Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Equinoccio de Otoño [Privado]

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Equinoccio de Otoño [Privado]

Mensaje por Eliška Přemyslovec el Dom Mar 25, 2018 9:05 pm

"El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados."

Ernest Hemingway

El Sol todavía no asomaba, pero Eliška conocía de memoria el trayecto, que hizo sin problemas en la oscuridad. No irrumpiría el ciclo natural con luz artificial. Esquivó troncos y piedras, y tras una larga caminata, llegó a un claro. Se sentó sobre la hierba húmeda y se ajustó la capa de lana blanca. El amanecer se aproximaba y la temperatura había bajado considerablemente. Le habían permitido llegar hasta allí, por lo que estaba segura de que nadie más lo haría. Los lugares mágicos se las empeñaban en aceptar a un selecto grupo de humanos y rechazar a los otros, que incluso dejaban su vida por mera curiosidad. Las criaturas mágicas podían llegar a ser muy crueles si se lo proponían.

Se tomó unos minutos para relajar su cuerpo, acompasando su respiración. Con cada exhalación, el vapor de agua de su aliento se condensaba con el frío exterior, y un instantáneo humo blanco la rodeaba. Sintió cómo, lentamente, sus hombros, sus brazos, su columna, su cintura, su cadera y sus piernas, fueron liberando la tensión. Logró colocar su mente en blanco, no sin antes dedicarle un último pensamiento a León Quartermane. Se le iría la vida en salvar a ese niño y cumplir con la misión que le habían encomendado. Se preguntó, en los instantes finales, si valía la pena tanto sacrificio. La respuesta se la daría la mejor arma que poseía: el tiempo.

Al cabo de unos minutos abrió los ojos y regresó a la realidad, donde ya no sentía frío y los pájaros comenzaban a quitarse la modorra, musicalizando con su canto y sus aleteos, dándole fin a las voces de los grillos que se habían alzado hasta no hacía demasiado. Eliška se puso de pie, se quitó la capa –la cual dobló con precisión y dejó junto a un árbol, lejos del círculo central- y se colocó, con los brazos abiertos en el medio del claro. Elevó su mirada y recitó una invocación en gaélico, ese idioma que parecían haber fundado los hechiceros más antiguos.

Extendió una tela verde sobre el suelo, y armó el altar con cereales de todo tipo y hierbas –madreselva, cardo, salvia, tabaco, pasionaria, helechos y sello de salomón-, con inciensos, aceite de sándalo, con piedras como ámbar, ágata amarilla, ojo de gato, cuarzo, todos dispuestos alrededor de una vela ancha y roja, que encendió al final. Tomó el puñal y sin emitir queja o sonido alguno, se abrió la mano izquierda con un corte transversal. La sangre comenzó a brota, Eliška cerró el puño y comenzó a bañar con su propio líquido los elementos del altar. Se detuvo un instante y levantó la cabeza, clavando la mirada en algún punto del bosque que se extendía frente a ella.

¿Quién osa interrumpir mi ritual? ¿Quién eres, que las criaturas mágicas te han permitido llegar hasta aquí? —preguntó, amenazante.


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Re: Equinoccio de Otoño [Privado]

Mensaje por Suka el Miér Jun 06, 2018 11:39 pm

Ahora que no era más prisionera, Suka no sabía qué hacer con tanta libertad. Su padre la dejaba andar a su antojo porque en el fondo sabía que la niña no iría a ningún lado, que estaba atada a él, presa de esa mordida.

Suka no sabía lo que era dormir en paz, siempre se sobresaltaba, cualquier ruido le provocaba taquicardia. Ahora que su padre parecía haber dejado de odiarla nada había cambiado, las pesadillas perduraban y el sueño tardaba en llegar a ella. Por eso la niña salía a pasear por el bosque, alejándose de la cabaña que ahora habitaban a la espera de la luna que completaría su transformación. Observaba a los animales, contemplaba la fuerza con la que el río corría… todo la maravillaba, no dejaba de ser una pequeña que estaba descubriendo el mundo luego de una vida de encierro y padecimientos.

Esa noche había sido extraña. El cuerpo le dolía más de lo normal, tanto que Suka rogaba que la transformación ocurriese ya. Su padre la asistía como había hecho las noches anteriores –de pronto había pasado de ser un torturador que la creía ilegítima a mostrarse atento a sus dolores- y se quedó junto a ella hasta que los dolores remitieron. Pero cuando eso sucedió, tras casi dos horas de padecimiento, Suka ya no podía dormirse, no había postura que la ayudase ni cansancio en su cuerpo. Los dolores le renovaban las fuerzas aunque eso resultase difícil de entender.

Estaba por amanecer cuando salió de la cabaña, el aire fresco le dio libertad a su cabello largo y feo –según lo que siempre le había parecido-, pero Suka no sentía frío. Eligió recorrer el camino contrario al que siempre hacía, no tenía ganas de observar el río y ya sabía de memoria las formas y colores de las flores que todavía le quedaban a esa zona del bosque. Caminó hacia el oeste durante algunos minutos, notando como los árboles perdían ya sus hojas.

Cuando la vio no pudo evitar acercarse sigilosa y acabó oculta tras los árboles, pero a pocos metros de ella. La mujer estaba haciendo cosas extrañas pero intrigantes y hablaba un idioma que la niña no conocía pero que parecía ser poderoso. Lo que la delató fue el gritito que no pudo reprimir a tiempo cuando la vio abrirse la piel. Suka se asustó y apurada se escondió detrás de uno de los árboles, pero era tarde porque la mujer ya la había descubierto.


-Mi nombre es Suka –le dijo sin saber qué debía hacer a continuación. Tal vez lo mejor fuera correr, pero estaba asustada-. Me llaman la princesa de los lobos… No quise molestarla, es que me gustó como acomodó todas sus cositas –se justificó, aunque no tenía mucho sentido. Finalmente se asomó para poder verla.


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Re: Equinoccio de Otoño [Privado]

Mensaje por Eliška Přemyslovec el Dom Sep 23, 2018 10:22 pm

No era más que una niña, aunque inmediatamente percibió que se trataba de una licántropo. Su aura la delataba, aunque tampoco le pareció amenazante. Se había enfrentado a más de uno, y aquella chiquilla no parecía más que una nena, por más engañosa que fuese la edad de aquella especie. La contempló y escuchó, mientras envolvía su mano herida con un pañuelo. No tenía sentido continuar con aquel ritual, había perdido la concentración. Con resignación, pensó en que había sido en vano toda la preparación previa, y que debía esperar un año más para aquella experiencia. Eliška era muy minuciosa con esas cuestiones, para ella lo sagrado debía respetarse, y aunque lo hubiese intentado, no pudo ocultar el gesto de fastidio que le provocó la situación. No había sido fácil escapar del Palacio de Versalles, de la mirada constante del Rey, que creía que ella debía dedicarle a su enfermo hijo todas las horas de su vida. Qué equivocado estaba…

Pero así como dominaba la oscuridad, era respetuosa de los designios de los dioses de la naturaleza, que la protegían y a los cuales se encomendaba. Si los seres ancestrales que habitaban las profundidades del bosque, consideraban a Suka alguien digno de pavonearse por allí, no sería ella la que fuese en contra de su voluntad. Para Eliška, el éxito radicaba en la armonía entre la luz y la oscuridad. A ella le había tocado pertenecer a la magia negra, así le había sido encomendado cuando nació con aquellos poderes tan diferentes a su familia, históricamente hechiceros blancos que servían al lado de la luz. Sin embargo, la bruja no buscaba romper con el equilibrio que existía, se sentía una custodia de aquello que le había tocado en suerte, y así como los amos de la magia blanca cuidaban su espacio, ella hacía lo propio con el suyo.

¿Quién te puso ese apodo? —preguntó con sequedad. Le interesó el concepto. Para ser princesa de los lobos o debía ser muy poderosa o estar bajo el ala de alguien que lo era. Fuera de un modo u otro, se lamentó por ella. Estaba claro que debía manejarse en manada, y a Přemyslovec jamás se le había dado lo grupal. Ella era una solitaria empedernida, que no concebía su Universo guiado por la voluntad de una comunidad.

Deberías ser más cuidadosa, Suka —continuó, mientras comenzaba a juntar los elementos de su altar. —Puedes salir de ese árbol, no te haré daño. Si te han permitido llegar hasta aquí, no trastocaré lo que han querido para ti y para mí. Puedes ver mis cositas —y no pudo evitar el tono burlón al pronunciar esto último— antes de que las tire. Espero que la sangre no te impresione, princesa de los lobos —y pensó en el tormento que debía estar padeciendo su cuerpo. La luna llena estaba próxima, y sabía que a los licántropos esa cercanía los hacía experimentar cambios en su humor, dolores en las articulaciones y huesos y una ansiedad constante. Por un momento pensó en los hijos que había abandonado, pero desechó el pensamiento con la misma rapidez con la que había aparecido.


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Re: Equinoccio de Otoño [Privado]

Mensaje por Suka el Sáb Nov 10, 2018 11:06 pm

A Suka le gustaba aquella mujer, le parecía hermosa y muy poderosa. Nunca tenía la posibilidad de hablar con alguien como ella, todos en la manada de su padre eran hombres bastante toscos y vulgares, a ella le daban miedo. Aunque quisiera hablar con ellos no podría, su padre ya le había dicho que no quería verla hablar con ningún hombre que no fuese él. Lo bueno era que aquella chica era mujer, su padre no podría enojarse por nada.

-Soy la princesa de los lobos porque mi padre es el rey –dijo, asomando medio rostro para que su voz le llegase con claridad a la mujer-. Él me puso el apodo y a mí me gusta, aunque no tienes que llamarme así. Suka está bien.

Aceptó la invitación, pero se acercó lentamente. Suka era muy curiosa, le gustaba aprender cosas nuevas, pero también se mantenía siempre alerta. Para ser tan pequeña había vivido ya cosas terribles y por eso se mantenía en guardia. Aunque, a decir verdad, ella era muy inofensiva, si se sentía atacada lo máximo que podría hacer sería huir corriendo.

-Mi padre me mordió la luna pasada, así que pronto será mi primera transformación sin ayuda de nadie –le comentó eso, que era su miedo latente-. Es algo muy importante, pero yo tengo miedo de hacer cosas horribles y luego no poder recordarlas, es eso lo que me dijeron que podría sucederme.

Suka se sentó, con las piernas cruzadas, en una roca próxima a ella y observó la dedicación que la mujer ponía en cada cosa que estaba haciendo. ¿Qué era aquello? Manejaba todo como si fuera de suma importancia y valor, pero a Suka no le parecían cosas especialmente importantes.

-¿Qué es lo que estabas haciendo? ¿Puedo ayudarte? Me gusta aprender cosas –le confesó con una sonrisa-. En unos pocos meses me casaré con un muchacho de otra manada, es para sellar un pacto entre ese grupo y el de mi padre… Fue un arreglo entre los alfa de ambas manadas, mi padre es un alfa muy inteligente. Voy a volverme una mujer grande –le contó con una sonrisa ilusionada.

Nunca tenía con quien hablar de aquellas cosas, vivía sola con su padre y a él poco le interesaban las cuestiones que ella quisiera compartirle. Por eso, aprovechando la oportunidad de tener una nueva amiga hermosa e interesante, Suka buscaba sacar conversación como fuese.


-¿Cómo te llamas? ¿Vives cerca de aquí? ¿Podemos ser amigas?


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Re: Equinoccio de Otoño [Privado]

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