Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

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Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Vie Jun 22, 2018 2:00 am

¡Maldito Erik! Sé que mi hermano está disfrutando esto como pocas veces en su vida ha gozado. Su risa es tan estridentemente fuerte, que hasta los perros le ladraron, del susto que les causo. La forma en la que se burla no es para nada agradable, debería propinarle una buena golpiza. Por otro lado, siendo que papá no está aquí, es una buena oportunidad para aprender. Hacer, lo que de otra manera, nunca podría hacer. Adentrarme en un mundo desconocido que nunca viviré. Mezclarme con la plebe, ser todo un… ¿Macho? Al menos lo intento. Esconder los senos no es tan complicado. Tristemente, es mucho más fácil que resaltarlos. No es que, no tenga curvas agraciadas, sino que un buen corsett oculta mucho más, de que lo marca. Tomé ropas de mi hermano, y comencé a vestirme. Una camiseta. Camisa, pantalón elegante. Chaqueta y chaleco. Me veo complacida frente al espejo. Nada mal para una novata. El cabello es un problema, pero si lo corto para un simple ardid, sería un problema aún mayor. Con habilidad y siendo que sin un incómodo vestido puedo moverme mejor, lo voy enrollando y escondiendo sobre mi nuca. Un sombrero hará el resto, al menos hasta que… Un detalle más. Un bigote falso. Esto es tan increíblemente ridículo, pero siendo que de ciertas regiones se ven jóvenes con rostros muy afeminados, podría funcionar. Quiero creer que va a funcionar.

Entre las múltiples burlas de mi hermano es que monte y me coloque el sombrero. Él no cree que lo logre y yo si ¿Qué es lo que debe buscarse en una prostituta? Sé lo que busco de un infórmate, como debe ser, y que lazos ha de tener. Incluso, se puede saber a simple vista con qué clase de gente se mezcla una persona por la forma en la que habla y se expresa. Pero que se supone que busca un hombre cuando entre en estos lares. Que sea atractiva, es lo más obvio. No creo que cultas, sea realmente una condición primordial; pero para mis fines no me vendría mal. Comienzo a creer que estaba demasiado confiada sobre una tarea que no sé cómo llevar a cabo. Ni siquiera gozo de más información sobre esto que esa risa molesta que más acompaña todo el camino hasta que desmonto en el burdel, en busca de esa boca dulce como la miel, que llenara mis oídos de información; y vaciará mis bolsillos. Te tome la molestia de llegar con un perfume y un ramo de flores, como un joven enamorado cortejaría a una dama. Bueno… siempre pueden creer que soy un inexperto dando los primeros pasos, que es, de hecho, lo que está sucediendo.

Me senté en el bar con un habano, que nunca encendí y forcé mi voz lo más grave posible; para no levantar sospechas, mientras me escondía todo lo que podía en el sombrero.
– “Whiskey. Del bueno. Doble.” – Me siento tan varonil, de verdad creo que estoy dominando la situación, hasta que el líquido dorado, picoso y ardiente quema mis labios, mi boca, garganta y todo lo que queda del tracto hasta el estómago. *Dios esto es asqueroso, ¿cómo los hombres pueden beberlo con tanto gusto?* Claro que mi tos llama la atención. – “¡Esto no es bueno mujer, dije del bueno!” – Estoy muy segura de que se lo hayan creído, pero fue lo más rápido que pude inventar, para justificar mi acción. Me sirve otro. Esta vez ya tengo miedo a probarlo, así que simplemente lo tengo en mi mano mientras observo; entonces ella entra. Increíblemente vestida, parece que la tela no es más que un adorno sedoso sobre su piel. Su cuerpo es exuberante y su boca se ve como un dulce, algo que quieres devorar lentamente entre tus labios. Su cabello largo y rubio como si los rayos de sol se hubiesen posado en su cabeza. Una leona de dos pies que camina sobre nubes en la tierra. ¿Cómo diablos hace para verse tan atrayente? ¿Y porque yo no puedo verme así? Ah, sí claro.

Ahora entiendo la ávida pasión de mi hermano por venir a buscar información. Sí, claro. Información. Me levanto para ir hacia ella, haciendo a un lado el trago, que nunca iba a beber. Pero los hombres me bloquean el paso; ni siquiera sabría que decirle. Debo tomar un curso de acción más astuto. Después de todo, no es a ella a quién debo conquistar… aún. Con mi regalo envuelto en telas con moños elegantes y mi ramo de flores bajo el brazo, a la madama a quién busco. Le ofrezco el doble. Por la dama y el anonimato. Por supuesto que acepta. Dejo que me conduzca a una habitación más ‘intima’, y dejando las flores y el perfume en la cama, me siento en una silla a esperar que la bella dama venga a mí. Nerviosa, ¿Cómo explicarle? Frunzo el ceño y me mantengo altiva, esperando que al menos de momento inicial, no note lo que oculto. La puerta se abre…


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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Dagna Holbein el Jue Jul 05, 2018 11:29 pm

¡Pero qué bien que había dormido! Dagna Holbein había descansado durante toda la tarde y con tiempo y dedicación se había preparado para el trabajo de esa noche, le gustaba darse largos baños perfumados y dedicarle al menos treinta minutos al cepillado de su cabello. Esas eran las ventajas de ser la favorita del dueño del burdel, Dagna limpiaba menos que el resto de las prostitutas y descansaba más.

La noche acababa de empezar para ella, era temprano aún, y se encontraba de especial humor. Feliz no sería el mejor calificativo, porque una puta como ella –que lo era desde muy niña- nunca llegaría a experimentar la verdadera felicidad, pero sí estaba alegre, especialmente activa. Llegó al salón principal con sus aires de grandeza -le gustaba sentirse deseada, era de las pocas cosas que disfrutaba de su trabajo, sentirse el objeto preciado de los hombres- y descubrió que el lugar estaba particularmente lleno.


-Sí que será una noche movida –le dijo por lo bajo a Nora, una de sus compañeras, cuántos más hombres hubiera más seguidos serían los turnos que ellas dispensaran-. ¡Oh, Lionel! ¿Cómo has estado? –se acercó así a uno de sus clientes más asiduos y lo saludó con un beso en los labios-. ¿Tu esposa tuvo un buen alumbramiento? ¡Una niñita! Felicitaciones, querido, al fin ha llegado la niña luego de cinco varones…

Siguió la charla con él y no tardaron en unirse dos clientes más junto a Danielle, esos dos siempre compartían la misma prostituta como excusa para tocarse también entre ellos, Dagna los había atendido una vez que Danielle –la favorita del dúo- estaba ocupada.

Los minutos pasaron mientras el grupo hablaba alegre y la bebida corría. Ya estaba por tomar de la mano a Lionel, que luego de varias caricias osadas ya estaba pidiéndole pasar a la habitación, cuando la madama se acercó a Dagna para decirle que tenía un cliente esperándola.


-Pero ha llegado primero Lionel –le susurró a la mujer para que el hombre no estuviese al tanto de lo que sucedía, pero la madama insistió y le susurró al oído el monto que el extraño ya había pagado por ella-. Cariño, ¿me esperarás? –le preguntó a su cliente, poniendo la voz de niñita que sabía que lo enloquecía-. Prometo no tardar, deseo tanto estar contigo hoy.

Y así, sin demoras corrió a los interiores para llegar a la habitación en la que solía atender. No sabía con qué se encontraría tras la puerta, pero habiendo vivido todo lo que había vivido, Dagna de pocas cosas se asustaba.

-Caballero, ¿que tal se encuentra? Oh, no se levante, yo voy hacia usted –le pidió y, tras cerrar la puerta se acercó a él que la esperaba sentado en la única silla. Dagna ocupó su regazo y cruzó las piernas-. Mi nombre es Dagna, pero puedo llamarme como usted desee esta noche... Tengo curiosidad, ¿por qué me ha elegido? Me ha dicho la madama que no quería a otra que no fuese yo y eso me halaga.




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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Mar Jul 10, 2018 2:41 am

La prostitución esta descripto como un acto de bajeza del ser humano. Una mujer que es prostituta, es denigrada y apartada de la sociedad. Pero teniendo en mi retina el tenebroso espectáculo de hombres casados, atiborrándose sobre mujeres más jóvenes que ellos, con un perfume diferente al de sus esposas; me hace preguntarme si es a las mujeres que esclavizamos, a las que debemos discriminar; o a los hombres perversos que comercian con la vida de alguien en necesidad. Sin embargo, debo reconocer que es, definitivamente, todo un arte; sin lugar a dudas. ¿Acaso no lo es el engaño, un arte? La observo entrar. El mencionar lo exuberante que se ve, es casi redundante al oficio que ejerce. Casi tanto a la falta de decoro con la cual se mueve, resaltando orgullosamente toda su femineidad. De pensar que pudiera entrar así en la iglesia… o en cualquier lado realmente. Su rostro maquillado, un rasgo de los perdidos del lado de Dios. Sus uñas largas y con color rojo pasión. Su boca, una invitación al pecado. Temo averiguar que hace con ella, puesto que los libros de Sade hablan de vulgaridades que me cuestan entender. Sus senos no parecer más grandes que los míos, hasta diría que son más pequeños. Su cuerpo no esta tan entrenado como el mío. Sólo es… delgada. No es la belleza de sus ojos, ni el color que usa sobre sus parpados; es su mirada.

Por primera vez entiendo, que lo que las hace diferentes, de cualquier otro tipo de mujer, es su actitud libidinosa; algo que no duda en mostrar desde el primer segundo. Se sienta sobre mis piernas y el corazón se me desboca en el pecho. Agacho un poco la mirada, y sonrío intentando poner distancia entre nuestros rostros. ¿En qué rayos me he metido? ¿En que estaba pensando? ¿Cómo voy a salir de esto? Mi mirada nerviosa me lleva a los regalos que deje sobre la cama. Es la única distracción que tengo a la mano, y lo mejor que puedo pensar en este momento. Me levanto con cuidado, para no tirarla de mis piernas; e indico hacia la cama. Solo media sonrisa forzada se esboza en mis labios, es lo mucho que puedo hacer de momento. Y a lo que me refiero, es a entretenerla mientras pienso en algo mejor. Con timidez tomo el elegante ramo de flores, rosas rojas, perfectamente posicionadas, de una de las florerías más caras de todo París y se lo entrego; mientras que con mi mano izquierda le acerco la bella caja de regalo. Dentro, encontrará un perfumero. Algo completamente delicado, sólo alcanzable para aquellos que pertenecen a o más alto del círculo económico. En este momento, considero que es algo completamente novedoso para una mujer en su posición. Pero considerando que reconocí a algunos de sus ‘clientes’, es posible que le hayan agasajado con algo como esto. Pero en mi género reside la diferencia. El perfume que contiene no es cualquier cosa. Es uno en particular que utilizo para eventos importantes. Es dulce y fresco. Rosas, fresas y lirios bancos, con un toque de limón y jazmín. Caro, cada uno de los ingredientes, tiene un costo extremadamente elevado. Los ingredientes, deben estar en el punto exacto de maduración, algo que agrega más monedas a la esencia. Pero su olor, da una extrema sensación de limpio y delicioso. No podría describirlo más que perfecto. Y recuerdo como él, suspiraba contra mi cuello al sentirlo en mi pie.

Es hermosa, su mirada, su gesto de sorpresa. Me cuesta comportarme como debería, lo cual me lleva a la pregunta: ¿Cómo debería actuar? Aclaro mi garganta, pero ya no fuerzo tanto el tono grave; aunque aún eludo mí vista de ella. Un contacto visual directo me delataría al instante.
– “Espero que sea de su agrado, señorita…” – No tengo idea de cómo se llama. Sólo dije esa y basto, para que el dinero, logrará que me la entregaran en bandeja de plata. Hasta pena siento por ella. – “Lo-lo lamento. No sé su nombre señorita. Me disculpo en la descortesía.” – Una reverencia, es lo mismo que puedo ofrecerle junto con la disculpa. Quiero agradarle, quiero, conocerla, y perder un poco el tiempo aquí. En especial puesto que debajo de mi pantalón, por más elegante y fino que sea, no llevo nada que pueda, digamos… ‘conectar’ con lo que ella tiene. Más que una llave, soy otra cerradura. Y aun así, espero abrir la puerta que me conecte con ella, que me dé su confianza, lo suficiente, como para tener una aliada. O pagar por sus servicios, aunque no los que está acostumbrada a brindar. – “¿Desea comer o beber algo? Puede pedir lo que guste, yo pagaré todo lo que quiera.” – Me pediría algo que me relaje, pero no soportaría otro Whiskey. Esa cosa es realmente inmunda. Ron, es una opción más deliciosa y viable. Un gusto suave, frío y agradable. Me reposo contra el apoya brazos de la silla, la observo, determino su comportamiento y de donde provienen sus reacciones. En verdad deseo, que no todo sea un acto, que crea en mí, cuando le ofrezca, algo distinto esta noche.


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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Dagna Holbein el Jue Ago 09, 2018 12:21 am

Ese hombre era muy extraño, Dagna ya se había dado cuenta de que aquel encuentro sería más… complicado de lo que tenía previsto y eso no era del todo malo, podría llevarse algunas monedas extra por eso, pero tenía clientes esperándola y no quería defraudarlos, ella cuidaba a los hombres que la requerían porque no quería que acabasen decantando en brazos de alguna de sus compañeras solo para descubrir que eran más sensuales que los suyos... allí Dagna no confiaba en nadie y por eso prefería dejar contentos a todos esperando que volviesen pidiendo por ella.

No se esperaba los regalos, claro que a veces se los hacían algunos pero nunca venían de parte de hombres que no la conocían, sino de los clientes fijos con los que ya había compartido muchos encuentros. De todos modos aceptó los presentes sin quitar de sus labios la sonrisa sensual, eran de su agrado... como si el hombre conociese sus gustos a la perfección.


-Pero qué belleza, ¿has pensado mucho en mí? Adoro que los hombres guapos como tú piensen en mí –dijo y acarició su pecho suavemente con el ramo de flores, jugando con su escote-, gracias… sigues sin decirme tu nombre, ¿eres tímido acaso?

Dejó las flores sobre la mesilla y se ocupó del perfume sin quitar la mirada de la del extraño hombre. Deshizo las tiras de su escote y su vestido se abrió para medio liberar su pecho de la presión, justo allí fue donde se perfumó aspirando y disfrutando; amaba las fragancias, eran su debilidad.

-Es hermoso, uno de los más hermosos que me han regalado. Ven, siéntelo –le pidió, dejando el perfumero sobre la cama, y yendo hacia donde él estaba para ofrecerle su cuello-. ¿Me temes? ¿Cómo que no sabes mi nombre si acabo de decírtelo? Soy Dagna –le susurró con el pecho pegado al de él y los labios acariciando su oreja-. Pero si mi nombre no te gusta puedes inventarme uno… muchos lo prefieren así.

Estaba increíblemente incómodo, se le notaba. Probablemente fuera virgen, aunque Dagna no acertaba en definir su edad, no le parecía un chiquillo, pero podía serlo. Había algo extraño en él y ella comenzaba a perder la paciencia, ¿cuándo la tocaría? ¿Cuándo comenzaría a desembarazarla del vestido ligero y hermoso que llevaba? Debía tomar ella la dirección del encuentro o pasarían las horas sin que nada ocurriese… claro que no estaba mal, mientras pagase, pero eso la haría sentir insegura de su buen desempeño y ella no quería dudar de eso, no después de tantos años.

-No quiero comer nada, estoy muy a gusto. ¿Lo estás tú? Claro que estaría más a gusto si nos empezáramos a conocer –dijo, y volvió a acercarse a él-. No me temas, ¿soy terrorífica? ¿Tengo cara de demonio? No me temas –volvió a pedirle y, luego de eso, lo besó. Primero con suavidad, pero con sus manos dispuestas a comenzar a recorrer su cuerpo.




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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Arden Annice Gladstone el Dom Oct 07, 2018 6:07 am

A veces, sólo te toca compartir un breve momento de la vida de alguien. Todos somos entes pasajeros en la vitrina de Dios. No más que bellas imágenes que reflejan historias irrisorias, con posibilidades infinitas y finales impensados. Pero cuando hay un objetivo detrás de un encuentro, es cuando necesitas tener las posibilidades a tu favor. Los regalos, no son más que una forma de ganar e favor de una mujer que, a mi religioso entender, estaba desprotegida de las leyes de Dios y necesitada de afecto. Comienzo a creer que me equivoco. Para peor, estoy bastante segura de que ella tiene un absoluto control de cómo es a vida nocturna y cómo relacionarse exitosamente en ella. Penosa conclusión: estoy totalmente en desventaja. Pobre de mí, al creer que ellas eran mis presas para esta noche; cuando claramente es al revés. Pero de todas las señales que claramente ignoré esta noche, la que siento en este momento, me posiciona en dónde estoy. Sabes que las cosas van mal, cuando el escalofrío no se da en tu espalda, sino a la altura de tus hombros, mientras sientes el corazón retumbando en tu garganta. Y esto va MUY mal…

Resumiendo, me dice que soy “apuesto”, ¿No notó nada aún? Si mi Fe me dejara participar en juegos de azar, apostaría 1000 monedas de oro a que en cuanto me quiera quitar los pantalones lo va a notar. ¿Puedo cambiar su nombre? No lo entiendo, ¿Por qué lo haría? Quiere que nos conozcamos mejor. Si esto fuese una función del circo, comienzo a creer que soy el mono con sombrero que no entiende los ojos que lo ven con tanta afición… Si, definitivamente le temo, estoy aterrorizada, ¿Cómo puede ser tan difícil ser un hombre? En realidad no lo es. Sólo que me falta un fálico detalle que completa el set del maquillaje.

Pero todo se desmorona en el momento en que posa sus labios sobre los míos. Mi boca se desborda con la vehemencia, pasión y energía que se entrega. Y yo, me siento como si me besaran por primera vez. No he compartido este atrevimiento con tantos otros, pero he conocido bocas ajenas, y esta, definitivamente me intimida. Quisiera mentirme a mí misma y decir que reaccione inmediatamente, pero no lo hice. Sólo ruego que no haya sentido el suspiro de sorpresa mientras mis mejillas se convierten en hogueras y mis ojos se cierran. Una risa tonta que se me escapa de la boca, separa el contacto y ante la pena me hago más atrás de lo que quepo en el espacio. Con sutileza y cortesía, posando mis manos en sus hombros, la aleje de mí, para deslizarme como agua entre las rocas. Estoy en una trampa mortal de mi propia elección.

Dándole la espalda necesitaba comenzar a aclarar tantos antes de que llamara a alguien que me sacara del juego antes de comenzar.
– “Bien, Dagna. Quiero que pienses en lo que puedes ganar por noche. Y multiplícalo por dos. Eso es lo que tendrás por estar en mi presencia. Pero requiero de ti toda la noche.” – Jamás lo he podido comprobar, pero dicen que todos tienen un precio; sólo es cuestión de poder pagarlo. Y muerdo mi labio de nervios, sintiendo aún su sabor sobre mí. Nota personal a mis recuerdos: Besar a una chica es… raro. Dulce, mucho más que al café y el tabaco que un hombre tiene usualmente en su paladar, pero el roce, a falta de vellosidad en el rostro. ¡Eso fue genial! Podría saltar de la emoción, y tal vez, hasta dejar que lo vuelva a hacer. Con propósitos de… investigación científica… social… por las dudas y un futuro caso. Si… eso.

- “Ahora, que sabes que obtendrás en una noche lo de dos. Dime, ¿Cuánto cuesta tu silencio? Todos vienen aquí ocultándose de sus esposas, otras amantes, incluso el clérigo. Pero mi secreto, aunque menos penoso, sea quizá, más escandaloso. Sólo una cosa te prometo a cambio; serás valorada como persona, como nunca antes en este mugroso lugar. ¿Te interesa?” – Sólo muevo mi rostro lo suficiente para poder verla por el rabillo del ojo en lo que mi farsa vocal continua, una, que ya hace arder mi garganta y deseo terminar.


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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

Mensaje por Dagna Holbein el Sáb Nov 10, 2018 4:17 pm

Dagna era bastante paciente, tenía que serlo viviendo aquella vida, pero que aquel tipo jugase a escapársele, que perdiese el tiempo por el que había pagado… le estaba comenzando a molestar. ¿Por qué contradecía con sus acciones las palabras que de su boca salían? Le decía que la quería durante la noche entera, pero tomaba posición a varios metros de ella y Dagna no lo comprendía.

Ya estaba pensando que sería una noche demasiado larga y difícil de sobrellevar sin una buena copa. Por eso se acercó a la mesilla donde había algunas botellas de distintos licores y se sirvió uno, que bebió de un solo trago. Suspiró, inundada por el nuevo calor, y decidió volver a intentarlo:


-Por esa suma –comenzó a decir y nuevamente buscó acercarse-, claro que solo estaré contigo toda la noche, pero me siento una inútil si me esquivas y te alejas… ¿Qué sucede, tesoro? ¿Por qué me has elegido si no me deseas?

Algunos sonidos llegaron a ellos provenientes de la habitación contigua, un golpeteo constante contra la pared combinado con unos gritos absolutamente mentirosos de alguna de las compañeras del burdel que Dagna no llegaba a identificar. Ella sonrió, pensando que aquello podría inspirar a su cliente.

-¿Estás tratándome de decir que has venido sólo a hablar? –preguntó confundida-. Mi silencio tiene un precio extra, por supuesto –lo dijo rápido, viendo la oportunidad de hacer una diferencia más esa noche-, pero debes pagarme a mí todo eso, nada de darle dinero a la madama. Ella no debe saber de nuestro trato.

Ese era el principal negocio del lugar. Poco le daban a las prostitutas, la madama y el dueño se quedaban con más de lo que les correspondía y lo hacían para asegurarse de tener el control sobre sus meretrices.

-Ya he oído eso antes. Unos pocos ya me han dicho que solo buscaban valorarme como mujer, que no querían nada más que una conversación amena conmigo -recordó, poniendo los ojos en blanco pues todo eso no eran más que mentiras para ella-. Mientras me paguen me parece bien, pero ¿realmente quieres hablar teniéndome aquí y así? –le dijo, bajando el tono de voz y acercándose del todo a él. Dagna terminó de quitarse la parte superior del vestido, exponiendo ambos senos para dejarlos a la vista de él-. Es un poco insultante que solo quieras hablar.




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Re: Una noche contigo - Flashback (priv. Dagna Holbein)

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