Victorian Vampires
Almost the end || Naxel Eblan 2WJvCGs


Unirse al foro, es rápido y fácil

Victorian Vampires
Almost the end || Naxel Eblan 2WJvCGs
PARÍS, FRANCIA
AÑO 1842

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?




NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
NICOLÁS D' LENFENT

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
GHENADIE MONETTE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
DOREEN JUSSSIEU

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
RYLEY LEZARC

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


ESTACIÓN


Espacios libres: 04/40
Afiliaciones élite: ABIERTAS
Última limpieza: 28/08/21


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en https://victorianvampires.foroes.org



<

Almost the end || Naxel Eblan

2 participantes

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Dom Abr 14, 2019 1:09 pm

-Ha sido un exquisito placer tenerla a bordo de La Perla, mi señora.

El Capitán Carrow deja un ligero beso sobre mi mano, demostrando una vez más que su apariencia compite con sus más que recatados modales. Al menos, en lo que a mí respecta. Sus subordinados toman el poco equipaje que he traído conmigo y se encaminan hacia el hostal más cercano al puerto, aquel que tiene una reserva hecha a mi nombre desde hace semanas.

-El placer ha sido mío, Capitán, mi marido y yo hemos gozado de las mejores atenciones.

Le dedico una última sonrisa con su debida reverencia y acepto la ayuda de otro de sus hombres. Si bien los primeros días en La Perla fueron un infierno de murmullos y plegarias contra mí, pronto la tripulación se acostumbró a mi presencia. Este no se trata de un simple barco de travesía, es una nave pirata, de esas que ya no quedan y, aunque sos hombres juraron lealtad al rey, la sangre salvaje corre por sus venas. Una mujer a bordo no es bien recibida. Damos mala suerte.

Le entrego una generosa propina al grumete y éste se va por donde ha venido. El hostal es más amplio y limpio de lo que esperaba, quizás muy concurrido para mi gusto, pero nos servirá. En cuanto entro en la habitación que nos han asignado descubro que su maleta ya está deshecha y que probablemente haya cogido lo justo y necesario para salir cuanto antes. Inspiro profundamente y me obligo a contar hasta que consigo calmarme, solo entonces comienzo a desnudarme, me aseo lo mejor que puedo con el agua de la modesta tina disfrutando después de largo tiempo del agua limpia.

Unos minutos después estoy lista con mis ropas de caza, las dagas en sus fundas lejos de la vista ajena y mi pistola cargada dentro del abrigo. Tomo lo justo y lo necesario en mi bolsa de cuero junto con más armas, y lo demás lo dejo guardado bajo llave en el armario de madera, junto con las pertenencias del cazador.

-¿Eres Julia?-pregunto a la joven morena que espera al final de las escaleras. Se sorprende al verme y no puede evitar mirarme de arriba a abajo-Soy la que ha solicitado tus servicios. Aquí tienes lo acordado-le tiendo el saco de monedas, las suficientes para garantizar que hará su trabajo. Su simple misión es encargarse de vigilar nuestras cosas y asegurarse de que La Perla no parta sin nosotros dentro de tres semanas.

Sin más me dirijo hacia los establos traseros del hostal. Y ahí está.

Naxel Eblan sujeta las riendas de un pura sangre negro, azabache como el carbón y majestuoso. Mientras avanzo no cruzamos miradas, desde que emprendimos el viaje su comportamiento ha sido distante y desagradable, más aún si cabe, y nuestros encuentros se han basado en fingir que somos marido y mujer frente a la tripulación de La Perla, la coartada necesaria para evitar acercamientos de otros hombres, sospresas indeseadas. Soy muy consciente de lo poco agradado que se siente con mi a presencia ya que, hasta donde sé, pretendía partir sin decir nada y enfrentarse a su destino solo. Aún cuando hicimos una promesa. Durante el viaje en barco hubieron momentos en los que lo sentí flaquear, algunas barreras casi cedieron y pudimos tener momentos de tregua, pero como un espejimos esa calma siempre conseguía romperse.

Me muerdo el labio mientras compruebo que mi montura esté como debe, serán varias horas de travesía y no podremos detenernos por minucias. Cuando monto sobre la yegua, con su crin dorada recién cepillada y el calor bajo mi cuerpo, me siento lista para enfrentarme a lo que tenga que llegar. Como si Naxel lo supiera, comienza a cabalgar.

Pasan horas hasta que por fin siento los hombros más relajados, si bien no dejo de estar alerta el camino me trasmite paz, recuerdos. Las tierras de altas son lo más parecido a Gales que he visto en mucho tiempo, la humedad fría, el olor a tierra mojada y las nubes imperiosas en el cielo me hacen sentir en casa.

-¿Vas a castigasme con tu silencio para siempre, cazador?

Insto a la yegua a acelerar su paso para permanecer a su altura ahora que vamos a ritmo ligero. Observo su rostro, la barba incipiente y las leves ojeras. Bajo este cielo parece más pálido, lo cual le adquiere un aspecto más... salvaje. Espero a su respuesta, sea lo que sea que tenga que decir. Al final y al cabo ya estoy aquí, no puede dejarme atrás.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Lun Mayo 20, 2019 10:07 am

Hacía ya unos días que había pasado el incidente con el vampiro, aquel que la había estado rondando últimamente, adentrándose en su hogar por las noches sin que ella pudiera recordarlos y desde entonces su aspecto volvía a ser el mismo de siempre. Ella misma había roto el hechizo cuando ya todo había terminado en una noche que no fue fácil en ninguno de los sentidos pero que, gracias al hechizo de Logan, le había dado la oportunidad de volver a la normalidad y ser ella misma de nuevo. Terminar con esa cacería y es pesadilla para ella había dado paso a que pudiera centrarme de nuevo en la información que me había dado Keith sobre la licántropa, la beta de la manada y que además era la pareja del alfa a quien había jurado matar. Ellos dos habían sido los culpables de que mis padres murieran y ahora que se me presentaba la oportunidad para devolverle el golpe no iba a desperdiciar la ocasión que se me brindaba, la aprovecharía para en parte vengar la muerte de mis padres aunque solo lo haría cuando ambos estuvieran muertos y mi venganza cumplida y terminada. Tuve que preparar todo lo del viaje porque pensaba partir sin decir nada a nadie, las cosas con Liara no iban del todo bien últimamente y tras la revelación de lo que había pasado con aquel vampiro amigo suyo todo parecía haberse torcido entre ambos... aunque bien sabía que el único culpable de que eso pasara no era más que yo, por mis maneras de ser y de actuar, porque era un egoísta que solo pensaba en mí, en mantenerla a salvo y protegerla y no había siquiera pensando en nada más que eso. El daño ya estaba hecho y quizás el tiempo cambiara las cosas y pudiéramos volver un poco a la normalidad, no hacía falta decirle a Keith que me marchaba a Escocia porque él ya lo sabía ya la que no pensaba decirle nada era a la cazadora, eso era algo que tenía que hacer yo solo y poco me importaba realmente que le hubiera prometido a mi tío que me acompañaría para no que fuera solo, sin embargo, no encontraba otra manera ni otra forma de hacer las cosas que esa. Sin embargo parecía que ella ya lo tenía todo previsto y calculado, había pensado aprovechar el tiempo en el que ponía en orden su vida y volvía a la normalidad pero me había sorprendido cuando la encontré en el puerto, aquella madrugada, con el equipaje y esa sonrisa en los labios que decía que ya lo tenía todo previsto y dispuesto para partir. Podría haberle dicho mil cosas, sin embargo, callé y la bordeé para subir al barco –pirata, para variar- que nos llevaría a aquellas tierras que hacía años jamás había pisado; Escocia. Durante los días que duró la navegación tuvimos que fingir que éramos un matrimonio que buscaba la forma más fácil de ir hacia el lugar, sobre todo porque los piratas pensaban que llevar una mujer a bordo de su navío era algo que traía mal fario y aunque al principio se mostraron reticentes al par de días se acostumbraron a su presencia. Nosotros solo nos limitábamos a fingir ser ese matrimonio que todos pensábamos que éramos, aunque no me gustaba tuve que hacerlo porque era la manera más fácil de pasar desapercibidos. Sabía que estar cerca de ella podría hacerme flaquear en algún momento, por eso siempre intentaba mantener distancias cuando no teníamos que fingir a ojos de nadie... y sí, hubo momentos en los que flaqueé pero me supe recomponer y volver a mi estado de siempre.

Para el día que llegamos a nuestro destino me encontraba más callado de lo normal, había mantenido un estado de silencio que era roto en algunas ocasiones y lejos de lo que nadie se pudiera pensar no se debía a nadie, a ninguno de los que estaban allí, sino más bien al lugar al que habíamos llegado. Escocia, hacía dos décadas que no volvía a mi lugar natal desde que fuimos a París donde vivía nuestro tío para que nos acogiera y nos cuidara, la última vez que había estado en aquellas tierras se había producido la muerte de mis padres y que incluso después de veinte años me seguía atormentando con algunas pesadillas, claro que nadie sabía de eso y yo jamás lo iba a contar. Volver allí era como revivir en parte el horror que tuvimos que sufrir y que pasar mi hermana y yo siendo tan pequeños, lo que me llevó a estar durante muchos meses con temor y miedo a todo hasta que por fin mi tío me confirmó lo que yo pensaba; que aquello no fueron simples lobos como nos hizo pensar la policía e incluso mi tío en un principio, volver allí era como volver al pasado aunque ahora tenía una oportunidad para vengarme aunque fuera la mitad de mi venganza total.... pero por algo se empezaba. No dije demasiado cuando llegamos y mientras ella se despedía del capitán yo me adelanté para ir hacia la habitación que había reservado, llevaba poco equipaje por lo que no tuve que deshacer demasiado y pronto bajé a las caballerizas donde ya habían dos caballos preparados, la cazadora había pensado en todo y para cuando llegué un mozo me mostró los dos ejemplares; uno negro y otro blanco. Mi labio se elevó con una sonrisa ladina porque no podrían haber acertado más con los colores, luz y oscuridad, y evidentemente yo cogí al pura sangre para empezar a ensillarlo y prepararlo para partir. Mi tío no me había dado mucha indicación de la ubicación de la loba por lo que tendríamos que investigar, en esas estaba cuando sentí la presencia de la cazadora y como había estado haciendo la ignoré centrándome en ajustarlos correajes de la silla de montura en lo que ella se acercaba. Una vez sobre mi montura esperé a que ella hiciera lo mismo para partir y emprender camino, espoleé al caballo para ir hacia una de las aldeas que había a unas horas y donde quizás pudiéramos encontrar información. Volver a aquellas tierras me hizo volver a mi infancia y aunque fue feliz por un momento también me hacía recordar lo débil que fue en esos momentos y yo, por encima de todo, odiaba ser débil. Ninguno dijo nada por el camino hasta que tras varias horas cabalgando, quedando poco para llegar a la aldea, fue que escuché su voz estando a mí misma altura cabalgando. Mi mirada se posó en ella durante unos minutos y volví mi vista al frente mientras recorríamos aquel sendero atravesando el bosque, el olor a tierra mojada, la leve neblina que hacía... todo me era tan familiar que por primera vez en mucho tiempo me sentía como en casa. No dije nada, no le respondí porque no lo vi conveniente hasta que no llegamos a la cima de una colina donde desde esas vistas podíamos ver la aldea que había abajo, nos paramos para observar el lugar desde la altura y fue entonces que hablé.



-Creía que te habías acostumbrados a mis silencios, ¿no me decías siempre que callara? ¿Ahora resulta que quieres que no lo haga? –Sin embargo yo era así y volver a aquella tierra para mí era más complicado de lo que pudiera llegar a expresar nunca- vamos a centrarnos en la misión que tenemos como objetivo; tenemos que buscar información sobre la loba y creo que aquí podemos empezar. Sé que ambos son de aquí pero mi tío no ha podido averiguar de dónde son exactamente, por lo que tendremos que buscar pistas, interrogar y demás –observé desde la cima de la colina la aldea y por un breve momento me sentí más cerca de mi meta- no va a ser fácil, la loba lleva consigo parte de su manada y estoy seguro de que tendrá a alguien más como protección... el hecho de que haya venido aquí y ella sola me hace pensar que están tramando algo –hice una pequeña pausa y luego la miré- quiero que sigas todas mis indicaciones, no quiero que actúes por tu libre voluntad o cuestiones algo de lo que yo te diga... ya sabes cómo se las gastan esos licántropos y que no se andan con tonterías.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Sáb Jun 15, 2019 6:55 am

Su silencio se prolonga tanto que no espero respuesta, lo sigo por el sendero y aún cuando se desvía de este para guiar a los caballos hacia una colina. Desde aquí podemos observar la aldea que se extiende ante nosotros, los bosques lejanos y más allá del horizonte. Es un pueblo grande pero no tanto como esperaba, y eso puede que nos dé problemas en un futuro, todas las esquinas tendrán ojos.

Sonrío débilmente cuando por fin escucho su voz de nuevo y pongo los ojos en blanco ante su primer comentario. Debería mandarlo a callar de nuevo, me digo, pero dejo que tome las riendas de la situación y hable ahora que ha decidido por fin romper el silencio en el que nos ha tenido presos. Noto la tensión en sus palabras, cómo su mirada vaga por la aldea y sus calles, buscando, siempre buscando. Naxel va a enfrentarse a su pasado y todo el peso que eso conlleva puede acabar con él. Asiento ante sus palabras mientras acaricio el lomo de la yegua, sintiendo el calor que emana el cuerpo del animal bajo la palma de mi mano.

-¿Conoces a alguien de la aldea que pueda ayudarnos?-pregunto, mi tono cauteloso pero decidido-¿Alguna idea de por dónde comenzar?-estoy de acuerdo en sus palabras, puede que la loba esté tramando algo que se nos escapa pero, tenemos claro que esta vez no nos esperan. Le devuelvo la mirada ya que no puedo ignorar la intensidad con la que sus ojos me observan, está tan serio que sis rasgos parecen más afilados, sus irises más oscuros-No pasará nada Naxel, acabaremos con esto de una vez por todas.-sé que nada de lo que diga podrá apaciguar el infierno que lleva dentro de él, y comienzo a pensar que mi presencia no le causa ninguna tranquilidad por mucho que yo me esfuerce por ser de utilidad-Haré lo que tú me pidas, pero debes prometer una cosa-dejo de acariciar a la yegua y solo lo miro a él-No vuelvas a ponerte en peligro por mí. Si vuelve a pasar algo parecido a la última vez, si se tuercen las cosas y la decisión está entre dejarme morir para poder matar a la licántropa... Hazlo. Acaba con ella.-desvío la vista hacia la aldea y casi puedo ver a los transeúntes en el mercado, los niños corriendo entre los callejones. Inspiro aire profundamente-Sé que propablamente será una decisión que no te va a costar tomar pero quería que supieras que estaré de acuerdo.



Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Dom Jul 28, 2019 9:41 am

La misión que tenemos es más que clara, mi tío había logrado obtener una información muy valiosa como para dejarla pasar por alto, cualquier golpe que pudiéramos asestar a la manada sería de vital importancia y crucial para poder acabar con la misma, por lo que ni siquiera me lo pensé al saber dónde estaría y que además iría sola. El momento y la ocasión perfecta para asestar un golpe al alfa, matando a su beta lo debilitaría como para ir a por él y poder cobrarme de una vez por todas todo el dolor que nos había causado, los problemas, las pesadillas, el miedo.... fueron momentos muy complicados tanto para mí como para mi hermana, mi tío tuvo que ocuparse de nosotros cuando no tenía demasiada idea y yo necesitaba vengarme, quitarme esa espina clavada que llevaba en mi corazón de la cual no podía deshacerme por mucho que así lo quisiera. No era un idiota, sabía que no sería nada fácil y que la beta iría bastante protegida por lo que pudiera pasar, nunca jamás se tomaban nada a lo ligero y era más que probable que varios lobos e incluso varias lobas la acompañaran para velar por su seguridad. Lo que tenía claro es que algo debían de estar tramando para que se separaran y ella sola volviera a Escocia cuando de normalidad siempre iban los dos juntos. Keith no había podido determinar de dónde era la loba pero por suerte aún tenía algunos contactos en Escocia como para que me pudieran echar una mano y conseguir el objetivo de la misión. De ir solo no me hubiera preocupado en lo más mínimo, sin embargo la presencia de la cazadora quizás pudiera afectar en parte al objetivo de la misión, para bien o para mal, eso era algo que ni siquiera yo podía predecir y que se vería con el desarrollo de los acontecimientos. Tras llegar y dejar las cosas el siguiente paso fue montar en dos caballos que ya estaban preparados en las caballerizas, hasta el color de los animales era un claro símil de lo que éramos cada uno; yo oscuridad, ella luz. Cabalgamos por el sendero atravesando aquel bosque en el que de pequeño había jugado junto a mi hermana, quizás no lo dijera pero volver a mi tierra tras aquel incidente no era nada fácil. Aún podía recordar el temor, cómo el cuerpo de Liara temblaba entre mis brazos, el olor a sangre en la estancia... no había vuelto a aquel lugar desde entonces, no al menos al mismo sitio donde ocurrió todo, y una sensación extraña oprimía mi pecho como un recordatorio que yo jamás había olvidado. En pleno silencio cabalgamos durante varias horas hasta que guie al caballo hacia un lado para coger un pequeño camino que nos llevó hasta una colina, desde aquella posición nos era más fácil poder ver el lugar e inspeccionarlo, analizarlo antes de meternos de lleno en la boca del lobo. La misión no iba a ser nada fácil aunque no estuviera el alfa, la beta se había ganado su puesto a base de sangre y muerte y no había que subestimarla porque era igual de retorcida que su pareja. Mientras los caballos descansaban un poco de la cabalgada y respiraban notándose el vaho que manaba de ellos le comenté el plan a la cazadora, si algo quería de ella es que me hiciera caso por una vez y no se tomara las cosas por su propia cuenta, aquello era muy peligroso y debíamos de andarnos con cuidado pues no sabíamos qué alcance tenía la beta en aquel lugar ni quiénes trabajarían para ella, pero algo me decía que tendría gente allí en aquel pueblo. Era un poco más grande de lo que había pensado, sus casas con los tejados nevados mientras el humo salía de la chimenea parecía y recordaba a una imagen familiar donde en su interior se estarían calentando frente a la lumbre, se podía ver a la gente pasear por sus calles. Crucé mis muñecas dejándolas sobre la montura recordando lo que me había dicho mi tío, primero de todo debería de buscar a uno de mis contactos para que nos diera información.


-Tengo mis contactos en Escocia, tenemos que buscar a un antiguo cazador que trabajó con mi tío antes de que él se mudara a París, él nos dirá todo cuanto debemos saber –sabía que había sido él quien había dado la voz de alarma a mi tío, su red de espías no se limitaba solo a Escocia y habían sido sus hombres los que se enteraron del viaje de la beta, quizás porque hubieran escuchado comentar algo a la gente que ella tuviera allí- tengo una dirección –respondí a su pregunta de por dónde íbamos a empezar, sin embargo antes de adentrarme en el pueblo quería tener una vista completa del lugar para hacerme una idea de cómo era, sus calles y sus escondrijos. El problema sería en que habría demasiada gente, por lo que tendríamos que ser mucho más discretos. Sus palabras llegaron cortando los pensamientos de mi mente, me aseguraba que no pasaría nada y simplemente la miré esbozando la esquina de mi labio en un gesto ladino, sabía por qué lo decía pero la última vez podrían haber acabado con nosotros y no lo hubiéramos contado. La miré de manera fija cuando me dijo que haría lo que yo le pidiera a cambio de una condición, fruncí ligeramente el ceño cuando comenzó a hablar y dejó claro que no quería verme en peligro por ella, en su lugar. Me pedía que no intercediera, que no me entrometiera ni me pusiera por el medio como la última vez, que si en algún momento las cosas se llegaban a torcer y para matar a la beta ella debía de morir... que así fuera. Por un momento no me esperé que su petición fuera esa, que se sacrificara en cierto sentido únicamente porque yo matara a la beta. Callé porque en ese momento al no esperarme sus palabras no supe qué decirle, la otra vez yo no quise realmente hacerlo y todo salió así.... quizás no pudiera prometerle nada, así que mejor era callar antes de decir algo. Terminó alegando que no me costaría tomar esa decisión mientras miraba hacia el pueblo, montada sobre la yegua blanca fruncí el ceño sin saber a qué venía todo aquello ni por qué iba a sacrificarse ella de esa manera cuando aquello no iba con ella, nada tenía que ver- no sabes nada, ángel –fue lo único que dije antes de volver a espolear al caballo para que se pusiera en marcha sin darle tiempo a que me dijera nada. Continuamos avanzando hasta adentrarnos en el pueblo pasando como dos viajeros más sin que nadie pudiera saber a qué habíamos ido. Al paso comenzamos a adentrarnos por las calles hasta casi alejarnos un poco del pueblo, una zona un tanto menos concurrida donde había una pequeña granja y el lugar donde se encontraba el amigo de mi tío. Allí nos estaba esperando y pudimos dejar las monturas para que descansaran y bebieran agua en las caballerizas donde no pasarían frío. A simple vista el lugar era normal y corriente y no levantaba sospechas, lo cual era perfecto para poder informarnos.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Sáb Ago 10, 2019 6:19 pm

No sabes nada, ángel.

Está claro que no. Después de tanto tiempo aún no sé nada de él, nada de lo que habita en su mente. No añado nada más porque siento que he dicho más de lo necesario, una verdad que siento en plena carne. Acabaremos con la beta, y cerraremos uno de los capítulos de su pasado.

Observo a Naxel mientras se aleja, su porte en sincronía con el pura sangre, como una sombra que se adentra a un páramo incluso más oscuro. Echo un último vistazo alrededor prestando especial atención a los árboles, el camino tras nosotros, el silencio, hasta que la figura de Naxel a lo lejos resulta tan pequeña que me incomoda. Espoleo a la yegua con firme delicadeza y, una vez más, lo sigo.

Habéis llegado pronto, muchacho.

El hombre que nos recibe en la modesta caballeriza nos observa con cautela, pese a su sonrisa afable. No tardamos demasiado en toparnos cn la granja después de un desenfadado repaso por el pueblo. Casi al anochecer no eran demasiado los transeúntes y pasamos practicamente desapercibidos. La propiedad es modesta, suficiente para abastecer a una familia y pese a la lejanía para con el centro, está en mejor condiciones que muchas de las casas que dejamos atrás.

Siento la espalda hecha de ladrillos y las piernas demasiado pesadas después del largo camino, por eso cuando Naxel se acerca para atar las riendas de mi yegua al poste le indico con un gesto que necesito apoyarme en él. Su sujeción es firme cuando me ayuda a poner los pies de nuevo en el suelo.

Pasad dentro y calentaos.—el hombre nos hace un gesto y lo seguimos hasta el interior de la cabaña. El primer olor que percibo es la carne cocinandose, los aromas del puchero abren mi apetito al instante. El calor de la chimenea encendida alivia mis músculos y suspiro en silencio.—Escocia no perdona a nadie, me temo, las noches son cada vez más frías.—y con una mirada intencionada dirige sus cejas pelirrojas y pobladas hacia mi¿Vas a presentar a tu acompañante, Eblan?

Astrid Bergés, señor—le sonrío cuando me tiende una taza de caldo.

Puedes llamarme Banner. Estás en tu casa, Astrid.—se gira entonces hacia Naxel y le da una palmada en el hombro—¿Cómo se encuentra Keith? Tu tío ha dado pocos detalles en su carta. Dime qué necesitas saber y haré lo que esté en mi mano muchacho, aún tengo una deuda que saldar con tu familia.

Doy un sorbo mientras los observo en silencio,el sabor del caldopor fin me recuerda al que tomamos en casa las noches de invierno. Observo a Naxel, está claramente agotado y eso hace que me pregunte si será aquí donde descansaremos esta noche, o hay alguna posada cerca. Solo quiero darme un baño, dormir y no pensar. Pero si he venido aquí es para luchar.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Sáb Ago 31, 2019 11:03 am

Volver a Escocia daba la sensación que era como volver a abrir de nuevo una herida que todavía no estaba curada, todavía estaba cicatrizando y a veces supuraba dejando un rastro de dolor a su paso... sin embargo sabía que era la única opción que tenía para poder dar con la beta y aunque volver a pisar las tierras donde nací fuera algo doloroso para mí tenía que hacerlo, por mis padres, por mi hermana, por mí. Había jurado que no descansaría hasta que los vengara y era algo que pensaba hacer y no claudicaría en ello, les daría una venganza justa por lo que les habían hecho y quizás así pudiera descansar... o quizás no y esto nunca terminaría, jamás me había planteado nada más allá de mi venganza porque sabía que no iba a ser nada fácil, que me encontraría muchos obstáculos en el camino y que la pareja de licántropos eran de las más sangrientas y violentas que habían en París, algo que había hecho que algunos cazadores –incluido también el gremio- no quisiera que sus hombres fueran a por ellos porque no había garantías de salir con vida. Quizás en el fondo es que sabía la verdad de lo que pasaría y por eso no hablaba al respecto, quizás todo para lo que había sido preparado y entrenada fuera acabar con los licántropos aunque ello me costara la vida, era consciente de que podía pasar. Por suerte mi tío todavía tenía sus contactos en Escocia y uno de ellos había aceptado ayudarme en la búsqueda de la beta, al parecer por lo que me había enterado poco a poco en estos últimos años, ya que Keith no me quiso contar demasiado, mis padres contaban con apoyos e incluso mi tío también y le debían unos cuantos favores... motivo por el cual teníamos un lugar al que dirigirnos nada más pisar tierras escocesas. Nos dirigiríamos hacia una granja que había en las afueras del pueblo donde podríamos obtener algo de información y también descanso por esa noche, sabía que la beta era originaria también de estas tierras y quizás hubiera ido a algún lugar importante para ella. Eso me recordaba que para encontrar más pistas tendría que ir a mi hogar, o al que un día lo fue y donde ocurrió todo, desde que nos habíamos mudado a París jamás había vuelto a Escocia y jamás me planteé la opción de hacerlo... pero era por una buena causa y aunque me costara jamás lo diría en voz alta. Por el momento mi mente se centró en llegar hasta la granja que me había explicado mi tío donde podríamos obtener además de información pasar la noche, los inviernos cada vez parecían más fríos y en nada tenían que ver con los de la ciudad francesa ya que allí las bajas temperaturas eran mayores que las de allí. Tras un buen rato en el que los caballos galoparon hasta llegar al sitio el silencio se instauró de nuevo entre nosotros, llevaba demasiadas cosas en la mente como para pensar en lo que ella había dicho, ni siquiera contemplaba la opción y desde luego que ella no sabía nada de nada... quizás incluso era mejor así; que no supiera nada. Por fin llegamos a la granja, tras pasar casi todo el pueblo ya que estaba un poco en las afueras y eso nos ayudaría a pasar más desapercibidos como dos viajeros más de los que por allí circulaban todos los días, el amigo de mi tío nos esperaba en las caballerizas y al llegar desmonté para poder dejar que descansara el pura sangre negro y bebiera algo de agua, até sus riendas al poste y cuando me acerqué a la yegua de la cazadora me dio cuenta de que no podía bajar así que tras una mirada de su parte la ayudé a descender y tocar tierra. Mi mirada se alzó para encontrarme con el hombre, lo había visto solamente un par de veces en mi vida y lo seguimos cuando hizo un gesto de que lo siguiéramos al interior para calentarnos y tomar algo, asentí con la cabeza agradeciendo la oferta y tras una rápida mirada a la cazadora lo seguimos donde en el interior el calor del hogar nos invadió calentando nuestros cuerpos del frío de la noche, el olor del puchero que se estaba preparando me trajo recuerdos de una vida pasada hasta adentrarnos en el salón donde la chimenea estaba encendida, dotando al lugar con reflejos dorados y anaranjados. Fui a despegar mis labios para responderle cuando fue la propia cazadora quien se presentó bajo la atenta mirada del cazador, ofreciéndole una taza de caldo que calentaría nuestros cuerpos y nuestros huesos del frío helado de las noches escocesas. Cuando se giró en mi dirección dándome una palmada en el hombro elevé la comisura de mi labio al preguntarme por mi tío, como si él no supiera cómo era.


-Ya le conoces Banner; no le ha sentado demasiado bien dejar la caza e intenta mantener su mente ocupada –dije aceptando la taza que me ofreció para sentarnos en la mesa que había cerca de la chimenea. Sabía que mi familia, o más bien mi tío, lo había salvado en una de sus noches de cacería rescatándolo de una muerte segura en la que de no haber acudido ahora mismo no estaría frente a nosotros. Además de eso tenía la misma edad que mi tío y siempre habían mantenido una amistad a pesar de la distancia, él también había conocido a mis padres y fue el que llamó a mi tío para que viniera a recogernos a Liara y a mí la noche en la que pasó todo- no quería contarte demasiado hasta que llegara yo, sabes lo reservado que es y la idea que mantiene de no dar más información de la cuenta –dije dando un sorbo al caldo que agradecí al notar cómo no solo calentaba mis manos, sino también todo mi cuerpo- necesito que me ayudes con algo importante, no lo pediría de no ser así; sé que la beta que atacó a mis padres está en estas tierras, ha venido de viaje con varios miembros de la manada a modo de protección y presiento que están tramando algo –dije mientras lo miraba de manera fija, con mi voz un tanto oscura y algo más baja de lo normal dando la gravedad y la importancia al asunto- pretendo aprovechar para asestar un golpe contra ellos y matarla, eso debilitará al alfa y podré matar por fin a ese hijo de puta –escupí las palabras con rabia y con odio, sobre todo después de lo que nos había hecho en París- sé que ella es de aquí y que no se movería sin él de no ser algo de gran escala... están tramando algo, un golpe importante y la clave reside en algo relacionado con este lugar –golpeé mi índice en la madera de la mesa- sé que todavía sigues en contacto con los cazadores, me vendría bien cualquier información que pudieras encontrar o saber de ella y de dónde es, yo no puedo acercarme o me descubrirá –y mientras él tiraba de sus contactos nosotros iríamos a ver qué descubríamos en el lugar que fue mi hogar, quizás quedara alguna pista- es todo cuanto necesito, tengo que aprovechar la oportunidad ahora que están separados para debilitarnos, no hay otra opción –objeté sabiendo que iba a ayudarme porque de lo contrario no se habría ofrecido a que pudiéramos quedarnos allí.
-Sé que es importante para ti así como también la promesa que te hiciste... no habrías venido de no ser así y ya me advirtió Keith al respecto –nos miró un momento a ambos quizás preguntándose qué aportaba la cazadora allí, o por qué habría venido, cuando lanzó un suspiro y clavó sus ojos claros en los míos- está bien, todavía tengo algunos contactos con los cazadores y veré qué puedo averiguar. Pero te diré que la loba lleva aquí ya dos días, ha levantado ciertas sospechas entre los miembros y alguno la tiene vigilada... no sabía que era la misma que atacó a tus padres. Veré qué es lo que puedo averiguar sobre ella y te daré la información, vosotros podéis quedaros esta noche en la otra habitación si queréis.
-Solo por esta noche, mañana partiremos a Edimburgo y encontraremos algún lugar para alojarnos... no quiero que te puedan asociar con nosotros en caso de que pasara algo, prefiero mantenerte al margen en todo esto –y de ahí no iba a claudicar.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Sáb Sep 14, 2019 5:13 pm

La calidez del caldo regenera mis ánimos. En la cabaña la lumbre nos mantiene templados mientras sea lo que sea que aún se cuece en el caldero enama un aroma suculento, impregnando la estancia de un hogareño olor.

No digo nada mientras ellos hablan. Naxel a mi lado confiesa el real motivo de nuestra aparición y, aunque el hombre bien sabe de nuestro viaje, sospecho que no estaba al tanto de todos los detalles. Su expresión se nubla a medida que las palabras de mi compañero van dibujando la verdad. Mi ceño se frunce por un instante victima de mis propios pensmaientos. ¿Compañero?

Apuro el último trago de caldo pero mantego el recipiente entre mis manos, aprovechando el calor residual todo lo que puedo. Por algún motivo, pese a la cercanía de Naxel y la hospitalidad de Banner, me siento desprotegida. Como un augurio venidero. Inspiro profundamente cuando el cazador termina de hablar, su cuerpo está tenso, su voz rasgada de oscuridad. Quién sabe las atrocidades que acuden a su mente. El pasado y el futuro. Ambos impregnados de sangre.

Banner lo escruta con rostro serio, quiás se esté arrepintiendo de habernos acogido. Tal vez esta venganza sea demasiado para su límite ante el peligro. Pero si lo piensa, no lo muestra. No tarda demasiado en mostrar su total apoyo ante Naxel. Una promesa. Todos nos movemos por venganzas, trueques o promesas. De pronto el colgante en el bolsillo interior de mi abrigo pesa más de lo que quisiera, escondido ahí durante todo el viaje, vibrante y precioso, un recuerdo difícil de olvidar. El amuleto por el que pagué un precio.

El cazador pelirrojo me mira con sus cejas pobladas, me examina con decaro, hasta que algo en él decide que quizás soy lo suficientemente aceptable como para permanecer bajo el mismo techo. Asimilo la información que nos aporta y asiento.

Te agradezco la hospitalidad, Banner—comento, corroborando las palabras del cazador—No causaremos molestias, lo último que queremos es atraer el peligro a tu puerta.

Aunque, en el fondo, ya lo hemos hecho.

Minutos después decido dejarlos solos con una leve excusa, por algún motivo parece que deben ponerse al día, que tienen cosas que compartir. Naxel Eblan no es dado a hablar de su pasado, de hecho, no es dado a hablar de sí mismo en absoluto, pero algo me dice que la unión que comparte con Banner es otro cantar. Estamos cerca e su hogar, de sus demonios.

La habitación que Banner ha preparado para nosotros es acogedora y rústica, con las comodidades justas. Hay velas listas para ser encendidas en la cómoda, al menos cinco mantas dobladas en una silla en caso de necesitarlas, una tina para el aseo y un armario modesto, la cama es amplia, pero más pequeña que la media. Suspiro en cierto modo frustrada. Después de todo lo acontecido entre nosotros compartir lecho es lo último que necesitamos.

Me siento sobre el colchón y para mi sorpresa descubro que es más cómodo de lo que esperaba, y al instante solo deseo poder meterme bajo las mantas y dormir una eternidad. Mis músculos comienzan a pesar, a suplicar un descanso, pero obligo a mi mente a permanecer activa, así que me desprendo del abrigo y procedo lavar mi cara y mis manos, algo sucias de tierra del viaje, y me cambio de ropa. Escojo unas apropiadas para la caza, por supuesto.

Estoy revisando las armas que porto conmigo cuando Naxel abre la puerta cargando con su equipaje.

Estoy lista para partir cuando consideres—comento mientras trenzo mi cabello, ya casi tan largo que alcanza la altura de mis codos. Estoy lista, sí, pero estaría mejor dentro de cualquier recipiente que me sirva de bañera. Lo miro entonces, agotada pero dispuesta a hacer lo que haga falta. Por eso he venido.—¿Todo bien?

Su rostro arrastra días de no descanso, una expresión salvaje y antigua, contenido ante su sed de sangre enemiga. Naxel se ha mostrado pragmático y más distante que nunca, por eso mantenerme cerca de él es como volver a andar ciega. El hilo que nos une, más débil.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Mar Oct 22, 2019 11:05 am

Sabía que el momento de la verdad poco a poco se iba acercando, no pensé que aquella situación podría darse pero de nuevo tras tanto tiempo, tras años en los que había partido, volvía a mis tierras para poder cumplir una parte de mi venganza ahora que la oportunidad se había presentado y tenía la ocasión de llevarla a cabo. La licántropa que era la beta de la manada, la pareja del alfa al que había jurado matar algún día había cometido el error de viajar a mis tierras con una intención que me era desconocida pero que pretendía averiguar. Sabía que no había viajado si no tuviera un motivo o una intención tras todo aquello, por lo cual tendríamos que investigar pero juraba por mis padres y por Liara que la alfa no saldría viva de Escocia sin importar lo que eso me costara, tenía la oportunidad perfecta de asestar un golpe maestro y no la dejaría desaprovechar. Pero también era consciente y sabía que no iba a ser todo tan fácil y que llevaría a miembros de su manada para protegerla, más los aliados que pudieran tener en esas tierras y que me eran totalmente desconocidos. Pero eso no iba a menguar ni a cambiar en nada el plan que llevaba en mente y con la ayuda de un amigo de mi tío al que conocía desde que yo era pequeño, con el que incluso había entrenado alguna vez, quizás tuviera la oportunidad y pudiera llevar a cabo todo lo que quería hacer en esas tierras. Era consciente de que si nos descubrían podrían acabar con nosotros si así lo quisieran –y no dudaba de que no lo hicieran- pero tampoco quería poner en peligro a Banner quien amable y humildemente nos había permitido alojarnos en su casa por esa noche, al día siguiente partiríamos para no poner sospecha alguna sobre él ya que no quería implicarlo. Sin embargo sí necesitaba de sus contactos en aquellas tierras y necesitaba que averiguara por mí hacia donde se dirigía la beta con la intención de averiguar por qué moverse, cuáles eran sus objetivos. Mientras para poder recuperar algo más de información sabía que cuando encontráramos alojamiento tendríamos que movernos y poner rumbo a un lugar al que no había vuelto a ir desde que pasó aquella tragedia en aquel día que quedó grabado en mi mente, el comienzo de todo; tendría que poner rumbo a mi antigua casa. Aunque en mi mente llevaba todo el plan trazado a excepción de unos cuantos cabos sueltos que pretendía atar antes de presentar batalla, el volver a mi casa sabía que sería lo más difícil y complicado a lo que me tendría que enfrentar. Volver a Escocia era siempre revivir aquel horror que se había marcado a fuego en mi interior cuando tan solo era un niño, recordar la cara de miedo y de pánico de Liara entre lágrimas asustada y atemorizada... los golpes, los gritos, la sangre.... absolutamente todo. Pero de todo ello lo que más me resultaría complicado sería volver a mi casa ya que no había ido desde hacía mucho tiempo, pero quizás allí encontrara alguna pista que antes se me hubiera pasado por alto y nos diera alguna idea de lo que tramaban. Banner había sido más que humilde en dejar que nos quedáramos en su granja aquella noche, se agradeció el calor del hogar y el estofado que calentó nuestros cuerpos del frío que hacía, casi había olvidado el frío que hacía en esas tierras.

Sabía que mi tío no le había comentado mucho a Banner acerca de los motivos reales que me llevaban de vuelta a Escocia aunque sospechaba que, si le había dado el soplo, sabría que iría para finalizar lo que ellos habían empezado. Tampoco porque no nos fiábamos demasiado de que la información llegara en perfecto estado y con un viejo truco que era común utilizarlo en los cazadores del lugar, fue como le dijo lo que quería y que yo iría para encontrarme con él. Prefería explicarle como estaban las cosas y lo que necesitaba que averiguara en persona, así nadie podría enterarse. Seguimos hablando poniéndonos un poco al día cuando la cazadora se disculpó para ausentarse, quizás dándonos nuestro espacio, y es que Banner había sido compañero de cacerías de mi tío y había pasado con él algún tiempo cuando yo era pequeño por lo que había demasiada confianza entre ambos y el tiempo que no nos habíamos visto suponía que querría saber cómo se encontraba mi tío. Le concedí eso aunque yo no era muy dado a hablar porque nos iba a ayudar muchísimo con nuestro propósito del viaje y solo pasaríamos allí aquella noche, aunque debió de notar mi estado de ánimo y el cansancio que arrastraba en todo el viaje... y es que no había podido dormir demasiado pensando en lo que pasaría cuando llegáramos a Escocia. Tras despedirnos aquella noche me encaminé hacia la estancia que había preparado para nosotros, donde la cazadora ya se encontraba sentada en la cama, una cama de matrimonio aunque no tan grande como solían ser... por lo que tendríamos que compartirla. Habían varias mantas sobre una silla, las velas encendidas proporcionando luz a la estancia y el equipaje de cada uno a un lado contra la pared. Se había cambiado de ropa y ahora peinaba su pelo que había crecido en una trenza a un lado de su rostro, su pregunta sobre si estaba bien por un momento la obvié adentrándome en el baño para cerrar la puerta y mojar mi rostro en un intento por despejarme. La noche sería fría y en cuanto amaneciera nos pondríamos en marcha para buscar un alojamiento, después tendríamos que ir con cuidado mientras Banner reunía la información que le había pedido. Despejé mi rostro mojándolo con el agua fría de la pila y por unos momentos me quedé apoyado contra la pila dejando que las gotas escurrieran por mi rostro. Era obvio que no estaba bien pero tampoco quería reconocerlo, yo jamás hacía tales cosas. Salí a los minutos con mil cosas en mi mente y pasé delante de ella para ir hacia mi equipaje y buscar una muda más cómoda para dormir.


—Pasaremos aquí la noche y después en cuanto amanezca partiremos para buscar un alojamiento, mientras Banner obtiene la información que le he pedido nosotros intentaremos indagar por nuestra cuentafue lo que dije mientras me quitaba la camisa que llevaba dejando mi torso al descubierto buscando unos pantalones más cómodos para dormir que los de caza— las noches son más frías y peligrosas aquí, esto es muy diferente a París y aquí es todo mucho más salvaje —ella procedía de Gales, no hacía falta explicarle mucho más porque ambos lugares eran bastante parecidos. Era cierto que durante todo el viaje había tomado una actitud alejada y distante de ella, de hecho había sido así desde el mismo momento en que Logan hizo aquel hechizo y su cuerpo cambió a uno muy diferente, había intentado que de esa manera ella se diera cuenta de que su objetivo era una utopía incapaz de cumplirse, algo imposible... pero parecía que no quería darse por enterada. Después de lo que había pasado en el salón del hechicero en aquella mansión había mantenido las distancias, al darme cuenta de que había caído en la tentación por el hecho de evitar un malentendido, para ahorrarme futuras molestias. Mi cuerpo estaba cansado aunque, más que eso, era un agotamiento psíquico por el hecho de volver a un lugar que había marcado un momento tan oscuro en mi vida... y no era fácil, volver se me estaba complicando más de lo que había imaginado. Ya con el pantalón cambiado y el torso al descubierto me giré para observar a la cazadora quien, sentada todavía en la cama parecía esperar una respuesta por mi parte. Por un momento mi cuerpo se movió por sí solo y acortó la distancia hasta donde ella se encontraba parándome frente a esta, ella sentada todavía alzó su rostro para observarme, apenas me costaría alzarla del lecho y dejarla a mi altura... sin embargo no lo hice. ¿Quién me impediría tumbarla en aquel lecho y buscar en su cuerpo un descanso para todo lo que llevaba cargando en mis hombros? Absolutamente nada; tumbarla en el lecho, desnudarla hasta acariciar su piel dejándola al descubierto, escuchar sus jadeos y sus gemidos, que me pidiera por más..... no me costaría y aunque una parte de mí sí lo quería mi mente y mi cuerpo estaban tan sobrecargados y agotados que no lo hice. Me tumbé en el lecho en silencio quedado apoyado de costado dándole a entender que el día terminaba ahí, que debíamos de descansar, incluso cerré los ojos para dejar que el cansancio hiciera su parte... pero me costaba conciliar el sueño— no sé si voy a ser capaz de volver, no sé si voy a soportar volver allí de nuevo —mis palabras salieron solas— sé que tengo que hacerlo, pero no sé si voy a poder regresar a mi casa.... no sin que los recuerdos vuelvan a mi mente. Por eso no quise que Liara volviera nunca, porque da miedo.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Dom Nov 03, 2019 10:03 am

Naxel no dice nada. Como una sombra observa la habitación pasando vagamente la mirada sobre mí y desaparece en el modesto baño. Y yo me quedo aquí, vestida para la caza y esperando una respuesta, con el cabello largo entrelazado en mis dedos.

Intento no pensar, solo actuar. Pero la noche cerrada y el frío invernal de Escocia se me antojan espeluznantes para una noche de cacería. No sé cuántas veces tendremos que enfrentarnos a la muerte, no sé cuánto tiempo lograremos evadirla, pero algo me dice que esta ocasión es diferente. Más real, cada paso una advertencia que no deberíamos ignorar.

Si bien ya estoy más que acostumbrada a los silencios del cazador, nada se compara para el que lo acompaña desde que partimos de Francia. Ahora, en esta cabaña a pocos kilómetros de su antiguo hogar, sé que la tensión que lo envuelve podría volverlo loco. Me digo que debo permanecer firme, de la misma forma en la que él lo estuvo conmigo cuando nos enfrentamos al causante de todo el dolor de mi pasado. Pero yo no soy tan fuerte, y no tengo ninguna de las respuesta que el necesita. Solo puedo otorgarle promesas vanas.

Dejo la trenza sin atar, hecha y desecha tantas veces que siento las manos molestas. Cuando vuelve su rostro está húmedo, perlado por gotas de agua. Lo obverso en todo momento en impasible silencio esperando a que sea él quien lo rompa. Al fin y al cabo, estoy aquí por su causa y, me guste o no, debo seguir sus indicaciones. Aún cuando le ardan las manos de impaciencia, o me duela el pecho ante su indiferencia. Mi ceño se frunce con sus palabras, ¿no saldremos de caza esta noche? Por algún motivo pensé que no perderíamos ni un minuto, que debíamos inspeccionar los alrededores de la cabaña, saber si estamos completamente a salvo. Pero Naxel parece muy seguro de sus palabras, y no tengo claro si eso me tranquiliza o me inquieta aún más.

Lo miro mientras habla sobre lo que acontecerá mañana, se desprende de su ropa dejando el torso al descubierto, una piel tersa, dura y marcada con algunas cicatrices. Un recuerdo de sus noches de caza. Vuelvo a concentrarme en la trenza cuando comienza a quitarse lo pantalones. Quizás debería acomodar un lecho en el suelo, uno que me permita dormir tranquila alejada de él. Desde la noche en la que mi cuerpo cambió, en la que me convertí en otra persona, algo más se transformó. Naxel y yo cruzamos una línea que debería haberse quedado intocable, y ahora, al menos para mí, no hay camino de vuelta. Sigo ansiando la luz, aún deseo poder sacarlo de las sombras, mostrarle la belleza del mundo cuando tienes esperanza. Pero ahora, más que nunca, tengo las alas atadas.

Lo siento acercarse y alzo el rostro hacia él, sin moverme, sin saber qué esperar. ¿Qué piensa? ¿Qué lo atormenta? Maldito él y su mente hermética. Él y las sensaciones que despierta en mí con su cercanía. Me mira como si estuviese manteniendo un debate contra sí mismo, una expresión de cansancio y el destello del deseo que vi en sus ojos la noche en la que ambos cedimos ante el otro. Pero no, me digo que no, que solo lo estoy imaginando porque eso es lo que desea una parte oscura y oculta dentro mí. Podría ponerme a su altura, acercarme a él, sentir su calor, suspirar su nombre entre sus brazos.

Solo cuando vuelve a alejarse, encuentro de nuevo mi respiración. Me prometí que no dejaría que las emociones se interpusieran ante nosotros, entre lo que debo hacer. Pero cada minuto es más tortuoso que el anterior. El vaivén del lecho me indica que se ha tumbado y un simple vistazo me confirma que está de espaldas a mí, de cara a la parte más oscura de la habitación. Las velas a penas son lo suficientemente potentes como para iluminar del todo la estancia, y después de un minuto me dispongo a cambiar mi ropa. En el fondo, lo agradezco, minutos atrás me costó horrores vestirme debido al cansancio, así que desprenderme de las prendas es un trabajo mucho más satisfactorio. Saco de mis pertenencias el blusón que hará de pijama y una toga para cubrirme mejor, siento el frío en las piernas pero agradezco la sensación. Me recuerda a casa. Estoy escogiendo la manta más abrigada de la silla cuando su voz se alza. Por un momento he creído que habría caído en un sueño profundo, quizás así habría sido mejor, pero sus palabras y el significado de éstas demuestra que está muy despierto.

Porque da miedo, dice, y jamás en toda mi existencia pensé que tal afirmación saldría de sus labios. Siento cómo un escalofrío me recorre mientras avanzo hacia él. Su figura se dibuja a contra luz y su rostro permanece en penumbra.

-Nunca es fácil volver a los lugares donde hemos sido infelicess-respondo, en voz baja-Lo sé bien.

Me acerco a él, casi con cautela, nunca sabiendo hasta que punto la bestia aceptará mi presencia. El lecho se hunde bajo mi peso y sin pensarlo demasiado paso mi mano por su espalda creando un sendero hasta llegar a su pecho, abrazándolo. Mi corazón podría desbordarse en cualquier momento. Siento la calidez de Naxel contra mi cuerpo y el aroma peculiar que siempre lo envuelve, fresco y masculino, así como la tensión de sus músculos ante mi presencia. Sé que estoy tirando demasiado de la cuerda, pero me permito ser egoísta mientras dure y sentirlo cerca de mí.

-Mi padre decía que tener miedo es una fortaleza-susurro contra la piel de su espalda. Y es cierto, nos hace más conscientes del peligro, menos impetuosos- Sé que las cosas no están del todo bien con Liara pero estará orgullosa, Naxel, de alguna forma lo estará.

Al final, sin siquiera pensarlo, poso mis labios en su hombro dejando una leve caricia, después otro beso, y otro más hasta acabar en una cicatriz pequeña y ya curada con el paso de los años.

-No me importa cuánto pretendas apartarme de ti, estoy aquí para ayudarte-siento mi pulso desbocado, su respiración, la oscuridad de la noche-Cuando todo esto termine, me rendiré y me alejaré de ti tal y como siempre has querido, pero mientras esté aquí...-me acomodo como mejor puedo y acerco mi rostro ardiente contra su espalda, sin atreverme a cerrar los ojos, queriendo separarme y quedarme al mismo tiempo. Todo mi ser arde de nostalgia, de frustración, de deseo, de incertidumbreNax, mientras esté aquí nos necesitamos el uno al otro.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Mar Ene 07, 2020 10:37 am

Hacía tiempo que no me sentía de esa manera, con esa sensación incómoda en el estómago como si me lo estuvieran retorciendo que no parecía desaparecer desde que habíamos pisado tierra Escocesa. Aunque tampoco iba a mentir y a decir que no intuía que podría sentirme de esa manera, no por nada había intentado en la medida de lo posible no pisar esas tierras y mantenerme en una posición férrea y firme entorno a Liara para que nunca tuviera que volver aquí... no para recordar la pesadilla que destrozó a nuestra familia. Aunque ya iba siendo hora de que le pusiera fin y casi que, de una manera irónica, tuviera que hacerlo justo donde empezó todo; en tierras Escocesas. Quizás es que el destino era una perra despiadada y cruel, retorcida e irónica que jugaba conmigo y tenía que llevarme al único lugar en el mundo que siempre había intentado evitar para que las imágenes de esa noche no me acosaran de nuevo, de niño había tardado mucho tiempo en olvidarlas y aun cuando había comprendido lo que significaba aquello que vi... no era fácil poner punto y final a todo aquel infierno. Por suerte no creía que tardáramos demasiado en descubrir lo que la alfa quería y supondría un buen “jaque” para aquel hijo de puta al que pensaba descuartizar y destripar la próxima vez que nos encontráramos, ya era hora de mover las fichas sobre el tablero y ponerme en una situación que me favoreciera. La última vez él se había cobrado mucho más de lo que hubiera querido en un principio, aunque no se llevó tanto como él quería, y ahora tenía una oportunidad que no iba a dejar desaprovechada. Aunque una parte de mí se sentía como en casa la del depredador, el cazador y el asesino no dejaba de estar alerta y tenía cada uno de los músculos de mi cuerpo en tensión como si temiera que en cualquier momento algo pasara, aun cuando sabía que allí estaríamos seguros y que no ocurría nada. Quizás también era el hecho de que la cazadora había decidido acompañarme aun cuando yo me había negado a que lo hiciera, ya no sabía cómo hacerle ver que no quería rondándola cerca y que cuanto más lejos estuviera de mí mejor. ¿Por qué se empeñaba tanto en una utopía que no podría conseguir por mucho que insistiera? Seguía teniendo mariposas en su cabeza y quizás esto lo hacía como en parte por agradecerme la ayuda que le presté con el vampiro, algo que el otro cazador no tenía ni puta idea de lo que ocurría y que de cierta manera a mí me hacía sentirme bien. Por esa noche descansaríamos y al alba partiríamos de nuevo rumbo hacia donde una vez estuvo mi casa y fue mi hogar, no sabía qué era lo que quedaba de ella con exactitud pero si alguno tenía que ir prefería ser yo que Liara. Mencionarla en mis pensamientos provocó que una mueca torciera mis labios, últimamente las cosas no estaban demasiado bien entre nosotros y no podía culparla en absoluto porque yo era el causante de todo, yo me lo había buscado.

Tumbado en la cama pensaba que la cazadora se movería para cambiarse de ropa y tenderse en la cama para dormir, dándole la espalda podía escuchar sus movimientos por la habitación mientras yo intentaba que Morfeo me llevara para descansar porque realmente lo necesitaba. No estaba cansado de una manera física, más bien era la carga que portaba sobre mí lo que me impedía estar tranquilo con cada fibra de mi cuerpo en tensión. Joder, necesitaba deshacerme del peso que me oprimía pero no encontraba la forma de hacerlo... no al menos hasta que hubiéramos acabado en Escocia. Y como si mi mente me traicionaba en lo que intentaba dormirme no me percaté de que las palabras salieron solas de mis labios anunciando lo que pasaba por mi mente, ni siquiera sabía por qué estaba diciéndole aquello o quizás es que simplemente decirlo en voz alta aliviaría la carga que llevaba y arrastraba conmigo. Por un momento deseé que no me hubiera escuchado pero sus pasos acercándose a la cama hasta que sentí el peso de esta dándome a entender que se había tumbado, medio gruñí cuando dijo que no era fácil volver a los sitios donde habíamos sufrido y eso me recordó al tiempo que ella había estado en la oscuridad con aquel maldito vampiro hijo de puta. Quise contradecirle cuando habló de Liara pero tampoco tenía ganas de tocar ese tema, en esos momentos no sabía si se sentiría orgullosa pero conociendo sus pensamientos acerca de mi venganza... seguramente no, no lo estuviera. Mi cuerpo se tensó cuando sentí la yema de sus dedos deslizándose por la piel de mi espalda sin esperar dicho contacto, hasta llegar a mi pecho dejando allí su mano. Su respiración chocaba contra mi piel que se erizó ante el contacto, ella seguía hablando mientras sus labios ahora acariciaban mi piel dejando pequeños besos hasta llegar a una cicatriz que tenía ya varios años y que estaba totalmente curada. Fruncí el ceño pensando que se apartaría pero, lejos de hacerlo como quizás hubiera pasado en un principio, su cuerpo se pegó más al mío y dejó su rostro apoyado contra la piel de mi espalda sintiendo su respiración estrellar en aquel lugar. Aquello no ayudaba una mierda en despejar mi mente y en relajarme, su respiración hacía que mi piel se erizara, su cuerpo se pegaba al mío y joder podía sentir su pecho moverse en cada maldita respiración que daba... y su mano, no la había apartado de mi pecho en ningún momento. Los pensamientos que había tenido minutos antes volvieron a mi mente, ¿qué me impedía girarme, ponerla bajo mi cuerpo y buscar en ella el descanso, el alivio que necesitaba? Conforme estaba desde luego que nada, absolutamente nada. Apreté la mandíbula en un debate interno conmigo mismo, ella decía que en terminar se apartaría pero no era tan ingenuo como para saber que era verdad, había caído tentada y desde aquel momento en el salón de la mansión de Logan...


—Cuando estoy cerca de ti... digo más en cinco minutos de lo que digo en semanas —mi mano, que hasta ese entonces había estado bajo la almohada junto a la otra la separé para alcanzar la que ella había dejado en mi pecho— y siempre me arrepiento —y era verdad, lo hacía porque siempre lograba de formas que desconocía que siempre hablara más de la cuenta y de lo que jamás había hablado en mucho tiempo con nadie... no sabía cómo lo hacía, pero así era. Cerré los ojos sintiendo su mano en mi pecho, su cuerpo pegado al mío, el calor que desprendía.... demasiado como para poder aguantarlo mucho más tiempo— a la mierda —murmuré más para mí mismo que para que ella me escuchara, me giré quedando de frente a ella que quizás no sabía qué era lo que pretendía hacer y antes de que dijera nada mi mano se alzó, enredándose en los mechones de su nuca, para de un movimiento acercarla hasta mi rostro y tomar sus labios con los míos. De haber sido una época pasada ella me habría apartado con un puñetazo, pero como ya pasó en aquel salón en vez de alejarme simplemente se dejó hacer. Al principio sin saber bien quedándose por un par de segundos parada aunque pronto sus labios se movieron correspondiendo a mi beso. Mi otra mano descendió por su costado mientras mis labios tomaban posesión de los suyos invadiendo con mi lengua su boca, provocándola y tentándola, al tiempo que mi mano descendía por su espalda y llegado a la curva de la misma justo donde esta termina presioné su cuerpo contra el mío. Gruñí moviendo mi cadera contra ella para terminar mordiendo su labio inferior, con las respiraciones agitadas, y descender dejando algunos mordiscos por su oreja y por su cuello sin quitar mis dedos de su pelo manteniendo así su rostro hacía atrás para darme paso. Descendí mi mano de su cadera para pasar a acariciar una de sus nalgas, apretándola contra mí, para justo moverme y dejarla bajo mi cuerpo haciendo de este su prisión. Sus mejillas estaban sonrojadas, sus labios algo más hinchados y rojizos, pero en sus ojos podía ver el deseo destellando con fuerza a la par que mi mano ascendía y quedaba sobre uno de sus pechos sin apartar mi mirada de la suya.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Lun Mar 23, 2020 12:38 pm

Me quedo quieta cuando lo escucho hablar de nuevo. Su voz es apenas un susurro pero me deja expectante, como si lo hubiese despertado de su letargo y no tuviese claro qué senda tomar. Sus palabras me confunden por un instante y, aún con el rostro contra la piel de su espalda, no logro distinguir si me siento dolida o halagada por su confesión. Su mano sobre la mía pronto disipa las dudas, o las intensifica, no lo sé. Es como estar al borde del vacío queriendo volar y temiendo caer. El tacto se me antoja extraño, no recuerdo la última vez que sentí a Naxel ser delicado o cauteloso, y eso hace que solo quiera esconder el rostro aún más tras él y desaparecer. Cierro los párpados y me concentro en mi respiración, en el recuerdo de aquellas noches de caza que terminaban en el lecho de su caballa sin siquiera rozarnos. Y ahora aquí, me quema la piel cuando lo toco pero no estoy dispuesta a separarme.

Quiero preguntarle qué es lo que teme, qué espera encontrar cuando lleguemos al que fue su hogar. Quiero saber qué pesadillas lo atormentan y si hay alguna cura para su dolor. Pero todo ello se queda en una simple intención, porque cuando Naxel se mueve y se coloca frente a mí, vislumbro un destello en sus ojos que me deja muda.

Pronto su mano alcanza mi rostro y descubro sus labios en los míos, la calidez que tanto había anhelado en silencio desde la noche del cambio, hace largas semanas en la mansión del hechicero. La imagen de Logan cruza mi mente, la forma en la que me advirtió que la oscuridad sería demasiada para mí si decidía cruzar la línea que me separa del cazador, que vendrían tiempos de noche eterna. Aún ahora no consigo desenmarañar el mensaje oculto tras sus palabras, y por entonces sólo me limité a hacer un nuevo trueque con el hechicero, recuperando el objeto que había servido de pago por parte de Naxel para lograr mi transformación y protección. Disipo la incertidumbre y me dejo llevar por el presente, por el tacto del cazador recorriendo mi espalda y los escalofríos que ello me produce. Mi boca recibe su lengua con gusto y su beso húmedo no tarda en despertar todos mis sentidos. Una de mis manos asciende por su cuello hasta los mechones rebeldes de su nuca y me aferro a él. El gruñido que produce cuando me atrae más hacia su cuerpo me derrite, siento la dureza de mis pezones contra su torso, y el leve tirón en mi cabello para dejar la piel expuesta. Sabe que me excita, que sus besos y mordiscos en mi cuello se han vuelto una debilidad.

Mi cadera se mueve contra él sin pensar, muy lentamente, mientras sus manos palpan mi piel, explorando y tentándome hasta llegar a una de mis nalgas. Jadeo ante la rudeza salvaje del gesto y siento el latido entre mis muslos. Como si escuchase mis súplicas, Naxel se coloca sobre mí y la presión de su cuerpo contra el mío se vuelve casi tortuosa. Nos permitimos unos segundos para respirar, para contemplarnos.

Mentiría si dijera que no me siento avergonzada, aún con tanto deseo, la vulnerabilidad me puede. Sé que es consciente del efecto que tiene sobre mí, pero no sabe hasta cuánto, no sabe hasta qué punto temo perder la cabeza. Me muerdo el labio por instinto allí donde él ha dejado su marca y algo brilla en sus irises oscuros. Su mano en mi pecho hace que mis pezones duelan suplicantes. Lentamente, casi deleitándome, alzo mis manos hasta su torso desnudo sintiendo la tensión de sus músculos, la piel ardiente que se eriza bajo mis dedos. Un pensamiento macabro cruza mi mente, otras mujeres habiendo disfrutado de él como lo hago yo ahora, mujeres más expertas, más atrevidas y salvajes. Intento no dar importancia a esa incertidumbre, y sin perder más tiempo estiro el rostro para alcanzar de nuevo su boca, sus labios carnosos ante su mirada desafiante. Rodeo su cuello con mis brazos haciendo que todo su cuerpo se pegue al mío, y alzo las piernas para rodear sus caderas, creando la presión que deseaba entre nuestros sexos. El borde del camisón se ha deslizado hasta dejar mis muslos descubiertos y siento su dureza a través de la tela de sus pantalones y el algodón de mi ropa interior. Un gemido débil se escapa de mis labios, que rozan su oreja, y aparto los brazos ahora que lo tengo cerca y muerdo su cuello.

Nax...—susurro, porque no hay otra palabra que pueda decir. Aún bajo la presión de su cuerpo muevo las caderas en busca de fricción. Necesito sentirlo, conocerlo de un modo más profundo e intenso—Naxel—mi lengua acaricia su cuello. Quiero más, aún cuando sé que no es lo correcto. Aún cuando no sé si mis demonios me permitirán llegar hasta el final. ¿Me aceptará aunque mi experiencia es confusa? ¿Me aceptará aún sabiendo que fui esclava de sangre y que dicha sangre no fue lo único que tuve que entregar?

Tu demonio interior debe estar disfrutando este triunfo—comento muy bajo—¿O debería celebrarlo yo?

Mi risa es muy baja, cómplice contra sus labios


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Dom Abr 19, 2020 2:38 pm

La sensación que había tenido desde el primer segundo en que había pisado Escocia no desaparecía por mucho que pasara el tiempo, al contrario, se intensificaba cada vez más conforme llevaba la hora y el momento de afrontar la verdad se acercaba y quedaba más cerca. No podía dejar de tener la sensación de que no había sido del todo correcto volver a casa y pisar aquellas tierras, pero sí era necesario si quería cumplir mi venganza y dar un paso más que me dejara más cerca. No podía evitar que mi mente divagara entre quedarnos y volver a París, pero perder la oportunidad que se me presentaba en bandeja de plata no era algo que estuviera en mis planes por mucho que la idea me tentara sobremanera. Había algo en el ambiente que no me quedaba del todo claro y que revoloteaba incesantemente, el nudo en el estómago era una sensación que hacía demasiado tiempo no sentía y por primera vez en demasiado tiempo mis manos temblaban ligeramente ante lo que íbamos a hacer. Siempre había sido doloroso volver al lugar que consideré una vez mi hogar pero en esos momentos más que nunca, por eso no le permití a Liara que viajara a Escocia ya que para ella sería mucho más complicado de lo que ya resultaba de por si para mí, aunque no lo dijera en voz alta. La sensación de que algo iba a ocurrir si seguía adelante no desaparecía de mi mente, como si fuera un aviso o quizás fuera mi subconsciente que me pedía que diera media vuelta y nos marcháramos. Pero la loba no se esperaría que fuéramos a por ella en aquellas tierras y ahora que no estaba el alfa era el momento ideal para acabar con ella y dar el primer “jaque” en aquella partida que ya llevaba demasiado tiempo jugándose, era hora de que se fuera acercando el final de la misma. El peso que sentía en mis espaldas así como la vorágine que se arremolina en mi vientre que necesitaba ser liberada, la tensión acumulada por años para que aquel momento llegara y si echaba la vista hacia atrás parecía que había sido toda una eternidad, y ahora se presentaba ante mí después de tanto tiempo. En cierta manera me daba miedo volver a casa y encontrarme de nuevo con aquellas imágenes que durante meses me atormentaron cuando era niño, necesitaba la manera de evadirme y no la encontraba por ningún lado. De estar solo en mi cabaña habría salido al bosque para desquitarme cazando algo, o bebiendo un par de tragos de una buena botella añeja, incluso evadirme bajo el calor de un cuerpo friccionando entre gemidos y gruñidos de placer. Evitaba que mi mente pensara en esas cosas y me obligué a centrarme y dormir para partir a primera hora de la mañana, pero teniendo el cuerpo de la cazadora pegado al mío desprendiendo aquel calor que reconfortaba y era imposible obviar... era complicado.

Aguanté lo que pude hasta que la poca –o nula- cordura se quebró en mi mente y me cegué de tal manera que lo mandé todo a la mierda en el momento en que me giré y tomé sus labios con los míos. En otro momento la propia cazadora me habría apartado pero tras lo sucedido en el salón del hechicero las cosas habían cambiado entre ambos, ¿cuánto? Una pregunta para la que no quería saber nunca la respuesta, solo quería guardarla en un rincón oscuro de mi mente y encerrarla allí. Se dejaba hacer y lejos de apartarme su cuerpo respondía a cada una de mis caricias, sus labios seguían los besos que le daba y sus manos también cobraron vida acariciando mi torso que desnudo ahora le daba el acceso para abarcar más zona, para descubrir más y abarcar más que solo mi espalda. Sus jadeos se escucharon de manera bajo mientras mis labios iban hacia su cuello y lo recorría a placer sin ninguna barrera u objeción, mordí su carne erizando su piel, lamí recorriendo su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja solo para notar los gemidos que escapaban de sus labios llenando ligeramente la habitación mientras sus caderas me buscaban, igual que lo hacían las mías en cada movimiento. Alcé mi mano para tomar su rostro y dejarlo alzado con su piel tirante para abarcar más terreno y morder, dejando pequeñas marcas que no durarían demasiado en desaparecer de su piel. Sobre su cuerpo mi mano descendió hasta dar con su pecho abarcándolo con mi mano, aquel camisón era demasiado fino y delgado como para no notar que sus pezones respondían a mis caricias y notaba estos contra la palma de mi mano. Eran perfectos, cabían demasiado bien en mi palma y lo apreté en lo que ella rodeaba mi cintura con sus piernas y mi cuello con sus brazos mordiendo el hueco entre hombro y cuello. Mi otra mano en sus nalgas la apreté sin dejar de moverme como si ninguno fuera capaz de hacerlo, de separarnos o de buscar mucho más. Mi excitación era tan evidente como la de ella que se movía contra mí creando una fricción difícil de obviar que me encendía más, sumado a sus jadeos y la forma en la que pronunciaba mi nombre de manera ronca. Me perdí en ella y eso es lo que necesitaba en esos momentos, de ese calor, de sentirme en su interior mientras me movía y le arrancaba gemidos ¿cómo sería su rostro sonrojado y gimiendo por el placer? La imagen se me antojaba demasiado erótica como para evitarlo, mi mano descendió más hasta acariciar sus piernas libres de tela alguna y ascendí bajo el camisón que llevaba en dirección hacia arriba. Tomé un poco de aire y algo de respiro cuando paró para hablarme, ¿mi demonio interior? Estaba pletórico de ver aquella victoria y quería más, no quería contentarse únicamente con aquello pero ¿realmente estaba bien? ¿Desfogarme así con ella utilizándola solo por aliviar la sensación y el peso que cargaba? Una parte de mí me decía que sí, la otra me decía que no era el momento ni el lugar para aquello y que no se merecía que la utilizara de esa manera... por muy encendido que estuviera, ella no era una más.



—No sé quién debería de estar pletórico de los dos... pero no te mereces que te utilice de esta manera —dije separándome un poco de ella porque si no lo hacía iba a acabar pecando, seguir tentándola más de lo que ya estaba en un principio— te dije una vez que acabarías pidiendo por más pero no de esta manera, no así —no en el momento en que nos encontrábamos y no utilizándola como si fuera una mujer vulgar que solo valiera para eso. Esta vez no había nadie que pudiera interrumpirnos y seguro que si no paraba ella tampoco parecía muy dispuesta a hacerlo... pero no era el momento y mi cabeza no estaba como tendría que estar en una situación como esa— llegará el momento Astrid, pero no ahora —comenté en un murmullo para separarme de su cuerpo y contemplar aquella estampa que tentaba aún más al diablo de lo que ya estaba; sus labios rojizos y engrosados por los besos y mordiscos, sus mejillas encendidas, su pecho bajando y subiendo acelerado, las marcas leves en el cuello de mis dientes y sus pezones que se notaban bajo la tela. Acabé apartándome para sentarme en el borde y llevar mis manos a la cabeza en un intento por recobrar el sentido que había perdido hacía unos instantes— ya no sé ni lo que hago... —aquello me estaba afectando de una forma que no hubiera podido predecir bajo ningún concepto, hacía demasiado tiempo que no sentía nada y ahora todo era intenso, de golpe, y no sabía cómo manejarlo.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Jue Mayo 21, 2020 5:12 pm

¿Quién utiliza a quién?

Por un momento la confusión me sorprende, dejándome quieta, expectante. Con Naxel aún sobre mí, tan cerca que el calor de su cuerpo me abrasa, intento recuperar el aliento y calmar mi pulso. Intento apartar a un lado la sensación de sus manos marcando a fuego mi piel, la de mis pechos cubiertos por sus caricias segundos atrás, o la presión exacta que ejercía contra mí. Demasiado tentador, casi un castigo.

Me gustaría decirle que este es el último momento en el que podría pensar en que me está utilizando. Que no veo en él al Naxel de antaño, que si estoy así ante él, vulnerable y dispuesta, es porque confío en su persona. Pero aunque aún me mira desde arriba con las ansias del deseo, sé que algo en su mirada ha cambiado y nada de lo que diga podrá disipar su parecer. Hay una leve pausa, en la que yo aún no sé encontrar las palabras, en la que siento que podría explotar de anhelo aún con el sabor de sus labios sobre los míos ya hinchados. Esto es diferente, me digo, es la primera vez que nos mostramos así, tan desnudos en muchos de los sentidos, tan solos e íntimos. Hay algo a punto de desencadenarse en Naxel, una soledad que lleva mucho tiempo enterrada y, mientras se aparta de mí y la ausencia de su cuerpo se implanta entre nosotros, sé que tiene razón. Pero hay algo por encima de todo que me oprime el pecho y a la vez lo carameliza. Naxel ha parado nuestro encuentro por mí. Porque ir más lejos sería utilizarme, y eso sería lastimarme. No sé cómo reaccionar, qué pensar. Necesito darle mi apoyo sin hacerle huir de nuevo.

Vuelvo en seguida—murmuro, aún me tiembla la voz. Tomo mi abrigo, el que cuelga de la silla de madera, y salgo en silencio de la habitación. Me lo pongo rápido por temor a encontrarme a Banner deambulando por su salón, pero la estancia está tranquila, hasta los muebles parecen dormidos. Me quedo un instante apoyada en la puerta con el pecho subiendo y bajando, siento un frenesí dentro del tórax, una necesidad que no parecer querer menguar.

Sin pensar comienzo a avanzar hacia la entrada de la casa, abro la puerta y bajo los escalones del proche hasta que mis pies tocan la nieve. Necesito pensar con claridad, olvidar su respiración en mi cuello, sus brazos tensos sujetándome, su dureza entre mis muslos, su cabello acariciando mis mejillas. Inspiro profundamente mientras el frío de la noche me corta la piel y el vaho comienza a aparecer con mi respiración. Me concentro en la imagen de Naxel sentado al borde de la cama con el rostro entre las manos, en lo agotado que parece, como si años y siglos de dolor hubiesen caído de pronto sobre él. Y siento culpa y pena, y frustración. Porque sé lo que es sentirse desamparado y no saber qué ocurre dentro de tu propia cabeza. Tardo al menos unos minutos más en conseguir que todo en mí vuelva a su sitio y para cuando entro de nuevo en el hogar de Banner mi nariz está helada y mis pies húmedos y rojos, entumecidos. Por suerte el calor no se ha escapado aún con la puerta abierta, así que me quito el abrigo y muevo varias veces los dedos de los pies para recuperar la sensibilidad. Intentando ser respetuosa, busco entre los estantes de la modesta cocina algo que pueda servirme para hacer té. Siempre té. Para calmar a las fieras, para sanar, para decir me importas.

Al cabo de unos minutos el agua ya ha hervido y sirvo tres tazas, or algún motivo presiento que Banner no es de los que duerme del tirón, así que le dejo una sobre la encimera deseando que no se enfríe demasiado para cuando vuelva a levantarse. La humeante bebida huele a tila, camomila y leche de amapola, y me he asegurado de ser generosa con la dosis con tal de asegurarle a Naxel algo de descanso.

Cuando vuelvo a entrar en el dormitorio la tenue luz de las velas aún sigue acariciando las paredes y Naxel mantiene la misma postura con la que lo dejé. Percibo la tensión en sus hombros desde donde estoy. Me acerco a él en silencio y me siento a su lado, ofreciéndole su taza.

Sé que no eres de té—comento, mi voz es más suave de lo que esperaba—Pero te prometo que te ayudará a dormir

Pasamos un largo rato así, en silencio, y no vuelvo a hablar hasta que Naxel se bebe el contenido de la taza por completo. Si el sabor le desagrada, no dice nada. Tomo los recipientes y los dejo sobre la mesita, donde reposan algunas de nuetras pertenencias. Se me ocurre por un instante el entregarle el colgante de su madre, pero algo me dice que serían demasiadas emociones para esta noche.

Nax, ven conmigo—le digo, tendiendo una mano hacia él. Me he sentado de nuevo, pero ahora hay suficiente espacio como para que pueda tumbarse sobre el lecho apoyando la cabeza sobre mi regazo. Siento que duda al principio, como si se planteara si será buena idea traspasar otra nueva barrera quizás aún más íntima que el roce de nuestros labios. Pero finalmente lo hace y cuando su cabeza está sobre mis muslos, comientos a acariciar sus cabellos, negros como un cielo sin estrellas.—En ningún momento he creído que me utilizabas—empiezo, porque es más fácil hablar cuando no tengo que mirarlo a los ojos—De hecho... soy yo la que se ha sobrepasado. No he sabido leerte, no he podido parar.—me muerdo el labio intentando encontrar las palabras, sin dejar de acariciarlo—Me gustaría escucharte—le susurro—Sea lo que sea, lo que estés pensando ahora, lo que te atormenta... te escucharé. Incluso si quieres quedarte en silencio, también me vale si es lo que quieres.—puede verle el rostro desde arriba, su perfil acentuado por las sombras, su mirada perdida—No estoy aquí, en medio de la nada, solo porque esté en deuda contigo. Estoy aquí porque quiero ser tu pilar, así como tú lo has sido conmigo. Quiero que algún día confíes es mí. No pediré nada a cambio si todo sale bien, aunque algo en ti crea lo contrario, no busco nada más que ayudarte, estar ahí. Que encuentres un poco de luz, Nax, aún con tus demonios.

Me obligo a callar. He dicho demasiado y por un momento siento que romperé la calma con mis palabras. Sé lo mucho que detesta mis intentos por hacerle ver más allá de su oscuridad. Inspiro profundamente y rezo para que el té y mis caricias logren al menos aportarle algo de paz, pero sé que las tinieblas de Naxel son demasiado profundar para sanar con un leve gesto.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Lun Jun 29, 2020 10:27 am

La carga que portaba sobre mis hombros era una tan pesada que me estaba pasando factura de la manera y la forma en que no quería que sucediera, algo que había estado intentado evitar desde el momento en que habíamos pisado tierras Escocesas y es que siempre me había acompañado la sensación de que, en cualquier momento, la carga sería tan pesada y profunda que sería incapaz de seguir sosteniéndola. Volver siempre había traído consigo ese halo de oscuridad y de dolor que había dejado atrás hacía demasiado tiempo, muchos se preguntaba cómo es que era tan frío y despiadado, sin remordimientos, sin ningún tipo de sensación que me hiciera parecer “humano” o simplemente una persona más como las demás. Pero la respuesta era fácil; porque dejé que el dolor y la oscuridad me consumieran y fue la manera y la forma que encontré para poder superar la pérdida, el dolor a mi manera. Me alimenté de ello en vez de curarme y fue entonces cuando nació el demonio que habitaba en mi interior y que me susurraba en el oído, al cual le hacía caso, del cual seguía las instrucciones al pie de la letra. Cuando se deja de sentir, te despreocupas de todo y no hay nada que pueda hacerte daño es mucho más fácil enfrentarse a las cosas y era eso en lo que se había convertido mi vida en los últimos años. Adopté la forma del demonio, del diablo, porque era la mejor opción y la que me hacía sentirme más fuerte... al menos mientras permanecía alejado de Escocia, las matanzas y las mutilaciones solo acrecentaban y alimentaban más al demonio que se había ganado un puesto a tal punto que yo me había convertido en uno. Hacía demasiados años que no pisaba tierras escocesas y por ese motivo le había prohibido fervientemente a Liara que pisara estas tierras y volviera a casa, porque si para mí había sido duro para ella iba a serlo mucho más, no quería que tuviera que pasar por eso. Así que era más fácil ser un demonio y olvidarme de todo que ponerme a sentir que era algo que no quería hacer porque en cierta manera me recordaba a esa época pasada que tanto quería olvidar y enterrar, pero los efectos y los estragos que causaba en mi eran tantos que no podía evitarlo ni eludirlos. Quise buscar una forma de apaciguarlos y de callarlos mientras me centraba en la cazadora que, como había predicho hacía mucho tiempo, había caído en la trampa del demonio y ahora se entregaba sin oponer resistencia. Debería de estar pletórico por eso pero una parte de mí sabía que ella no se merecía lo que estaba haciendo, cualquier hombre en mi situación dejaría que todo marchara tal cual y acabaría buscando un alivio entre unas piernas cualquiera... pero ella no se merecía que fuera así, ella no era una cualquiera por mucho que no lo quisiera aceptar y no la utilizaría para aliviar una carga y desfogarme como estaba deseando hacer. Al menos eso era lo que mi mente me dictaba en esos momentos y fue por ese motivo que paré, me aparté de ella porque me había quedado claro que de seguir ella no iba a hacerlo y al final acabaría resarciéndome sin pensar en nada más.

No me moví de cómo estaba cuando dijo que volvía pero tampoco me enteré demasiado, llevaba tantas cosas en mi mente y me sentía tan perdido que no me enteré de lo que pasaba a mi alrededor ni tampoco fui consciente del tiempo que ella pasó fuera de la habitación hasta que volvió, sí noté el olor del té que había preparado y aunque no fuera una de mis bebidas favoritas –incluso habría apostado por algo más fuerte- lo tomé para ver si así me calmaba un poco y conseguía destensar mis músculos que se habían puesto rígidos de estar en la misma postura. No es que fuera demasiado agradable el sabor del té pero tampoco hice ascos en ese momento, todo lo que necesitaba era seguir adelante y quitarme todo lo que llevaba en mi mente y si aquello me ayudaba a conciliar un poco el sueño entonces bien valdría el esfuerzo. Cuando me pidió que me tumbara la miré por un segundo sin saber bien qué hacer pero ¿acaso tenía opción? La cazadora no era de las que se rendían a la primera de cambio y en esos momentos no me apetecía ponerme a discutir con ella, así que acabé tumbándome a su lado apoyando mi cabeza en sus muslos donde pronto sentí sus dedos acariciando mi pelo en lentas pasadas. De haber sido otro momento u otra situación la habría apartado pero, por esa vez, me dejé hacer sintiendo ya como el té empezaba a relajarme y poco a poco destensaba los músculos de mi cuerpo. Como ya cabía esperar la cazadora no se quedó callada y empezó a hablar quizás para distraerme, o quizás para aprovechar la situación que tenía –que no iba a repetirse fácilmente- para hacerme saber que no me estaba aprovechando de ella sino que ella aceptaba el que se había sobrepasado un poco y que además no había podido parar. Eso hizo que la comisura de mi labio se elevara de manera leve en lo que mi vista estaba en la nada, la escuchaba pero era como si estuviera abstraído en otras cosas. Decía que me escucharía con lo que me estuviera atormentando incluso si quería podría quedarme en silencio que ella lo entendería. Podría haberse callado sabiendo que yo no era muy dado a esas cosas, podría haber dejado las cosas tal cual pero no, ella tenía que seguir hablando hasta el punto de decir que quería ser un pilar para mí igual que yo lo era para ella. En mi fuero interno le pedí que se callara pero ella no lo hizo alegando que no había ido allí a la mitad de la nada por estar en deuda conmigo, sabía que había algo más pero pensarlo era muy diferente a saberlo con certeza. Cerré los ojos y dejé escapar la respiración de manera lenta porque no tenía remedio, parecía que aprovechaba la más mínima ocasión para hacerme saber –como si lo hubiera olvidado- de que quería que encontrara un camino de luz en mitad de toda mi oscuridad y mis tinieblas. Según ella tenía salvación, yo siempre había pensado que estaba condenado y así seguiría siendo para siempre.



—Los demonios forjaron al hombre que soy hoy en día, eso no va a cambiar por mucho que te empeñes en que así sea —dije con los ojos cerrados notando los efectos del té sobre mi cuerpo, uno que llevaba una carga encima pero que además acumulaba el cansancio de los días anteriores donde no había podido conciliar bien el sueño y apenas había dormido varias horas de tirón. Se había juntado todo un poco y pasaba factura en mi cuerpo aunque agradecí que fuera en ese momento y no cuando encontráramos a la loba o fuéramos a mi casa, porque quizás no lo habría aguantado— ¿nunca vas a rendirte, verdad? —Pregunté aunque ya sabía la respuesta antes de que ella dijera nada, más bien era como una pregunta retórica que no necesitaba de contestación porque sabía que no, no se rendiría nunca por más que intentara alejara y apartarla o incluso convencerla de que no tenía solución ni salvación— volver a donde todo se originó no es fácil, pero con la loba... todo es más complicado —sabía que no iba a ser fácil pero todo fuera en pos de la venganza— descansa cazadora, mañana será un día largo y complicado —dije con los ojos cerrados ya notando que estos me pesaban hasta el punto de no poder ni mover mi cuerpo para buscar una posición más cómoda, lo cierto es que su olor me envolvía y hasta en cierto sentido me calmaba así que no me moví en un principio porque estaba cómodo, tranquilo, pero no quería quedarme así porque sabía que ella lo iba a interpretar a su manera pero cuando intenté moverme fue demasiado tarde y sintiendo sus caricias en mi pelo, mi cuerpo relajado, el cansancio acumulado haciendo acto de presencia y su olor conseguí aquello que por días tanto me había costado; conciliar el sueño.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Mar Jul 21, 2020 6:00 pm

Los cabellos de Naxel son suaves y finos, más delicados de lo que recordaba para ser una persona tan áspera. Entre mis dedos pálidos son como hilos negros, oscuros como la noche. No distingo bien su rostro, y me digo que es mejor así. Puede que este sea el momento más íntimo que hayamos compartido, uno que no tiene que ver con la muerte directa, pero no creo que estemos preparados para cruzar más líneas por esta noche.

Sé que aún está despierto, alerta, en otra parte, pero su respiración comienza a ser más pesada a efectos del té. Ni siquiera los demonios se resisten a una bebida caliente. Por un momento creo que va a quedarse así, sin decir nada, y sería igual de aceptable, al fin y al cabo no espero respuesta por su parte. Miro más allá de la ventana, a los paisajes oscuros de las tierras altas, a lo lejos distingo puntos de luz llegados del pueblo, pero nada más indica proximidad ajena, solo silencio. Cuando Naxel vuelve a hablar, con la voz melosa por el cansancio, no le respondo y solo sigo acariciando su pelo, su cuello, en un masaje tranquilizador. Tampoco respondo a su pregunta. Porque no puedo. Me duele el pecho con solo pensar en responder. ¿Cuál es la respuesta correcta? Mis dedos acarician su rostro en un camino invisible hasta el cabello.

Descansa, cazador.—repito, y aunque lo siento moverse un instante, su cuerpo se queda inmovil y su respiración cambia por fin al compás del sueño.

Con un nudo en la garganta apoyo la cabeza en el cabezal de la cama y cierro los ojos. No sé cómo contener esta incertidumbre, lo que siento por el cazador, el miedo por lo que nos espera mañana. Me muerdo el labio y trato de respirar tranquilamente, aún acariciando a Naxel me quedo dormida.


La claridad desdibujada del amanecer consigue despertarme. El cielo aún está oscuro pero ya se dibujan pincelas del día, algunos pájaros comienzan su rutina. Lo primero que sé es que estoy tumbada bajo las mantas, tan caliente y agradable que por un momento olvido dónde me encuentro. Me pesan los párpados y a penas puedo distinguir a Naxel, que se viste con los gestos decididos de quien se va a la guerra. Inspiro profundamente y trato de levantarme, pero tengo el cuerpo entumecido, quizás después de las horas durmiendo sentada con Naxel sobre mis muslos. Siento una mano sobre los ojos y al instante vuelvo a quedarme dormida.

Una hora más tarde estoy terminando de prepararme. Ropas de caza, mis armas en su sitio, la treza sujetando mi cabello. Banner está haciendo el desayuno cuando salgo de la habitación, huele increíblemente bien y solo entonces me doy cuenta de lo hambrienta que estoy.

Un detalle el té, joven—saluda, refieriéndose a la bebida que le dejé anoche sobre la encimera. Al parecer estaba en lo cierto al pensar que Banner era un ave nocturna. Me deja un plato de huevos y bacon frente a mí—Mi mujer solía prepararlo como tú.

Le devuelvo la sonrisa y doy el primer bocado sabiendo que Naxel no está aquí. Una voz en mi interior comienza a susurrarme que se ha ido sin mí, que me ha dejado atrás, pero otra más fuerte me grita que él no sería capaz, no después de todo. O eso creo. Estoy ayudando a Banner con unos planos de los alrededores de la casa solariega de los Eblan cuando Naxel aparece. Son solo las neve de la mañana pero parece haber aprovechado bien el tiempo. No pregunto nada, su rostro no deja oportunidad a cuestionarios, así que cuando indica que debemos irnos simplemente cojo mis cosas y me despido de Banner con un abrazo.

Cuidaos, antes de que amanezca tendréis noticias mías sobre toda la información que haya podido recabar.

Cuando salgo Naxel ya está encaminando a su pura sagre por el camino. Inspiro profundamente y trato de olvidar todo lo ocurrido anoche. Con mi yegua comienzo a seguirlo y pronto cogemos un ritmo fijo hacia las proximidades de Edimburgo. Para mi sorpresa, estamos mucho más cerca de lo que habría esperado, ya que tan solo dos horas después divisamos los tejados puntiagudos de la ciudad. No nos adentramos en sus serpeantes calles sino en las posadas del camino cerca de la entrada de la ciudad, y de no haber visto los planos sobre la zona que Banner me mostró me habría extrañado. La casa solariega de los Eblan está a unos treinta minutos de nuestra posición, a las afueras de la ciudad, y se espera que la beta se encuentre en las cercanías de la zona sur, justo a la misma distancia. Estamos en el centro. La posada donde nos alojaremos es modesta y mequeña, pero lo suficientemente discreta y acogedora. La señora que nos atiende da por hecho que estamos casados, así que una vez más finjo seguirle la corriente con tal de tener una tapadera. Naxel no pronuncia palabra mientras no guían a nuestra habitación y dejamos nuestras pertenencias. Me asomo a la ventana y compruebo las vistas, pero antes de que pueda comentar nada, Naxel indica que debemos seguir. Como me preocupa que hayamos recorrido demasiado camino sin apenas descansar termino por convencerlo para tomar al menos algo caliente, una comida para recuperar fuerzas y, aunque no parece complacido con tener que tomar una pausa, termina cediendo. La señora nos sirve un estofado que devoramos mientras Naxel repite de nuevo nuestra ruta.



La casa de la familia Eblan debió ser magnífica años atrás. Se trata de una pequeña casa de campo, con porche y unos jardines que en su momento debieron estar muy cuidados. Tiene rosales salvajes en la entrada con espinas del tamaño de dedos, la madera está desgastada y los cristales completamente empañados por el paso del tiempo. Mientras Naxel observa la entrada decido ir a inspeccionar los alrededores con tal de darle unos momentos a solas. A penas a compartido conmigo más de algunas frases que no se ciñieran al plan, y muy en el fondo sé que se trata del esfuerzo que está haciendo por mantener sus murallas de una pieza.

En el jardín trasero de la propiedad descubro una casita del árbol y un columpio sostenido de una de las ramas pero, por lo demás, ningún rastro de vida. La casa debe haber permanecido así desde el asesinato de sus dueños. Por un momento casi puedo imaginarme a Liara y Naxel jugando por aquí, pero la ilusión se desvanece tan rápido como llegó. Cuando vuelvo a la entrada Naxel ya no está, la puerta está abierta por lo que deduzco que ha dado el paso de adentrarse en su hogar. O al menos, el que algún día lo fue. Hago guardia durante unos minutos fuera con tal de dejarle su espacio ya que eso es lo que yo habría querido de haber tenido que volver a mi antigua casa, el lugar donde mi familia también fue masacrada. Me miro las manos, las abro y las cierro hasta que encuentro las fuerzas para seguir sus pasos.

Trato de no tocar nada, solo siguiendo las huellas que han dejado los pasos de Naxel sobre la madera crujiente de la casa. Recorro las habitaciones del piso inferior y descubro el salón hecho un desastre, algunos muebles apilados cerca de una pared y, tras esta, una especie de pequeña habitación. Alguien debió esconderse ahí, alguien que vio lo que no debía a una edad temprana. Comprendo entonces que los padres de Naxel debieron morir en esta misma habitación y el vello se me pone de punta. También comprendo por qué no están las pisadas de Naxel por aquí. Al cabo de unos minutos me encamino por las escaleras y encuentro cuadros en las paredes, algunas fotografías. Con delicadeza limpio el cristal de uno de los marcos y encuentro a una pequeña Liara sonriendo en los brazos de una mujer de porte elegante y mirada soñadora. Siento una punzada al comprener quién es y todas las similitudes con Naxel, en los ojos oscuros. Ahora sé quién de los hermanos tiene los ojos de su madre. La casa sigue en silencio aunque sé que Naxel está por aquí. Me permito sacar las fotografías de varios de los marcos con todo el respeto del que soy capas y las guardo dentro del chaleco con intención de entregárselas a Naxel o en todo caso a Liara.

Encuentro al cazador en la habitación principal, en silencio. Dejo que mis pisadas se escuchen cuando entro, pero no me acerco.

¿Nax?


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Vie Ago 07, 2020 9:58 am

El té que la cazadora me había dado había sido justo lo que necesitaba para poder encontrar el sueño que durante días se me escapaba como si fuera una presa que quisiera jugar conmigo, no había podido descansar mucho en los últimos días y desde luego que era algo que necesitaba para afrontar bien y en condiciones el día duro, largo e intenso que nos deparaba. Acostumbrado a no decir las cosas tampoco había hecho referencia a que esos días no había dormido en absoluto mientras lo llevaba de la mejor manera posible, intentando que la cazadora no se diera cuenta porque sabía que de hacerlo estaría encima y pendiente de mí y eso era lo último que deseaba en esos momentos. Pero el té que me había ofrecido cumplió con su trabajo porque aunque intenté moverme para quitarme de estar recostado contra su cuerpo, sintiendo el calor que desprendía, no fui capaz de lograr tal misiva cuando Morfeo ya me estaba reclamando para que cediera ante su poder. Dormí de tirón descansando y recuperando parte de ese sueño que había perdido con los otros días para encontrarme mejor, desperté acostumbrado a madrugar cuando los rayos del sol apenas se vislumbraban por el horizonte y me di cuenta de que seguía en la misma posición en la que había quedado dormido. Recostado contra las piernas de la cazadora mi cuerpo se había quedado en esa posición cuando sentí que su mano parecía también estar enredada en los mechones de mi pelo, despertar así me provocó una confusión durante unos breves segundos en los que rememoré lo que había pasado la pasada noche y el motivo por el que había llegado a tal situación. Recordaba lo que había sucedido en aquella cama y como nos habíamos entregado –o casi- pero echándome hacia atrás porque no quería pagar con ella algo que no se merecía, todo lo que ocurrió después había llevado a terminar de esa manera. Me levanté sin hacer demasiados movimientos para no despertarla y estiré mi cuerpo en lo que me vestía colocándome las ropas que siempre solía utilizar, aunque esa vez con una camiseta más fina de tirantes porque necesitaba descargar la tensión que había acumulada en mi cuerpo. Noté que ella se movía sobre el colchón de la cama y me acerqué sin hacer ruido para llevar mi mano a sus ojos en un intento porque, si no le daba la luz, siguiera durmiendo hasta que fuera la hora de partir dejando que descansara en lo que yo aprovechaba esas horas que quedaban para estar a solas, reorganizar y recomponer mis ideas así como descargar algo de toda esa adrenalina y tensión que llevaba acumulado en el cuerpo. Nada mejor que una buena sesión de entrenamiento como para cumplir con ese objetivo por lo que sabiendo que Banner tendría como todo buen cazador un lugar donde entrenar dejé la estancia con ella todavía sumida en un sueño para ejercitarme, me gustaba hacerlo cada mañana no para estar en forma sino más bien para despejar mi mente y liberar tensiones algo que esa mañana necesitaba más que nunca y que di buena cuenta en la parte trasera donde tenía todo lo necesario, mientras el sol se alzaba en el horizonte.

Una vez terminé de entrenar me adentré en el interior de la casa para darme un baño y así empezar el día donde ya había hablado con Banner en lo que la cazadora seguía durmiendo para establecer un poco el plan a seguir. Él se encargaría de ir a la ciudad a hablar con algunos amigos cazadores que tenía para ver si podía averiguar algo de información que pudiera ayudarnos, quería evitar en la medida de lo posible que se involucrara más de la cuenta y esa era la mejor tarea que podía pedirle en esos momentos. Nosotros iríamos hacia el lugar donde estuvo mi hogar a buscar información ya que estaba convencido de que encontraríamos alguna pista que pudiera ayudarnos con la manada de licántropos, esperaba que eso pudiera arrojar algo más de luz en todo aquel asunto. Dudaba que tuviéramos algún problema pero siempre debíamos de estar preparado porque con esa manada uno nunca estaba del todo seguro, por la noche volveríamos a reunirnos en la casa de Banner para contrastar lo que hubiéramos encontrado y ya poder seguir la pista a la licántropa aprovechando que estaba sin su alfa para asestar un golpe que pretendía fuera mucho más grande y doloroso que la jugada que había hecho contra nosotros en aquella fábrica abandonada. Con el plan trazado y claro me metí para darme un baño y ya colocar mi ropa de cazador que llevaba cuando salía cada noche comprobando antes que las armas estuvieran afiladas y listas para ser utilizadas, colocándolas cada una en su lugar para salir hacia la cocina donde tanto Banner como la cazadora se encontraban desayunando. Había tomado algo antes a mí vuelta de entrenar por lo que simplemente esperaría a que ella terminara para poder partir y comenzar con aquella búsqueda, la parte más difícil y complicada de todas. Me fijé en los planos que estaban observando y no dije nada manteniéndome callado hasta que vi el momento oportuno y, con unas simples palabras y una mirada al cazador le indiqué a Astrid que era hora de ponernos en marcha. Salí de la casa encaminándome hacia mi corcel negro para subirme sobre este y emprender camino una vez la cazadora me siguió con su yegua, partiendo hacia Edimburgo que estaba a un par de horas de camino. Durante el trayecto no hablé sumido en mis propios pensamientos y en el hecho de prepararme para lo que fuera a encontrarme cuando volviera a mi hogar, era la parte más dura de todas. Una vez en la ciudad nos acercamos hasta una posada para parar un poco y descansar, algo que yo no quería pero que la cazadora insistió en que hiciéramos antes de continuar camino hasta mi hogar. La mujer que nos atendió pensó que éramos pareja y no dije nada dejando que fuera la propia cazadora quien manejara todo, insistió tanto en que debíamos de tomar algo caliente antes de continuar que tenía la sensación que de no hacerlo no iba a parar hasta conseguirlo. Cedí en ello y una vez con una taza de comida caliente en el cuerpo, tras descansar un poco, volvimos a tomar camino para dirigirnos hacia mi hogar que estaba un poco alejado del centro de la ciudad en la zona del exterior a casi una hora de distancia entre la posada donde habíamos parado para tomar un estofado que, según la cazadora, repondría nuestras fuerzas.

Mientras nos íbamos acercando a la casa de campo sentía que un nudo se hacía más grande en mi estómago con una sensación extraña en mi interior, siempre pasaba lo mismo cada vez que iba allí y fue el motivo por el que dejé de hacerlo. Conforme nos íbamos acercando la silueta del lugar comenzó a hacerse más notoria hasta que frente a nosotros teníamos la que había sido mi casa, con aquel porche en el que me había sentado millones de veces notando que los recuerdos comenzaban a agolparse en mi cabeza. Deseché aquello para estar centrado y descendí del caballo para adentrarme en el lugar con la cazadora siguiéndome, la sensación era extraña embriagándome de nostalgia, de pena y de tristeza ante los recuerdos. Todo daba la sensación de que llevaba años abandonado porque el jardín ya no lucía los rosales que mi madre siempre cuidaba con devoción y cariño, las hierbas habían crecido demasiado, las ventanas estaban sucias y empañadas por no limpiarlas, la madera envejecida, algunos cristales rotos... descuidada y vieja, en desuso, muy diferente al recuerdo que yo tenía. Cerré los ojos unos segundos mientras subía las pequeñas escaleras que daban al porche para abrir la puerta que chirrió dándome paso al interior, la madera estaba desgastada y poco cuidada y se notaba el crujir que se daba con cada paso que hacías en la estancia. No quise mirar mucho pero fue imposible que, al entrar al salón, los recuerdos de aquella noche volvieran a mi mente donde escondido junto a Liara en aquella trampilla escuchamos todo lo que ocurrió. Por un momento quedé parado en mitad del comedor enfrascado en esos recuerdos hasta que me recompuse, tenía que buscar información sobre la manada. No sabía donde se encontraba la cazadora por lo que empecé a subir las escaleras que daban al piso de arriba, los cuadros de una familia feliz estaban por el lugar aunque se notaba que allí había ocurrido una pelea porque el estado del interior del salón y de la planta baja era un desastre; muebles rotos, arañazos en la madera del suelo, cristales por todos lados... como si un tornado hubiera pasado por allí. La parte de arriba no se libró aunque sí mucho menos que la inferior, pasé de largo el pasillo hasta adentrarme en la habitación que eran mis padres donde quedé parado pensando. Todo cazador tendría guardadas sus cosas y no las dejaría a la vista, estaba todo hecho un desastre como si alguien hubiera estado buscando por lo mismo, los cajones abiertos, la cama revuelta... nada estaba en su lugar. Yo luchaba en la medida de lo que podía contra los sentimientos que intentaban embargarme, apoderarse de mí... tantos recuerdos felices, tantos momentos vividos... rotos por una noche que se tornó una pesadilla. Algo en mi pecho parecía querer estallar aunque lo controlaba como buenamente podía, lo menos que necesitaba en esos momentos era derrumbarme o flaquear ante la situación. Quedé parado en el centro de la estancia sin mirar a nada en concreto hasta que escuché que la cazadora me llamó, parpadeé unos segundos y giré mi rostro levemente para mirarla por encima del hombro viendo que llevaba una fotografía en sus manos. De mi familia, de cuando éramos felices y la oscuridad no existía. La contemplé durante unos segundos y después a ella aunque no dije nada en absoluto, ningún comentario ácido, mordaz o frío escapó de mis labios en aquel momento aunque lo hubiera preferido.


—Tenemos que buscar un cuaderno como si fuera un diario, recuerdo que mi padre siempre lo llevaba encima y lo escondía en algún lugar —si fuera importante como yo creía que podría ser lo guardaría en un lugar cercano donde pudiera encontrarlo, tenía que estar en esa habitación y no cesaría en mi empeño. Algún cajón tendría un doble fondo, o alguna pared un escondrijo secreto para poder guardarlo. Estaba seguro que alguien había intentado encontrarlo y no había podido por lo que su información debía de ser importante, de ser así había sido un completo necio al dejar pasar tanto tiempo sin venir a buscarlo. Empecé a moverme por la habitación mirando en todos los rincones e incluso buscando posibles sitios secretos, llevábamos ya bastante rato sin encontrar nada en lo que había movido uno de los muebles para mirar tras este en la pared con la intención de hallarlo... me empezaba a frustrar y a cabrear no encontrar nada así que, en un arrebato de rabia y de ira contenida empecé a dar puñetazos a la pared de manera consecutiva y fuerte, descargando la frustración que sentía logrando hacerme sangre en los nudillos pero aun así no paró, el dolor calmaba esa parte y en esos momentos no pensaba nada en absoluto.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Jue Sep 10, 2020 6:55 pm

La casa huele a cerrado. A años de soledad. Curiosamente, este hogar parece un reflejo de Naxel, un lugar enorme, que antaño fue majestuoso y luminoso, y ahora permanece en ruinas como una muralla.
Lo observo un instante, de espaldas a mí, y de alguna forma puedo sentir lo desolado que se siente, lo perdido, furioso y cansado que debe estar. Pero, por supuesto, eso es algo que él jamás admitirá. Anoche admitió cosas que profundamente pensaba, y sé que su silencio se debe a la forma en la que trata de esconder su vulnerabilidad, que cualquier palabra puede convertirse en una bomba de relojería, por lo que me mantengo sin decir nada.
Cuando se vuelve para mirarme se centra en mis manos y me doy cuenta entonces de que no he guardado las últimas fotografías que he encontrado. En la que permanece a la vista se aprecia a un padre alto y de gesto serio, con una sonrisa escondida tras la barba, y a una madre que sujeta a la pequeña Liara entre sus brazos mientras un niño de pelo negro besa la frente del bebé. Es tan tierna, tan lejana, que solo pensar en que ese momento fue real me encoge el corazón. Naxel no dice nada, y puede que eso sea peor que cualquier palabra hostil. Antes de poder leer su mirada me da unas indicaciones y se pone manos a la obra. No admite réplica.

Me muerdo el labio y comienzo a buscar junto a él, pero sus acciones son demasiado distantes como para soportarlas. No después de haber dormido a su lado, demasiado indiferentes como para olvidar que solo unas horas antes estuve entre sus brazos deseando su cercanía. Tengo que descartar el pensamiento de su boca sobre la mía, así que no tardo en dejarle de nuevo su espacio y explorar por mi cuenta, deseando poder centrarme en ser útil de verdad. Egoístamente quiero ver los lugares donde los hermanos Eblan se criaron. Descubro juguetes desvencijados, cortinas rotas, una especie de bicicleta de madera y libros, muchos libros. No puedo evitar el impulso de tocarlos y leer sus títulos, preguntándome si la señora Eblan leería antes de dormir o quién sería su autor favorito. Decido inspeccionar las estanterías de esta especie de biblioteca particular, pero pasada media hora no encuentro nada así que me concrento en tantear las paredes y los cajones en busca de posibles dobles fondos. Un ruido me sobresalta y al darme la vuelta tropiezo con la montaña de libros que he dejado en el suelo, golpeándome la cabeza con el mismo. Una capa de polvo se levanta y yo oprimo el quejido mientras trato de ponerme en pie. Escucho a Naxel maldecir en alto y los sonidos se intensifican, como muebles que se rompen y objetos que caen y, por un instante, me quedo inmóvil antes de seguir, tratando de descifrar si hay alguien más con nosotros. Pero pocos segundos después confirmo mis sospechas y sé que se trata solo de él. Quiero ir y frenarlo, pero por mucho que desee pararlo él seguirá hasta que crea no sentir nada. Me incorporo como puedo sobre los codos y observo la habitación a mi alrededor, tan ajena a mí, llena de cosas que no se han tocado de las últimas décadas. Algo en el techo capta mi atención. Un punto de color rojo, una esquina de tela. Sin tardar un instante me subo a la mesa auxiliar y trato de alcanzar la pare y después de unos intentos y un par de libros para hacer de escalera consigo arrancar la tabla sobresaliente en un gran estruendo y tomar lo que sea que se esconde en el falso techo. No tengo tiempo de celebrar mi victoria, porque vuelto a caerme cuando la mesa se rompe antes los años de deshuso y mi peso. Suelto una palabrota casi sin aire, pero lo que tengo en las manos es más importante que todo lo que pueda sentir ahora. Entre mis manos, envuelto en terciopelo rojo, tengo el diario del señor Eblan. Acaricio el lomo y lo abro, ojeando las páginas con cuidado y después de observar algunos mapas y trazos confirmo que es exactamente lo que estábamos buscando. Comienzo a volver sobre mis pasos mientras examino una página en la que se indica una de las bases importantes del clan de licántropos en Escocia, cuando un sobre cae a mis pies. Es pesado para ser una simple carta y, al abrirlo, encuentro recortes y notas con la misma caligrafía que tiene el diario y nada tendría porqué ser diferente, salvo por las palabras que contienen.

Naxel se adecúa a la dosis. En pequeñas gotas la sangre no lo transforma, no presenta síntomas ante la luna llena, ningún aspecto o actitud animal.

Me quedo petrificada. Siento kilos y toneladas de hielo sobre mi espalda. Otra nota con fecha de tres años después.

Mi hijo sigue sin cambios negativos, aunque parece que su temperamento se afila mientras sus sentidos se agudizan. He subido la dosis. Naxel será un cazador como ningún otro.

Mi querida esposa comienza a dudar, no comprende la gran labor que estamos llevando a cabo. El bien que podríamos conseguir.

Vuelvo a escuchar los golpes, la respiración de Naxel justo en la siguiente habitación. Me tiemblan tanto las manos que tengo que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para conseguir mantener la calma. No puede ser. No es posible pero, porqué ha sido tan fácil asimilar éstas anotaciones. ¿Por qué de pronto parece que una pieza consigue encajar? El demonio dentro de Naxel es más real que nunca. Algo se apodera de mí, instinto de protección, egoísmo, miedo, todo sentimientos que no sé controlar, pero que guían mis movimientos cuando me guardo el sobre con manos temblorosas dentro de la bota, a resguardo. No es, ni de lejos, el mejor momento para descubrimientos como éstos. Naxel necesita seguir entero, necesita algo de control sobre sí mismo, y no estoy segura de estar preparada para verlo desmoronarse. O alzarse.

Finalmente entro en la habitación y me arrepiento de haber tardado tanto.

¡Naxel!—en pocos pasos estoy junto a él, tratando de evitar que vuelva a golpear la pared. Ésta tiene machas de sangre.—¡Eh para, para!—otro golpe, no me escucha—¡Nax, basta! Lo he encontrado, ¿me oyes?—una pequeña duda antes del último puñetazo a la piedra—Tengo el diario de tu padre, por favor, para.

Me mira de improvisto con una intensidad para la que no estoy preparada, parece fuera de sí, pero más presente que nunca. Sus ojos negros, su pelo negro. Las palabras de las cartas vuelve a mí y siento un dolor indescifrable al mirarlo. Trato de apartar esos pensamientos y lo aparto de la pared sujetando sus manos dañadas.

Vaya forma de encontrar respuestas, cazador—digo, sin pizca de gracia. Quisiera revisar sus heridas, pero el diario es, por supuesto, su máxima prioridad, así que se lo entrego sin dilaciones.—Lo encontré en un falso techo en la pequeña biblioteca. Jamás se me habría ocurrido mirar de no haberlo hecho de casualidad al caerme.

Aunque la situación es seria siento que sus hombros se relajan un tanto y que, de haber sido otro momento, se habría burlado de mí. Escucho su respiración volver a un ritmo normal dentro de esta habitación caótica y destrozada. Me mira, pero al instante se concentra es estudiar las notas y repasar con los dedos la letra de su padre, sus mapas, sus misterios, tan complacido que ni siquiera habla. ¿Haría lo mismo con el contenido de las cartas? Siento el impulso de dárselas, de dejar que sea la verdad, pero una parte de mí se adelanta y saca del bolsillo el saquito de seda que contiene el colgante de su madre. Prefiero a un Naxel entero a uno roto antes de la batalla que se avecina.

Esto también te pertenece. He tratado de encontrar el mejor momento para dártelo pero todo ha sido caótico y...—comiezo, terminando casi en un susurro. La joya se desliza del saquito a mi mano y queda expuesto ante el cazador—Logan puede llegar a ser muy embaucador, pero llegamos a un buen acuerdo. Entregaste esta reliquia familiar por ayudarme, Naxel, y si el hechicero la aceptó como precio a su magia es que se trata de un objeto más importante de lo que parece. Jamás debiste renunciar a él.—se lo entrego en la mano y la sangre mancha deliberadamente el material. Tan bonita joya en manos tan salvajes—Así que quise recuperarlo para ti.

Me muerdo el labio inferior mientras observo cómo examina el colgante y pienso en lo impontante que debe ser tener en las manos dos objetos que tanto significan para él. Pequeños pasos para un destino que se autoimpuso hace mucho tiempo.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Mar Sep 22, 2020 11:19 am

Volver a pisar aquellas tierras me transmitía siempre la misma sensación como la que en esos momentos recorría mi cuerpo sintiendo un nudo extraño en el estómago que me oprimía, no era para mí nada fácil acercarme al lugar que una vez fue mi hogar y donde pasé los mejores y más felices años de mi vida. Como tampoco lo era volver a ese sitio al que uno jamás quería volver porque los recuerdos por mucho que intentaras bloquearlos siempre salían a flotes, presentes, dispuestos a quebrar con toda convicción y rememorar viejos momentos que uno no quería hacer por más que lo intentara. Por ese motivo había tomado la decisión hacía tanto tiempo de no volver a Escocia y además de ello también había insistido bastante en que Liara tampoco lo hiciera, lo último que quería era que ella pudiera pasar por lo mismo que yo cuando pisara esas tierras y ver que me había hecho caso era algo que me alegraba enormemente. Entrar en la casa y sentir las maderas crujirse bajo nuestros pasos viendo cómo había quedado todo tras esa fatídica noche, el polvo que se había acumulado por todo el lugar y los estragos causados por el paso del tiempo hizo que un nudo se instalara en mi estómago y apretara los puños con fuerza en lo que hacía acopio de valor para adentrarme de nuevo entre aquellas paredes esta vez con una intención y un objetivo muy claro: hallar el diario de mi padre. Sabía que era algo que siempre solía llevar encima y del cual no solía despegarse tan fácilmente, muchas eran las ocasiones en que lo había visto en su estudio con la lumbre encendida escribiendo en sus páginas como si fuera un estudio que llevara a cabo, algo demasiado importante. Años más tarde cuando empecé a entrenar para ser un cazador intuí que lo que allí había anotado eran localizaciones importantes, informes y apuntes sobre las manadas de licántropos de la zona y es que recordaba una conversación entre mis padres que creía había olvidado pero, al estar allí, vino a mi mente con claridad. Había sido una de las noches en las que me había levantado de la cama y al ver la luz del estudio encendida colarse entre la rendija de la puerta que no estaba del todo cerrada es que me acerqué, a hurtadillas y sin pretender hacer ruido, para ver qué era lo que ocurría. Aquella conversación que por años había quedado bloqueada o apartada de mi mente como si fuera un recuerdo que no necesitaba en absoluto salió a flote mientras recorría los pasillos de la casa y subía por las escaleras, con el crujir de la madera como único acompañamiento. En esa conversación recordaba la voz de mi madre hablando con padre sobre unas investigaciones y unos resultados que el cazador esperaba pero que, por la voz de ella, no estaba demasiado convencida de lo que ocurría ni tampoco estaba de acuerdo con lo que padre hacía. ¿Por qué acudía ese recuerdo olvidado a mi mente? Quizás porque fue tan solo unas semanas antes de la noche en que la pesadilla cobró vida, una de las últimas peleas que habían tenido nuestros padres y los días consiguientes que precedieron como si, de alguna manera, dieran paso a algo importante. No quería dejar que esos recuerdos enturbiaran mi mente por lo que dando una orden sencilla y directa hacia la cazadora cuando se adentró en la habitación que era de mis padres, viendo que portaba aquella foto enmarcada entre sus dedos pasamos a buscar lo que necesitábamos.

El cuaderno de mi padre lo recordaba con una precisión exacta y es que lo había visto en múltiples ocasiones, su caligrafía pulcra e inclinada resaltaba sobre la curva de mi madre diferenciándose la una de la otra. Su piel negra tenía en la portada grabado en oro el nombre y el apellido de mi padre por lo que encontrarlo no sería demasiado complicado... o ese pensaba. Una vez solo en la estancia pasé a recorrer esta con esmero y cuidado revisando cada cajón, cada pequeño escondite que pudiera haber o hendidura donde él lo guardara porque algo que parecía ser tan importante –de seguro que lo era- dudaba que lo hubiera guardado en cualquier cajón de la cómoda. Lo más probable es que estuviera en algún lugar secreto que él mismo hubiera creado para que nadie pudiera encontrarlo y al ver que todo estaba revuelto como si buscaran aquello mismo tras lo que andábamos nosotros no me cabía la menor duda; alguien más sabía de su existencia y quiso probar suerte. En el silencio que se había instalado en la estancia mi mente estaba en blanco aunque la desesperación, la rabia, la frustración y la ira crecían a cada minuto que no encontraba ningún resquicio o lugar donde pudiera hallar el diario... y eso hizo que la poca o nula paciencia que siempre me había caracterizado sumado a todos los sentimientos que experimentaba estando en aquel lugar... hizo que empezara a romper los muebles que había en la habitación sin importarme nada en absoluto. Al final mis puños acabaron estampándose repetidas veces con fuerza contra la pared hasta el punto de rasguñar mi piel y hacerme sangre, notaba esta caer por mi palma pero no me importaba en absoluto y cegado por esa necesidad de descargar lo que me oprimía por dentro como fuera una soga que no me dejaba respirar golpeaba con fuerza porque, en el dolor, era donde encontraba algo de salvación y alivio. No era consciente del tiempo que había transcurrido golpeando la pared ni cómo tenía mis manos magulladas por los golpes, ni siquiera escuché la voz de Astrid cuando se acercó llamándome. Tampoco paré cuando sentí que sus manos intentaban frenar las mías en un vano intento porque cesara en mi empeño de seguir haciendo más grande las heridas, solo paré en aquel arrebato irracional y furioso de golpear la pared cuando en lo que intentaba apresar mis muñecas para controlarme me dijo que lo había encontrado. Golpeé la pared dejando mi puño contra esta con la respiración agitada para dirigir mi vista hacia ella de manera lenta, por primera vez desde el ataque de ira irracional centré mi vista y fui consciente del lugar donde estaba y de quién tenía enfrente. ¿Lo había encontrado? Solo esperaba que fuera cierto o de lo contrario la pared no sería nada en comparación con todo lo que podría destruir en mi camino, lleno de un sentimiento oscuro y poderoso que era como si estuviera regazado en mi interior a la espera de ser liberado.

Dejé que me apartara en lo que no quitaba mi vista de ella esperando que me diera el diario y así pudiéramos empezar con nuestra misión, aquel objeto importante no era sino el primer paso a seguir que de seguro nos llevaría a nuestro objetivo y así podríamos empezar con el plan que durante tiempo había trazado con cuidado. Hice caso omiso de su comentario a la espera de que me entregara el diario que hace cuando revela el lugar donde lo había encontrado; en la biblioteca. Qué idiota había sido al pensar que mi padre lo pudiera esconder en un lugar previsible como su habitación, la biblioteca de seguro sería un lugar donde no mirarían con tanta intensidad como en otros lugares de la casa. Una vez con el diario entre mis manos mi dedo índice repasó la portada donde pude leer el nombre y el apellido de mi padre que incluso con el paso del tiempo resaltaba todavía en letras doradas. Sin dilación o perder tiempo lo abrí buscando aquello que necesitaba, mi padre siempre había sido un hombre maniático en ciertos aspectos y muy meticuloso, había posiciones detalladas de zonas donde se encontraban manadas de licántropos, algunas anotaciones acerca de lugares donde los vampiros parecían reunirse por el día para esconderse de la luz del sol, locales que utilizaban para alimentarse de los humanos. Escritos, informes, mapas, dibujos detallados... todo con la caligrafía pulcra y clara de mi padre en cada una de las hojas donde miraba. Necesitaba buscar la información acerca de la manada que los había asesinado y de seguro que él había hecho una investigación previa acerca de estos, por lo que había podido saber de mi tío Keith ellos antes eran y de seguro que se había topado con ellos. Me moví un poco alejándome de ella en lo que seguía enfrascado en las páginas buscando lo que necesitaba porque sabía que no tenía todo el tiempo del mundo, si quería desentrañar todo lo que había en aquellas páginas primero tendría que acabar con el objetivo y ya de vuelta a París podría con calmar mirar con mucho más tiempo y pausa todo lo que allí había escrito. De nuevo fue la voz de la propia cazadora que al parecer era imposible que se quedara callada por unos cuantos minutos seguidos cuando me giré, con el rostro serio y el ceño ligeramente fruncido, al no dejarme comprobar aquello por lo que habíamos acudido allí. ¿Qué era lo que quería en esos malditos momentos?


—No estoy ahora de humor para tus juegos cazadora, así que te recomiendo que... —pero callé o más bien enmudecí cuando vi que sacaba una bolsita de terciopelo que no había visto hasta aquel mismo instante, ella restó la breve distancia que nos separaba al yo moverme al leer las páginas del diario cuando la joya de mi madre se deslizó del saquito a mi propia mano ensangrentada por los golpetazos en la pared. Miré aquella joya que había pertenecido a mi madre cuando aún vivía y lo poco que pude rescatar en mi primera visita, una joya que había entregado como pago a Logan para que pudiera hacer el hechizo sobre la cazadora que cambió su aspecto físico cuando el vampiro volvió a aparecer de nuevo. Una joya que ya había dado por perdida y aunque ella me había preguntado en múltiples ocasiones por lo que había dado a cambio y qué importancia tenía dicho objeto para mí, siempre se encontró con la misma respuesta: silencio. Sus palabras sonaban aunque yo solo era capaz de observar dicho colgante sosteniendo en mi otra mano el diario de mi padre, dos objetos diferentes pero tan importantes que por unos momentos quedé en shock. Sin embargo con cada palabra que iba saliendo de sus labios sentí una pequeña ira que me inundaba sin poder evitarlo, apreté la mandíbula cuando supe que Logan le había entregado la reliquia pero que este jamás daba nada gratis y algo habría tenido que pactar con ella para conseguirlo. Eso solo hizo que mi ira aumentara porque conocía al hechicero y este no se caracterizaba por ser precisamente magnánimo, cada vez que algo hacía era porque tenía otra cosa que le beneficiaba y conseguía a cambio... él nunca daba nada por gratis, mucho menos devolver el pago de uno de sus servicios— eres una necia... no sabes lo que has hecho —dije cerrando el puño con el colgante en mi mano y alcé la mirada para observarla. Fija y dura cabreado por lo que había hecho siendo consciente de que algo le había pedido Logan, algo que ella no había comentado al respecto pero que este no habría dejado pasar la oportunidad. Gruñí levemente ante ese pensamiento y antes de que pudiera evitarlo había restado la distancia con la cazadora haciendo que su espalda golpeara contra la pared, la misma donde había dado puñetazos y estaba con las manchas de mi sangre— no deberías de haberlo hecho, ¡eres una estúpida! Logan jamás hace pactos que él no pueda sacar provecho y te arrepentirás de esto cazadora, él se aprovechará de tu maldita sensiblería que no te lleva a nada —mi mano se había alzado rodeando su cuello para mantenerla fija contra la pared imponiendo mi cuerpo sobre el de ella, toda mi fuerza y mi poder caían en su contra— ¡no vuelvas a hacerlo! No vuelvas a meterte en mis asuntos Astrid, empiezo a hastiarme de tus jueguecitos y al final acabaré con toda esta mierda y dejaré que el demonio salga a relucir para acabar con tu insignificante existencia —presioné un poco con mis dedos en su cuello haciendo alarde de esa fuerza que tenía aunque mi intención no era la de dejarla desprovista de aire, solamente era una advertencia— cae en saco roto, todo lo que haces no va a tener resultados. Olvídalo de una jodida vezespeté en un tono frío y bajo siendo una amenaza evidente y clara, estaba harto de esos juegos que se traía y no era el momento para tenerme de esa manera. Iba a rechistar y a decirme algo cuando escuché el crujir de la manera en la planta de abajo, la callé liberando su cuello y dejando mi dedo índice en sus labios para que no hablara en lo que tenía mi rostro ladeado hacia la puerta. Pisadas. La madera crujía bajo esta y eso solo podía significar que alguien había entrado en la casa porque dudaba que fuera algún perro o un gato, sonaría diferente y además eran varias las que podía escuchar. ¿Nos habían estado siguiendo? Todo era posible y no dudaba de que si no era alguien de la manera fuera alguien que también buscaba lo mismo que nosotros; el diario— prepárate cazadora, ya vienen —susurré en un tono muy bajo para que solo ella pudiera oírme y me aparté ligeramente intentando no hacer ruido. Era hora de demostrar lo que había aprendido a mi lado y haciendo una seña le indiqué que ella fuera por un lado y yo por el otro. No iba a rendirme ahora que había encontrado la pieza clave que podría ponerle fin a todo.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Astrid J. Bergès Dom Dic 13, 2020 5:35 pm

No sé qué esperaba de él, pero esto, no.

Por un instante Naxel parece incrédulo, aliviado incluso, cuando sus dedos rozan el frío metal del colgante. El peso de ambos objetos en sus manos, con el diaro cerrado ahora, parece caer sobre él. Por fin conseguirá las respuestas que buscaba. Pero, cuando parece comprender el modo en el que el colgante ha llegado a sus manos y todo lo que ello conlleva, su rostro vuelve a nublarse y percibo, de nuevo, la oscuridad.

Mi ceño se frunce a la par con sus primeras palabras. Me llama necia, como tantas otras veces y, si bien jamás le di importancia, en esta ocasión me duele.

Pretendo responderle, pero su gruñido me silencia y a mi mente vuelven las palabras leídas en el diario de su padre, esas que guardo para que jamás las encuentre. Sangre de licántropo. Sin darse cuenta de mi aturdimiento en un instante corta la distancia que nos separa y me obliga a retroceder hasta que mi espalda choca contra la pared. El polvo producido por los golpes se desliza sobre mis hombros. Trato de apartar a Naxel de mi lado, pero su mano asciende hasta mi rostro, mi cuello, para dejarme inmóvil y hacer que me centre solo en él.

No me gusta, no quiero que me toque, así no.

¿Qué te hace pensar que no sé lo que hago, Naxel?—no me escucha. Me grita que no debo hacer tales estupideces, que se ha hartado de mis juegos. ¿A qué clase de juego se refiere? ¿Qué maldita idea tiene sobre mí y mis intenciones?

Me muero el interior de las mejillas de pura frustración. La presión de su mano sobre mi cuello aumenta, en una clara advertencia de su promesa. El demonio despertará, y yo no le tengo miedo. Esto es más de lo que estoy dispuesta a soportar pero, cuando voy a responderle con toda la rabia que llevo dentro, posa un dedo sobre mis labios, haciéndome enmudecer. Mi corazón bombea tan fuerte contra mi pecho que me retumba en los oídos. Sé lo que significa este silencio. Alguien se acerca desde fuera.

Me suelta, sin más. Y yo solo quiero que mi puño cerrado acabe en su rostro. Terminar con todo, rendirme, poner miles de kilómetros entre nosotros. De pronto, los días de lucha me parecen innecesarios. ¿Qué hago aquí, en Escocia? ¿Por qué todo este esfuerzo por un hombre que, pese a todo, sigue odiándome?

Trato de recuperar el ritmo de mi respiración ocultando el ardor de mis ojos. A penas lo miro cuando comienza a dar indicaciones en silencio.

Desenfundo mis armas de fuego, unas colberts gemelas que hasta entonces habían estado descansando en mis costados, y emprendo la marcha por el pasillo de la derecha. Paso de nuevo frente a la biblioteca con cuidadoso sigilo. Nada. Aseguro tener la espalda libre y descubro que Naxel tuerce al final del pasillo, desapareciendo de mi vista hacia el piso de abajo. El paisaje a través de la ventana del pasillo está limpio, sin rasto de visitas. Pero está claro que no estamos solos, se siente en el aire.

Con los hombros tensos y el gatillo preparado, avanzo un par de pasos más antes de escuchar el quejido de la madera bajo pies ajenos. Los licántropos, incluso en forma humana, tienen un oído sublime, así que solo rezo para que no me escuchen llegar por encima de sus movimientos. La madera vuelve a crugir, se escucha alboroto en la habitación del fondo. Y voces. La puerta entre abierta deja adivinar que, lo más probable, se trate de la antigua habitacion del cazador, cuando ahora era un niño. Siento una punzada de lástima, pero contengo la respiración mientras las voces de los hombres prosiguen.

Cuento hasta tres mentalmente. Y entonces, comienza la caza.

Doy una patada a la puerta y esta se abre de par en par. La sorpresa en los rostros ajenos es el margen que tengo para actuar. Disparo directamente al más cercano, dos balas de plata que impactan de forma certera en su pecho. El segundo hombre no pierde el tiempo y vuelvo a disparar, pero es rápido y consigue esquivar el proyectil. Otra bala pasa justo rozando su brazo y es lo único que hace que pierda el equilibrio. Como era de esperar, no tarda en aparecer un tercer oponente. Entra de forma precipitada por la ventana y con un corto vistazo comprende a qué se enfrenta.

Vaya, hemos encontrado a una gatita—dice este, ya dentro de la habitación. Su postura es defensiva y tiene el pelo rojizo. Como el licántropo herido, ambos observan a su compañero muerto tras de mí.

Hay un leve momento de quietud antes de la locura. Primero atacará el herido, querrá distraerme, después atacará el recién llegado, él es quien me preocupa. Y así sucede. Salto a la cama en cuanto el primero se lanza hacia a mí y disparo en su dirección, la bala lo alcanza en plena cabeza, pero no tengo tiempo de jactarme porque enseguida tengo al segundo sobre mí. Disparo de nuevo y el golpe impacta en su hombro, la sangre empieza a brotar de un color igual al de su pelo, pero no parece importarle, me quiere muerta. Me agacho antes de que sus garras me arranquen la piel de la garganta, pero consigue quitarme una de mis armas de un golpe antes de que pueda volver a incorporarme. Aún sin forma lupina, tienen habilidades inmensurables.

Ruedo por el suelo rápidamente y al girarme disparo de nuevo, esta vez la bala impacta en su muslo y el aullido de dolor hace temblar las paredes de la casa. Desde donde estoy, voy a propinar el golpe de gracia, pero una nueva silueta desde la ventana me distrae y disparo en dicha dirección. Los cristales estallan y el hombre de pelo rojizo se lanza de nuevo hacia mí aprovechando el momento de duda. Me pongo en pie de forma atropellada y salgo de la habitación, escuchando el golpe que debe haberse dado al caer en el lugar donde me encontraba segundos atrás.

Corro por el pasillo cuando frente a mí, otro hombre de sangre licántropa aparece de la nada cruzado la ventana. Disparo y, antes de poder darse cuenta siquiera de donde viene el sonido, la bala impacta en tu cabeza. Salto sobre su cuerpo y por instinto me vuelvo a agachar cuando dejo de escuchar las fuertes pisadas de persecusión a mi espalda. De no haberlo hecho, me habría atrapado. Al incorporarme disparo de nuevo, tan cerca que a penas hay espacio entre la boca de la pistola y el cuerpo del hombre de pelo rojizo. Este parece querer reaccionar, pero pronto la sangre comienza a brotar de su boca y se desploma. Pero no existen los momentos de calma en una guerra, el instinto me insta de nuevo a girarme para acabar con el último de ellos y, en cuanto lo hago, una garra aparece ante mí. Me dejo caer hacia atrás pero consigue cortar la piel de mi mejilla por milímetros. El dolor del corte me golpea de pronto pero no tengo tiempo para comprobar la magnitud. Caigo sobre el cuerpo inerte aún caliente y ruedo cuando el atacante vuelve a golpear, esta vez sobre la carne muerta, que podría haber sido la mía. Disparo, descubriendo que es la última bala, y ésta atraviesa su garganta.

De pronto se hace el silencio. Miro en más allá de mis pies para comprobar que no me sigue ni uno más y me permito respirar un momento, la cabeza me va a estallar y la piel del rostro me escuece. Palpando, descubro que tengo dos cortes en la mejilla y la ceja aunque no parecen profundos. Mientras me pongo en pie recargo la pistola y compruebo que las dagas siguen en su sitio para cuando necesite utilizarlas. Sé que no debo, pero me arriesgo a volver sobre mis pasos y recoger el arma caída. La voy a necesitar pero, cuando echo un vistazo no la encuentro, y no tengo tiempo que perder. La habitación del pequeño Naxel queda sobre la entrada principal y desde donde estoy puedo escuchar el alboroto que se cuece bajo mis pies, varios metros por debajo. Comprobando que nadie se aproxima a lo lejos, salgo por la ventana y me aferro al alféizar, las enredaderas ayudan en el descenso pero pronto quedo sobre la puerta principal y mi cuerpo queda colgando. Confiando en mi equilibrio me dejo caer y aterrizo de pie justo en el umbral de la puerta. Me dispongo a entrar ganando en el factor sorpresa, pero sin previo aviso un bulto sale disparado en mi dirección y un gran peso me aplasta contra el suelo, varios metros de la entrada.

Me quedo sin aire en el impacto y trato de comprender qué ocurre, cuando descubro que tengo sobre mí el cuerpo de un hombre malherido. Gruñe cuando me lo saco de encima, pero no parece poder moverse. En cuanto se da cuenta de que me tiene cerca, trata de sujetarme pero golpeo su cabeza con la culata de mi pistola y queda inconsciente. Me pongo en pie sintiendo dolor en las costillas. Una voz me recuerda que debo rematarlo, que debo matarlo antes de que despierte. Aparto a esa parte de mí que sabe que lo que voy a hacer es despreciable, y disparo sin miramientos a la cabeza. Comienzo a avanzar hacia la casa de nuevo y entro, arma dispuesta. Aquí dentro reina el caos. No sé como, pero ya no existe la pared del salón y todo cuando nos rodea está destrozado.

Naxel está rodeado por seis y sujeta a uno de ellos para, con un movimiento certero, romperle el cuello. Disparo al primero que intenta lanzarse sobre él y aprovechamos la confusión para acercarnos el uno al otro, guargando nuestras espaldas. Sin bajar mi arma y perder de vista a nuestros contrincantes, toco con mi pie derecho el suyo y, entendiendo la indicación, saca de mi muslo una de mis dagas largas para acompañar a la que ya lleva.

No tenéis nada que hacer, cazadores.

Eso díselo a los muertos—digo, muy harta de la situación, mi voz suena seca, letal.

Y con esto, vuelven a atacar.

El primero que viene a por mí acaba con una bala en el estómago, y el segundo corre para aprovechar su momento y sin piedad, acaba muerto al momento gracias al disparo pero, justo detrá de él avanza un tercero. Con un golpe seco, lanza mi pistola por los aires y, sin previo aviso, la mano de Naxel sujeta mi cinturón y me hace girar, todavía pegada a su espalda mientras yo saco mi otra daga larga de su funda. Al instante la alzo y corta el aire, impactando contra un cuerpo. El hombre que tengo frente a mí aulla y lo remato con un desgarro en el cuello. Un pie impacta en mi costado y me hace perder el equilibrio, pero muevo el arma para atacar y un potente chorro de sangre me impregna. Me llevo la mano al rostro para tratar de limpiar mis ojos y al instante siento cómo me sujetan, clavándome las uñas en el cuello y tórax. Estoy en volandas y siento cómo cogen impulso para lanzarme. Anticipándome al golpe, me cubro el rostro sin soltar el arma para, segundos después, sentir todo mi cuerpo atravesar la ventana.

Se me escapa un grito de dolor cuando impacto contra la varanda de madera y esta se rompe en pedazos que, sin sujetar mi cuerpo, hacen que siga cayendo hasta el suelo frente a la casa. Trato de recuperar el aire y mientras trato de localizar mi posición, pero alguien pisa mi mano, obligándome a soltar el arma. Oigo palabras rasgadas y mucha rabia, escucho todo lo que supuestamente este maldito monstruo quiere hacerme antes de matarme, pero lo nublo todo, me centro en actuar. Pronto una mano me sujeta el cuello y el peso de un cuerpo ajeno se sitúa sobre el mío. Siento una lengua recorrer mi rostro, las palabras golpearme en una promesa. Naxel no está, puede que no llegue a tiempo. El hombre lleva su mano libre a mi entrepierna y me toca con fuerza y lascivia. Ese es el detonante para llevar las mías a su rostro, buscar sus ojos y presionar con toda la fuerza de la que soy capaz. Él comienza a gritar y a estrangularme, su sangre vuelve a mancharme.

Ambos en una lucha que sólo ganará el que más aguante.


Almost the end || Naxel Eblan Whatsa10
He will rise:

Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
the light has gone out of my life:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqb4suTGLU1sa9k79o5_540
You can't save everyone:
Almost the end || Naxel Eblan Tumblr_oqhu06ZKye1rftd23o3_500
Astrid J. Bergès
Astrid J. Bergès
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 271
Puntos de actividad : 1
Fecha de inscripción : 01/01/2016

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Naxel Eblan Lun Abr 26, 2021 12:02 pm

Estar en Escocia me provocaba una sensación oscura, amarga y agridulce que parecía corromper y adueñarse de todo cuanto yo poseía sin permitirme centrarme por completo e la tarea que nos ocupaba. Desde la primera vez que había vuelto a mi hogar siempre parecía tener la misma sensación que me acompañaba en todo momento sin poder despegármela, como un cruel recordatorio de todo lo que había sufrido en aquel lugar. Por ese mismo motivo había querido que Liara jamás sintiera lo mismo que me sucedía a mí al regresar a un lugar que quedaba demasiado lejos de ser un “hogar”, algo roto y fragmentado que no parecía poder recomponerse por mucho que uno lo intentara. O quizás es que era un imposible y en el fondo era algo que ya sabía aunque me costaba admitir demasiado. Los recuerdos parecían querer seguirme como una sombra de la que no era capaz de desprenderme como si estuviera adherida a mi piel y costara demasiado arrancarla… quizás por ese motivo el silencio que llevaba desde que habíamos pisado tierras Escocesas y el estado que me acompañaba no era más que fruto de esa misma sensación, de algo que me consumía sin poder encontrar la manera de liberarme. Puede que incluso no deseara hacerlo ya que la sensación era una conocida y me sentía hasta en cierto punto “cómodo” con ella, algo que me había acompañado casi durante toda mi vida. Sin embargo ya sabía a lo que iba a enfrentarme en el tiempo que estuviera en Escocia, pero no pensé que sería con tal intensidad y con una sensación tal grande y de peligro que hacía que varias ideas y pensamientos rondaran por mi mente. La información que la loba me había dado fue crucial para saber que la beta planeaba aquel viaje aunque no sabía del todo los motivos por los que abandonar París dejando parte de la manada desprotegida, pero de seguro que debía de ser algo muy importante para llevar a cabo tal acto y separarse de esa manera, algo que nosotros aprovecharíamos sin lugar a dudas y quizás pudiera devolverle ese revés que había sufrido hacía ya unos cuantos meses, uno del que ambos habíamos salido bastante perjudicados. Pero aunque quería poner toda mi atención en encontrar el cuaderno de mi padre que de seguro podría ser también una pista clave ya que antiguamente él era un cazador, recordaba que había hecho anotaciones sobre lugares importantes, enclaves estratégicos… al menos eso era lo que él me había dicho y de ahí que pudiera sernos de ayuda. Por lo que pude averiguar a través de mi tío sobre ellos cuando eran cazadores habían estado tras la pista de una manada de licántropos importante, cuantiosa y numerosa pero a la vez peligrosa… la descripción me encajaba con los que ahora también eran mis enemigos pero ¿qué era lo que habría anotado mi padre de ellos y por qué ese interés por su manada? Algo me decía que las respuestas que pudiera encontrar en aquel diario pudiera ser clave para terminar de una vez por todas con ellos como de seguro que mi padre intentó hacer en su momento. Sin embargo y si ya de por sí todos los recuerdos que me golpeaban por volver al que fue mi hogar no fueran suficientes desde luego que las palabras de la cazadora fueron lo que terminaron por rematarme, al entregarme aquel colgante y hacerme saber que había logado un acuerdo con el hechicero para que se lo devolviera. ¿Acaso estaba loca? No sabía cómo era Logan en esos aspectos ni tampoco lo que pudiera pedirle a cambio de devolverle ese maldito colgante que le di en pago porque nos ayudara con aquel problema, con su cambio físico… si algo tenía claro es que tenías que temer a Logan cuando hacías esa clase de negocios con él pues era demasiado hábil para negociar y siempre lograba salirse con la suya. Era una necia y una estúpida por pensar que lo que pudiera pedirle a cambio de algo tan importante como el colgante de mi madre sería nimio, pequeño o simbólico… ahora que él había descubierto esa pequeña debilidad no dudaría en hacer más mella en la herida y sacar todo lo que pudiera y más. Astrid no sabía cómo era en realidad el hechicero y desde luego que pagaría las consecuencias… ni siquiera sabía cómo se había atrevido a hacer algo así después de haberla advertido, ¿qué esperaba recibir u obtener a cambio de entregarme el colgante? Esa maldita cazadora iba a tener que enterarse de una vez por todas de que conmigo no funcionaban así las cosas, de que no estaba todo encaminado como ella así lo quería.

Ni siquiera me contuve en hacerle ver lo equivocada que se encontraba y la gran estupidez que había hecho al cometer tal acto, quizás debía de dejarle de manera más clara y concisa que nada de lo que pudiera hacer podría tomar el cáliz que ella quería, por mucho que lo intentara. Sin embargo las sorpresas no parecían acabar en ese momento porque entonces fue cuando escuché algunos ruidos que procedían de la planta baja, crujidos de la madera que vieja y antigua –carcomida por el tiempo y el mal cuidado- delataba que no estábamos solos. Pude comprobar la expresión que ella tenía tras mis palabras y supe bien que de no estar acompañados me hubiera replicado sin lugar a dudas, antaño mis palabras bastaban para que el miedo aflorara en su piel pero ahora se había vuelto demasiado valiente y parecía que soportaba mejor todo lo que lanzaba contra ella. Tenía la firme sospecha de que pudieran estar siguiéndonos o que quizás supieran que íbamos tras su pasos, algo que no me sorprendía en absoluto, pero que se atrevieran a pisar de nuevo el que una vez fue mi hogar ya era demasiado por lo que pensaba darles su merecido así como mandar un mensaje a esa maldita licántropa a la que pensaba matar con mis propias manos. No de nuevo en mi hogar y esta vez las cosas eran diferentes porque de alguna manera ya los esperaba, íbamos preparados para ello. Miré a la cazadora haciéndole saber que tendría que reponerse de lo que acababa de suceder entre ambos para centrarnos en lo que teníamos por delante donde los pasos cada segundo que pasaba se hacían más presentes y notorios. No sabíamos cuántos podrían llegar a ser pero al menos la madera nos daría la ventaja al delatar su posición así que haciéndole unas señas para que se armara saqué la ballesta que siempre iba conmigo colocando bien el carcaj a mi espalda, con las flechas no solo estaban bañadas la punta de plata sino que además tenían incrustaciones del mismo material a lo largo de esta. Desde donde nos encontrábamos se podían escuchar las pisadas en lo que avanzaban por el pasillo y al notar que ya no se escuchaban tan cerca le hice un gesto a la cazadora para que fuera por uno de los lados y así yo tomaría el otro. Intentando hacer el menor ruido posible contando con el factor sorpresa de nuestro lado ella se fue hacia una parte de la casa dejando atrás la habitación que había pertenecido a mis padres –y con el diario a buen recaudo- mientras yo me posicionaba encaminándome hacia la otra dirección. Con la ballesta preparada y cargada pisaba despacio sobre la madera para que esta no pudiera delatar mi posición, los licántropos pese a que estuvieran en su forma humana tenían sus sentidos mucho más desarrollados que los de cualquier humano, su olfato y su oído serían cruciales para detectar nuestro olor, la respiración e incluso los latidos del corazón. Tenía que posicionarme antes de que ella diera el primer paso y delatara que los habíamos visto venir, una parte de mí notaba extraño que fueran hasta mi casa para emboscarnos, otra me hacía ver que quizás pudiera haber algo más oculto que se escapaba a mi comprensión y un motivo que de seguro averiguaría tarde o temprano. Dejando atrás a la cazadora dirigirse hacia el otro lado del pasillo donde antaño se encontraban mi habitación y la de Liara, seguí el rastro de voces que se escuchaba desde la planta  baja mientras los ruidos de los pasos sobre la madera que crujía me hacía saber que andaban tanto por el enorme salón como también por la cocina. Empecé a descender los escalones despacio intentando que al bajar mis pies no presionaran demasiado fuerte sobre la madera y que esta sonara, controlando las respiraciones como una vez me había enseñado mi tío, escuchándolos hablar en lo que parecía que estaban buscando algo por las conversaciones que tenían entre ellos. Conté hasta 4 voces diferentes aunque no descartaba que hubiera más por el exterior del perímetro asegurándose, y eso sin siquiera contar con los que pudieran haber arriba y de los que tendría que encargarse Astrid. Uno de ellos se encontraba parado frente a la puerta de entrada que habían roto al adentrarse, algunos cristales estaban desperdigados por el suelo y ni siquiera dudé en apuntar con la ballesta en dirección hacia aquel maldito lobo parado en la puerta, dándome la espalda. Craso error. La flecha fue disparada y silbó surcando la distancia hasta clavarse en el cuello atravesando de seguro su garganta y cumpliendo con su cometido, matándolo al instante. Y como si de una sincronización perfecta se tratara arriba se escuchaba el disparo de la cazadora anunciando que estábamos preparados, que no íbamos a dejar que se salieran con la suya.

Eso fue exactamente lo que advirtió al resto para que se pusieran en guardia tomándolos quizás desprevenidos y amortiguando, además, el sonido del cuerpo al caer de aquel licántropo. Cargué de manera rápida la ballesta mientras debido a la confusión yo aprovechaba esos preciados segundos que contaban a mi favor, no sabían de dónde provenía con exactitud los sonidos –al menos no de qué parte de arriba- mientras yo en la escalera cargaba la ballesta y apuntaba hacia la entrada de la cocina donde saldrían para ver qué ocurría sin contar con mi presencia. El primero en pasar recibió el impacto de la flecha con punta de plata atravesando su pecho, perforando su corazón, matándolo al instante y aunque delatara mi posición no me importaba. Los tres restantes gruñeron al ver a su compañero muerto y no dudaron de ir en mi dirección para matarme. Otra flecha más cargada con rapidez en la ballesta y disparé al primero que se acercaba en el muslo frenando su avance, por mucho que extrajera la flecha no podría hacer nada con la plata que hubiera en la herida lo cual eso contaba a mi favor. El segundo lo sobrepasó y sabiendo que no iba a darme tiempo para cargar la siguiente flecha eché a mi espalda la ballesta y saqué tanto el látigo como la daga de plata que tenía, en esos momentos con el cabreo que recorría mi cuerpo por lo acontecido arriba esos malditos engendros iban a venirme bastante bien para desquitarme como estaba deseando hacer. Ni lo pensé cuando el hombre de pelo oscuro y piel tostada corrió en mi dirección para sacar el látigo, que ondeara, y que dio en su rostro provocándole una herida en esta mientras lo contenía, y de nuevo otra vez que dio en su pecho guardando así las distancias. Salté hacia el salón dejando atrás al licántropo y las escaleras para enzarzarme en una pelea con el otro que faltaba agachándome para esquivar el golpe de su puño pues aun en su forma humana su fuerza era mayor que la mía, y eso que todavía sus garras no habían asomado pero no tardarían en hacerlo. Con la daga lo intenté apuñalar aunque su velocidad era mayor a la mía y esquivó el golpe mientras tras de mí el otro licántropo se había repuesto por lo que volví a alzar el látigo en su dirección, enrollándose este en su pie y tirando para dejarlo en el suelo. Casi recibí el ataque del que tenía enfrente de no ser porque en el último instante ladeé mi cuerpo pero sabía que de esa manera no podía continuar, di una patada en el pecho alejándolo unos pocos metros al recular hacia atrás y sujetando el látigo –que llevaba un recubrimiento de plata en algunas zonas por si se les ocurría tocarlo, así como la punta llevaba unos pequeños clavos para desgarrar- tiré con fuerza para mantener al licántropo en el suelo sabiendo que al agarre del final estaría destrozando y desgarrando su piel pero, al mismo tiempo, dejándolo en el suelo.

Rodé raudo ahora que todavía seguía en el suelo para sacar la daga y clavarla en su pecho mientras el otro venía corriendo en mi dirección, me aparté y alcé al licántropo lo suficiente para que el golpe se lo llevara él y así poder aprovechar el momento y clavar la daga en su cuello haciendo un corte que acabaría con su vida mientras se desangraba. El licántropo que restaba lleno de rabia gruñó con fuerza por haber golpeado y casi ayudado a matar a su compañero por lo que aferró mi camisa alzándome y propinándome un puñetazo con fuerza, mi labio se partió brotando la sangre aunque nada que no me hubiera hecho ya antes. Aferré la muñeca del brazo que me alzaba con esa fuerza que poseían y clavé la daga manchada de sangre de su compañero en esta, su grito de dolor resonó en la estancia y me lanzó contra la pared tirando la pequeña mesita que había al lado, llena de marcos de fotos que cayeron al suelo. Se lanzó a por mí tras arrojar la daga por el suelo con el brazo correando de sangre y su puño impactó contra la pared haciendo un boquete en esta, lo agarré de la camisa enzarzándonos en una lucha de intercambio de golpes que nos llevó por todo el salón destrozando lo poco que quedaba a nuestro paso, chocando con todo que era destrozado a nuestro paso mientras escuchaba los disparos de la cazadora así como la pelea que se debía de estar formando. Los golpes se intercambiaron aunque los míos de seguro no le hacían tanto daño como los suyos pero no por ello iba a rendirme, su herida del brazo no cerraba por la plata y todo el suelo así como el lugar estaba regado por su sangre lo cual no tardaría en comenzar a debilitarlo. Una patada en su costado y un puñetazo a su rostro hizo que su rodilla se clavara en el suelo al menos para darme la oportunidad de ir por mi látigo el cual estaba algo más alejado, me agaché cogiéndolo para raudo lanzarlo en su dirección donde se enroscó en su cuello lo cual me hizo sonreír  de lado; ya era mío. Tiré con fuerza pese a sus intentos por quitárselo, pero el agarre era firme y este comprimía su garganta privándole del aire pero además las púas en el látigo se habrían incrustado en su piel provocándole un tremendo picor. Ambas rodillas en el suelo y yo tiraba para hacer más fuerte el agarre comprimiéndolo todavía más, su rostro se tornó de color rojo por la falta de aire mientras una sonrisa malvada, retorcida se instalaba en mis labios por lo que veía. No había mayor placer que matar a esas bestias y ver cómo sufrían por ello, el licántropo se ahogaba por la falta de aire y no cesé mientras más y más tiraba del látigo ya casi vencido en el suelo, fui hacia la daga que paraba en el suelo cerca de mis pies y me agaché para cogerla sin soltar el látigo para cuando a punto de perder el conocimiento por la falta de aire me agaché y la clavé en su pecho llegando hasta su corazón, su mueca de dolor en un sonido mudo fue el culmen final para su muerte. Me alcé recuperando la daga limpiándola en sus ropajes y el látigo cuando por la puerta entraron más licántropos que se unían a la fiesta, arriba habían cesado también los ruidos y me pregunté qué sería de la cazadora.


—¿Venís para uniros a la fiesta, perros sarnosos? —No entendía cómo es que habían tantos licántropos cuando Lyriett me había mencionado que solamente iría un grupo reducido, ¿quizás aquellos eran de Escocia y ella los aprovechaba en su favor? Lo cierto es que los hombres no me sonaban de nada ni de verlos por París, por lo que era probable que mi suposición estaría en lo cierto.
—Vas a lamentar por esto cazador, nuestra líder vendrá a por ti y te arrancará la piel a tiras —no pude sino que reír en un tono bajo sin apartar la mirada de ellos, en un rápido conteo había sumado de tres a cuatro personas más.
—Entonces debería de venir ella en vez de mandar a sus perritos falderos, ¿o acaso es que me tiene tanto miedo que anda con el rabo entre las piernas? —La burla y pulla no se hizo de esperar y aquel hombre al que al parecer tanto adoraba a su líder vino en mi dirección en lo que no dudé de sacar la otra daga más pequeña que llevaba y lanzar en su dirección, atravesándole la garganta fulminándolo en el acto. El resto vino en mi dirección y con una de las flechas del carcaj la utilicé para clavarla en su costado tras esquivar el golpe, rodeé su cuello y lo puse frente a mí para que el golpe del siguiente impactara en su cuerpo tomándolo de escudo y lanzándolo contra ellos para tomar algo de espacio ya que parecía que el enorme salón se había quedado pequeño. Mientras esquivaba golpes al tiempo que clavaba la daga en sus cuerpos haciéndoles heridas las garras de uno me alcanzó en el costado, rompiendo la ropa pero haciendo una herida en la piel de la que no quise prestar atención para no desconcentrarme ni perder el ritmo que mantenía. El que había apuñalado con la flecha estaba más próximo de la puerta así que con fuerza arremetí contra este quien salió despedido cruzando el umbral, lo que fue de él no lo supe pues estaba centrado en acabar con ellos o al menos con todos los que pudiera hasta que llegara la cazadora. Tomé a uno del cuello tras esquivar su golpe quedándome en el centro de un semicírculo de donde, en la puerta de la cocina, aparecieron dos más sumándose a la fiesta. Al estar casi al frente de la puerta de la casa pude distinguir la silueta de la cazadora que se aproximaba por su espalda, de un giro certero partí el cuello del que sujetaba y el sonido del disparo no se hizo de esperar. Confundidos por su intromisión nos movemos para lograr acercarnos y estar espalda con espalda, una posición en la que ambos podíamos cubrirnos mientras atacábamos aunque con cierto margen reducido. Cuando tocó mi pie con el suyo entendí lo que quiso decirme y tomé su daga larga ya que mi látigo lo había perdido en la pelea, reí irónico por sus palabras a pesar de que estamos en inferioridad cuando el primer pistoletazo de salida lo da la cazadora al disparar. La daga larga cumplía su función y me permitía herir desde cierta distancia mientras con la otra daga intentaba parar los golpes que me vienen, la ballesta seguía  a mi espalda pero no era tan rápida como las pistolas de la cazadora. La hoja afilada desgarra uno de los costados de los licántropos manchándolo todo de sangre y a otro lograba cercenar su miembro en una fiesta grotesca y macabra. Solo cuando vi el arma en el suelo sujeté del cinturón a la cazadora para girar ambos al mismo tiempo y darle tiempo a coger su otra daga. Van quedando menos licántropos pero no por ello estamos exentos de ser heridos ya que son raudos, veloces en cada movimiento. Lograron alejar a la cazadora de mi lado y me centré en seguir matando a los que quedaban que bien heridos por la plata comenzaban a mermar sus fuerzas, con el arma de largue alcancé inserté su filo en el pecho de uno viendo cómo lo atravesaba, utilizándolo de escudo para parar los golpes antes de lanzarlo contra su compañero quien lo cogió para que no le cayera encima. Una patada a mi mano y la daga salió despedida lejos de mi alcance pero no paré de moverme, un puñetazo y una patada –yo recibí otro devuelta- lograron que pudiera correr escaleras arriba ganando tiempo para armar la ballesta con las pocas flechas que quedaban y desde arriba en una mejor posición disparar al que me perseguía atravesando su cabeza. Tenía el rostro manchado de sangre y algunas heridas que no revestían mucha gravedad –o al menos con el fragor de la batalla no lo notaba- para armar la siguiente flecha y disparar al que quedaba sintiendo que me faltaba el aliento y me dolían algunas partes, pero no quería pensar en las heridas hasta haber terminado.

Con el salón despejado bajé para ver dónde se encontraba la cazadora y darme cuenta de que todavía quedaba un licántropo con vida y un cuerpo revolviéndose bajo este. No me quedaban ya flechas así que guardé la ballesta en mi espalda y por el camino arranqué una de ellas del cuerpo de uno manchada de sangre y con paso firme me acerqué para salvarla. Sin embargo fue las palabras de aquel ser asqueroso y despreciable lo que hicieron que quedara quieto por apenas un segundo, aquel maldito engendro estaba aprovechando su fuerza y su posición para.... Ni siquiera fui consciente de lo que ocurrió ya que gruñí y me acerqué sujetándolo para alejarlo de la cazadora apartándolo de encima de ella, lo alcé tras clavar la flecha aunque en una parte que no fuera vital ni le provocara la muerte y comencé a asestarle puñetazos con rabia y fuerza, notando como mis nudillos se despellejaban por los golpes pero no paré hasta que cayó al suelo. Aun así lo alcé de la camisa y lo estampé contra la pared donde cogí el trozo de barandilla que estaba destrozado y como si fuera un vampiro lo inserté en su pecho, hundiéndolo poco a poco notando cómo lo atravesaba. Y por si aquello no terminaba de matarlo una vez en el suelo comencé a dar patadas y golpes contra su rostro sin parar y sin piedad con una furia asesina en mi interior que me encendía y quemaba por dentro. Ni me percaté de que ya estaba muerto pero aun así seguí hasta que no quedara nada de aquel ser más que su cuerpo hecho jirones y es que una parte en lo más profundo deseaba aniquilarlo hasta que no quedara nada más que polvo, y es que no me di cuenta de que su rostro estaba completamente desfigurado y aun así poco me parecía para lo que se merecía. Una rabia que jamás había sentido despertó en mi interior sedienta de mucho más como si no pudiera calmarla, insaciable y con un apetito voraz que lo desafiaba todo a su paso. Solo fui capaz de calmarme cuando sentí una mano en mi hombro y escuché una voz que me instaba a parar y a dejarlo, e incluso así calmarme y cesar en mi empeño me costó más de lo habitual ya que quería encerrar esa parte animal y salvaje pero costaba demasiado hacerlo. Era un demonio poseído por una bestia, una que exigía un agravio por lo ocurrido y no cesaría hasta encontrarlo.


Almost the end || Naxel Eblan 9rhe7t
Eblan:
Almost the end || Naxel Eblan 28mim8x
The Darkest Hour:

Almost the end || Naxel Eblan 59ef2a56e270cb6cb8bad810bb7c1fa1o
Broken pieces:

Almost the end || Naxel Eblan 29w9tfp
The angel & the demon:
Almost the end || Naxel Eblan Vww3vMw
Naxel Eblan
Naxel Eblan
Cazador Clase Media
Cazador Clase Media

Mensajes : 205
Puntos de actividad : 0
Fecha de inscripción : 28/02/2016

Volver arriba Ir abajo

Almost the end || Naxel Eblan Empty Re: Almost the end || Naxel Eblan

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.