Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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La llave (privado)

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La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Sáb Jul 01, 2017 4:12 am

Recuerdo del primer mensaje :

El ron corría por mi garganta como el gua, los vocifeos de otros marineros tan desdichados como yo en aquella taberna cercana al puerto mostraban la desazón de lo que un día fuimos.
Anécdotas de un pasado cercano en mi caso, de lejanas historias y leyendas en el de otros muchos.
Los mas jóvenes reíamos sin dejar de empinar el codo de la historia inverosímil que contaba un viejo pirata que ya penas se mantenía en pie.
Sus ropas inducían casi a la mendicidad, desgraciado hasta decir basta, enredaba las palabras hablando de una doncella bella como las mismas sirenas, una diosa del Olimpo caída a la tierra para su desdicha y nuestro beneficio.
Muchos la habían buscado, nadie la había encontrado, ella era la llave para abrir un secreto lugar marcado con una “x” en ese mohoso mapa que sacudía entre sus quebrados dedos, reflejo de una vida en la mar, trabajando con cavos, timones. El esfuerzo pintado en cada gesto, una vida dura, como la de todo aquel que se convertía en hijo de la mar, pero también libre, nada había mas bello que surcar las olas sobre tu propio navío, nada te hacia mas dueño de tu destino que eso.

Había perdido mi barco, mi único amor, ahora ni el alcohol aplacaba mi dolor.
Borracho, seguí escuchando aquella inverosímil historia que al menos entretenía a nuestras mentes perturbadas.
El premio ademas de oro e innumerables joyas se coronaba con una barco negro, rápido como un espectro. Una embarcación invencible digna del mas fiero de los piratas y por la que muchos hombres emitieron grandes carcajadas.

Pronto la gente se dispersó, el viejo había contado su fantasía, solo, seguía vociferando completamente ebrio que él y solo él había dado con esa joven, la llave, que la tenia presa y que no compartiría el tesoro con ninguno de esos ingratos que lo llamaban loco.
Sinceramente ni una palabra de ese hombre creí, pero al escuchar que tenia la llave, intuí que ese tipo había capturado a una pobre chica inocente llevando a cabo la locura que el mismo se creía.

No me costó mucho fingir que lo creía, mi intención, salvar a esa pobre chica y tras varias copas mas accedió a llevarme hasta ella, nos repartiríamos el botín y del mismo modo el barco seria para que los dos surcáramos las gélidas aguas marinas, eso si, él seria el capitán, algo que no le discutí.
Me llevo hasta un almacén viejo en el puerto, reía alegando que había sido el mas listo, que había perseguido los rumores de esa chica hasta este lugar y que ahora con ella en su poder nada podía alejarlo de la gloria que un día ostento al surcar el mar.

Cuando la puerta se abrió, una chica amordazada a una silla, en penumbra y con la boca cerrada por un pañuelo anudado a su nuca sollozaba presa de la desdicha.
Nos acercamos a ella, seguí fingiendo estar de acuerdo con todo, pero a la primera que el tipo se despistó le asesté un golpe con un remo en la nuca dejándolo inconsciente caer a peso contra el suelo.
Bajé el pañuelo de sus labios, quedando colgando en su cuello, nuestras miradas chocaron como las embravecidas olas. Bellos sus intensos mares, invitaban a surcar por ellos.
-No te preocupes, voy a sacarte de aquí -aseguré aflojando las cuerdas de sus muñecas y pies hasta que quedó libre de toda atadura.
Tome en ese momento el mapa, parecía verdadero, llevaba a aguas inhóspitas, unas que jamas yo había surcado, tras este indicaciones y un dibujo, trazado y grabado en oro, sin duda esa imagen era el vivo retrato de aquella belleza que tenia delante.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Jue Mar 15, 2018 12:03 am

El rubio podía tomárselo a la ligera, no creer un ápice mis palabras, pensar que lo engañaba o más bien, querer creérselo en su afán de encontrar el barco. No había hombre más tozudo que un marinero dispuesto a hacerlo todo con tal de hacerse de un tesoro mitológico y más si le sonaba peligrosa la leyenda en torno a este, les exaltaba la hombría, les hacía creerse invencibles la posibilidad de lograr lo que ningún otro había logrado.

-Haces honor a tu nuevo puesto… pareces un pirata. Pero recuerda cuanto dan los piratas a cambio de sus ambiciones, a cuantos has visto con parches, patas de palo o garfios en lugar de manos. Créeme si solo fueras a perder algo de eso ni siquiera te advertiría sobre la locura que te impulsa ahora.-
 
Posé mi mirada en él desde mi posición sobre las frazadas y lo observé largamente. No le creí nada cuando dijo que me dejaría marchar después de lograda la travesía. -¿No te das cuenta de que nada valdrá lo que dices si no regresamos?- 
 
Fui entrecerrando los ojos cuando bromeó con el brindis sobre nuestro matrimonio, mi respuesta fue incorporarme lo suficiente para lanzarle una almohada.
 
Negué, era suficiente, no tenía más que decir por ahora. Permanecí en silencio observando las olas del mar por la ventana e ignorando el sonido de sus pasos que anunciaban su ida y venida por el camarote. -Apaga las velas cuando decidas dormir...-
 
 



A la mañana siguiente me desperecé desenroscándome de mi posición fetal con lentitud, los rayos entraban por la ventana anunciando que debía haber amanecido hace un rato. Bostecé antes de mirar a mi alrededor, notando que el cachorro no estaba y suspiré al percatarme de ello. Podría al menos haberme dado los buenos días, un hola, cómo estás, ¿dormiste bien? o qué se yo. Se notaba que le valía mi presencia excepto en lo que estuviese relacionado con su dichosa búsqueda, pero si creía que iba a aceptar ese chantaje con el cual me decía que me daría la libertad a cambio de mi ayuda se equivocaba de lo lindo.
 
No le vi durante las horas diurnas, al parecer, ya que se trataba de su primer día al mando se requería su presencia. Imaginé que debía convencer a los demás de sus “dotes” de capitán, solo esperaba que lo lograra porque francamente, solo faltaba que se consiguiera un motín a bordo. Afortunadamente estos eran los mismos piratas que seguían al desquiciado de Ramsey, no debía ser tan difícil lograrlo.
 
Por mi parte casi no salí del camarote, por lo que me aburría a raudales, hasta que me sentí harta de encontrarme allí. ¿Qué se suponía que hacía? ¿Esperar a mi “esposo” cual solícita novia? Pues no.
 
Me escabullí fuera del camarote para dirigirme a cubierta, pero de forma bastante subrepticia y disimulada, hasta alcanzar la borda en inclinarme sobre esta para llamar silenciosamente. -Poseidón… Poseidón…- Me mordí el labio al hacerlo observando las claras aguas del océano.
 
Extendí la mano hacia ellas y sus profundidades. Si lograba que salieran chispas de mis manos como había sucedido accidentalmente el día anterior, si lograba acrecentar mi llamado… Me concentré intentándolo una y otra vez hasta que comencé a sentir como las yemas de mis dedos se calentaban y comenzaban a iluminarse. Una sonrisa se dibujo en mi boca pero fui interrumpida por un par de piratas que tuvieron la brillante idea de acercarse.
 
-Es la esposa del capitán.- Un codazo al otro y los dos se acercaron por lo que tuve que alejarme de la borda. Nada más bastó que me observaran bajo la luz de la luna para que ambos pusieran expresión boba y una sonrisa se extendiera en mis labios. Ya me hacía falta que alguien apreciara mi presencia.
 
Al poco rato me encontraba rodeada de piratas, con las jarras en alto, la cerveza corriendo a raudales y un sonoro ¡Yo ho! saliendo de las gargantas del grupo que me rodeaba. Me eché a reir antes de tomar más cerveza, estaba muy buena, al menos los piratas sabían divertirse. Uno de ellos se sacó la camisa para enseñarme los músculos y se acercó diciéndome que podía tocarlos. Estaba a punto de alzar la mano hacia ellos cuando el cachorro hizo acto de presencia. 

-Caapitáaannn!- Arrastré un poco las palabras y tomé un trago de la jarra antes de ponerme de pie y lanzar un -Ups!- al sentirme mareada, tropezar y percatarme como de inmediato cinco piratas se lanzaban a rescatarme, uno de ellos atajándome a tiempo. -¿Te uness a la fiesssta?-


Última edición por Crysanthe Katsaros el Miér Abr 04, 2018 11:15 pm, editado 1 vez




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Jue Mar 15, 2018 8:10 am

Con las primeros haces de luz que se adentraron por los ojos de buey del camarote me puse en pie, me coloqué la casaca de capitán, me calcé pantalones y botas y tras adecentarme en la palangana del agua subí por las escalinatas hasta cubierta, era la hora del cambio de turno, aquellos que habían hecho noche se retiraban a dormir y la mayoría de piratas ocupaban sus puestos conmigo al mando posando las manos en el timón.

El viento golpeaba mi rostro, el mar estaba calmo y con aquel mapa en mi mano fui guiando la embarcación hacía donde parecía indicar el mapa que se hallaba el tesoro.
No paso demasiado tiempo que escuche el barullo de los marineros, enarqué una ceja posando mi mano sobre mi frente para dirigir la mirada hacia el lugar donde unos cuantos rodeaban animados por las jarras a  mi esposa.

Apreté los dientes y salté bajando a cubierta caminando con largas zancadas hasta aquel coro que vociferaba y se reía con la diosa.
-¡Se acabó la fiesta! ¡El barco no se tripula solo y si no queréis acabar corriendo la pasarela para convertiros en pasto de tiburones, volver a vuestras posiciones! -rugí llevando mi diestra al mango de mi sable por si alguien decidía amotinarse.

El que sujetaba a mi borracha mujer la soltó y esta trastabilló hasta caer entre mis brazos.
-¿cual es tu plan? -dije enarcando una ceja mientras esta se sujetaba a mi jugando con la solapa de la casaca con los dedos y riéndose sin parar mientras arrastraba las palabras llamándome “capitán” -¿quieres que te violen?
Parecía que no era capaz de entender el deseo que despertaba en los hombres. Gruñí sintiendo el abrasador contacto de su aliento contra mis labios que se abrieron de inmediato.
-No te lo tomes a risa, si todo el barco se empecina, da igual que yo sea el capitán, no era el primer motín al que esta gentuza se enfrenta.

Ella no podía dejar de reír, su cuerpo como el mismo barco se balanceaba y sus dedos suaves y cálidos ahora repasan mis labios tarareando mi nombre sin dejar de mirar mis pardos con eso orbes turbios por el alcohol.
-¡Vamos a seguir la fiesta en el camarote preciosa! -dije consciente de que no podía razonar con ella ahora mismo, estaba demasiado borracha.

Hundí mi hombro en su vientre y como si fuera un saco la alce mientras ella reía sin parar tocándome el culo con la mano y pidiéndome mas ron.
-Ahora te doy, en la habitación.
La baje en el camarote y cerré la puerta ras de si quedando así los dos de frente, mis ojos se deslizaron por su cuerpo, esa mujer tenia el don de excitarme y mi verga empujaba mi pantalón abultándolo ante sus ojos, ella sonreía consciente de los que era capaz de hacer en un hombre y parecía haberse propuesto volverme loco aquel día.
-¡Vamos a dormir la mona! -le dije acercándome a ella para tomarla de la cintura y ayudarla a llegar a la cama, peor esta aseguraba querer mas alcohol, exigía que su marido le prestara atención con esa picarda que ostentaba.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Jue Abr 05, 2018 1:35 am

Dejé escapar un sonoro -pfffffff- cuando el cachorro impidió que tocara los músculos del pirata que de buen grado me animaba a hacerlo. No había nada de malo en admirar la anatomía masculina, honestamente, y además tenía unos bíceps nada desdeñables.
 
Pero no, el rubio lanzó un rugido como si no conociera el concepto de diversión y estuviésemos maquinando algo en su contra. Bueno, tal vez hacer eso no era tan mala idea… ahora que lo pensaba, si con ello lograba sacarlo de sus casillas. Claro que la idea se desvaneció cuando alcé la jarra e inmediatamente un solícito pirata cambio la vacía por otra llena.

De buen humor por las atenciones tomé un buen trago, además el ron estaba logrando que me sintiera muy animada.

-FIEEEESSSTAAAAA!- Lancé un grito que de inmediato se hizo resonar en ecos animados de todos los presentes que alzaron sus jarras. Aparentemente el cachorro no había nacido para pasarla bien, no solo no se nos unió si no que llevó la mano a su sable, enviando a todos de vuelta a ocuparse de sus tareas.
 
-Lo siento muchachos, el capitán anda de malas otra vez.- El pirata que me sostenía me soltó de inmediato. -¡Eeeeyyy!- protesté ante la total falta de consideración, enredándome con mis pies antes de ir a dar a los brazos del rubio.
 
-¿No te gusta pasarla bien?- Sonreí al caer en ellos observando su rostro, su mano se había deslizado alrededor de mi espalda, manteniéndome cerca y podía percibir su aliento flotando en la ínfima distancia hacia mis labios.
 
Me eché a reir repasando su boca con mis dedos antes de que el barco diera una vuelta dejándome de cabeza. ¿O era yo la que había girado? -¡Hasta la vista muchachos!- Les dije adiós con la mano mientras observaba las numerosas piernas y el barco se iba zarandeando a medida que el cachorro caminaba. Otra risilla escapó de mi garganta, oh cielos, estaba mareada.
 
Íbamos bajando las escaleras hacia los camarotes cuando me percaté de que estaba sobre su hombro. -¿Qué diablos?!- Me moví ahora si, resistiéndome para bajarme pero poco logré hacer antes de que ya estuviésemos adentro.
 
Forcejeé cuando me percaté de que me tenía agarrada de la cintura, resistiéndome a que siguiera guiándome como si fuera una desvalida niñita. Le di tirones en una persistente lucha y en una de esas di un tirón muy fuerte y vi el techo sobre mi cabeza dando vueltas antes de aterrizar. lo cual por alguna razón me hizo soltar la risa. 

-Que aguafiestas…- Mareada aún intenté enfocar la mirada, había caído atravesada en la cama y estábamos tan enredados que me tomó un momento discernir que partes de mi anatomía eran mías y cuales suyas.

-No tengo ganas de dormir la mona.-
Me mantuve unos segundos en silencio, al caer sobre el colchón mi vestido se había alzado lo suficiente para descubrir mis muslos y al moverme contra él pude sentir perfectamente su excitación al quedar tan alineados que esta se apretaba contra la insignificante barrera que se descubría en medio de mis piernas.
 
Bajé mis pestañas, observándolo con los labios entreabiertos. -¿No ibas... a buscar el ron?-




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Jue Abr 05, 2018 3:12 pm

Los dos caímos enredados sobre el lecho, su aliento golpeaba cadencioso y alicorado la humedad de mi boca mientras nos mirábamos. Sus ojos verdes, reflejaban aquel brillo que traía el alcohol, mientras los míos oscurecidos, la tempestad que se desataba en el interior de mis venas alzando el mástil que se hundía entre sus muslos.
-¿Ron? -pregunté contra sus labios mientras esta ponía morritos asegurando que era un aburrido y que quería beber y celebrar nuestra matrimonio.
-Has olvidado que es de conveniencia? -pegunté con la voz ronca mientras esta con una sonrisa tibia seguía provocándome.

Sus caderas se movieron elevándose, golpeando la plenitud de mi envergadura.
-Para -susurré.
Algo que lejos de amilanar a mi esposa fue el pistoletazo de salida para repetir tan lascivo gesto llevando su indice a mis labios para deslizarlo por ellos arrastrando mi inferior.
-Pues trae ron -me dijo con ese don de manipulación que ostentaba la dama.
Acostumbrada a que con una bajada de pestañas todos los hombres perdieran el culo creo que le suponía un reto que yo no hiciera lo mismo.

Su pecho quedaba apretado contra el mio mientras la cercanía de nuestros rostros friccionaba nuestra nariz.
-Ron - repetí acortando mas la distancia sintiendo su fantasmal hálito sobre mis húmedos labios.
Su ria ebria colisiono con ellos y tras ello mi lengua sedienta atravesó sus fronteras arrancándome la cordura. Gruñí incapaz de seguir conteniendome, de mantener firme mi idea en la que trabajo y placer no podían funcionar bien.

Su sinhueso emergió en mi búsqueda, podía notar como le divertía verme sucumbir ante ella, seguramente porque jamas hombre alguno consiguió oponer resistencia a tan bella diosa, su poder era inmenso, un delito no recorrer con mis callosas manos su cuerpo y su sonrisa triunfal desapareció con el primer jadeo al notar mi verga empujar contra su centro.
-Te deseo
Como si eso no fuera mas que obvio, ella se relamió los labios enredando en mi pelo los dedos, atrayéndome hacia su boca de nuevo, engullendo mi lengua mientras esta repasaba sus muelas entre gruñidos.

Mis manos alzaron mas su corto vestido, acariciando sus muslos, serpenteando hacía la cara interna hasta friccionar con mi palma sus bragas mojadas.
-Estas muy cachonda -susurré lamiendo su inferior -voy a por ron ¿o ya no lo quieres?-musité incapaz de levantarme de la cama con ese calenton mientras mis dedos hacían a un lado su braga y se deslizaban por la trinchera bañándose en su esencia.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Jue Mayo 03, 2018 11:23 pm

-Aguafiestas.- le recriminé. -Aguafiestas y cascarrabias.- Dadle al césar lo que es del césar. Aparentemente el rubio vivía con una estaca atravesada por detrás, no se podía ser tan serio todo el tiempo, especialmente cuando los mortales contaban con tantas maneras de festejar. Eso sin mencionar las distintas clases de alcohol que al parecer afectaban más mi sistema humano de lo que podía darme cuenta, encontrándome como me encontraba bajo mi estado etílico actual.

-Te diré un pequeño secreto…- Las palabras quedaron suspendidas en el aire, dejé mis labios entreabiertos y mi cálido aliento acarició los suyos acelerando la respiración masculina. Estaba tan cerca que podía notar perfectamente el oscurecimiento de sus orbes  y como las pequeñas vetas que usualmente salpicaban sus iris en tonos más claros se tornaron incandescentes en la clara dilatación de sus pupilas. -No estamos casados realmente…-  

Solté una risita boba, el alcohol hacía estragos y no estaba en mis cinco sentidos. Todo el camarote se balanceaba y daba vueltas.

Me moví procurando calmar la sensación de vértigo y mi vientre se encogió al sentir nuevamente la presión de su protuberancia en medio de mis piernas. Mi humedad descendió despacio para salir al encuentro de su miembro inflamado, mojándolo a través de mis bragas. Me arqueé elevando mis caderas y comencé a masajearle la rigidez con mi sexo, diversas ráfagas eléctricas viajaron por cada una de mis terminales nerviosas tornando mi respiración ronca, sin detenerse volvieron a enviar réplicas a lo largo de mi cuerpo cuando dejé caer mi cabeza hacia atrás inmersa en las sensaciones.

-Te deseo.- le escuché decir. -Eso lo sé cachorro.- Mi voz sonó aterciopelada y mi mirada siguió los movimientos de su boca al escucharle. Una sonrisa se extendió ladeada en mis labios y concentrada alcé mis manos para tomarle el rostro. 

Hasta el momento solo habíamos compartido el beso al final de la ceremonia. Mi menté voló hacia el recuerdo de su lengua dentro de mi boca, caliente y volátil…

Mi lengua recorrió su labio inferior con una húmeda caricia, mis dientes le atraparon y lo succioné en una excitante provocación. -Tanta vivacidad en ti cachorro…- Las yemas de mis dedos se habían detenido y mi mirada reflejó el conocimiento de pasadas épocas mientras le observaba, genuinamente interesada en su sino. -Resguárdala, no busques lo que no puedes tener... y que este viaje no se lleve lo mejor de ti.- 

Nuestras bocas se encontraron, la mía acogió su respiración caliente y nuestras lenguas bailaron con un ritmo tan antiguo como las inmensidades del tiempo. Lenta y húmeda mi lengua se movió contra la suya, me apreté contra su torso y me impregné de su boca en un encuentro como un volcán en erupción. La lava ardiente descendió hacia nosotros en su recorrido dejando escombros por todo su paso, mi cuerpo se adhirió más al de él y mi pelo alborotado se derramó sobre la cama mientras nos presionábamos los labios con firme intensidad hasta hacerlos doler.

Sus manos ascendieron por mis muslos y en medio de ellos apartaron la tela, alcanzaron los sedosos rizos oscuros y se deslizaron a lo largo de la hendidura que cobijaba mi vulva  caliente e hinchada. Volví a dejar caer mi cabeza sobre el colchón, arqueándome hacia sus dedos que me repasaron llenándose del líquido que descendía en espirales lentas. Abrí más mis piernas, flexionándolas un poco y dándole unas vistas muy claras, puse su mano en uno de mis pechos y por un instante el camarote se llenó únicamente de nuestras entrecortadas respiraciones al mirarnos fijamente el uno al otro.

Un par de golpes en la puerta resonaron en interrupción. En un principio no los noté pero se repitieron con insistencia, volviéndose más fuertes al continuar el llamado, de tal manera que el jarrón sobre la pequeña mesa a mi izquierda comenzó a vibrar.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Vie Mayo 04, 2018 3:48 am

Lenguas ardientes, eran fuego valquirio incandescente, voraz capaz de destruir todo mientras los dragones bailaban entre las llamas acariciándose, apareándose dentro y fuera de las cuevas cavernosas de nuestras bocas.
Gruñí al sentir el mordisco en mi labio inferior, cuando tiró de este succionandolo y con su mirada turbia por el alcohol busco mis pardos oscurecidos de un deseo inalterable.
Esa mujer tenía el donde de enloquecer a los hombres, perdido en sus besos, en su esencia, me deje llevar por el reloj de arena.

Mis dedos surcaron las olas de su centro, bañados de su elixir que escurría espeso entre mis dedos gemí contra su boca, ella insistía en que abandonara esa idea loca de ir por el barco o perdería la vida, pero mi decisión había sido tomada y a cabo la llevaría.
Ella era un volcán y mis dedos cadenciosos se hundieron en su agujero con fuerza, sintiéndolos resbalar mientras ardientes sus caderas me buscaban en lo que era una danza intemporal y eterna.

De nuevo nuestras bocas se encontraron colisionando fieras, como los aceros cuando chocan, como la pólvora cuando explota.
Ella era ingobernable, lograba lo que deseaba y yo allí, frente a ella había abandonado el timón y levado ancla dejándome llevar por la marea.

Gruñí cuando la puerta retumbó, no quería moverme del lecho, solo follar con la que era mi esposa, aunque ella había confesado borracha que solo era una falacia.
Insistente la puerta no dejó de ser golpeada, así que la final me vi en la obligación de dejar el caliente cuerpo de la diosa de la belleza para ir a abrir la puerta.
-¿Que pasa joder?! -rugí despeinado, con la respiración acelerada y los labios mojados.

-Señor, nos atacan -dijo el hombre con el gesto desencajado, son ingleses, soldados, nuestro barco ondea bandera pirata si no escapamos acabaran nuestras cabezas decoradas con una soga.
Miré a la morena y la señalé con mi diestra.
-No te muevas de ahí -sentencié antes de salir corriendo del camarote cerrando la puerta a mis espaldas.

Escaleras arriba llegue a cubierta dos buques de guerra se acercaban de forma peligrosa, apreté los dientes consciente de que si nos alcanzaban la muerte seria el menor de nuestros problemas.
¡Vamos mequetrefes! A vuestros puestos.
Los cañones empezaban a preparase, aunque esperaba no fueran necesarios, huir era mi primera gran idea, sus navíos eran mas grandes y cerca había una zona de arrecifes si lograba sortearlos ellos encallarían.














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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Vie Jun 01, 2018 1:17 am

Francamente, aparte de greñudos, ruidosos y sin un ápice de educación, los piratas también eran inoportunos.

Dejé caer mi espalda sobre el colchón a la vez que un suspiro largo de fastidio escapó de mi boca.

Joder, estaba caliente… me sentía frustrada al escuchar al cachorro intercambiar palabras con quien sabe quién.

El alcohol no me permitía discernir seguramente porque eso de ceder frente al rubio… Volteé sobre la cama para mirarlo sobre un costado y casi me caigo de ella. Reí al notarlo, este barco era un péndulo incesante, todo iba y venía, iba y venía…

Dejé escapar un pequeño quejido, tenía todavía los pezones erectos por el calentón y los sentía sensibles contra la tela de mi corsé. Mis labios seguían hinchados por los duros besos y mi cabello alborotado caía ocultando buena parte de mi rostro que observaba en silencio al pequeño capitán. Eso sin mencionar las pulsaciones en mi entrepierna insatisfecha.

Como único comentario después de la interrupción él dejó salir un enfático -No te muevas de ahí.- que me hizo protestar antes de verle salir por la puerta. Una les deja hacer y ya te quieren dar órdenes. Rodé los ojos y me dejé caer boca abajo. Tenía los párpados pesados… los cerré frotándome contra la almohada antes de comenzar a roncar.

Una sacudida abrupta me hizo rodar por la cama mientras el barco se bamboleaba. -¡Por Hades y todas las bestias del inframundo!- Creo que apenas había dormido la borrachera unos minutos.

Me aferré con fuerza al colchón cuando el barco se sacudió otra vez, pero este se deslizó sobre la cama y acabé cayendo de golpe sobre la madera de manera tan estridente que me enrojeció las nalgas.

Dejé escapar un bufido antes de ponerme de pie. No tenía idea de que demonios sucedía, pero esto no se iba a quedar así. Esta era una afrenta en mi contra y no la iba a pasar por alto.

Salí del camarote, subí las gradas y atravesé la cubierta antes de detenerme y observar a los dos buques que se acercaban.

Así que estos eran los causantes de todo el ajetreo. Miré a un lado, sin pedir permiso le arrebaté un catalejo a uno de los piratas y lo dirigí a los navíos.

Buques de guerra… tenían los cañones ya listos en nuestra contra y se aproximaban amenazadores. pero aún seguían demasiado lejos como para hacerles señas y que me vieran con el afán de que me sacaran de esta pesadilla de barco. Ni siquiera podían navegar a las velocidades adecuadas, a mi parecer iban muy lento.

No así sus cañones que comenzaron a resonar. El primero causó un estallido que me hizo doblar las rodillas y cubrir mis oídos, por alguna razón me percataba de que eran demasiado sensibles. ¿Era esto algo humano? Parecía solo sucederme a mí.

-¡Podrías desviarte un poco más!- Grité en dirección a Poseidón, que maniobraba el timón pero aún no nos sacaba del peligro del alcance de los cañones.

¡Ya era suficiente! Mi cuerpo peligraba.

Alcé las manos, había logrado anteriormente que se desprendieran chispas de ellas, pero aún no me respondían del todo. Gruñí al ver cómo solo se iluminaban.

Una explosión anunció la llegada de una bola de cañón dirigida hacia nuestro barco. Alcé otra vez la mano e intentándolo de nuevo con el enojo que me causaba la afrenta implícita en la herejía de atacar el navío en el que viajaba dejé escapar mi ira. Esta se canalizó desde las profundidades de lo que era, viajando a lo largo de todas mis terminales nerviosas y terminando en cada uno de mis dígitos.

Una ráfaga de energía salió de ellos formando una esfera incandescente que creció con rapidez y rodeó el barco, envolviéndolo en una barrera causada por el poder que de mi emanaba y protegiéndolo del primer cañonazo. La bola de cañón golpeó la esfera y rebotó contra ella, quedando inmediatamente destruida.

Una sonrisa se expandió ladeada en mi rostro, la barrera nos protegía mientras el cachorro maniobraba el barco dirigiéndolo hacia una zona de arrecifes. Mis ojos brillaron como llamas de fuego. Había energía en mi… ¡lo sabía!

Ahora podría comenzar a mover las piezas sobre el tablero.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Miér Jun 06, 2018 11:29 am

Luchaba por mantenerme lejos de los cañones, las salvas no dejaban de sonar, y por suerte mi ultimo quiebro mantuvo el cascote lejos de ellos.
Sus barcos eran potentes, sin duda aunque mas pesados que mi galeón pirata, también mucho mas preparados.
-¡Cargar cañones! -ordené viendo que la contienda se acercaba y que por mas que intentaba huir hacia los arrecifes no llegaría.
-¡Disparad! -ordené dando un golpe de timón que hizo virar el barco en posición horizontal hacia la quilla del navío que mas se nos acercaba.

El barco fue golpeado, eso nos haría ganar algo de tiempo, así que rugí virando el timón hacia el otro lado retomando el primer rumbo marcado.
-Aceite, subid los bidones de aceité -ordené mirando a uno de los marineros que me miraban sin entender en absoluto que pensaba hacer con este -¡Hazlo!

Fue entonces cuando la vi a ella, iba a protestar, ordenar a mi esposa que se metiera dentro, que aquí corría riesgo, pero pendiente de demasiadas cosas, la mas importante salir indemnes de esto, acabé por volver a centrar mis pardos en aquel lugar que si alcanzábamos estábamos salvados.
Cerré los ojos un instante al escuchar el retumbar de los cañones, estábamos perdidos, si impactaban, lo estábamos, lo sabia y aun así, viré de nuevo tratando de aguantar la cometida, cuando abrí los ojos ni una sola bola había impactado en proa.

Desvié mis ojos hacia mi esposa que con las manos extendidas y sin saber bien como, había detenido el brutal ataque dándome de nuevo una gran ventaja,
-Una bruja -dije entre dientes.
Si algo odiaba mas que a nada eran a los hechiceros, estos junto a sus bestias asolaban Grecia, Mykonos, no conocía nadie con el don de la hechicería que tuviera el corazón noble, todos estaban podridos.
-Casado con una bruja, de puta madre -gruñí sopesando si prefería los cañones a la mujer que los mantenía lejos de mi barco.

Los marineros habían llegado con los bidones, así que en cuanto entre maniobrando entre el pequeño espacio de los arrecifes, ordené empezaran a lanzar su contenido sobre el agua.
Como era de esperar este quedó flotando, esto me aseguraría que no nos siguieran.
Traspasé aquel peligros lugar donde el menor fallo me haría encallar, y sin dudarlo prendí un cigarro con el zipo para lanzadlo por la borda de inmediato.
Mi sonrisa se ladeó al ver como los arrecifes se convertían en un infierno donde las llamas campaban a sus anchas deteniendo a los barcos que ni por asomo serian capaz de cruzarlas.

Los hombres vitorearon mi ingenio mientras ella y yo nos mirábamos de frente, ambos los habíamos salvado y aun así, era incapaz de pensar en otra cosa que no fuera que era una hechicera.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Jue Jun 21, 2018 9:22 am

La sonrisa al observar el escudo protector con el que nos había rodeado no disminuyó. La esfera se mantenía en su posición logrando que el barco en el que viajábamos lograse maniobrar hacia los arrecifes.

Desvié la mirada manteniendo mis manos en alto para observar como el cachorro comenzaba a adentrarse en esa zona altamente peligrosa, esperaba supiera lo que hacía como para mantenernos a flote, si chocábamos y la nave se iba a pique de nada serviría que estuviese manteniéndonos a salvo.

Una sensación desagradable recorrió mi espina dorsal al pensar en verme lanzada a las aguas. Afortunadamente el barco remontaba el océano sin golpear el casco y así nos fuimos adentrando en el área manteniéndonos intactos.

Con el rabillo del ojo alcancé a ver como el rubio prendía la zona en una marejada de fuego. Había sido una maniobra arriesgada que de igual manera exponía el barco si las llamas llegaban a alcanzarnos.

Hice descender mis manos y la esfera se desvaneció, el brillo permaneció presente en mi mirada. Observaba el océano, pero ahora algo más llamaba mi atención. Una leve alteración en las ráfagas de viento… como si llegase a mí un eco perdido en la lejanía…

Al parecer no solo mis manos habían despertado, también lo habían hecho mis oídos, podía aislar un sonido lejano del que producían las llamas que íbamos dejando atrás. Mis percepciones comenzaban a manifestarse de forma distinta, aunque no sabía si se trataba de algo temporal o no. La utilidad de este cuerpo humano era difícil de predecir.

Los piratas a mi alrededor parecían enormemente satisfechos y pronto escuché una serie de entusiastas vítores al alejarnos de las llamas. -No cantéis tan pronto la victoria.- advertí, aún no estábamos lo suficientemente lejos de las amenazas circundantes.

Mi ceño se frunció al observar la barrera de fuego que inevitablemente separaba a los otros barcos del nuestro.

Un nuevo sonido se hizo presente. Antes de mirarle escuché la suela de sus zapatos golpeando las tablas de madera. El rubio se había detenido y concentraba su atención en mí, mirándome con el ceño fruncido, lo cual provocó que arqueara mis oscuras y finas cejas.

-Estás muy tenso cachorro, ya comienzan a notarse los estragos de tu continua tensión.- Tenía un pequeño par de arrugas alrededor de los ojos, claro eran casi invisibles pero le aparecerían más si se encontraba estresado las veinticuatro horas los siete días.

-Celebra que sigues en pie pequeño.– Mientras sus pozos me taladraban me adelanté hacia él hechizándole los sentidos hasta que nuestras respiraciones se confundieron. Le rodeé la cabeza con mis manos escuchando un fuerte gruñido de su parte, incliné mi rostro notándole respirar rápido en medio de su enojo y acortando la distancia encontré sus labios en un beso.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Jue Jun 21, 2018 1:25 pm

Mi esposa no parecía convencida de que el peligro hubiera pasado, había escuchado que las mujeres siempre traían malos augurios, mas en esta ocasión podía descansar tranquila, una barrera de fuego nos separaba de los dos navíos que nos perseguían.
Estaba mal decirlo, pero mi maniobra había resultado un plan maestro que nos había alejado del peligro y que mis hombres celebraban valorando mi hazaña como algo mítico.

Me acerqué a ella, mi gesto lo decía todo, sombrío, con el ceño fruncido, una bruja, ese era su poder, hechizar a los hombres como un sirena en alta mar ¿me estaba llevando contra los arrecifes? ¡acaso había hecho otra cosa desde el mismo instante en que nos conocimos?
Gruñí ante su estúpida afirmación, poco o nada me importaba que los signos de mi preocupación se reflejaran en mi rostro.

Mas ella no reculó, nuestros alientos se fundieron atarantados, no solo por la tensión recién vivida si no porque ese efecto tenía sobre mi su cercanía, expiré el aire de forma pesada contra sus labios que se curvaron un instante antes de adueñarse de mi boca, como un reo obedecí, me convertí en su preso y abrí los belfos dando cobijo a su lengua en un pasional beso que arrancó los gritos de jubilo de los muy animados piratas.
-Eres una bruja -rugí contra sus labios con la voz ronca – estoy hechizado.

¿Que otra cosa podía explicar esto? Todo aquel que la miraba la deseaba, esa mujer era capaz de enfrentar naciones, de hundir barcos y de destruir hombres, su belleza no conocía parangón y ella lo sabía, por eso cuando su boca rozaba la mía, mi cordura se iba al mismo tártaro, jadeé llevando mi diestra en un puño al pelo de su nuca atrayendola contra mi con mas fuerza en un beso desesperado.

Un arranque de cordura eso me llevó a separarla de mi, aun su aliento golpeaba mi boca, nuestras miradas se cruzaron ,seguramente ante mi inesperada respuesta.
-¿No te cansas de que nadie te desee por como eres si no por lo que eres? -susurré contra sus belfos antes de soltarla para interponer un poco mas de distancia -tengo un barco que dirigir, así que si mi esposa no me reclama en la cámara para ningún asunto mas pasional -dije ladeando la sonrisa con picardía -os ruego que bajéis y al camarote, estaréis mas segura.

No era mentira, las miradas de deseo de la tripulación eran evidentes, cuanto menos se exhibiera en publico menos moscones tendría que quitarle de encima, la necesitaba para dar con el navío y por otra parte admitía que los celos me carcomían cada vez que unos ojos se posaban en su cuerpo curvilíneo.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Vie Jul 20, 2018 11:42 pm

Bajar los escalones sin caer en el proceso resultó ser toda una hazaña. La cantidad de alcohol que todavía viajaba en mi sistema me producía pérdida del equilibrio por lo que tuve que agarrarme bien de la barandilla y aun así di un traspiés y terminé de rodillas sobre un escalón, aunque el hecho me divirtió bastante y terminé riendo antes de volver a enderezarme y atravesar la distancia que me llevaba al camarote.

Una vez dentro caminé balanceándome hasta la cama y me dejé caer boca abajo sobre ella, feliz de encontrar un punto inmóvil al cual asirme entre tanto bamboleo y no tardé mucho en dormir la mona roncando plácidamente mientras distintas tonalidades naranjas se colaban por la ventana, reflejo de las llamas que sobre las aguas del océano íbamos dejando atrás.

Asumo que habré dormido unas cuantas horas y al despertar sentí el latigazo provocado por el dolor de cabeza. Me quejé al sentarme y procurar aclarar mis ideas, esto de sentir dolor y vulnerabilidad era todo un engorro y si hemos de ser honestos, demasiado castigo para ser cierto, sobre todo porque a fin de cuentas no lo merecía.

-Imagino que ahora estarás contento padre.-

Recordé entonces lo que había sucedido, la persecución de los barcos y como gracias a mi intervención les habíamos dejado atrás. Había encontrado energía en este cuerpo… mis pensamientos se detuvieron en ese hecho antes de ponerme de pie, caminar hacia la puerta y apresurarme a regresar a cubierta.

Durante lo sucedido mis oídos habían quedado al descubierto y habían oído… aquel eco que llegaba desde lo lejos. En un principio no lo reconocí, pero ahora… ahora sabía de qué se trataba.

Corrí atravesando el barco, ignorando los chuleos y demás exclamaciones de admiración que me dedicaban los piratas hasta llegar adonde se encontraba el aprendiz de capitán.

-¡Rápido! ¡Tienes que girar el timón y alejarnos de aquí!- Aunque mi voz sonó lo suficientemente clara y apremiante todo lo que escuché de parte del rubio fue un gruñido y un brusco -¡Regresa al camarote, no te quiero acá!-

Arqueé las cejas fastidiada al oírlo. -Este no es el momento para que comiences con tu retahíla de “Eres una mujer, traes mala suerte, no escucho tus órdenes, voy a buscar el barco de la muerte porque quiero y me da la gana morir, y además aunque me carcome el deseo al mirarte finjo que no es así porque soy un macho troglodita que no puede ver con dos dedos de frente y la única explicación es que seas una bruja y me hayas hechizado.“-

-Ahora, con o sin tu permiso.- Me lancé sobre el timón y comencé a darle la vuelta, pero por supuesto el comenzó a intentar sacarme las manos del mismo y a forcejear conmigo. -¡Deja! ¡Te estoy diciendo que tenemos que alejarnos de aquí!-

Patadas, mordidas, enredos de cuerpos, me empeciné en lo que hacía y no iba a dejar que me sacara de allí. Jadeaba con él encima cuando sucedió lo inevitable, fruncí el ceño, habíamos llegado al primer punto marcado en el mapa.

El sonido llegó, atravesó el espacio marítimo abriéndose paso claro y fuerte, alcanzando los oídos de los piratas que, hechizados de inmediato por las ondas melódicas, abandonaron sus tareas y comenzaron a caminar atraídos hacia su perdición.

Mi primera reacción fue tapar los oídos del rubio con mis manos manteniendo su rostro cerca del mío para que mi influencia sobre él fuese mayor que la de los cantos femeninos. -¡Escúchame cachorro! ¡Concéntrate en mi, solo en mi!- Procuré mantenerlo concentrado mientras el primer pirata se lanzaba al agua.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Dom Jul 22, 2018 3:19 am

Mi mujer era terca, eso no era una novedad, durante todo el viaje había tratado de sabotear me, solo quería huir y para eso no dudaba en mentir aunque mi final fuera la orca o el sable de algún pirata maloliente al que pretendiera manejar a voluntad.
Tras sus horas de sueño para que se le pasara el mono volvió a la carga, ahora empecinada en que giráramos el rumbo del navío.
Miré el mapa, el destino era claro así que la mandé a la cama de nuevo, peor ella creyéndose la diosa de la sabiduría insistió en que no podía seguir con el rumbo dispuesto.

Acabamos forcejeando ambos con el timón en las manos, sus palabras eran mordaces, que si la deseaba, que si yo solo era un cachorro tonto que justificaba la realidad con un mero hechizo..bla, bla bla.
-Y tu eres una zorra engreída que se creé con derecho de usar su belleza para aniquilar a los hombres y doblegar su voluntad, francamente estas vacía, puede que te desee, eres la típica mujer de un polvo de una noche y en silencio, porque escucharte hablar me da sueño.

Fue entonces cuando llegaron a mis oídos los cantos de sirenas, sonreí atontado dispuesto a girar hacia allí el timón cuando las manso de mi díscola esposa cubrieron mis oídos, su aliento calcinó mis labios ante la cercanía de nuestros rostros y sus palabras empujadas contra mi boca me pidieron que me centrara en ella sola.
Mis ojos ligeramente turbios por el hechizo de las sirenas se hundieron en sus dos tormenta,s un beso me devolvió la cordura, uno que me hizo jadear de hambre de mas.
Viré el timón al completo logrando que el barco se volcara ligeramente y evitar así que otros tantos marineros atontados por el hechizo de aquellas arpías se lanzaran por la borda con intención de cogerlas.
-No me sueltes -le pedí a mi mujer porque si apartaba sus manos de mis oídos, si se alejaba de mi sería el fin no solo mío, de todos, ella podía escapar, de seguro las sirenas no la matarían, pero nosotros estaríamos vencidos.

Un chico sordo era el único que no parecía comprender nada de lo que estaba ocurriendo con sus compañeros, mas ahora él era mi principal baza.
El chico era el que pelaba patatas, el otro capitán lo tenía relegado a la cocina, yo le había dado la oportunidad de empezar desde abajo, limpiaba la cubierta y ayudaba en tareas menores, lo justo para aprender el oficio.
Con gestos le indiqué que tomara la soga que de normal anudábamos al novio en momentos de tempestad para poder sujetarnos a ella y no caernos a la brava mar.

El joven no tardó en comprender que debía atar a sus congéneres con ella para evitar se lanzaran a las aguas engatusados por las féminas.
Era bastante listo el chico, así que emprendió camino ligero a cumplir su tarea mientras yo luchaba por ponernos a salvo de aquellos cantos que nos llamaban con mas fuerza.
-No me sueltes -repetí posando mi frente contra la suya tratando de concentrarme en ella, en el rumbo y no en los gritos de las mujeres pez.






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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Vie Ago 17, 2018 12:35 am

Fruncí el ceño cuando me llamó zorra engreída. ¿Pero qué se creía el muy cretino? -Apuesto a que tu padre tuvo que restregarte la lengua una y otra vez, pero ni haciéndola sangrar la habría compuesto.- Estuve a punto de soltarlo y dejarlo a su suerte. -No eres más que un niño con ínfulas de aventurero.-

¿A qué fin ayudarlo? No era más que un neandertal arrogante y boca floja que nos ponía en riesgo incesantemente en un afán absurdo de encontrar su perdición para coronarse dueño del mundo. -Te falta mucho por aprender pero tienes el cerebro tan duro que podrían darte en el con un mazo para incrustarte las ideas y ni aún así las comprenderías.-

Que me acusara de manipular a los demás era lo más absurdo que había escuchado pero claro, ¿qué se podía esperar de un mero cachorro? El mundo ya no era como era, había perdido su rumbo, los mortales hacían caso omiso al amor y lo pisoteaban a su antojo una y otra vez.

Estuve a punto de abandonarlo, a mis oídos seguía llegando el canto femenino y más chapoteos indicaban como los hombres continuaban lanzándose a la mar.

-No me sueltes – le escuché decir. -¿Ahora te soy indispensable? ¿Resulta que la bruja tiene utilidad después de todo?- Si ya se había formado su idea y quería creer que lo tenía hechizado iba a dejarlo seguir en sus trece sin molestarme en sacarlo de allí.

Resoplé airada y ponderando irme, pero al mirarlo me mantuve adonde estaba. A continuación llegó el beso, completamente fuera de lugar pero necesario. Era la única manera de mantenerlo concentrado y que moviese el timón para que continuara despierto y no se dejara envolver por el hechizo que enviaba a todos los demás a la muerte.

Un chico sordo comenzó a amarrar a los demás bajo las órdenes del rubio. Ladeé la sonrisa al ver aquello, tampoco era mi intención ver morir a todos los piratas.

Alrededor de un tercio de ellos había desaparecido pero los demás se encontraban ya bien sujetos. Sin embargo, el peligro aún no cesaba, forcejeaban buscando la manera de zafarse y si no cambiábamos el rumbo en cualquier momento podrían lograrlo.

-Aférrate a mi y aléjanos de aquí.- Nuestras bocas se encontraban lo suficientemente cerca como para volver a lograr que se concentrara en mí. Presioné mis labios contra los suyos abriendo mi boca y dejando que fuese mi esencia la que junto a mis manos le cerrara los oídos.

-Aférrate a mi…- Sentí su lengua con la mía y me olvidé de por qué lo estaba besando, apreté mis labios contra los suyos con mayor intensidad y acaricié su lengua con la mía sintiéndolo abrir más los labios, haciendo que mi sangre corriera al explorarnos más y más.

Sostuve las manos del cachorro sobre el timón y estas se movieron desviando el navío y alejándonos de esa manera del sonido melódico, atrás iba quedando el llamado mientras sorteábamos las aguas hasta que solo prevaleció el silencio.

-Cuídado con la bruja... no vaya a hacerte caer...- Lo agarré con una mano de la camisa, arrugándola entre mis dedos y enroscando nuestras lenguas reclamé su boca de forma caliente y sensual.

Me apreté contra él rozando nuestras caderas y restregándome contra su entrepierna, soltando un jadeo y abriendo mis piernas para ajustarme mejor a él. Tiré del borde de su pantalón, acaricié descendiendo hacia su sexo para tentarlo, mi elixir fluía y el aire se llenaba de nuestro aroma al tensarse mi cuerpo de excitación. -Aún hay peligro cachorro...-




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Vie Ago 17, 2018 5:34 am

Sus labios presionaron los míos marcando un rumbo distinto, mi boca se abrió hambrienta, suplicante y como un kraken mi lengua salió a su encuentro acariciándose. Jadeé al sentir su sabor, su calor, enredándonos en un demencial baile húmedo dentro y fuera de nuestras bocas.
Mi mujer me provocaba, sus ojos eran faros, unos claros que me llevaron a girar el timón lo suficiente como para no encallar en las rocas y alcanzar nuestra perdición.
Mi sangre se acumulaba en el mástil que alzado se hundía en su vientre, complacida por el efecto que causaba en mi gruñó abriéndose paso en mi boca de nuevo, lamiendo mis palabras mordiendo mis belfos.
-No te alejes -pedí aunque ya no escuchaba los cantos de las sirenas.

Mi diestra atrapó sus nalgas mientras esta reptaba por mi piel acomodándose a ella, abriendo las piernas para sentirme entre ellas.
Ladeó la sonrisa de forma afilada recordándome que el peligro no había pasado y la creí, su zurda tiró de la cinturilla de mi pantalón liberando a la bestia.
Se sacudió ante sus ojos brillante, llena de sangre, con las venas marcadas y rezumando liquido.

La giré de golpe acomodando sus nalgas contra el madero del timón, expuesta alcé su falda netre gruñidos, puede que no fuera ya el cantó de las sirenas los que me embotaban la cabeza si no su belleza, su esencia, estaba perdido, perdido por tomarla.
Abrió mas las piernas haciéndose a un lado las bragas, dejando a mi vista sus labios menores, habiéndoselos con los dedos para ofrecerme la visión demencial de su clítoris abultado, ese que se acarició un par de veces con el dedo provocandome hasta pellizcarlo.
-Estas cachonda.

El flujo resbalaba por los muslos de la diosa cuando de una estocada la embestí tambaleando los pilares de su cordura y de la miá. Mi cuerpo se pegó al ajeno mientras su espalda se arqueaba contra el timón y ella se afianzaba al mismo con los brazos conociéndose vencedora de esta gesta, me había vuelto loco, loco de celos, loco de deseo, loco de ganas de follármela.
-Eres peligrosa -susurré entre rudos besos -eres mía.

Sus talones se hundieron en mis nalgas marcando aquel demencial ritmo, saqué con una de mis manos sus tetas para comérmelas, devorarlas entre roncos sonidos guturales que escapaban de mi garganta dejando claro como de cachondo estaba.
Su pelo caía lacio entre los maderos mientras ambos vencidos sobre el timón lo usábamos de lecho, de rumbo y de dueño de mi destino..
Mas dentro, mas fuerte, mas perdido seguí follándome su coño completamente encendido.



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Vie Sep 14, 2018 12:42 am

Por un instante me olvidé de las sirenas y de los peligros, del mapa, del intercambio de insultos, por un instante me sentí atrapada en las reacciones del cachorro. Finalmente lo tenía adonde lo quería, adonde él fingía no estar. Lo sentí en cuanto sus manos rozaron mis nalgas y apretaron para alzarme y colocarme sobre el timón. El calor líquido continuaba deslizándose en mi sexo, aparentemente este cuerpo era impredecible y difícil de contener, hacía lo que quería, respondía con fuerza, se calentaba al sentir las manos masculinas en mis nalgas.

Allí estaba el kraken, había quedado liberado por mis dedos impacientes, traviesos e incitadores que lo habían sacado del pantalón. Un vistazo fue suficiente para que mi lujuria ya presente fuera lanzada hasta el monte Olimpo. Me mordí el labio, no le había visto el miembro hasta ahora. Lo tenía hinchado por encima del pantalón. Grande, grueso, el cachorro estaba caliente y su glande carnoso me hizo preguntarme a que sabría, sentí que se me hacía agua la boca.

Fue un momento tenso, eléctrico en el que nos miramos. Sus manos no se hicieron esperar, ansiosas treparon por mis muslos, alzándome la falda. Entrecerré los párpados al ver su falo palpitando duro, grueso y más que dispuesto, y verlo hizo que me palpitara el clítoris.

Quise tocarme, hice a un lado mis bragas sintiendo el aire enfriar mi sexo expuesto. Bajé mis dedos para acariciarme, para que él lo viera. Que viera mi monte de venus brillante, como estaba más húmedo cerca de mis pliegues. Pasé mis dedos por mi sexo abriendo mis labios rosados para que viera mi clítoris hinchándose al tocarlo, para que le alcanzase el aroma de mis fluídos.

Sonreí cuando dijo que estaba cachonda. -¿Tú no?- La evidencia de su erección me respondió sin necesidad de palabras.

Mis piernas sobrevolaron hacia su cintura empujándole contra mi cuerpo, mis nalgas presionando el timón, su falo palpitando contra mi vientre, más que dispuesto a complacerme, la sensación era maravillosa, increíble. Arqueé mi espalda echando mi cabeza hacia atrás, la fricción de su falo hizo que jadeara de excitación. Apenas podía contenerla, seguía pensando que era un energúmeno, el peor de los trogloditas, pero no importaba, lo deseaba.

Jadeé al sentir el glande entrando en mi hendidura y me arqueé más. Sentí sus manos sostenerme de las caderas para poder meterme todo el miembro de una vez y sin preámbulos. El rubio encontró mi boca, mis piernas rodearon su cintura con más fuerza y nuestras lenguas se deslizaron entregándose entre gruñidos a una húmeda batalla distinta a nuestras peleas anteriores.

Las palpitaciones de mi sexo atravesaron mi tierna carne enviando mis pulsaciones hacia su verga. Tensé los músculos de mi centro probando a ver qué le gustaba al rubio, en respuesta escuché sus gruñidos. Entraba y salía mientras nuestras pieles chocaban y de alguna manera sacó mis pechos dejándolos descubiertos por encima de mi corsé. Mi pulso estaba fuera de control, alcancé su cabeza para con una mano atraerlo hacia mis pechos firmes y voluptuosos, para que se comiera mis pezones rosados mientras me sostenía con la otra.

-Espera… más lento cachorro… déjame disfrutarlo.- Sujeté sus caderas con mis piernas, con la respiración entrecortada, inmovilizándolo un momento para que me escuchara antes de buscar su falo de nuevo y sentir como se adentraba otra vez arrancándome un gemido.

Caliente, enorme, febril, su polla dura como una piedra me envió al averno. Volví a gemir mientras mis fluidos resbalaban acariciándole el miembro, invitándolo a seguir mientras me movía hacia arriba y abajo, rebotando contra él.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Vie Sep 14, 2018 3:34 am

Hundió sus talones en mis nalgas para detenerme, era tal le ritmo voraz de las embestidas que encendidos jadeábamos contra los belfos inflamados del otro pidiéndonos tiempo, tiempo para no corrernos.
Gruñí ansioso, porque la había deseado desde el instante en que la vi, sabía que era como el canto de una sirena, penetrante, enloquecedor pero había sido capaz de mantenerme estoico ante tal belleza hasta ahora en el que su cuerpo cálido temblaba bajo el mio completamente ardiendo.

Mi verga henchida de placer se sacudía hambrienta en su hendidura, empuje de nuevo como una bestia abriéndole mas sus piernas, rugí devorando su cuellos, mordiendo sus dos cúspides sintiendo los fluidos resbalar por sus muslos.
El timón temblaba bajo nuestro cuerpo, la madera crujía por la rudeza del empalamiento hasta que ambos nos tiramos por el precipicio, mi polla se sacudió en su interior, sus paredes hinchadas de sangre convulsionaron estrangulándola y ambos gemimos, casi gritamos mirándonos porque habíamos alcanzado el Tártaro.

Rendido me medio desplomé sobre su cuerpo, respiraba de forma entrecortada contra su cuello y allí cerré los ojos al sentir los dedos de mi mujer deslizarse por mi pelo.
Mi miembro aun se mantenía dentro aunque iba menguando y pronto saldría de su centro, nos mantuvimos en esa posición un par de minutos hasta que ambos nos miramos para buscar respuestas en el otro.
-Esto no cambia nada -aseguré por si creía que yo como otros ahora cedería y la dejará partir -necesito ese barco, después seras libre de irte o quedarte conmigo.

Si, eso había dicho, era la primera vez que le ofrecía quedarse, una posibilidad que antes de este instante no había contemplando porque estaba convencido de que solo quería utilizarme para ser libre nuevamente y hacer lo que quería.
Me aparté para subirme los pantalones encerrando nuevamente mi verga en los pantalones, ella bajó del timón para subirse las bragas y dejar caer sobre sus piernas la falda.
-Ayudame a conseguir ese barco -le pedí hundiendo en sus claros ojos mis pardos.

Los marineros rugían por aquel arrebato que ambos habíamos tenido frente a todos, ni siquiera sabía porque lo había hecho, la deseaba...
-Me vuelves loco -confesé, algo que ella sabia bien



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Jue Oct 04, 2018 1:38 am

Me dejé caer sobre el timón, quién lo hubiera dicho, que iba a servirme de lugar de descanso. A decir verdad, era súper incómodo, pero estaba tan agotada que ni reparé en ello. Me sentía lánguida, perezosa y si, incluso cariñosa. El cachorro había pasado a ser simplemente el cachorro, no pensaba en que se trataba de mi secuestrador, tampoco pensaba mucho, todo había sucedido con demasiada rapidez como para ni siquiera pensar en nada. Me quedé así, limitándome a pasar mis dedos por su pelo empapado en sudor. Una sonrisa comenzaba a formarse cuando escuché las palabras.

-Esto no cambia nada – La sonrisa se desvaneció inmediatamente y lo observé tan fijamente que incluso no llegué a parpadear. Ya se había bajado de mí, permanecí en silencio antes de bajar para subir mis bragas y alisar mi falda recolocándola en su lugar. -Necesito ese barco, después seras libre de irte o quedarte conmigo.- No dije nada porque no había nada que decir, el tema ya estaba más que discutido, las repercusiones más que claras. Sonreí con humor negro al escuchar la palabra "después".

Si bien acababa de salvarle la vida tanto a él como a los piratas cuando pude abandonarlos a una muerte certera y escapar tranquila, el rubio no se daba cuenta ni reparaba en ello.

-Por supuesto que nada ha cambiado.- Volví a acomodar mi corsé ajustando las cintas mientras dejaba de mirarlo. Atrás mío podía escuchar una algarabía. Todos se habían percatado de lo sucedido, grandioso. -Ahora ya tendrás hazaña de la que regodearte con todos.-

Di la media vuelta y me alejé. La sangre corría apresurada por mis venas y me dominaban las palpitaciones. Estaba inmersa en una vorágine desconocida de emociones puramente humanas que me empeñé en ignorar.

-¡Ey tú!- Llamé ofuscada al chico que pelaba las patatas. Tuve que hacerle algunas señas para que me notara porque por supuesto no podía oírme. Entre él y yo fuimos desatando a los hombres, los cantos engañosamente seductores habían quedado atrás y los supervivientes debían volver a sus puestos.

Ignoré las risas de chanza y los coros que persistieron por lo presenciado. -¡A callar todos!- Giré para ver quien lo decía. -¡Estáis hablando de la esposa del capitán! ¡Será mejor que la respetéis si no queréis terminar caminando por la plancha! ¿O creéis que el capitán no os hará carnada de tiburones si se percata de cómo os expresáis de su mujer?-

Se trataba de Wesley que con su amenaza les calló la boca. Lo observé boquiabierta, ¿acababa de defenderme? Lo miré agradecida y sin necesidad de palabras pareció comprender. Me miró en silencio unos segundos en los que creí que estaba a punto de decirme algo pero tan solo carraspeó y volteó para ordenarle a los demás que movieran el trasero o él mismo se encargaría de ensartáselos con una pica.

Lo último que deseaba era regresar al camarote así que acompañé al chico sordo y al cocinero y bajé con ellos para dirigirnos a la cocina. Una vez allí me interesé en lo que hacían y terminé acompañándoles en su preparación de la cena. El aroma apetitoso de las ollas llegaba a nuestras narices cuando el cocinero sacó el ron y entre los tres comenzamos a beber de buena gana cantando y exclamando ¡Yo-ho! como si nos conociésemos de toda la vida.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Jue Oct 04, 2018 3:29 am

Dejé escapar el aire despacio centrando mis pardos en aquellos preciosos ojos claros en ellos vi decepción, en los mío se dibujó una extraña sensación.
La hubiera detenido, es mas, mi mano se alargó para atrapar su muñeca, quería devolverla contra mi cuerpo, besarla y susurrarle que la necesitaba, mas no lo hice, mi mano cayó cansina a un costado de mi cuerpo mientras escuchaba ese “no ha cambiado nada” que yo mismo había dicho.
Sabía el poder que mi esposa tenía sobre los hombres, uno inmenso que podía hacerlos claudicar ante sus pies y yo necesitaba la embarcación, no para mi, para salvar a Agarwaen y con él a toda Grecia.

Negué con la cabeza porque ella no entendía una mierda, le había dicho que podía después quedarse conmigo, joder, le estaba ofreciendo mantener este matrimonio que si empezó siendo una farsa no era así como lo sentía cada vez que la tocaba.
Apreté los dientes aferrando el timón con las manos mientras esta soltaba a los marino.
Uno de ellos salió en su defensa, celos, unos enormes celos invadieron mi cabeza por ser él y no yo quien la defendió y celos experimenté cuando su mirada de agradecimiento se hundió en la mirada del marinero que hubiera tirado por la borda.
Me estaba volviendo loco, loco por ella, estaba hechizado, ella era una bruja capaz de lograr eso y yo de seguir así, de no andarme con cuidado acabaría matando a todos los que me rodeaban con tal de que no la miraran.

El resto de la mañana no nos cruzamos, ella había bajado a las cocinas, así que a la hora de la comida todos bajamos al comedor para poder llevarnos algo al gaznate, mi esposa estaba animada por el ron.
-Vaya, veo que te lo has estado pasando bien -susurré cuando esta me sirvió el plato con el estofado mientras se reía -siéntate a mi lado -pedí haciéndole un hueco mientras mis ojos se centraban en sus labios -¿no hay ron para mi? Tengo unas horas de descanso, me toca hacer noche, así que puedo tomarme la tarde libre.

No era muy bueno con las palabras, pero lo que pretendía decirle es que quería pasar la tarde con ella en mi camarote, beber, reírnos, hablar..sabía que me había salvado la vida, a mi y a la tripulación, pero no se me daba bien dar las gracias.
-¿que me dices?



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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Vie Oct 19, 2018 9:45 pm

Me hizo bien estar en la cocina, embadurnarme los dedos de mantequilla y condimentos y terminar con las mejillas llenas de harina. La verdad no me imaginé encontrarme realizando estos menesteres, pero había algunas cosas que mi madre adoptiva me enseñó cuando llegué hasta ella hace ya algunos años. Años efímeros para mí pero no para ella, para mi eran como un parpadeo.

-Yo-ho!- Escuché exclamar al asistente de cocina y me eché a reír. El ron calienta los cuerpos humanos y en el mío no fue excepción, un hormigueo agradable me recorría mientras avanzábamos con las preparaciones de la comida y tras unas horas todo estuvo listo. Ahora el batallón de piratas se presentaría a comer.

-¡Billy que tal si tocas el acordeón como dijiste que sabías!- Di una palmada para animarlo mientras me movía entre las mesas del comedor. Iba dejando los platos frente a los hombres que liberados de sus faenas venían a llenas las barrigas más que dispuestos.

El pirata al que me dirigí, uno de mediana estatura, dientes completamente amarillos y cuerpo regordete se tomó a bien la invitación. Aceptó sonriendo ampliamente y mostrando su buena disposición se puso de pie para ir a buscar el instrumento.

-Nunca cae mal amenizar un poco esto. Estáis todos tan estresados todo el tiempo, camináis como si tuvieseis un arpón atravesado en el culo.-

Los miré con las manos en la cintura haciendo enfásis en lo que decía. Por Zeus que esté era el barco más aburrido en el que había viajado.

En la esquina del salón se escuchó un acordeón. Los piratas lanzaron varios gritos entusiastas y la música nos alcanzó. Más satisfecha continué con el asunto de verter la cerveza en las distintas jarras, hasta que llegué a la mesa adonde estaba el rubio.

En cuanto vi que estaba en el comedor me tensé por completo, me detuve un momento y ponderé saltarme su mesa. Uno de los piratas hizo un comentario dirigido a mi. -El capitán se alegrará de veros con toda seguridad, ha de estar contento de que os afanéis en complacerle con la comida.-

Dejé salir un resoplido al escuchar aquellas palabras. Para todos yo era la recién casada y la hermosa novia feliz. ¿Pero que se les olvidaba que fui coaccionada para que se efectuara esa boda?

Alcé la barbilla en alto y me dirigí hacia el lugar del "capitán". -Vaya, veo que te lo has estado pasando bien. – No me molesté en responder a ese comentario.

-¿No hay ron para mi?- Lo taladré con la mirada y dejé caer la jarra frente a él con estrépito. -Allí está tu ron.-

-Tengo unas horas de descanso, me toca hacer noche, así que puedo tomarme la tarde libre.- ¿Y ahora qué? ¿Era una especie de amenaza? ¿Me avisaba que se iba a terminar mi libertad?

Algo me dijo de que me sentara a su lado. Tomé la silla entre mis dedos y la jalé a desgana antes de dejarme caer sobre ella.

-¿Que me dices?- ¿Qué le decía de qué? -Estás en libertad de hacer lo que quieras, eres el capitán, dudo que los hombres se rebelen al respecto, han de estar acostumbrados. Ramsey se tomaba su tiempo libre también, días incluso a veces.-

Metí la cuchara en el estofado que tenía frente a mí, estaba caliente y humeante pero sentarme a su lado me hacía perder el apetito. -Ramsey se ocupaba de sus cosas, a menudo demasiado tiempo...- Rememoré aquello un momento con expresión pensativa antes de desplazar mi mirada hacia él.

Un momento, ¿acaso…? -¿Me estás indicando que pase el rato contigo? – Apreté los dientes al darme cuenta de que efectivamente, era su manera de dármelo a entender. -¿Tengo alternativa o es una orden capitán?- Estresé la palabra capitán con bastante retintín. - Si no lo es, rechazo la oferta, gracias.-

Me puse de pie, le hice una sarcástica reverencia, y me alejé para ir a la esquina adonde el pirata tocaba el acordeón y las voces comenzaban a cantar a coro.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Lun Oct 22, 2018 11:48 am

Enarqué una ceja al escuchar las palabras de la que era mi esposa, al parecer mi intento por acercar posturas le había parecido mierda pura y tras recordarme lo poco que le interesaba como hombre y que si estaba en ese barco solo era porque la había secuestrado, me dejó claro que si no era una maldita orden iba a pasar la tarde tan solo como la mañana.
Apreté los dientes al sentirme desafiado delante de mis hombres, mi esposa ademas de ser preciosa tenía la lengua afilada, pero yo no era uno de esos peleles que acostumbraba a “utilizar”

Me alcé tras ella, mi rostro desencajado definía bien la furia que sentía y sin mas, nada mas llegué atrapé su antebrazo gruñendo hasta que nuestros ojos quedaron enfrentados y nuestros alientos chocaron entrecortados, el suyo con un claro matiz a ebriedad.
-Es una orden -escupí en su cara arrastrándola hacia fuera del comedor. Ni un sonido ni medio allí dentro pocos osarían desafiar la decisión del capitán estuvieran o no de acuerdo.

La arrastré pasillo a bajo hacia nuestro dormitorio, ella trataba de zafarse llamándome bestia, decía que le hacía daño, que la soltara y otros tantos insultos que me importaron una mierda. La empujé contra la puerta exigiéndole que se estuviera quieta mientras colaba la llave en la cerradura y esta rechinaba al ser abierta.
De un empujón tiré a la bruja al interior, ella no era de las que se amedrentaba y dentro ya trató de darme un bofetón, algo que no logró porque atrapé su muñeca con fuerza desafiándola.
-Estate quieta de una vez mujer -ordené

Di un portazo para ahora si quedarnos solos, la diosa quería salir, volver al comedor y seguir bebiendo hasta caerse en pie o seducir a toda mi tripulación.
Cuando pasó por mi lado para coger el pomo de la puerta atrapé su cintura y la pegué a mi cuerpo.
-No se que cojones pretendes retándome así, pero tu eres mía.
Sonaba a ser un demente y en ese momento me di cuenta de que estaba volviéndome loco, quería tomarla, de ser necesario a la fuerza, violarla, me daba igual con tal de marcarla -me estoy volviendo loco -aseguré soltándola para que pudiera largarse.

Cerré los ojos hundiendo los dedos en mi pelo, esa mujer tenía el donde de enloquecer a cualquier humano con solo mirarla, el canto de sirena era su don y yo había naufragado sin tempestad ninguna.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Crysanthe Katsaros el Dom Nov 11, 2018 1:42 am

Cuando le pregunté si era una orden que pasara el rato con él, no lo dije con la intención de hacerle caso ya fuera que me respondiera una cosa o la otra. Sí o no, me daba igual. Además, el ambiente estaba muy animado, los hombres cantaban, claro, desafinaban, pero le ponían corazón, se liberaban del estrés y recordaban como divertirse.

Por supuesto, el rubio tuvo que ser otra vez el alma negra de la fiesta, como un desquiciado llegó hasta mi, me agarró de la muñeca escupiendo en mi cara un "si es una orden", y me arrastró fuera del comedor para continuar llevándome entre bruscos tirones hacia el camarote.

No me quedé quieta, me retorcí, luché en un intento de zafarme, le grité y le arañé el brazo, le clavé las uñas en la muñeca, pero parecía estar poseído por un demonio y de nada me valió, terminó empujándome contra la puerta violentamente mientras le sacaba el cerrojo.

Mi cuerpo golpeó el metal y el golpe me dejó aturdida un momento, situación que aprovechó para agarrarme y empujarme hacia el interior tan salvajemente que me hizo tambalear. -¡Bruto!-

Alcé una mano para darle un bofetón y me la retuvo en el aire por la muñeca, apretándola tan fuerte que solté un quejido de dolor.

Bestia, era una bestia y yo estaba harta de la situación. No le bastaba con retenerme en el barco en contra de mi voluntad, ahora tenía que soportar que me jaloneara a su antojo.

-¡No tienes potestad para decirme qué puedo y qué no puedo hacer!- Me retorcí para soltarme, ser capitán de una bola de piratas se le había subido a la cabeza.

Quise pasar de largo y salir de allí para no tener que soportarlo, pero me agarró por la cintura y me apretó contra su pecho robándome el aire, por lo que me resistí dándole patadas.

-Estás hablando sin sentidos. ¿Tuya?- Me soltó pero estaba furiosa con él. ¿Se imaginaba que era una zorra que se acostaba con todos? No comprendía que hiciera lo que hiciera yo era quien era y por ello los hombres siempre me mirarían como lo hacían. La venda que se había puesto le impedía comprenderlo y no creer en el amor le mantenía ciego.

-¿Qué es lo que quieres?- Me detuve frente a él, sujeté mi corset y tirando de el lo rompí dejando al descubierto mis pechos desnudos. -¿Esto es lo que quieres?- Me acerqué y le di un sentido guantazo.

-¡Vamos! Déjame subir para ir a buscar con quién revolcarme, ¿para eso están no? ¡Hay mucho de donde escoger!- Me lancé sobre él para quitarle la llave, pero me retuvo sujetándome por los brazos y me empujó contra la pared, vi estrellas a mi alrededor, le arañé el rostro y terminamos cayendo al suelo.

Me arrastré, había visto caer las llaves, estaban a unos cuantos pasos y tenía que llegar hasta ellas. Las alcancé y las retuve en mis dedos cuando tiró de mi pierna, forcejeé y le di con el zapato en la cara. Aproveché para alejarme de él y levantarme mientras mantenía la mirada fija en la puerta y me dirigía hacia ella, solo tenía que salvar la distancia y echar a correr escaleras arriba.




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Re: La llave (privado)

Mensaje por Poseidón el Dom Nov 11, 2018 9:37 am

No se como acabamos forcejeando en el suelo, ella con sus dos pechos descubiertos, yo tirando de su pierna para que no alcanzara las llaves y se subiera de esa manera a follarse a cualquiera.

-¡Eres mi mujer, para !-pedí, rugí trepando por su piel hasta sujetarla de las muñecas montado sobre ella.

Ambos respirábamos de forma agitada, su pecho subía y bajaba alterado, impactando contra mi torso mientras la diosa se removía rozando mi verga que crecía ansiosa en mi bragueta.

-¡Eso quieres! -gruñí contra su boca -¡¿follarte a cualquiera de esos idiotas?! --estaba demasiado alterado, escupía cada palabra con asco, con rabia -¿!cualquiera te vale menos yo?! -añadí plagado de ira.

Mi esposa exigía que lo soltara, quería irse a beber con los hombre y ebria follar sin parar, eso era lo que me repetía, lo hizo tantas veces que de un guantazo le giré la cara.
Estaba enloquecido, no era capaz de pensar, pero en ese momento mi diestra tembló manteniendose en lato.

-Lo siento nena -dije tratando de que se calmara y dejara de golpearme para que la dejara ir - perdoname, perdoname, no quería pegarte, lo siento -susurré dejando caer mi frente contra la ajena -me estas volviendo loco -reconocí -yo no soy así -le expliqué -yo soy un buen hombre, solo quiero el barco para salvar a mi príncipe, yo …

Me bajé de ella para que dejara de temblar, estaba asustada.
Alcé las manos para que entendiera que no iba a hacerle daño.

-Lo siento, perdoname, no puedes irte, quedate aquí, conmigo -pedí intentando que mi mujer razonara – no voy a tocarte.







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