Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA AREZZO

MODERADORA

ENVIAR MP
NICOLÁS D'LENFENT

MODERADOR

ENVIAR MP
KALA BHANSALI

MODERADORA

ENVIAR MP
LADISLAV PEKKUS

MODERADOR

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA


Espacios libres: 00/45
Afiliaciones élite: cerradas
Última limpieza: 07/06


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://victorianvampires.foroes.org


Últimos temas
» INACTIVACIÓN DE PERSONAJES
Hoy a las 8:28 pm por Milagros Lamberg

» Ausencia de Amanda Smith & co.
Hoy a las 5:57 pm por Amanda Smith

» CAMBIO DE RAZA Y/O RANGO
Hoy a las 4:57 pm por Skulð

» Every end is a New Beginning | Chronology
Hoy a las 4:51 pm por Samvel Bjishkian

» ¡Justicia! // Privado - Drako
Hoy a las 3:53 pm por Pentu Omega

» Hagamos que valga la pena (privado)
Hoy a las 3:36 pm por Hope Acer

» ¿QUIÉN ROLEA?
Hoy a las 3:26 pm por Sigrid

» La Sombra (Libre)
Hoy a las 3:24 pm por Sigrid

» El bosque está vivo // Privado - Ashitaka
Hoy a las 3:09 pm por Naomi Suecry



Poema de salvación | Privado

Ir abajo

Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Miér Feb 21, 2018 11:22 pm

Cristo moriste en una cruz, resucitaste con poder.
Perdona mis pecados hoy, sé mi Señor y Salvador.
Cámbiame y hazme otra vez, ayúdame a serte fiel.

Extracto del Poema de Salvación; Canción religiosa.



Niek O’Neil inspiró y el aire frío de París le pinchó por dentro. No le importaba, estaba acostumbrado a noches más frías. No era ningún improvisado, todo en su vida no había sido más que preparación, ¿para qué? Pues para eso que vivía ahora, para tener las herramientas suficientes a la hora de embarcarse en su misión.

Noche cerrada. Las personas caminaban y reían, los carros avanzaban y se detenían. El teatro de vampiros se iba llenando y él tenía la entrada prohibida al lugar luego de haberse colado una noche e interrumpido la función para dar un mensaje de salvación espiritual a todos los espectadores. Sí que se había librado por poco aquella vez, solo porque uno de los actores le había tenido lástima y lo había ayudado a escapar. Un ángel enviado por Dios sin dudas... Cualquiera en su lugar se hubiera dado por vencido, pero no él. El padre Niek, como lo llamaban sus antiguos feligreses, no se detenía. Primero porque era irlandés, tozudo como nadie, y luego porque sabía que no estaba de paso en esa vida sino que tenía un plan divino que cumplir: reconciliar a los vampiros con Cristo.

Tenía prohibida la entrada y más, porque tampoco podía hablar con las personas a la entrada del espectáculo… Se lo había ordenado un para nada amable hombre de seguridad hacía dos semanas y desde ese entonces su estrategia había cambiado. Durante el día, Niek escribía en papel de carta. A algunos les ponía alguna porción de los evangelios, a otros un salmo, Dios se encargaría de que Su Palabra llegase a los corazones necesitados en el momento preciso y a Niek le gustaba imaginar que alguno de los vampiros se conmovía al leer los salmos que él copiaba para entregarles en la esquina, antes de que entrasen a ver el espectáculo. Al final de cada improvisada tarjeta, él dejaba una invitación.


SI DESEAS REENCONTRARTE CON DIOS, BÚSCAME A LA SALIDA DE LA FUNCIÓN FRENTE AL TEATRO.
PADRE NIEK.


Contra todo pronóstico –menos el propio pues él nunca había perdido la fe-, Niek se encontraba aconsejando y hasta abrazando con genuino amor a uno o dos vampiros por noche que nostálgicos buscaban volver a sentirse cercanos a Cristo como lo habían estado en sus épocas de vida. Ya por eso, por ese pequeño número de personas semanal, para él valía la pena vivir para Dios.

¿Qué hacía mientras esperaba? Daba vueltas por las calles cercanas, buscando a quien bendecir, rezaba pidiéndole a Dios que esa noche le permitiese conocer a un vampiro con necesidades espirituales al que pudiese serle de ayuda, y fuerzas también para afrontar cualquier agravio o intento de violencia… porque de eso también había tenido y mucho.

Había estado contando cuantas cartas le habían quedado en el bolsillo de su abrigo: cinco, más otras dos que había recogido del suelo en su caminata de oraciones. Alguien las había abollado y aunque a Niek eso le daba pena –pues pensaba en el tiempo diario que le dedicaba a escribir aquello-, se había dicho que esos salmos podían bendecir a dos vampiros entonces, al primero que leyó la Palabra Santa y ésta le caló tan hondo que no pudo resistirla y la arrojó al suelo, y a otro más, un segundo vampiro que la recibiría la próxima vez.
La salida del público lo encontró bien plantado en el lugar convenido, justo frente a las puertas del lugar. Cuando la mujer se acercó a él, Niek se irguió sin saber qué debía esperar del encuentro. Con los vampiros nunca podía saberse…


-Bendiciones, hija –saludó y reprimió el impulso de hacer la señal de la cruz delante de ella, porque algunos lo consideraban ofensivo, poniendo sus manos en los bolsillos-. Soy el padre Niek, ¿me buscabas? –Le sonrió, deseando poder trasmitirle paz.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Gyda el Sáb Mar 10, 2018 1:54 pm

Gyda estaba aburrida. Quizá aburrida no fuera la palabra correcta para describir el desazón que sentía desde que supo que su sire había muerto, pero era lo que más se le parecía. Habían pasado varias semanas desde su primer encuentro con Ciro, y su estado de ánimo había mutado desde la rabia más pura hasta la pena más amarga, pasando por un millar de estados intermedios a cada cual más extraño que el anterior. Ahora que ya lo había asumido —o, al menos, eso parecía—, se había dado cuenta de que no sabía qué hacer con su vida. Salir a cazar humanos la satisfacía en el momento; el sabor de la sangre caliente deslizándose por su garganta, fría como el mismísimo hielo, le proporcionaba un placer indescriptible para cualquier mortal. El problema venía luego, cuando el éxtasis inicial se disipaba hasta desaparecer. En ese momento, Gyda entraba en un círculo vicioso en el que cada vez buscaba más sangre para sentirse bien, sin obtener resultados satisfactorios a largo plazo.

Se despertó de su letargo y rodó en la cama donde había dormido —si es que se le podía llamar así a lo que hacía—, pensando en qué haría esa noche. ¿Salir a cazar? ¿Para qué, si, cuando volviera, se sentiría igual de desgraciada que en ese momento? Podía haber enloquecido, pero no era tonta. Ya se había dado cuenta de que necesitaba algo con lo que divertirse, un nuevo objetivo en la vida. Era eso, o la muerte.

Se levantó y eligió uno de sus vestidos favoritos, de suave terciopelo color burdeos —que resaltaba sus ojos azules— con un escote bastante prominente. Por primera vez en mucho tiempo se recogió el pelo, dejando el fino cuello a la vista, que decoró con una gargantilla de pequeñas cuentas de obsidiana, regalo de alguien del que no recordaba ni el rostro. Poco importaba ya, también estaría muerto.

La Gyda que salió de su casa esa noche parecía una completamente distinta a la que salió el día anterior, tan andrajosa y desaliñada que parecía una muerta de hambre. Muchas miradas se clavaron en ella, y la vampira se dio cuenta. No obstante, fingió ignorarlas y buscar un coche que la llevara al Théâtre des Vampires, uno de sus lugares favoritos en París. El camino no duró demasiado, así que no tardó en tener frente a ella el majestuoso edificio donde se juntaban los moradores nocturnos de la ciudad. Gyda siempre se había encontrado allí con gente interesante, y esperaba que esa vez no fuera una excepción. Estaba segura de que, al menos, conocería alguna compañía que llevarse a casa. Que durara más de una noche era algo que estaría en manos del humano en cuestión.

El cochero se marchó y ella se adentró en teatro. Cruzó el recibidor sin dirigir la mirada a nadie en concreto, tan sólo entreteniéndose lo suficiente en saludar a viejos conocidos con los que no deseaba tener conversación. Poco le importaba parecer maleducada, así que subió enseguida a su palco y allí se quedó. Alternaba su atención entre la función y el público que había en la platea, donde estaban los humanos más valientes e inconscientes de París. ¿Es que no se daban cuenta de que ir allí era como meterse en una jaula llena de leones? Gyda sondeaba los pensamientos de aquellos que tenían las auras más débiles, pero todo lo que escuchó fue basura inservible. No obstante, alguno debería valer, al menos para esa noche.

Cuando la función terminó, salió del palco y, mientras se encaminaba hacia el piso inferior, vio un papel arrugado en el suelo. Una vez lo tuvo en sus manos, lo leyó.

Padre Niek —susurró.

Alguien la empujó al pasar a su lado y la sacó del ensimismamiento que le había producido el panfleto. Gyda bufó al susodicho, que la miró con mala cara y se largó sin siquiera pedir perdón. ¡¿Pero qué se había creído ese humanucho de tres al cuarto?! Lo siguió hasta la puerta, pero, cuando estuvo a punto de darle alcance, vio, frente al teatro, a un hombre esperando. Su mente se olvidó del indeseable que la había empujado y se fijó única y exclusivamente en él. Su aura, su olor —que hasta ahí le llegaba—, el vigor que mostraba, su porte. Todo en él llamaba su atención.

Cruzó la calzada y se aproximó al hombre.

Hola, padre —saludó, suponiendo que era así como debía referirse a él; Gyda nunca había aprendido nada sobre la religión que ahora gobernaba en la ciudad—. Imagino que todos estos panfletos son de su puño y letra. —Le entregó el que ella había encontrado—. Ha debido ser un duro trabajo, ¿me equivoco? ¿Y todo para qué? Para que unos desagradecidos lo tiren al suelo a la primera de cambio. —Se acercó y se colocó frente a él, bastante cerca para tratarse de un hombre santo—. Dígame, padre, ¿cómo espera que alguien como yo se reencuentre con Dios? Tengo bastante curiosidad.

Ladeó la cabeza y sonrió, de manera que sus colmillos no quedaron ocultos tras sus labios. Bien podía clavarle una estaca allí mismo, pero algo le decía a Gyda que no lo haría.


I've become so numb, I can't feel you there:

avatar
Gyda
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 83
Puntos : 103
Reputación : 45
Fecha de inscripción : 18/11/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Vie Mar 23, 2018 9:36 pm

¡Alabado sea Dios! La primera vampiresa de la noche había llegado y Niek confiaba en que alguno de los panfletos que había escrito le hubiesen calado hondo, tanto como para hacerla reflexionar y decidir volverse hacia la cruz donde un Cristo misericordioso la aguardaba para hacerle ver que Él había muerto injustamente para perdón de los pecados de la humanidad, humanidad en la que ella también estaba incluida.

-Sí, los he escrito yo. Espero que haya sido de bendición para ti leer algún pasaje de las Sagradas Escrituras.

Ya estaba habituado a eso, no era la primera vez que alguien rompía con lo que él había hecho. Niek no sabía dónde más hallar vampiros, solo había dado con el dato de ese teatro y por eso era allí a donde iba en las noches desde que había llegado a la pecaminosa ciudad de París, era por eso –por no conocer otro sitio- que soportaba estoico los atropellos y las humillaciones que estaban presentes cada noche sin falta. Insultos, a veces escupitajos e incluso una vez una señorita se había desnudado los senos para molestarlo, para provocarlo a que se alejase de las inmediaciones del teatro. Ah, pero ahí seguía firme Niek y no se iría porque a cambio se sabía útil para los que sí se acercaban con genuino interés a él; había aguantado cosas mucho más penosas y podía seguir adelante tras la rotura de algunos de sus panfletos. Eran papel, papel y amor de Dios, ambas cosas él tenía como para seguir produciendo sus invitaciones por largo tiempo más.

-Oh, no te preocupes, hija querida. Puedo hacer más, como decía San Pablo: nada apagará el fuego del don de Dios que arde en mí. No me molesta ni me hiere que ellos desprecien así lo que con amor he hecho, más bien creo que tarde o temprano necesitarán ayuda, consejo o contención… y entonces recordarán que en las noches hay un sacerdote en las puertas de este teatro dispuesto a ayudar –se encogió de hombros y le sonrió.

Un grupo de unas seis personas –parecían adolescentes pero a Niek ya no lo engañaban, sabía bien que los vampiros podían tener trecientos, cuatrocientos o mil años pero aparentar solo dieciséis- pasaron junto a ellos, algunos se rieron del sacerdote y otros halagaron a la señorita:

-¡Si hubiera sabido que haciendo de idiota chupa cruces acabaría cerca de una hembra así ya me hubiera hecho cura! –Confesó uno y Niek sintió sus mejillas encenderse por la vergüenza que aquella descarada frase le daba. ¿Cómo podían ser así de descarados?

-¡Parece que al fin alguien alegrará al padre Niek! –dijo otro y le arrojó una bola de papel directa a la cara del sacerdote que no tuvo que inclinarse a levantarla pues sabía lo que era.


-Dios los bendiga, muchachos. Espero que estés mejor, Oliver –le dijo Niek al último pues lo conocía, de hecho lo había confesado en dos oportunidades. Aparentaba quince años pero tenía casi doscientos-. Perdónalos, no son malos –le dijo a la mujer-, solo están perdidos en una falsa eternidad que en verdad no les pertenece. Yo creo que lo primero que debes hacer para encontrarte con Dios es reconocer que necesitas de Dios.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Gyda el Dom Mayo 06, 2018 11:48 am

Gyda no podía contestar si había sido, o no, una bendición para ella leer los pasajes de la biblia que el padre Niek había escrito con tanta dedicación. Era capaz de leerlos, por supuesto, pero el efecto que producían en ella era le mismo que si leyera el poema más popular de la época, o la novela más aclamada: nada. Antaño, cuando todavía estaba descubriendo los secretos de la inmortalidad —hacía ya más de dos mil años—, todo lo que pudiera descubrir mediante la lectura se le antojaba apasionante. Le gustaba ojear manuscritos de viejos filósofos que hablaban de seres como ella, vampiros que todavía no tenían nombre pero que ya causaban miedo y estupor entre la gente. Pero Gyda leía, sobre todo, porque a su creador le gustaba leer. Fue él quien le enseñó, con paciencia, todo lo que debía saber. Ahora que ya no estaba, a la vampira ya no le suponía ningún placer, al contrario: lo sentía una pérdida de tiempo cuando podía hacer otras cosas, a su juicio, mucho más interesantes.

Por eso, porque no podía contestar a las palabras del cura, fue que lo ignoró y se acercó a él un poco más. Lo examinaba de arriba a abajo como si fuera una obra de arte labrada en piedra mientras pensaba en qué clase de loco era que esperaba en la puerta de un lugar congregado de depredadores como ella.

¿De verdad no le molesta? —preguntó, fingiendo sorpresa—. A mí sí me molestaría, llevándome tiempo y esfuerzo cómo creo que le ha llevado a usted.

Unos chicos de aspecto joven —aunque, nada más verlos, Gyda supo que no eran tal— la interrumpieron de pronto con sus estúpidos comentarios. ¿Pero qué se habían creído? Haciendo un gran trabajo de autocontención, dejó que el grupo se marchara; al parecer, conocían al humano por el que tanto interés estaba mostrando, y él a ellos, así que prefirió callarse lo que tuviera que decirles para no espantar al hombre que tenía delante. Cuando se hubieron ido, no obstante, no dudó en dar su opinión al respecto:

No debería dejar que le hablaran así. Ya tienen edad suficiente para saber comportarse. —Se rió de forma ligera—. Yo lo respeto, padre, lo respeto mucho. Nunca saldrá de mi boca algo como lo que ellos han dicho.

Estiró una mano y rozó el alzacuellos con las yemas de los dedos, dejando que la punta del dedo rozara la piel del cuello de Niek. Estaba tan cerca de él que podía escuchar perfectamente su pulso, brioso como el de cualquier humano joven. El olor de su cuerpo le inundó las fosas nasales, produciéndole quemazón en la garganta. Deseaba beber su sangre, pero no ahí; lo quería sólo para ella, de una manera nunca antes vista. Sus pupilas se dilataron al máximo, transformando sus ojos azules en unos casi negros.

Deslizó los dedos por las clavículas hasta llevarlos a uno de sus hombros y caminó en torno a él sin romper el contacto físico que los unía, dejando que su mano dibujara un sendero por la espalda del hombre.

Me encuentro en un dilema, padre —confesó cuando estuvo de nuevo frente a él—. No sé cómo puedo reconocer que necesito a Dios si fue ese mismo Dios quien me abandonó a mi suerte hace tanto tiempo. He vagado sola desde entonces, sin nada ni nadie que me indicara el camino, pero yo sé usted que me ayudará a encontrar motivos de nuevo. Confío en ello.

Su voz sonaba compungida, como si realmente sufriera por la pérdida de atención de ese ser superior. Lo cierto era que la historia que le estaba contando no estaba muy alejada de la realidad; había estado a punto de morir junto aquel río en el que ese desgraciado la dejó y, si no llega a ser por el vampiro que la encontró, la Gyda que hoy se paseaba por las calles de París no existiría. ¿Había rastro de algún dios en ese periplo que la muchacha sufrió? Estaba convencida de que no, pero qué sabía ella.

Se colocó a su lado y tomó su brazo, pasando el suyo por debajo del masculino. Aprovechó también para palpar los músculos bajo esa sotana que tan poco le favorecía. Con la mano que quedaba libre agarró su barbilla y le obligó a mirarla a los ojos.

Dígame —susurró—, ¿por qué se planta frente al teatro? ¿Acaso quiere conocerlo? Podría enseñárselo a cambio de su ayuda —se ofreció, soltando la barbilla y uniendo sus manos sobre el brazo de Niek—. ¡Oh! No me diga que hace esto por amor a Dios y que no necesita nada a cambio. Vamos, quiero ser generosa con usted. Una visita de cortesía. ¿Qué me dice?


I've become so numb, I can't feel you there:

avatar
Gyda
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 83
Puntos : 103
Reputación : 45
Fecha de inscripción : 18/11/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Miér Mayo 30, 2018 8:16 pm

-Lo que ellos me digan no me hiere, son palabras que nacen de corazones dolidos, corazones cansados o simplemente desorientados –le explicó aquello que le había llevado tiempo entender y aceptar, porque hubo un tiempo en el que se desanimaba con facilidad, mas Dios había trabajado en él modelando su carácter, dándole seguridad-. Gracias, querida. Yo también la respeto a usted y a todos los que como usted son. Todos somos creación de Dios, ¿acaso hay una creación mejor que otra? No nos corresponde ser jueces de eso, lo verdadero es que todos fuimos creados por las mismas manos.

Acostumbrarse no estaba en los planes del padre Niek, pero sí podía decir que no era la primera vez que se encontraba en una situación como aquella y que esa no era la primera vampiresa que lo miraba de manera sensual, tampoco que jugaba a ver qué podía provocar en el cuerpo de ese sacerdote, tan lleno de pecado como el de cualquier hombre. La vampiresa con voz melodiosa, cargada misterio, giraba alrededor de él pero Niek no temía, se repetía las palabras de San Pablo: Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí estará?; y de ellas sacaba la paz para enfrentar una vez más su misión con entereza.

-Cuando no tenemos a quien culpar, todos acabamos culpando a Dios. Pero para culpar a alguien primero hay que aceptar su existencia, ¿no lo cree? Eso la convierte en una creyente, usted cree en Dios aunque lo culpe de todo eso para lo que no halla otro culpable mejor. –Hablaba con seguridad, una certeza que nacía de la férrea convicción de que hacía y decía lo correcto-. Claro que sí, es para eso que estoy aquí, para hacer que usted pueda creer en que hay alguien que la ama, alguien que quiere que usted tenga una vida buena y pacífica.

No, no iba a acostumbrarse nunca a la sensualidad de las vampiresas, pero no era la primera vez que una lo tocaba y él ya sabía como debía reaccionar. Alejar el brazo de su cuerpo, para que ella siguiese prendida a él pero a cierta distancia. Maldición, ¿cuándo iba a ser libre de ese cuerpo lleno de pecado? Otra vez pensó en las palabras de San Pablo, que en su carta a los Romanos clamaba por lo mismo, asegurando que su espíritu estaba encendido de deseo por agradar a Dios, pero su cuerpo estaba lleno de pecado y reaccionaba a los estímulos; era una artimaña del demonio para distraerlo de su misión, pero el padre Niek no caería.

-He entrado una vez, hace algún tiempo pero la dueña me ha expulsado sin siquiera permitirme darle la mano a modo de saludo –le comentó mientras caminaban juntos y con sus brazos entrelazados, aunque cuando notó que podría haber sonado disgustado al respecto sintió la necesidad de aclarar-: Aunque la comprendo, ella quería cuidar su lugar y la verdad es que yo puedo esperar aquí afuera sin molestar a los asistentes, no hay necesidad de que nadie se sienta incómodo. Oí que el lugar ha cambiado de dueños, pero temo que pase lo mismo que con la anterior. Le agradezco la invitación y desearía poder aceptar, pero no quiero molestar a nadie con mi presencia.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Gyda el Vie Jun 29, 2018 1:55 pm

¿Acaso tenía razón y Gyda era una creyente que desconocía serlo? Había que admitir que, si se analizaba en profundidad, el razonamiento del cura tenía cierta lógica. No había una gran diferencia entre culpar a alguien y creer en él; es más, para culparlo, como bien había dicho él, primero tenías que creer en su existencia. Por un momento, la vampira se planteó si alguna vez había llegado a creer en ese ser superior, y lo cierto es que no lo tuvo demasiado claro. Su vida como humana había quedado casi en el olvido, más todavía aquella transcurrida antes de que Jaska la encontrara. Además, ella tampoco quería recordar, así que nunca se esforzó en hacerlo. ¿Para qué?

¿La comprende? —preguntó, girando el rostro y mirando el ajeno de forma descarada—. Al teatro entran infinidad de humanos, no entiendo por qué no iba a poder entrar uno más. —Agarró el brazo del padre Niek con más fuerza—. Está bien vigilado, no hay peligro de que ocurra nada. Es más —sonrió divertida—, una vez entró un miembro de la inquisición, pero imaginará qué ocurrió con él.

Gyda lo observó todo desde un asiento lejano, pero recordaba aquel aquella noche como si hubiera sido la del día anterior. El humano tuvo tiempo de matar a dos vampiros que había a su lado, pero esa fue toda la hazaña que pudo llevar a cabo; un grupo de cinco se abalanzó sobre él y lo mordieron al mismo tiempo, matándolo casi al instante. En cuanto supieron que había sido un guerrero solitario, retiraron su cadáver y continuó la función como si nada hubiera pasado. Desde entonces, Gyda siempre había optado por ver las funciones desde un palco privado, compartido, a lo sumo, con una o dos personas, y casi siempre conocidas.

Le puedo asegurar, padre, que a la nueva dueña no le disgusta, en absoluto, su presencia —aseguró, tirando de él para acortar la distancia que el propio Niek había establecido entre ambos—. No le invitaría a visitar el teatro de ser así, ¿no cree? —Lo miró y deseó morder ese cuello tan mal aprovechado—. No me mire así. Vamos, le llevaré a donde desee, le enseñaré todos los trucos del escenario. ¡Le invitaré a tantas funciones como quiera! ¿Qué mejor manera de contentar a Dios que haciendo feliz a sus representantes en la tierra? ¡Charles! —gritó para llamar al encargado de las llaves—. Tenemos un invitado especial, abre las puertas.

El hombre, un humano que hacía todo lo que le pedían con la promesa de ser convertido algún día —que nunca iba a llegar—, obedeció al mandato y les permitió la entrada. El local apestaba a la sangre que se había derramado en el escenario, aunque Gyda no sabía hasta qué punto sería perceptible por el olfato humano. Por la cantidad que sabía que era, imaginaba que el aire estaría viciado, así que se quedó de pie en el recibidor para que Niek tuviera tiempo de habituarse.

Bienvenido al Theâtre des Vampires, padre —dijo, acariciando la mano del hombre con las yemas de los dedos—. Siéntase libre de pedir lo que quiera, es usted mi invitado y nada le faltará.

Avanzó con él del brazo y subió las escaleras que llevaban a la platea. Las puertas estaban abiertas, así que no hubo necesidad de llamar a Charles para que lo hiciera.

Observe lo majestuoso que es —dijo, entrando por el pasillo central y señalando con el brazo extendido a su alrededor—. Aquí abajo es donde se concentra la mayoría del público, pero los mejores lugares están en los palcos, como puede imaginar. —Se levantó la falda del vestido para esquivar un charco de sangre que había en el suelo y siguió hablando—. Hay humanos que entran aquí desconociendo completamente el tipo de espectáculos que se llevan a cabo, así que muchos terminan espantados, pero algo me dice que usted no es de ellos. ¿Me equivoco?


I've become so numb, I can't feel you there:

avatar
Gyda
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 83
Puntos : 103
Reputación : 45
Fecha de inscripción : 18/11/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Sáb Jun 30, 2018 8:45 pm

El sacerdote no era dado a hablar mal de las personas, no porque fuese consciente de que eso era pecado, sino porque naturalmente prefería ver las virtudes y perdonar las faltas de la gente. Ah, pero si quisiera tendría mucho que decir de la dueña anterior del lugar, aquella mujer le había hecho todas las maldades posibles, pero él con estoicismo había soportado todo y nunca había dejado de esperar en frente del lugar a los vampiros que quisiesen creer que había para ellos también amor de parte de Cristo. Claro que no había imaginado que estaba frente a la nueva dueña, no la conocía, pero definitivamente sabía que las cosas allí serían diferentes ahora.

Caminó junto a ella, convencido de que la inmortalidad se le notaba por donde se la mirase. Nadie, hasta el más escéptico de los hombres, dudaría de que ella era una vampiresa. Tenía el desparpajo, el carisma, la seguridad, la sensualidad y la belleza. Niek ya estaba acostumbrado a lidiar con las mujeres como ella, por eso dominaba bien su cuerpo y no se incomodaba fácilmente, pero a cualquier hombre desprevenido le costaría estar cerca de una mujer como ella.


-Felicitaciones por su adquisición, hija. ¿Cómo es su nombre? Lamento no haber preguntado antes.

Conforme iba ingresando más y más en el lugar, Niek –con la mano en el bolsillo de su abrigo- acariciaba su rosario, sabía bien que sin la ayuda de Dios aquella incursión al interior del teatro fracasaría.

No se le ocurría qué podría pedir alguien como él allí, sin duda su deseo era que no muriese nadie que se salvasen todas las vidas de los inocentes que habían asistido allí esperando ver un despliegue de arte y nada más, pero pedir algo así no sería inteligente de su parte en esos momentos.


-Me gustaría pedir un vaso de agua, por favor –dijo, tímidamente. Porque ante el relato de la mujer, tan crudo y para nada descabellado teniendo en cuenta las manchas de sangre que iban sorteando, le había secado la garganta-. No, descuide, yo no me espantaré –esa era casi una promesa.

Convencido de que Dios jamás le daría una carga para la que sus hombros no estuviesen preparados, Niek sabía que estaba en el lugar correcto, que estaba cumpliendo el propósito divino por el cual había nacido.


-¿Usted alguna vez participó como actriz? –le preguntó, pero más que por interés lo hacía para que la mujer pensase en otra cosa, para que dejase de intentar seducirlo con caricias porque ellas nada le provocarían, él era fuerte, Dios lo empoderaba-. ¿Cómo llegó a ser la dueña de este lugar? ¿Fue porque le interesa el arte? –la pregunta le pareció demasiado inocente hasta a él mismo.

El hombre, Charles, llegó con un vaso y se lo tendió. Niek le agradeció y bebió confiado, pero el trago le quemó la boca y él acabó tosiendo. Eso no era agua.

-Aquí solo tenemos whisky, padre Niek –le dijo Charles con sonrisa burlona. Ese muchacho, que solo lo conocía de pasada, siempre le había destinado malas miradas.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Gyda el Mar Ago 28, 2018 2:47 pm

Era curioso cómo el olor del hombre se iba imponiendo, cada vez más fuertemente, al de la sangre que reinaba en el lugar. El olfato de Gyda, tan exquisito como el de cualquier vampiro, era también muy selectivo, por eso apreciaba sólo aquello que le interesara en cada momento: un hombre en un callejón a medianoche, el aroma de la sangre que brota por primera vez, o el del mismo Niek O’Neil, delicioso e irresistible.

Qué descortés por mi parte, padre. Discúlpeme, se lo ruego —dijo, llevándose una mano al pecho—. Me llamo Gyda.

Tal y como le dijo, no se espantó, pero la vampira era capaz de oír cómo rozaban entre sí las cuentas del rosario que el hombre acariciaba en el bolsillo del abrigo. Estaba claro que nadie era completamente indiferente a lo que allí dentro se podía ver; aunque en distintas medidas, o les horrorizaba o les maravillaba. La actitud de Niek daba a entender que era lo primero, pero Gyda decidió no hacer ningún comentario al respecto.

¿De actriz? No, no —contestó—. Yo sólo vengo como mera espectadora y a conocer gente… interesante, podríamos decir. Todas las noches esto se llena de vampiros y de humanos, y ya conoce mi condición. —Se paró en mitad del pasillo porque escuchó a Charles entrando de nuevo en el salón principal—. Necesito alimentarme, y aquí es fácil.

El portero le entregó el vaso a Niek, que puso un gesto de desagrado y tosió nada más dar el primer trago. Gyda agarró el vaso y lo olió; efectivamente, aquello no era agua.

Charles, querido —dijo, soltándose del brazo de cura y acercándose al otro—, el padre Niek ha pedido agua, y agua le traerás.

Le tendió el vaso de whisky con violencia y él lo sujetó con esa sonrisa estúpida todavía en el rostro. ¡Ah! Gyda no lo soportaba. Mientras estaba desprevenido, lo agarró del cuello y lo levantó unos centímetros, a pesar de que ella era más baja y menuda que él.

¿Me has entendido? Porque, si es así, borra esa sonrisa espantosa de la cara —exigió, dejando a un lado la calma de la que hasta ahora había hecho gala—. Vas a traérsela, aunque tengas que recorrerte todas las malditas fuentes de la ciudad. Quiero un vaso de agua fresca en media hora, ¿fresca le gusta, padre? —preguntó, mirando al sacerdote unos segundos antes de devolver la mirada hacia Charles—. Si no lo haces, me encargaré personalmente de que no llegues vivo al amanecer. ¿Te ha quedado claro, Charles?

El hombre asintió como pudo, puesto que la mano fría de Gyda le impedía respirar con normalidad, y salió de allí corriendo en la menor ocasión. La vampira intuía que no iba a volver, pero no importaba. Ella lo buscaría donde fuera, porque el bueno de Charles ya había marcado su destino.

Lamento el infortunio, enseguida le traerá el agua. ¿Por dónde íbamos? —Volvió a sujetarse de su brazo y siguió caminando en dirección al escenario—. Sí, ya recuerdo. Quería saber por qué me hice con la propiedad de este lugar —dijo—. ¿Me interesa el arte? Se podría decir que sí; a lo largo de mi vida he conocido artistas de lo más interesantes —Hablaba, de hecho, de su único vástago, artista y modelo—, pero no lo adquirí por eso. Creo que estoy pensando en el futuro, en tener algo a lo que aferrarme. Tantos años vagando por el mundo hacen que una pierda la ilusión por seguir viviendo.

Subió las escaleritas que conectaban con el escenario y se plantó de cara a las butacas. A pesar de que estaba completamente vacío, la vista desde allí abrumaba.

¿Sabe cuál es mi problema, padre? —preguntó, buscando sus ojos con la mirada—. Creo que todavía no he dado con gente en la que confíe para mantener todo esto. Fíjese en Charles. —Miró hacia la puerta—. ¿Qué opinión le merece? Séame sincero, por favor. He visto cómo le ha mirado, el muy cretino.

Volvió a acariciar su mano y se pegó a él. ¡Vaya si no estaba disfrutando de aquella visita!


I've become so numb, I can't feel you there:

avatar
Gyda
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 83
Puntos : 103
Reputación : 45
Fecha de inscripción : 18/11/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Jue Ago 30, 2018 11:54 pm

Lo último que quería era ser el causante de escenas de violencia, por eso se sintió tan incómodo al ver como la mujer aleccionaba al muchacho… era solo un pobre tipo buscando la atención de los inmortales, un alma que vivía para agradar a otros que solo se fijaban en él por interés -y lo que les interesaba de él era solo su sangre, por supuesto que nada más que eso-, ¿qué frutos podía dar alguien con aquella realidad?

-Gyda –susurró para calmarla y se acercó, pero no demasiado porque sabía que hacerlo no sería prudente en esos momentos-. Gydita, no te preocupes por él. Mi necesidad de agua no es más importante que mi necesidad de Dios, si tengo la compañía del Señor lo tengo todo.

Admiraba la forma calmada con la que esa mujer podía pasar de casi asesinar a un hombre a hablarle a él del negocio que administraba allí, con el teatro. El propio Niek se había quedado impresionado todavía con la imagen, no entendía como podía ella seguir con aquella calma. Cierto era que cosas peores había visto, pero esa visión lo afectó particularmente, nunca se acostumbraba a la violencia sin importar el tiempo que pasase.

-¿Qué es lo que esperas que este lugar te dé? ¿Qué es eso que nadie más te pudo dar y que, por eso. se lo pides a este teatro? –le preguntó, con intención de llevarla a reflexionar, quería creer que poco a poco ella estaba confiando en él.

Volver al escenario, donde había pasado un momento horrible en el que por poco no había muerto, le revolvió el estómago. Recordó las palabras del Apóstol San Pablo que aseguraba que morir por Cristo solo podía ser considerado una ganancia. Le avergonzaba darse cuenta que en ese momento del pasado, cuando la dueña anterior lo tenía acorralado, cuando se había lanzado sobre su cuerpo para beber de él en ese mismo escenario –humillándolo ante todos los espectadores-, no había sentido que morir fuese ganancia, sino todo lo contrario. Que Dios, misericordioso Señor, lo perdonase por eso.


-Para llevar a cabo grandes empresas hay que rodearse de las personas correctas –aconsejó, volviendo a la realidad gracias a las preguntas de la mujer-. Creo que es un pobre hombre, ¿sabes, Gydita, lo que es querer pertenecer a algo pero no ser del todo parte? Yo creo que eso le ocurre, desea ser como ustedes, se mueve en su mundo, pero no es uno de ustedes… carga con mucha frustración, pero no quiere ser visto como el tonto, como el ridículo, y por eso busca ridiculizar a otros, en este caso a mí. Yo lo comprendo, pero con la comprensión pasa algo terrible, es un arma a veces, me temo. Porque cuando podemos comprender, ya no podemos juzgar.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Gyda el Dom Sep 30, 2018 5:10 am

La voz calmada de Niek la sorprendió, y quizá fue eso lo que hizo que Gyda dejara marchar al imbécil de Charles. Era irónico que aquel del que se había burlado el hombre, fuera el que teminara salvándole la vida. Gyda deseó volver a encontrárselo para hacérselo saber, pero dudaba de que eso fuera a ocurrir; Charles estaría ya camino de las salidas de la ciudad para viajar lejos de la influencia de la vampira.

Gyda, padre. Me llamo Gyda.

Volvió a tomarlo del brazo para subir hasta el escenario. Paladeó con la lengua mientras el sacerdote hablaba, intentando controlar la sed que se le estaba generando. El olor de la sangre que hacía escasas horas se había derramado ahí donde se encontraban era tentador, y el latido del corazón joven del padre Niek no ayudaba a que Gyda no se sintiera tentada de darle un mordisco.

No es tanto lo que los demás no me pudieron dar, como lo que yo necesito para no enloquecer en este mundo que habitamos, padre —contestó—. Yo tenía un propósito, ¿sabe? Mi creador, el que me hizo lo que hoy en día soy, me dejó sola —le contó de la manera más natural posible—. Lo necesitaba tanto que no dudé en salir en su busca, lo que me llevó a vagar por el mundo durante años.

Hablar de Jaska ya no se había convertido en un suplicio desde que supo de su muerte. Ahora, de hecho, se había dado cuenta de que durante los últimos años lo había buscado más por costumbre que por necesidad y, si bien el encuentro con Ciro y su confesión sobre el destino del creador de ambos la habían desquiciado, ahora sentía una tranquilidad extraña, como quien ha cumplido un sueño, que no sabía si le agradaba o le disgustaba. No tenía un propósito, no tenía nada, así que, ¿qué hacía en el mundo?

Recientemente he sabido que uno de sus vástagos, llamémosle mi hermano, lo mató hace, no sé, mil años, aproximadamente, así que mi propósito de encontrarlo se ha visto frustrado. Dar con su paradero era mi luz, la guía que me mantenía cuerda; ahora que no tiene sentido que siga buscándolo, eso es lo que pretendo que este teatro me dé. —Lo miró a los ojos sin pestañear, sonriendo maliciosamente—. Y no le voy a engañar, padre, pero creo que, por fin lo he encontrado.

Niek iba a convertirse, lo quisiera o no, en su nuevo objetivo, su propósito y juguete. Así lo había decidido Gyda, y si algo le sobraba era tiempo para conseguirlo.

Ya lo creo que me tengo que rodear de personas correctas —coincidió con él—. Gyda, padre, es Gyda, no Gydita —repitió con paciencia antes de volver a hablar—. El problema en todo esto es dar con ellos, porque muchos sólo se acercan con la intención de conseguir algo a cambio. Les da lo mismo si hablan conmigo o con el hombre que abre las puertas, con tal de que les de lo que ellos buscan. Lo que necesito es fidelidad, padre, personas que me sigan sin cuestionarme.

Unos ruidos detrás del telón llamaron la atención de la vampira, que se giró y vio cómo uno de los vigilantes llevaba a un hombre a rastras. Gyda supo de inmediato que era un humano; su aura así lo determinaba, como el latido de su corazón, que bombeaba rápido y agitado.

¿Quién es? —preguntó a Maxime, el hombre que había interceptado al intruso.
Estaba vagando por los pasillos detrás del escenario. Lo llevaba a la calle, señora.

Gyda se acercó al humano y lo observó con detenimiento. Estaba flaco y no lucía apetitoso, pero ella tenía hambre.

Está bien, Maxime. Yo me encargo.

Hizo un gesto con la mano para que el vigilante se marchara y clavó sus ojos azules en los aterrados del tipo, que tiritaba encogido en el suelo.

No sé por qué tiemblas. ¿Acaso no sabías a dónde venías? Levántate y quédate quieto —ordenó. No le hizo falta mirar si cumplía con lo dicho, puesto que sabía perfectamente que lo haría—. Ya ve, padre. Aquí se cuela gente constantemente, no sé qué voy a poder hacer al respecto. Si me disculpa, tengo que encargarme de él —señaló al desconocido, que seguía de pie a su espalda—. Así aplacaré un poco esta sed que me está matando. No le pido que se quede a mirar, pero, por favor, no se vaya, puesto que no tardaré. El tipo no parece que tenga mucha sangre en el cuerpo. Espéreme, quiero seguir hablando con usted.

Se giró y se acercó a su víctima, que la miró con terror antes de cerrar los ojos con fuerza. Gyda apoyó los labios en el cuello del hombre y lamió la zona antes de clavarle los colmillos. La sangre comenzó a brotar, deliciosa, y Gyda cerró los ojos para disfrutar de su sabor.


I've become so numb, I can't feel you there:

avatar
Gyda
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 83
Puntos : 103
Reputación : 45
Fecha de inscripción : 18/11/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Niek O'Neil el Mar Oct 02, 2018 6:12 pm

No lo juzgaba apropiado, Niek no era un loco que no evaluaba el entorno… por el contrario, sabía tratar con esas personas -los años le habían enseñado- y por eso prefería callar. ¿Qué era lo que querría decirle? Pues, que su Creador era Dios, que él la había hecho a su imagen y semejanza como enseñaban las Santas Escrituras, nadie –ningún humano o inmortal- podía llamarse Creador suyo, solo Dios y, por lo tanto, su Creador verdadero no la había dejado sola… allí estaba él como un enviado para recordarle que el único Creador era un Dios de oportunidades renovadas.

-Siento mucho tu pérdida, tu dolor, Gydita. Oh, lamento haberte llamado así, es solo una manera de dulcificar tu nombre. –Gydita, le quedaba precioso, pero intentaría no volver a llamarla de ese modo. –Yo creo que aquí no está la luz que tanto buscas, hija. Al menos no la estoy viendo, tal vez Dios quiera que tú mismas crees esa luz que atraiga a otros –aventuró, pensando en la posibilidad de que ella le permitiese hablar unos minutos en el teatro a los vampiros asistentes-, ¿lo has pensado? Quizás tú puedas ayudar, desde tu poder, a que otros se sientan seguros. ¿Es eso de tu interés?

Iba a preguntarle a qué o quién le era fiel ella, que aspiraba a que otros lo fuesen para con su persona, para con su poderío, pero unos ruidos los interrumpieron. Sabía que a qué se refería ella con eso… conocía de muchos que se obsesionaban con los vampiros convirtiéndolos en su único deseo, nunca lo había visto, pero sabía que por lo general ellos bebían la sangre del inmortal y de allí obtenían poder. Eran otras almas que alcanzar… así lo sentía Niek.

Le turbó la seguridad con la que Gyda se movió hacia los hombres, con qué determinación ordenó al encargado que se alejase. En cambio al pobre desvalido le habló de una forma tan suave… transmitía paz y Niek casi que cayó bajo su influencia, le costó un buen rato despegarse de la hipnótica imagen, lo mismo que moverse…

Cuando se acercó a ella, Gyda llevaba ya varios tragos de sangre. ¡Ese hombre no lo resistiría! Se lo veía sumamente delgado, un desvalido a merced de la fuerte mujer. Niek dio dos pasos más y se atrevió a meterse en la escena, apoyó su mano pesada en el hombro de la vampira y tragó con dificultad antes de hablar, antes de intentar acabar con aquello:


-Gyda, Gydita… ¿Me oyes? Lo matarás, pobre hombre, quizás tenga familia. Gydita, suéltalo –le rogó, mientras observaba la mirada desencajada del hombre-. Si tienes hambre… Bueno, si lo deseas puedes beber de mí –se ofreció, pues otros ya lo habían hecho antes y él allí estaba, había sobrevivido, pero ese pobre tipo tan delgado no parecía ser capaz de lograrlo-. Gydita, aliméntate de mí, déjalo ir.


avatar
Niek O'Neil
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Mensajes : 18
Puntos : 16
Reputación : 8
Fecha de inscripción : 19/12/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Poema de salvación | Privado

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.