA
AÑO 1842

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
NICOLÁS D' LENFENT

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP



OCTAVIUS RINALDI

MODERADOR

ENVIAR MP
MODERADOR

MODERADOR

ENVIAR MP



ESTACIÓN


Espacios libres: 04/40
Afiliaciones élite: ABIERTAS
Última limpieza: 28/11/22


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en https://victorianvampires.foroes.org


Últimos temas

<

You & Me {ft. Amity} [+18]

2 participantes

Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Jue Sep 01, 2022 2:16 pm

ADVERTENCIA
Este tema presenta contenido +18. Si se desea leer, será bajo su responsabilidad; las partes involucradas manifiestan pleno consentimiento sobre los temas aquí tratados y reconocen que este contenido se rige en el marco exclusivo de la ficción.


Con fines puramente prácticos, el plan se pospuso un par de semanas, tiempo más que suficiente para que Fantine se recuperara de sus heridas. No regresó a la Maison, adoptando la pequeña vivienda de Amity como suya propia, ni tampoco volvió a desempeñar su trabajo. No volvió a ver a sus “hermanas” más que durante el funeral de Adèle, dos días después de su asesinato, y lo lamentó profundamente: las condolencias y los llantos la ponían de un pésimo humor.

Durante el día, cuando su cuerpo comenzó a recuperarse y dejó de esputar sangre, todo ello gracias al maravilloso remedio que había elaborado, se dedicó a las labores de la casa. Cocinaba, limpiaba, hacía la cama… De alguna forma logró conferir un aire hogareño a aquella pequeña morada.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que empezara a sentirse inquieta.

Por un lado estaba el hecho innegable de que Emme estaba pagando absolutamente todos los gastos, suyos y de Fantine, de su bolsillo. No tenía idea de la cantidad de efectivo disponible en el haber de su amante, pero habiendo tenido que ganarse el pan durante toda su vida, asumir el rol de ama de casa se le hacía insufrible. Y por eso llegó a hacerle un ofrecimiento que, luego se dio cuenta, debía haberse guardado.

—Hay muchos marineros. A diario llegan. Les escucho cantar en las tabernas por las noches —empezó, y para entonces Amity ya tenía esa expresión suspicaz en el rostro que parecía querer decir “Ya sé por dónde vas y no me gusta”—. No digo que tenga que hacerlo a diario, pero alguna que otra noche puedo salir y ganarme unas monedas. Los marineros siempre tienen ganas de…

Amity no le dejó terminar. Le espetó que el dinero no era un problema, y que prefería mil veces pagarlo todo de su bolsillo antes que aceptar dinero de dicha procedencia. Fantine, quien bien podría haber ignorado esto y prostituirse de todas formas, acabó aceptando a regañadientes, aunque sólo fuera por respetar los deseos de Emme.

Por otro lado estaba lo más evidente, y lo que más intranquila la tenía: la falta de noticias desde el aquelarre.

Dos semanas después de la muerte de una de ellas y Fantine no había recibido ninguna misiva que la citara para reunión alguna. Amity lo había comprobado, visitando a menudo a hurtadillas el burdel y, además de ir sacando poco a poco todo el material incriminatorio de sendos armarios, asegurándose de que no habían pasado ninguna carta por debajo de la puerta.

«Aquí está pasando algo», decidió esa mañana, mientras cortaba verduras para la comida. Vestía ropa prestada por su pelirroja amante, muy distinta a la que solía utilizar: pantalones de cuero y una camisa que en otro tiempo había sido de un verde azulado y ahora parecía gris desvaído. También llevaba el pelo recogido en una coleta y ni un gramo de maquillaje. «Hester ya debería haber convocado una reunión.»

La opción más plausible era que, en efecto, lo hubiera hecho, excluyendo voluntariamente a Fantine. Y esto podía ser bueno o podía ser malo, pues la hechicera jamás había ocultado el desagrado que le producía la antigua esclava. Sin Adèle de por medio para interceder por ella, podía haber tomado la decisión de ignorar su indigna existencia, respirando lo que se le antojaba como un aire mucho más limpio.

O podía estar tramando algo en su contra.

Justo mientras ese pensamiento aparecía en su mente, Fantine escuchó la puerta principal abrirse. Sólo una persona podía entrar por aquella puerta.

—Has vuelto —le dijo a Emme con una sonrisa, dejando por un momento su labor para acudir junto a ella—. Espero que hayas traído harina de trigo. ¿O solo has estado vigilando a Justine? —Pasó los brazos alrededor de la cintura de Amity y se puso de puntillas para darle un beso en los labios, costumbre que habían adquirido y que, francamente, no estaba nada mal.

Con respecto a Justine, Amity se aseguraba de que la muchacha no se iba de la lengua con nadie. La tenía vigilada sin que ésta supiera nada, seguramente con intención de que sufriera algún tipo de accidente en el momento en que cometiera la torpeza de chismorrear. A Fantine seguía dándole igual si la muchacha vivía o moría, pero se alegraba de que su amante la hubiera convencido para tomarse las cosas con calma.

Por lo que sabía, ningún agente de la ley había mostrado interés en hablar con ella.


Última edición por Fantine Lamort el Vie Sep 09, 2022 4:13 pm, editado 1 vez


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Vie Sep 02, 2022 10:10 am

Poco acostumbrada a vivir con nadie en aquella casa de tamaño reducido, al principio se le hizo un poco extraño ver a otra persona allí, o despertarse en su cama solitaria en compañía de Fantine. Había veces que, en medio de su profundo sueño, aún consideraba que estaba sola y hacía algún movimiento confiado por la noche, dándole un golpe a la pobre Fantine sin querer.

A pesar de la poca costumbre y la sensación de rareza que le invadía, no era en absoluto un mal sentimiento. Volver a casa y ver a Fantine le reconfortaba y, cuando antaño por norma general no solía tener ganas de volver a casa por puro aburrimiento, ahora lo mejor de terminar una tarea o recado, era volver para estar allí en su compañía. Le hacía bien, para variar, encargarse de cosas mundanas ahora que no solo estaba en la partida su necesidad de comer, de tener una higiene o de comprar las cosas básicas para vivir.

De la convivencia con ella, no tuvo ningún problema. También es verdad que Fantine estaba recuperándose, por no hablar que al sentirse ella misma recuperada, ya pudo volver a tener ese factor indispensable en su vida: volver a transformarse en esa otra parte de sí misma. Para colmo, casi que comía mejor gracias a las manos culinarias de la morena y, aunque tuvieran ciertas preocupaciones por el Aquelarre, Justine y las ex-hermanas de Fantine… al menos se sentían en un sitio seguro.

Como es evidente ―y hasta Fantine tuvo que saberlo antes de comentarlo―, Emme se negó en absoluto a que volviera a vender su cuerpo para conseguir dinero. En ese momento quizás hubiera sido bueno mencionar su capacidad económica, lo que solía cobrar por un asesinato y el pequeño y no insignificante hecho de que había dejado parado sus compromisos con aquel gánster durante casi más de tres semanas. Y el hecho de no tener noticias de él, ni de su amigo, realmente le desconcertaban y le asustaba un poco.

Creía a su amigo perfectamente capaz de darles la ubicación de la casa de Emme a esos matones si le amenazaban. Y ya no tenía miedo por sí misma, sino porque ahora mismo Fantine vivía allí y pasaba más tiempo que la propia Emme.

Ese día, en concreto, la pelirroja había salido, transformada en su forma de alondra, a asegurarse de que Justine seguía en la misma línea que el resto de las semanas. Después de tanto tiempo sin ver a Fantine y ver que se desvinculó tanto de la Maison de Adèle, tenía dos opciones: pensar que sí que fue ella y estaba huyendo, o pensar que había sido tan duro para ella que no podía seguir viviendo allí. Emme quería pensar que era lo suficientemente ingenua como para pensar lo segundo, pero sinceramente, estaba cansada de vigilar a esa niña y en muchas ocasiones pensaba que matarla sería más efectivo y le ahorraría mucho tiempo, un tiempo que podía invertir en hacer las cosas bien con aquel maldito tío, concurrir con sus quehaceres prometidos y dejar de darle vueltas al tema.

Al volver a casa, con la harina de trigo en una bolsa de papel, Fantine la recibió como costumbre desde que vivía allí, acercándose a ella y besándole los labios. Y, como de costumbre por parte de la pelirroja, sujetó con una de sus manos su baja espalda, sujetándola contra ella y la besó de verdad.

Todavía no sabía qué tenía aquella mujer, pero a Emme le entraba un hambre voraz cada vez que la veía o la besaba.

―La traje ―dijo al separarse, soltando a la muchacha para que se separara y dejando sobre la encimera, a mano derecha de la entrada, la bolsa―: He estado vigilando a Justine gran parte de la mañana pero tenemos que hablar de eso. He pasado mucho tiempo pensando últimamente mientras observo a una niña hacer quehaceres domésticos en un prostíbulo. Bueno, de eso tenemos que hablar y de algo que creo que tendría que haberte contado antes.

Emmeline cerró la puerta, se quitó el abrigo para dejarlo sobre un gancho en la pared y se dirigió a la mesa del “comedor”, séase la mesa de dos que estaba al lado de la ventana grande que daba a los muelles. Se sentó en una de las sillas, notando la brisa marina en sus fosas nasales y el cantar de las gaviotas hambrientas en busca de algún pez confundido. Apoyó sendos codos sobre la mesa, miró hacia afuera y, con los ojos un poco achinados por la diferencia de brillo en el exterior y en el interior, miró a su amante.

―Siento que pierdo el tiempo con Justine ―confesó finalmente―. Quiero decir: esa niña sabe cosas que no debería de saber y claramente no voy a estar vigilándola las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Así que o decidimos dejarla vivir y confiamos en que ya, en este punto, no tendrá porqué decir nada… o voy un día de estos y finjo que se cae por las escaleras. ―Habló con franqueza―. A fin de cuentas, lo que sabe nos podría perjudicar tanto a nivel policial si se retomara la investigación o pasara cualquier otra cosa en la Maison, pero sé que a ti también se te ha pasado por la cabeza la posibilidad de que el Aquelarre meta mano ahí dentro para saber qué pasó con Adèle y por qué tú ya no estás allí. Y esa opción me parece mucho más complicada de enfrentar.

Encima de la mesa había una pequeña planta un poco pocha que Emme tocó, dándole unos suaves golpecitos en una hoja con el dedo índice de manera distraída.

―Yo la mataba y nos quitamos el muerto y la preocupación de encima. Con el tiempo que ha pasado, podrá pasar con que ha sido un accidente y punto ―dijo finalmente su opinión al respecto.

Sí, Justine les había ayudado, pero nada más. No le debían nada a esa niña.

Emme iba a tener que dar la cara cuando antes frente a Tyson y matar a las tres personas que le quedaban en la lista. Para eso primero tenía que encontrarlos, buscar la manera más factible y luego ejecutarlo. No era algo fácil ni rápido, por lo que algo le decía que tendría que dar explicaciones de por qué llevaba tantas semanas, casi un mes, sin dar señales de vida, ni cumplir con sus objetivos.

Por norma general no le afectaría en absoluto eso, pero ahora mismo no solo estaba en juego su vida, sino la de Fantine que estaba a su lado.


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Vie Sep 02, 2022 1:59 pm

Las dos semanas transcurridas desde la trágica muerte de Adèle Lamort, sin lugar a dudas, habían sido demasiado tiempo. Demasiado tiempo para dejar vivir a la única potencial testigo, la única persona con capacidad de hundirlas si se le ocurría airear los detalles que conocía. Lo más probable sería que nadie prestara atención a una chiquilla de mala vida que servía comida a las prostitutas de un burdel, si es que estaban siquiera interesados en profundizar en el asesinato de la madame. Pero podía llegar a existir alguien competente en la jefatura de policía, alguien que decidiera tirar del hilo y meterlas en problemas.

Y luego estaba el aquelarre.

Fantine siguió a Emme a la cocina pero no ocupó una silla junto a ella, sino que se quedó meditabunda, cruzada de brazos con un hombro apoyado en el marco de la puerta. Cualquiera podría pensar que examinaba sus sentimientos hacia Justine, buscando una manera de quitar a la niña del punto de mira de su amante asesina… pero no. Había dedicado aquellas dos semanas principalmente a la introspección y había resuelto que Justine la traía sin cuidado, y que viva era más peligrosa que muerta.

Y lo que era peor, tampoco le importaba mucho si una o más de sus antiguas compañeras se iban con ella a la tumba.

—En este punto creo que es seguro asumir que la policía no le va a dar más vueltas al caso. No sé quién sería el amante de Adèle, pero he lidiado con puteros el tiempo suficiente como para saber que quien falta tanto tiempo de su hogar para estar con una prostituta, generalmente es que no tiene familia con la que regresar. Si la tuviera, tal vez, intentarían presionar a la policía para investigar más… pero no creo que llegue a ocurrir. —Se encogió de hombros, bastante segura en ese aspecto—. Aún así, tampoco creo que Justine tenga la inteligencia suficiente como para unir las piezas. No es que sea el pollo más listo del gallinero, precisamente…

Se internó en la cocina, todavía cruzada de brazos, y tomó asiento, ahora sí, junto a Amity. En actitud reflexiva dejó reposar su peso sobre la silla, haciendo crujir la madera.

—Y sí, tienes razón. A mí también se me ha ocurrido que el Círculo pueda haber averiguado cosas de ella —añadió. Había sido una de sus preocupaciones más acuciantes durante aquellas dos semanas tan largas—. Y es por eso que tal vez debería vivir un poco más.

Aventuró una mirada en dirección a Amity, y se encontró con lo que esperaba: esa expresión de cualquier ser humano cuerdo escuchando a un loco decir que los cerdos vuelan y cada noche van a posarse a su ventana y a cantar canciones. No pudo evitar, aún a pesar de las circunstancias actuales, componer una sonrisa humorística. No duró mucho, pues la situación era bastante grave.

—Si la matamos, impedimos que les cuente nada —coincidió, pues no había que ser científico para entender algo tan simple—. Nuestro problema es que tal vez ya les haya contado algo, y si es así, me gustaría saberlo. Por eso creo que va siendo hora de que vuelva a casa. Les debo una visita a mis hermanas…

Lo había pensado largo y tendido, y aquella le parecía la mejor opción. Si las cosas iban bien, su visita no sería sospechosa en absoluto, y podría aprovecharse de la confianza que Justine todavía le tenía para sonsacarle lo que fuera. Después no tenía que hacer otra cosa que envenenar la comida y el problema se solucionaría. Aún a pesar de que Amity había votado en contra de un plan tan arriesgado y sospechoso, Fantine había elaborado el veneno y lo tenía guardado a buen recaudo.

«Es la mejor opción», pensó, aún a sabiendas de que la mayoría de sus antiguas compañeras y lo más parecido a amigas que había tenido terminarían muriendo. La idea no sólo le daba igual, sino que le producía una excitación sexual tan profunda como la que había desembocado en aquel momento, hacía dos semanas, en aquella misma cocina. «Si lo hago yo, nadie lo relacionará con Amity.»

—Por cierto —añadió entonces, mientras Amity sopesaba los pros y los contras de lo que acababa de proponerle—. ¿Has sabido algo de Alia y de ese otro? No recuerdo su nombre.


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Vie Sep 02, 2022 2:33 pm

El hecho de tener que invertir tiempo en saber qué hacer con Justine y el Círculo de la Rosa Negra le generaba hastío y pereza. No porque le fuera aburrido, sino porque le quitaban tiempo para dedicárselo a lo que llevaba una semana dándole muchísimas vueltas: Tyson, Edmond y los tres asesinatos que todavía faltaban por cumplir.

Lo que decía la morena tenía sentido, pero en su mente pasó la idea de que si el Círculo había conseguido información de Justine, seguramente se las ingeniaría para que ésta no se acordara o no pudiera decirle nada a Fantine. Si no, ¿qué gracia tenía ir un paso por delante? Seguro que el Círculo se hubiera desecho de la propia Justine, solo para evitar que su información la supiera más gente. «Son todas unas psicópatas, como yo, sería lo que harían… Y lo que deberíamos de haber hecho nosotras hace dos semanas para ahorrarnos estas incertidumbres», pensó.  

Sin embargo, Fantine parecía estar mejor y querer encargarse de eso personalmente. Pese a que Emme no tenía problema en ayudarla, consideró que quizás era buena idea para que la pelirroja pudiera dedicarse al asunto de Tyson.

―¿Vas a envenenarlas? ―preguntó directamente, siendo consciente de que no habían vuelto a sacar ese tema y que era su plan favorito para acabar con todo aquello. «Vamos que si es su plan favorito… tal y cómo se pone, voy a tener que decirle más a menudo de crear venenos», añadió su cabeza, recordando momentos muy agradables al recuerdo―. Porque independientemente de saber si Justine ha hablado o no, la matarás ―lo dio por sentado, pues la conocía y era lo más seguro.

No iba a discutirle nada.

Eran sus compañeras, sus hermanas y un asunto que la tocaba de manera personal. Pese a que Emme no haría eso, consideraba que ya había tenido tiempo para pensarlo y barajar los pros y contras de esa acción. Ahora mismo ya le daba igual quién muriese de ahí dentro, sinceramente.

Además, le tocaba más cuando era ella quién hacía de mano ejecutora.

―No, no sé nada de ellos ―le respondió, pues desde que le dieron platón aquella tarde en aquel sitio tan raro después de sacar a Alia de la cárcel, Emme no sabía nada―. De todas maneras, saben en donde vivo. De haber necesitado algo, habrían aparecido. Supongo que están en un momento de parón, intentando averiguar cual debería de ser su próximo movimiento para no volver a cagarla.

Bajó los codos de la mesa, dejando sus manos reposar en su regazo suavemente. Se sintió incómoda y, con la misma, se cruzó de brazos en una situación un poco inquieta. Alia y Taius no le importaban demasiado en ese momento, pues tenía bastante claro de que si se volvían a meter en problemas con el Aquelarre de manera estúpida, los iba a abandonar. Así que la pelirroja, aún con ese tún tún en la cabeza, miró a la morena seriamente.

―El mes pasado, cuando dejamos de tener contacto… ―Ambas sabían a qué momento se referían―, comencé a trabajar con un mafioso. Me contrató para llevar a cabo cinco trabajos y me pagó una gran fortuna por los cinco. Solo hice dos y después me atacó Adèle, terminando en tu ventana pidiéndote ayuda. Llevo todo este tiempo sin dar señales de vida y tampoco he tenido señales de vida de mi compañero y amigo, el cual fue quién me metió en todo eso y que normalmente sí mantiene una relación conmigo.

» Tengo que dar la cara y encargarme de eso, si no quiero sumar un problema más a todo lo que nos persigue.

Porque no tenía ningún problema en quedarse con el dinero y no cumplir con el trato, puesto que no sabía en donde vivía. No obstante, Edmond sí lo sabía y podía estar en grave peligro; y si se iba de la lengua, meter en grave peligro a Fantine. Y todos sabíamos que aunque tuvieran poderes que estuvieran por encima de las imaginaciones de los peores gánsteres, una bala era mortal para prácticamente todos. Y quizás de las pocas personas que les importaba en el mundo era precisamente las que podían salir peor parada de aquel abandono de sus negocios.

―Así que si tú te encargas de la Maison, yo necesito saber qué ha pasado con todo esto y decirle a ese tipo que sigo operativa y voy a cumplir con lo que me comprometí a hacer ―le dijo a su amante, desviando momentáneamente su mirada, seria y fría, a través de la ventana. El sol le dio en la mirada, haciendo que el frío azul de sus pupilas fuera todavía más potente.

«Tengo que encargarme de mis asuntos ya», suspiró.


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Dom Sep 04, 2022 2:36 pm

«Evidentemente», pensó Fantine, cruzada de brazos, con la mirada pensativa, mientras asentía repetidamente con la cabeza. Justine se había convertido en un problema, y en su momento había errado al estimar cuán grande era. Tal vez si Adèle siguiera con vida… «No. Si Adèle siguiera con vida, sería todavía más problemática. Esa muchacha tenía a Adèle en un pedestal y no necesitaba amenazarla para que le dijera lo que quería saber.»

—Sabe demasiado —dijo, encogiéndose de hombros—. De todas formas, es estúpida como pocas personas que haya conocido, y no es que tenga un gran futuro por delante. Con un poco de suerte la desflorará algún viudo borracho a cambio de unas cuantas monedas y se convertirá en alcohólica antes de los veinticinco. Le hago un favor.

Excusas, por supuesto, y ambas mujeres en aquella habitación lo sabían. Aún siendo la muchacha más brillante, con una prometedora carrera por delante e incluso con algún libro de poemas de su propio puño y letra bajo el brazo, Fantine encontraría una justificación a la hora de terminar con su vida. No es que hasta ese punto hubiera necesitado muchas razones para degollar incautos…

Hablando de incautos, Alia y su hermano parecían estar en paradero desconocido. Fantine frunció el ceño al escuchar este dato, y no pudo evitar hacerse la pregunta más lógica: «¿Les habrá pasado algo?» No es que le preocupara demasiado si vivían o morían, pero eran fuentes de información con patas, y si tenía que elegir, prefería verlos vivitos y coleando antes que en manos del Círculo de la Rosa Negra. Cabía suponer que no era el caso, pues ambas seguían respirando y nadie había asaltado la casa en las últimas dos semanas… pero aún así, la inquietud de Fantine no se calmó.

«Tengo que buscarlos», se dijo. «Y quizás también sería buena idea matarlos.»

Fue este momento en que sufrió una suerte de colapso leve, como si hubiera estado caminando distraída por la calle y se hubiera chocado contra una persona detenida en medio de la calzada o contra un poste de la luz. Un respingo acompañado de una súbita pregunta: «¿No estás siendo excesivamente violenta últimamente?»

Tal vez un poco… y eso sin mencionar el efecto afrodisíaco que la muerte le provocaba.

Perdida en estos pensamientos la sorprendió la revelación de Amity. La pelirroja captó su atención cuando empleó la palabra “mafioso”, y desde ese momento Fantine la escuchó atentamente sin quitarle la mirada de encima. Tuvo que reconocer que el asunto la preocupaba un poco, aún a pesar de las dotes sobrenaturales con que ambas contaban.

—Suena peligroso —señaló, incorporándose en la silla debido a la tensión que experimentaba—. Lo de la Maison puede esperar. Si tienes problemas, ¿no crees que sería mejor que cuentes conmigo para cubrirte las espaldas?

Fantine había tratado antes con gente de mala vida, más a menudo de lo que le gustaría reconocer, y muy posiblemente alguno de aquellos hombres habría invertido parte de sus ganancias en La Maison d’Adèle, tal vez incluso con la propia Fantine. Aún así, ese tipo de interacción no le confería experiencia de campo en una negociación… o lo que fuera a suceder cuando se reuniera con ello. Simplemente le estaba ofreciendo asistencia mágica, tal vez en forma de su propia presencia y hechizos, o con algún tipo de bolsa de hechizos que pudiera llevar consigo y que le pudiera servir de protección.

La seguridad de su amante le preocupaba más de lo que le gustaría reconocer.


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Lun Sep 05, 2022 8:57 pm

Objetivamente, quizás, llevar a Fantine a la posible reunión con Tyson era buena idea dada sus competencias mágicas y la sorpresa que pudiera ocasionar en caso de que hubiera algún tipo de altercado. Subjetivamente… a Emme no le hacía tanta gracia que ese tipo supiera de ella, ni mucho menos su vinculación con ella. Era la típica situación en la que si querían algo de Emme, irían a por ella. No era un recurso nuevo; sino el más viejo y factible.

Además, no era su intención ir directamente a por el mafioso sino ir a hablar primero con Edmond para calibrar la posible reacción de Tyson y saber qué ofrecerle y/o decirle para que no hubiera un malentendido y todos estuvieran contentos.

Por un lado le pareció tranquilizador que el asunto de la Maison pudiera esperar, pues la verdad es que llevaba una semana dándole vueltas al tema sin más acción que simplemente vigilar a Justine. Estaba un poco hasta la coronilla de ese tema y ya quería matar a Justine solo para que dejara de incordiar sus planes. Por otro lado, quizás, debió de haberse comunicado antes con Fantine con respecto a este tema… y quizás podría haber ahorrado una semana de retraso en sus compromisos con ese tipo.

Fuera como fuese, ya estaba hecho así.

―No termina de convencerme el hecho de que vengas conmigo y te pueda vincular a mí un mafioso con mucho poder ―opinó en voz alta.

Aparte de eso, tenía intención de decirle su plan, ese en el que había estado pensando mientras su ojo de halcón ―o de búho, o de alondra― no paraba de seguir los pasos de la muchacha de la Maison de Adèle.

―Encontré este trabajo gracias a un amigo que trabaja directamente para ese tipo. No he tenido noticias de mi amigo… así que quiero pensar que dicho mafioso no tiene prisa ni ha tenido problemas con el hecho de que no haya completado el encargo ―razonó en voz alta, evitando el detalle de que no era un amigo cualquiera, sino literalmente SU ÚNICO AMIGO―. Mi idea era hablar primero con Edmond, mi amigo, para ver en qué estado está la situación… porque sinceramente, no tengo ni pajolera idea de cuál es ni cómo afrontar mi siguiente objetivo. Y si espero a terminar ese trabajo antes de hablar con Tyson, quizás sea alargar demasiado mi silencio y mi inexplicable desaparición.

Era rarísimo, en realidad.

Rarísimo que Edmond, con lo social que era, no hubiera ido a visitar a Emme nunca desde que le hirieron. Se había pasado tiempo en la Maison de Adèle herida, pero igualmente ya llevaban tiempo en la casa de Amity y no se había aparecido tampoco. Era poco común más que nada porque mínimo, una vez a la semana, siempre iba a ver cómo estaba.

No se podía creer que al final fuese a echar de menos los escandalosos encuentros de Edmond en su casa.

―Supongo que él me dirá cuál será la manera más… adecuada de proceder. A fin de cuentas, habré visto a ese tipo dos veces y no sé cómo proceder. ―Su voz era tranquila, pues a fin de cuentas, si hubiera pasado algo malo, Edmond hubiera aparecido a alertarla o, en su defecto, hubieran aparecido los matones de Tyson después de que Edmond le dijera en donde vivía Emme.

En base al silencio y tranquilidad de ellos, ella quería también mantenerse tranquila.  

―Es la primera vez que trabajo para un tipo así ―confesó―, tan de sorpresa me ha cogido su despliegue de poder como todo lo que me ha pagado. Aquí donde nos ves, tenemos a nuestros pies más de doscientos mil francos. ¿Por qué crees que matizo que no hace falta que vuelvas a vender tu cuerpo? ―Insistió entonces, con una sonrisa ladeada.

Aunque fuera pobre y no tuviera ni un mísero franco, no le dejaría vender su cuerpo, todo sea dicho de paso.


Última edición por Amity E. Salwey el Miér Sep 07, 2022 9:48 am, editado 1 vez


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Mar Sep 06, 2022 3:52 pm

Para una persona que había optado por cerrar su corazón al mundo hacía años, el término “amigo” sonaba extraño, casi como una palabra dicha en otro idioma, en un idioma más allá del mundo terrenal que habitaban. Fantine hasta el momento solo había tenido aliados, la mayoría de ellos situacionales, y ni eso antes de que aquella serie de acontecimientos que calificaba de locura diera comienzo meses atrás. Tener un amigo era impensable, viendo lo que había sucedido con Adèle solo dos semanas antes, siendo esta mujer lo más parecido que había tenido ella a una amistad en toda su vida.

«Y ahora descubro que hasta los asesinos a sueldo tienen amigos», pensó, un tanto descorazonada, con la mirada fija en sus manos, que descansaban en su regazo, mientras fingía procesar la información que Amity le estaba revelando. «¿En qué situación me deja eso a mí? A mí, que estoy a punto de poner veneno en la comida de las personas que hasta no hace mucho me consideraban familia.»

Por primera vez —y no sería la última— se hizo una pregunta interesante: «¿Soy peor que una asesina a sueldo?»

Ajena al mundo interior de Fantine, Emme continuaba explicando los motivos por los cuales era mejor encargarse de aquel asunto ella sola. No se sentía muy inclinada a insistir en lo conveniente o no de su presencia en todo aquello, pues si su compañera pelirroja no sabía cómo tratar con gente de semejante calaña, menos una maldita prostituta negra de los barrios bajos de París. Y sí, era una hechicera y sus heridas casi estaban curadas… pero suponía que si las cosas se iban a torcer, se torcerían muy rápido.

Y entonces mencionó los doscientos mil francos… y los ojos de Fantine se abrieron como platos, más de lo que nunca antes se habían abierto en presencia de la pelirroja. La miró como quien contempla a un portento, y tardó varios segundos en procesar lo que estaba escuchando.

«Doscientos mil francos», repitió mentalmente, varias veces, hasta el punto en que las palabras empezaron a perder su significado y sentido. «Nunca he visto tal cantidad de dinero junto.»

—¡¿Estás de broma?! —preguntó, con una expresión escandalizada en el rostro—. A lo más que puedo aspirar, viendo la calaña que frecuenta esta zona, es a cuatro o cinco francos a cambio de una mamada.

Súbitamente, la sola idea de haber tenido que esforzarse tanto para ganar tal miseria se le antojaba ofensivo, asqueroso, indigno. Sentía deseos de darse un largo baño solo para quitarse de encima la peste, ya no a hombre y sus efluvios, sino a fracaso. ¿De qué otra manera podía definir lo que llevaba haciendo todos aquellos años?

Si tan solo hubiera sabido que podía ganar tanto dinero matando…

—Con esa cantidad de dinero, si algo ha ido mal… supongo que ya lo sabrías —resolvió, coincidiendo con la lógica de su amante—. No creo que nadie pueda olvidarse de tal cantidad de dinero. —Asintió varias veces con la cabeza, pensativa.

»De acuerdo. Comprendo que tienes que encargarte de éste asunto tú sola —prosiguió, poniéndose en pie y caminando en dirección a la alacena de la cocina. Se arrodilló ante ésta y sacó de su interior, del rincón más escondido, un cuenco que contenía varias bolsitas de cuero firmemente anudadas con cordones—, pero creo que puedes llevarte algo de protección, en caso de que la necesites.

Tras dejar el resto en su escondite, Fantine regresó a la mesa con dos de las bolsas. En apariencia no tenían nada de especial, mas sobre el cuero había pintado con sangre de pollo un par de runas protectoras. Se las entregó a su amante.

—Si te ves en la necesidad, estas dos bolsas pueden sacarte de un apuro —explicó, alternando la mirada entre los objetos mágicos y los ojos de Amity—. Entrégaselas a cualquiera de quien sospeches que puede hacerte daño, o colócaselas en un bolsillo sin que se dé cuenta, y será totalmente incapaz de actuar en tu contra. Las he diseñado específicamente para ti.

Y por “diseñado” quería decir que había tomado algunos de sus cabellos —cosa sencilla, dado que compartían cama y orgasmos— y los había añadido a la mezcla que se escondía en el interior de la bolsa. Tal vez fuera una pequeña invasión de su intimidad… pero ¿qué más daba, llegadas a aquel punto?


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Miér Sep 07, 2022 2:08 pm

Por un lado, Amity era garantía. Aunque no perteneciera a ningún gremio en específico ―por eso de la mencionada asocialidad―, muchos asesinos y personas relacionadas en ese mundo tan turbio, la conocían. Era cierto que de base no solía cobrar tanto por un asesinato, pero sí rondar en torno a los diez mil por cabeza. Sí, hacía cosas muchísimo más baratas y cosas más caras, dependiendo de las dificultades.

Por otro lado, hasta ella misma había reconocido que se sorprendió gratamente con el precio aceptado por Tyson. Cuando su amigo Edmond le presentó, le dejó muy claro que era un magnate que movía muchísimo dinero, así como recalcarle la peligrosidad de tratar y meterse en ese mundo de mafias ya no solo dentro de París, sino de manera internacional.

Sólo por eso, Amity pidió cincuenta mil francos por cada uno de los asesinatos, creyendo que realmente iba a tener que regatear. Cuando le aceptó a la primera, consideró que quizás incluso debía de haber pedido más.

Actualmente, bajo sus pies tenían casi doscientos mil francos pero no porque todo el dinero viniera de Tyson ―pese a que la cantidad que éste le pagaría al completar el trabajo sería más―, sino por todos los ahorros. Bajo sus pies, habían ciento cincuenta mil francos que vinieron de Tyson, dos encargos que ya había completado y el tercero pagado por adelantado. El resto, eran los ahorros de la pelirroja.

Cierto era que persona de gastar poco, pero los gastos que podía tener como asesina eran bastante elevados, pues conseguir armas en el mercado negro no era barato en absoluto. De hecho, en el falso suelo de la casa también había más de un arma.

La sorpresa de Fantine fue de lo más graciosa, pues Emme creía que era la primera vez que la veía así de sorprendida por nada.

―Nunca me has hecho una mamada como tal, pero en mi experiencia diré que poco cobras para la maestría que tienes con esa lengua ―declaró abiertamente a su favor.

Luego se vio en la obligación de explicar lo que cobraba, no fuese a creerse que todo ese dinero se lo había dado Tyson. Que bueno, cuando completara todo el trabajo más o menos sería lo mismo, pero actualmente no era así.

―Tienes que pensar que llevo matando por dinero desde hace muchos años y si bien al principio cobraba menos, llegó un momento en el que gente con poder adquisitivo ya pedía que fuera yo quién ejecutase su trabajo, así que empecé a subir el precio. Ahora mismo no cobro menos de diez mil francos por asesinato ―le explicó, algo más relajada después de haber hablado del tema de Tyson con ella. Apoyó su espalda al respaldo y abrió un poco las piernas para estar más cómoda―. A Tyson, el mafioso del que te he hablado, como me advirtieron que manejaba mucho dinero y que encima meterme en ese mundo podía acarrearme problemas, le pedí cincuenta mil por cabeza. ―Ladeó una sonrisa, antes de continuar―: Aceptó.

» Lo que tengo aquí son parte mis ahorros, cien mil de dos encargos completados de Tyson y el adelanto del tercero, el cual no he completado.


¿Por qué le contaba a Fantine que tenía tanto dinero ahorrado, el cual podría buscar, coger cuando Amity no estuviera e irse, solucionando su vida? Pues porque confiaba en ella. Y porque Emme no le daba valor al dinero más que para comer y tener una cama. Pero sabía que, en el supuesto caso de que Fantine le traicionara, llevándose con ella todos sus ahorros, no tendría problemas en matar o robar para vivir.

Por suerte para Emme, el dinero no iba de la mano a estabilidad o a poder o no poder vivir.

De todas maneras, después de ver todo lo que había hecho Fantine por ella, dudaba mucho que fuese a preferir esa cantidad de dinero a Emme, ya que antepuso hasta su propia mentora por ella.

―Tyson se preocupará por lo invertido en mí sino completo el trabajo, pero me preocupa más las posibles consecuencias entre mafias. Ese tipo no parecía ser el típico tipo precavido y discreto, sino el arrogante y altanero. Fui muy eficaz con mis dos primeros trabajos y temo que el retraso del tercero pueda concluir en un enfrentamiento entre ellos y que indirectamente pueda salpicarme a mí ―le confesó teniendo en cuenta lo que Edmond le había contado de los cinco objetivos que tenía que matar Amity.

Teniendo en cuenta el peligro del que hablaba, así como el dinero, Fantine pareció entender que se trataba de algo realmente peliagudo y al igual que Fantine intentaba alejar a Amity de los peligros del aquelarre, la pelirroja intentaba alejarla a ella de los asuntos que, a fin de cuentas, no había tenido que lidiar nunca.

La miró con especial curiosidad cuando le habló de protección, siguiéndola con la mirada hasta la cocina y viendo como traía consigo dos bolsitas de cuero. Le sonaba que le había hablado de ellas en algún punto, cuando se enteró de que era una hechicera. Las sujetó con confianza, mirándola con agradecimiento cuando le dijo que estaban específicamente diseñadas para ella. En ningún momento creyó que eso venía de la mano de coger sus pelos caídos en la cama o en el suelo, sino que en el momento de hacer algún conjuro verbal habría dicho algunas palabras en concreto.

La ignorancia es muy graciosa.

―Gracias ―le agradeció con sinceridad―. En tal caso… si consiguiera metérselas en el bolsillo al propio Tyson, entiendo que no podría dar ninguna orden en mi contra, ¿no es así? Y si no puedo acercarme tanto a él, si se lo pongo a alguno de sus matones, por mucho que Tyson ordene algo en mi contra, dicho matón no podrá ejecutarlo ―intentó adivinar el uso específico de esas protecciones.

» Pero lo importante, si lo intentaran, lo único que pasaría es que no podrían, ¿no? Es una especie de… quiero pero no puedo, ¿o ni siquiera van a tener la necesidad de quererlo? ―preguntó curiosa.


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Miér Sep 07, 2022 3:38 pm

—Lo máximo que ha llegado a pagar alguien por mi compañía fue un hombre de negocios de Nápoles que se dedicaba a la compraventa de inmuebles —explicó, sorteando el elogio de su amante porque todavía estaba procesando el hecho de que llevaba dos semanas durmiendo sobre dinero suficiente como para convertirse en dama de la alta nobleza, siempre y cuando viviera en un mundo en que las damas de la alta nobleza eran negras—. Trescientos francos, de los cuales solo llegué a ver cien. Y teniendo en cuenta que al sujeto, Giancarlo, lo apuñalaron hasta la muerte tres días después para quitarle lo que llevaba encima, es una lástima no haber intentado sacarle más…

Y no, no había sido ella la responsable. Lo había pensado, desde luego, pero por aquel entonces procuraba obedecer a Madame Adèle. Su rescate de las calles estaba demasiado reciente como para dejarse llevar por la avaricia. Suerte que habían tenido sus asesinos…

La explicación del origen de ese dinero no hizo mucho por apaciguar su sorpresa, aunque sí descubrió algo que no había sabido hasta ese momento: igual que una prostituta vale más o menos dinero en función a muchos factores, siendo su atractivo físico el más determinante, una asesina también contaba con su propio caché. Podía imaginarse que la reputación de Amity la precedía y que por ese motivo podía embolsarse cinco cifras con cada asesinato… pero igualmente le parecía algo desorbitado.

Con los ojos aún abiertos por la sorpresa, señaló la bañera de mármol de aspecto elegante y, sobre todo, caro, que había a pocos pasos de ella.

—Ahora entiendo esa bañera de aspecto tan caro plantada en medio del salón —comentó, después de que Amity le explicara que el tal Tyson, el mafioso que había contratado sus servicios, únicamente se preocuparía por el dinero que ya había invertido. Discrepaba, pues solo tres cosas eran infinitas cuando de hombres se hablaba: la necesidad de mostrarse como el macho alfa de la manada, la lujuria y, por supuesto, la codicia.

Especialmente si esos hombres estaban acostumbrados a vivir en la abundancia.

Asumió que su presencia en una reunión de tal índole resultaría, como mínimo, inconveniente, así que no tuvo más remedio que dejar el asunto en manos de Emme. Se limitó a ofrecerle un par de bolsas de hechizos que había preparado especialmente para ella. Teniendo en cuenta que podría, potencialmente, meterse de cabeza en una pelea de bandas rivales, podía llegar a necesitarlas.

—Si lo consigues, desde luego que no podrá dar ninguna orden en tu contra —confirmó, mas eso no era todo—. Pero, sin entender cómo funciona la mente de criminales de su clase, puedo imaginar que eso no evitaría que sus subordinados actuaran en tu contra.

»Con respecto a cómo funcionan, solo puedo decirte lo que he visto —prosiguió—: Se quedarán paralizados. Es posible que alguno de ellos logre, de alguna manera, ofrecer resistencia contra el hechizo, pero si lo hace… —Fantine hizo una pausa, buscando una manera elegante de explicarlo, pues no era precisamente agradable—. Simplemente diré que la voluntad humana no está diseñada para soportar lo que ocurriría si tratan de resistirlo.

«Primero un dolor de cabeza atroz, a juzgar por la expresión facial que muestran», pensó no sin cierto regocijo. «Después empezarán a sangrar. Primero la nariz, luego los oídos… Si insisten demasiado, también por los ojos y…»

No sabía exactamente qué término científico emplearían los forenses cuando abrieran el cráneo del incauto para ver qué había pasado con su cerebro, pero probablemente se encontrarían algo parecido a un licuado de masa cerebral y sangre un tanto grotesco. Sin embargo, pocos casos había conocido Fantine de personas que resisten durante tanto tiempo la influencia del hechizo.

Generalmente eran personas a las que había que obligar a hacerlo, también, por métodos mágicos. Había escuchado a menudo que a Hester le encantaba este tipo de penitencia.

—De todos modos, tenlos cerca. Úsalos solo si lo crees necesario. —Se humedeció los labios para luego cruzarse de brazos, aún de pie frente a la pelirroja—. ¿Cuándo tienes pensado reunirte con esta gente?

La palabra “reunirte” seguramente podía ir entre muchísimas comillas, pues Fantine tenía un mal presentimiento acerca de todo aquello. Nada le gustaría más, en este caso concreto, que todo se resolviera hablando. Pero rara vez sucedía tal cosa en aquel cruel mundo…


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Vie Sep 09, 2022 12:59 pm

―Bueno, Fantine… tienes que pensar que yo arrebato vidas. ¿Sabes lo mucho que están dispuestos a pagar algunos para que sus enemigos mueran? Es una inversión de vida, literalmente. ―Ladeó una sonrisa, encogiéndose ligeramente de hombros―. Pero me he encontrado de todo, desde una simple discusión, a enemistad de años, a asesinatos por puro orgullo y, en los que más me pagan, los asesinatos que tienen que ver con enemistad en los negocios.

Que, en este caso, era el de Tyson. Por lo que Amity había visto, lo único que quería era quitarse de en medio a todas aquellas personas que ponían en peligro su propio negocio.

―Pero mira el lado bueno, ahora has dado con la clave del éxito… ―Los ojos de la cambiante brillaban en ese momento, con un brillo entre pícaro y sádico―. Sé mi socia y repartamos el dinero a la mitad. Yo ya tengo la fama, ¿te imaginas lo que podríamos hacer utilizando lo que tienes y mi experiencia? Piénsalo. ―Le dejó caer, cruzándose de brazos―. Bueno, primero tenemos que encargarnos de unos cuantos problemas personales, pero podemos considerarlo un entrenamiento para poner a prueba el conjunto de nuestras habilidades. ―Y no pudo evitar negar con la cabeza, por como sonaba.

No era descabellado, de hecho se le hacía increíble pensar en la idea de tenerla a ella como socia. Con esa mente perversa y fría y Amity como mano ejecutora. Podrían ser mucho más efectivas, más discretas de desearlo el cliente o buscando la manera de hacer que la víctima sufra tal y como lo desea aquel que paga por su muerte.

Desvió la mirada hacia la bañera que estaba en mitad del piso, soltando un bufido por la nariz.

―Uno de los pocos caprichos que tengo ―le respondió, para entonces añadir―: Es de mármol. Me costó tres mil quinientos francos, importada desde Inglaterra. Habrás visto lo que me cuesta llenarla para darme un baño, pero cuando lo hago me gusta disfrutarlo. ―Se pasó la mano por detrás de la oreja, colocándose un mechón de pelo―. Ya creo que la primera vez que nos vimos me ganaste tan rápido por ofrecerme un baño que iba a tener que rellenar otra persona.

Eso había sido una pequeña broma, realmente.

Atendió a la respuesta a sus preguntas, en relación a esos dos saquitos de cuero que le había dado. Le gustó mucho lo que escuchó, sujetando todavía con más fuerza los dos sacos que tenía en sus manos. Los dejó sobre la mesa ante la recomendación final de usarlo solo si lo creía necesario. Evidentemente, si Tyson no tenía problemas con Emme, Emme no iba a tener problemas con él.

Como Fantine estaba de pie frente a ella, Amity se apoyó a la mesa de nuevo, llevando una de las manos al muslo derecho de Fantine y subió hasta sus nalgas, haciendo un poco de fuerza para que se pegara a ella.

―Por ahora no lo tengo pensado ―le respondió―. Primero voy a ir a hablar con Edmond y ver cómo está la situación. Si todo está bien, le diré que pida una cita para quedar con Tyson y contarle todo lo que ha ocurrido. En el mejor de los casos, continuaré con los trabajos sin mayor problema. En el peor de los casos… Tyson no querrá verme y no sé en qué posición me deja eso. Quizás devolviéndole los cincuenta mil francos extras nos quedemos en paz. Sinceramente… ―Miró hacia arriba, buscando la mirada de Fantine―, no tengo ni idea.

Acariciaba la pierna de Fantine con tranquilidad, como quien disfruta de una tarea con la que está tan a gusto que ni siente que la esté haciendo.

―Si tú vas a ir a la Maison hoy, aprovecharé para buscar a Edmond. Si no, mañana me presentaré en su trabajo ―le dijo, decidiendo algo para poder organizarse.

Edmond trabajaba para Tyson, pero evidentemente tenía un trabajo legal, aburrido y típico al que tenía que dedicarle muchas horas para que tuviera sentido el estilo de vida que tenía. Si no, la policía no tardaría en caerle encima.


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Vie Sep 09, 2022 4:10 pm

Fantine no se veía a sí misma como una persona especialmente codiciosa. Solía conformarse con lo justo, lo necesario para mantener cubiertas sus necesidades más esenciales. Tampoco tenía gustos extravagantes y solía comer cualquier cosa mínimamente comestible, y qué decir de ostentar oro o joyas allá donde fuese.

Sin embargo, en ocasiones sí se sentía tentada, como todo ser humano. Mentiría si dijera que algo no se removía dentro de ella allí, en ese punto en que necesidad y deseo se encuentran y la línea que los divide comienza a hacerse difusa. Para ejemplo ese momento, recién descubierto el dinero que escondía su amante pelirroja bajo los tablones que estaban pisando en aquellos momentos. No pudo evitar imaginarse a sí misma en disposición de tal cantidad de efectivo, ni preguntarse las cosas que podría hacer de tenerlo en sus manos.

Duró poco, como siempre. Se había criado en la inmundicia, casi literalmente, así que la vida de la superviviente no le resultaba tan terrible. Más bien, se sentía un tanto ofendida, casi a nivel personal, de que alguien estuviera dispuesto a despilfarrar una ingente cantidad de francos únicamente para conseguir que alguien mordiera el polvo. Se le antojaba tan… frívolo.

«Tan frívolo como contratar los servicios de una prostituta en un intento de suplir una carencia personal», pensó. No le quedó más remedio que reconocer que así era. «He vivido con lo justo durante tanto tiempo que hay cosas que no acabo de comprender.»

—No sé yo si seríamos un buen equipo, tú y yo —bromeó, exhibiendo esa media sonrisa suya, dotada con un toque de picardía—. Nuestros asuntos tienden a complicarse en exceso cuando unimos fuerzas.

Lo cual, tristemente, había sido cierto al menos hasta ese punto.

Con respecto a la bañera, Fantine enmudeció al saber cuánto había costado. Se preguntó una vez más cómo era posible que cualquier ser humano no sintiera algo, una suerte de cargo de conciencia, al desembolsar semejante cantidad de francos a cambio de algo que se podía conseguir por un precio mucho más económico, siempre y cuando se olvidara el mármol en el proceso.

«¿Y qué importa?», se preguntó. «Eso debe ser calderilla en comparación con los doscientos mil que guarda bajo el suelo.»

—Me apuesto lo que sea a que no ha habido en la historia propietario o propietaria de semejante bañera que haya tenido que llenarla por sí mismo —comentó, para luego enarcar una ceja—. Tal vez debería empezar a llamarte alteza, ¿no crees? —bromeó, de nuevo con esa media sonrisa traviesa.

Habiendo aclarado el asunto de cómo funcionaban las pequeñas bolsas de hechizos, Fantine quiso saber cuándo planeaba Emme encargarse del asunto que le preocupaba. No le quedaría más remedio que quedarse en el banquillo y dejar que se encargara de ello sola, pero estaba preocupada. Seguramente la pelirroja era en ese momento la única persona en el mundo cuyo destino le preocupaba, tan escasa era su lista de personas de confianza. Así que experimentó algo a lo que no estaba acostumbrada: impotencia.

Esa necesidad de hacer más la estaba empezando a carcomer por dentro.

—Supongo que debo atender ese asunto lo más pronto posible —murmuró, con la mirada perdida en actitud pensativa, pero sin ignorar cómo las manos de su amante se adueñaban de sus nalgas y la atraían hacia ella, como la fuerza de la gravedad a la manzana contra el suelo—. Menos mal que todavía tenemos todo el día para ti y para mí —comentó con un leve suspiro, sentándose a horcajadas en su regazo, devorándola con los ojos—. Podríamos actuar como una pareja común de parisinas y aprovechar este hermoso y soleado día para pasear sin rumbo por las calles de esta bella ciudad. Sería algo muy normal, ¿no es cierto?

Con los ojos puestos sobre los de Emme, Fantine comenzó a desabotonar la camisa de la pelirroja, liberando poco a poco la piel blanca que se escondía tras la tela.

»Sin embargo —dijo en un susurro, acercándose a la oreja de la mujer que incendiaba su deseo—, un pajarito acaba de decirme que gustas de un buen baño, especialmente si otra persona te llena esa bañera tan cara. —Con estas palabras, inclinada sobre ella y ocupada en el proceso de desvestirla, Fantine comenzó a depositar besos en el cuello de su amante, acariciando la delicada piel de aquella zona con los mechones de pelo que colgaban por delante de su frente.

En algún lugar sobre la encimera aparecían un cuchillo y una tabla de cortar, y sobre ésta las verduras que Fantine estaba picando antes de que Emme entrara por la puerta. Aquellas verduras no acabarían en ningún guiso, abandonadas en favor de una actividad mucho más satisfactoria…

…que, además, podía llegar a ser la última. Si el tal Tyson no estaba contento con Emme…


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Vie Sep 16, 2022 11:45 am

―Esa afirmación no es justa ―criticó, enarcando una ceja mientras miraba a su amante―. ¿Cuántas probabilidades había de que entre todas tus compañeras de la Maison, fuese la hechicera perteneciente a un Aquelarre anti-cambiaformas, la que me sedujera? Está claro que a la suerte le gusta jugar con nosotras.

Emme nunca se había considerado una persona con suerte, sino todo lo contrario. Que no le jodiera nadie diciéndole que eso cambiaría en algún punto porque sabía que no iba a ser así. Fíjate lo cruel que era la suerte, que después de que hubiera tenido que estar sus primeros años de vida sin padres, vivir en una casa de acogida en donde la trataban mal, que la violaran, adaptarse a otra familia, caer en la terrible desesperación de la venganza y terminar como asesina cómo única opción plausible para sus cualidades agresivas y vengativas… cuando encuentra a una mujer que parecía completarla, todavía va, es una maldita hechicera que encima pertenece a un puto Aquelarre que asesina cambiaformas.

Hablando de la cantidad adquisitiva de Amity, a ésta se le puso una pequeña sonrisa en el rostro, más altanera que otra cosa, cuando su amante sugirió llamarla Alteza.

―Pues quizás, deberías.

Fantine sugirió un plan que realmente no le fascinaba demasiado. Por un lado, sí que le apetecía hacer acciones cotidianas con ella, pero por otro lado… tener que caminar junto a ella a un metro de distancia y fingir absolutamente todo el rato que solo eran dos amigas le resultaba tedioso, injusto y le ponía de mal humor.

¿En qué mundo dos parisinas podrían salir por las calles, dando libertad a la evidencia de su amor? Quizás llegase ese mundo, pero no era en el que vivían actualmente. Hacía mucho tiempo que se había dado cuenta de que sus preferencias sexuales estaban claramente fuera del espectro aceptable de la sociedad.

―¿Quieres que nos persigan por lesbianas además de que una haga magia y la otra cambie de formas a voluntad? ―Ironizó, atrayendo todavía más su cuerpo a ella. Eso hizo que la boca de Emme se quedase a la altura de la oreja de Fantine, con ésta encima a horcajadas―. Me quedo con la opción en donde la su Alteza real disfruta de un buen baño creado por su amante, y luego disfruta de su amante…

» ¿O mejor al revés…?


Con confianza en su fuerza después de haberse recuperado, además de confianza en que Fantine ya estaba mejor y eso no era un riesgo para ella, bajó sendas manos a las nalgas de la morena, elevándola sobre ella a horcajadas sin aparentemente hacer ningún esfuerzo. Simplemente giró dando un paso, para que el cuerpo de la morena se quedase sobre la mesa del comedor, en donde la hizo reposar, colocando su cuerpo entre sus piernas.

―En estos momentos, echo de menos tus faldas… ―dijo, traviesa, antes de desabotonar el botón de los pantalones de cuero mientras unía sus labios en un beso pasional.

Lo siguiente que ocurrió… sobra de explicación.


***


A las tres horas, ya habían terminado de jugar, habían hecho la comida y habían tomado un baño muy placentero acompañadas de una copa. Prioridades: después de acostarse juntas, a pesar de que terminaban sudando y bañarse primaba, realmente en ese momento primó el hambre que tenían.

Emme fue la primera en salir del baño, con intenciones de utilizar el resto de la tarde para hablar con Edmond. Así que salió y empezó a secarse, yendo a su habitación y saliendo de ella ataviada con una camisa ancha y larga de color blanco, sin tener nada más debajo y con los mechones de cabello pelirrojo humedeciendo la camisa.

―Creo que voy a aprovechar para ir a visitar a Edmond ―dijo finalmente tras tomar la decisión, sobre todo ahora que tenía menos preocupación y más motivación después de ese rato con Fantine―. ¿Tú vas a aprovechar para zanjar todo lo de la Maison? ―preguntó, agachándose para recoger su pantalón y darle la vuelta.  


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Vie Sep 16, 2022 11:21 pm

—Si a Su Alteza le place —ronroneó Fantine, tendida de espaldas sobre la mesa, los brazos extendidos por encima de su cabeza, contoneándose de manera sensual—, tendré que volver a ponerme faldas… —Suspiró y cerró los ojos, dejándose llevar por el deseo y la necesidad de aliviar dicho deseo, al tiempo que sus brazos trazaban un arco sobre la madera de la mesa, derribando a su paso todo objeto que hubiera sobre ésta. Se escuchó incluso el sonido del cristal al romperse—. Si a Su Alteza le place, me pasearé en cueros a todas horas por esta humilde morada.

Cuando la acción comenzó y la voz de Fantine únicamente reproducía gemidos del más puro éxtasis, sus dedos se aferraron a los bordes de la mesa y alzó ligeramente la espalda, en un intento por contemplar la obra de su amante. Logró a duras penas ver la cabeza de Amity entre sus piernas abiertas, sus rojos mechones acariciando la sensible piel de sus zonas más íntimas, antes de volver a cerrar los ojos, rendirse al placer y dejar que su peso reposara de nuevo sobre la mesa.

Más pronto que tarde, las patas de la mesa comenzaron a rechinar, sacudida su estructura a causa de lo intenso de la actividad.

***

Cuando Amity abandonó la bañera, Fantine permaneció allí, todavía con una copa a medio vaciar entre los dedos. Bebió algunos sorbos con aire pensativo mientras Amity se secaba y se vestía. Quien la viera podría pensar que meditaba acerca del reprochable acto que estaba por cometer esa noche en su antiguo hogar, pero no era así. Su mente simplemente se perdió en el infinito, e incluso por un breve momento no pensó en nada. Absolutamente en nada. Sus preocupaciones parecían tan lejanas como irreales, como si pertenecieran a otra persona. Se permitió disfrutar de esa sensación, que de todas formas no iba a durar mucho más.

Así fue. El momento alcanzó su fecha de vencimiento cuando Amity regresó, ya vestida. Fantine se permitió disfrutar de la imagen de su cabello húmedo goteando sobre la camisa que acababa de ponerse y del buen olor, olor a limpio, que desprendía su piel, antes de prestar atención a sus palabras. A las cuales, en un primer momento, respondió apurando lo que quedaba de su copa.

«Me dispongo a asesinar a Justine y a cuantas incautas prueben del mismo veneno que ella», se dijo, solo para ser totalmente consciente de lo que implicaba aquello. «Con estas personas llevo compartiendo toda una vida y me han tratado como a una hermana. Han llegado a ahorrar dinero para asegurarse de que en la clínica me daban un cuidado ejemplar. ¿Y siento algo ante la idea de arrebatarles la vida?»

No, nada.

O bueno, sí. Algo sí: el intenso deseo de desnudar otra vez a Amity para entregarse otra vez al más puro instinto carnal.

En lugar de eso, Fantine se puso en pie con mucho cuidado, apoyándose en los bordes de la bañera, y salió de ésta con delicadeza, procurando pisar únicamente sobre la toalla que habían colocado en el suelo junto a la bañera, a fin de no mojar en exceso el suelo. La toalla habría cumplido su objetivo a la perfección de no ser porque no se habían limitado a bañarse.

—Supongo que no me queda más remedio —respondió al tiempo que dejaba la copa vacía en el taburete que habían dispuesto junto a la bañera a modo de mesita auxiliar, sobre el que también había una botella mediada y otra copa, la de Amity—. Esta noche va a correr sangre. —Tuvo que hacer un esfuerzo para contener la sonrisa que quiso asomar en sus facciones, y lo consiguió sólo a medias. Entonces, miró a Emme a los ojos—. ¿Me prestarías uno de tus cuchillos? Quiero hacerle algunas preguntas a Justine y temo que se muestre poco colaboradora.

Como excusa era creíble, desde luego. Sin embargo, Fantine optó por silenciar esa parte de sí misma que rogaba, suplicaba a toda deidad real o imaginaria, que Justine se mostrara poco colaboradora. Hasta aquel momento no había sido consciente de lo mucho que necesitaba utilizar un cuchillo, derramar sangre y contemplar cómo miedo, dolor y confusión se adueñaban poco a poco de los ojos de… bueno, de casi cualquier persona. No necesariamente tenía que ser Justine.

—Es solo por si pudiera hacerme falta —matizó, componiendo ahora sí una sonrisa que pretendía embaucar a Amity, enmascarar sus auténticas intenciones. Ladeó un poco la cabeza y al hacerlo, sus oscuros rizos se sacudieron y varias gotitas de agua se desprendieron de ellos, corriendo por su piel desnuda y ya de por sí húmeda—. Y no creo que llegue a hacerme falta. Esa muchacha siempre me ha obedecido y seguirá haciéndolo hasta el final.

«¡Qué triste!», se lamentó Fantine de manera cínica. «Me vas a obedecer incluso cuando seré quien te envíe de cabeza al infierno…»


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Amity E. Salwey Vie Nov 04, 2022 2:41 pm

Amity nunca había sido una mujer muy promiscua porque evidentemente encontrar mujeres en esa época que quisieran acostarse con otras mujeres no era para nada común. El sexo y la compañía sexual se habían limitado a hacerlo con ella misma. Siempre consideró que sus gustos fuera de lo común, así como su manera de actuar en la vida y su profesión conseguirían mantenerla sola el resto de su vida… A fin de cuentas, ya no solo por la orientación sexual, ¿quién en su sano juicio estaría con una asesina, respetando su profesión y decisiones? Y Amity tenía claro que no iba a mentir a nadie sobre quién era solo por tener sexo.

Sin embargo, mirando allí a Fantine desnuda junto a la bañera, pidiéndole un cuchillo para tener un arma más convincente frente a las preguntas que pretendía hacerle a Justine…

«Que estoy me ponga caliente es un claro signo de que muy normal no soy», se criticó, casi con diversión, al ver aquella imagen tan sexy.

Personalmente consideraba que Fantine no necesitaba de un cuchillo para hablar con Justine, siendo lo sumisa que era aquella chica y lo mucho que respetaba a la morena, pero realmente le daba igual prestarle un cuchillo y es evidente que como quisiera gestionar Fantine sus problemas con la Maison eran solo decisión de ella.

―Los tengo en una maleta bajo la cama ―respondió con respecto a los cuchillos―. Puedes servirte al gusto.

No tenía uno, ni dos. Tenía muchísimos. Era cierto que tenía sus favoritos y probablemente sean con los que Fantine esté más familiarizada, todos con esa estética extraña propia de la familia Salwey y sus inventos. No obstante, había muchos más convencionales.

Emme se acercó a Fantine, no porque se lo hubiera pedido; no porque siquiera lo pensara. Sencillamente se acercó porque su cuerpo tenía un imán con el de ella y cada vez lo tenía más claro. Se puso frente a ella y colocó una mano en su nuca, acercando su boca al otro lado de la cabeza.

―Ambas sabemos que no necesitas el cuchillo ―le susurro, mordiendo con suavidad el lóbulo de su oreja y bajando con un beso por el cuello―. Pero me da igual lo que hagas con tal de tener en mi casa a una mujer hermosa con una mente psicópata pidiéndome uno de mis cuchillos de mi gran colección para amenazar y probablemente matar a otra mujer.

Apretó el cuerpo de Fantine con sendas manos, una que había bajado a su brazo y otra que reposaba en su cintura. Ese apretón de «Dios, realmente me pasaría todo el día contigo, desnudas, en casa», pero que inevitablemente no podía ser. Quizás en otra ocasión sí, pero ahora mismo sí que tenía algo que hacer con bastante prioridad, antes de que la cosa siguiera torciéndose.

Realmente debió de prestarle atención a este tema desde que se recuperó, pero había sido imposible con Fantine herida. Al final, retomarlo se había retrasado más de lo esperado.

―Anda, sécate antes de que sigas embaucándome con tus encantos psicópatas ―le reprochó frente a ella, con un gesto incluso divertido, justo antes de darle un beso y morder su labio inferior.

***

Después de luchar contra su instinto carnal y conseguir liberarse de la tentación que le suponía una Fantine desnuda eligiendo su arma, terminó de vestirse y salió de su casa para buscar a Edmond. Ahí en donde la veías, aunque estuviera preocupada por toda la situación que tenía que arreglar con respecto a su trabajo, se sentía… diferente. Cualquiera que la conociera un poco ―Edmond, por ejemplo―, sabría identificar rápidamente que lo que le pasaba es que estaba feliz.

Que aunque las cosas se hubieran torcido con el Aquelarre o con su trabajo, la compañía de Fantine superaba con creces esos altibajos. Si ahora mismo le mostraban como de tranquila hubiera sido su vida si no hubiera conocido a la prostituta… tenía claro que igualmente lo haría.

Emme iba en su forma de alondra al trabajo de Edmond, que eran unas oficinas en el centro de París. Su intención era intentar encontrarlo por las ventanas y, cuando saliera, acompañarlo de vuelta a casa mientras hablaban. No era muy común esos movimientos en Amity, ya que por norma general era Edmond quien iba a su casa o se dejaban ver en algún bar. De hecho, creía que había ido a su trabajo una vez, al igual que a su casa. Su amigo era demasiado de apariencias, por lo que claramente Amity, que no entraba en el canon de mujer ni de alta cuna, ni de alta estética, le beneficiaba en su mundo de apariencias.

No obstante, el auténtico Edmond era el que estaba con la pelirroja habitualmente, riéndose precisamente de esas apariencias de las que tenía que abusar para conseguir objetivos pues, al contrario que muchos de sus amigos, Edmond no era más que un pobre que había conseguido abrirse un hueco en el mundo de ricos.

Estuvo aproximadamente una hora buscando a Edmond por aquel distrito, pero no tuvo suerte. Como no tenía demasiadas ganas de perder el tiempo, fue directamente a su casa, en donde vivía con su novia desde hacía ya varios años. Amity creía haberla visto alguna vez, pero no es que hubiesen tenido demasiada relación. Siendo claros… creía que la había visto literal una vez.

Primero observó por las ventanas para ver si lo veía dentro, pero no tuvo ningún tipo de información trascendental. Escuchaba a la mujer en el interior, en la planta baja, pero estaba sola y fregaba los platos con lo que parecía desesperación.

Al final, se decantó por preguntar cómo una persona civilizada y no ser una espía pájaro, por lo que se convirtió en humana nuevamente y caminó hacia la puerta de la casa, tocando par de veces con los nudillos en la madera. Tocó fuerte a propósito, no fuese a ser que el sonido de la vajilla chocando contra el fregadero opacara sus intenciones de ser civilizada.

Dejó de insistir desde que escuchó que la mujer de Edmond se dirigía a la puerta con paso acelerado. Abrió de igual manera, casi con ojos esperanzados. Pese a su poca empatía, Amity pudo sentir la decepción en sus ojos.

―¿Amity? ―preguntó sorprendida, triste.

―Sara ―saludó de vuelta―. ¿Está Edmond? ―Fue directa.

Lo que no se esperó fue que de repente, la muchacha se pusiera a llorar después de que intentara que sus ojos no se empañaran en lágrimas. No supo reaccionar y como auto-defensa miró hacia atrás, para ver si había alguien mirando que pudiera darle apoyo moral. Apoyo moral a Amity, obviamente, para saber qué narices tenía que hacer en estos momentos.

Sin embargo, antes de entrar en pánico, volvió a mirar a Sara y entró aunque no fuera verbalmente invitada. Cerró la puerta tras de ella, quedando frente a la mujer de Edmond.

―¿Qué es lo que ha pasado? ―preguntó directamente, para luego intentar ser un poco más humana―. Vamos, ven, siéntate. ¿Quieres algo…?

La mujer se sentó en el asiento del salón, en un viejo sillón orejero.

―Llevo sin ver a Edmond casi una semana, Amie. ―Le resultó francamente chocante que la llamase así, pero lo que ella no sabía es que Edmond le hablaba a su mujer de su mejor amiga con ese mote tan cariñoso. Evidentemente, ellas no tenían mucha relación, pero un gran hombre las unía indirectamente―. Al verte casi me ilusiono pensando que tú podrías haber sabido algo, pero cuando me preguntaste por él…

―¿Pero y no sabes lo que ha pasado? ―La pelirroja se había puesto de cuclillas frente a Sara, la cual negó con la cabeza.

―Llevaba tiempo extraño, pero supongo que lo sabías… Me dijo hace dos semanas que iba a verte, así que te habrá contado sus ansiedades por el trabajo. ―Amity hizo cuentas: hace dos semanas no vio a Edmond, sino que estaba recuperándose y lidiando con un Adèle peligrosa―. A raíz de ese estrés empezó a llegar más tarde, no podía dormir… y temo que le haya podido pasar algo en el trabajo. Pero nadie me ha informado de nada. No sé nada. Lo he ido a denunciar a la policía, pero la empresa insiste en que no sabe nada, que un día de repente no fue…

―¿Y solo estaba metido en eso? ―fingió no saber nada más de sus negocios.

―Claro, que yo sepa si… Hace tiempo que había superado su ludopatía, me prometió que no se había metido en nada raro…

Amity no dijo nada, pero asintió disimulando sus malas maneras de mentir. Sara pareció darse cuenta de ese silencio incómodo.

―Tú no sabes nada, ¿no?

―No ―contestó rápidamente―, pero la última vez que nos vimos me habló de un posible trabajo para mí y después de pensármelo estoy interesada. Por eso he venido a buscarlo. Me parecía raro que no hubiera ido a molestarme a casa después de tanto tiempo.

―¿Hace cuánto que no lo ves? ―dijo, frunciendo el ceño.

―Hace… dos semanas ―dijo para seguir con la misma lógica de las palabras de Sara.

―Me estás mintiendo, ¿verdad? Hace más que no lo ves ―inquirió. «No entiendo como Edmond pudo ocultarle a esta máquina detectora de mentiras algo tan gordo como lo de Tyson», pensó, sintiéndose descubierta―. ¡No me mientas!

―Sí, vale, hace mucho más. Llevo casi un mes sin saber de él.

―¡¿Y por qué lo encubres?! ―preguntó sin entender nada, a punto de volver a llorar de la desesperación y la impotencia de no entender nada.

―Porque te mintió. Sí que estaba metido en asuntos turbios… pero si no te ha salpicado nada es porque ha hecho algo bien en su vida y no te ha inmiscuido en sus asuntos. ―Amity se acercó a Sara para ponerle sendas manos en los hombros―. Y no pienso decirte nada porque quiero que siga siendo así. No sé que le ha pasado, pero tengo intención de averiguar en donde está, ¿vale?

―P-pero… ―Volvió a llorar.


***

Media hora más tarde, Amity salió de aquella casa. Se metió las manos en los bolsillos tras cerrar la puerta tras de ella y miró al cielo, pensativa. Se quedó durante unos largos segundos allí parada mientras miraba al cielo, intentando comprender cual debía de ser su siguiente movimiento e intentando entender lo ocurrido.

«Las probabilidades de que todo ese asunto estuviera relacionado con Tyson eran muy altas. Y si Edmond había tenido problemas con ese tipo, o está muerto, o está escondido. Y la probabilidad de ambas es igual, ya que Edmond no se arriesgaría a poner a Sara en peligro si lo están buscando a él…», pensó. «¿Y en donde puedes estar, Ed?».


Emme
Amity Emmeline Salwey:
Amity E. Salwey
Amity E. Salwey
Cambiante Clase Baja
Cambiante Clase Baja

Mensajes : 127
Fecha de inscripción : 02/02/2022

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Fantine Lamort Sáb Nov 05, 2022 1:48 pm

«Para amenazar y matar a una cría, querrás decir», corrigió Fantine en su cabeza, al tiempo que cerraba los ojos y se deleitaba en el cosquilleo del aliento de Amity sobre su piel húmeda y en el escalofrío íntimo que la susodicha le produjo. La idea de estar a punto de cometer un asesinato no hacía sino intensificar ésta sensación que otros —una gran mayoría— tacharían de pecaminosa. De blasfema. «No es más que una maldita cría que sabe demasiado.»

—Celebraremos el éxito en nuestras respectivas tareas ésta noche —respondió tras aquel beso, dedicándole un guiño cómplice.

Bien sabido era que, después de lo que estaba a punto de suceder en la maison que ya nunca más sería de Adèle, las celebraciones iban a tener muy poco de discreto. La sola idea ya hacía que Fantine ardiese por dentro, como un volcán a punto de emerger a la superficie.

***

No fue hasta que se despidieron y escuchó la puerta cerrarse que Fantine, ataviada ya con unos ajustados pantalones de cuero gastado y una de las desteñidas camisas de Amity, se puso a rebuscar en la maleta que encontró bajo la cama. La pelirroja no mentía al recomendarle que se sirviera a gusto, pues ante ella, igual que un bufet libre, aparecieron un sinnúmero de armas blancas. Las había más largas y más cortas, mas ninguna de ellas excedía los cuarenta centímetros. Armas pequeñas, fáciles de esconder, y ligeras como plumas. Armas de asesina.

Si bien el asunto corría cierta prisa y urgía poner fin a la vida de Justine, Fantine no pudo evitar deleitarse contemplando aquella magnífica colección. Arrodillada ante la maleta abierta, paseó los dedos sobre cada uno de los puñales e imaginó. Imaginó la cantidad de almas que habrían perecido fruto de aquellos cuchillos, empuñados por la mano experta de aquella mujer de cabellos de fuego. Cada imagen violenta formada en su mente la excitaba un poco más, y en cierto punto llegó a sentir incluso envidia. Ella no había tenido ocasión de participar en tales actos… y le hubiera encantado.

Tras lo que se antojó una eternidad, Fantine se dijo que ya estaba y se forzó a escoger un arma. Le resultó difícil, pero finalmente se decantó por un elegante estilete, de hoja fina y afilada, empuñadura de madera oscurecida, y que traía una vaina a juego. Se permitió empuñarlo y blandirlo varias veces, escuchando cómo la hoja silbaba de manera sutil al cortar el aire. Un arma tan liviana como el mismo aire, y que casi sentía como una extensión de su propio brazo.

«Veamos qué opina Justine de ella», pensó, contemplando la hoja, casi hipnotizada, mientras devolvía el arma a su vaina.

***

La noche caía cuando abandonó la seguridad de su nuevo hogar, y para entonces era una mujer distinta. Ataviada con los ropajes antes descritos, un abrigo de cuero largo y un sombrero de ala que le cubría parte del rostro, Fantine se asemejaba más a un hombre que a una mujer, a no ser que uno prestara atención a las curvas femeninas que se ocultaban bajo la vestimenta. Se había recogido el pelo en una coleta baja por pura comodidad, pues su ondulado pelo suelto podría llegar a suponer un problema si... bueno, si se encontraba con problemas en la maison.

Llegar fue sencillo, mas cuando se encontraba ante el portón del patio trasero, algo la hizo detenerse en seco, con la mano suspendida a escasos centímetros del pestillo. Súbitamente se vio abordada por una sensación extraña, desagradable, casi como si algo, algo físico, la estuviera reteniendo allí.

Con toda claridad, creyó escuchar un susurro familiar en su oído: «No deberías estar aquí...» Dicho susurro hablaba con la voz de Adèle Lamort.

—Estoy en mi casa —masculló en voz baja—. Entraré si me place...

Solo que no lo hizo. En lugar de eso se quedó dónde estaba, con la mano aún suspendida en el aire, como si repentinamente la hubieran congelado. En su fuero interno se libraba una lucha entre la poderosa fuerza que la conminaba a marcharse, y su propia tozudez que se imponía a dicha fuerza.

De esa guisa se la encontró Justine.

La puerta trasera de la maison se abrió y en el vano apareció la imagen familiar de Justine, ataviada con sus habituales ropajes de servidumbre. Abstraída en sus propios pensamientos, fueran cuales fueran, la muchacha no se percató de su presencia hasta pasados unos segundos, concentrada en acarrear un pesado balde de madera que contenía agua jabonosa. En su trayecto hacia la calle para vaciar el susodicho balde, se percató de la presencia de Fantine ante el portón y dio un respingo. La prostituta retirada diría que no la reconoció.

El asa del balde se le escurrió entre los dedos y la madera golpeó los adoquines del camino de entrada, salpicando agua jabonosa en todas direcciones. Gotas aterrizaron sobre el mismo camino de entrada, el césped a ambos lados de éste, las flores que solía cultivar Adèle, y las mismas ropas de Justine. Un poco incluso llegó a salpicar la cara interior del portón, mas no a Fantine.

―¡Perdone! —chilló la muchacha, tratando de recuperar la compostura―. La entrada destinada a los clientes está en la parte de...

—Soy yo —atajó Fantine. Su propia voz le sonó extraña, por lo que antes de proseguir, se aclaró la garganta con un carraspeo—. Soy Fantine.

Justine frunció el ceño y entornó la mirada como un viejo que padece algún problema de visión, o como alguien que pretende distinguir los rasgos de una figura que tiene la brillante luz del sol a sus espaldas.

―¿Fantine...? —preguntó, insegura―. ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en la clínica...?

—Es una historia un tanto larga como para contarla aquí fuera —respondió Fantine, adelantándose un paso y asiendo uno de los barrotes del portón con la mano que momentos antes no había alcanzado a descorrer el pestillo—. ¿Y si te lo cuento todo acompañado con una taza de té?

Algo en la actitud de Justine, en su inseguridad, hizo que la paranoia de Fantine se pusiera de manifiesto. ¿Por qué esa mocosa dudaba de ella? ¿Acaso no se suponía que confiaban la una en la otra? ¿Qué había pasado en su ausencia?

«Tiene miedo», sentenció Fantine de inmediato. Y añadió: «Ha hablado con alguien.»

Sin embargo, pronto quedó claro que tal vez había llegado a una conclusión precipitada: Justine, nerviosa como siempre solía ser, pareció reaccionar y compuso una sonrisa insegura. Avanzó hacia el portón y alargó la mano hacia el pestillo.

―S-sí, claro. ¡Por supuesto! —exclamó mientras descorría el chirriante pasador de metal―. Perdona, es que me has sorprendido. ¿Por qué vas vestida así...?

«Quizás me está tendiendo una trampa», se dijo Fantine mientras cruzaba el umbral y, por primera vez desde su muerte, se internaba en la propiedad de la difunta Adèle Lamort. «Tal vez alguien me espera dentro...»

—Primero el té, luego las explicaciones. —Fantine se frotó sendos brazos con las manos—. Tengo algo de frío.

―¡Claro, claro! Vamos. —Justine se apresuró a invitarla a entrar, como si en efecto fuera una invitada y no una residente de aquel lugar. Lo cual era bastante cercano a la realidad.


Come have some fun with me
Fantine Lamort
Fantine Lamort
Hechicero Clase Baja
Hechicero Clase Baja

Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 31/01/2022

Volver arriba Ir abajo

You & Me {ft. Amity} [+18] Empty Re: You & Me {ft. Amity} [+18]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.